sábado, 11 de febrero de 2017

ALFONSO III. LOS PRIVILEGIOS DE LA UNIÓN


Alfonso III, "el Liberal" o "el Franco"
A Pedro III le sucedió en el trono su hijo Alfonso III, quien también heredó, además de los territorios de la Corona de Aragón, todos los problemas asociados a ellos que la muerte repentina de su padre había dejado pendientes. Cuando Alfonso III heredó el trono, el mantenimiento de la ideología y de las líneas políticas de su predecesor provocó una reacción similar a la que tuvo en el reinado de Pedro III. La insurrección, latente desde 1283, estalló cuando Alfonso III se coronó rey sin jurar previamente los fueros. Los nobles exigían que el nuevo monarca jurase el respeto a los fueros y mantuviese la continuidad de los privilegios de la nobleza, de las reuniones periódicas de las Cortes y de la institución del Justicia de Aragón como juez de los contrafueros.



Conquistó Mallorca, Menorca e Ibiza.Ocupado en las campañas mediterráneas, Alfonso III tuvo que ceder, al igual que su padre, a las reclamaciones de los nobles firmando sucesivamente dos “ Privilegios de la Unión” que reforzaban el papel del Justicia y de las Cortes frente a la autoridad del rey. De hecho, una cláusula del Privilegio daba potestad a los nobles de destituir al monarca en caso de que éste procediese en contra de ellos. Además el rey tuvo que firmar un pliego de reclamaciones entre los cuales figuraba la entrega de 16 importantes castillos, la mayoría de ellos fronterizos, que pasaban a manos de la Unión como muestra de la voluntad del rey de cumplir todo lo pactado. Entre estos dieciséis castillos se encuentra el de Sos, siendo alcalde del mismo Martín García de Layana (1288) La entrega será inmediata aunque el monarca intentó retrasarla el máximo tiempo posible. El rey deberá ocuparse del mantenimiento y obras de las fortalezas, mientras que la Unión se encargará de su defensa, colocar alcaldes, elegir inspectores para vigilar las obras de acondicionamiento de las mismas y estará dispuesta a entregarlos a un rey extranjero si se incumple lo prometido. Estos castillos permanecieron en su poder hasta 1301, cuando Jaime II, hermano y sucesor de Alfonso III, condena a los unionistas y zanja, momentáneamente, el conflicto.

En el año 1290, Alfonso III exime a los habitantes de la villa de Sos del pago de la pecha a cambio de una cantidad fija; el monarca retiene los molinos harineros, que al menos son seis, como parte de las rentas que han de seguir pagándole los de Sos. O sea, que los pobladores de la Villa estarían obligados a utilizar los molinos reales, ejerciendo en esto el monarca un derecho plenamente señorial[1].
En 1291 fallece en Barcelona sin dejar descendencia. Legó los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y los condados catalanes a su hermano Jaime, rey de Sicilia, con la condición de que éste renunciara a este reino y lo cediera a su otro hermano Fadrique.(Continuación)



[1] A.C.A. R.C. 858, ff. 69vº-70vº





BIBLIOGRAFÍA


                       -DANVILA Y COLLADO, MANUEL. Las libertades de Aragón: ensayo histórico, jurídico y político. Imp. Fontanet. Madrid, 1881.
-GONZÁLEZ ANTÓN, LUIS. Las uniones aragonesas y las Cortes del reino (1283-1301) T. 1. C.S.I.C. Escuela de Estudios Medievales. Zaragoza, 1975.
-PIEDRAFITA PÉREZ, ELENA. "Infraestructura económica de los concejos de las Cinco Villas: regadíos, molinos y hornos (siglos XII-XIV)" Aragón en la Edad Media, nº 12, pp. 29-60. Universidad de Zaragoza, 1995.
-TUÑÓN DE LARA, MANUEL. Textos y documentos de historia antigua, media y moderna hasta el siglo XVII. Historia de España. Labor, S.A. Barcelona, 1993.
-Coleccionable Reyes y Reinas de Aragón. Heraldo de Aragón.