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domingo, 2 de abril de 2023

UNA VENTANA CON ARCO CONOPIAL

 


                               Suele pasar en Sos muchas veces. Puedes pasar mil veces por la misma calle y no darte cuenta de un detalle que lleva ahí muchos años..., hasta que en la 1001 vez que pasas te das cuenta. Y eso fue exactamente lo que me ha sucedido en la calle Juana Enríquez.

                            En otra entrada del blog vimos que la única ventana con arco conopial que existía en Sos era la característica ventana geminada que hay en la calle Mayor(ver) Pues bien; hay otra; y esta de un solo vano; en la mencionada calle Juana Enríquez; con un remate muy pequeñito, pero lo tiene. Precisamente, el que sea tan pequeño el vértice de la parte superior de la clave y que está ubicada la ventana a una altura un poco elevada, sea el motivo por el que casi pasa desapercibida pero, si os fijáis bien, ahí la tenéis, en el nº 4. Por cierto, una ventana con una vistosa decoración tallada en piedra en todo su perímetro con unas pequeñas bolas decorativas, lo que la convierte en la única ventana conopial de un solo vano en todo el pueblo (de momento, no vaya a ser que aparezca otra), modelo de arco muy usado en el gótico tardío (finales del s.XV y XVI).



domingo, 26 de marzo de 2023

LOS ALJIBES RURALES. El aljibe de Basanoz

 

Aljibe de Basanoz. Cúpula y entrada.

             Un aljibe es un elemento de construcción con la finalidad de almacenar agua potable.

            En los pueblos y ciudades, antes de la llegada del suministro de aguas por medio de canalizaciones, era costumbre almacenar el agua en aljibes de diferente capacidad dependiendo  de las necesidades de cada unidad familiar.

            Igualmente, en el mundo rural era necesario almacenar agua, tanto para el consumo humano como para el ganado y animales de labor, construyendo aljibes que se nutrían, normalmente, del agua de lluvia y de escorrenteras; son los llamados aljibes rurales o campestres.

            Estos aljibes campestres solían construirse bajo la superficie con el fin de mantener fresca el agua almacenada, realizando una entrada al mismo a nivel del suelo, generalmente cerrada y con una puerta o valla con el fin de preservar la calidad del agua.

          El desarrollo del aljibe, en profundidad, puede tener forma cuadrada, rectangular, cilíndrica, prismática o cónica. Las paredes, en un principio, eran de piedra sellada con mortero de cal, siendo últimamente sustituido por el cemento. Se cerraban en la parte superior con una techumbre plana, aterrazada o circular.

            En la zona de Sos del Rey Católico, aunque alguno todavía cumple su función, la verdad es que muchos han dejado ya de ser utilizados, pasando a formar parte del paisaje rural, recordando su ajetreado uso en un tiempo no muy lejano.

Entrada al aljibe, llena de agua.
            Muy cerca del municipio, en la deshabitada entidad de Basanoz(ver), y a unos 80 metros de distancia de su torreón, en dirección noroeste, encontramos uno de estos aljibes rurales que, como podemos observar en la fotografía, se encuentra totalmente “a rebosar” de agua.

           Se trata de un aljibe subterráneo, totalmente cubierto, del que sobresale del terreno su parte alta o cubierta en forma circular y, a juzgar por la disposición de las piedras que la forman, se ve claramente que tiene forma de falsa cúpula, de unos 280 cm. de diámetro, cerrada por aproximación de hiladas, lo que nos indica que, casi con total seguridad, el vaso, o depósito, será cilíndrico, con una abertura, o entrada, en su parte norte con tres escalones para acceder al interior y que ahora está totalmente cubierto de agua. En esta entrada iría una puerta de madera o valla para evitar que entren impurezas o elementos extraños al agua e impidir el acceso directo tanto de ganado doméstico como otros animales salvajes.

            Los aljibes campestres en la zona de Sos son testigos de una enérgica actividad agrícola y ganadera en la comarca hasta no hace mucho tiempo y, al mismo tiempo, del progresivo abandono que dicha actividad está sufriendo desde las últimas décadas, dando paso en la zona a otros tipos de actividades económicas, como es el turismo; pero no podemos olvidarnos de ellos, y debemos conservarlos en la memoria por haber formado parte fundamental en la vida de varias generaciones de agricultores y ganaderos como un recurso hídrico indispensable para la vida, tanto de personas como de animales.

La "falsa" cúpula sobresale en la superficie del terreno


domingo, 29 de enero de 2023

RESTOS DEL MOLINO DE VALENTUÑANA

 

Restos del viejo molino de Valentuñana

                    Sabemos que en Valentuñana había un molino ya en el siglo XII, pues aparece en un documento de junio de 1189 como fecha de finalización de su construcción. y más tarde, el 17 de abril de 1265, “ Dn. Ferrer de Navardún, Dn. García Bravo y Juan de Navardún, venden a la iglesia de Sos su derecho a molienda en la rueda de Santa María de Balantunyana”[1].

            Desconocemos la localización exacta de dicho molino, pero es bastante probable que estuviera ubicado en el mismo lugar donde hoy se encuentran los restos de un molino que existió en el barranco de Las Fuentes, junto al monasterio, pero fuera de su recinto, en el actual sendero GR1 que lleva hasta Petilla de Aragón.

            Es fácil imaginar que en el transcurso de los siglos se fueran mejorando y ampliando las instalaciones del primitivo molino, superponiéndose o utilizando las anteriores infraestructuras y edificaciones para mejorarlas en las nuevas y sucesivas construcciones, ya que el lugar de su ubicación, obligatoriamente, era inamovible y tenía que estar, forzosamente, junto a una corriente de agua.

            Por los restos que quedan se puede apreciar y deducir que el molino de Valentuñana era una construcción de considerables dimensiones, con sus estancias para albergar al molinero y toda su familia y para las diferentes labores de tipo agrícola o ganadero, con sus cuadras, granero y otras diversas dependencias.

            También puede verse sobre el terreno la superficie de lo que fue la balsa que daba entrada al agua  y su canalización hasta el molino, no sin mucho esfuerzo, pues la salvaje vegetación está empezando a “adueñarse” de todo y, si no se desbroza de vez en cuando, terminará “absorbiendo” y ocultando toda clase de restos pétreos[2].

Restos del viejo molino de Valentuñana








[1] Archivo del Convento de Ntra. Sra. de Valentuñana.

[2] Más información histórica sobre el molino de Valentuñana aquí


sábado, 22 de agosto de 2020

LAS CALLES DE SOS




La calle debe entenderse, por un lado, como un elemento urbanístico, de unión y comunicación entre las diversas construcciones que componen un núcleo urbano y, por otro lado, como espacio público, prolongación de la casa, lugar de esparcimiento, recreo o trabajo, donde tiene lugar buena parte de la relación social.
El trazado de las calles de Sos viene condicionado por el relieve. Ancha a la salida de la Villa, se estrecha en el interior del recinto amurallado, donde se constriñe el espacio y se convierte en un laberinto de calles y callejones,  de bajadas y subidas empinadas, obligadas por la orografía del terreno y que encontramos prácticamente en todo el recinto urbano.
Esta especial orografía sobre la que está asentada la Villa, hizo que la planificación urbana se realizara en círculos concéntricos alrededor de la Iglesia y del otro promontorio en el que se encuentra el Palacio de Sada, obligando a los constructores a aprovechar al máximo el rendimiento de las parcelas, siendo éstas pequeñas y estrechas, a la vez que dejaban las calles con el espacio justo para que pasaran los carros, las caballerías y ganados.
Cristóbal Guitart dice que el eje urbano de Sos es una larga calle orientada de sur a norte, de traza sinuosa por tender a seguir la línea de la cresta sobre la que está asentada; de ella descienden a derecha e izquierda y en forma de espina de pez, las calles transversales hasta terminar en las puertas de entrada de las murallas. Todas son estrechas, con caseríos de unas tres plantas, con gran abundancia de casas blasonadas, algunas de gran empaque, todas de piedra, góticas y renacentistas.

Antigua calle intransitada

 En cuanto a la pavimentación de las mismas, hasta hace poco se había conservado su empedrado primitivo, método seguro para no resbalar personas ni animales (en un principio fueron de tierra), hasta que se llevó a cabo la red de alcantarillado y se restauraron la mayoría de las calles del municipio con el aspecto que presentan hoy día, una solución práctica y estética para conservar su imagen medieval y guardar, en la medida de lo posible, su ancestral pasado. Restos testimoniales del primitivo empedrado todavía podemos verlo en Sos en alguna zona del pueblo que queda aún sin restaurar.


Empedrado antiguo
Empedrado moderno



   
                                            

Ultima restauración
                 Aunque los nombres de las calles actualmente van cambiando en función de la representación política del Consistorio, antiguamente, y en general, se las conocía por su ubicación o su relación con algún edificio o construcción de interés para la comunidad o del municipio. Así tenemos nombres como Afueras, Barrio Alto, la Fuente, Tejería, de la Torre...  Otros nombres como Barrio Nuevo o Barrio Verde señalan la presencia de una comunidad judía en el pasado; otros aluden a nombres de santos  (San Martin, san Luis…) o a personajes históricos (Fernando el Católico) o ilustres personalidades o bienechores locales (Isidoro Gil de Jaz, Manuela Pérez de Biel, arquitecto Saiz de Vicuña, arquitecto Pons Sorolla, Emilio Alfaro…) Otros nombres de calle aluden a algún fenómeno climático o cósmico (Viento, Luna...), o a alguna situación curiosa (callejón de Salsipuedes, Mentidero, Desengaño...)
                    El caso es que algunas calles de Sos han ido cambiando su denominación conforme algunos de los edificios de los que tomaban su nombre han ido desapareciendo (del molino, del batán, del horno, del hospital...)aunque otras se han mantenido con el paso del tiempo, recordando al visitante el edificio, servicio público o cualidad que hasta hace poco tiempo podía encontarse en esta calle (del Reloj, del Mentidero, del Mudo, del Pino,del Campo del Toro, Camino Tejería, plaza del Mercado, del Ayuntamiento...)

                                Directorio de las calles de Sos. 

Av. De Sos del Rey Católico

Av. De Zaragoza

Calle A

Calle Afueras

Calle Azucena

Calle B

Calle C

Calle Coliseo

Calle Damas

Calle Don Isidoro Gil de Jaz (antes de los Estudios)

Calle de Juan II (antes del arquitecto Pons Sorolla, calle Maya y calle Jesús)

Calle de Juana Enríquez (antes San Juan y calle Norte)

Calle de la Cierra

Calle de la Fuente

Calle de la Luna

Calle de la Meca

Calle de la Parra

Calle de la Salud

Calle de la Torre

Calle de Levante

Calle de los Cantarranas

Calle de Paúl

Calle de Ramón y Cajal (antes La Palma)

Calle del Arquitecto Sainz de Vicuña (antes de la Amargura)

Calle del Cantón

Calle del Clavel

Calle del Cuidado

Calle del Desengaño

Calle del Ejército Español

Calle del Gato

Calle del Laberinto

Calle del Martillo

Calle del Mentidero

Calle del Mudo (antes de los Suspiros)

Calle del Padre Mariano Jáuregui (antes La Estrella)

Calle del Pino

Calle del Reloj

Calle del Viento

Calle Doña Manuela Pérez de Biel

Calle Emilio Alfaro Lapuerta

Calle Fernando el Católico

Calle Larraldía

Calle Madrigal de las Altas Torres

Calle Norte

Calle Pintor Francisco Goya (antes Príncipe de Viana)

Calle sor Saturnina Tobar

Callejón de Salsipuedes

Callejón del Saco

Camino Tejería

Campo del Toro

Carretera de Gallur a Sangüesa

Carretera del Parador

Carretera vieja de Uncastillo

Plaza de Aragón

Plaza de la Tahona

Plaza de la Villa (antes plaza de José Antonio)

Plaza del Mercado

Plaza del Mesón

Vía de la Hispanidad

Capitán Sánchez Blánquez (cambio de nombre)

Calle Arco (cambio de nombre)

Calle del Castillo (cambio de nombre)

Calle Cerrajeros (cambio de nombre)

Calle Corral (cambio de nombre)

             Los nombres de las calles solían señalizarse en cerámicas antiguas, sustituidas con el paso del tiempo por otras cerámicas más modernas. Progresivamente se han ido incluyendo placas y rótulos realizados con otros materiales, como el hierro o la piedra, aunque aún podemos encontrar alguna de las antiguas cerámicas formando parte de las fachadas de los edificios, e incluso rótulos grabados en piedra.


 


 


 


Rotulo de calle grabado en piedra








BIBLIOGRAFÍA

-Giménez Aísa, Mª Pilar. Arquitectura tradicional de las Cinco Villas.Adefo Cinco Villas.Ejea de los Caballeros, 2008.
-Guitart Aparicio, Cristóbal. El paisaje urbano en las poblaciones aragonesas.Cuadernos de Zaragoza nº 40. Ayuntamiento de Zaragoza, 1979.
-Biarge, Fernando y Ana. Piedra sobre piedra. El paisaje pirenaico humanizado. Arpirelieve S.A. Huesca, 2000.




















jueves, 14 de noviembre de 2019

ABEJAS, ABEJARES Y ARNALES EN SOS



Un abejar es el lugar donde se ubican las colmenas de abejas, o sea, un colmenar, siendo la apicultura la técnica de criar abejas para aprovechar sus productos, una actividad milenaria muy beneficiosa para el entorno natural. Sin la labor de polinización que desarrollan las abejas la productividad de las cosechas descendería hasta en un 75%.
La historia de la humanidad y la de las abejas están íntimamente ligadas. Se tiene constancia, por  pinturas rupestres localizadas, de la coexistencia y relación del hombre primitivo con las abejas. No se sabe con exactitud cuándo el hombre empezó a explotar las abejas para la obtención de la miel, pero sí se sabe que la miel formaba parte de la dieta alimentaria del hombre del paleolítico, probablemente procedente de colmenas silvestres.
Posteriormente, fueron los egipcios los que nos legaron con todo detalle sus técnicas de extracción de la miel, almacenamiento y conservación, técnicas que fueron utilizadas y mejoradas por otros pueblos, como los griegos y romanos.
En la Edad Media fue un alimento protagonista en la dieta árabe, usándose también como recurso medicinal, sabedores de las propiedades curativas para determinadas enfermedades.
La forma de practicar la apicultura no cambió mucho durante siglos hasta que a mediados del siglo XIX el norteamericano Lorenzo Langstroth diseña un sistema con marcos móviles separados por una distancia de 9,5mm., suficiente para que las abejas no construyan puentes de cera o propóleo entre ellos y los panales sean extraíbles e intercambiables. A partir de entonces, nuevas técnicas e innovaciones van apareciendo hasta conformar la apicultura moderna tal y como hoy la conocemos.
Desde épocas remotas se buscó habilitar un lugar que, más que un hogar para las abejas, fuera un receptáculo en el que éstas almacenasen su cosecha y al que los hombres pudieran acceder cómodamente. Esto dio lugar a numerosos tipos de construcciones según las variadas tribus, pueblos y culturas que fueron poblando los territorios. En España, además de las diversas civilizaciones que habitaron en ella, otros factores influían en la tipología de estas construcciones. El clima, la altura, las montañas, los materiales del entorno, los peligros de depredadores como el oso y otros aspectos  contribuyeron a que las construcciones apícolas tradicionales de España resultaran de lo más variadas y ricas en cuanto a ingenio, construcción y materiales utilizados. Así, tenemos, por ejemplo, los cortines de peña, con o sin gradas, en el noroeste de la Península; los talameiros, colmenares defensivos de piedra seca, colmenares de herradura, truébanos, caxiellos (Asturias), cepos (León), trovos…todos colmenares con el mismo fin pero con diferentes estructuras y construcción dependiendo de los factores anteriormente expuestos.
Abejar en desuso. Sos del  Rey Católico

En Aragón, y más concretamente en las Cinco Villas, estas construcciones se llamaron abejares, abejeras o arnales
Como antes hemos comentado, diferentes culturas y civilizaciones han dejado su huella en las construcciones tradicionales apícolas en nuestra comarca, donde se identifican tres tipos de abejares:
-Colmena horizontal de material vegetal
-Colmena horizontal de obra
-Colmena vertical de material vegetal
La colmena tumbada u horizontal está formada por arnas, que son una especie de vasos de forma cilíndrica formados  por cañas trenzadas y rebozadas por bosta de vaca o barro. La construcción que acoge las arnas se denomina arnal, presentando, aunque no siempre, el frente abierto. A veces los arnales se semienterraban en el suelo o se colocaban en el granero abierto de las casas.
La colmena de obra  es una construcción que en su pared frontal  posee varias filas e hileras de nichos que permiten una mayor protección para las abejas frente a las inclemencias del tiempo. Su mayor embergadura y el mejor aprovechamiento del espacio que la anterior hace que pueda albergar un número mayor de abejas.
Colmenas trashumantes en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
Las colmenas en posición vertical pueden presentar diversas formas y ser de diferentes materiales como cañas, ramas, tablas o corcho. Se integran en una edificación mucho más sencilla que la anterior  llamada banqueta, que viene a ser una grada protegida por una sencilla cubierta, pudiendo, a veces, desarrollarse en pisos, llegando a formar parte de grandes recintos cerrados.
Estos tres tipos de colmenas que hemos visto son de construcción fija, es decir, los abejares permanecen estables en el mismo sitio todo el año. Para “mover” las abejas de un sitio a otro existen los colmenares trashumantes, realizados por el hombre, en madera u otro material, con la ventaja de poder moverlos de emplazamiento por circunstancias climáticas, de floración de especies florales según las estaciones del año, etc…y así obtener un mayor y mejor rendimiento de la explotación apícola.
          
Arnales de madera en Monte San Cristóbal. Sos del Rey Católico,
  El diccionario de la R.A.E. define el vocablo arna como “vaso de colmena”, casilla hexagonal que junto con otras forma el panal de las abejas, avispas y otros insectos. Tomás Machín Jáuregui, en el “Diccionario del aviador” (ver)ya recogía esta palabra como una de las “palabras comúnmente utilizada en el lenguaje popular sosiense” definiéndola como “vaso de colmena fijista, en general de caña”.
            Sin duda, el hecho que Tomás Machín recogiera el vocablo, era por haber oído dicha palabra en numerosas ocasiones a los vecinos de Sos, pues por aquel entonces(mediados del siglo pasado) eran muchos los sosienses que se dedicaban a la apicultura como complemento a sus trabajos de agricultura y ganadería. De hecho son muchos los arnales o abejares que todavía pueden verse dispersos por la comarca de Sos.
            Igualmente, la práctica de la apicultura en Sos se ve reflejada también en la toponimia del lugar, en la que se encuentran reflejados hasta ocho topónimos relacionados con esta actividad: Abejas, Abejares, Abejar Alto, Abejar Medio, Abejar Bajo, Abejar Barranco, Abejar Fortunato y Abejar Carmen, indicándonos bien su localización relativa en el espacio bien su emplazamiento en un lugar o el nombre del poseedor del terreno o del abejar.
Tanto los abejares distribuidos por el término municipal de Sos como su toponimia nos indican la presencia de una actividad apícola bastante notoria en la zona, pero lamentablemente el abandono del medio rural en la segunda mitad del pasado siglo ha influído en que actualmente muchas de estas construcciones apícolas queden en desuso, unas mejor conservadas que otras, otras ya derruidas, pero ahí están, formando parte del paisaje rural sosiense, siendo testigos mudos del ingenio y esfuerzo de una agitada actividad que realizaron nuestros abuelos para aprovechar los recursos naturales de su entorno, pasando a formar parte del  recuerdo y a considerar estos abejares de gran valor etnográfico como parte que son de la arquitectura tradicional de las Cinco Villas.
Pero, aunque en la zona de Sos del Rey Católico la apicultura se ha quedado en una actividad meramente testimonial, en otras zonas de las Cinco Villas han sabido sacar mayor rendimiento a esta milenaria actividad. Sobre todo en las zonas de Tauste y Ejea, siendo la comarca de las Cinco Villas la mayor productora de miel de Aragón, con más de 100 apicultores y más de 9.000 colmenas distribuidas por todo el territorio cincovillés, con una producción aproximada de 1.500 toneladas de miel, aproximadamente el 7% de la producción nacional.
Según datos de la UAGA-COAG actualmente hay en Aragón más de 1.500 apicultores con una cifra aproximada de más de 110.000 colmenas.


BIBLIOGRAFÍA
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-MACHÍN JÁUREGUI, TOMÁS. Palabras comúnmente utilizadas en el lenguaje popular sosiense. Inédito. (Borrador de "El diccionario del aviador")
-RIVAS, FÉLIX. Arnales, banqueras y abejares. Revista “La magia de viajar por Aragón”, 5. Zaragoza, 2005.
En la web:
-Díaz y Otero, Ernesto y Naves Cienfuegos, Fco. Javier. Los colmenares tradicionales del noroeste de España. Açafa on line, nº 3. (2010)
-REGA. Registro General de Explotaciones Ganaderas. Censo apícola de España (2016)
-UAGA-COAG. Producción de miel en Aragón
-www.aragon.es.Historia de la apicultura en Aragón. Dpto. de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. Servicio de Estudios, Análisis e Información. Gobierno de Aragón
-www.arnaapicola.es. Colmenares de obra.

domingo, 21 de julio de 2019

SIMBOLOGÍA SOLAR CELTA EN SOS

Lauburu en una casa de Sos del Rey Católico.

          Los pueblos celtas son un conjunto de sociedades tribales que habitaron en Europa en la primera Edad de Hierro. Además de ser pueblos guerreros, poseían un mundo espiritual muy complejo, lleno de mitos, creencias, supersticiones, leyendas, rituales, cultos,…, que no dudaban en reflejar en una simbología tan variada como compleja de estudiar, pues toda su cultura fue transmitida siempre de forma oral, nunca por escrito; es a partir del contacto de los pueblos celtas con las civilizaciones griegas y romanas cuando autores y escritores de estas civilizaciones nos dejan información, documentos y conocimientos  sobre la mitología celta, que es la que ha llegado hasta nuestros días, si bien, todavía los expertos y estudiosos no llegan a ponerse de acuerdo en cuanto al significado de muchos de estos símbolos debido a su complejidad y, sobre todo, a la mencionada falta de transmisión escrita.

          Uno de los principales rituales de los celtas era el culto al sol.
         El sol ha sido, desde siempre, objeto de culto por parte de prácticamente todas las civilizaciones del planeta. El sol, en contraposición a la noche, dominada por brujas, demonios y seres malignos, es fuente de vida al que se le atribuye un poder protector; por eso ha sido siempre objeto de adoración por parte de muchos pueblos desde tiempos inmemoriales.
         La representación más simple de culto al sol que se conoce es la llamada cruz solar, siendo una sencilla cruz inscrita en un círculo la que representa el Sol con sus cuatro estaciones, y que ya representaban en Europa los hombres del Neolítico hasta la Edad de Bronce. También es conocida como “Cruz de Odín”.
         Posteriormente, fueron los pueblos celtas, durante la Edad de Hierro, quienes también rindieron tributo al Sol en todas las regiones del continente europeo donde se asentaron, desarrollando una variada simbología relacionada con su mitología.
         Heredado de la cultura celta, quedaron en muchas zonas de la geografía española estos símbolos de culto al sol, con diferentes significados, pero siempre vinculados al astro rey y a su magnánimo poder, pues era el astro que proporcionaba la luz, el calor; de él dependían los cultivos, las cosechas, el aprovechamiento ganadero, el paso del tiempo con sus cuatro estaciones, etc., y de ahí su importancia en la religión celtibérica y su culto. Símbolos, sobre todo, en forma de cruces, svásticas y anillos solares con o sin radios, llegando esta cultura popular y su simbología hasta nuestros días, formando parte también de la cultura de ciertas partes de España hasta bien entrado el siglo XX.
         En la zona pirenaica, e incluso en Sos del Rey Católico, quedan vestigios de este culto al sol representados en diferentes formas grabados en piedra, y que en la cultura de la zona toman el nombre genérico de "religadas"[del aragonés "enreligar" (enredar)], como el triskel,  la roseta exapétala (o de más pétalos), el lauburu (tetrasquel o quatrofuellas), o religadas de seis, siete, ocho o más fuellas (hojas), tanto con las fuellas rectas o curvas, inscritas o no en círculos.
         
Una cardincha en la puerta de una casa. Lobera de Onsella.
En la tradición popular, el símbolo solar más simple y rudimentario lo encontramos en las cardinchas, planta con forma de sol que, si bien su longevidad, al ser una planta vegetal, no es tan duradera como la simbología grabada en piedra, no deja de tener el mismo significado y efecto protector, pudiendo encontrarlas, al igual que los símbolos pétreos, en las puertas de las casas, cuadras, establos, parideras, graneros, utensilios cotidianos, etc...como elementos protectores de personas y animales que en ellos habitan.
          En Sos del Rey Católico, además de varios lauburus presidiendo las puertas de las casas de la villa, podemos ver en el Parador de turismo una gran piedra grabada con siete brazos curvos y otra de trece brazos rectos en el patio de una casa de la villa, llamadas luz de soleguzkilore. Ambas pudieron ser representaciones del sol que debieron formar parte de algún importante edificio dado su gran tamaño, aunque también podrían tratarse de piedras que formaran parte de algún tipo de mausoleo o construcción funeraria, pues tal vez pudieran ser las conocidas como "ruedas de plata", representando a la diosa ctónica galesa Arianshod, deidad de la Luna y las estrellas, que transporta a las almas al Más Allá sobre su rueda, símbolo de nacimiento y renacimiento.
"Luz de sol", o "rueda de plata" en el Parador de Turismo de Sos.

"Luz de sol", o "rueda de plata" en el patio de una casa de Sos.

     
Cruz solar. Sos del Rey Católico.
             Los símbolos solares con forma de rueda pueden tener buena o mala influencia dependiendo del sentido de giro de sus radios: positiva si giran hacia la derecha y negativa si lo hacen en sentido opuesto, si bien, mayoritariamente, lo hacen en sentido positivo. Igualmente encontramos en las fachadas de las casas de Sos otras variantes más pequeñas con simbología también heredada de la cultura celta, como cruces solares y las ruedas de carro, símbolos que aparecen ya en las primeras pinturas rupestres neolíticas. Estas ruedas de carro tienen un significado de ciclo solar, de giro y de cambio (rueda de la Fortuna), de trabajo (ruedas hidráulicas y norias), aunque también pueden tener un significado fúnebre de viaje al Más Allá, como antes hemos visto.
Rueda solar o rueda de carro. Sos del Rey Católico

        
           Estos símbolos solares que aparecen en Sos del Rey Católico son los más profusamente representados desde épocas protohistóricas, apareciendo en estelas romanas e hispanas, en el arte prerrománico, románico y, posteriormente, en el arte popular europeo, pero existen en Sos otros símbolos heredados de la cultura celta con variados y diferentes significados, además de los solares, y que nos ocuparemos de ellos en otra ocasión.






BIBLIOGRAFÍA

-DORLING KINDERSLEY. Signos y símbolos. Círculo de Lectores. 2008.
-VILLANUEVA DOMÍNGUEZ, GABRIEL. "Espacio y Simbolismo". Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Madrid, 19-21 septiembre 1996, pp.525-535. CEDEX. Madrid, 1996.
 En la web:
-www.simboloteca.com. Símbolos celtas
-https://lossimbolos.com. Cruz solar celta. Lauburu y su uso en la cultura celta.