Mostrando entradas con la etiqueta Flora y vegetación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Flora y vegetación. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2024

UN PEQUEÑO JARDÍN BOTÁNICO EN SOS

 

Una mesa, dos sillas, un árbol y un jardín botánico adecentan este solar en Sos del Rey Católico. 

              

Hotel de insectos

                  Paseando por las calles de Sos del Rey Católico, encontré un curioso espacio que ocupaba un abandonado solar, que siempre estaba cubierto de hierbas, maleza, matojos y vegetación salvaje, convertido en un pequeño y coqueto jardín botánico. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con el pequeño solar limpio de hierbajos, en el que dejaron en su centro un árbol que había crecido espontáneamente; en su pie habían colocado una mesa y dos sillas, invitando al paseante a sentarse bajo su sombra a leer un libro o, sencillamente, a sentir la suave brisa sobre su piel. Maravilloso y relajante. Y colgando del tronco del árbol, un hotel de insectos, un curioso artilugio de fabricación casera que sirve tanto de refugio para los insectos autóctonos como para facilitar otras interesantes funciones naturales imprescindibles en la madre naturaleza (junto al tronco del árbol encontramos un cartelito explicativo). Otro cartel a la entrada del solar anuncia: “El balcón de Valentuñana”. (No hay que ser un lince para saber por qué le han puesto este nombre).

            Pero no queda aquí la cosa. Alrededor del solar crecían, suntuosas, diferentes plantas embelleciendo el  lugar, la mayoría aromáticas, medicinales y culinarias, con un cartelito en cada una de ellas en el que podía leerse la variedad de plantas allí expuestas y sus  propiedades, tanto medicinales como culinarias. En el cartel de entrada al solar puede leerse que la mayoría de las plantas expuestas han sido recogidas en el viejo camino que baja hasta el monasterio de Valentuñana, pues son muy comunes en nuestro entorno: espliego, menta, tomillo, caléndula, romero, melisa…, entre otros, y que son plantas que utilizaban nuestros antepasados como terapia y remedio contra las enfermedades y los males que afligían a los sosienses hasta mediados del pasado siglo; incluso aún hay quien las sigue utilizando actualmente dependiendo del tipo de molestia que padezca el enfermo.  

                En resumen, un mini jardín botánico, explicativo y muy bien cuidado, adecentando un abandonado solar de la villa que hasta ahora había sido un vergel y convirtiéndolo en un curioso y coqueto espacio para gozo y disfrute del paseante. 

            El jardincito se encuentra en la parte trasera del Parador de Turismo, en las llamadas “casicas del cura”, justo al principio de la calle que da entrada a las mismas (calle de las Damas) y junto a las escaleras que conducen, en bajada, a la carretera, y es obra de una joven pareja que vive en una de las citadas casas y a la que hay que felicitar por su curiosa y brillante iniciativa. Una “cucada” que te llama y te invita a curiosear y a conocer el lugar, porque no pasa desapercibido si paseas por allí.

              Si vas, seguro que te sientas en una de las sillas bajo el árbol e intentarás curiosear y ver si el hotel de insectos tiene huéspedes.Resulta tentador.






domingo, 17 de abril de 2022

AMAPOLAS O ABABOLES

 


              Ya es primavera y apetece dar paseos por Sos del Rey Católico.

          Nada más salir de nuestras casas veremos, con toda seguridad, las amapolas silvestres (papaver rhoeas), pues brotan en terrenos baldíos, bordes de caminos y carreteras, campos de cereal y otros tipos diferentes de terrenos que hayan sido removidos por el ser humano, pues necesitan que se remuevan los nitratos del suelo para crecer, por eso es fácil verlas en zonas donde la actividad humana es constante.

            La amapola silvestre es una planta de crecimiento anual cuya mayor característica es el color rojo intenso de la flor. Pertenece a la familia de las papaveráceas y posee erectos tallos poco ramificados cubiertos con unos finísimos pelillos. La flor presenta cuatro finos pétalos rojos y dos sépalos vellosos que caen cuando se abre la flor.

            Sus hojas resultan levemente venenosas para los animales herbívoros, pero comestibles para el ser humano siempre que hayan sido cocinadas previamente; simplemente cocidas resultan de un agradable sabor, aunque no es conveniente abusar de ellas debido a los efectos que proporciona la rhoeadina que contienen, un alcaloide de consecuencias ligeramente sedantes, por lo que tomadas en infusiones, se recomienda para trastornos del sueño, insomnio, ansiedad, nerviosismo o depresión. También es usada como tratamiento para la tos y dolores de garganta.

          Los estambres, de color negro, forman un compacto anillo alrededor del gineceo, y sus numerosas semillas, totalmente inofensivas, son utilizadas en repostería y como condimento alimentario.

       Mucha gente confunde la amapola silvestre con su “hermana mayor”, la papaver somniferum, comúnmente conocida como adormidera, de la que se extrae el opio, pues posee un gran número de alcaloides como la morfina, la papacerina o la codeína, por lo que su consumo no es aconsejable. La diferencia con la amapola silvestre, además de las somníferas propiedades, la encontramos visualmente en sus flores. La adormidera, a diferencia de la amapola silvestre, presenta sus flores de un color blanco, grisáceo o violeta claro, pero nunca presentan el rojo intenso de la papaver rhoeas.

           

            En la zona de Sos del Rey Católico, comarca de las Cinco Villas y Aragón, la amapola silvestre es llamada también ababol, que etimológicamente deriva del árabe hispánico (hababawra) y este de la unión del árabe clásico (habb: semilla) y del latín papaver (amapola).

               Curiosamente, en Aragón y Navarra también es usada la palabra ababol para designar a una persona distraida, simple, abobada, con poco espíritu.




BIBLIOGRAFÍA


-Wikipedia. Papaver rhoeas.

             

domingo, 17 de enero de 2021

UN JARDÍN DE ACANTOS EN LA PORTADA DE SAN ESTEBAN DE SOS DEL REY CATÓLICO

 

Hojas de acantos. Portada de San Esteban (Sos del Rey Católico)


            Apenas nos fijamos en ellas, pero un sinfín de hojas de acanto decoran la portada de la iglesia de San Esteban en Sos del Rey Católico. Posiblemente, la razón por la que casi pasan desapercibidas, en contraposición a la escultura iconográfica, más visible e interpretable, sea la poca importancia que muchos estudiosos otorgan a la flora esculpida medieval por considerarla como un elemento meramente decorativo y carente de simbología, relegándola a un segundo orden. Por contra, otros investigadores no son de la misma opinión.

Acanto (acanthus mollis)

       El acanto (acanthus mollis) es una planta perenne con espectaculares hojas de forma ovada, espinosas y acabadas en punta. En el Mundo Griego formó parte de la decoración arquitectónica en los clásicos capiteles corintios, cuya creación Vitruvio atribuye a Calímaco. Cuenta la leyenda que sobre la tumba de una niña corintia, su nodriza depositó un canastillo con los objetos que más quería y tapó la cesta con una teja con el fin de preservarlos de la lluvia y de ocultarlos para evitar que fueran robados. En la primavera siguiente pasó por allí el arquitecto Calímaco buscando la inspiración para unas obras que debía realizar y, al ver la teja levantada por un armonioso manojo de hojas de acanto que nacían de la tumba, le sugirió la idea de la típica cesta decorada con estas hojas, y por eso,  pasó a denominarse capitel corintio.

Hojas de acanto en los capiteles "corintios" de las estatuas-
columna. Portada de San Esteban (Sos del Rey Católico)

              Con posterioridad, el arte románico adoptó diversas formas y elementos constructivos del mundo clásico, entre ellos, el capitel corintio.

            En la iglesia de Sos podemos ver hojas de acanto en los capiteles “corintios” de las estatuas-columna del pórtico. Igualmente, aparece también el acanto en toda la superficie de las tres arquivoltas vegetales que, alternándose con las iconográficas, completan el conjunto de arquivoltas de la portada.

            Pero, las hojas de acanto ¿tienen algún simbolismo de carácter religioso, o simplemente cumplen una función decorativa derivada de sus bellas hojas? Lamentablemente no podemos aclarar esta disyuntiva. Algunos estudiosos e investigadores afirman que tienen un simbolismo funerario porque los griegos empleaban las hojas de acanto en la decoración de estelas funerarias en tumbas y mausoleos, y este simbolismo estaría ligado a la inmortalidad, que el espíritu del hombre griego supo plasmar admirablemente de forma metafórica en la leyenda de la creación del capitel corintio[1], antes citada; por el contrario, otros sostienen la total ausencia simbólica, siendo su finalidad meramente decorativa[2], pues el temido horror vacui (miedo al vacío) generaba en los artistas el compulsivo “relleno” de superficies vacías con repetitivos dibujos y formas, bien sean vegetales o geométricas, en forma de extensas cenefas que hacen dudar de cualquier representación simbólica que pudieran llevar implícitas.

            Sin embargo, resulta extraño que en el mundo románico, donde el simbolismo aflora sistemáticamente en cualquiera de sus creaciones artísticas, los motivos vegetales o geométricos carezcan de significado. Por eso, otros autores niegan esta falta de simbolismo.

Las hojas de acanto, al nacer, presentan unas pequeñas espinas dúctiles y blandas que apenas pinchan si se tocan pero, conforme la planta va creciendo, estas espinas se van endureciendo, convirtiéndose en fuertes púas hiriendo profundamente a quien las coge sin precaución.

            Para el monje benedictino, y escritor, Ramiro de Pinedo, las carnosas hojas del acanto son la carne de pecado que con nosotros llevamos, de la que indefectiblemente nacen los vicios (espinas), débiles al principio, y fuertes después. Este simbolismo nos enseña, según Ramiro, cómo debemos desarraigar estas espinas al principio para luego, al hacerse más fuertes y agudas, no nos acucien, haciéndose más difícil el desarraigarlas, y atormenten el alma con sus fuertes púas[3]. Es decir, las hojas de acanto  nos están predicando las consecuencias del pecado, incitándonos a huir de él y a redimirnos desde un principio para no ofender al Señor antes de que sea demasiado tarde y nos pinchemos con las púas del pecado, siguiendo el consejo, como dice Ramiro, del Salmo 57: "Antes que vuestras espinas, es decir, vuestros vicios, formen una cambronera, debéis desecharlos, pues si no, sólo quedará la ira de Dios que caiga sobre vosotros y os absorba"[4]

            En las tres arquivoltas florales de la portada de San Esteban de Sos vemos reflejadas, con diferentes trazos esculpidos, las tres fases de la vida del acanto. De dentro a fuera: nacimiento  (tras la primera arquivolta figurada), crecimiento y desarrollo (a continuación de la segunda) y madurez (tras la tercera y última, cerrando el arco de la portada).

       

Primera arquivolta de acantos

            La primera de ellas (nacimiento), muestra el acanto con jóvenes hojas y débiles espinas, representadas con una fina incisión de trazo, siendo muchas y delgadas hojas agrupadas, planas y estriadas. Conforme nos alejamos de la puerta, el acanto va creciendo. La siguiente arquivolta floral muestra el crecimiento y desarrollo de la planta, representando en un roleo entrelazado el crecimiento del tallo de la planta con sus hojas y, finalmente, en la última arquivolta se muestran las hojas mucho más grandes y anchas, totalmente desarrolladas y, por lo tanto, al ocupar más espacio, en menor cantidad que en los finos trazos de la primera arquivolta, con un mayor relieve y mejor definición de la hoja.  

     

Segunda arquivolta

Tercera arquivolta (exterior)


                                Aunque posiblemente nunca lleguemos a saber el significado de este adorno floral, las hojas de acanto de la iglesia de Sos, empleadas con tanta profusión en la portada, merecen ser observadas desde una perspectiva espiritual que permita considerar el simbolismo que pudieran tener y que pudo haber influido en su incorporación al esculpido floral en el arte Románico, ya que, como antes se ha dicho, nunca llegaremos a saber con seguridad cuál fue la intencionalidad del artista al tallar estos elementos vegetales en la maravillosa portada de San Esteban, pero que el monje Pinedo supo encontrar un simbolismo que bien podría aplicarse en este caso.



[1] Quiñones Costa, Ana Mª. La decoración vegetal en el Arte Español de la Alta Edad Media: su simbolismo, pp.78-79.

[2] Ibidem. (nombrando otros autores)

[3] Ramiro de Pinedo. El simbolismo en la escultura medieval española, pp- 23-24.

[4] Ibidem.



BIBLIOGRAFÍA

-DE PINEDO MONASTERIO, RAMIRO. El simbolismo en la escultura medieval española. Espasa-Calpe. Madrid,1930.

En la web:

-QUIÑONES COSTA, ANA MARÍA. La decoración vegetal en el Arte Español de la Alta Edad Media: su simbolismo. Tesis doctoral. U.C.M. Madrid, 1992.       https://eprints.ucm.es/id/eprint/2389/1/T18298.pdf

lunes, 10 de febrero de 2020

SETAS DE CARDO A LA PLANCHA


         
Pleirotus eryngii (Seta de cardo)
    

          Comer setas en la comarca de Sos del Rey Católico no ha sido nunca una actividad culinaria tradicional. Incluso en tiempos de escasez o de crisis alimentaria no se consumían setas, muy probablemente por falta de información.
             Es a partir del último cuarto del siglo pasado, cuando la nueva cocina las introdujo en sus platos, resaltando sus propiedades y elevando este hongo a la categoría que se merece. Actualmente, las setas en Sos del Rey Católico se han convertido en un apreciado alimento muy habitual tanto en las cocinas de los hogares como en los platos de los restaurantes, siendo muy apreciadas y buscadas por los lugareños, a lo que ha contribuido, sin duda alguna, las jornadas micológicas que desde no hace mucho tiempo se realizan en la zona y que han servido para información y conocimiento, tanto científico y nutricional como culinario, de estos preciados hongos.
            En la comarca de Sos del Rey Católico son varias las variedades de setas que podemos recolectar en sus montes y bosques(ver), pero hoy nos vamos a centrar en una de las más comunes y fácil de coger, puesto que no hace falta ir al monte a buscarla; se trata de la seta de cardo, cuyo nombre científico es el de pleirotus eryngii.
            La seta de cardo crece con las lluvias de primavera y otoño, aunque no requiere mucha agua; con cantidades superiores a los 55mm puede ser suficiente para su desarrollo. Crece en terrenos calizos, sobre eriales, pastizales, baldíos, espacios perdidos, barbechos, sobre cuestas y crestas, al borde de los caminos,… aprovechando siempre la materia orgánica acumulada y, especialmente, la del tronco del cardo, al que frecuentemente aparecen asociadas, alimentándose de su materia en descomposición o de sus raíces.
            El pie de esta seta suele ser cilíndrico, grueso, liso y corto, con el sombrero, más o menos convexo, entre 4 y 10 cm, con los bordes algo enrollados y de diversas tonalidades pardas; láminas blanquecinas, desiguales, poco apretadas y decurrentes sobre el pie.
            La carne es blanca, de olor fúngico y sabor delicado. Más sabrosa que los champiñones y pleurotus, con un sabor suave y dulce y de fina textura, es ideal para todo tipo de platos, combinable con carnes, pescados y en la elaboración de otros exquisitos platos, como el risotto.
            Pero si queremos apreciar todo su sabor y sacarle el mejor partido, la forma de cocinarla es la más simple y sencilla: a la plancha.

SETAS DE CARDO A LA PLANCHA

INGREDIENTES (Para dos personas)
-300gr de setas de cardo
-Aceite de oliva virgen extra
-Sal gorda

PREPARACIÓN Y ELABORACIÓN
            -Limpiar bien las setas de tierra o impurezas que pudieran tener. Para ello utilizaremos una brocha y, si no fuera suficiente, las frotaremos con un paño húmedo; nunca las lavaremos bajo el grifo del agua.
            -Poner a calentar la plancha hasta que tome buena temperatura.
        -Una vez bien caliente la plancha extendemos un poco de aceite por toda su superficie con una brocha, lo justo para “mancharla” de aceite y evitar que las setas se adhieran a la plancha.
          -Cuando el aceite esté bien caliente se añaden las setas unos pocos minutos, dándoles un par de vueltas para que se hagan por ambos lados y antes de sacarlas las espolvoreamos con un poco de sal gruesa.
            -Servir y comer bien calientes.


            Esta es la forma de cocinar la seta de cardo para apreciar su suave sabor, por otra parte muy nutricional. A partir de aquí existen diferentes y numerosas formas de cocinarlas, eso sí, alterando ya su gusto. Hay quien le añade un majado de ajo y perejil picado o hierbas aromáticas, o las guisa con cebolla, vino, tomillo y romero para acompañar a platos de carne o pescado… La forma de guisarlas dependerá del gusto de cada uno, que no por ello dejan de ser nutritivas, pero simplemente a la plancha es la única manera de apreciar inalterado su exquisito sabor. Todo un manjar de la tierra.


martes, 10 de abril de 2018

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 11- EL CIPRÉS

           
Ciprés (cupressus sempervirens)
en el cementerio de Sos del Rey Católico
 El cupressus sempervirens, también llamado ciprés común, ciprés mediterráneo, ciprés piramidal o ciprés de los cementerios, es un árbol de la familia de las cupresáceas, muy rústico, que crece en todo tipo de suelos, excepto los muy encharcados y salinos, muy resistente a la sequía, las heladas y al viento, y llegando a vivir más de 500 años ( se conocen ejemplares que superan el milenio)
            No es un árbol representativo de la comarca de Sos. Su localización se reduce básicamente al lugar donde la tradición popular y la simbología floral sitúa los cipreses: en el cementerio.
            Aunque hay quienes relacionan los cipreses con la muerte, su simbología más conocida y generalizada es aquella que los relaciona con la inmortalidad y con el sentimiento universal que transmiten, el ansia de paz espiritual, y es por esta razón por la que normalmente los encontramos en los cementerios de prácticamente todos los municipios de España.
             Igualmente, esta ansia de paz espiritual que transmite el ciprés y la firmeza de la fe cristiana que genera su contemplación ha sido fuente de inspiración de muchos artistas y poetas. 
           
Cipreses en la entrada del cementerio de Sos



           Gerardo Diego, uno de los máximos exponentes de la Generación del 27, escribió el conocido soneto "El ciprés de Silos", uno de los poemas más leídos y comentados de la literatura española. En esta ocasión el ciprés no se encuentra en un cementerio, sino en el claustro del monasterio de Silos (Burgos), pero basta acercarnos al cementerio de Sos, contemplar los cipreses y entender a la perfección lo que Gerardo Diego, con un lenguaje muy sencillo, siente al contemplar un ciprés.
         
                                         












                                                                                              EL CIPRÉS DE SILOS

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi, señero, dulce firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.



El poeta ve, en la altura y la verticalidad del Ciprés, un símbolo del anhelo de eternidad que la fe provoca en el hombre. Después habla de sí mismo para confesarle al ciprés cómo llegó hasta él falto de espíritu y finalmente, tras contemplarlo, cómo sintió esa confianza en la fe que se desprende de la apariencia del árbol. 

Gerardo Diego (1896-1987)


lunes, 5 de febrero de 2018

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 10-EL NOGAL

              El nogal (juglans regia) es un árbol frutal de hoja caduca de la familia de las juglandáceas, originario de Asia Menor y del sudeste de Europa, y cuyo fruto, la nuez, rica en Omega 3 y Omega 9, contribuye a reducir los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de usarse también en farmacología y dermatología.
           
               El nogal no soporta las heladas primaverales tardías ni temperaturas altas sin una mínima humedad, características no muy propias de la climatología de Sos pero tampoco demasiado exigentes como para que crezca algún nogal en estado salvaje en la comarca o cultivarlo convenientemente en terrenos particulares.
            Es por esto que no son muchos los nogales que podemos ver en la zona, pero que si nos damos un paseo por los alrededores de la villa de Sos encontraremos algunos de estos agradecidos frutales, aislados y conviviendo con otras especies.
                En Sos es muy corriente utilizar las nueces para elaborar el conocido vino de nueces la noche de San Juan.(ver)

            La grandeza, hermosura y esbeltez del nogal ha sido plasmada en numerosas obras literarias por parte de muchos poetas, y también ha servido como fuente de inspiración para el célebre escritor Félix María Samaniego, conocido por sus famosas fábulas con sus aleccionadoras moralejas. Del libro II del Tomo II de su colección de fábulas exponemos a continuación la fábula que lleva por título “La mona”.

La mona

Subió una mona a un nogal
y cogiendo una nuez verde,
en la cáscara la muerde,
aunque le supo muy mal.
Arrojóla el animal
y se quedó sin comer.
Así suele suceder
a quien su empresa abandona,
porque halla, como la mona,
al principio qué vencer.

Moraleja
            Todos sabemos que morder la drupa de la nuez todavía verde resulta muy desagradable por su amargo sabor. La moraleja que Samaniego nos quiere ofrecer  con esta fábula es la importancia que tiene el seguir adelante con nuestras metas y objetivos y no abandonarlos al primer tropiezo u obstáculo que encontremos, como le ocurrió a la mona, que por abandonar en el primer intento se quedó con hambre.

Félix Samaniego

           
Félix María de Samaniego
 


                Félix María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala nació en Laguardia (Álava) el 12 de octubre de 1745. Fue músico, ensayista y dramaturgo, pero sin duda su gran éxito como poeta fue conseguir ser el mejor fabulista de la Ilustración española.
         Escribió sus fábulas para que sirvieran de lectura a los alumnos del Real Seminario Patriótico Vascongado de Vergara, publicándose en 1784 las Fábulas morales, 157 fábulas recopiladas en 9 libros y precedidas de un prólogo.
            Las fábulas de Samaniego, de carácter didáctico, tratan de instruir deleitando, imitando a los grandes fabulistas clásicos Fedro y Esopo  y al francés La Fontaine, terminando todas ellas con una moraleja aleccionadora de corte moral o de prácticas reflexiones sociales de convivencia.
            Sus fábulas más conocidas son la cigarra y la hormiga, la zorra y las uvas, el perro y el cocodrilo…
                 Falleció en su ciudad natal el 11 de agosto de 1801.








BIBLIOGRAFÍA

En la web:
-www.biografiasyvidas.com. Félix María Samaniego
-https://arbolesfrutales.org/nogal-todo-lo-que-debes-saber/ El nogal



domingo, 27 de agosto de 2017

VENTANAS, BALCONES, PUERTAS Y RINCONES FLORIDOS EN SOS



                               
                       Geranios, gitanillas, azaleas, begoñas, petunias, caléndulas, alegrías, surfinias, hortensias, buganvillas, enredaderas, hiedras, parras y otras flores y plantas trepadoras y ornamentales adornan en el verano las ventanas, balcones y fachadas de las casas de la villa de Sos, realzando la belleza de las construcciones y consiguiendo con su hermosura multicolor que el paseo del visitante resulte más atractivo y agradable.





















domingo, 16 de julio de 2017

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 9- EL ALMENDRO





El almendro (prunus dulcis) es un árbol típicamente mediterráneo originario de Oriente Medio y Mesopotamia cuyo fruto, la almendra, de gran valor energético, ha sido consumida desde hace miles de años. Actualmente, además de para elaborar diversos productos alimentarios (turrones, dulces, tartas, helados…) también se usa como remedio farmacológico y dermatológico (laxante, antiinflamatorio, cicatrizante, antiespasmódico, dermatitis, quemaduras superficiales, pieles secas…)
 El almendro es uno de los árboles que mejor se adapta a la extremada climatología de la comarca de Sos pero. a pesar de ello, no se ha desarrollado todo lo que cabría esperar y su cultivo es bastante reducido en la zona.
Su temprana floración, en invierno, antes del comienzo de la primavera, con sus flores de color blanco-rosáceo, hace que podamos distinguirlos entre otros diversos árboles de la comarca de Sos, alegrándonos gratamente la vista y anunciándonos la pronta venida de la estación primaveral. Es precisamente ésta explosión de frescura y color de sus flores, y su belleza, lo que ha hecho que muchos artistas, fotógrafos, pintores y poetas se inspiraran en el almendro y lo reflejaran en sus obras.
Miguel Hernández, Gabriela Mistral, J.L.Borges, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío…todos ellos ven en el almendro la delicadeza, la fragilidad y la fugacidad del alma humana. Hemos elegido un poema de Miguel Hernández por la gran vinculación que este poeta del 36 tuvo con la vida del campo y la naturaleza, y que eligió el almendro como referencia en varias de sus  obras poéticas por su forma, sus flores, su olor, su frescura, su color, su floración invernal, su simbología, su misticismo…obras como “Siesta mayor”; “no me conformo”; “primera lamentación de la carne”; “Elegía a Ramón Sijé” o el soneto que hemos elegido para esta ocasión: ”Rosa de almendra”.

Miguel Hernández

ROSA DE ALMENDRA

Propósito de espuma y de ángel eres,
víctima de tu propio terciopelo,
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.

¿A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo?...
¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.

¡Hay! ¿Porqué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano?

Todo tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera fría
que esquilará la helada por su mano!