domingo, 19 de diciembre de 2021

UN DESPISTE CENTENARIO

 

La alcaldesa de Sos, el Presidente del Gobierno de Aragón y, firmando, 
el Presidente de la Institución Fernando el Católico.

                                Todos somos humanos y algunas veces cometemos errores y despistes. Estos despistes unas veces se detectan rápidamente y otras se tarda tiempo en descubrir, pero siempre pasan a la historia como meras anécdotas que nos suelen sonsacar una pequeña sonrisa ante el desliz o descuido del sujeto que los originó.

Dedicatoria donde puede
leerse la fecha de 1918.

            Esto es lo que le ocurrió al Presidente de la Institución Fernando el Católico, Carlos Forcadell, el 6 de junio de 2018 en Sos del Rey Católico, fecha en la que se celebró el 50 aniversario de  la Declaración del municipio como Conjunto Histórico Artístico.

               Tras la celebración de los diversos actos programados en la localidad (ver), las autoridades e invitados asistentes pasaron a firmar en el Libro de Honor de la Villa, acto que tuvo lugar en el patio del Ayuntamiento. 

           Tras firmar varios invitados en el Libro, le tocó el turno al Sr. Forcadell, quien tras escribir su dedicatoria, la dató y firmó; pero parece ser que un despiste le jugó una mala pasada al escribir el año, pues lo fechó nada menos que cien años antes, en el 1918. Un pequeño desliz que no deja de ser una mera anécdota recogida en el Libro de Honor del municipio.

domingo, 12 de diciembre de 2021

"ROMPEDORES" Y "JAUTOS" LOS DE VALPALMAS

 

          Cuenta la tradición que durante la guerra de la Independencia se juntaron una cuadrilla de  vecinos de varios pueblos cincovilleses para sorprender y atacar a los franceses que pululaban por la zona.

 En la reunión, no hacían más que hablar, preparar los métodos de ataque y discutir sobre las diferentes maneras de actuar hasta que, harto de tanta palabrería, un mozo de Valpalmas exclamó en voz alta: “ ¡aquí no hay quien rompa! ( inicie, comience los ataques),… y rompieron todos. De ahí que a los vecinos de Valpalmas se les conozca con el pseudogentilicio de “rompedores”.

        Pero claro, este gentilicio no constituye en sí ningún hecho reprobable o humillante para sus habitantes, por lo que los vecinos de los pueblos colindantes buscaron otro gentilicio  que denostara a los valpalmasinos y fuera más vituperable para poder mofarse de ellos. No lo pensaron mucho y, como sucede en otros muchos municipios cincovilleses, se metieron con la falta de alimentos derivada de las malas cosechas, llamándoles “jautos”.

            Jauto es un adjetivo aragonés que se emplea tanto para alimentos como para personas, y significa soso, insulso, sin sabor a nada, en alusión a las comidas “sin sustancia o sabor” con las que los vecinos de Valpalmas se alimentaban por no disponer de los suficientes ingredientes o alimentos con los que poder cocinar y, luego, por extensión, es usado como calificativo de los propios vecinos, ya que un "jauto" es el que come "jautadas".

domingo, 5 de diciembre de 2021

LA PRIMERA RESTAURACIÓN DE SOS

 


           Tras la guerra de la Independencia y los episodios bélicos sufridos en Sos durante la misma, la arquitectura de la villa quedó prácticamente destruida. Muchos de sus muros, monumentos y edificaciones fueron maltrechos y más de sesenta casas derruidas.

Pronto, sus habitantes, reconstruyeron las destrozadas viviendas y comenzaron a poner de nuevo el pueblo en pie.

Una crónica del 11 de junio de 1833 comunica que el Gobernador de Sos, D. Vicente de Vargas, fue quien puso más empeño e interés en transformar la población de Sos en una de las más bellas de Aragón por aquellos tiempos, consiguiéndolo en brevísimo tiempo: “ Se han blanqueado las fachadas de las casas, colocándose en ellas y en las calles  azulejos con los nombres de estas, y las numeraciones de aquellas. Se han construido una muy buena posada, un juego de pelota, un paseo llamado de las Damas (¿Calle de las Damas?), otro para que los caballeros paseen en el invierno y otros dos más pequeños al abrigo de los vientos cierzo y bochorno; se ha empezado a formar una plaza de bastante amplitud, con vista al campo de Sangüesa; igualmente se ha formado un excelente lavadero, rodeado con árboles y, finalmente, ha pedido al Gobierno que se establezca en esta ciudad una hijuela del correo desde Jaca, y el permiso para construir una carretera desde Sangüesa a Sadava, con la que logrará completar la felicidad del país”[1]

              Posiblemente fuera este gobernador quien mandó colocar el “famoso” azulejo del Palacio de Sada; aquel que indica la “habitación en que nació Fernando el Católico”, pues la referida crónica continua diciendo sobre D. Vicente de Vargas: “loor eterno a jefe que en tan corto tiempo ha hecho tanto justamente en la villa en que nació Fernando el Católico, cuyo nombre dejará bien grabado en sus habitaciones, pues ha mandado colocar tres azulejos, que marcan el palacio en que nació tan gran Monarca…”[2]

Con lo que seguramente no contaba el Gobernador de Vargas era con los estragos que volverían a sucederse poco tiempo después en la villa, pues los conflictos de los liberales con las partidas de combatientes realistas empezaban a dejarse notar ya en la comarca. No llegaría a ser una guerra civil propiamente dicha, pero la violencia que generaba anunciaba ya la crueldad que se desarrollará poco después con el estallido de la primera guerra carlista, y de nuevo Sos, debido a su estratégica situación, sería escenario de numerosos ataques e incursiones carlistas. Por ejemplo, en 1834, tropas de don Carlos saquearon las casas de la Villa, quemaron archivos, documentos, destrozaron fortificaciones, robaron, asesinaron y cometieron toda clase de fechorías, con la consiguiente degradación y destrucción del paisaje y de sus estructuras poblacionales recién levantadas y restauradas.



[1] La Revista Española. 21/06/1833, p. 3

[2] Ibidem