jueves, 9 de febrero de 2017

LA PREHISTORIA

Disponemos de muy poca o casi nula información de los orígenes de Sos. Sin embargo, la existencia en la zona de cavernas y los descubrimientos de varios objetos pertenecientes a la era paleolítica y neolítica, como hachas pulimentadas, hacen suponer que muy probablemente, hace ya milenios, estos habitantes de la prehistoria anduvieran por la comarca. En el museo de la Institución Príncipe de Viana de Pamplona pueden verse estas hachas neolíticas que se hallaron en el término de Sos, donadas al mencionado museo por su propietaria, doña Eugenia Bueno, viuda de don Emiliano Ladrero, gran amante de la historia y el arte de Sos. (Además donó al museo una estela romana y dos piedras con representaciones de toros, vestigios del antiguo culto tributado a este animal).
También, y de época post-paleolítica, encontramos en unas rocas del Corral de Lafita, también en el término de Sos, unos grabados rupestres representando unas barras horizontales y verticales de muy difícil interpretación.
Igualmente se ha encontrado un dolmen, todavía sin documentar, a unos dos kilómetros aproximadamente de la Villa, en el camino que conduce a la Torre de Añués.
Un dólmen es una cámara funeraria formada por varias lajas verticales de gran tamaño que sostienen el “techo”, constituido por una o varias losas que descansan en posición horizontal sobre las verticales. Generalmente eran rellenados con piedra y tierra, quedando así la cámara cerrada. Los dólmenes son característicos de la época Neolítica y primera Edad de los Metales, entre el IV y III milenio a.C.
Este dolmen de Sos está ubicado en un estrecho montículo, por lo que su construcción debió de ser muy dificultosa debido al peso de las piedras, el escaso espacio y la pronunciada pendiente. Es de pequeñas proporciones en comparación con otros localizados en el Pirineo y según Mariano Zarzuelo nunca ha estado cubierto, o relleno con piedra y tierra. Está compuesto por siete piedras: seis verticales, una de ellas de pequeño tamaño, sobre las que descansaba la horizontal, que ahora se encuentra caída.
Dolmen en el camino a Añués
Dolmen en el camino a Añués










                  Las medidas de las piedras, según Zarzuelo en un estudio que hizo “in situ”, son las siguientes, de derecha a izquierda y tomando la altura hasta el nivel del suelo, sin contar la parte enterrada en el mismo, y el grosor en la parte superior de los bloques:[1]


Nº de Piedra
Posición
Alto
Ancho
Grosor
1ª Piedra
Vertical
1,48 m
60 cm.
25-35 cm.
2ª Piedra
Vertical
1,45 m
94 cm.
12 cm.
3ª Piedra
Vertical
1,23 m
1,20 m
18 cm.
4ª Piedra
Vertical
1,34 m
90 cm.
20-30 cm.
5ª Piedra
Vertical
80 cm.
90 cm.
17-25 cm.
6ª Piedra
Vertical
23 cm.
16 cm.
17-25 cm.
7ª Piedra
Horizontal (caída)
2,40 m
1,33 m
30 cm.

 Todos estos hallazgos demuestran la presencia humana en la comarca desde tiempos muy remotos, pero habrá que esperar hasta el siglo IV a. de C. para tener noticias de la primera presencia documentada de un pueblo de origen franco-belga en la zona de las Cinco Villas: los suessetanos(Continuación)



[1] Zarzuelo Revilla, M. Dolmen de Sos del Rey Católico. Rev. El Nuevo Miliario, nº 10 (julio de 2010) pp. 26-28.]