viernes, 2 de diciembre de 2016

EL PARADOR NACIONAL DE TURISMO DE SOS








          En el extremo norte de la muralla de Sos, construído sobre la roca del monte en el que se asienta, y en los terrenos que en un principio Dn. Isidoro Gil de Jaz iba a edificar su colegio, que posteriormente no se realizó, se encuentra el Parador Nacional de Turismo.
Una enorme piedra nos indica que el Parador está construído sobre la roca del terreno
          El parador se edificó en un solar que el Ayuntamiento de Sos donó al Estado para la construcción del mismo, según el R.D. 2617/1971 de 14 de octubre; dicho solar tenía una extensión superficial de 10.268 m2.
        Aunque su apariencia pueda resultar más antiguo, la realidad es que es un edificio construído en 1975 por el arquitecto Sáinz de Vicuña, y en su reconocimiento se puso nombre a la calle en la que está ubicado el Parador.
 En su inauguración disponía de 66 habitaciones, de las que 60 eran dobles y 6 individuales, y un comedor para 150 plazas. A principios del siglo XXI, en el 2002, se remodeló con una inversión de 623 millones.

Una estatua del rey Juan II con su hijo Fernando nos recibe en la entrada del Parador
                 


                       Es un edificio que consta de dos niveles comunicados por un torreón, inspirado en la arquitectura nobiliaria aragonesa, construído en piedra e integrado con el ambiente monumental, histórico y artístico de la Villa, con una majestuosa y hábil ambientación interior realizada con elementos rústicos dispuestos y ordenados con un concepto moderno, dándole un aire regio y elegante. La madera predomina en el mobiliario de estilo castellano: recubre columnas interiores, vigas de roble en los techos (algunas del siglo XVI), barandillas… La decoración se completa con muebles de roble, bancos de iglesia, arcas y armarios del siglo XVI, elegantes tapices, alegres jarapas y alfombras clásicas, forjas de hierro, cuadros de época, clasicos y modernos, suelos de baldosa de barro cocido, y diversos objetos de piedra y metal.
El espacio y la luz son común denominador de las habitaciones gracias a sus amplios ventanales.Los cinco dormitorios superiores enfatizan el lujo espacial del parador con un salón propio y bañera de hidromasaje retroiluminada con fibra de vidrio.

Entrada al Parador
Antiguo banco de madera

El restaurante, salón y terraza del parador ocupan toda la cuarta planta del edificio. Las especialidades gastronómicas más representativas son: el ternasco a la aragonesa, el cordero al chilindrón, el conejo escabechado al estilo de Sos y la torta medieval.
Restaurante
Terraza
Ya en el exterior del Parador, hay que acercarse hasta el extremo de la muralla y observar las maravillosas y amplias panorámicas que desde aquí se ven: Sangüesa, Leyre, la Val D´Onsella, el convento de Valentuñana, los Pirineos y las Sierras de Santo Domingo y de Uncastillo; todo un deleite para la vista. Desde este lugar nos podemos imaginar el control que antaño tenían los vigías del castillo para poder divisar a los enemigos que pudieran acercarse a la villa; sólo hay que darse cuenta de la vasta extensión de terreno que abarca nuestra vista con tan sólo un pequeño giro de cabeza.
Panorámica desde el Parador de Turismo en dirección a Navarra, con la higa de Monreal al fondo.