lunes, 7 de noviembre de 2016

EL PALACIO ESPAÑOL DE NIÑO


En el nº16 de la calle Mayor o de Fernando el Católico, observamos una casona-palacio de amplia fachada. Es el Palacio Español de Niño, una estructura nobiliaria de la segunda mitad del siglo XVI., de estilo renacentista, realizada en sillería de grandes proporciones y puerta de entrada con arco de medio punto con decoración almohadillada, enmarcada por pilastras sobre las que descansa ménsula con entablamento y sobre la puerta el escudo de armas del linaje De Niño, ovalado y conteniendo siete flores de lis, enmarcado este por volutas, pilastras y frontón triangular partido.
La casa consta de planta baja y dos alturas, la primera de ellas balconada y la última compuesta por una hilera de veinticuatro arcos de medio punto, un elemento muy común dentro de la arquitectura aragonesa de la época y que tiene su origen en el cerramiento de las construcciones fortificadas, donde el remate de las torres se sustituyó por estas galerias porticadas. Remata la fachada un bello alero de madera.


Puerta de la casa-palacio Español de Niño

                           
La casa perteneció a una noble familia de Sos, los Español de Niño, una típica familia del siglo XVI La ausencia de documentos anteriores sobre este linaje hace pensar que seguramente se trataba de una familia burguesa que tenía dinero pero no el prestigio que conllevaba un título nobiliario. Para poder alcanzar un título nobiliario tenían dos opciones en aquella época: la primera comprarlo a algun noble venido a menos, y la segunda, casar a un hijo o hija con un descendiente directo de la familia noble. Seguramente algo así pasó en este caso. 
Posteriormente, a principios del siglo XIX, compra la casa doña Manuela Perez de Biel a la familia Español de Niño junto con sus tierras. Nacida en Berdún y miembro de una familia noble, viuda y sin hijos, decide seguir el ejemplo de Dn. Isidoro Gil de Jaz y establecer una Fundación para la educación y formación de las niñas de la localidad. Es por ello que dona sus bienes a las hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.En esta fundación se impartían enseñanzas diferentes a las del colegio Isidoro Gil de Jaz, pues las funciones que debe desempeñar la mujer son diametralmente distintas a las de sus congéneres del sexo masculino. A la mujer se le instruye para su función de madre y esposa, y los contenidos de enseñanza son coherentes con ello: costura, cocina, educación religiosa..., pero también lectura, escritura y cuentas básicas.

Por una R.O. de 9 de enero de 1840, comunicada por el Ministerio de la Gobernación de la Península, S.M. la Reina Gobernadora se sirvió aprobar la fundación de la escuela pública de niñas en la villa de Sos a expensas de Dña. Manuela Pérez de Biel.[1]
El 12 de febrero de ese mismo año, y ante el escribano Dn. Angel Campos, doña Manuela Perez de Biel hizo donación “pura y perfecta, perpetua e irrevocable…de los bienes propios, para que sirvieran de donación y renta a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul… y con la condición de sostener una escuela pública donde reciban enseñanza las niñas de Sos y su comarca”. Y más adelante se dice:”…y será obligación y carga de las Maestras Hermanas de la Caridad costear todos los gastos y utensilios necesarios para la escuela, de los productos de los bienes consignados a la Fundación…”
El 4 de enero de 1841 llegan a Sos las cinco primeras Hermanas de la Caridad. Su vivienda y colegio fue la casa de la fundadora. En el plano intelectual las niñas de Sos recibían una excelente educación y formación, llegando a cursar hasta cuarto curso de Bachillerato.
Por Orden Ministerial de 14 de diciembre de 1945, la misma que para el colegio Gil de Jaz, se dió carácter de Nacional a esta escuela femenina de primera enseñanza.
En 1971 el colegio albergaba a 143 alumnas y 36 párvulos.
Actualmente, y reformado en el año 2001 por los arquitectos urbanistas Luis Martínez García y Juan Rubio de Val, se destina para Palacio de Congresos, exposiciones, y otras actividades del municipio.
La “Fundación Manuela Pérez de Biel”, a pesar de haber cesado en su actividad docente, continúa desarrollando y participando en actividades que fomentan la educación, el bienestar social, la cultura, el desarrollo y cualquier tipo de acción en beneficio del bienestar de los sosienses y del interés general.



[1] Gaceta de Madrid, nº 1907, 29/01/1840.