domingo, 13 de noviembre de 2016

EL BANDOLERISMO EN EL S. XV. LA HERMANDAD NAVARRO-ARAGONESA

Durante el siglo XV y parte del XVI, además de los conflictos que tenían los vecinos de los concejos, las luchas entre concejos y señores, las rebeliones antiseñoriales, las tensiones entre el monarca y las autoridades del Reino, había que añadir otro elemento que contribuía a alterar con mayor fuerza si cabe, el orden y la paz social en la comarca: el bandolerismo.
          Al contrario de la lucha de bandos, cuyos desórdenes se iniciaban siempre desde una legalidad establecida, el bandolero se sitúa al margen de la ley desde el primer momento. Los motivos que impulsan al bandolero a tal ejercicio pueden ser variados: el hambre, una sentencia judicial desfavorable, la necesidad de vengar una injusticia, etc…, pero el resultado es siempre al margen de la sociedad.
 Los bandoleros estaban organizados como si de una milicia se tratara; con sus oficiales, aprovisionadores, aposentadores, contraseñas, etc…Se dedicaban a asaltar a las personas, robar en los municipios, arrasar campos y cosechas, destrozar casas y desvalijarlas…sin ningún miramiento hacia las personas, que en muchas ocasiones acababan con resultado de muerte.
 En Sos estuvo tres días el conocido bandolero Lupercio Latrás, que con una cuadrilla de cerca de 200 hombres venía de Sangüesa para dirigirse a Uncastillo y Sádaba haciendo pública su intención de combatir a los moriscos, argumento que utilizó como excusa para justificar su presencia en la zona y así cometer sus fechorías. 
Con el fin de combatir el bandolerismo, la Diputación del Reino, en vez de mantener pequeñas guarniciones en puntos estables, creó un ejército de voluntarios de gran envergadura formado por personas expertas en las armas reclutadas de varias poblaciones, compuesto por 60 jinetes y 200 arcabuceros, siendo Sos uno de los municipios que aportó voluntarios al mencionado ejército, considerándose este ejército el antecedente de la posterior Hermandad de los Reyes Católicos, embrión de lo que más tarde serían las Juntas Generales o Diputaciones.
Entre 1468 y 1469, un grupo de villas fronterizas navarro-aragonesas, entre ella Sos, crean una Hermandad con el fin de combatir la actuación de malhechores y criminales en sus zonas, pues estas tierras fronterizas eran unos lugares de especiales características para delinquir y refugiarse.
Lancero de la Santa Hermandad
La ordenación de esta Hermandad sigue el esquema clásico de las hermandades tal y como se había ido desarrollando en Castilla. La jurisdicción descansaba en los alcaldes de la Hermandad aunque en algunos lugares la tendrían los jueces ordinarios. La jurisdicción se extendía tanto fuera como dentro de los lugares. Los privilegios de la jurisdicción señorial desaparecerían, el delincuente podía ser detenido en cualquier parte del territorio de la Hermandad, pudiendo entrar el alcalde en los castillos, fuerzas, lugares e infanzonías con obligación de entregarlos por parte de los alcaldes, señores o infanzones. Si salía del territorio de la Hermandad quedaba encartado y se podían incautar todos los bienes, siendo juzgado en rebeldía. Naturalmente, en la persecución de los delincuentes se podía entrar en territorio de Aragón o de Navarra, siendo considerado todo el territorio de la Hermandad. También podían ser juzgados en ausencia si no eran detenidos.
Fernando de Aragón, I Duque de Villahermosa.
Hermano bastardo de Fernando el Católico. Capitán General
de la Santa Hermandad.
Palacio Ducal de Pedrola (Zaragoza)
El preámbulo de los capítulos de la Hermandad navarro-aragonesa dice:
“En el nombre de nuestro Señor Dios e de la gloriosísima virgen Maria, de volluntat, mandamiento e qonsentimiento de la maestat del Rey, nuestro señor e de la ilustrisima señora Princessa dona Leonor, su fija, primogénita e lugartenient general en el reyno de Navarra, ha seydo tractada, feta, firmada e jurada hermandat, amistat e alianga entre la universidat e singulares personas de la villa de Sanguesa, lugares et aldeas de val d´Aivar, con los lugares de Uxue, Liedada e Yesa, del reyno de Navarra de una part, e las universidades e singulares personas de las villas de Sos e de Uncastillo e Aldeadarbe, del reyno de Aragón de la otra, en la forma e manera contenida en los infrascriptos capítulos”


El capítulo primero deja marcados los objetivos fundamentales de la Hermandad que son dos: La solidaridad,"que todos los compresos que se qomprenderan en la present hermandat, se amen unos a otros como hermanos, amogos e aliados, apresten todo su leal poder, honras e provechos y eviten daynos, periglos, e ingonvenientes, ayudándose complidament en las cosas debaxo especificadas e declaradas”
Y la defensa común, "qontra los malfectores e persigan aquellos con las personas e bienes, atalos traer e para punición e correcion de la justicia e execucion de aquella, por manera que mediant buena diligencia en los castigar, la tierra de la dita hermandatpaz e sosiego..."       
En el capítulo 16 se fija el reparto provisional de 35 consejeros repartidos por distritos para asistir a las juntas generales, asignando seis consejeros a la villa de Sos.
          El resto de capítulos lo componen las ordenanzas sobre el ámbito territorial, delitos a perseguir, penas y sanciones, procesos, encartamientos, movilidad y seguridad, armamento a usar, financiación de la Hermandad, etc.[1]
         Se tiene conocimiento de varios infanzones de Sos que participaron en esta Hermandad para combatir el bandolerismo y realizar labores de vigilancia y defensa de la zona, pues el 24 de agosto de 1485 se pagaron, por parte de los oficiales municipales de Sos, en concepto de sueldo de los caballeros, 1.800 sueldos a los escuderos Miguel de Sada, Alfonso de Artieda y al tutor de los hijos del fallecido Juan de Olleta[2] para cumplir con estas labores de vigilancia.
       
"Manga verde"






              Posteriormente, como antes se ha dicho, los Reyes Católicos organizaron la Santa Hermandad, aprobada en las Cortes de Madrigal de 1476. institución que tenía su propia milicia, dedicada a proteger a la población rural de los bandoleros y guardar el orden de los despoblados (los "mangas verdes", ¿os suena?), habiendo constancia del sosiense Bartolomé Español como jurado y juez de dicha Hermandad en 1489, y jurado y consejero de la misma en 1507, siendo muy duros los castigos que se imponían a los detenidos.(Continuación)



[1] Castellano Gutiérrez, Antonio. “La Hermandad navarro-aragonesa en la frontera pirenaica en la segunda mitad del siglo XV, según su ordenanza”. Revista Príncipe de Viana nº 204, pp. 121-161.
[2] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 446, f. 23.






BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN . Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2012.
-ALVAREZ de MORALES, ANTONIO. “Hermandades concejiles y orden público: las hermandades en Aragón”. Clío& Crímen: Revista del Centro de Historia del Crímen de Durango, nº 3, pp. 195-208. Durango (Vizcaya),2006.
-CASTELLANO GUTIÉRREZ, ANTONIO. “La Hermandad navarro-aragonesa en la frontera pirenaica en la segunda mitad del siglo XV, según sus ordenanzas”. Rev. Príncipe de Viana nº 204 (Enero-abril 1995), año 56, pp. 121.161. Pamplona, 1995.
-PALLARÉS JIMÉNEZ, M.A. “La Edad Moderna en las Cinco Villas”. VV.AA. Comarca de las Cinco Villas (Coord. Nuria Asín García).  pp. 113-124.Col. Territorio, 25. D.G.A. Zaragoza, 2007.