miércoles, 5 de febrero de 2020

BUSCALAPOYO



Alto de Buscalapoyo

                      Buscalapoyo es una elevación del terreno (530 m), en el término municipal de Sos, junto al margen derecho del antiguo camino de Urriés a Sangüesa, en la muga con Undués de Lerda, recibiendo también este nombre el término colindante y un caserío ubicado en el mismo.
El topónimo Buscalapoyo ha sido, fonética y morfológicamente, deformado desde su origen, pues ya aparece en la documentación del siglo XII(1133) como Corcalapuyo en un documento en el que el rey Alfonso I "el Batallador" dona a Andrés, hijo del conde "Ugón" (Huas), el lugar de Corcalapuyo y su señorío[1], apareciendo este término en los siglos posteriores como Calapueyo, Colaspueyo, Buzcalapueyo, Buscalapueyo, Buzcalapoyo, Corcalapueyo, Cozcalapueyo, Corcalapuyo, Cozcalapuyo, Gorezcalapuyo, Urezcalapuyo, Çercalapuja,Buscalapujo, Buzcalapujo…
Buscalapoyo visto desde el camino de Urriés a Sangüesa
Así, en 1498, entre los numerosos pleitos del capítulo de San Esteban con la clase feudal de la villa de Sos por percibir el diezmo de determinados términos, aparece el lugar como Cozcalapueyo[2].
En mayo de 1513 Cozcalapueyo aparece citado como límite territorial en un documento por el que Antón de Albarado, infanzón y señor de Undués, cede todos sus derechos sobre Undués a cambio de 24.000 sueldos jaqueses:”… y con términos de la pardina de Cozcalapueyo…[3]
En los Anales de Aragón (1540-1558) de José Lupercio Panzano figura Buzcalapueyo como lugar de señorío del diputado del Reino Don Juan de Azlor, conde de Guara.
En las escrituras de deslinde y amojonación de 1603 se describe el lugar de Buzcalapueyo como una “lometa entre los caminos que van desde Sos a Xavierre y de Sos al lugar de Undués”[4]
En el Nomenclator de 1785 figura como Buzcalapoyo: coto redondo; señorío secular, regido por un alcalde ordinario de señorío.
José María Recondo, en el ensayo arqueológico de “El castillo de Xavier”(1957) comenta: “El Castillo de Buzcalapueyo, perfectamente conservado, sito en la Nava Mayor de Sos, quedaba junto a un camino viejo de Sos a Xavier[5]

Torreón edificado sobre la roca del monte
En materia de castellología, la fortaleza de Buzcalapueyo formaba parte de una serie de torres y donjones ubicados en la Valdonsella que daban cobertura a la extensa línea de castillos que formaban la línea defensiva contra los musulmanes levantada por Sancho el Mayor (ver) y continuada por Ramiro I. En la zona que nos ocupa, tres donjones partían desde Undués de Lerda hasta el castillo de Javier: La Torraza, a la entrada de Undués de Lerda sobre un gran escarpado de roca; el Castillón, levantado sobre un cerro en la muga entre Aragón y Navarra, dominando Liédena, y la Torreta, muy próxima al castillo de Javier. La Torraza y el Castillón estaban comunicados por un camino que llegaba hasta la Torreta.
Cerca de Lerda se alzaba el Castillejo de Iso. Más en el llano, en una pequeña loma, el castillo de Buzcalapueyo, junto a los antiguos caminos de Sos a Javier y de Sos a Undués. Más alejados, y bajo los castillos del Castellón de Petilla, Sibirana, Rueyta y Sos, en el valle, las fortalezas de Lobera, Sotirana, Gordún, Ceñito y Navardún, con las torres de Aguilar, Oyarda, Basaboz, Arbe, Fillera, Ull, El Real y, vigilando la Cañada Real, la torre de Adam. Controlando el río Aragón, las torres de Mauleón, Añués, Peña, Cáseda, Gallipienzo y Ujué. Toda una maraña de castillos y torres que formaban, en este tramo de la Valdonsella, una verdadera cadena de fortificaciones, con caminos que enlazaban entre ellos y con una perfecta comunicación visual entre unos y otros; una cadena imposible de cruzar cualquier ejército enemigo, por pequeño que fuera, sin ser visto. De hecho, los musulmanes nunca llegaron a cruzar esta fortificada línea defensiva.
Lado sur del torreón con una ventana geminada en la
segunda planta.

       En la Baja Edad Media, sobre los restos del castillo de Buzcalapueyo, se construyó la casa-fuerte que podemos ver actualmente.

A principios del siglo XVII el lugar perteneció a D. Diego Antonio Virto de Vera y Monreal, señor de Miana y Buzcalapueyo, familiar del Santo Oficio y Caballero de la Orden de Santiago, casado con Josefa Biota y Coscón, señora de Larrués y de Gordún, heredando las posesiones su hija Josefa María Virto de Vera y Biota (Zaragoza 1652-1677), señora de Gordún, Larrués, Miana y Buzcalapueyo, casada con D. Artal Azlor y Guasso (1648-1696), I Conde de Guara y General de Artillería.
Posteriormente el edificio se amplió y se destinó a usos agroecuarios. A principios del siglo XIX Mateo Suman, en sus “Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón”, hace una extensa descripción de la “pardina de Buzcalapueyo”:
“Está en el partido de Cinco Villas. Es de la Excma. Sra. duquesa de Villahermosa. Está entre los términos de la villa de Sos, de Sangüesa, y lugar de Undués de Lerda. Su situación es llana, y sin árboles. Su longitud es de casi media hora, y su latitud cuarto, y medio. Confronta por oriente, y sur con término de la villa de Sos, de la cual dista una hora. Por occidente con términos de la ciudad de Sangüesa, y dista de ella dos horas, y por el norte con el lugar de Undués de Lerda, distante media legua. Al poniente de esta pardina hay una casa habitable con buena cocina, cuartos, granero, pajar y corrales, que sirven para paridera de 300 ovejas que se mantienen en el invierno con sus hierbas. En su centro se halla una copiosa fuente de agua dulce, fresca y de excelente calidad. Hay caza abundante de conejos, liebres, perdices y demás aves comunes; algún lobo, y zorro. La cosecha de granos que produce ascenderá a 400 cahíces; abunda de hierbas medicinales comunes. La jurisdicción se ejerce por un vecino de Undués de Lerda, con título de alcalde, nombrado por el dueño temporal, y por tiempo de su voluntad. Exige el alcalde las prendadas con despotismo y arbitrariamente. En casos criminales, ha de dar luego cuenta al corregidor del partido de Cinco Villas. No se sabe haya minerales, etc. El rey D. Sancho, y su mujer D.ª Urraca, que como se dijo en la descripción de pardinas dieron a las monjas de Sta. Cruz de la Serós, hoy Benedictinas de Jaca, las de Berné y Rompesacos, y también a Calapueyo, (era MXXX 6 feria 7 cal. aprilis. Briz en su Historia pág. 331). No sé si ese Calapueyo, será nuestra pardina la que con el transcurso del tiempo pudo adquirir, la sílaba que le faltó entonces. Si este fuese, habrá habido población de este nombre, porque Briz la propone como lugar, no menos que Rompesacos, que ahora no es más que pardina[6]
Al fondo, el edificio fortificado, y a ambos lados otros dos edificios anexos.
En el centro, el patio de entrada a las tres edificaciones.

En 1864 todavía pertenecía a los duques de Villahermosa, pues sabemos que el 17 de septiembre de este año salió a pública subasta el arrendamiento por tres años de la pardina de Buzcalapoyo.[7]                               Actualmente, el término de Buscalapoyo limita al norte, haciendo frontera, con el de Undués de Lerda, al sur con la partida sosiense de Pepe Remón, cerca del río Onsella, al este con en término de las Navas y al oeste con el canal de Bardenas. Aproximadamente ocupando el mismo territorio descrito por Mateo Suman.
Dentro de sus límites, en el camino de Urriés a Sangüesa, se encuentran los restos de la fortificación de Buscalapoyo. Es un caserío semiderruido formado por tres grandes edificaciones anexas: la principal, y más antigua, es la casa-torre fortificada de Buscalapoyo, de planta rectangular, donde vivían los últimos propietarios. La torre se edificó sobre la misma roca del pequeño alto en el que está emplazado, utilizando la propia roca como parte de los muros sur y oeste. De ambos extremos de la fachada del edificio surgen, paralelas entre sí y con las puertas de entrada enfrentadas, los otros dos edificios destinados a viviendas de empleados, servicio, pastores y demás personal de la pardina. Estos últimos son de factura claramente muy posterior al anterior. Todo el conjunto forma una especie de “U” o cuadrado sin cerrar por uno de sus lados, dejando en su interior un patio por el que se accede a las tres edificaciones, en cuyo centro se ubicaría el pozo o la fuente que reseña Mateo Suman en su Diccionario, siendo destinado todo el complejo, como igualmente indica Suman, para fines y actividades agrícolas y ganaderas.

 Las tres edificaciones tienen dos alturas. Por la parte exterior del edificio sur y adosado a él, encontramos restos en piedra de otras dependencias menores destinadas a graneros, pajares, cuadras, parideras, establos, corrales, caballerizas…

Sobresaliendo por encima de la maleza se adivina el señorial portal de entrada.

Al edificio de la casa-fuerte se accede desde el patio central a través de una gran puerta en arco de medio punto con grandes dovelas y escudo en la parte superior. Sobre la puerta, y ligeramente a su izquierda, el vano de una ventana reformada que el pasado siglo lucía un bello ventanal geminado. Los sillares empleados tanto en la puerta como en el resto del edificio indican claramente que estamos ante una gran casa fortificada de un noble señor de la Edad Media. El total abandono del recinto desde mediados del pasado siglo ha hecho que la vegetación salvaje se apodere del espacio y prácticamente ha cubierto toda la portada principal, siendo imposible acceder a su interior. Asímismo,  todo el patio central está cubierto de una espesísima y frondosa maraña de zarzas y vegetación que resulta imposible poder avanzar entre ella. A través de las puertas de los edificios laterales se puede observar cómo el del lado que da al norte tiene su tejado totalmente derruido, aunque se conserva su fachada. El edificio del lado sur se encuentra en estado más firme.
Edificio norte con la techumbre derruida
La torre-fortificada, en su origen, tuvo más altura y estaba rematada por almenas. Con posterioridad, la torre perdió su parte más alta con el almenado y fue sustituido por el tejado a dos aguas de la casa actual, probablemente al mismo tiempo que se construyeron los dos edificios agropecuarios anexos. Una gran chimenea en su zona central nos indica el gran hogar que había en su interior. 
          Otros detalles constructivos nos indican la gran casona señorial fortificada que fue: en el muro sur podemos apreciar una esbelta ventana geminada con arcos conopiales, a la que le falta el parteluz, similar a la que hubo sobre la entrada principal, aunque esta era de arcos de medio punto. Este tipo de arcos fue muy usado en la arquitectura del gótico flamígero en los siglos XIV y XV. También en el muro Oeste vemos troneras; aberturas en los muros similares a las saeteras pero con una abertura circular para poder defenderse con las nuevas armas de fuego que en aquella época iban apareciendo. Estas troneras comenzaron a instalarse en castillos y casas-fuertes en la segunda mitad del siglo XV.
El tejado sustituyó al primitivo almenado del torreón, más elevado en origen
que su actual altura.











[1] Lema Pueyo, José Ángel. Colección diplomática de Alfonso I de Aragón y Navarra (1104-1134) , nº 270 (año 1133)
[2] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 455 B, f.30.
[3] VV.AA. Cuadernos de Aragón nº 46. Undués de Lerda. Entre reyes, señores y abades. “Pergamino de Undués de Lerda (1513)”, p. 246. Apéndice segundo, pp.243-249.
[4] Archivo Administración de Javier (Sangüesa) Escrituras de deslinde y amojonación de la pardina de Buzcalapueyo, 1603.
[5] Recondo, J.Mª. “El castillo de Xavier” Revista Príncipe de Viana nº 67-68, p. 270. Pamplona, 1957.
[6] Mateo Suman. Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón. Partido de Cinco Villas, pp. 221-222.
[7] B.O.P. nº 147. 17/9/1864

 





BIBLIOGRAFÍA


-BRIZ MARTÍNEZ, JUAN. Historia de la fundación y antigüedades de San Juan de la Peña y de los Reyes de Sobrarbe, Aragón y Navarra. Juan de Lanaja y Quartanet, impresor del Reino de Aragón. Zaragoza, 1620.
-CORTÉS USÁN, MIGUEL ÁNGEL. “Los infanzones y la Heráldica de la Villa de Tauste” Tauste en su historia. Actas de las IV Jornadas sobre la Historia de Tauste. 9 al 13 de diciembre de 2002, pp. 85-142. Patronato de la Casa de Cultura. Ayuntamiento de la Villa de Tauste.
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón nº 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-LEMA PUEYO, JOSÉ ÁNGEL. Colección diplomática de Alfonso I de Aragón y Navarra (1104-1134) Fuentes Documentales Medievales del País Vasco. Eusko Ikaskuntza. San Sebastián, 1990.
-LÓPEZ AGUERRI, JOSÉ ALFONSO; CHAVERRI ARILLA, ÁNGEL; GARCÍA-VALDECASAS, ELENA. Undués de Lerda. Entre reyes, señores y abades.Cuadernos de Aragón, 46. I.F.C. Zaragoza, 2011.
-PANZANO, JOSEPH LUPERCIO. Anales de Aragón desde el año 1540 hasta el año 1558.Pascual Bueno, impresor del Reino de Aragón. Zaragoza, 1705
-RECONDO, JOSÉ MARÍA. “El castillo de Xavier”. Revista Príncipe de Viana, año nº 18, nº 67-68, pp. 261-417. Pamplona, 1957.
-SUMAN, MATEO. Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón. Partido de Cinco Villas. Según el ms.9-5723 de la R.A.H. de 1802. Edición de Josefina Salvo Salanova y Álvaro Capalvo Liesa. I.F.C., D.P.Z. Zaragoza, 2015.
-Archivo Administración de Javier (Sangüesa) Escrituras de deslinde y amojonación de la pardina de Buzcalapueyo, 1603.
-Nomenclator de 1785. Imprenta Real. Madrid, 1789.
En la web:
-lancerosvillaviciosa.blogspot.com.es. Manuel Azlor de Aragón y Urriés.


domingo, 2 de febrero de 2020

INSCRIPCIONES EN LA PLAZA DEL MERCADO DE SOS

Si observamos detenidamente el gran arco exterior de medio punto de la plaza del mercado podemos ver en él dos inscripciones que no son fáciles de leer, pues al deterioro inevitable del paso del tiempo hay que añadir que las piedras están invertidas, por lo que su lectura no es muy legible pero sí fácil de interpretar una vez han sido estudiadas.
El hecho de que las piedras estén giradas puede ser debido a que el arco se debió de desmontar por algún motivo y a la hora de montarlo de nuevo los albañiles que lo hicieron no sabían leer o no tuvieron en cuenta dichas inscripciones.
Inscripción con la fecha de 1339
Una de las inscripciones está en la cuarta dovela de la parte izquierda, a la altura de los ojos, escrita en latín y en la que puede leerse: Anno domini MCCCXXXIX. (Año del Señor de 1339). Probablemente es la fecha de construcción del lugar del mercado en el sitio donde nos encontramos, lo que no quiere decir que con anterioridad a esta fecha ya se realizaran transacciones comerciales destinadas a vender los excedentes de producción agrícola y compra y venta de otros productos, pues hay noticias, datadas en 1319, de que en Sos, y por súplica del concejo, el monarca Jaime II cambió el día de mercado, que hasta ahora se realizaba los miércoles, al lunes[1]. Asimismo, otro escrito de 1321 nos cuenta que el mismo rey concedió a la villa de Sos la facultad de elegir “almutazaf”, al igual que lo hacía Ejea[2].

Inscripción que revela el eclipse de 1354
La otra inscripción se ubica en la parte derecha del mismo arco a la misma altura aproximadamente que la anterior, y en la que se lee: “ANNO DOMINI MCCCLIIII XVII DIE SEPTEMBRIS HORA PRIMA OBSCURAVIT SOL”, que viene a decir que en el año del Señor de 1354, el 17 de Septiembre a la hora prima se oscureció el sol, dejando constancia de un hecho hasta entonces inexplicable para la población como fue un eclipse total de sol. Esta información, según el profesor D. Julio Torres Lázaro, está contrastada con la base de datos de la NASA.  Este eclipse es el segundo de los dos ocurridos en el año 1354 y documentado en la ciudad italiana de Perugia (situada a una latitud similar a la de Sos) el 17 de septiembre a lo largo de dos horas durante la hora tercia.[3]

Flor de Lis en la parte posterior  central de los arcos apuntados






En la parte posterior de los arcos apuntados centrales, junto al hueco donde se ubicaba la balanza hay una pequeña inscripción que refleja una ¿cruz?... ¿una flor de lis?...







[1] A.C.A. Reg. Canc. 217, fol. 285v.
[2] A.C.A. Reg. Canc. 219, fol. 270 rº-vº.



BIBLIOGRAFIA

-IBAÑEZ, LOLI. Momentos en Sos. Gráficas Latorre.Tauste, 2005.

RUTA 1 EN 4X4. ROMÁNICO-GÓTICO POR SOS DEL REY CATOLICO

Ermita de Santa Lucía (Sos del Rey Católico)


En esta ruta vamos a ver algunas de las construcciones más importantes del románico y su transición al gótico en Sos del Rey Católico y sus alrededores. El trayecto se puede realizar perfectamente en un día y, aunque puede realizarse con diversos medios de transporte, es recomendable realizarlo con un todoterreno, pues en muchos tramos circularemos por caminos empedrados, mal asfaltados y pistas forestales.
Iniciamos la ruta (a pie, sin coger el coche) en el mismo municipio de Sos del Rey Católico, visitando la Iglesia de San Esteban(ver), la obra de mayor envergadura, y la cripta de Santa María del Perdón(ver) para, seguidamente, acercaremos hasta la iglesia de San Martín de Tours(ver), en el Palacio de los Sada. Salimos de la villa al exterior de la muralla para ver la ermita de Santa Lucía (todavía a pie)(ver).
Ermita de San Nicolás, en Ceñito (Sos del Rey Católico)
                 Continuaremos, ya con medio de transporte, por la carretera A-127 en dirección a Sangüesa y coger el desvío hacia Navardún por la A-1601. Poco antes de llegar a Navardún nos desviaremos a la derecha por la A-2601 unos dos kilómetros en dirección a Petilla de Aragón hasta llegar a la ermita de San Nicolás de Ceñito(ver), a la izquierda de nuestro sentido de marcha. Justo enfrente de Ceñito, en el mismo sitio donde hemos dejado la carretera y girado a la izquierda para ver la ermita, comienza, pero a nuestra derecha, una pista forestal que nos llevará hasta el castillo de Roita(ver). Regresaremos sobre nuestros pasos para tomar de nuevo la carretera A-127 que va hacia Sangüesa y ver los restos del castillo de Añues(ver). Para ello, una vez llegado al puente que cruza el canal de Las Bardenas, tomaremos a nuestra izquierda el camino de servicio que discurre paralelo al mismo, y tras cruzar el tercer puente sobre el canal y recorrer aproximadamente un kilómetro, llegaremos a Añués. Seguidamente regresamos hacia Sos para continuar en dirección a Zaragoza. En la pardina de Novellaco dejamos la carretera y tomamos a nuestra izquierda el camino que cruza esta pedanía y que nos llevará hasta  Barués y su ermita(ver). Regresamos de nuevo en dirección a Sos y tras coronar el puerto y empezar su descenso nos desviaremos a nuestra izquierda por la CV-868 hasta la pardina de Mamillas donde, nada más pasar esta entidad, a nuestra derecha, tomaremos un camino que nos llevará hasta la ermita de Serún (desde la carretera se ve la ermita en un altozano)(ver). Terminaremos el recorrido regresando a Sos y, justo antes de entrar en el municipio, tomamos a nuestra derecha la CV 481 (antigua carretera a Uncastillo) hasta poco antes de cruzar el primer barranco para contemplar el llamado puente románico de Uncastillo(ver).
Total recorrido: 90 km.

Mapa de la ruta

1-2. Iglesia de San Esteban y cripta.
3-Capilla de San Martín de Tours
4-Ermita de Santa Lucía
5-Ermita de Ceñito
6-Castillo de Roita
7-Castillo e iglesia de Añués
8-Ermita de Barues
9-Ermita de Serún
10-Puente de Uncastillo

domingo, 26 de enero de 2020

"MODORROS" LOS DE SÁDABA

Oveja modorra (Youtube.com)

              La modorrera es una patología cerebral que afecta al ganado ovino. Esta enfermedad está causada por las larvas del cenuro (taenia multiceps), un parásito cestodo que forma quistes en el sistema nervioso provocando el aturdimiento y la pérdida de coordinación de los animales.
                   Se dice que una oveja está modorra cuando ésta no reconoce a su hijo, se separa del rebaño, se pierde, no sabe comer…, es decir, que su comportamiento no es nada normal. Los pastores y ganaderos dicen que se vuelven tontas, dan vueltas y vueltas sin sentido y “los sesos se les hace agua”.
              Por asociación a esta sintomatología, la palabra modorro hace referencia a la persona cuyo comportamiento no es normal, está adormecido, atontado, fuera de lugar o falto de entendimiento o conocimiento. Por eso “estar amodorrado” significa “estar atontado”.
                   A los habitantes de la localidad cincovillesa de Sádaba se les conoce con el pseudogentilicio de “modorros”. Ya sabemos la costumbre de los pueblos de menospreciar a los vecinos de los municipios cercanos poniéndoles motes, casi siempre peyorativos, y que estos siempre tienen una explicación y un significado por algún motivo relacionado con el municipio o con sus vecinos, aunque este motivo, casi siempre, carezca de coherencia o racionalidad. 
                El gentilicio “modorros” con el que se conoce a los sadabenses, según cuentan, aparece en la segunda mitad del siglo XX, cuando en la década de los 60 se construyó un hospital psiquiátrico en Sádaba. Esta fue la excusa perfecta de los pueblos vecinos de Sádaba para “bautizarlos” con el nuevo gentilicio, pues se creía que los enfermos mentales, con sus trastornos psíquicos y la incapacidad que conlleva, se comportaban como las ovejas modorras. Coloquialmente, modorro hace referencia a una persona atontada, retrasada, necia e ignorante, cuyo comportamiento no es nada normal.
                   También llaman modorros a los habitantes de Barrachina (Teruel), o de Uztárroz (Navarra).

lunes, 20 de enero de 2020

EL ANTIJUDAISMO EN LA ICONOGRAFÍA MEDIEVAL EN SOS DEL REY CATOLICO


Pintura en el ábside central de la cripta de Santa Mª del Perdón, en Sos del Rey Católico.

          El antijudaísmo es la actitud de discriminación hacia los judíos basada, fundamentalmente, en argumentos religiosos, siendo el antijudaísmo cristiano aquel que practicó, ya desde sus orígenes, la iglesia católica ante la “ceguera” de los judíos por no aceptar la llegada de Jesucristo y seguir esperando la venida del Mesías. Es por esto que “durante siglos, la iconografía cristiana representó a la sinagoga por una mujer con los ojos vendados, dando a entender que no veía ni quería ver la Verdad[1].
"Iglesia" y "sinagoga".
 Catedral de Metz (Francia)

            La iglesia católica no podía aceptar ni permitir que los judíos negaran a Jesucristo como el Mesías porque eso suponía poner en cuestión la existencia misma del cristianismo, surgiendo la acusación contra los judíos de ser un pueblo deicida, responsable de la muerte de Jesucristo en la cruz.
         Durante siglos, en las iglesias católicas, se invitaba a los fieles el día de Viernes Santo a rezar el oremus pro perfidis Judaeis (oremos por los judíos que están apartados de la fe verdadera). Y así fue hasta que en 1959 el Papa Juan XXIII ordenara que ya no se rezara esta oración.
          Pero además de ser un pueblo deicida, también se acusó a los judíos de ser aliados del diablo, infanticidas (santo Dominguito de Val, en Zaragoza, fue el protagonista del primer libelo de sangre de la historia de España), profanadores de imágenes, de la hostia sagrada, seguidores del anticristo, prestamistas deshonestos en sus negocios…, además de ser culpables de otros muchos problemas sociales.
         Todas estas acusaciones antireligiosas, que hasta el siglo XII habían sido una serie de ideas o enfrentamientos teológicos, pasó a tener posteriormente su propio espacio y medio de propagación en la literatura y en el imaginario popular.
           
Cantiga nº 4, donde un judío mete en el horno a su hijo
tras enterarse que éste había recibido la comunión.
Aunque las primeras manifestaciones artísticas aparecen ya en el siglo IX, será a partir del siglo XII cuando tomen más fuerza y representatividad. Lo vemos en el manuscrito de las “Cantigas de Santa María” de Alfonso X “el Sabio”, en “los milagros de Nuestra Señora” de Gonzalo de Berceo o en el “liber Mariae” de Juan Gil de Zamora, textos que incluyen milagros con protagonismo judío aunque, de todos ellos, únicamente las “Cantigas” de Alfonso X están ilustradas con miniaturas iconográficas, donde al judío se le representa caricaturizado con nariz ganchuda y mentón prominente, expresión estereotipada del judío que ha permanecido hasta nuestros días.
            En muchas otras obras escultóricas y pictóricas de la Baja Edad Media vemos a los judíos presentes en todos los sucesos relacionados con la muerte de Jesucristo, o en otros tipos de acontecimientos pero siempre representados en un contexto denigratorio e infamante para despertar en el creyente sentimientos de animadversión hacia los “enemigos de la fe”, los judíos.  Debido a estas manifestaciones artísticas, según el profesor e historiador de arte medieval Molina Figueras, una de las tesis que se acaba imponiendo, de manera explícita o implícita, es que las imágenes constituyeron un instrumento fundamental en la difusión popular del antisemitismo y, en consecuencia, uno de los principales motores de los asaltos y matanzas a las juderías que se sucedieron periódicamente desde 1348 hasta el momento de la expulsión[2].
           
Detalle de la escena de la crucifixión. Cripta de Santa Mª del Perdón.
Sos del Rey Católico
          En Sos del Rey Católico podemos ver un ejemplo en el ábside central de la cripta de Santa María del Perdón. Situándonos frente al ábside, en el muro lateral izquierdo del tramo abovedado que precede el ábside, y enmarcado con grecas en zig-zag, a modo de tapices policromados, está representada la Crucifixión de Jesús: en el centro, la imagen de Cristo crucificado con un título que corona la cruz en el que se lee: “Jesús Nazareno, rey de los judíos”. A ambos lados de Cristo dos hombres que portan: uno de ellos, en una mano, una especie de vara en cuyo extremo aparece una esponja que acerca a la boca de Jesús y en la otra un pequeño recipiente. Sin duda representa a Estefatón, el romano que acercó la esponja empapada en vinagre a los labios de Cristo: “…en seguida, uno de ellos fue corriendo a por una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola en una caña, le daba a beber…”(Mt. 27,48). El otro personaje, representando a Longinos, porta una lanza que clava en el costado derecho de Cristo, del que mana abundante sangre:”…uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y, al punto, brotó de su costado sangre y agua.” (Jn. 19,34). Completan la escena, siguiendo la tradición bizantina vigente en Europa, María, a la derecha del crucificado y Juan, a la izquierda.
            En esta escena observamos que los soldados romanos han sido sustituidos por dos personajes judíos como sujetos activos de la Pasión, ataviados con la capa larga típica de los judíos y la capucha que en la Corona de Aragón los identificaba como tales, además de ser portadores de la inconfundible nariz prominente y ganchuda, mostrando a los fieles, de este modo, una escena que concentra en sí misma la esencia de la acusación de deicidio contra los judíos.
            Según Rodríguez Barral, "la caracterización del judío como deicida en el imaginario de la Pasión no es un recurso habitual en el arte hispánico hasta la segunda mitad del siglo XIV", apareciendo en las miniaturas de las cantigas 50 y 140 las imágenes predecesoras de la acusación de deicidio hacia los judíos, siendo esta escena de la crucifixión en las pinturas de la  cripta de Santa María del Perdón de Sos del Rey Católico "lo más próximo, conceptual y cronológicamente, a las miniaturas alfonsíes"[3]
          Escenas similares a las de la cripta de Sos se encuentran en otros templos de la geografía española con pinturas góticas, como la de la iglesia de San Martín de Tours en Gazeo (Álava).

Escena de la crucifixión en el ábside de San Martín de Tours en Gazeo (Álava), donde también los soldados romanos han sido sustituidos por sendos judíos. (foto:maravilladeespana.blogspot.com)


                                                                                              ****************

             En la segunda mitad del siglo XIX el antijudaísmo cristiano enlazó con el antisemitismo contemporáneo. El fin de la acusación de pueblo deicida lanzada contra los judíos durante siglos llegó en el Concilio Vaticano II (1962-1965) cuando se aprobó la declaración Nostra Aetate sobre las relaciones con las religiones no cristianas, y concretamente contra el judaísmo, el 28 de octubre de 1965[4].



[1] Pérez, Joseph. Los judíos en España, p. 88.
[2] Molina Figueras, Joan. “La imagen y su contexto. Perfiles de la iconografía antijudía en la España medieval”, en La comunitat jueva a la Girona medieval, p. 38.
[3] Rodríguez Barral, Paulino. "La dialéctica texto-imagen a propósito de la representación del judío en las Cantigas de Santa María de Alfonso X", pp. 231-232.
[4] Pérez, Joseph. Los judíos en España, p. 90.





BIBLIOGRAFÍA

-LACARRA DUCAY, Mª CARMEN. Pinturas murales góticas en las iglesias de Sos del Rey Católico. I.F.C. Zaragoza, 2016.
-MOLINA FIGUERAS, JOAN. “La imagen y su contexto. Perfiles de la iconografía antijudía en la España medieval”, en La comunitat jueva a la Girona medieval. XII ciclo de Conferencias Girona a l´Abast, pp.33-85. Bell-lloc. Girona, 2008.
-PÉREZ, JOSEPH. Los judíos en España. Marcial Pons Historia. Madrid, 2005.
-RODRIGUEZ BARRAL, PAULINO. "La dialéctica texto-imagen a propoósito de la representación del judío en las Cantigas de Santa María de Alfonso X", en Anuario de Estudios Medievales, vol. 37, nº1; enero-junio de 2007, pp. 213-243. Revista electrónica del CSIC.
-RODRÍGUEZ BARRAL, PAULINO. La imagen del judío en la España Medieval. El conflicto entre cristianismo y judaísmo en las artes virtuales góticas. Publicacions i edicions de la Universitat de Barcelona. Barcelona, 2009.
-La Biblia. Edición popular. La casa de la Biblia, 3ª ed. Madrid,1993.
En la web:
-Wikipedia. Antijudaísmo cristiano.

domingo, 12 de enero de 2020

RUTA DE LAS JUDERÍAS. JUDERÍA DE EJEA DE LOS CABALLEROS


         
             La aljama del municipio cincovillés de Ejea de los Caballeros es considerada como la quinta aljama de Aragón en cuanto al número de población judía se refiere.
           Los judíos comenzaron a establecerse en Ejea en el siglo XI y se tiene conocimiento que la comunidad hebrea de Ejea  estaba formada por cerca de 60 familias, unos trescientos judíos en el momento de su expulsión en 1492, que suponían el 15% del total de la población ejeana.
              El barrio judío se localiza en pleno casco histórico, en el actual barrio de la Corona, el más elevado del municipio, formado por las calles Cantera Gramática, La Puebla, San Juan, Abadía, Enmedio, La Corona o Plaza Rufian, entre otras. Aunque no se sabe con seguridad, se dice que la sinagoga pudiera haber estado en la antigua iglesia de San Juan.
         En las inmediaciones del barrio se ha edificado un museo-centro de interpretación donde se muestran los conceptos fundamentales de la cultura judía y musulmana; culturas que, desde la Edad Media, fueron claves en la historia, vida y costumbres de la villa de Ejea, de la comarca de las Cinco Villas y del valle del Ebro. Un espacio que invita al estudio y la reflexión, donde encontraremos, a través de un recorrido por diversas salas, aspectos relacionados con la convivencia de tres ancestrales culturas: judía, musulmana y cristiana.
              El museo “La Espiral”, de visita obligada, es de reciente construcción y está ubicado en la plaza del Rufián, en pleno barrio judío.

Museo "La Espiral". Ejea de los Caballeros.
(foto: arqfoto.com)



sábado, 4 de enero de 2020

RUTA DE LAS JUDERÍAS. JUDERÍA DE LUNA

Torre del reloj. Luna
Tomando la carretera A-125 desde Ejea de los Caballeros llegamos a Erla, y aquí giramos a la izquierda por la A-1103 hasta llegar al municipio cincovillés de Luna, en cuya localidad se asentó, entre finales del siglo XII y principios del s. XIII una comunidad hebrea de relevada importancia, alcanzando una población a comienzos del siglo XV de 20 hogares ( 85-90 individuos)
Barrio judío de Luna
Gracias al estudio de la documentación notarial y municipal, así como a través de los fondos del Archivo de la Corona de Aragón, se ha podido determinar que el barrio judío de Luna se articulaba en torno a las actuales calles de Puyfranco, Herrrerías y Codillo, donde se concentraba la mayor densidad poblacional hebrea, y que gracias a la documentación existente sabemos que aquí vivieron personajes como Mayl Alcastiel y Mossé Alfrangí, destacados miembros de la comunidad judía de Luna.
Mezuzah en la jamba de una puerta  
Barrio judío. Luna

 El alto grado de convivencia alcanzado por esta comunidad con los cristianos permitió que no fuera un barrio cerrado y segregado, como el resto de juderías de las Cinco Villas, sino abierto. De hecho, las fuentes documentales no hablan nunca de “judería” sino del barrio de Puyfranco, en el que también había viviendas cristianas, es decir, vivían mezclados tanto los judíos como los cristianos.
Recientes estudios han permitido identificar la sinagoga, ubicada en el nº 5 de la calle Herrerías, edificio recientemente restaurado y conocido popularmente como Casa del Pepo, cuya edificación está orientada al este, levantada con elementos pétreos de primer orden, y donde encontramos dos puertas , una grande y otra pequeña destinadas a la entrada de hombres y mujeres, respectivamente. En la puerta de las mujeres se conserva el hueco para alojar la mezuzah, y en la de los hombres, aunque actualmente no existe la mencionada oquedad, sí se tiene conocimiento que existía, pues en la reforma del edificio el sillar que lo contenía fue sustituido por otro.
 En el interior del inmueble se conserva un sótano abovedado donde brota un manantial, con un arco apuntado y otro de medio punto, y en el que se descubrió la pila donde los judíos realizaban sus rituales de purificación (mikvé) Además, en el pòzo, realizado con piedra sillar, se encontró una jarra de vidrio rota. Hay que decir que en el ritual judío, cuando se abandonaba una sinagoga se dejaba en el mikvé una jarra de vidrio rota indicando que el mikvé dejaba de ser ya útil para los rituales purificadores.
Junto a la “Casa del Pepo” se encuentra la “Casa del Rey”, donde la tradición oral cuenta que era el lugar donde vivía la judía más rica de Luna y, a tenor de los elementos arquitectónicos que se conservan en dicha casa, parece ser cierto que era un edificio notable de su época. Los archivos hablan de una prestamista llamada Orduenya Alfrangí, posiblemente familiar del anterior citado Mossé Alfrangí
Del pasado gastronómico sefardí de Luna ha quedado, entre otras recetas, un postre dulce conocido en la zona como el “refollao”, que consiste en una lámina de masa sobre la que se extiende cabello de ángel o miel y se dobla sobre sí mismo, comúnmente conocido como “dobladillo”









BIBLIOGRAFÍA

-MOTIS DOLADER, MIGUEL ANGEL. “Los judíos en las Cinco Villas en la Edad Media. Historia de una convivencia dual”, en Nuria Asín (coord) Comarca de las Cinco Villas, pp. 93-106. Col. Territorio, 25. D.G.A., Zaragoza, 2007.
-En la web:
-www.aragondigital.es. “Luna recupera su judería” Artículo del 16/08/2002
-www.heraldo.es. García, Mariano. “La judería antigua más olvidada de Aragón”. Actualizado al 07/08/2011
-www.tarbutsefarad.com, red de cultura judía. “Luna. 500 años después un rabino pasea por la judería de Luna”. Publicado en 1/12/2013 por Marián Antón.