domingo, 15 de diciembre de 2019

CRISMONES.EL CRISMÓN TRINITARIO DE SAN NICOLÁS DE CEÑITO


Primer crismón monograma de Cristo (Χριστος)


                 Los crismones son elementos arquitectónicos de carácter religioso cristiano muy usados en la época románica y que solían ubicarse principalmente en los vanos de las puertas de acceso a los templos, aunque también los podemos encontrar en otras partes del edificio.
            Su grafismo  es de origen antiguo. Aunque con otro significado distinto del actual, fue el símbolo de Crono(Κρόνος), dios griego del tiempo, y adoptado después por el emperador romano Constantino como una composición acróstica del nombre de Cristo.
            En los primeros tiempos del cristianismo, cuando los cristianos eran perseguidos por su fe, utilizaban diversos símbolos para identificarse entre ellos y no ser descubiertos por los paganos. Uno de estos símbolos fue entrecruzar las iniciales grecolatinas X e I, como forma cautelar y secreta de esconder sus creencias, pero a la vez de representarlas sin levantar sospechas. Posteriormente este símbolo fue evolucionando y añadiéndosele letras hasta conformar la variedad de crismones que podemos observar en muchas iglesias románicas.
            Antes de labrarse en piedra, los crismones ya aparecen  representados en todo tipo de soportes, ámbitos y objetos, variando su incidencia en función de las épocas. Por ejemplo, encontramos crismones en el reverso de monedas correspondientes al emperador romano Magencio, o en documentos oficiales de época medieval firmados por Pedro I o Alfonso I el Batallador, en broches, estandartes, medallas… Pero fue en el arte románico donde el crismón alcanzó todo su esplendor, si bien, como antes hemos señalado, durante los siglos XI y XII será objeto de múltiples variantes gráficas, que podría relacionarse “con el principio de la variatio característico de la cultura artística románica[1]”.
            El crismón más sencillo está formado por las dos primeras letras griegas, superpuestas y en mayúscula, del nombre de Cristo  (Χριστός), X (“ji”) y P (“rho”), al que más tarde se le añadirán las letras “А” y “ω”, primera y última letra respectivamente del alfabeto griego, representando a Cristo como principio y fin de todas las cosas (omnipotencia y eternidad), pregonadas por el Apocalipsis de San Juan. Existen otros cristogramas, como IC o XC, primera y última letra de los nombres ΙΗΣΟΥΣ ΧΡΙΣΤΟΣ (Jesús Cristo), o IHC o IHS, las tres primeras letras del nombre ΙΗΣΟΥΣ (Jesús). Son los llamados crismones cristológicos, por representar la figura de Cristo, pudiendo estar, o no, inscritos en círculo.
Crismón del castillo de Loarre (Huesca)
            Posteriormente, ya en el siglo XI, y para combatir las controversias y herejías que suscitaba la Trinidad (tres personas en una sola: Padre, Hijo y Espíritu Santo),se interpreta la "rho" griega (segunda letra de "Xριστός") por la "P" latina en referencia al Padre y se añade una “S” , en alusión al “Spiritus Santus, en la parte inferior del brazo vertical del crismón, bien sea entrelazada, pisada o montada. Serán los conocidos como crismones trinitarios, y fue Sancho III el Mayor quien empezó a olvidarse de los crismones cristólógicos iniciando el uso de este nuevo crismón trinitario, ampliando así el primitivo significado del crismón que aludía tan sólo a Cristo. Pero fue en el último tercio del siglo XI, con su hijo Ramiro I de Aragón, cuando el crismón pétreo trinitario arraiga con más fuerza en Aragón, considerándose como el punto de origen, como el primer crismón de este tipo, el que preside la puerta de acceso a la cripta de Santa Quiteria en la iglesia de San Pedro del castillo de Loarre (Huesca). A partir de esta fecha, nacerán todos los crismones que adornan los tímpanos y vanos de los templos más significativos de Aragón y zona de influencia del románico; es por esto que todos los crismones que se conservan en los templos de las Cinco Villas son trinitarios, siendo el que aparece en la ermita de San Nicolás de Ceñito, en Sos del Rey Católico, el primer crismón trinitario en la zona de las Cinco Villas o, para ser más exactos, el templo actual más antiguo de los que ostentan crismón. Para el investigador Matarredona este crismón resulta de lo más interesante pues, al ser el primero en cuanto a su datación en la comarca de las Cinco Villas se refiere, le ofrece el primer dato para conocer la fecha aproximada de implantación de los crismones de seis brazos, básico para fijar el origen de la convivencia entre el formato trinitario y la forma cristológica romana, así como las variantes de transición con la incorporación de la "S".
            Los crismones trinitarios, en sus inicios, estaban formados por ocho brazos (las ruedas) compuestos por el aspa y la cruz (el Hijo y la Redención), la “P” y la “S” (Padre y Espítitu Santo), “A” y “ω” (principio y fin), cerrado en un círculo (representando al Dios único). Las variables, variantes y posteriores modificaciones son numerosas en cuanto a contenido y forma.
            La función básica de los crismones, además de embellecer los portales, es la de ofrecer a los fieles la lección magistral de su simbolismo acrecentando o recobrando su fe; es por eso que, mayoritariamente, se ubican en los vanos de acceso a los templos (tímpanos o claves de arco), en la entrada a “la casa de Dios” pero, como antes se ha dicho, también pueden aparecer, aunque en menor medida, en otros emplazamientos del templo, como sucede en San Nicolás de Ceñito.
            Matarredona, en su estudio sobre los crismones de las Cinco Villas, contabiliza hasta un total de 31 inscripciones de este tipo en las iglesias de la comarca, figurando sólamente el crismón de Ceñito como única representación en la zona de Sos del Rey Católico. Resulta raro pensar que en este municipio, con una impresionante iglesia levantada en pleno auge de los crismones y del románico en la zona, no figure ningún crismón en la iglesia de San Esteban y sí en otros templos de menor envergadura. La respuesta la tenemos precisamente ahí, en la envergadura de su iglesia, pues los crismones son la versión abreviada y conceptual de la representación escultórica figurada del tema apocalíptico de Cristo en majestad, tal y como aparece en el monumental programa escultórico del tímpano de la iglesia de Sos del Rey Católico; por eso no tiene crismón,  que Olañeta lo define así: el crismón “es Cristo en griego, la forma simplificada y abreviada de poner el nombre de Cristo y, en lugar de hacerlo de forma figurativa, como sería el pantocrátor, se hace así[2].
        
Ermita de San Nicolás. Ceñito (Sos del Rey Católico)
Como se ha comentado, la iglesia de Ceñito es el único templo de la comarca de Sos del Rey Católico que alberga un crismón pétreo trinitario y que a continuación vamos a describir.
            Ceñito es un despoblado perteneciente al municipio de Sos situado sobre una pequeña colina al margen de la carretera que se dirige a Petilla de Aragón. En la zona más alta se levantó una iglesia construida en la década de 1050 a 1060, que según Abbad Ríos data del 1100, y reformada en los XII y XIV (ver ermita)
            El crismón, de unos 30 cm de diámetro, aparece en la parte superior del arco monolítico de la ventana del ábside por su parte exterior. A ambos lados, la siguiente inscripción: “sancte nicolae era MCXXXVIII” (era hispana)(Año 1100), dejando constancia de la advocación de la iglesia y el año de su construcción.
           
Crismón trinitario en la ventana del ábside de la ermita de San Nicolás.
 Matarredona, aunque da por buena la fecha, y de este modo quedar datado el crismón, deja un resquicio para la duda por ser inciso, dando a entender que pudo ser grabado con posterioridad, poniendo una fecha conmemorativa[3]. En la descripción del crismón, Matarredona, en base a un código establecido por el propio autor, al que llama código básico, en el que clasifica todos los crismones estudiados según su tamaño, esculpido, número de brazos, decoración, elementos externos, ubicación y otros aspectos de la inscripción, comenta que éste de Ceñito está formado por seis brazos de bocel fino rematados en garra, con aro marco producido por el bajorrelieve; P de vano ancho, cuadrado y grande, ω  de ancla abierta; A de pico, cúspide de vértice, ligeramente patada, permutadas y pinjantes; S inversa, pisada, patada, sinuosa y robusta[4].
            Como variante de otros crismones trinitarios, se observa que las letras griegas “A” y “ω” están permutadas en cuanto a su normal posición. La explicación a esta particularidad es motivo de discrepancias entre los investigadores. Mientras que para unos la razón de la permuta puede deberse a la negligencia, despiste, analfabetismo  o falta de interés del artesano, otros opinan que ambas letras están colocadas así deliberadamente por encerrar un profundo significado místico. Del mismo modo que “A y “ω” son “el principio” y “el fin”( de la vida a la muerte), “ω” y “A” serían “el fin” y “el principio”( de la muerte a la vida), y al estar sendas letras en los vanos de las iglesias nos está indicando el fin de los males terrestres, la muerte de todo lo terrenal (ω) y el paso al comienzo de los bienes eternos y de la vida verdadera (A), en clara alusión de ser un lugar de enterramiento. Además, el hecho de no ser esta iglesia de Ceñito la única con la particularidad de tener ambas letras permutadas, pues existen más con las mismas características, hace pensar que difícilmente pueda deberse a una negligencia de los autores, sino más bien que esta permuta corresponda a un premeditado móvil con una racional explicación. Por esta razón, el segundo de los argumentos expuestos es el que cobra más fuerza entre los investigadores, entre ellos el propio Matarredona quien, tras estudiar otros crismones de las mismas características, concluye con la consolidación de la hipótesis del sentido funerario de esta variante de letras trocadas.
            Además, afianza la hipótesis comparando este crismón con el que figura en la capilla de Santa María de Centenero (hoy San Gregorio), en la cercana comarca del Sodoruel; ambos de las mismas características y ubicados en el mismo lugar (en la ventana del ábside, a modo de tímpano) y siendo ambas capillas parecidas y situadas en un lugar aislado y algo elevado y que, según él ,el templo de Centenero fue capilla funeraria de Sancho Galíndez, que murió en 1082, por lo que no descarta la suposición que la iglesia de Ceñito pudiera haber sido lugar de enterramiento de gente importante[5].

           
             Ya en el siglo XIII, el crismón dará paso a un nuevo símbolo litúrgico de Cristo, el Agnus Dei, surgiendo con profusión en tímpanos pétreos e incluso en la pintura mural del momento, desapareciendo totalmente en el siglo XIV, aunque resurge de nuevo en el s.XVI, en el gótico florido y barroco, pero haciéndolo simplemente como mero sentido ornamental, con valor emblemático y recordatorio.



[1] García García, Francisco de Asís. "El crismón."  Revista Digital de Iconografía Medieval. Vol.II, nº3, p.23.
[2] Diario del Alto Aragón. 23/10/2012. “El crismón es un emblema de Aragón y de Ribagorza”
[3]Matarredona Sala, Francisco. Crismones románicos trinitarios en la comarca de las Cinco Villas de Aragón, p.25.
[4] Ibidem, p. 39.
[5] Ibidem, pp.39-40.






BIBLIOGRAFÍA

-GARCÍA GARCÍA, FRANCISCO DE ASÍS. “El crismón”. Revista Digital de Iconografía Medieval. V.II, nº 3, pp.21-31. U.C.M. Mdrid, 2010.
-MATARREDONA SALA, FRANCISCO. “El crismón medieval trinitario”. Revista Románico nº 2, 2006, pp. 28-33.
-Diario del Alto Aragón. 23/10/2012. “El crismón es un emblema de Aragón y de Ribagorza”. Artículo de Elena Fortuño.
En la web:
-https://www.academia.edu. Matarredona Sala, Francisco. Crismones románicos trinitarios en la comarca de las Cinco Villas. Zaragoza, 2009
-https://www.academia.edu. Matarredona Sala, Francisco. Crismones trinitarios medievales. Un símbolo pétreo genuino de los reinos de Aragón y Navarra. Épocas románica y protogótica (siglos XI-XIII). 2003.
-www.claustro.com. Olañeta Molina, Juan Antonio. “Crismones”







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