lunes, 20 de abril de 2015

SAN NICOLAS DE CEÑITO

Iglesia de San Nicolás de Ceñito

Pardina de Ceñito con su iglesia
Ceñito es una pardina abandonada, con iglesia incluída, perteneciente al término de Sos. 
 Para llegar a la ermita de San Nicolás de Ceñito, emplazada en la zona central del valle del río Onsella, debemos tomar la carretera de Navardún y luego el desvío hacia Petilla de Aragón, y recorridos dos kilómetros, a la izquierda, tomamos una pista que tras recorrer 100 metros nos llevará hasta la ermita, situada en lo alto de una pequeña loma. El lugar se encuentra en total estado de abandono.
Coordenadas geográficas: 42º 30´2,49”, -1º 7´43,45”
Coordenadas UTM: X : 653.755,18m Y: 4.707.066,40m

En los libros, cartularios y documentos aparecen las siguientes variantes referidas al lugar: Cinnito, Cignitu, Cinido, Cinitu, Cingito, Cingitu, Cineto...
La primera mención que se tiene del lugar data de 1080, apareciendo don Aznar de Cignitu como testigo a favor del cercano monasterio de Leire. Parece probable que esta familia se estableciera en el lugar dando origen al actual topónimo, formado por una aldea y la ermita. Posteriormente, en 1083, se menciona de nuevo en otro documento a Acenari (Aznar) de Cinitu[1].
Con posterioridad a esta fecha son numerosos los documentos que nos hablan del lugar:
El 3 de mayo de 1095 Lope y Sancho Enecones, hijo de Eneco Aznar de Cignitu, legan al monasterio de Leyre la mitad de su heredad que tienen en Luesia, que había sido recuperada, probablemente de alguna pignoración o hipoteca.
En el año 1098 el abad Raimundo y los monjes de Leyre cambian a Fortún Juan de Cingito unas viñas en esta localidad por su alodio de Navardún a condición de que entregue al monasterio el diezmo de dichas viñas.
En enero de 1104 de nuevo el citado Sancho Enecones de Cineto, aparece en los documentos efectuando la venta de sus siete mezquinos (siervos o colonos, pero que se traficaban casi a nivel de esclavos) al monasterio de Leyre.
El 31 de mayo de 1120, Lope Garcés y su esposa María dejan en testamento a San Salvador de Leyre sus bienes de Leache, Gallipienzo y Ceñito, ... “et ad Sancho Salvatore de Liger hoc quod habeo in Liaxe et in Gallipinz et in Cinnito”.
El 4 de junio de 1250, Pedro Ximénez de Gazolaz, obispo de Pamplona, compra al monasterio de la Oliva una heredad en Ceñito por 200 maravedíes;[2] y al día siguiente, el citado obispo nombra procurador a su escudero Fortín de Larraga para que tome posesión de la heredad que ha comprado en Ceñito a los monjes de la Oliva y que ponga al frente de dicha heredad a quien estime oportuno para que la trabaje y administre en nombre del obispo.[3]
En 1252 Poncio de Pamplona, abad del monasterio de La Oliva, cede vitaliciamente a Bartolomé de Ceñito y a su mujer María, cuantas tierras posee la abadía en Ceñito para que las cultiven[4] aproximadamente para esas fechas, el 5 de mayo de 1252, Lope Jiménez de Cinido, caballero, dona al obispo de Pamplona don Pedro el patronato sobre la iglesia de Ceñito y el derecho de llevar el agua de la fuente de Ceñito donde el obispo quiera, haciendo de ella su voluntad en todo[5].
El 23 de junio del mismo año, los hermanos Martín Ximénez de Cinido, Diego y Pedro, renuncian en favor del obispo Pedro y sucesores, todo el derecho que tenían a la heredad de Ceñito comprada por dicho obispo al monasterio dela Oliva. Y los tres juntos entregan al obispo la carta (documento o escritura) que tenían del monasterio[6].
En 1254 varios vecinos de Ceñito ceden al mismo obispo de Pamplona los derechos que tenían a la fuente llamada de Escorrón, que nacía en el término de Ceñito, para que haga lo que quiera con su agua. Le ceden también el patronato de su iglesia, rogándole que sea él mismo el rector de la misma.
El 6 de marzo de 1261 Diego de Cenido, caballero, dona al obispo el derecho que tenía en la iglesia de Ceñito y en la fuente de Escorrón por medio de un documento redactado en Navardún, donde los obispos de Pamplona pasaban largas temporadas. También, en el mismo año, García Gil de Soteras y su mujer Oria Xemeniz donan a don Pedro el huerto e iglesia de Ceñito y la fuente.
En 1323 Jimeno Ramírez y otros vecinos de Ceñito y Undués venden a don Arnalt de Barbazán, obispo de Pamplona, varias casas, campos y huertos en Ceñito por 600 sueldos jaqueses, poniendo al obispo en posesión de los bienes[7], quien con esta compra se hizo prácticamente poseedor de casi todo el término de Ceñito.
No se sabe cuándo se despobló Ceñito pero, en 1610, cuando J.B.Labaña recorrió esta zona, nos dice que ya estaba abandonado y que sus moradores se recogieron en Sos.
Actualmente el lugar está deshabitado y sus últimos habitantes, en el siglo pasado, usaban los edificios para fines agrícolas y ganaderos, incluída la iglesia, por lo que en varias ocasiones tuvieron que apuntalarla y conservarla para sus labores, contribuyendo así, de esta manera, a un deterioro más lento de la ermita; también es cierto que realizaron algunas obras que lo único que hicieron fue denostar el propio monumento, como la abertura de una ventana en el ángulo noreste o una oquedad situada en el muro sur al Este de la puerta y en relación con un pilar moderno, que con algunos otros indicios hacen pensar en la compartimentación del espacio en dos alturas. Pero al menos, estos “atentados” contra la ermita han servido para que, de alguna forma, se mantuviera en pie.



En las Cinco Villas se construyeron iglesias con los parámetros y los elementos decorativos de los maestros de obra lombardistas. De las tres iglesias conservadas en las Cinco Villas con soluciones lombardistas la más antigua es la de S. Nicolás de Ceñito, vinculándola únicamente con estos artistas el tipo de sillarejo utilizado. Actualmente es la peor conservada de todas, presentando un aspecto ruinoso y de total abandono.
Fue construída en la década de 1050 a 1060 y según Abbad Ríos data del 1100, en cuyo ábside leyera la siguiente inscripción: “sancte nicolae era MCXXXVIII” (era hispana). En una reforma que tuvo lugar hacia 1150 se rehizo completamente el ábside, época de máxima expansión del lugar, como se comprueba por la documentación existente. 
La iglesia consta de una nave única de planta rectangular, articulada mediante prebisterio señalado por su menos altura y pequeña pilastra en el diedro ábside-prebisterio
Es más recia en su arranque, disminuyendo su espesor a la tercera hilada sobre el bocel de la base absidial.
Fachada del muro sur
En cuanto a los muros de la nave, y como es habitual en el arte románico, el más grueso es el meridional por estar destinado a contener los vanos, el más delgado es el occidental, siendo el septentrional de un espesor intermedio.
Para analizar la iglesia de Ceñito tenemos que recurrir a sus tres fases constructivas. El muro sur permite diferenciar claramente los dos principales momentos de su construcción. Tomando como punto de referencia su ángulo suroeste, hasta 8,46m. por el exterior y 8, 37 m. por el interior, se aprecian que las 22 primeras hiladas presentan un tipo de aparejo realizado con piedra arenisca proveniente de una cantera local, trabajado a maza, con escasos retoques de puntero y dispuesto en forma de sillarejo de considerable longitud, asentado en hiladas bastante regulares, con módica presencia de ripios y ahorro de argamasa de cal mezclada con arena fina. El resto del muro hasta el ángulo sureste y toda su parte superior (compuesta por trece hiladas) se caracteriza por estar realizado con sillares tallados con gran esmero a martillo y cincel y posteriormente abrasados. De esto se puede deducir que la primera fase se llevó a cabo en los años 1050-1060 y la segunda hacia 1150.
Cara oeste de la iglesia
De la iglesia primitiva queda bastante íntegra la cara oeste, cuya parte superior va perdiendo hiladas de norte a sur en beneficio de la reforma del siglo XII. En el ángulo noroeste se conserva la banqueta de cimentación de este muro.


Techumbre en la parte este del templo
Techumbre de la zona oeste















                                   El interior de la nave se cubre mediante techumbre de madera a dos aguas, parcialmente derrumbada y sustentada por un arco fajón apuntado que arranca del propio muro mediante ménsulas de tipo cisterciense y que vuela entre los muros norte y sur y de evidente realización posterior. Se trata de una reforma realizada hacia el siglo XIV. 
En el extremo oriental del muro se abrió una puerta adintelada y de jambas rectas concebida para recibir una sola hoja y cuya única gorronera se encuentra en el lado oeste. Para su construcción se recortó el muro en la zona en la que convergían las dos fases románicas.
Portada del templo
La portada del templo, del siglo XII, abre a los pies del muro sur, con dos ventanales aspillerados al exterior y derramados al interior a notable altura. Es de arco de medio punto, que arranca de una imposta saliente, y consta de dos arquivoltas. La exterior, a ras del muro, está orlada por un ajedrezado jaqués, que no resalta del mismo, conformado por una serie de cuatro tacos. Al igual que la interior, impostas lisas se interponen entre jambas rectas. Al interior, la puerta está adintalada, adoptando su clave la forma de mitra.   
       
Abside de San Nicolás
La cabecera del templo, de muy buena hechura, se compone de ábside semicircular, con ventana axial recta al exterior y derramada al interior, imposta de ajedrezado jaqués extendida al estrecho presbiterio y a las pilastras que componen el arco triunfal. Este ajedrezado jaqués, de muy buena hechura y conservación, marca la unión de paramentos verticales y bóvedas, a excepción de la pilastra norte, donde no está decorada.



Ajedrezado jaqués del presbiterio
La proximidad entre el fajón que sustenta la zona anterior del presbiterio y el cilindro absidial con el que enrasa y al que parece continuar, conforman la sensación de sendos espacios rehundidos en los laterales de la cabecera.El arranque de las pilastras en que apea el fajón descrito se efectúa desde lo alto de gruesos plintos enrasados al presbiterio. En lo alto de la pilastra sur del arco triunfal, un bello signo de cantero en forma de “S” con sus extremos en apretada espiral, de influencia celta. La bóveda es de cuarto de esfera. 

Cabecera del templo y ventanal
Detalle del exterior del ábside donde se aprecian las dos filas de bolas jaquesas, el crismón y la palmeta
             En el exterior, bajo el ventanal, levemente descentrada hacia el sur, en el sillar que forma la jamba inferior norte de la ventana, tiene esculpida una bella palmeta, motivo que encontraremos en otros dos sillares del interior. La rosca está decorada con dos filas de bolas jaquesas y en el arco cobijo hay un un crismón de tipo trinitario, compuesto por seis brazos, teniendo cambiado de lugar “A” y “W” e invertida la “S” y flanqueado por una inscripción en dos partes: “SA(NC) TI” ( a la izquierda) y “NICHOLAI” (a la derecha).
Remata en cornisa simple. Su bovedilla capialzada, a semejanza con la ventana oriental del muro sur, está formada por siete dovelas vistas y dos bloques monolíticos.

















 Palmetas y cruz patada en el interior del templo



                   
                  A la altura de nuestra vista, en el pilar y arranque del muro sur hay dos sillares en los que se han esculpido sendas palmetas, de buen tamaño, del estilo de la existente al exterior del ventanal absidial. A mayor altura, en la cara este de la pilastra sur del presbiterio, otra palmeta, camuflada por el encalado.
Aún hay otra marca en el arranque del muro norte, a la misma altura que las anteriores, es como una roseta con pétalos en espiral, separados por ocho perforaciones puntiformes inmediatamente al interior de un doble círculo que la enmarca.
Las palmetas cinceladas descritas las tomaron como modelo los constructores de la iglesia de Navardún, de construcción bastante posterior a ésta, donde las usaron con profusión -en especial en su portada-.
Por si todos estos inusuales elementos decorativos fuesen pocos, uno más, bastante más atípico, a mitad de la bóveda absidial, justo sobre la vertical del ventanal: el artista dejó volar su imaginación sobre un sillar alargado, creando una figura ondulada, con los motivos vegetales de las palmetas, por mitades en las concavidades, y en el interior, bajo el vano absidial, se talló una cruz de consagración de brazos patados e inscrita en un círculo.
Evidentemente no son simples marcas de cantero, pero tampoco parecen formar parte de un programa decorativo como en la portada de Navardún. Por otra parte teniendo en cuenta que al interior se enfoscaban y pintaban los templos, el creador de estos bellos motivos era consciente de que no serían vistos.
Fachada norte del templo
Restos de la pila bautismal

Ventanal del muro sur
Zona oriental del muro sur, donde se aprecian las dos primeras etapas constructivas



                       En resumen, podemos decir que la iglesia construída en época de Ramiro I estaba compuesta por una sencilla nave, con un gran desarrollo en altura de la que no se ha conservado ningún vano y de la que hoy se conserva la fachada sur y la mayor parte de los muros norte y oeste La reforma del siglo XII comportó la desaparición de la primitiva cabecera, también la puerta y las ventanas que hubieron de ubicarse en el muro sur. Igualmente, en las zonas orientales de las caras norte y sur, esta reforma mordió por su parte inferior el muro primitivo; el nuevo paramento parte de una banqueta bien conservada tanto en los muros como en el ábside.
Hacia el siglo XIV, como ya se señaló anteriormente, la nave se reformó construyéndose un arco diafragma apuntado que vuela entre los muros norte y sur. En el lado septentrional arranca de una imposta con decoración de tres cuartos de bocel, siendo lisa la del lado meridional. La construcción de este arco debió llevarse a cabo con motivo de la sustitución de la techumbre de la nave, que, al parecer, también comportó la modificación de sus piñones y la realización de una moldura en forma de cuarto de caveto, que sólo se conserva parcialmente, puesto que la iglesia fue retejada varias veces con posterioridad
Al pie del templo, rota y olvidada, una pila bautismal cilíndrica de incierta cronología, en la que supuestamente se bautizaron los nacidos en este lugar.
                    En el exterior de los muros sur y ábside pueden observarse diversas  marcas e inscripciones de todo tipo (cruces,pétalos trazados con compás, letras...)



En el transcurso de los tiempos, hasta la iglesia de Ceñito han acudido en romería gentes de la zona de la Val d´Onsella y Sos bajo la advocación de San Nicolás.
El templo pertenece a la iglesia de San Esteban de Sos y es propiedad del Obispado de Jaca. Aunque su estado es bastante ruinoso, parece ser que hay tentativas de una posible restauración, pero ésta todavía no ha llegado.







[1] Martín Duque, Angel. Documentación medieval de Leire, docs. 108 y 110 (pp. 159 y 161 respectivamente)
[2] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 8. (A)
[3] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº 21. (A)
[4] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, núm. 32.(B). Fragmento inserto en doc.I 12 de 23 de junio de 1252.
   A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi V, num.1, fol.388.(C) Fragmento inserto en doc.I. 12. Copia del siglo XVI
(La cronología del abadiado de Poncio de Pamplona, ocupa desde el año 1212 al 6 de agosto de 1215)
[5] A.C.P. II Epi. 7.
[6] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 32.(A); A,C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi V, nº. 1, f. 388 (B)
[7] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 13; V Epi. 1, fol. 385v, copia del siglo XVI.





BIBLIOGRAFÍA
-ABBAD RÍOS. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
-ABBAD RÍOS. Catálogo monumental de España, Zaragoza. C.S.I.C. Madrid, 1957.
-BERRAONDO, M. J. La ermita de San Nicolás de Ceñito, en Suessetania nº 7. Mayo/junio de 1985. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
-CABAÑERO SUBIZA, BERNABÉ. Los orígenes de la arquitectura medieval de las Cinco Villas (891-1105): entre la tradición y la renovación. Cuaderno de las Cinco Villas, 3. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros, 1988.
-CANELLAS LÓPEZ, ÁNGEL, y SAN VICENTE, ÁNGEL. Rutas románicas en Aragón. Encuentro S.A. Madrid, 1995.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Catálogo del archivo de la catedral de Pamplona. T 1 (829-1500) I.P.V., D.F.N. Pamplona, 1965.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Antonio Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MARTÍN DUQUE, ANGEL J. Documentación medieval de Leire (siglos XI al XII) Pamplona, 1983.
-PÉREZ DE CIRIZA, FORTÚN. Documentación medieval de Leire: catálogo (s. XIII al XV)
En la webb:
-www.romanicodigital.com