domingo, 16 de octubre de 2022

LA BANDERA DE SOS DEL REY CATOLICO EN LA BASILICA DEL PILAR DE ZARAGOZA

 

Bandera de Sos del Rey Católico junto a la de Madrigal
de las Altas Torres en la Basílica del Pilar (Zaragoza)

              Todos conocemos las numerosas banderas que se encuentran en la Basílica del Pilar, frente a la Santa Capilla de la Virgen y en los muros del Coreto, aunque existen más, ubicadas en la “Sala de banderas”, ubicada encima del Museo Pilarista.

            Son banderas que se fueron ofreciendo a la Virgen del Pilar en distintas épocas y por diversos motivos desde principios del siglo XIX, pero las más numerosas y llamativas por su variedad cromática son las de los países latinoamericanos que, agrupadas en bloques de cinco, adornan todos los muros existentes frente a la Santa Capilla: Ecuador, Argentina, Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba, Paraguay, Chile, Uruguay, Republica Dominicana, Haití, Costa Rica, México, Perú, El Salvador, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Puerto Rico, Brasil. También aparece la única bandera del continente asiático: Filipinas; y otra única europea, además de la española, la de Portugal. También la de Estados Unidos y últimamente, concretamente desde el 28 de septiembre de este año, la de Canadá.

            Y si miramos y nos fijamos bien, encontraremos otras dos banderas que no pertenecen a ningún país, sino a dos municipios españoles que nos resultan muy familiares. Madrigal de las Altas Torres y Sos del Rey Católico, incorporadas a mediados del siglo pasado y compartiendo espacio junto a las latinoamericanas.

            Ambas banderas representan los lugares de nacimiento de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, artífices de la unidad de España.

            Porque fueron los Reyes Católicos, aunque más bien fue la reina Isabel, quien tuvo la visión de la Hispanidad, concepto que hoy entendemos como carácter genérico de todos los pueblos de habla y cultura hispánica que recibieron la lengua, costumbres, religión y sangre por herencia española, pueblos que quedan todos ellos representados por las banderas de sus respectivos países en la Basílica de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza, cuya festividad, el 12 de octubre, coincide con el día de la Hispanidad.

          El 29 de noviembre de 1908 el arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevila, en el acto de ofrenda de las banderas, así lo expuso: “…estas banderas traen entre sus pliegues los sentimientos delicadísimos de amor y filial recuerdo que aquellas Repúblicas del Sur de América guardan hacia España, que les dio la lengua, las creencias cristianas...”

           

 

 



 

BIBLIOGRAFÍA

PASAMAR LÁZARO, JOSÉ ENRIQUE; BLANCO LALINDE, LEONARDO. “Las banderas del Pilar”. Emblemata. Revista aragonesa de emblemática, nº 11, pp.429-434. I.F.C. Zaragoza, 2005.

MARTÍNEZ FALERO, JESÚS. “La Hispanidad y la Reina Isabel la Católica”. Anales de la Real Academia de Doctores de España, vol. 8, pp. 25-39. Madrid, 2004.

 

 


domingo, 25 de septiembre de 2022

LA BODA DE ISABEL Y FERNANDO. LOS PROLEGÓMENOS (II)

 

FERNANDO E ISABEL. LOS REYES CATÓLICOS

             El viaje del príncipe Fernando hasta Valladolid para encontrarse con Isabel no iba a resultar sencillo.(ver)

            Enrique IV, y su principal consejero, Juan Pacheco, no estaba dispuesto a que Isabel llevara a buen término sus planes, y es por eso que llenó la frontera de Castilla con Aragón de tropas y espías para interceptar a Fernando por si fuese a encontrarse con Isabel, por lo que los partidarios de la boda tuvieron que ingeniárselas muy bien para ocultar al príncipe y no levantar sospecha alguna.

            El 5 de octubre, el Príncipe Fernando, disfrazado de arriero, acompañado de sólo seis personas más, salió de Zaragoza. Alonso de Palencia narra así el viaje desde Zaragoza hacia tierras castellanas: “…dispúsose la marcha de modo que aquél (el Príncipe), acompañado de sus criados y con el más profundo sigilo, se encaminaron hacia Castilla, fingiendo antes que acudía al llamamiento de su padre, para prestar oportuno socorro a sus aliados y a las guarniciones, temerosas del poder de los enemigos.[…] A los nueve días de nuestra primera visita al Príncipe, salimos con Pedro Vaca en dirección a Calatayud, cuyo camino debíamos seguir, el enviado del Almirante don Fadrique, Tristán de Villarruel, hombre íntegro y conocedor del secreto, y yo; al paso que Gutierre de Cárdenas debía torcer su marcha desde aquella ciudad hacia Verdejo, lugar fronterizo de Castilla y confinante con Gomara, donde por secreto acuerdo se aguardaba al Príncipe Don Fernando, procedente de Zaragoza.”

            Así pues, desde Calatayud, Gutierre fue a Verdejo a esperar la llegada del Príncipe, mientras los demás se dirigieron al Burgo de Osma por Ariza y Monteagudo.

            Reunidos en Verdejo el Príncipe y Gutierre, salieron hasta una pequeña aldea entre Gomara y El Burgo de Osma, donde pararon a descansar, y para no levantar sospecha alguna “y según previo acuerdo, el Príncipe, fingiéndose criado de mercaderes, estuvo cuidando a las mulas y sirviendo la cena”.

            Cuando Fernando y su escolta llegaron el día 7 por la noche al Burgo de Osma, población casi fronteriza entre Castilla y Aragón, llamaron a las puertas del castillo y los del interior, confundiéndolos por bandidos, les arrojaron una lluvia de piedras que alcanzaron la oreja de Fernando. Al parecer, llegaron un día antes de lo previsto y Palencia no había advertido a los centinelas de ronda de su llegada. Con el jaleo que se armó, Palencia se despertó y reprendió a los guardias, diciéndoles que dejaran pasar a los recién llegados, pues eran gente de bien. El Príncipe Fernando, al oir la voz de Palencia, le dijo: “¿Os sería posible, querido Alfonso, acogernos en la villa?, porque si bien en nada estimo mi cansancio, impórtame mucho la vida de los que me acompañan, y los veo rendidos de frío y de sueño…

            Con su disfraz de arriero y sorteando la vigilancia del rey, el Príncipe Fernando llegó a Dueñas el día 9, siendo recibido con grandes muestras de cariño.

            El día 14 por la noche se encaminó a Valladolid, con tan sólo tres servidores, a las casas de Juan de Vivero para visitar a la Princesa Isabel, donde se conocieron personalmente y hablaron, siempre en presencia del Prelado, durante unas dos horas y, a media noche, regresar a Dueñas.

       Cuatro días después, el 18, en Valladolid, el Arzobispo de Toledo los desposó, en presencia del Almirante don Fadrique, abuelo de don Fernando y de otros nobles allí presentes, previa lectura de la bula apostólica del Pontífice Pío II (ver). Al día siguiente se completó la ceremonia religiosa y se hizo nueva publicación de la dispensa pontificia y de las capitulaciones matrimoniales otorgadas por don Fernando y ratificadas por su padre, don Juan II de Aragón, quedando ultimado el matrimonio.

            La noticia de este matrimonio supuso un duro golpe para la Corte de don Enrique, que vio frustrados los deseos de Villena y del Rey.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

-PALENCIA, ALONSO DE. Crónica de Enrique IV. Traducida por P.A. Paz y Melia. Lit. “Revista de Archivos”. Madrid, 1904.

-PULGAR, HERNANDO DEL. Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón. Imp. Benito Monfort. Valencia, 1780.

-SILIO CORTÉS, CÉSAR. Isabel La Católica, fundadora de España. Grandes biografías. Espasa-Calpe S.A. Madrid, 1967.

 

               

domingo, 21 de agosto de 2022

CORRALES


Independientemente de las pardinas, hay que considerar también los corrales o fincas dispersas por toda la comarca de Sos en los que en los días señalados, épocas y meses que lo requerían, se hacía la vida normal igual que en el municipio de residencia el resto de la temporada. Eran unas construcciones totalmente aisladas del resto, junto a sus campos de cultivo, donde se guardaban todos los materiales y efectos destinados para la realización de las labores agrícolas y ganaderas.
Ruinas del corral del Zoco


Corral de La Mora

El término de Sos está “sembrado” de estos corrales. La mayoría de ellos ya desparecidos, otros semiderruídos y abandonados, pero algunos continúan en pie en su afán de no perder la tradición agrícola y ganadera de la zona. Todos ellos contribuyeron en su día, y contribuyen, los que aún perduran, al sostenimiento económico de la comarca, por ello merecen este nostálgico recuerdo, como testimonio de lo que fue en su momento el máximo esplendor de la actividad agrícola-ganadera de Sos.

CORRALES DE SOS


Barraca de la Pancha

Barraca del Zapatero

Barraca el Pancho

Barraca Lacuey

Barrera Los Frailes

Casa Cirilo

Casa de Añués

Casa de Cenera

Casa de las Monjas

Casa de Mínguez

Casa de Roita

Casa de Sabino

Casa de Santiago

Casa de Velilla

Casa del Boticario

Casa del Medio

Casa Donato

Casa Vieja

Casa Zoco

Casas de Oyarda

Casas de Valtriguera

Caserío Macarro

Corral Alto

Corral de Antonio Jorge

Corral de Atalanes

Corral de Balana

Corral de Cándido o Los Nueve Pilares

Corral de Carreo

Corral de Casado

Corral de Ceñito

Corral de Contín

Corral de Cordero

Corral de Culo Pandero

Corral de Custodio

Corral de Don Miguel

Corral de Doña Clara

Corral de Eloy

Corral de Espatolero

Corral de Falcón

Corral de Galbarra

Corral de Garrero

Corral de Gayarre

Corral de Ibarra

Corral de Isabelico

Corral de José

Corral de Juanito

Corral de la Collada

Corral de la Corona

Corral de la Gobernadora

Corral de La Mora

Corral de la Roya

Corral de Lacuey

Corral de Lafita

Corral de Las Losas

Corral de Las Navas

Corral de Legarre

Corral de López

Corral de los Artos

Corral de los Curas

Corral de Macarro

Corral de María Mola

Corral de Mechoz

Corral de Miguelena

Corral de Milagros Olleta

Corral de Mínguez

Corral de Momonjuan

Corral de Morchón

Corral de Navarro

Corral de Orduna

Corral de Panchaza

Corral de Pancho Bruno

Corral de Pejón

Corral de Pejón(otro)

Corral de Pichi

Corral de Raboso

Corral de Restojo

Corral de Rinaldo

Corral de Salvo

Corral de Sánchez

Corral de Santico

Corral de Sixto

Corral de Soteras

Corral de Tamborín o de Las Monjas

Corral de Trisica

Corral de Villagala

Corral de Virigay

Corral de Zagurria

Corral de Zoco

Corral del Administrador

Corral del Aguas

Corral del Cazuelo

Corral del Chato

Corral del Curandero

Corral del Echador

Corral del Esquilador

Corral del Goyo

Corral del Salado

Corral del Santo

Corral del Sasillo

Corral del Zagal

Corral del Zaragozano

Corral el Corralico

Corral Grande

Corral Panchaza

Corraletes

Granero de Marco

Granja de Marco

La Casilla

Casas de Mora

Venta de Zapato

Venta del Majo

Venta Los Mudos


Corral en Ceñito (Sos del Rey Católico)
                                                                     



BIBLIOGRAFIA    
                                    
                    
-CORTÉS VALENCIANO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-Mapa cartográfico de Sos del Rey Católico.Año 1928. Gobierno de Aragón.
-Mapa geológico de España. E. 1:50.000. Hoja nº 207, división: 26.10 (Sos del Rey Católico)I.G.M.E., Ideal. Madrid, 1977.
- Toponimia de Sos del Rey Católico. Gobierno de Aragón.



domingo, 31 de julio de 2022

LA BODA DE ISABEL Y FERNANDO. LOS PROLEGÓMENOS (I)

 

FERNANDO E ISABEL, LOS REYES CATÓLICOS

            Fernando “el Católico” se casó en Valladolid el 19 de octubre de 1469 en una sencilla ceremonia clandestina, sin ningún tipo de pompas u ostentaciones, porque sabía que la boda no era válida a efectos religiosos, pues a la misma se oponía el Papa Paulo II debido a la consanguinidad de los cónyuges, ya que ambos eran bisnietos de Juan I de Castilla y Leonor de Aragón, y nietos de Fernando de Antequera y Enrique III, que eran hermanos, por lo tanto los cónyuges eran primos; lejanos, pero primos, y por eso la boda se consideraba como incestuosa. Además, habían falsificado una bula supuestamente emitida por el Papa Pío II, predecesor de Paulo, que había muerto hace cinco años y que, supuestamente, permitía el matrimonio entre primos hasta el tercer grado.(ver)

            En el terreno político, la boda se enfrentaría con las políticas matrimoniales del rey de Castilla, Enrique IV, medio hermano de Isabel por parte de padre. Isabel se disputaba el derecho a la corona con la hija de Enrique, Juana (la Beltraneja). Esto lo aprovechó el padre de Fernando, Juan II de Aragón, para prometer a su hijo con Isabel a cambio del apoyo de su reino a las aspiraciones de Isabel. Pero tras el Tratado de los Toros de Guisando(1468), Enrique IV declaraba heredera a Isabel, con la condición de reservarse el derecho de acordar su matrimonio. Con lo que no contaba Enrique IV era con la boda secreta que Isabel estaba a punto de realizar un año después con su primo Fernando, al que no conocía personalmente, sino sólo de referencias, pero estas eran tales que bastaron para encadenar su albedrío y liberarse de una desventurada vida, siempre controlada y llena de futuros matrimonios concertados, como el de Alfonso V de Portugal, que podría ser su padre, o el del Duque de Berri, hermano del monarca francés Luis XI. Isabel quería a su lado un hombre fuerte, viril y animoso, capaz de grandes hechos y proezas. Y ese no podía ser otro que su primo Fernando, quien, además, gozaba de muy buena reputación entre los muchos privilegiados personajes consultados y, según la opinión muy generalizada en el Reino, era la unión más aconsejable por el interés de Castilla.

            Con todo este panorama, es lógico que la boda tenía que realizarse rápido, en secreto y con mucha discreción, pues Isabel estaba permanentemente controlada y vigilada.

             Los hechos que se produjeron posteriormente para facilitar el encuentro de Isabel y Fernando y su matrimonio, son dignos para escribir una novela, pero utilizaremos principalmente noticias del cronista Alonso de Palencia, testigo y actor, en muchos casos, de lo que relata.

            Enrique IV, acompañado por el marqués de Villena, partieron de su residencia de Ocaña hacia Andalucía para tratar de sosegar unas revueltas y enfrentamientos entre bandos enemigos de la nobleza. Antes de partir obligó a Isabel a prometerle que no se movería de Ocaña. La princesa Isabel lo prometió, pero quizás, harta de soportar tantas coacciones y amenazas, fue la primera vez que desobedeció. Con el pretexto de ocuparse del traslado del cadáver de su hermano, el infante Alfonso, a Ávila, escapó a Madrigal.

            Sin embargo en Madrigal se encontró con el obispo de Burgos, sobrino del Marqués de Villena, dispuesto a denunciar cualquier paso que diera; la retuvo, e Isabel supo de inmediato que pronto vendrían a prenderla por orden del Rey. Pero afortunadamente, el arzobispo de Toledo y el Almirante don Fadrique, con sus hombres de armas, y ante la estupefacción de sus guardadores, salvaron a la Princesa, trasladándola, como si fuera un triunfo, a Valladolid.

            Tras esta doble huída, Isabel no podía echar marcha atrás. Se acordó ultimar con prontitud el casamiento con su primo Fernando y afrontaría con valentía todas las consecuencias que pudieran derivarse de sus actos.

            Lo que desconocía la Princesa es que los preparativos de la boda estaban ya muy avanzados. Mientras estuvo retenida en Madrigal, en las negociaciones preliminares de la boda, y a través del Arzobispo de Toledo, se había ofrecido a la Princesa entregarle veinte mil florines de oro para el sostenimiento de su casa y un fabuloso collar valorado en más del doble de dicha suma pero,  ni el Rey ni su hijo disponían de los florines ni del collar, que se encontraba empeñado en Valencia. Don Fernando se trasladó a Valencia, negoció con los prestamistas y recuperó el collar, así como también consiguió la suma de florines que necesitaba.

            Poco después, Alonso de Palencia y Gutierre de Cárdenas, servidor de doña Isabel, salieron de Valladolid entrada la noche y se dirigieron a Aragón en busca del novio para llevarlo junto a la novia antes de que Don Enrique regresara de Andalucía e intentara impedir el casamiento. Utilizando siempre caminos poco frecuentados, llegaron al Burgo de Osma. Allí, Palencia, sin declarar el motivo del viaje, consiguió  que el obispo don Pedro, contrario al matrimonio, le facilitara un guía y una carta de recomendación para el alcalde del castillo de Gomara, fronterizo con Aragón, encargándole que tanto a la ida como a la vuelta le dispensara a Palencia una acogida cortés y amistosa.

            Llegados a Gomara, Palencia pidió al alcaide un mensajero que llevara unas cartas al arzobispo de Toledo y otras de Gutierre de Cárdenas a su señora la princesa, encareciéndoles la necesidad "de que sin demora y a las órdenes de un capitán probo y experto, se enviaran trescientas lanzas que en término de diez días se hallasen en el Burgo de Osma, para asegurar el retorno con el Príncipe de Aragón”.

            Palencia y Gutierre llegaron a Zaragoza y se encontraron con el príncipe Fernando quien, deseoso de juntarse con la princesa, no dudó en realizar el viaje a Valladolid aun sabiendo de lo accidentado que iba a ser el mismo, burlando vigilancias y corriendo riesgos, pero sabía que con su juventud y arrojo acabaría con cualquier contratiempo que pudiera presentársele.

                Todo un ajetreado, emocionante y accidentado viaje le esperaba por delante.(continuación)




 BIBLIOGRAFÍA

 

 -PALENCIA, ALONSO DE. Crónica de Enrique IV. Traducida por D.A. Paz y Melia. Lit. “Revista de Archivos”. Madrid, 1904

-PULGAR, HERNANDO DEL. Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón. Imp. Benito Monfort. Valencia, 1780.

-SILIO CORTÉS, CÉSAR. Isabel La Católica, fundadora de España. Grandes biografías. Espasa-Calpe S.A. Madrid, 1967.


domingo, 17 de julio de 2022

LAS ROSETAS HEXAPÉTALAS DE SOS DEL REY CATOLICO

 

           


       En una entrada anterior del blog ya hemos visto la simbología y significado de la roseta hexapétala(ver) 

            En este post vamos a tratar de señalar las rosetas de seis pétalos encontradas en la Villa de Sos del Rey Católico. Hacemos constar que también hay en el pueblo rosetas de cinco y siete pétalos, pero esta vez nos limitamos a buscar sólamente las de seis pétalos. Es probable que exista alguna más de las diez que aquí se señalan. No obstante, conforme vayan siendo localizadas, las iré incluyendo en este post.

              Rosetas hexapétalas en Sos del Rey Católico

              -Calle Ejército Español nº 19. Encontramos dos rosetas hexapétalas en la parte inferior de cada uno de los dos balcones de la segunda planta.

            -Calle Luna nº 7. Casa deshabitada. En el dintel de la ventana superior podemos ver una roseta junto a una inscripción que podría tratarse de unas antiguas ¿tenazas?

Calle Luna nº7

           

          -Calle del Reloj. Subiendo al castillo, en la primera explanada. Una pequeña roseta en el ángulo superior derecho de un ventanuco con forma de arco apuntado simulando una vidriera; el ángulo superior izquierdo está ocupado por una cruz.

Calle del Reloj


               -Calle del Mudo nº 1. Sobre la puerta de la casa.

               -Junto al Portal del Mudo. Sobre la puerta de la casa

            -Calle Gil de Jaz nº 23. Sobre la puerta, y a ambos lados de la fecha que muestra (1900), dos rosetas más.

           -Calle Desengaño. En la primera casa, accediendo desde la calle Gil de Jaz, encontramos otra roseta. Esta vez en el suelo, frente a la entrada de la vivienda.



Calle Desengaño

Calle Gil de Jaz

Portal del Mudo

Calle Ejército Español




                                  

                    Cuatro días después de la publicación de este post, Loli Ibañez me manda una fotografía de otra roseta hexapétala ubicada en dintel lateral de la puerta de la primera casa de la calle Gil de Jaz bajando al Callejón del Mudo.