sábado, 21 de noviembre de 2020

"TRUCAZOS" LOS DE LARUÉS

 

Paloma torcaz



Actualmente los pseudogentilicios, o motes de los habitantes de los pueblos, prácticamente ya no se usan o, al menos, se utilizan con mucha menos frecuencia que hace unas décadas. Los significados de estos pseudogentilicios son muy peculiares, característicos y, sobre todo, particulares, pues siempre se refieren única y exclusivamente a un determinado colectivo de habitantes de un específico pueblo o aldea. La mayoría de estos motes, o prácticamente podríamos decir que todos, con un significado real lingüístico pero que apenas, o nada, tienen que ver con la mera realidad. Además, existen cuantiosos motes que resultan ser palabras inventadas, y es por eso que no los recoge el diccionario de la.R.A.E.

Estos motes de los pueblos han pasado siempre de generación en generación a través de la transmisión oral pero, actualmente, este medio de comunicación  parece que ha empezado a debilitarse; nuestros padres ya no se refieren a los vecinos colindantes como lo hacían irónica y sarcásticamente nuestros abuelos o bisabuelos; y es por esto que muchos de los motes de nuestros pueblos vecinos corren el riesgo de extinguirse; y si no es el gentilicio en sí, sí corre grave peligro el conocimiento de su origen y significado.

Gracias a la gran labor de recopilación de lingüistas, filólogos y otros estudiosos, podemos  saber los pseudogentilicios que se usaban en los pueblos de España y sus peculiares significados aunque, algunas veces, también ellos se han enfrentado con la dificultad  de no saber el verdadero origen de los mismos debido, en parte, a la interrupción de la transmisión oral.

Por otra parte, existen pseudogentilicios que, aunque no se han extinguido del todo, sí que han sufrido importantes transformaciones tanto en su grafía como en el significado, o en ambos a la vez, como ocurre con el mote de los habitantes del pueblo altoaragonés de Larués.

En Larués han “transformado” tanto el mote original como su significado; y  el actual uso de esta transformación ha calado tanto en su población que va a ser muy difícil recuperar su primitivo origen por diferentes causas: muchas de las personas que usaron o conocieron el primitivo mote ya han fallecido; muchos de los vecinos actuales de avanzada edad no lo recuerdan, otros se han olvidado del significado, otros ni tan siquiera recuerdan su origen…y, actualmente, la mayoría de ellos ni lo transmiten, y quienes lo hacen lo transmiten equivocadamente por desconocimiento, o dejándose llevar por la ya aceptada, pero errónea, concepción actual, con lo que la confusión es total.

 Larués es un claro ejemplo de la mencionada interrupción de la transmisión oral que, en un intento de recuperar su pseudogentilicio, este se ha convertido en un retorcido galimatías gramatical, semántico, etimológico y conceptual. Veamos.

Si nos presentamos ahora en el municipio de Larués y le preguntamos a un laruesiano cuál es el mote con el que se les conoce, nos dirán que “turcos”. ¿Y qué tienen que ver los turcos con Larués? Pues nada. Absolutamente nada. Más adelante volveremos sobre los turcos.

El pseudogentilicio “oficial” y original, de los laruesianos es el de “trucazos” o “turcazos” (parecido semántico a turcos, que crea ya la primera confusión). Así lo recoge el lexicógrafo, filólogo y etnólogo aragonés Rafael Andolz, fundador del Consello d´a Fabla Aragonesa. Igualmente, el mote de “turcazo” lo recoge el Atlas Lingüístico Etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja (ALEANR) y otros diccionarios aragoneses, todos ellos con el significado de torcaz, paloma.

La palabra trucazo es un aragonesismo, variante de turcazo (turcasu) o torcazo, siendo esta última, según Ana Leiva, la única palabra, de las tres, vigente en castellano antiguo[1], añadiendo que procede “de un latín vulgar: “TORQUACEU”, del antiguo iberorrománico “TORQUAX” (DCECH[2], voz: torcaz)”, y cuyo significado es “palomo”[3].

            El diccionario aragonés define “turcazo” o “torcazo”, como paloma, pichón, torcaz, paloma torcaz. Y el diccionario de la RAE no recoge la palabra  torcazo, por ser aragonesismo, pero sí su femenino, torcaza: paloma torcaz.

            Queda bastante claro que el significado de trucazo, turcazo y torcazo es el mismo: palomo o paloma torcaz, mote con el que, originariamente, eran conocidos los habitantes de Larués, por ser “palomos”: personas inocentes e ingenuas a las que se puede engañar con facilidad porque, segun cuenta la tradición, en una ocasión fue engatusado un vecino en la compra-venta de unas extensas y fértiles tierras. 

            Posteriormente, y no se sabe cómo, pasaron a llamarse “turcos”; probablemente por la mencionada y continuada interrupción de la transmisión oral que, ante la falta de uso y, por consiguiente, de la información de su verdadero origen y significado, varió con el paso del tiempo y poco a poco se fue convirtiendo en “turco”, posiblemente por su parecido fonético y por ser una palabra más “moderna” y reconocible que trucazo o turcazo Como bien dice Rafael Andoz, “…de allí, y sin consideración ninguna, pasaron a decirles turcos”.[4]

            Actualmente el desconcierto es total, pues hay quien cree, incluso entre los propios laruesinos, que la palabra “turcos” deriva del país al que hace referencia este gentilicio, ignorando el motivo (lógico, porque no existe), mientras que otros piensan que es una mala dicción o grafía de la palabra “tercos”, pensando que son llamados así por su tozudez. De “trucazos” a turcos y tercos, de fonéticas muy similares, pero con significados totalmente distintos y sin un origen determinadoTodo un despropósito. Y todo…por no seguir con la tradición de la transmisión.

            Sirva este ejemplo de los “trucazos” de Larués para darnos cuenta de la importancia que tiene la difusión de nuestro folklore a las generaciones venideras, pues la interrupción de la transmisión de la cultura, costumbres y tradiciones  de nuestras gentes y pueblos puede llevarnos, en pocos años, como hemos visto, a la desvirtuación, mala interpretación, confusión e incluso desaparición de palabras autóctonas, ritos, creencias, costumbres….en resumen, a perder la idiosincrasia de nuestros pueblos y nuestro riquísimo patrimonio cultural.

 



[1] Leiva Vicén, Ana.” Léxico aragonés de Antillón (Huesca)Analisis lingüístico (II)”. Alazet. Revista de filología, nº 16.Voz: trucazo, p.126.

[2] DCECH ( Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico), de Joan Corominas y José Antonio Pascual.

[3] Gargallo Gil, José Enrique. Habla y cultura popular en el rincón de Ademuz, p. 215.

[4] Andolz, Rafael. Más humor aragonés, p. 250.


BIBLIOGRAFÍA

 

-ANDOLZ CANELA, RAFAEL. Más humor aragonés. Mira Editores. Zaragoza, 1996.

-GARGALLO GIL, JOSÉ ENRIQUE. Habla y cultura popular en el rincón de Ademuz. C.S.I.C., Madrid, 2004.

-LEIVA VICÉN, ANA. “Léxico aragonés de Antillón (Huesca) Análisis lingüístico (II)”. Alazet. Revista de Filología, nº 16, pp. 67-174. Instituto de Estudios Atoaragoneses. Huesca, 2004.

-Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, de Joan Corominas y José Antonio Pascual.

-Diccionario de la R.A.E.

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