domingo, 10 de marzo de 2019

EL BESTIARIO DEL PÓRTICO DE SAN ESTEBAN DE SOS


               
Pórtico de la iglesia de San Esteban. Sos del Rey Católico
                  
               La portada de los templos románicos simboliza la “puerta del cielo”. Es la frontera entre el mundo profano, de lo cotidiano, de lo pecaminoso y el sagrado, el divino, el de la revelación.  Una antesala o lugar de penitencia donde se conmina a los fieles, antes de traspasar la puerta, a purificarse.  Es el lugar que encamina a las ovejas hacia el pasto de la Salvación, como ya dijo Jesús: “Yo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas….Todo el que entre en el redil por esta puerta, estará a salvo,…” (Juan 10, 7)
               El hombre, antes de entrar en el redil, debe hacer acto de contricción, quedarse limpio de sus vicios y sentirse afligido por haber ofendido a Cristo. La puerta sólo deben atravesarla aquellos que se sientan culpables de sus pecados. Este mensaje fue representado magistralmente en el románico a través de inscripciones, esculturas y relieves. Una inscripción en el dintel de la puerta de la iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós así nos lo recuerda: “corrige te primun valeas quo poscere Christum” (corrígete primero, para que tengas fuerzas para pedir a Cristo)
                Además, por ser precisamente la puerta el lugar de entrada al ámbito celestial, había que protegerlo también de todo mal exterior. Para ello, los artífices constructores, por medio de la escultura, la protegían con animales o monstruos, devorando incluso a hombres y mujeres impuros.
            
Estatuas-columna del pórtico de San Esteban
   
Y también, las portadas de las iglesias fueron esculpidas con numerosas figuras, escenas y composiciones escultóricas que llegaron a ser verdaderas enciclopedias de la doctrina representada en el interior del templo. Los fieles reconocen a los personajes representados en las esculturas, a veces ayudados por inscripciones, como sucede en la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico. Al mismo tiempo, numerosas figuras y animales ocupan todo el espacio pétreo del pórtico recordando a los fieles los principios teológicos, la vida de Cristo, los pecados capitales, los vicios, lo que está bien hecho y lo que no… y de este modo perciben la existencia de unos seres y un espacio sobrenatural, invitándoles a realizar el mencionado acto de contricción antes de entar al redil de Cristo.
                Entre las numerosas figuras que pueden formar parte de una portada románica profusamente esculpida, como es la de San Esteban de Sos, pues existen otras carentes de decoración escultórica, cabe señalar la frecuencia con la que aparece la fauna animal, la mayoría de las veces con intencionalidad simbólica.
                Esta fauna animal, o bestiario, se puede observar en la vida cotidiana del período románico tanto en las fuentes escritas como en las representaciones figurativas y en los vestigios materiales, por lo común huesos, que suelen hallarse en cualquier hábitat humano de la época. Los animales que se reflejan en estas tres fuentes primordiales suelen ser aquellos más frecuentes de la época, si bien, otra cosa muy distinta es el significado de esta abundante fauna, unas veces obedeciendo a la exigencia explícita del desarrollo narrativo o figurativo, como pueden ser la mula y el buey de la Natividad, los caballos de los Reyes Magos, las ovejas de los pastores en la Anunciación, etc…, otras adquiriendo un significado alegórico obtenido de los bestiarios o las tradiciones iconográficas elegidas como referencia que, aunque en la descripción genérica y real de los animales suelen coincidir, sí presentan notorias y variadas divergencias en cuanto a su interpretación alegórica[1].
                El origen de los bestiarios puede localizarse ya en obras clásicas griegas y romanas. Cayo Plinio Secundo (Plinio el Viejo), en el siglo I, escribió la Historia Natural, donde entre los diferentes temas relativos a la geografía, plantas, minerales, monumentos, personajes y otros aspectos referentes a los pueblos y países que pueblan la tierra, describe también su fauna. La obra se transmitió exitosamente de época en época, a la que se le iban añadiendo propiedades fantásticas a una u otra especie animal. Pero la primera obra considerada como bestiario es El Fisiólogo, un libro griego, de autor anónimo, escrito entre los siglos II y IV, que recoge parte de las descripciones y comentarios de Plinio, así como otros conocimientos sobre animales de San Agustín, Heródoto, San Isidoro, Claudio Eliano, San Ambrosio, Cayo Julio Solino, Horapollo o Aristóteles, entre otros, atribuyendo, en muchas ocasiones, particularidades y propiedades fantásticas a los animales, con significados simbólicos o moralizantes, creaciones del Todopoderoso, comparaciones cristianas, etc… El libro tuvo un gran éxito y se transmitió en varios idiomas. Las primeras versiones latinas aparecen en Europa en el siglo V, pero su gran popularidad se desarrolló a lo largo de toda la Edad Media, sobre todo a partir del siglo XII, siendo “fundamentalmente un libro simbólico, al modo de la mentalidad medieval, en el que todo está puesto al servicio y gloria de Dios”[2] Es por esto que los artífices escultóricos del románico se inspiraron en él para sus creaciones artísticas, representando a través de los animales los valores, conductas y vicios humanos, unos al servicio del mal, del pecado y del demonio y otros representando el bien, las virtudes humanas y el ejemplo a seguir para conseguir la salvación del alma. De este modo, la inmensa variedad de especies animales reflejan los diversos tipos y comportamientos humanos. Al igual que los hombres, unos son temidos y otros adorados.        
                En las iglesias románicas las representaciones escultóricas de las virtudes y los vicios son las que van a tener mayor presencia. Fe, esperanza, caridad, prudencia, fortaleza, templanza, humildad, obediencia, castidad, perseverancia, dulzura, paciencia, concordia, fidelidad, etc…, virtudes representadas por un extenso bestiario, se les oponen, sometidos, una larga lista de vicios escenificados de modo dramático: idolatría, desesperación, avaricia, locura, injusticia, fraude, mentira, gula, intemperancia, lujuria (uno de los vicios más representados), orgullo, soberbia, rebeldía, inconstancia, cólera, discordia, ira, envidia, pereza, odio…
                  Pero también existen animales híbridos y monstruos, a menudo en representación de complejos retos psicológicos; por ejemplo, “matar al dragón” simboliza el triunfo del bien sobre el mal, o de la victoria sobre nuestros demonios internos.
             En la portada de la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico existe un bestiario de lo más variado, ubicado especialmente en las arquivoltas que forman el pórtico. Lamentablemente, el deteriorado estado en el que se encuentran muchas de las imágenes, debido a la erosión y al paso del tiempo, hacen muy difícil la identificación de las mismas. No obstante, Loli Ibañez, en un laborioso y minucioso estudio de observación para descubrir el bestiario del pórtico (ver aquí el bestiario y su ubicación en el pórtico), consigue identificar entre las dovelas de las arquivoltas a monos, caballos, serpientes, leones, perros, liebres, ovejas, bueyes, palomas o tórtolas, águilas, búhos…cuyo significado genérico pasamos a describir a continuación, pero que no necesariamente tiene que coincidir con la idea real del artista, pues en muchas ocasiones este significado puede variar dependiendo del contexto y la escena en la que se encuentra el animal, escenas que resultan muchas veces casi imposibles de identificar debido al mencionado deterioro de la piedra.

Bestiario de la portada de San Esteban de Sos del Rey Católico.

                Aunque el sentido simbólico de los animales que vamos a ver suelen tener varios y diferentes significados, incluso antagónicos para un mismo animal, según se den en las diversas culturas y religiones del mundo, vamos a ceñirnos exclusivamente a su representación y simbolismo cristiano.

-Mono. Este animal, en el cristianismo, se asocia con el engaño, la vanidad y la lujuria
-Caballo. Símbolo de la nobleza, rapidez, vitalidad, libertad y belleza. También se le considera símbolo solar de iluminación espiritual, resurrección y vida.
-Serpiente. Habitante del subsuelo y de piel mudable, es un animal ctónico, o sea, vinculado al inframundo, asociándola al diablo, pues fue ella quien corrompió a Eva en el Paraíso convenciéndola para probar el fruto prohibido.
-León. Este gran mamífero puede asociarse tanto al bien como al mal; como guardián de las puertas del cielo, símbolo de la realeza, fortaleza y valentía o como diablo.
-Perro. Fiel compañero del hombre, significa la fidelidad y lealtad. Un perro a los pies de una mujer simboliza estas virtudes de una buena dama hacia su marido.
-Liebre. Por su gran capacidad reproductora se la asocia a la fertilidad, por eso se las suele representar a los pies de las mujeres y también, antagónicamente, simbolizan la virginidad. En ocasiones representan la debilidad humana y el mal, pues solían acompañar a las brujas.
-Oveja. Ejemplariza la inocencia, bondad y mansedumbre. Especialmente importante para el cristianismo, junto al cordero, como símbolo de Cristo y del sacrificio. Si la oveja es negra representa el inconformismo, de ahí la expresión que la asocia con el miembro independiente de una familia.
-Buey. Simboliza el trabajo, la fuerza, el sacrificio, el yugo de Cristo.
-Paloma. Símbolo universal espiritual de la paz y el alma. En el cristianismo simboliza también el Espíritu Santo y se asocia al bautismo.
-Tórtola. Por la fidelidad de estas aves, que no vuelven a juntarse con otro animal de su especie tras fallecer un miembro de la pareja, son consideradas como símbolo de amor y fidelidad en el matrimonio, nobleza y lealtad.
-Águila. Reina de las aves ligada a la victoria espiritual. Por su elevado vuelo, representa la capacidad para elevarse sobre el mundo material para contemplar las verdades espirituales ocultas; también representa la cercanía a Dios y se asocia con la Ascensión.
-Búho. Como rapaz nocturna que es, está vinculado a la oscuridad, la muerte y la brujería.
               
A la izquierda de la imagen dos liebres (2ª dovela de la izquierda de la arquivolta exterior); a la derecha dos grifos entre lo que parece ser una figura humana boca abajo (2ª dovela de la arquivolta central)
Pórtico de San Esteban. Sos del Rey Católico

                Además de este bestiario de fauna real existen en las arquivoltas de la portada de San Esteban otros animales  o criaturas fabulosas fruto de la imaginación, como es un uróboros, ubicado en la zona central de la arquivolta exterior de la portada. El uróboros es un animal alquímico. La alquimia desarrollada en la Edad Media poseía también una importancia simbólica para sus adeptos. Del mismo modo que transformar un metal vulgar en oro significaría la transformación de algo impuro en puro, también lo era el tránsito espiritual desde la ignorancia a la iluminación.
              El uróboros es un animal serpentiforme enroscado en sí mismo y que se come la cola, formando así un círculo con su propio cuerpo, simbolizando la continuidad y la inmortalidad, además del principio alquímico de la unión de todas las cosas, de que “todo es uno”.
             
Grifo
En la segunda dovela de la izquierda de la arquivolta central podemos apreciar otro animal fabuloso, se trata de un grifo, que en realidad son dos los representados, uno frente al otro. El grifo es un animal fantástico que presenta parte de águila y parte de león que en un principio fue emblema del Sol, la fuerza y la venganza, pero evolucionó para convertirse en símbolo de protección vigilante.
            En la octava dovela de la derecha de la arquivolta exterior se encuentran otra pareja de animales fantásticos: dos basiliscos. El basilisco, o régulo, tiene un cuerpo híbrido entre serpiente y dragón alado, con cabeza, cresta y garras de gallo. La palabra basilisco procede del griego βασιλίσκος (basiliskos) y significa “pequeño rey”, (régulo), haciendo referencia a una marca blanca en su cabeza en forma de corona. Está asociado a la muerte, destrucción, la lujuria, la ira y la enfermedad. Plinio el Viejo, en su obra Historia Natural, lo describe como un ser que tiene la facultad de matar sólo con una simple mirada, un ser sumamente peligroso y agresivo, de aquí la expresión popular de “ponerse hecho un basilisco”.

            Es probable que en las dovelas de las arquivoltas de la portada de la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico haya más animales que los citados, pero de nuevo la mala conservación de la piedra nos impide identificar, ni tan siquiera aproximarnos, algunas de sus figuras, totalmente devastadas y erosionadas tras el paso de los siglos.[3. Actualización]
             Poco a poco, al igual que la arquitectura románica fue dejando paso al gótico, las representaciones alegóricas de animales plasmados en el románico, que respondían a un criterio más o menos simbólico,  tendieron a ser más naturales en las manifestaciones del gótico.


[1] Joan Sureda. “Operatio naturalis ex industria proficit”. Historia del Arte Español. T. IV. La época de los monasterios, pp.410-414.

[2] Juan F. Esteban Lorente. Tratado de iconografía, p.366.

[3] Actualización. En el mes de junio del 2021. Loli Ibáñez editó un libro al respecto titulado "Bestiario románico en la portada de San Esteban (Sos del Rey Católico", del que nos hicimos eco en este blog (ver) , donde recoge, en un amplísimo e interesante estudio de investigación, el bestiario de la portada de la iglesia 





BIBLIOGRAFÍA


-DORLING KINDERSLEY. Signos y símbolos. Círculo de Lectores. 2008.
-ESTEBAN LORENTE, JUAN FRANCISCO. Tratado de iconografía. Istmo. Madrid, 1991.
-MALAXECHEVERRÍA, IGNACIO. Bestiario medieval. Siruela. Madrid, 1986.
-VILLAR VIDAL, JOSÉ A. y DOCAMPO ÁLVAREZ, PILAR. "El Fisiólogo latino: versión B". Revista de literatura medieval, año 2003, nº 15/2, pp. 107-158. Dpto. de Filología, Comunicación y Documentación.Universidad de Alcalá (Madrid),2003.
-Historia del Arte Español. Tomo IV. La época de los monasterios. Editorial Planeta. Barcelona, 1995.
-La Biblia. La Casa de la Biblia. Edición popular. 3ª edición. Madrid, 1993.
En la web:
-Blog de Loli Ibañez. Ruta del Tiempo. 
-Wikipedia. Bestiario


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