miércoles, 6 de enero de 2016

¡MECAGÜENSOS!


  ¡Mecagüensos! Seguro que no hay nadie que no haya oído más de una vez esta expresión.

Esta deposición intestinal, convertida en verbo pronominal, suelen usarla personas malhabladas que de una forma ordinaria, grosera y soez expresan en voz alta su malestar en un arrebato de enfado ante un disgusto o ante una situación que no ha salido tan bien como el defecador esperaba.

Gramaticalmente hay que considerar esta expresión como una interjección que indica un estado de ánimo; en este caso de disgusto, enfado, fastidio o infortunio.

Aunque el “mecagüensos” (sepronunciatodoseguido) es una expresión muy extendida por todo el territorio nacional, sí que es cierto que es mucho más usado en el País Vasco y ,sobre todo, en Navarra.

Hasta aquí la definición, pero ¿Y Sos? ¿Qué tiene de malo este municipio zaragozano   para que algunas personas, en un arrebato de enfado, se pongan a maldecir y defecar  de una forma ordinaria y vulgar en esta preciosa localidad aragonesa? Pues nada; a pesar que hay  quienes piensan que tiene algo que ver con esta preciosa villa, no tiene ninguna relación; sobre todo hay algún navarro que en un afán de desprestigiar la memoria de Fernando "el Católico", al que ellos llaman malintencionadamente “El Falsario”, erróneamente creen que esta expresión proviene de la animadversión de estos "fanáticos" hacia la figura de Fernando el "Católico" por su negativa a aceptar  como heredero del reino de Aragón al monarca aragonés ,  y se cagan en su pueblo natal sencillamente porque resulta más cómodo y más corto decir “mecagüensos” que “macagüenfernandoelcatólico” (esto es muy largo para una interjección), y por esto  están convencidos que la citada expresión proviene de su injustificable antipatía hacia el rey Fernando; pero nada más lejos de la realidad.

También hay quien piensa que la defecación es sobre una conocida marca de arroz.

Pero como antes se ha comentado, nada tiene que ver con el maravilloso pueblo cincovillés ni con el arroz. La explicación a esta expresión es mucho más sencilla que la tergiversación histórica que algunos pretenden inducir o la ingenuidad de quienes piensan en una marca de arroz.

Uno puede cagarse en lo que quiera, la elección es libre. Hay quien se caga en la sota de bastos, en el amor brujo, en la leche, en el papel blanco, en el tren de las once, en la pimienta blanca, en todo lo que se menea, en los números rojos, en la vida moderna, en San...tander, en la puta, en la madre que te parió, en la niña bonita, en el cinturón de castidad, en el bastón de mando, en “to”, en los rusos, en los peces saltarines, los ratones coloraos.....y en sos; pero este sos resulta ser la sincopación fonética castellana de la expresión vasca "kagüen zotz", "kagon zotz" o "kabuen zotz" ( "zotz", en euskera, suena "sos" en castellano) Y tanto zotz como sos son simplemente eufemismos que se usan modificando algún fonema de una palabra que se desea evitar, en este caso, Dios, por "sos" o "diez" y de esta forma suavizar  la blasfemia ante los oyentes.

Con todo esto es de esperar que el municipio de Sos haya quedado limpio de defecaciones, pues como se ha visto, esta localidad cincovillesa no tiene ninguna conexión con la popular interjección "mecagüensos", que no deja de ser, eufemísticamente hablando, una vulgar blasfemia.
Pero, de todos modos, se diga como se diga, se use como se use, con eufemismo o no, es mejor no cagarse en nada, porque si la intención es blasfemar ¿qué importan las formas?; aunque lo hagas de una forma light siempre quedarás como un ordinario, vulgar y grosero blasfemo.