domingo, 16 de agosto de 2015

IGLESIA DE SAN MARTIN DE TOURS


Adosada al palacio de Los Sada se encuentra la ermita románica de San Martin de Tours.

La iglesia, del siglo XIII, pertenecía al antiguo castillo existente en el lugar, antes de construirse la casa de los Sada. En el siglo XV, por expreso deseo de Fernando el Católico, fue incorporada al Palacio, ya que el monarca la donó a la familia de los Sada en señal de gratitud por su hospitalidad el día de su nacimiento, convirtiéndose en la capilla particular de esta noble familia, comunicándose con el palacio a través de un corredor situado en la planta baja.
 La capilla de San Martín, totalmente derruída por el paso del tiempo, fue restaurada a partir de 1960 por el arquitecto Pons Sorolla, quien se encargó también de finalizar las obras de restauración del palacio, realizadas por su colega Teodoro Ríos Balaguer, y otras restauraciones de la villa.
San Martín de Tours es un santo muy ligado a Compostela, ya que en aquella ciudad francesa, en torno a su catedral, se reunían los peregrinos para emprender juntos el camino de Santiago, de ahí que a lo largo de la ruta jacobea existan iglesias dedicadas a San Martín.
El santo titular de la capilla es muy querido por los franceses. Es conocido por un hecho que le sucedió siendo joven y estando de militar en Amiens (Francia). Un día de invierno muy frío se encontró por el camino con un pobre hombre que estaba tiritando de frío y a medio vestir. Martín, como no llevaba nada más que regalarle, sacó la espada y dividió en dos partes su manto, dándole la mitad al pobre.[1]Esa noche vio en sueños que Jesucristo se le presentaba vestido con el medio manto que le había regalado al pobre y oyó que le decía: “Martín, hoy me cubriste con tu manto”

La iglesia, como anteriormente se ha dicho, fue construída en el siglo XIII, dentro del románico tardío, incluyéndose algunos elementos ornamentales en los que se observa su transición al gótico.

Iglesia de San Martín. Puerta de entrada desde el exterior
La puerta de entrada del exterior, abierta en el lado meridional, está compuesta por dos arcos lisos de medio punto. La planta es de una sola nave, rectangular, sin ábside, dividida en cinco tramos mediante arcos fajones apuntados que arrancan desde el suelo y que sostienen la techumbre de madera, a dos vertientes. La cabecera de la capilla es rectangular y similar por sus dimensiones al resto de tramos de la iglesia. El tramo de los pies está reforzado por una esbelta columna clasicista sobre plinto, cuyo capitel recibe el peso del arco a la altura de la clave. Posiblemente este apoyo suplementario debió añadirse en el siglo XVI.

Arcos fajones apuntados sostienen la techumbre
El arquitecto Teodoro Ríos Balaguer, restaurador del Palacio de Sada, describe así la capilla:
“Es de gran interés arqueológico la capilla de San Martín, adosada al palacio, con el cual tuvo comunicación interior. Dos arcos en gradación le dan acceso desde la calle, y el interior es una nave formada por arcos sucesivos apuntados, los cuales sostienen una techumbre de madera. No tiene ábside; el templo está perfectamente orientado. Es edificio monumental de sillería perteneciente al período románico, de manera que podemos considerarlo como del siglo XIII.”[2]
A los pies de la nave una columna clasicista del aiglo XVI soporta el peso del arco

En la pared de la cabecera se descubrieron, en 1990, restos de la decoración pintada que tuvo originariamente la iglesia, dedicada a pasajes de la vida de San Martín de Tours, inspirados en la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, aunque en muchos casos sólo ha quedado el dibujo al haberse perdido la policromía. En la parte central se representa el tema de San Martín como obispo electo por la Iglesia de Tours, en las que aparece San Martín como obispo, con capa y báculo, bendiciendo y acompañado por dos personajes que le muestran un libro abierto y por dos jóvenes que portan unos candelabros, estando a los pies de San Martín una pareja de donantes arrodillados.
Pinturas relativas a San Martín de Tours
En el lado izquierdo se aprecia al Santo diciendo misa, llamada también “Segunda caridad de San Martín” un tema pictórico con gran predicamento en el Medioevo, acompañado por una persona que porta una vela en la mano, descendiendo sobre el oficiante un ángel que coloca unos puños bordados en las mangas de San Martín.
En la parte derecha se encontraría otra imagen que narraría otro episodio de la vida de San Martín, observándose a dos medias figuras vueltas hacia San Martín con las manos alzadas en actitud de súplica.
Para finalizar, mencionar que en la parte central, debajo de tres arcos de medio punto, hay tres figuras, dos monjes y una mujer que miran hacia lo que se representa como un edificio porticado, provisto de torre, en el que se distingue una larga escalera de mano y restos pictóricos de algunas figuras. Es muy probable que aquí se hiciera alusión al “Milagro de la escalera”,según el cual  el diablo tentó a San Martín haciéndole bajar por una escalera sobre la que había puesto piedras para que tropezara. Después el santo fue curado por un ángel que le aplicó un ungüento milagroso traído por la Virgen María. Lo que puede verse en esta escena, bastante borrosa, es una figura que parece ascender por la escalera de la que se distingue su brazo derecho, que señala hacia arriba. En la cima de la escalera otro personaje del que sólo se ven sus extremidades inferiores que parecen descender al suelo. En los primeros peldaños, un tercer personaje inicia el ascenso portando sobre la cabeza lo que parece ser una espuerta. Al pie de la escalera, a la derecha, otra persona inclinada.
Pinturas murales en la pared de la cabecera sobre San Martín de Tours
           En la parte izquierda del muro hay otra escena de difícil identificación al estar incompleta. Aparece una mujer de rodillas, con la cabeza cubierta con toca, llevando lo que podría ser una filacteria en la mano. Frente a ella estaría un ángel con otra filacteria.
Todas estas pinturas son de la primera mitad del siglo XV, perteneciente al estilo francogótico, aunque con una realización algo tosca, siendo la versión rural de este estilo pictórico que tuvo uno de sus principales centros en la ciudad de Pamplona, adquiriendo gran auge, y de cuyo obispo dependía la villa de Sos.




[1] Este hecho es narrado también por Cervantes en su gran obra Don Quijote, cap.LVIII de la 2ª parte.
[2] Ríos Balaguer, Teodoro. El palacio de Sada en Sos del Rey Católico. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1957.




BIBLIOGRAFIA


-ABBAD RÍOS. Catálogo monumental de España. Instituto Diego Velázquez. C.S.I.C. Madrid, 1957.
-CERVANTES, MIGUEL DE. Don Quijote de la Mancha. Ed. de Martín Riquer.(Ilustraciones de Antonio Mingote). Página 549. Planeta, 2005.
-LACARRA DUCAY, Mª CARMEN. “Las pinturas murales góticas de Sos del Rey Católico (Zaragoza)”, en Asín García, Nuria (coord) Comarca de las Cinco Villas. Col. Territorio, 25. D.G.A., 2007.
-LACARRA DUCAY, Mª CARMEN. “Pinturas murales en las iglesias de Sos”, en VV.AA. Arte religioso en Sos del rey Católico. I.F.C. Zaragoza, 1978.
-RÍOS BALAGUER, TEODORO. El palacio de los Sada en Sos del Rey Católico. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1957
En la web:
-www.sosdelreycatolico.com