domingo, 18 de abril de 2021

LA LEYENDA DEL CRISTO DE PEÑA (NAVARRA)

 

            Leyendas hay en todos los pueblos de la geografía española y sus temáticas son de lo más variadas, pero entre ellas resaltan, por su abundancia, las de contenido religioso y, sobretodo, milagroso.

Vírgenes, santos, Cristos, iglesias, ermitas, monasterios…son los protagonistas de estas leyendas que ponen a prueba nuestra fe y trascendencia espiritual.

Ejemplos de estos tipos de leyendas religiosas los tenemos aquí, en Sos del Rey Católico, en la leyenda del Cristo del Perdón o en la milagrosa Virgen de Valentuñana. Y no hay que desplazarse muchos kilómetros para encontrar otras  del mismo carácter, como las leyendas del Cristo de Javier (Navarra),la del “Cristo Marinero” de Sádaba, la del Cristo del Amparo de Aibar (Navarra) o la del Cristo de Peña (Navarra), entre otras.

Veamos lo que nos cuenta la tradición oral sobre este último Cristo del deshabitado pueblo fronterizo de Peña (Navarra), en la que aparece la localidad de Sos del Rey Católico en un claro ejemplo de una de las singulares características que constituyen las leyendas: narraciones anónimas transmitidas oralmente a lo largo de los siglos donde suelen aparecer distintas versiones según el lugar específico donde se cuentan aunque, siempre, la milagrosa acción, en este caso del Cristo, persigue el mismo fin en sus diferentes versiones.

Peña es un pequeño pueblo, muy próximo a Sos del Rey Católico, en la muga con Navarra, que a mediados del siglo XX quedó totalmente deshabitado. Su iglesia, dedicada a San Martín de Tours, se ha reformado y cada 11 de noviembre se abre su puerta para celebrar oficios en honor al patrón, a los que acuden antiguos habitantes y sus descendientes en un acto de recordar sus raíces y rememorar tiempos vividos. En ella se halla un Cristo  crucificado del siglo XIII, de transición del románico al gótico,  y colgando en los laterales de su enmarque aparecen dos grandes cadenas de hierro.

Cuenta la leyenda que en Orán (Argelia)[1] estuvo preso un vecino de Peña, ferviente devoto del Cristo de su villa natal. Durante su presidio no cesaba de encomendarse al Cristo de Peña, rogando y suplicando por su liberación.

El reo fue liberado y una vez regresado a su villa natal, y como agradecimiento por su liberación, ofreció al Cristo, como exvoto, las cadenas de su presidio.

Ricardo Fernández Gracia, catedrático de Arte y Patrimonio Navarro de la Universidad de Navarra, nombrando a José María Iribarren, así lo recoge en un artículo publicado en 2019: “Un exvoto, descrito por Iribarren, de una enorme cadena con grillos, ante el Cristo de Peña, habla de la liberación de un cautivo en Orán que invocó al Cristo”.[2]

Por otro lado, como antes se ha dicho, el carácter oral y la transmisión a generaciones de una leyenda en un largo período de tiempo, hacen que el relato sufra algunos cambios, generando diversas versiones dependiendo del lugar, la cultura, los valores, la intencionalidad, erróneas interpretaciones o las creencias populares de cada región.

Así, nos encontramos con una versión tradicional, más próxima, recogida por una vecina de Peña a la que su abuela le contaba: “Cuentan que los presos que se fugaban de la cárcel de Sos del Rey Católico lo hacian por el monte, con los pies atados por cadenas y cuando llegaban a Peña le pedían al Cristo que les liberara de las cadenas y estas se soltaban. Por ello a ambos lados del Cristo tiene colgadas cadenas de hierro.”[3]

Prácticamente, ambas versiones cuentan con los mismos elementos en la narración (presos con cadenas e invocación al Cristo de Peña para que les libere de ellas) a excepción del sujeto, o sujetos encadenados, cuyo lugar de origen y de presidio son distintos. En la primera versión el preso es nacido en Peña, mientras que en la segunda parece no importar el lugar de nacimiento; a su vez, mientras que el primero se encuentra preso en Argelia, los segundos son los presos encarcelados en la vecina localidad de Sos del Rey Católico.

Es imposible saber cuál de las dos versiones es la original o, a lo mejor, existe incluso una tercera versión que desconocemos. La respuesta a esta duda se pierde en el tiempo, pero resulta fácil imaginar que la versión de los presos de Sos sea posterior a la de Orán, pues es más probable que, intencionadamente, el vulgo hiciera más cercana la leyenda, más local, que no al revés, resultando más "creíble" la historia del preso en Argelia que la de los presos de Sos del Rey Católico, que probablemente no tendrían devoción alguna por un Cristo del que, posiblemente, desconocían su existencia.

De todos modos, independientemente del lugar de nacimiento de los presos y el de su lugar de cautiverio, este detalle en la narración es de menor importancia, porque lo que la leyenda nos quiere resaltar es que con la fe, la oración y el fervor divino se puede cambiar hasta el destino más pavoroso del ser humano. El resto son transformaciones del relato que son connaturales a las leyendas populares.

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Nota: siento mucho no poder adjuntar ninguna fotografía del Cristo (habrá que esperar al 11 de Noviembre).



[1] En 1509 Orán fue tomada por tropas españolas bajo el mando del Cardenal Cisneros y de Pedro Navarro. Entre 1708 y 1732 formó parte del imperio Otomano, hasta que fue reconquistada de nuevo por el conde de Montemar. La soberanía española duraría hasta 1792, en que se hizo efectiva la soberanía de los turcos que gobernaban Argel. En 1831 se inicia la colonización francesa hasta que en 1962 Argelia consiguió su independencia.  

[2] Fernández Gracia, Ricardo. “El crucificado en Navarra: culto, arte y relatos legendarios”. Diario de Navarra. 19/04/2019, pp.68-69.

[3] Mª Cruz Cebrián (habitante de Peña). Leyenda que le contaba su abuela. Recuperado de “Los pueblos deshabitados” 23/05/2012, por Faustino Calderón.



BIBLIOGRAFÍA

-Diario de Navarra.19/04/2019. Ricardo Fernández Gracia, pp.68-69, “El crucificado en Navarra: culto, arte y relatos legendarios”.

En la web:

-http://lospueblosdehabitados.blogspot.com/2010/04/pena-navarra.html

Los pueblos deshabitados: Peña (Navarra). Blog de Faustino Calderón




domingo, 11 de abril de 2021

LOS PROGRAMAS DE FIESTAS DE SOS DEL REY CATÓLICO

 


      No hay ninguna duda que si queremos saber los hábitos, costumbres y necesidades de una determinada población, así como los cambios de estas necesidades acaecidos en el transcurso de los años, la mayoría de las veces tenemos que recurrir a testimonios orales o, mejor, a referencias recogidas en libros y documentos.

            Hay publicaciones sobre Sos del Rey Católico que nos hablan de los hábitos, costumbres, tradiciones y necesidades de sus habitantes, pero también existen unas pequeñas publicaciones anuales que nos arrojan información puntual, año tras año, de las necesidades de nuestros antepasados, de sus usos, costumbres y tradiciones, así como otra clase de información (política, social, económica, cultural,…), que lleva implícita, y que muchas veces pasa desapercibida para el lector, pero que revelan interesantísima información sobre la localidad, sus habitantes o el momento histórico por el que transcurre. Nos estamos refiriendo a los programas de fiestas.

                            Los programas de fiestas que edita el Ayuntamiento de la Villa de Sos son sencillas publicaciones en las que se nos muestran los actos públicos a disfrutar por los vecinos de la Villa durante los días de las fiestas patronales del pueblo, y la mayoría de las personas ven en estos folletines una guía para seguir los actos programados expuestos; pero los programas de fiestas de Sos del Rey Católico son mucho más. Si los analizamos en profundidad, podemos ver infinidad de datos relacionados con la vida, hábitos, costumbres y necesidades de los sosienses, los cambios sufridos en el tiempo en diversos campos y, como antes hemos señalado, otro tipo de informaciones añadidas “ocultas”, como por ejemplo, la crisis económica actual, como es el hecho que desde el año 2014 sólo se han editado programas en formato de trípticos, alguno de ellos incluso fotocopiados (como el del año 2014), lo que nos delata la escasez de medios en esa época si los comparamos con otras publicaciones anteriores en tiempos de mejor bonanza: libritos de una media de 24 páginas, a excepción de la publicación del año 2000, con 48 páginas; 2002, con 52; 2003, con 40, y la publicación más amplia y extensa del año 2012 con 62 páginas y un CD incluido.      Igualmente, a través de los programas de fiestas, observamos el cambio de fechas sufrido en la celebración de las mismas. Mientras que hasta la década de los años 60 era costumbre celebrarlas a mediados de septiembre, coincidiendo con la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, posteriormente, y hasta la fecha, se adelantaron al mes de agosto porque era el mes que coincidía con la mayor afluencia de vecinos en el pueblo.

           La historia y el arte de la villa se ve pincelada a través de pequeñas crónicas documentales o artículos escritos por prestigiosos investigadores o académicos: “Nombramiento de oficios del Concejo de Sos” (A.H.P., (1482-1486) 29 de septiembre de 1483) “La iglesia de San Miguel Arcángel en Sos del Rey Católico” (Mª Carmen Lacarra), “Los Sada, marqueses de Camporreal” (Guillermo Fatás), “El nombre de los lugares de Sos del Rey Católico (Marcelino Cortés Valenciano), entre otros muchos, y otros acontecimientos históricos, como la visita de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el año 2000.

Igualmente, el régimen político de cada momento histórico puede interpretarse a través del nombre de las calles donde se realizaban algunas actuaciones festivas que figuran en los programas: "concierto musical de la banda municipal en la Plaza de la República" (1933), “concierto en la Plaza de José Antonio”, “concierto en la plaza del General Franco” (década de los 50, 60 y 70), al igual que las tendencias políticas de los habitantes a través de diferentes asociaciones y delegaciones anunciadas entre sus páginas: Partido Aragonés (PAR), Chunta Aragonesista (CHA)…

Diferentes Cooperativas, Centros culturales, Asociaciones, Juntas, Hermandades, Organismos y empresas de servicios se fueron creando conforme las necesidades de los sosienses iban en aumento:

-Comunidad de regantes de la vega del Ramblar

-Junta Fernandina pro-Palacio de Sada

-Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos

-Centro Recreativo Fernandino

-Junta de propietarios del Coto de Caza

-Trazgo (programas educativos)

-Territorio Museo

-La Carrasca (gestión de recursos naturales)

-Sociedad de cazadores deportivos

-Junta Cider Pirineo. Centro de innovación y desarrollo rural del prepirineo

-Pirenalia Net Center. Servivios contact center

-Asociación de jóvenes “Fernando el Católico”

-Asociación de jóvenes de Sos “el Rechelao”

-Asociación de jóvenes “el Plagatillo”

            
                Los programas de fiesta son como un libro abierto de la vida de Sos. Sabemos que la villa contaba con plaza de toros (hoy inexistente), ubicada en distintos emplazamientos a lo largo del siglo XX, en las que se lidiaron becerradas y novilladas con importantes maestros como "El Botones" (1933), Antonio Corona,(1945), Antonio Guiu “Noguerito” (1959), Miguel Peropadre “Cinco Villas” (1974), o Pascual Mezquita (1975). También se podían ver películas en el cine “Eliseos”, hoy ya inhabilitado, hasta la década de los 80, en la calle Mayor, donde en 1974 pudimos ver “La espada normanda”, “Nada menos que todo un hombre”, “Más allá de Río Miño”, "Sissí emperatriz" o "El hombre que se quiso matar",películas aptas para “todos los públicos.”

              Un recorrido por las diversas competiciones deportivas y aficiones que aparecen en los programas festivos nos desvela los momentos punteros de las diferentes disciplinas deportivas practicadas en Sos en determinadas épocas: Tiro al plato(1974), pelota a mano y pala corta en el frontón (1973), fútbol, tenis de mesa(1996), balonmano (1998), y más recientemente: futbolín, guiñote, petanca, futbito, recorrido de caza,…

            Musicalmente hablando, en los primeros programas festivos, solamente la Banda Municipal de música era la encargada de tocar en todos los actos programados: dianas, acompañando a la comparsa de gigantes y cabezudos, en la apertura de “pipotes”, animando las corridas de toros, becerradas, encierros y pasacalles (el presupuesto no daba para más). Para el baile, al principio estaba el casino “Principal”; posteriormente Vicente Vinacua, en su café-bar, ya contrataba desde la década de los 50 a grupos de orquesta, como a “Los Rayos”, “Zarabanda” o “Los Maracay”, en 1974. Posteriormente, el Ayuntamiento fue contratando charangas y orquestas para animar las fiestas, entre otras razones porque la banda municipal se disolvió. Aunque la banda municipal se volvió a crear en el 2002, sus actuaciones se limitan únicamente a dar conciertos, mientras que para el baile se seguirán contratando orquestas.

            Son muy recordadas las charangas “Los Macizos”, “Los Dinámicos”, “Delirium”, “Eskartxa” o  “Gaupasa”, entre otras; y entre las orquestas, recordamos a “Gigante”, “Almazara”, “Escala 2000”, “Blue Moon”, “Osiris”, ”Petanca”, “Vieja Leyenda”, “Aitana”, ”Caribe”, “Copacabana”, “Versalles” o “Topacio”, entre otras muchas. Pero últimamente, debido a la crisis, éstas empiezan a desparecer de los programas festivos y a dejar de ser contratadas, siendo sustituidas por un nuevo y avanzado elemento musical tecnológico mucho más económico: la disco-móvil (“Al Music”, “Volcán”, ”Play Disco Móvil”,…)

               Como no podía ser menos, en el “saludo” del programa del 2002, el alcalde hace mención al prestigioso festival “Luna Lunera”, que inició su andadura en este año hasta el 2010, perdiendo la Villa, de nuevo por motivos económicos, un excelente festival que se había consolidado en un referente musical de verano dentro y fuera de nuestras fronteras.

   A través de la amplia y variada publicidad de los anunciantes se puede saber los comercios que había en la villa y que cerraron por fallecimiento, jubilación, cese de negocio…, los productos que se consumían, los cambios de actividad comercial, nuevas aperturas de comercios y servicios, cambios de propietarios, de rotulación, oficios y profesiones que han ido desapareciendo…todo un sinfín de datos que transcurren paralelos a la vida de Sos.

          Como la lista es muy larga, veamos algunos para recordarlos y comprobar cómo la emigración, la falta de relevo generacional, las nuevas tecnologías y, en general, el descenso de la población de la villa, también han influido en el cierre de los mismos, aunque hay otros que han aguantado el paso de los años, manteniendo su actividad inicial y pasando la gerencia del mismo a algún descendiente o familiar:

           Comestibles Melchor Pérez, ultramarinos Ricardo Suescun, tejidos Angel Molinero, pescadería José García Baztán, ultramarinos Joaquín Sanz, pastelería Aureliano Alastuey, guarnicionería Leandro Lobera, tejidos Angel Molinero, panadería Fulgencio Torrea, bar "La Tierriña", zapatería Chaverri, ultramarinos Viuda de Manuel Mínguez, comercio textil Isidro Garrido, Farmacia José Alvira, Abonos Máximo Legarre, café bar Remón, carnecería Isidro Plano, colchonería Pedro Manche, estanco Dionisio Echegoyen, frutas y verduras Valentín Extremad, panadería Pascual Lobera, Frutería Cruz Sanz Viu, frutería Garcés, carnecería Eugenio Cortés, carnecería-ultramarinos Antonio Oroz, bar Julián Almárcegui, frutería Eugenio Lacuey, bar El Caserío, pastelería Puente, panadería Jesús Portal, fonda Fernandina, abonos Antonio Remón, semillas Bueno Suescun, bar Inocencio Mancho, autoservicio Spar (Santiago Biel Extremad), bar-restaurante Vinacua, café-bar Landa, Casa Lobera, cafetería Las Coronas, bar La Estrella, bar Las Cazuelas, panadería Joaquín y Mª Cruz, autoservicio Mª Virginia Biel, chuches y prensa Belén, bar As Bruixas, carnecería La Tauna, autoservicio Iratxe, bar Mayor 25…

Es muy significativo el auge progresivo del sector servicios a partir de la segunda mitad de la década de los 90, sin duda, impulsado por la apuesta del pueblo hacia el sector turístico. Establecimientos de restauración, hoteles, hostales, viviendas de turismo rural y otros servicios asociados comenzarán a anunciarse en los programas año tras año, conforme sus dueños iban concluyendo las obras de nueva construcción o rehabilitación: Restaurante La Cocina de las Coronas,  Bar El Leñador, Casa Félix, Apartamentos Antonio Artieda, Pub Principal, Hostal Las Coronas, Hotel Triskel, Casa Monterde, La Casa del Muro, La Cocina del Principal, Hotel El Peirón, El Sueño de Virila, Apartamentos La Luna, Albergue de Juventud, Sos limpezas…, así como tiendas de artesanía, regalos, alimentación artesanal de productos locales, comarcales y delicatessen: Las tres Aes (artesanía en piedra), cantería artesanal Aparicio, La Espadaña, Historia y Arte (1990), La Romana(1998), L´Aldaba, Morrico Fino, Ruta del Tiempo,…

Los servicios financieros los cubrían las entidades de Ibercaja, cuando todavía era la "Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja", y las de Banesto, Bantierra y Banco Zaragozano.

         En la carretera, a la entrada del pueblo, siempre se ha ubicado la estación de servicio, pero regentada por diferentes personas en el transcurso del tiempo: Florentino Lobera Salvo, Guadalupe López Urpequi, Angel Mógica Arilla, Jesús Manuel Sánchez Bueno…

Igualmente, el recorrido por los programas de fiesta nos revela las diferentes peñas o pipotes del pueblo a lo largo de los años, verdaderas almas de las fiestas sin las cuales éstas no se entenderían: El Cartucho, Pop Sos, Iceberg, El Burladero, La Lifara, Los Ciclones, El Huracán, El Estakazo, Los Apañaos, El Callejón, La Resaka, El Desmadre, Solar Punk, El Descontrol, Los Rebeldes,…

La agricultura, una de las principales actividades económicas de Sos hasta no hace mucho tiempo, requería de los nuevos y modernos avances de maquinaria agrícola, como los tractores, viéndose así reflejados éstos en la variedad de ofertas ofrecidas en los programas a través de los distribuidores oficiales de las marcas de tractores: John Deere, Massey Ferguson, Ford-Foincisa…, siendo ahora inexistente su publicidad.

             La gastronomía tradicional de la localidad viene reflejada en los diversos concursos, festejos y actividades programadas: rancho, melocotón con vino, migas, sangría, chocolatadas, chistorradas, magras con tomate, “caldico de zorro”,… y, últimamente, un abundante producto local que hasta hace muy poco tiempo no formaba parte de la gastronomía lugareña, pero que se ha convertido ya en un exquisito manjar en nuestras cocinas: las setas.

El progreso y otros avances del pueblo, inauguraciones, conmemoraciones y aniversarios, vienen reflejados en diversos actos que nos van contando progresivamente el desarrollo y evolución de la Villa, como la inauguración del nuevo alumbrado eléctrico en 1959 de la Plaza de José Antonio (Plaza de la Villa) y de la calle Fernando el Católico con lámparas de la casa “Philips”, que fue todo un acontecimiento; la inauguración del Parador de Turismo (1975), la restauración del palacio de Sada, de la Iglesia, Lonja y recorrido turístico por la Villa en la década de los 80; la inauguración de las nuevas piscinas(1990) la creación de la escuela de música (2002) y de la banda municipal al año siguiente; la inauguración del Centro de Interpretación Fernando el Católico y de la nueva biblioteca municipal(2003); la creación de la ludoteca (2005) o las nuevas instalaciones deportivas (2009); la inauguración de la residencia para la tercera edad (2016) o el último galardón otorgado a la Villa proclamándola como uno de “los pueblos más bonitos de España” en 2016, apareciendo el anagrama de dicho galardón en el programa de este año y en todos los siguientes; el 50º aniversario de la declaración de la Villa como conjunto histórico-artístico, en 2018, con el “forrado” de la torre del castillo con un monumental “manto” tejido pacientemente por los vecinos del pueblo y de otros rincones de España. En resumen, una completa historia de la vida de Sos contada a través de sus programas de fiesta.

Otros servicios en la Villa anunciados en los programas de fiesta en diferentes décadas nos informan de las necesidades de los vecinos en diferentes campos:

-Transporte y locomoción

Transportes Angel Machín

La veloz Sangüesina

Talleres Soteras

Transportes Remón

Taxi Hermanos Vinacua

Taxi Delfín Arbea

Transportes Garcés

Tursos (taxi, visitas, rutas, viajes)

-Seguros

Angel Samitier Loperena

Hermanos Vinacua Martínez

-Construcción

Juan Luis Machín Garín (Construcciones y excavaciones)

Construcciones Puencastillo

Construcciones Ilarri

Construcciones Calderón

Construcciones Compains Zorroza

Sosark (proyectos arquitectónicos)

-Electricidad

Electricidad Bueno

Instalaciones eléctricas Artieda

Cableados industriales Iriarte S.L.

-Peluquería

Mª Jesús

-Carpintería

Hnos Iriarte

Carpintería Iriarte

-Farmacia

Idoya Fernández

Y podríamos seguir con más información de índole social, cultural, histórico y artístico del municipio, pero sirvan estas líneas como resumen de más de 50 años de lo que son los programas de fiesta: boletines informativos que nos han ido contando la historia de la villa de Sos año tras año, la de sus vecinos y sus costumbres, y que nos la seguirán contando incluso cuando no se publican, como ha ocurrido en el año 2020. En un futuro lejano, cuando alguien quiera hacer un estudio sobre los programas de fiestas de Sos se preguntará: ¿Por qué no se editó programa de fiestas en el año 2020? La respuesta la tienes aquí: sencillamente porque no se celebraron las fiestas; y las razones todos las conocemos hoy: la pandemia de la Covid-19.

            Espero, igual que todos los sosienses, no tener que actualizar este último comentario en el verano del 2021 al confiar en el fin de la pandemia y en la edición del siguiente programa de fiestas del 2021.

            ¡Felices fiestas!

domingo, 4 de abril de 2021

SENDERISMO COMARCAL. RUTA 1: ALTO DE SANTO DOMINGO

 

Las "rallas de Santo Domingo", vistas desde la cumbre de Santo Domingo

Como alternativa al senderismo local, las proximidades de Sos del Rey Católico nos ofrecen nuevos paisajes y rutas de las que pueden disfrutar aquellas personas que aprecian y aman el senderismo. Una ruta de las que anima a seguir practicando esta saludable actividad; una ruta de las que crean adicción hasta en los senderistas menos experimentados e incluso primerizos; una ruta que “engancha”.

En este caso nos vamos a trasladar a la cabecera del valle del río Onsella, hasta la localidad de las Altas Cinco Villas de Longás, para subir al alto de Santo Domingo.

 

La sierra de Santo Domingo

La sierra de Santo Domingo, ubicada al norte de las Cinco Villas, domina el territorio de transición entre el Prepirineo y el valle del Ebro. En ella nacen los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel, que discurren hacia el Ebro a través de las Bajas Cinco Villas. Su cota más alta es la peña de Santo Domingo, a 1524 m de altitud. La Sierra fue declarada como Paisaje Protegido el 8 de abril del 2015 mediante el decreto 52/2015 del Gobierno de Aragón.

          La especial orografía de la sierra, orientada de Oeste a Este y delimitada entre el valle de la Val d´Onsella al norte y  la sierra de Luesia al sur, está formada por una sucesión de montes y peñascos calizos cortados, conocidos como las "rallas de Santo Domingo", que generan la existencia de una gran riqueza de formaciones vegetales que cubren sus laderas y se estructuran según los requerimientos de temperatura y humedad marcados por las corrientes húmedas atlánticas que recibe, con algunas peculiaridades fruto de las inversiones térmicas existentes en barrancos.  Un variado mosaico de formaciones boscosas naturales, pinos carrascos, laricios, silvestres y de repoblación, álamos, abedules, hayas, encinas, matorrales de transición, sotobosques de bog, quejigales, coscojas, pastizales y formaciones rocosas con vegetación incipiente sirven para albergar una gran riqueza faunística, con importantes poblaciones de ciervos, corzos, jabalíes, jinetas, garduñas, tejones, zorros y numerosas especies de aves, insectos, reptiles y fauna de menor tamaño, sin olvidarnos de la gran riqueza florística, entre la que destaca, por su especial belleza, la orquídea, en prados y humedales.

            Para admirar semejante belleza y riqueza paisajística, flora y fauna, son varios los itinerarios senderistas que se adentran en el corazón de la sierra. Por proximidad, hemos elegido la más cercana a Sos del Rey Católico: la que partiendo de la población de Longás nos llevará hasta la cota más alta de la Sierra: Santo Domingo.

            Desde Sos del Rey Católico tenemos que desplazarnos 31 Km en coche hasta Longás. Para ello tomaremos la carretera A-127 en dirección a Sangüesa. Nada más bajar el altozano de Sos tomamos a nuestra derecha el desvío por la A-1601 hasta Navardún, donde nos desviaremos por la A-2603 , que tras pasar Isuerre y Lobera de Onsella, nos llevará hasta Longás. Aquí dejamos el coche e iniciaremos nuestro recorrido.

            Podría explicar el itinerario a seguir en la ruta porque la primera vez que realicé este recorrido, hace cinco años, aunque estaba bien señalizado, había cruces de caminos, sendas y desvíos que podían hacernos dudar del correcto seguimiento del trayecto. Actualmente ha sido balizado todo el camino con una excelente señalización que no da lugar a ninguna duda. Así pues, siguiendo las perfectas señalizaciones llegaremos sin ningún problema a la cima de Santo Domingo.

          En nuestro recorrido oiremos, y con suerte podremos ver, algunas especies de pájaros, como el abejaruco, la abubilla, el carbonero, el herrerillo, el jilguero, la lavandera común, el petirrojo, el pico picapinos o la tarabilla común, entre otros muchos más. Si levantamos la vista al cielo, y en las proximidades de las formaciones rocosas, podremos divisar algún águila culebrera, milanos reales, quebrantahuesos, buitres leonados o alimoches.

            La cima está formada por dos pequeñas elevaciones prácticamente iguales en altitud (una de 1524m y la otra de un metro menos), y entre ellas, en un pequeño llano, se encuentra la ermita de Santo Domingo, la iglesia más elevada de las Cinco Villas, y adosado a ella un refugio, con chimenea, en perfecto estado de conservación para ser usado.

 El punto más elevado (1524m) es el situado más al sur y en él se encuentra un vértice geodésico, y en el otro cerro (1523m), más al norte, se halla un pequeño buzón montañero con un belén en su interior.

El paisaje que se divisa desde lo alto es una delicia para la vista: los Pirineos, la Val d´Onsella, las Cinco Villas….

Tiempo de duración del recorrido: 4 horas y media ida y vuelta (a un ritmo normal y sin hacer largas paradas en el trayecto).

Ermita de Santo Domingo y refugio. Al fondo, una de las dos cotas de la cima.


domingo, 28 de marzo de 2021

"PARDINEROS" O "ALDEANOS" LOS DE SOFUENTES

 

Torreón de Sosfuentes. (Sos del Rey Católico)

Sofuentes es una localidad cercana al municipio de Sos del Rey Católico ubicada al otro lado de una gran sierra que separa ambos núcleos urbanos. Esto supuso en el siglo pasado, antes de la construcción de la carretera, que las comunicaciones entre ambas localidades fueran difíciles, con un camino de herradura cuyo esforzado trayecto de 14Km que debía atravesar el puerto de montaña podía llevar horas; de ahí que los sofuenteros siempre se han sentido un tanto “abandonados” respecto a Sos, además de ser considerada la localidad como una “pardina” o barrio de Sos del Rey Católico, por lo que los sosienses, burlándose de los sofuenteros, les llamaron “pardineros” o “aldeanos”.

El 14 de julio de 1927 Sofuentes fue reconocida como “entidad local menor”, es decir, mayor que un barrio, pero sin llegar a ser municipio, lo que no impidió que les siguieran llamando “pardineros”.

Aproximadamente para ese año (1927) llegaba la electricidad a Sofuentes, y de nuevo, satíricamente, los vecinos de Sos recordaban a los sofuenteros sus raíces con esta mordaz coplilla:


 Sofuentes ya no es Sofuentes,

que se ha vuelto "capital"

cuando ha visto por Sofuentes

pasar la electricidad.


domingo, 21 de marzo de 2021

LOBEROS EN LA VALDONSELLA. LA PICARESCA EN EL SIGLO DE ORO

            


          La gran cantidad de lobos que poblaban la Península Ibérica en el siglo XVI, y los continuos ataques de estos cánidos a los ganados, hizo que los ganaderos sufrieran cuantiosa pérdidas económicas pues, a la pérdida de los animales devorados por los lobos había que añadir los heridos y contagiados de rabia, además de las pérdidas de crías y los productos derivados de los animales, como leche, carne o lana, sin tener en cuenta el esfuerzo y trabajo de largas y continuas jornadas destinadas a la custodia de los rebaños y a las batidas de caza, por lo que la caza del lobo se convirtió en una auténtica “cruzada” en la que había que vencer al enemigo y en la que el uso de cualquier método era válido con tal de aniquilarlo.

Y es en esta guerra contra el lobo, acentuada por la crisis de finales del siglo XVI y XVII, donde surgen unos aprovechados personajes para beneficiarse de esta lucha que llegó a convertirse, incluso, en una "razón de Estado”.

 

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El término "lobero" está claro que deriva de “lobo”. Por ejemplo, lobero, o lobera, se llama al monte donde hacen sus guaridas los lobos. Lobera de Onsella, municipio cercano a Sos del Rey Católico, debe su nombre precisamente por ser un lugar frecuentado antiguamente por numerosos lobos. Pero lobero también es usado como adjetivo calificativo y, en el transcurso de los siglos, el término “lobero” ha tenido distintas connotaciones o matices dependiendo de las diferentes “actividades” o comportamientos  con los que se asociaba a la persona así calificada, aunque sin perder nunca su vinculación con estos animales salvajes. Así, en la Edad Media, se llamaban loberos a unos siniestros personajes que, siempre solitarios, independientes y desligados prácticamente del resto de la sociedad, convivían con las manadas de lobos convirtiéndose en una especie de “macho alfa” de la manada y cobraban a los habitantes de una población por hacer que los lobos dejaran tranquilo al ganado. La gente del pueblo los consideraba como “brujos”, a los que pagaban una cuota determinada por mantener a los lobos alejados de su poblado, si bien fueron perseguidos por la Inquisición por considerarlos como unos “endemoniados”.

En el Siglo de Oro, con la crisis de finales del siglo XVI y el progresivo empobrecimiento de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, pueblos y ciudades se empezaron a llenar de vagabundos, mendigos, pedigüeños, pillos… y, entre ellos, unos variopintos personajes cuyo mayor exponente es el pícaro que, como dice Covarrubias: “…si no tienen de qué comer lo han de hurtar o robar[1].

            Los pícaros adaptaban su forma de actuar al lugar, población, usos y costumbres de los habitantes del lugar elegido para cometer sus fechorías. Alcahuetas, prostitutas, rufianes, tahúres, fulleros, falsos mendigos, cortabolsas, altaneros, ventosos, guzpatareros, apóstoles, maletas, juaneros, sangradores,…todo un rosario de maleantes llenaron pueblos y ciudades de la España del siglo XVI y XVII, dando origen al nacimiento del pícaro literario en manos de Mateo Alemán con su pícaro "Guzmán de Alfarache".

  En la ruta jacobea tampoco podían faltar estos bribones, sólo hay que leer el Codex Calixtinus para ver el amplio repertorio de pillos que nos presenta su autor, Aymeric Picaud, y la variedad de tretas y engaños empleados para defraudar, estafar o timar al pobre peregrino. Y en aquellas zonas rurales donde la ganadería es, prácticamente, el sustento de casi toda su población, hicieron acto de presencia otros pícaros relacionados con el ganado: los “loberos”; de nuevo estos personajes, pero con una artimaña distinta a la de sus “colegas” de la Edad Media

 El lobo ha sido una sub-especie endémica que sólo podía encontrarse en  la Península Ibérica. La cantidad de lobos repartidos por todo el territorio español fue muy abundante y su continua caza fue mermando progresivamente su población hasta casi extinguirse en la década de los años 60 del pasado siglo.

  Sin entrar en la controversia entre detractores y defensores, los motivos de su cacería han sido diversos: por deporte, por control de plagas, por su piel…pero el motivo que más ha contribuido a la casi desaparición del lobo ha sido, ya desde el Neolítico, la protección de la ganadería, sobre todo en áreas rurales. Había que proteger el ganado de los ataques de los lobos; por eso se realizaban batidas para darles caza e incluso se ofrecían recompensas a quienes lograran matar un lobo. Una ley de Cortes de Navarra de 1817 detalla la recompensa de 120 reales a quien matara un lobo adulto y 60 reales por un lobezno.

           Pero ofrecer recompensas por cazar lobos ya viene de siglos atrás. La primera ley conocida ofreciendo recompensas por la muerte de lobos data de 1542, por la que el rey Carlos I dicta la “Facultad de los pueblos para ordenar la matanza de lobos, dar premio por cada uno, y hacer sobre ello las ordenanzas convenientes” (Valladolid, 1542 pet.7):

  “Por quanto nos ha  seido fecha relacion , que los señores de ganado y otras personas han recibido y reciben mucho daño por causa de los muchos lobos que hay en estos nuestros Reynos; y porque esto cese, nos fué suplicado, que mandásemos dar licencia á todas las ciudades, villas y lugares destos nuestros Reynos, para que puedan dar órden como se maten los dichos lobos , aunque sea con yerba (veneno), y puedan señalar el premio por cada cabeza de lobo , ó por cada cama dellos que les traxeren, y puedan hacer sobre ello las ordenanzas que convinieren para la buena órden y execucion dello…" (ley 5, tit.8, lib.7. R.)[2]

  Otra ley posterior, la ley XXXIII de 1652 dice que “cada lobo grande que se matare se pague seis ducados, y dos por cada cría[3]. Esta ley se prorrogará diez años más.

  Ya hemos visto cómo la toponimia ha dejado huella de la presencia de lobos en nuestra zona (Lobera de Onsella) y prácticamente todos los pueblos que componen esta comarca vivían exclusivamente de la ganadería, por lo que los lobos disponían de abundantes presas a las que atacar en este territorio. El daño que estos animales ocasionaban a los habitantes se convirtió en una persecución y exterminio de lobos premiando económicamente a los autores de su cacería, lo que originó el nacimiento de un nuevo personaje en la zona: el “cazarrecompensas” de lobos. Y es aquí donde el pícaro “lobero” desarrolló su astucia para beneficiarse económicamente allí donde la presencia de lobos era notoria. Sos, Sangüesa, Navardún, Undués,  y todos los pueblos de la Valdonsella fueron los escenarios de estos pillos sinvergüenzas.

Estos pícaros iban de pueblo en pueblo presentando una piel de lobo diciendo que le habían dado muerte en las cercanías cuando estaba acechando a unos corderillos o cualquier otro animal doméstico. Los Justicias de los municipios les felicitaban y les daban la recompensa establecida, además de otras gratificaciones y propinas que recibían de los agradecidos pastores y ganaderos. Los “loberos” recogían el dinero y la piel del lobo y marchaban al siguiente pueblo a repetir la escena.

Lo que no sabían los inocentes aldeanos era que esa piel de lobo que les mostraban era siempre la misma en todos los pueblos. Con la piel de sólo un animal muerto se las ingeniaban para vivir meses, e incluso años. Antes de entrar en cada municipio manchaban con sangre fresca la boca y heridas del pellejo para simular que su captura era reciente, los habitantes se creían el engaño, les abonaban la recompensa y los “loberos” cargaban con la piel del lobo al hombro y…¡ a otro pueblo![4]

Pero, a la larga, el fraude fue detectado.

Como casi en todos los conflictos fronterizos entre aragoneses y navarros, los de Aragón echaban la culpa a los navarros de ser ellos quienes practicaban estos engaños por los pueblos de Aragón, mientras que los navarros culpaban a los aragoneses, aunque realmente las prácticas de estos pícaros y truhanes en tiempos de extrema necesidad no entendía de límites fronterizos.

            Pero el caso es que las Cortes de Navarra en 1743 y 1744, indignadas de la poca vergüenza de estos loberos, mandaron a los Justicias aplicar medidas:

Los Tres Estados de este Reyno de Navarra… decimos: Que algunos forasteros de este Reyno, y naturales de los confinantes, y especialmente del de Aragón, se introducen en este, y llevando un lobo muerto, o la piel de el, andan por todos los Lugares, pidiendo alguna recompensa por el beneficio que suponen resulta á los dueños de ganados mayores, y menores, en la extinción de estos animales; y los Pueblos les dan alguna cantidad, que cargan en la cuenta de los propios y rentas, y los dueños de los ganados les contribuyen también con alguna cosa, sin que esta permisión produzca ninguna utilidad…y no se consigue el fin de que se eviten los daños que ocasionan los lobos en este Reyno, no solo porque los que se traen, como se ha expresado, son muertos fuera de él, sino porque con un solo lobo, ó con su piel, andas muchos meses, y aun años, vagando por los lugares; todo lo que juzgamos digno de remedio, y para que se logre. Suplicamos á V….que en este Reyno no pueda andar ningún extranjero con lobos muertos, ni pellejos suyos, pidiendo que les contribuyan los Ganaderos, y Lugares, y que estos no les puedan dar cosa alguna… Y que todos los Alcaldes, y Regidores tengan obligación de impedir el llevar dichos lobos, ó pellejos en la forma espresada, y quitarlos á las personas que los llevaren, poniéndolas en la Carcel por veinte y quatro oras, para que se escarmienten, y no vuelvan[5].

                 Más tarde, en 1783, Carlos III, “con el fin de atajar los perjuicios que ocasionan tan crecido numero de ociosos y holgazanes” promulgó una Real Cédula persiguiéndolos: “Por lo respectivo à los que se llaman Saludadores y los Loberos, mándo asimismo sean comprehendidos en la clase de vagos, y tratados como tales…[6] Y en 1788, Carlos IV, en una Real Célula en la que expresa el reglamento para el exterminio de los lobos expone que “la piel, cabeza y manos de las fieras que se premien quedarán en poder de las Justicias sin poderlas devolver a los que las presentaron, ni a otras personas para obviar fraudes[7], medidas que serán renovadas en la Ley de Cortes de Navarra de 1817.

Con todas estas leyes y disposiciones el pícaro lobero del pellejo al hombro tenía muy difícil seguir engañando a la gente por los pueblos de la comarca; pero como la picaresca la llevan en la sangre, sólo era cuestión de abandonar el “oficio” de lobero y dedicarse a otras “actividades” igual de censurables y delictivas, deambulando por estos lugares realizando otros supuestos oficios relacionados con la ganadería que, al igual que el de lobero, sólo pretendían engañar y defraudar a la gente, como fueron los emasculadores o los afeitadores de caballerías, de los que hablaremos en otra ocasión, amén de otros pícaros que pululaban por la zona.

 

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            El lobo, que abundó extraordinariamente hasta el siglo XIX, fue exterminado en nuestra región en la década de los años 60 del siglo XX. Sus últimos reductos fueron los Pirineos, el Moncayo, las sierras de Beceite y los Montes Universales.

            Actualmente es una especie protegida, aunque continua activa la controversia de su caza entre detractores y defensores y su "caza" sigue viva, aunque sea de forma furtiva.





[1] Cobarruvias, Sebastián de. El Tesoro de la Lengua Castellana o Española. Voz: vagar.

[2] Novísima Recopilación de las Leyes de España, mandadas formar por el Señor Don Carlos IV. T.3, lib.7, ley I, pp. 651-652. Madrid, 1805

[3] Novísima Recopilación de las Leyes del Reino de Navarra. Ley XXXIII. Año 1735

[4] La actividad de estos loberos también es recogida por Iribarren en su libro “Historias y Costumbres”

[5] Ley LX. Quaderno de las Leyes y agravios reparados de los años de 1743 y 1744.

[6] Real Cédula de 25 de marzo de 1783. Imp. De D. Antonio Espinosa. Segovia, 1783.

[7] Real Cédula de 1788. Pamplona




BIBLIOGRAFÍA


-COVARRUBIAS OROZCO, SEBASTIÁN DE. El Tesoro de la Lengua Castellana o Española. Imp. Luis Sánchez. Madrid, 1611.

-IRIBARREN, JOSÉ MARÍA. Historias y costumbres. I.P.V. Diputación Foral de Navarra. Pamplona, 1956

-NAVARRO DURÁN, ROSA. “Sospechosos habituales. Los pícaros en la calle y en la literatura”. Revista Desperta Ferro. Arqueología & Historia, nº 20. Pícaros en el Siglo de Oro, pp.14-20. Desperta Ferro Ediciones. Madrid, 2018

-Novísima Recopilación de las Leyes de España. Mandadas formar por el Señor Don Carlos IV. Madrid, 1805.

-Novíssima Recopilación de las Leyes de el Reino de Navarra. T. I. Año 1735. Imp. Joseph Joachin Martínez. Pamplona, 1735.

-Quaderno de las Leyes y agravios reparados del año de los años 1743 y 1744. Imp. Pedro Joseph Ezquerro. Pamplona, 1744.

-Real Cédula de S.M. y Señores del Consejo. Imp. De D. Antonio Espinosa. Segovia, 1783.

-Real Celula de S.M. y Señores del Consejo. Año 1788. Imp. De la Viuda de Don José Miguel de Ezquerro. Pamplona.

En la web:

-revistajaraysedal.es. Israel Hernández Tabernero. “¿Por qué es erróneo culpar a los cazadores españoles de la situación de los animales en peligro de extinción?” 06/06/2020

-otsoanafarroanelloboeennavarra.home.blog. El lobo en Navarra. “Legislación histórica respecto al lobo en Navarra”