domingo, 29 de abril de 2018

EL OFICIO DE PORQUERO EN LA EDAD MEDIA


            

         La cría de cerdos, o puercos, ha sido, desde tiempos inmemorables, una importantísima y fundamental  actividad en cualquier sociedad en muchas partes del mundo, y a las personas encargadas de su cuidado, atención y alimentación se les llama porqueros.
El cerdo es un animal dócil, fácil de alimentar, que proporciona abundante carne, y ha servido desde siempre, e incluso todavía hoy, para sobrellevar los duros y fríos meses del invierno.
En la Alta Edad Media tal era su importancia que utilizaban los cerdos como unidad de superficie para medir los campos y bosques según los puercos que podían criar y engordar en un determinado espacio. Así, según un censo en Italia del siglo X, la superficie perteneciente a una determinada hacienda  era la que daba cabida a 1.672 cerdos.
Igualmente los porqueros, aunque eran considerados como siervos, eran muy respetados y apreciados, siendo muy bien reconocido su trabajo, que en muchas ocasiones eran recompensados por el señor con una porción de tierra para la manutención de sus familias. Tan bien considerados estaban que tanto el magister porcarius (el maestro de porqueros) como el porquero (pastor) llegaron a ser equiparables en importancia con la figura del maestro artesano, según las penas a pagar que establecía la sociedad en una ley del año 653 por el homicidio de uno de sus maestros. Dicha ley establecía que el homicida de un maestro artesano o de un maestro porquero deberá pagar 50 monedas de oro; y la misma cantidad  si el fallecido fuera el porquero. La cantidad se rebaja a 25 monedas si el muerto fuera de menor rango, como ayudante o aprendiz de artesano o ayudante de porquero.
Mes de octubre en el calendario agrícola
de la iglesia del Monasterio de Ripoll.
Un porquero toca el cuerno mientras los cerdos
se alimentan de las bellotas caídas de la encina.
(foto: nick: Oliba. elpasiego,foroactivo.com) 
En la iconografía románica también aparece la imagen del porquero. En las iglesias medievales se usó la iconografía para advertir al creyente sus deberes y obligaciones, tanto espirituales como terrenales. En este último aspecto, la iglesia recordaba a los campesinos- que eran la inmensa mayoría- su papel en la sociedad. El ser humano se vió en la obligación de “ganarse el pan” con “el sudor de su frente”. Por este motivo muchas iglesias románicas recordaban las tareas que debían realizar a lo largo del año a través de un “calendario iconográfico” que representaba las diferentes faenas agrícolas y ganaderas a realizar en el curso del tiempo (siembra, siega, recolección,…) y de esta forma “cumplir” con sus obligaciones y así obtener una justa recompensa, tanto material como espiritual, obteniendo la salvación de sus almas en el cielo a través de su trabajo en la tierra.

Mes de noviembre. Calendario agrícola de la iglesia
del Monasterio de Ripoll. La matanza del cerdo.
(foto: nick: Oliba. elpasiego.foroactivo.com)
        En estos calendarios agrícolas el mes de octubre suele estar representado por un porquero con una vara en la mano que utilizaría para tirar las bellotas del árbol para que así los cerdos las coman y engorden. El mes siguiente, noviembre, viene representado por la matanza del animal.
En España son muchas las iglesias románicas que representan este calendario agrícola; la más cercana la tenemos en la localidad cincovillesa de El Frago, donde podemos admirar este calendario, también llamado mensuario, en la arquivolta interior de la portada sur de la iglesia de San Nicolás. Más representaciones en territorio donde el románico vivió su máximo esplendor las tenemos en la segunda arquivolta de la portada de la iglesia de San Claudio de Olivares, en Zamora, o en las jambas de la portada de la iglesia del monasterio de Ripoll, en Gerona, entre otros, si bien la iconografía, a veces, no es la misma en toda Europa, pues en ocasiones se ajusta al lugar geográfico donde se ubica y se ven alteradas las representaciones en función del clima, ritmo de las estaciones, costumbres y producciones de cada lugar.
Portada sur de la iglesia de San Nicolás en El Frago.
               El "mensuario" se encuentra en la arquivolta interior.
El porquero, en definitiva, obtuvo una buena reputación al estar al cuidado de unos animales que eran la base alimentaria de la inmensa mayoría de la población y el alimento popular por excelencia, sobre todo en Navidad y Carnaval.
En Sos del Rey Católico nos queda constancia de la existencia de este trabajador en un documento de 5 de septiembre de 1508 por el que los oficiales de la Villa contratan como porquero a Juan de la Pedrera por un año, estableciendo en el mismo las condiciones del contrato y la paga del porquero:
“Pedro Alfonso d´Artieda, lugarteniente de Sos,y los jurados de la villa, contratan a Joan de la Pedrera como porquero durante un año. Deberá guardar y estar a la continua con los puercos o con algún otro hombre a conocimiento de los oficiales, bajo pena de V sueldos por cada día que faltare. Por cada puerco que guarde por un año se lleve una fanega de trigo o II sueldos y VI dineros, aquello que más quiera el dueño, y si guarda más de I puerco por casa, que se pague por el tiempo que lo lleve; en caso que un puerco sea puesto en la porquería desde el presente día hasta Carnestuliendas, que pague todo el año, y si es puesto después de Carnestuliendas que pague el dueño por medio año media fanega de trigo.
Es concordado que el mencionado Joan tendrá que dar señal de todos los puercos que durante su custodia se hayan perdido. Asímismo tendrá que ir y llevar la porquería de día y de noche donde manden los oficiales, bajo la dicha pena de V sueldos. Y con esto los oficiales prometieron no tirarle la porquería y pagarle la mitad del sueldo al principio del año y la otra mitad al final.
Con esto, el dicho Joan jura y acepta los puercos y guarda de los mismos, siendo testigos Pedro d´Artieda menor y Eximeno Lozano de Castiliscar, habitantes de Sos.”[1]
Atendiendo a la toponimia del municipio de Sos, es de suponer que las porqueras se debieron ubicar hacia el sureste de la villa, al este de la vieja carretera que comunica Sos con Uncastillo, junto a los términos de Cenera y la Chocarrina, en una partida que la toponimia recoge, precisamente, como "Val de los Puercos".
Pero además del iconográfico calendario agrícola existen otras manifestaciones orales, transmitidas de generación en generación, que coinciden con el citado calendario y nos recuerdan también las tareas agrícolas realizadas a lo largo del ciclo anual. Son los refranes. Refranes populares, algunos de ellos de muchos años de antigüedad.
En referencia al tema que nos ocupa de todos es conocido el refrán que, llegado el mes de noviembre, nos recuerda la fecha del Santo para la cual el cerdo es sacrificado: “A cada cerdo le llega su San Martín” o “En el mes de los muertos mata tus puercos”. En Galicia dicen: “polo San Martiño mata teu porco e proba o viño” (Por San Martín mata tu cerdo y prueba el vino) o “Castañas, noces e viño, fan a ledicia de San Martiño” (“Castañas, nueces y vino, hacen la alegría de San Martín”)




[1] A.H.P.S., Miguel del Sen,. P. 464, f. 81.






BIBLIOGRAFÍA


-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación Provincial. Zaragoza, 2009.
-COIRA POCIÑA, JUAN. “Ver, concebir y expresar el paso del tiempo. El calendario medieval y el refranero” Revista de medievalismo nº 23, pp. 117-155. Sociedad Española de Estudios Medievales, 2013.
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. I.F.C.  Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
En la web:
-POZA YAGÜE, MARTA.” Las labores de los meses en el románico” Revista digital de Iconografía medieval, vol. 1, nº 1, pp. 31-42. Universidad Complutense de Madrid. Dpto . Historia del Arte I (historia medieval) Madrid, 2009.
En la web:
-LÓPEZ MORLANES, JORGE. “Importancia de la cría de cerdos en la Edad Media” www.fmvz.unam.mx/fmvz/imavet/1999_2/img99_201.pdf.