domingo, 20 de mayo de 2018

PAGAR LA MANTA


            Desde la Edad Media, la pequeña densidad poblacional de los pueblos y el rigor con el que la Iglesia establecía los cánones relativos a la consanguinidad hizo que mucha gente que quisiera casarse buscara a su futuro cónyuge fuera de los límites de su propio pueblo. Y así ha continuado en la España rural hasta la segunda mitad del pasado siglo.
         Sos del Rey Católico, como muchos otros pueblos de España, hasta la segunda mitad del siglo XX era un lugar prácticamente autárquico, que en raras ocasiones tenía contacto con poblaciones lejanas y con muchas dificultades para la aproximación con lugares cercanos debido, entre otros factores, a las deficientes y pésimas comunicaciones entre pueblos y la falta de un medio de locomoción rápido y eficaz. Y es por esto que casi todas las relaciones sociales se proyectaban en el mismo pueblo dando lugar a matrimonios interfamiliares que podían llegar incluso a la endogamia. Los vecinos se daban cuenta de esta involución que ya la Iglesia intentaba suprimir con prohibiciones relativas al casamiento entre familiares, por lo cual los mozos casaderos se veían obligados a viajar a localidades cercanas en busca de una novia para contraer matrimonio, tener hijos y continuar de esta forma la estirpe de la familia.
          Las romerías, peregrinaciones, ferias, fiestas patronales u otros eventos eran singulares y puntuales acontecimientos que no había que desperdiciar para encontrar la otra “media naranja”.  Y del mismo modo que había sosienses que se desplazaban a otros municipios cercanos en busca de pareja también los había de otros lugares que venían a Sos con las mismas intenciones. Así surge la figura de un nuevo personaje en el ámbito local que determinará ciertas costumbres sociales practicadas hasta no hace mucho tiempo: se trata del  “novio forastero”.
El novio forastero no era muy bien visto entre los mozos del pueblo de la novia. Se le consideraba como un ladrón que venía al municipio a llevarse una de las pocas mozas casaderas que había en el lugar, mermando en un gran porcentaje las posibilidades de acercamiento del autóctono hacia las damas núbiles a las que, en un ejercicio de total machismo, consideraban como de su propiedad; es por esto  por lo que el “intruso” o “advenedizo” debía pagar un tributo por llevarse a una mujer del vecindario y de este modo entrar a formar parte de la comunidad, estableciendo como obligación “pagar la manta”.
La “manta” era la comida, cena, o cualquier otro pago en dinero o en especie que debía dar el forastero a los mozos solteros del municipio de la novia antes de celebrarse los desposorios, en un acto que tiene cierta similitud con lo que actualmente sería una despedida de solteros, pero que sólo se daba si un forastero llegaba al pueblo a casarse con una chica, nunca en el caso contrario, si era el vecino quien se desposaba con una moza de otro lugar. En ese caso ya se encargarán los vecinos del pueblo de la novia de cobrarle la manta.
             Si el pago de la manta se realizaba con dinero en efectivo éste se dilapidaba en comida y bebida para la juerga.
Como es lógico, había novios que iban mal de dinero y no podían permitirse este pequeño canon y otros se negaban directamente a pagar la manta, lo que no era muy aconsejable, pues la reacción de los mozos del pueblo podía hacer la vida imposible al incauto.
En la mayoría de los casos cobrar la manta suponía una fiesta gratuita para los solteros del pueblo, que aceptaban e integraban al foráneo en su comunidad, celebrándolo en un ambiente  alegre y divertido donde la comida y la bebida corría a cuenta del intruso,  pero ha habido lugares en Aragón donde la llegada de un forastero en busca de novia “era considerada como una ofensa para los del pueblo y una intromisión”[1],llegando a usar la violencia contra el pretendiente que, en algunas ocasiones, ha terminado incluso con su propia vida. 
Actualmente y afortunadamente ya no se llega a tales extremos. La tradición de "pagar la manta" es una costumbre prácticamente ya en desuso en muchos pueblos. No obstante, hoy en día, aunque cada vez menos, si un joven forastero se acerca a un pueblo de no muchos habitantes, donde todos se conocen, con intenciones de “ligar” con una muchacha del lugar, es muy probable que en un primer momento no sea muy bien recibido por los mozos solteros del municipio, que lo mirarán con recelo y lo considerarán como un intruso, un enemigo que llega para llevarse algo que consideran suyo. Habrá que ser muy hábil para sortear este primer obstáculo. ¡Haced la prueba! O no, no vaya a ser que salgáis mal parados.






[1] José Lisón Huguet. Algunos aspectos del estudio etnográfico de una comunidad rural del Pirineo aragonés oriental, p. 136. Ed. Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 1984. Citado en Maine Burguete, Enrique. “Relaciones hombre-mujer. Estudio etnográfico de una pequeña localidad de las Cinco Villas (Fuencalderas)” p. 196. Temas de antropología aragonesa, nº 4, pp.164-221.







BIBLIOGRAFÍA

-MAINE BURGUETE, ENRIQUE. “Relaciones hombre-mujer. Estudio etnográfico de una pequeña localidad de las Cinco Villas (Fuencalderas)” en Temas de antropología aragonesa, nº 4, pp-164-221. Instituto Aragonés de Antropología. Zaragoza, 1993.

domingo, 13 de mayo de 2018

LOS ÁNGELES GUARDIANES DEL CEMENTERIO DE SOS



 “Los Ángeles Custodios son enviados para el servicio a los hombres que han de heredar la salvación”(Heb. 1, 14)


Tumbas en el cementerio de Sos de Sos del Rey Católico


La utilización de esculturas funerarias ha sido una práctica muy recurrente en la historia de la humanidad. El deseo, bien por parte del difunto, bien por sus familiares, de tener una última morada digna ha hecho que frecuentemente se recurra a dotar al fallecido de una apropiada sepultura, a poder ser con una conveniente estructura arquitectónica y una honorable ornamentación escultórica.
En la Edad Media y Moderna sólo la realeza y la gran nobleza eran los grupos sociales dotados con posibilidades económicas para poseer este tipo de enterramientos.Ya en el siglo XIX, al amparo de corrientes imperantes de la época como el romanticismo, se popularizó este tipo de prácticas entre los grupos sociales inferiores.

Lamentablemente, la escultura funeraria es un arte del que muy poco se sabe porque  es un tema que no ha suscitado demasiado el interés entre la gente; no se sabe si esta abulia viene determinada por el lugar donde se sitúan las esculturas o por la excesiva cantidad de trabajos vulgares existentes, pero lo cierto es que el desconocimiento de este arte funerario es general.
Las esculturas funerarias en los cementerios católicos occidentales tienen un significado cultural y folklórico basadas en un mismo patrón, siguiendo una serie de principios simbólicos invariables que se repiten en todos los cementerios. Las estatuas pueden variar en cuanto al tamaño, diseño y estilo según la época en que se realizaron, pero el significado y función de las mismas no varía de un lugar a otro ni de una época a otra.
Además, estas figuras, aunque parezcan que su principal cometido es puramente ornamental, la realidad es que son representaciones de las distintas facetas del Espíritu Guardián de los fallecidos y del camposanto.
Desde la Edad Media hasta nuestros días todos los cementerios poseen un Espíritu Guardián; un alma destinada a proteger, por una parte, el cementerio y sus difuntos de los espíritus diabólicos y, por otra, evitar que las almas de los fallecidos regresen para atormentar a los vivos. Para ello, este Espíritu Guardián se representa a través de estatuas, cada una con sus propias características, pero cuya principal función es proteger el cementerio y sus difuntos. Pueden ser estatuas de leones, caballos, águilas, perros, figuras encapuchadas…pero la más representada y la más común de todas ellas es la figura de un ángel: el Ángel Guardián.
Angel Custodio. Obra de Celestino Goñi. Sos del Rey Católico
La figura del Ángel Guardián nunca es representada mirando hacia arriba, hacia el cielo, sino que su mirada está orientada siempre hacia el frente, para ver y custodiar sus dominios,  o hacia abajo, para vigilar a quienes tiene que proteger.
En los mitos bíblicos los ángeles son algo más que simple mensajeros: son intermediarios entre el hombre y Dios, entre la tierra y el cielo, reflejando así su labor como transportadores de almas. Tras la protección y compañía que en la vida terrenal el hombre ha tenido de su Ángel de la Guarda, también tras su fallecimiento, el mismo Ángel lo acompañará a la otra vida; es decir, que los ángeles custodios tienen como principal misión la salvación del hombre, que el hombre pase a la vida de unión con Dios, y en esta misión se encuentra la asistencia que dan a las almas en el momento de presentarse ante Dios.
En el cementerio de Sos podemos encontrar  enterramientos con sencillas y simples cruces de hierro, cruces de piedra más grandes, lisas, con molduras o con tallas más sofisticadas, panteones familiares de excelente factura y los típicos nichos modernos construidos en altura para mayor aprovechamiento del espacio. Sólo un Ángel Guardián de tamaño considerable resalta entre todas las sepulturas existentes. Un ángel tallado en piedra, obra de Celestino Goñi, vestido con túnica, dos grandes alas desplegadas en su espalda, cabellos largos, mirando al frente, con los brazos hacia adelante y portando un ramo de flores entre sus manos.
A las esculturas de ángeles que llevan una rosa o unas flores en la mano se les atribuye el significado de proteger el nicho,  sea individual o familiar, o sea, a todos los miembros de la familia enterrados allí.


Dos ángeles custodios tallados en piedra sobre la puerta de un panteón.




          En el camposanto de Sos existen más ángeles custodios formando parte de las estructuras funerarias de los enterramientos, muchos de ellos esculpidos en la piedra o mármol que forman parte de dichas estructuras, pero ninguno en forma de estatua y del tamaño como la tallada por Goñi.
Los ángeles custodios del cementerio de Sos siguirán allí hasta la eternidad, cumpliendo su misión con nuestros seres queridos.  Descansad en Paz.













domingo, 6 de mayo de 2018

COMERCIOS TRADICIONALES EN SOS DEL REY CATÓLICO


Actualmente, la actividad comercial tradicional en Sos del Rey Católico nada tiene que ver con la existente hace un siglo.(ver auge y decadencia en Sos)
Antiguo comercio en la calle Ramón y Cajal.
Sos del Rey Católico
En el primer cuarto del siglo pasado Sos llegó a tener casi 4.000 habitantes. Para atender las necesidades básicas de esta población fueron muchos y variados los servicios, comercios y comerciantes  que se instalaron en la villa. Basta echar una ojeada a la Guía Permanente de Información Técnica y Comercial de los años 40(ver) para comprobar la agitada actividad comercial del pueblo: 6 panaderías, 8 tiendas de comestibles, 5 carnecerías…
            Posteriormente, conforme los sosienses emigraban del pueblo y muchas casas eran abandonadas, también los comercios cerraron las puertas y sus dueños emigraron a la capital u otras zonas de España, con sus familias, en busca de un trabajo rentable que les permitiera vivir más confortablemente y poder sacar hacia adelante al clan familiar.
                Actualmente, según el censo del  año 2016, hay tan sólo 605 habitantes censados en el municipio, y como toda “regla de tres”, la ley de proporcionalidad también se aplica aquí: a menor población, menor actividad comercial.
                Como se ha dicho, actualmente son muy pocos los comercios de la villa en comparación con los de hace un siglo, resultando insuficientes para cubrir las necesidades de hoy en día de los sosienses. Pero afortunadamente se ha ganado mucho en el sector del transporte y las comunicaciones, apenas existentes hace un siglo, o las que había eran muy deficientes y rudimentarias. Hoy todo el mundo posee vehículos de transporte y las comunicaciones con otros núcleos urbanos cercanos o la capital ya no resultan tan difíciles, lentas e incómodas como antaño y la posibilidad de abastecerse cómoda y rápidamente de productos básicos traídos de otras localidades es ya es una realidad, resultando no ser imprescincibles algunos comercios en la villa.
          Por otra parte, es cierto que algunas actividades comerciales antiguas han desaparecido con el paso del tiempo, la industrialización y las nuevas tecnologías, pero también es cierto que se han creado otras nuevas, más modernas, de acuerdo con las actuales formas de vida y orientadas hacia otro sector de actividad que empieza a despegar en Sos: el turismo.


COMERCIOS EN SOS







CARNECERIA-POLLERÍA ” LA TAUNA”
                Venta de productos cárnicos directamente al consumidor.
                Dirección: C/Gil de Jaz, 5
                Tlfno: 948888080














TIENDA MUSEO “RUTA DEL TIEMPO”
            Tienda de souvenirs y objetos decorativos de “otros tiempos”y detalles históricos. Las plantas superiores del edificio están destinadas a alojamiento rural.
                Dirección: C/Larraldía, 1 (en la misma Plaza de la Villa)
                Tlfno: 948888295/630660213









TIENDA “EL MORRICO FINO”
                Tienda gourmet, delicatesen y de alimentación artesanal.
                Dirección: C/ Fernando el Católico s/n
                Tlfno: 948888333/699669457












AUTOSERVICIO IRATXE (Autoservicio Simply)
                Tienda de autoservicio de alimentación y droguería.
                Dirección: C/Fernando el Católico, 19
                Tlfno: 948888289












TIENDA  “L´ALDABA”
                Tienda de artesanía propia y alimentación delicatesen de Aragón, especializados en joyería, esmalte al fuego y vidrio.
                Dirección: Fernando el Católico, 21










CHUCHES Y PRENSA BELÉN
             Venta de tabaco, prensa, revistas, papelería y chucherías.
                Dirección: Fernando el Católico nº 33
                Tlfno: 948888672














PANADERÍA “LA ESPIGA”
               Fabricación propia y venta de pan, pastas, pasteles, bollería y dulces artesanos.
                Dirección: C/Emilio Alfaro nº 1
                Tlfno: 948888259
















PASTELERÍA PUENTE
            Fabricación propia y venta de chocolates, turrones, trufas, tartas y pasteles desde 1916.
Dirección: Avda. de Zaragoza, 10
Tlfno: 948888116

domingo, 29 de abril de 2018

EL OFICIO DE PORQUERO EN LA EDAD MEDIA


            

         La cría de cerdos, o puercos, ha sido, desde tiempos inmemorables, una importantísima y fundamental  actividad en cualquier sociedad en muchas partes del mundo, y a las personas encargadas de su cuidado, atención y alimentación se les llama porqueros.
El cerdo es un animal dócil, fácil de alimentar, que proporciona abundante carne, y ha servido desde siempre, e incluso todavía hoy, para sobrellevar los duros y fríos meses del invierno.
En la Alta Edad Media tal era su importancia que utilizaban los cerdos como unidad de superficie para medir los campos y bosques según los puercos que podían criar y engordar en un determinado espacio. Así, según un censo en Italia del siglo X, la superficie perteneciente a una determinada hacienda  era la que daba cabida a 1.672 cerdos.
Igualmente los porqueros, aunque eran considerados como siervos, eran muy respetados y apreciados, siendo muy bien reconocido su trabajo, que en muchas ocasiones eran recompensados por el señor con una porción de tierra para la manutención de sus familias. Tan bien considerados estaban que tanto el magister porcarius (el maestro de porqueros) como el porquero (pastor) llegaron a ser equiparables en importancia con la figura del maestro artesano, según las penas a pagar que establecía la sociedad en una ley del año 653 por el homicidio de uno de sus maestros. Dicha ley establecía que el homicida de un maestro artesano o de un maestro porquero deberá pagar 50 monedas de oro; y la misma cantidad  si el fallecido fuera el porquero. La cantidad se rebaja a 25 monedas si el muerto fuera de menor rango, como ayudante o aprendiz de artesano o ayudante de porquero.
Mes de octubre en el calendario agrícola
de la iglesia del Monasterio de Ripoll.
Un porquero toca el cuerno mientras los cerdos
se alimentan de las bellotas caídas de la encina.
(foto: nick: Oliba. elpasiego,foroactivo.com) 
En la iconografía románica también aparece la imagen del porquero. En las iglesias medievales se usó la iconografía para advertir al creyente sus deberes y obligaciones, tanto espirituales como terrenales. En este último aspecto, la iglesia recordaba a los campesinos- que eran la inmensa mayoría- su papel en la sociedad. El ser humano se vió en la obligación de “ganarse el pan” con “el sudor de su frente”. Por este motivo muchas iglesias románicas recordaban las tareas que debían realizar a lo largo del año a través de un “calendario iconográfico” que representaba las diferentes faenas agrícolas y ganaderas a realizar en el curso del tiempo (siembra, siega, recolección,…) y de esta forma “cumplir” con sus obligaciones y así obtener una justa recompensa, tanto material como espiritual, obteniendo la salvación de sus almas en el cielo a través de su trabajo en la tierra.

Mes de noviembre. Calendario agrícola de la iglesia
del Monasterio de Ripoll. La matanza del cerdo.
(foto: nick: Oliba. elpasiego.foroactivo.com)
        En estos calendarios agrícolas el mes de octubre suele estar representado por un porquero con una vara en la mano que utilizaría para tirar las bellotas del árbol para que así los cerdos las coman y engorden. El mes siguiente, noviembre, viene representado por la matanza del animal.
En España son muchas las iglesias románicas que representan este calendario agrícola; la más cercana la tenemos en la localidad cincovillesa de El Frago, donde podemos admirar este calendario, también llamado mensuario, en la arquivolta interior de la portada sur de la iglesia de San Nicolás. Más representaciones en territorio donde el románico vivió su máximo esplendor las tenemos en la segunda arquivolta de la portada de la iglesia de San Claudio de Olivares, en Zamora, o en las jambas de la portada de la iglesia del monasterio de Ripoll, en Gerona, entre otros, si bien la iconografía, a veces, no es la misma en toda Europa, pues en ocasiones se ajusta al lugar geográfico donde se ubica y se ven alteradas las representaciones en función del clima, ritmo de las estaciones, costumbres y producciones de cada lugar.
Portada sur de la iglesia de San Nicolás en El Frago.
               El "mensuario" se encuentra en la arquivolta interior.
El porquero, en definitiva, obtuvo una buena reputación al estar al cuidado de unos animales que eran la base alimentaria de la inmensa mayoría de la población y el alimento popular por excelencia, sobre todo en Navidad y Carnaval.
En Sos del Rey Católico nos queda constancia de la existencia de este trabajador en un documento de 5 de septiembre de 1508 por el que los oficiales de la Villa contratan como porquero a Juan de la Pedrera por un año, estableciendo en el mismo las condiciones del contrato y la paga del porquero:
“Pedro Alfonso d´Artieda, lugarteniente de Sos,y los jurados de la villa, contratan a Joan de la Pedrera como porquero durante un año. Deberá guardar y estar a la continua con los puercos o con algún otro hombre a conocimiento de los oficiales, bajo pena de V sueldos por cada día que faltare. Por cada puerco que guarde por un año se lleve una fanega de trigo o II sueldos y VI dineros, aquello que más quiera el dueño, y si guarda más de I puerco por casa, que se pague por el tiempo que lo lleve; en caso que un puerco sea puesto en la porquería desde el presente día hasta Carnestuliendas, que pague todo el año, y si es puesto después de Carnestuliendas que pague el dueño por medio año media fanega de trigo.
Es concordado que el mencionado Joan tendrá que dar señal de todos los puercos que durante su custodia se hayan perdido. Asímismo tendrá que ir y llevar la porquería de día y de noche donde manden los oficiales, bajo la dicha pena de V sueldos. Y con esto los oficiales prometieron no tirarle la porquería y pagarle la mitad del sueldo al principio del año y la otra mitad al final.
Con esto, el dicho Joan jura y acepta los puercos y guarda de los mismos, siendo testigos Pedro d´Artieda menor y Eximeno Lozano de Castiliscar, habitantes de Sos.”[1]
Atendiendo a la toponimia del municipio de Sos, es de suponer que las porqueras se debieron ubicar hacia el sureste de la villa, al este de la vieja carretera que comunica Sos con Uncastillo, junto a los términos de Cenera y la Chocarrina, en una partida que la toponimia recoge, precisamente, como "Val de los Puercos".
Pero además del iconográfico calendario agrícola existen otras manifestaciones orales, transmitidas de generación en generación, que coinciden con el citado calendario y nos recuerdan también las tareas agrícolas realizadas a lo largo del ciclo anual. Son los refranes. Refranes populares, algunos de ellos de muchos años de antigüedad.
En referencia al tema que nos ocupa de todos es conocido el refrán que, llegado el mes de noviembre, nos recuerda la fecha del Santo para la cual el cerdo es sacrificado: “A cada cerdo le llega su San Martín” o “En el mes de los muertos mata tus puercos”. En Galicia dicen: “polo San Martiño mata teu porco e proba o viño” (Por San Martín mata tu cerdo y prueba el vino) o “Castañas, noces e viño, fan a ledicia de San Martiño” (“Castañas, nueces y vino, hacen la alegría de San Martín”)




[1] A.H.P.S., Miguel del Sen,. P. 464, f. 81.






BIBLIOGRAFÍA


-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación Provincial. Zaragoza, 2009.
-COIRA POCIÑA, JUAN. “Ver, concebir y expresar el paso del tiempo. El calendario medieval y el refranero” Revista de medievalismo nº 23, pp. 117-155. Sociedad Española de Estudios Medievales, 2013.
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. I.F.C.  Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
En la web:
-POZA YAGÜE, MARTA.” Las labores de los meses en el románico” Revista digital de Iconografía medieval, vol. 1, nº 1, pp. 31-42. Universidad Complutense de Madrid. Dpto . Historia del Arte I (historia medieval) Madrid, 2009.
En la web:
-LÓPEZ MORLANES, JORGE. “Importancia de la cría de cerdos en la Edad Media” www.fmvz.unam.mx/fmvz/imavet/1999_2/img99_201.pdf.


JUAN MARTÍN DE AMPIÉS

Era hijo del sosiense Martín Martínez de Ampiés. Se sabe era aragonés, pero no se tienen datos concretos de la fecha y lugar de nacimiento.
Estatua de Juan de Ampiés en la ciudad de Coro (Venezuela)
Fue militar, descubridor y conquistador, oficial del ejército español en el siglo XVI. Tras haber obtenido sus ascensos por méritos propios en las campañas de Italia marchó a América, siendo regidor de La Española (Santo Domingo) en 1511, cumpliendo el cometido de reprimir el tráfico de esclavos que ciertos mercaderes hacían en las costas venezolanas. 
       Tras descubrir Alonso de Ojeda las islas de Aruba, Bonaire y Curaçao, Juan de Ampíés tomó posesión de estas islas a principios del siglo XVI para el rey Fernando el Católico, según una Real Célula del 17 de noviembre de 1526 donde se le concede a Ampiés el poder sobre ellas con la condición de no llevar armas, hacerse acompañar de dos religiosos, dar buen trato a los indios y no robarles sus pertenencias; islas que seguirían bajo soberanía española hasta el siglo XVII.
        En 1526 Ampiés rescata en Santo Domingo a unos parientes del cacique Manaure, líder de los indígenas de la zona en Tierra Firme, que habían sido hechos prisioneros por un grupo de traficantes para venderlos como esclavos. Manaure quedó tan agradecido con el español que trabaron una franca amistad, solicitándole que, junto a otros dos caciques más,Baracuyra y Baltasar, le ayudara a poblar otras regiones de la zona.
        Ampiés mandó desde La Española a su hijo, también llamado Juan, junto con unos 60 soldados, siendo recibidos por Manaure y en unos terrenos apropiados asentaron una ranchería, que poco a poco se fue poblando y sería la futura ciudad de Santa Ana de Coro, la primera ciudad de Venezuela. La fecha de la fundación de la ciudad es el 26 de julio de 1527, día de Santa Ana, de ahí su nombre.
Manaure

    Es decir, que la ciudad de Coro fue fundada por el hijo de Juan de Ampiés, pero bajo el amparo y ayuda de su padre,que estaba en Santo Domingo, por lo que puede decirse que ambos fueron los fundadores de esta primera ciudad venezolana, y de ahí el enredo de algunos textos publicados en relación con estos conquistadores.
                        Los nativos le llamaban Juan “El Bueno”, pues explotaba los productos de la tierra en paz, armonía y dando participación a los indios, con lo que hubiera llevado a cabo una excelente y pacífica labor de penetración en aquellas tierras si Carlos V no lo hubiera impedido concediendo a los Welser(familia de banqueros de Augsburgo, una de las más poderosas casas financieras de Europa en aquella época) los derechos y privilegios para explotar aquel territorio, que comandados por el conquistador Ambrosio Alfinger sólo llevaron la muerte, desolación y destrucción a la zona. 
                          Juan de Ampiés continuó prestando excelentes servicios a la causa de España en La Española, donde falleció el 8 de febrero de 1533








BIBLIOGRAFÍA

-TORRES MOLINA, BHILLA. Manaure el Diao. Escuela Técnica popular Don Bosco. Caracas (Venezuela), 1976.
En la web:
-www. wikipedia. Juan de Ampiés
-www.elnacional.com. Juan de Ampiés: el conquistador pacífico. Rafael Arraiz Lucca.
                        -www.municipiourdaneta.com. Coro.

lunes, 23 de abril de 2018

¡ALA MAÑOOOOO.....!


            Ya hemos visto el léxico de Sos(ver), y cómo todavía algunos vecinos de la villa usan ciertas palabras, giros o expresiones lingüísticas de este peculiar léxico.
            Pero además del léxico de Sos existen en Aragón otras expresiones, chabacanas y vulgares, pero no por ello menos usadas, sobre todo en el medio rural, incluído Sos.
          Son expresiones formadas por una sola palabra y que vienen a sustituir una frase entera con todos sus constituyentes sintácticos, y aunque, como hemos dicho, conllevan mucha vulgaridad y ordinariez, su uso está bastante popularizado. Generalmente son exclamaciones, palabras sincopadas, peyorativas, eufemismos...de ámbito muy local y que pueden adquirir diversos significados dependiendo del contexto y la situación en la que se encuentren los interlocutores y, claro está, no pasan desapercibidas para un oyente de cualquier otra comunidad autónoma.
           Como ejemplo, aunque algo exagerado y en clave de humor, exponemos a continuación un diálogo entre dos agricultores sosienses que se hallan en la huerta de uno de ellos. Uno se dispone a sembrar semillas en los hoyos que previamente había excavado en la tierra mientras el otro se encuentra de pie tapando el hoyo sin darse cuenta de ello.
            Fijaros la facilidad con la que resumen 85 palabras en sólo ¡10!

-          ¡Aivadái!
-          ¿Mande?
-          ¡Tiraaaa...!
-          ¿Ein?
-          ¡Rídiela!
-          ¿Pasapués?
-          ¡Alakaskala!
-          ¿Yesopués?
-          ¡Recojona! ¡ala mañoooo.....!

TRADUCCIÓN

 -Por favor ¿Tendrías la amabilidad de apartarte de ahí?            
-Perdona, no te he entendido ¿Qué es lo que quieres?               
-¡Que te apartes de enmedio ¿Que no me dejas trabajar!             
-¿Que dices, que no te entiendo?                                             
-¡Me dejas asombrado con tu forma de entender las cosas!¡Joder qué torpe!        
-No entiendo qué es lo que sucede ¿podrías explicármelo?                                                   
-¡Que te vayas de aquí! ¡Que no te quiero ni ver!                                     
-¿porqué quieres que me vaya?                                                  
-¡Joder! ¡Ya te lo he dicho! ¿Te apartas de ahí o no?    



            ¡Seguro que habéis oído en el pueblo a más de uno estas expresiones!                          

domingo, 22 de abril de 2018

ARCOS CONOPIALES EN SOS




Arco conopial apuntado. Sos del Rey Católico

El arco conopial es un tipo de arco apuntado formado por dos arcos de cuarto de circunferencia, cóncavos en el arranque seguidos por dos convexos y presentando en su remate, en la clave, una escotadura con el vértice hacia arriba, por lo que contiene cuatro centros, dos en el lado interno y otros dos en el externo.
Fue un arco inventado por la arquitectura islámica pero muy utilizado por el arte gótico y en la arquitectura de los siglos XIV y XV.
           Actualmente, la presencia de estos tipos de arcos en la villa de Sos del Rey Católico se reduce a dos puertas y una ventana.

Existen básicamente tres tipos característicos de arcos conopiales: el modelo clásico de arco conopial rebajado; el tipo de arco conopial apuntado no rebajado, muy utilizado en los portales góticos y, aunque con menos presencia en la arquitectura, también existe el remate conopial, un arco de medio punto reconvertido en apuntado al añadirle un simple vértice en la parte superior de la clave, a modo de remate.
Es precisamente éste último tipo el que nos encontramos en dos puertas de Sos del Rey Católico, ambas contiguas (s. XV-XVI), y probablemente las dos únicas manifestaciones de este tipo de arco en todo el pueblo. Se encuentran junto al albergue, en dirección hacia el castillo.

Remate en arco conopial. Sos del Rey Católico
Estos remates conopiales se esculpían en las portadas a modo de adorno, simplemente para romper la sobriedad de los arcos de medio punto y conseguir un efecto visual más alegre, vistoso y diferente al resto de portales.
Igualmente encontramos en la calle de Fernando el Católico una ventana geminada con sendos arcos conopiales en ambos vanos (fotografía del encabezamiento de la entrada); éstos son del tipo de arco conopial apuntado no rebajado, muy característico del arte gótico, pero de factura muy posterior a los portones anteriormente citados.
            Respecto al modelo clásico de arco conopial, rebajado, hubo en Sos una ventana de este tipo en el Barrio Alto, la única en todo el pueblo, pero lamentablemente la hicieron desaparecer no hace muchos años cuando los propietarios de la vivienda reformaron el edificio.
               
Modelo cásico de arco conopial rebajado. Ujué.(www.verpueblos.com)