domingo, 13 de agosto de 2017

CASTILLO BARUÉS

Pardina de Castillo Barués

Castillo Barués es una pardina de Sos del Rey Católico, un caserío despoblado situado al sureste del municipio, muy cerca de la pardina de Novellaco, en dirección a Castiliscar. Se ubica junto al barranco de Vandunchil y al amparo del Castellazo, una pequeña elevación del terreno (690 m) junto a la carretera A-127.
A una distancia de dos kilómetros y medio se encuentra el caserío de Barués (ver), de donde toma su nombre, pues según la documentación existente Barués ya aparece en el año 1084, mientras que Castillo de Barués no empieza a figurar hasta el siglo XVI, cuando en septiembre del año 1515 el concejo de Sos prohibe pastar a los ganados en el término de Castillo Barués, entre otros lugares(1)
La vegetación del lugar está formada por carrascas aisladas y el característico sotobosque de clima mediterráneo de las sierras prepirenaicas a base de matorrales de coscojas, boj, enebros, romero, aliagas…y la típica vegetación de ribera a ambos márgenes del barranco.
En Castillo Barués no quedan habitantes censados
En 1940, la pardina de Castillo Barués contaba con 51 habitantes censados[2]. No había escuela, por lo que los niños tenían que desplazarse diariamente a la escuela del cercano caserío de Barués. Tampoco tenían iglesia, por lo que todos los domingos y días de fiesta los vecinos se trasladaban hasta la iglesia de la pardina de Barués.
La pardina de Castillo Barués llegó a estar formada hasta por 30 casas, todas ellas con sus edificios auxiliares anexos (pajares, cuadras, corrales, graneros...) Sin el más mínimo detalle urbanístico y sin calles, las casas se ubicaban de forma totalmente arbitraria, sin orden alguno, diseminadas, con distintas orientaciones, edificadas tanto en zonas llanas como en terreno desnivelado, sin allanar el suelo, ofreciendo la pardina una fisonomía urbana totalmente anárquica. 
Castillo Barués. Casa Mínguez
Entre todas las edificaciones destaca, tanto por su tamaño como por su mejor conservación, casa  Mínguez. Una gran casona de mampostería con tres alturas y portal adintelado, amplios vanos en el segundo piso, con los marcos de puertas y ventanas encalados y diversas construcciones auxiliares anexas. Cerca de  casa Mínguez otra vivienda se mantiene en pie, algo más pequeña, y en la que a veces, segun la temporada, puede verse a alguien en ella y cultivando sus tierras de labor en la zona.El resto de las edificaciones se encuentran derruidas o en proceso de ruina progresiva. En un edificio, ya en ruinas, pueden verse los restos de lo que en su día fue un horno.
Dedicados íntegramente  a las labores agropecuarias, las condiciones de trabajo en Castillo Barués eran muy duras. La principal cultivo era el trigo, pero también cosechaban cebada, centeno, avena, maíz, judías ,habas, lentejas, patatas, aceite, vino, frutas y otras verduras. No tenían molino, por lo que para moler el grano tenían que desplazarse hasta la cercana localidad de Castiliscar; cercana pero todavía distante seis kilómetros.
Aunque el lugar está deshabitado, se siguen labrando sus tierras.
Cabaña en medio de un campo de cebada. Castillo Barués
Las gentes del lugar se autoabastecían con sus cosechas y su propio ganado, complementando su dieta con otros animales de granja como gallinas, conejos, cerdos…Además, el monte les proporcionaba perdices, codornices, liebres, conejos, venados, zorros, lobos…
A partir de la década de los cincuenta, por las circunstancias que todos conocemos, comenzó la emigración de sus gentes a otros pueblos mayores y a las capitales de provincia. El éxodo fue progresivo hasta 1980, fecha en la que ya no quedó ningún habitante en Castillo Barués, siendo los moradores de casa Ripalda la última familia en desalojar la pardina.
Animales domésticos como perros, gallinas, ovejas y caballos todavía pueden verse ocupando algún viejo gallinero, cuadra y corral, utilizados por agricultores y pastores de la zona con tierras en el término, recordándonos la intensa actividad agrícola-ganadera que siempre tuvo la pardina y que parece no querer extinguirse en Castillo Barués.


En la pardina todavía pueden verse animales domésticos ocupando viejas cuadras y corrales

El hecho de ser nombrado el caserío como “Castillo”indica, sin duda alguna, que poseía un castellum, que en latín es el diminutivo de castrum (fortificación, fortaleza, campamento militar fortificado), por lo cual es de suponer que tendría un recinto defensivo, no muy grande, probablemente con una estructura básica, pero suficiente para dar cobijo y proteger a la pequeña población existente en la Edad Media.
            Hay quien sostiene que en el lugar nunca hubo fortificación alguna.Es cierto que en la memoria de las gentes de la comarca no existe constancia alguna que allí se alzara algun tipo de fortificación, pero existen varios indicios que corroboran su existencia, empezando por su propia toponimia: Castillo Barués. Este topónimo está muy claro: En el lugar de Barués existió un castillo.
            Siguiendo con la toponimia, vemos que el cerro sobre el cual se supone se alzaba la fortificación recibe el nombre de Castellazo.  Y desde su cima puede verse claramente la localidad de Castiliscar y su castillo, condición indispensable entre las fortificaciones de la Edad Media para poder comunicarse mediante señales entre ellas.
          
Tumbas en el Castellazo de Castillo Barués
  Todos estos indicios deberían ser suficientes como para certificar la antigua existencia de una fortificación en el lugar pero, además de estos indicios toponímicos y de ubicación, existen otros mucho más fiables y tangibles  que resultan definitivos para convencer a todos aquellos escépticos que ponen en duda la existencia del castellum de Barués.
            Nos referimos a los restos que se encuentran en “el Castellazo”. En la ladera sureste del monte, a pocos metros de iniciar su ascenso, y frente al poblado, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca (ver). Por la distancia que las separan de la cima del Castellazo no parece ser que pertenezcan a la población del castillo, además, parecen ser anteriores a la construcción de éste, probablemente de época romana o prerromana, y destinadas a albergar los cuerpos de dos personas.Son muy parecidas a las ubicadas en el Corral del Moncho, en Farasdués.
            Pero cerca de la cima, sillares esparcidos por el suelo y semiocultos por la vegetación nos delatan la anterior existencia de construcciones  pétreas en el lugar, probablemente de los primeros habitantes del torreón allí ubicado,  y en la cima restos arqueológicos que, si bien no tienen una estructura definida, sí nos indican que allí hubo alguna construcción de piedra, con un perfecto enlace visual con el castillo de Castiliscar que no resulta fácil de conseguir si su emplazamiento no está buscado a conciencia, pues los diversos cerros existentes entre Castillo Barués y Castiliscar impiden la visión directa de su castillo, excepto desde la cima del Castellazo ( ver).

Castillo Barués. Casas en ruinas
Horno en una casa derruida de Castillo Barués.



(1) A.H.P.S., Gil García de Urriés, p. 507 C, f. 82.
[2] I.N.E.



BIBLIOGRAFÍA



-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533). Fuentes Históricas Aragonesas, 48. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2009.
         -CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico.Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.

En la web:

www.castillosenaragon.es. Castillo de Barués



                        


domingo, 6 de agosto de 2017

NUEVA EXPOSICIÓN DE LUIS MOREA EN SOS





En Sos del Rey Católico, con fecha seis de agosto, se ha inaugurado en el edificio que fue de las Hijas de la Caridad, una nueva exposición del polifacético artista local Luis Morea  (ver).
            La exposición está formada por una colección de dibujos realizados con diversas técnicas, tanto al carboncillo como a tinta, acrílico o pastel, y que resultan ser una serie de apuntes o bocetos experimentales del artista para el diseño y realización de sus esculturas, algunas de las cuales ya han visto la luz.
          
  Una exposición que nos acerca a visualizar más de cerca la creatividad del artista y a comprender mejor su particular y peculiar forma de entender el arte, la vida y los sentimientos humanos que plasma en sus obras escultóricas.






domingo, 30 de julio de 2017

EL EMBLEMA DE ESCOLAPIOS

Emblema de Escolapios. Colegio de Escuelas Pías Isidoro Gil de Jaz. Sos del Rey Católico

                             Paseando por las calles de Sos he podido comprobar en varias ocasiones cómo algún turista piensa que es otro escudo o blasón de los muchos que adornan los portales de las casas de la villa; sin embargo nada tiene que ver con los blasones nobiliares o familiares. Me refiero al emblema que existe sobre la puerta de la iglesia del colegio escolapio Isidoro Gil de Jaz.


                Este emblema es la insignia que representa a la comunidad de los escolapios. Tallado en piedra, y sobre la clave del arco de entrada a la iglesia, contiene el escudo de la Orden de las Escuelas Pías, formado por tres anagramas de letras griegas: “M” y “A” superpuestas , primera y última letra de la palabra MARIA; “M” y “P”, primera y última letra de la palabra MATER (madre), y  “Θ” eY”, primera y última letra de la palabra ΘEOΥ (Dios), rematando en la parte superior por una corona y cuya lectura total sería: “María, Reina, Madre de Dios”

lunes, 24 de julio de 2017

ERMITA DE BARUES


Barués es un pequeño núcleo del término de Sos casi despoblado (actualmente cuenta con tres habitantes censados) situado a unos siete kilómetros al sur de Sos del Rey Católico, asentado en plena Sierra de Peña junto al barranco de Vandunchil. Se accede al lugar por la carretera que saliendo de Sos se dirige hacia Carlilliscar, y al llegar a Novellaco se toma una pista asfaltada a la izquierda, y tras recorrer unos tres kilómetros por ella llegamos a Barués.

La ermita data de finales del siglo XIII. En el siglo XX se le añadió un edificio junto al muro de la Epístola, utilizado como escuela publica y que actualmente está totalmente desplomado. Restaurada en 1988 por la arquitecta María José Iturralde Navarro, contrasta su cuidado aspecto con los arruinados edificios que la rodean.  Está dedicada a Santa María de Barués, y en el año 1953 fue creada parroquia; pertenece a la Iglesia de San Esteban de Sos y es propiedad del obispado de Jaca.


Ermita de Barués. Abside.

Se hace muy difícil definir una cronología detallada de su construcción, ya que su ejecución se dilató en el tiempo de manera notable y los sucesivos añadidos sólo han servido para crear más confusión estilística al desvirtuar las formas originales.
Según Abbad Ríos[1], se trata de una de las iglesias de estilo románico de la última época, pudiendo ser datada ya a comienzos del s. XIII. En términos actuales de periodización, cabe considerarla como una muestra del románico de inercia, en el que detalles como la molduración de la cornisa o el achaflanamiento de cierto número de canecillos invitan a pensar en fechas tardías, bien entrado el s. XIII (alguno de ellos recuerda a ménsulas de interior de iglesias plenamente góticas del año 1300), aunque tampoco se despliegue el repertorio ornamental más característico del gótico. También el diseño de la cabecera, con la escasa altura del cilindro absidal, el gran desarrollo de la bóveda a partir de la sencilla moldura, la distribución de los vanos o la tipología de pilastras y contrafuertes, coincide en la misma datación. Las soluciones adoptadas en la nave, tanto en el aparejo de mampostería como en el diseño de los arcos, se corresponden con fórmulas habituales en la misma época en distintos lugares de la Corona de Aragón.

La iglesia es románica, de nave única, rectangular, edificada en mampostería, orientada, de unos 25m de largo por 10 metros de ancho y de trazas similares al porche perimetral[2] que se añadió en fecha más tardía, adosada a sus fachadas sur y oeste, a base de cinco tramos sucesivos separados por arcos-diafragma apuntados con dovelas de sillería que arrancan desde el suelo.
Del templo original queda solo su cabecera, compuesta por un cilindro absidal muy corto y presbiterio edificados en buena piedra sillar, perfectamente escuadrada y desprovisto de cualquier elemento ornamental. En lo alto del ábside quedan los canecillos, decorados con figuras antropomorfas y animales, destinados a sustentar una cornisa biselada que se prolonga por toda la curvatura del ábside. Dos vanos aspillerados se abren, por debajo de la moldura, a modo de estrechas saeteras abocinadas con derrame hacia el interior, lo que hacen pensar que su construcción data a un momento avanzado del siglo XIII. Otro vano en el lado norte del prebisterio, abierto en la curvatura de la bóveda, y una cuarta ventana que se abre en mitad del lado sur, nos confirman que son de factura posterior. El ábside remata en imposta biselada sobre la que se alza una bóveda de cuarto de esfera muy apuntada. Por delante hay un arco triunfal parcialmente doblado, que se pierde en el espesor del muro y apea en parte en pilastras con imposta continuación de la absidal y presbiterial.
Ermita de Barués. Porche perimetral.

A la ermita se accede a través de un vano conformado a partir de un arco de medio punto compuesto por once dovelas, prueba de su tardía ejecución, cuyos salmeres arrancan de impostas sin decoración. En el interior se aprecian claramente las dos fases descritas. Cubre con tejado de madera a dos aguas sobre los arcos diafragmáticos. Sobre el tejado una peineta alberga una campana
 A los pies del templo, en el lado norte, hay una pila bautismal del siglo XII tallada en piedra, réplica exacta de la existente en Sos del Rey Católico. Esta pila bautismal procede de un templo arruinado en Camporreal, y desde allí se trajo a esta iglesia por donación de su propietario. Consta de basamento octogonal que crece en forma de pétalos de remate curvo, sobre el que se sitúa la copa cuadrilobulada tanto al interior como al exterior, con baquetones verticales de interior cóncavo en los encuentros.
En los alrededores del templo se advierten restos fragmentados de sarcófagos pétreos aparecidos en las roturaciones de los campos de labor, especialmente en el norte del mismo.[3]
La imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Barués, también llamada Santa Té (ver),es una talla de apenas 50cm. de altura, del siglo XII al XIII y que guarda su bella policromía original. La imagen aquí presente es una réplica de la original, la cual se custodia en la parroquia de San Esteban de Sos; por lo demás, resaltar un frontal de altar realizado en madera durante el s. XVII que luce un sagrado corazón en el centro.
Anualmente, el 9 de mayo, día de San Gregorio, se celebra una romería a la que acude gente de la comarca. Antaño, para esas fechas, cuando el núcleo urbano estaba habitado, se celebraban las fiestas populares en esta pedanía.



[1] Abbad Ríos, Francisco. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
[2] García Omedes, A. Barués. Ermita de Santa Te. www.románicodigital
[3] JAS. Barués(Sos del Rey Católico)www.romanicodigital.com


BIBLIOGRAFÍA
-Abbad Ríos, Francisco. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
-Garcés Abadía, Máximo. La villa se Sos del Rey Católico.Parroquia de San Esteban. 1992
-www.romanicodigital.com

domingo, 23 de julio de 2017

BARUÉS

Caserío de Barués (Sos del Rey Católico)








































         Barués es una pedanía de Sos del Rey Católico situada al sur del término municipal, a unos siete kilómetros de distancia del municipio, en la confluencia de los barrancos de Barués y de Valdunchill.
Para llegar a Barués hay que tomar la carretera nacional A-127 en dirección a Castiliscar hasta el punto kilométrico 79, justo en el emplazamiento de la pardina de Novellaco. En este punto tomamos a nuestra izquierda la calle que atraviesa el caserío hasta coger una pista semiasfaltada que en unos tres kilómetros nos llevará hasta la pardina de Barués.
Calle de Barués, pardina de Sos hoy deshabitada.
El caserío de Barués ya aparece en la documentación del siglo XI como una villa prenominata que dicitur Barosse[1], indicación toponímica de una antigua hacienda o villa a la que da el nombre su propietario, Baro o Barus[2] figurando ya a partir de 1254 como Barués.
En el año 2014 todavía vivían en la pardina de Barués dos personas mayores pero, tras su fallecimiento, el lugar ha quedado totalmente deshabitado. Únicamente una persona, Jesús, se deja ver por el lugar para cuidar y alimentar unas pocas gallinas y palomas que posee en su antigua casa. Por lo demás todo es derrumbre, ruina y desolación en una pequeña entidad que en 1924 llegó a tener hasta 35 casas y 130 habitantes. 


Casa "El Fraile", antigua cantina donde se celebraba el baile.
          La entidad de Barués, dedicada íntegramente a la actividad agrícola y ganadera, disponía de escuela, a la que acudían los niños de las cercanas entidades de Castillo Barués y Novellaco, llegó a tener hasta tres hornos, herrería, cantina con baile e iglesia en la que se oficiaba misa todos los domingos, viniendo el cura desde Sos, y a la que acudían, igualmente, los vecinos de Castillo Barués y Novellaco. El 9 de mayo era la festividad del Santo Patrón de Barués, San Gregorio, celebrando festejos en su honor a los que acudían gentes de las pardinas próximas y de los municipios más cercanos, como Castiliscar o Sos.
Ruina, derrumbre y desolación en Barués


          Pero a mediados del pasado siglo, como ocurriera en muchos lugares, comenzó el éxodo de la población. A las circunstancias de todos conocidas y similares al resto de municipios rurales que iniciaron la emigración, había que añadir otros aspectos que hacían muy difícil la vida en Barués: una entidad prácticamente incomunicada, sin carretera para acceder a ella, sin luz y sin agua, que tenían que acarrearla desde la fuente de La Cenera, en la confluencia del barranco del mismo nombre con el de Barués.
Casa Gayarre, vivienda de los últimos moradores de Barués.
Poco a poco las casas se fueron deshabitando y la climatología, el paso del tiempo, el abandono y el lógico proceso de la naturaleza hizo el resto: casas derruídas o semiderruídas que amenazan un seguro desplome, donde las zarzas y la vegetación lo inundan todo; árboles creciendo en el interior de antiguos corrales, muros caídos, tejados inexistentes…
Entre tanta ruina destaca una gran casa que se mantiene en pie y en la que unas modernas ventanas de aluminio parece indicarnos que vive alguien. Es casa Gayarre, una de las más pudientes del sitio y  vivienda de los últimos moradores de Barués hace tan sólo 3 años. 
Ermita de Barués. Portal de entrada.
          Otra casa, igualmente en pie, parece resistirse a “morir”, y es la de Jesús, la única persona que actualmente se acerca por la pardina para alimentar a sus animales, que en muchas ocasiones se ven amenazados por jinetas, zorros, hurones y jabalíes, que ante la falta de presencia humana en el lugar han convertido Barués en parte de su hábitat natural. Frente a la iglesia, “casa El Fraile”, lugar que fuera cantina y donde antiguamente se celebraba el baile, actualmente propiedad de Jesús y aunque este vecino se gastó un buen dinero en reformar y restaurar parte de sus muros para evitar su derrumbe y externamente tiene una apariencia aceptable, nos comenta que su interior es un nido de termitas y éstas acabarán destruyendo las vigas interiores de madera y, si no se pone remedio, se vendrá también abajo.
Ermita de Barués. Porche perimetral.
Otras casas de la pardina fueron casa La Victorina, Casa Tabernero, Casa El Santico, Casa Isabelico…
La ermita, del siglo XIII, fue restaurada en 1988 (ver ermita), y es el único edificio de Barués que mantiene signos de estar cuidado, si bien últimamente el interior del porche perimetral presenta cierto abandono, siendo lugar de acumulación de escombros y donde, al resguardo de las inclemencias del tiempo, se viene usando para encender hogueras por parte de pastores, cazadores o excursionistas.
Ermita de Barués. Porche perimetral y arranque del ábside
El 9 de mayo se celebra una romería a la ermita, dedicada a Santa Te (ver), donde acuden gentes de los núcleos urbanos cercanos y, sobre todo, antiguos vecinos que fueron de Barués y descendientes de ellos, celebrando el reencuentro en un día inolvidable en el que, además de rendir homenaje a la Vírgen de Santa María de Barués, se recuerdan las raíces de unas gentes que tuvieron que dejar su lugar de origen para encontrar un futuro mejor, y de este modo reivindicar el nombre de Barués para que ésta pequeña pardina, aunque hoy deshabitada, no caiga en el olvido y siga formando parte de la historia de la comarca de Sos del Rey Católico.

Unas pocas gallinas y palomas es el único rastro de vida en Barués.

Barranco de Barués, próximo al caserío.



[1] Canellas López, A. Colección diplomática de Sancho Ramírez, doc.68
[2] Cortés Valenciano, M. Toponimia de Sos del Rey Católico.

¿POR QUÉ SE LLAMA SANTA TÉ A LA ERMITA DE BARUÉS?

   
Ermita de Nuestra Señora de Barués (Sos del rey Católico)
         
        En recientes  trabajos y descripciones por parte de diversos autores,  observamos reiteradamente cómo para referirse a la iglesia románica de Barués , en el término municipal de Sos del Rey Católico, lo hacen nombrando a la ermita como dedicada a Santa Té.
Pero…¿ quién era Santa Té? ¿Qué Santa lleva este nombre?
Una cosa es cierta: en el Santoral Católico no existe ninguna santa con este nombre. Entonces ¿A qué se debe esta insistencia por parte de numerosos autores en comentar que la ermita de Barués está dedicada a Santa Té y nadie explica la procedencia o el significado de su nombre?
La respuesta es muy sencilla, pero desconocida por mucha gente.
Cuenta la tradición que la Vírgen apareció en unos terrenos muy próximos a Barués, en el lugar conocido como Santa Fé, hacia el levante de la pardina, en la zona conocida como Vandunchil, y la Vírgen empezó a ser llamada y conocida por los lugareños como la Vírgen de Santa Fé, por ser éste el lugar de su aparición.
Ermita de Barués (Sos del Rey Católico)
La advocación formal de la Vírgen es la de Nuestra  Señora de Barués, por ser este el lugar de su veneración y por haber aparecido en el término del mismo nombre, pero los habitantes de Barués siguieron reconociéndola como la Vírgen que apareció en el lugar de Santa Fé. Hasta aquí la tradición popular.
El cambio de “Fé” por “Té” no es sino por una errónea transcripción ortográfica, una mala grafía o una incorrecta pronunciación en algún momento de la historia y que ha derivado en la desacertada  acepción generalizada de “Té” en lugar de “Fé”, o sea, que por algún determinado proceso fonético u ortográfico una letra ha sufrido un cambio y muchos escritores contemporáneos así lo han utilizado, dejándose llevar por el uso del “Té” de otros autores anteriores en el tiempo. 
Esta permuta de un fonema por otro en lingüística se conoce como cambio fonético por transcripción.

Un caso parecido sucede con San Etis. (ver)

domingo, 16 de julio de 2017

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 9- EL ALMENDRO



El almendro (prunus dulcis) es un árbol típicamente mediterráneo originario de Oriente Medio y Mesopotamia cuyo fruto, la almendra, de gran valor energético, ha sido consumida desde hace miles de años. Actualmente, además de para elaborar diversos productos alimentarios (turrones, dulces, tartas, helados…) también se usa como remedio farmacológico y dermatológico (laxante, antiinflamatorio, cicatrizante, antiespasmódico, dermatitis, quemaduras superficiales, pieles secas…)
 El almendro es uno de los árboles que mejor se adapta a la extremada climatología de la comarca de Sos pero. a pesar de ello, no se ha desarrollado todo lo que cabría esperar y su cultivo es bastante reducido en la zona.
Su temprana floración, en invierno, antes del comienzo de la primavera, con sus flores de color blanco-rosáceo, hace que podamos distinguirlos entre otros diversos árboles de la comarca de Sos, alegrándonos gratamente la vista y anunciándonos la pronta venida de la estación primaveral. Es precisamente ésta explosión de frescura y color de sus flores, y su belleza, lo que ha hecho que muchos artistas, fotógrafos, pintores y poetas se inspiraran en el almendro y lo reflejaran en sus obras.
Miguel Hernández, Gabriela Mistral, J.L.Borges, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío…todos ellos ven en el almendro la delicadeza, la fragilidad y la fugacidad del alma humana. Hemos elegido un poema de Miguel Hernández por la gran vinculación que este poeta del 36 tuvo con la vida del campo y la naturaleza, y que eligió el almendro como referencia en varias de sus  obras poéticas por su forma, sus flores, su olor, su frescura, su color, su floración invernal, su simbología, su misticismo…obras como “Siesta mayor”; “no me conformo”; “primera lamentación de la carne”; “Elegía a Ramón Sijé” o el soneto que hemos elegido para esta ocasión: ”Rosa de almendra”.

Miguel Hernández

ROSA DE ALMENDRA

Propósito de espuma y de ángel eres,
víctima de tu propio terciopelo,
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.

¿A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo?...
¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.

¡Hay! ¿Porqué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano?

Todo tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera fría
que esquilará la helada por su mano!