domingo, 14 de octubre de 2018

LAS MARCAS DE MESURA DE SAN NICOLÁS DE CEÑITO


                              
Ermita de San Nicolás de Ceñito (Sos del Rey Católico)
Marcas o signos lapidarios existen en prácticamente todas las construcciones y obras de envergadura de la Edad Media: iglesias, castillos, puentes, ermitas, monasterios… Las más abundantes y conocidas son las típicas “marcas de cantero” que el propio maestro grababa en las piedras por él trabajadas. Existen otras marcas, aunque más bien son dibujos introspectivos, que generalmente eran realizados por el artífice de la obra, y dirigidos a la proyección de la construcción del edificio y que no tenían la misión de transmitir órdenes a los operarios o ejecutores de la obra, sino la de fijar la idea que tenía en mente el maestro ingeniero sobre su proyecto constructivo; son las “marcas de trazado”, que guardan ciertas semejanzas con determinadas partes del edificio donde se encuentran grabadas. Pero existen otros signos, que en muchos casos se confunden con marcas de cantero, que no son tales, sino marcas de medidas que eran usadas por los operarios de la construcción para aplicarlas, con proporcionalidad, a los elementos constructivos de la obra a realizar. Son las llamadas “marcas de mesura”.
                Estos dos últimos tipos de marcas (de trazado y de mesura) formaban parte directa en las diferentes fases constructivas de una edificación, reproduciendo en la obra las medidas y la modulación, es decir, la repetición de las dimensiones de una unidad de medida y figuras geométricas tomadas como patrón que determinaban la disposición y el tamaño de los diferentes elementos arquitectónicos de la obra.
Las marcas de mesura obedecen a la más pura y lógica ciencia de la geometría. Por norma general los obreros en la Edad Media, o peones de obra, no sabían leer, por lo que las figuras geométricas sencillas (cuadrados, círculos, triángulos,…) les permitían reproducir fácilmente, en todas las dimensiones y con precisión, las disposiciones previas y adaptarse al terreno, asegurando la concordancia entre la concepción de la obra y su ejecución. El profesor José Antonio Ruiz de la Rosa señala que “la precisión conceptual y comunicativa de la geometría, su capacidad de definición de las formas planas y tridimensionales, de sus relaciones y combinaciones, ha estado presente desde los comienzos de la arquitectura como arte: la geometría es la base de toda articulación arquitectónica”[1]
 Sabemos que las unidades de medida en la época que nos ocupa eran distintas en cada lugar; incluso en una misma comarca variaban de una localidad a otra, por lo que no existían unos patrones genéricos de medida en la Península Ibérica, y es por esto que los maestros de la Edad Media, para las obras de gran envergadura, utilizaron la geometría simple para trasladar, con total precisión y sencillez, lo dibujado a pequeña escala al tamaño real de la construcción. Así, por ejemplo, con el círculo y los arcos del mismo proyectaban las líneas básicas de las bóvedas y las distintas formas de los elementos que la conforman, como las dovelas y las claves.
En resumen, estas marcas se confeccionaban sin necesidad de grandes conocimientos teóricos, pero teniendo en cuenta los principios básicos de la geometría de Euclides, pero sobre todo se basaban en procedimientos empíricos, altamente depurados y de una absoluta sencillez en su aplicación. Esta sencillez en la aplicación de la geometría facilitaba la asimilación y puesta en práctica a sus artífices que, en muchos casos, no tenían una preparación teórica suficiente.
En el presente post vamos a centrarnos en las marcas de mesura, poniendo como ejemplo, y exceptuando las varas aragonesas o varas jaquesas, unas de las escasas marcas de mesura existentes en Aragón, hasta ahora conocidas, y que se encuentran en el exterior del ábside de la ermita de San Nicolás de Ceñito, en el término de Sos del Rey Católico. Otras de estas marcas, muy similares  a las de Ceñito, con los mismos dibujos y diseños, aunque existe alguna variación, las encontramos en el antepecho del acceso a la Sala Capitular del Monasterio de Santa María de Veruela (Zaragoza), de las cuales el Doctor Arquitecto  Kim Lloveras i Monserrat  ha realizado un profundo estudio publicado en 1990 por el Servicio de Cultura de la Diputación de Zaragoza.
Pero si estas marcas de mesura eran tan indispensables para el maestro de obra, ¿porqué no existen más marcas o dibujos  semejantes en otros templos o construcciones medievales? Parece ser que la respuesta la tenemos en que normalmente este tipo de tablas de cálculo se solían realizar sobre otro tipo de material, con una superficie mucho más dúctil para realizar inscripciones, como  mortero de cal, barro o madera, pero a la vez mucho más perecederos, por eso la excepcionalidad de estas dos ubicaciones aragonesas de Ceñito y Veruela inscritas sobre piedra.
Ambas ubicaciones nos están mostrando el lugar donde los maestros de obra  y operarios acudirían para tomar las medidas oportunas para levantar las respectivas edificaciones; el lugar donde, a partir de las innumerables combinaciones geométricas de las medidas de los dibujos allí representados, se pueden obtener todas las dimensiones de la ermita  de San Nicolás de Ceñito y del monasterio de Veruela. Son las tablas de cálculo y referencia del maestro de obra, aunque hay quienes interpretan que las de Ceñito son simplemente simbólicas; pero si así fuera, ¿Para qué dibujarlas?¿Qué sentido tiene realizar unas inscripciones de medida en la piedra y no usarlas? Además, las “marcas de medida” de San Nicolás de Ceñito están acompañadas, al parecer, de una  “marca de trazado” que nos indica la planta y proyección de la ermita, razón de más para dibujar junto a ella las oportunas “marcas de mesura”.
           
Piedra de mesura del Monasterio de Veruela (Zaragoza) (Wikipedia)
Hemos de señalar que el monasterio de Veruela se fundó en 1146, y aunque la ermita de Ceñito se construyó entre el 1050 y 1060, sabemos que en una reforma posterior de 1150 se rehízo completamente su ábside, incluyendo entonces en él las marcas, por lo que estaríamos hablando del mismo período en cuanto a la realización de ambas edificaciones. Unas marcas tan semejantes entre sí en sendas construcciones que nos hacen pensar en la continua itinerancia de los maestros constructores y en la creación de algún tipo de “lenguaje” común de medidas que les permitía trabajar en diferentes lugares, incluso en otros países, transmitiendo a otras cofradías o logias de constructores los métodos y símbolos geométricos y de medida que conocían y que eran necesarios para levantar una iglesia, ermita, monasterio u otro tipo de construcción medieval.
                En el Monasterio de Veruela estas marcas están compuestas  por  tres pies:  pequeño, medio y grande, que miden 19, 23 y 25 cm de longitud respectivamente; escuadras de diferentes longitudes y cuatro dobles círculos entrelazados formando una “ vescica”  cuyos diámetros de circunferencia interior y exterior miden 14 y 17 cm respectivamente.
              
Bajo la ventana del ábside se encuentran la piedras de mesura
                 
               En la ermita de San Nicolás de Ceñito encontramos en una piedra bajo la ventana axial de su ábside por su parte exterior un pie pequeño de 19 cm idéntico al de Veruela. La piedra inferior lamentablemente ha sufrido el desgaste del paso del tiempo y se encuentra desconchada casi en su totalidad, pero todavía puede apreciarse, en el pequeño trozo original que ha quedado en su parte superior derecha,  la punta de otro pie de diferente tamaño, al parecer mayor que el anterior, siendo muy probable que en la parte de la piedra que irremediablemente se ha perdido se encontrara la tercera medida de pie. 
Piedras de mesura de San Nicolás de Ceñito. En el centro: "marca de trazado",
cuatro circunferencias entrelazadas y una posible escuadra. En el sillar de la
derecha un pie de 23 cm, y en el de abajo la punta de otro pie sobre la zona de
la piedra sin desconchar
               En el sillar situado a la izquierda del que reproduce el pie completo de 19 cm se observan una serie de círculos trazados con compás y divididos interiormente por 6 semicircunferencias cruzadas formando una roseta de seis pétalos elípticos. Son cuatro circunferencias entrelazadas entre ellas por su centro, a modo de una "vescica", patrón de medida para los constructores. Asímismo existe otra marca junto a los círculos, casi imperceptible debido a su borrosidad, que bien pudiera tratarse de una escuadra.Y junto a ellas una inscripción que probablemente sea una "marca de trazado" indicándonos la planta y proyección de la ermita. Se trata de una línea longitudinal cruzada perpendicularmente en sentido horizontal por tres segmentos a diferentes distancias, donde entre los dos segmentos inferiores hay un semicírculo que indicaría la ubicación de la portada del templo.
               
Detalle de las cuatro circunferencias entrelazadas
Es evidente que tanto las marcas del monasterio de Veruela como las de Ceñito son muy parecidas y representan las marcas de mesura y trazado que utilizaron los constructores de sendos edificios, pero  todavía queda mucho por investigar en este sentido. De aquí la importancia de estos signos desde un punto de vista geométrico, ya que su estudio podría ayudarnos a aclarar cómo surgieron los diseños que se encuentran en el origen de los módulos que fueron empleados en la proyección de estos edificios, puesto que “toda planta y estructura compositiva debe contener alguna forma geométrica premeditada”[2], y de este modo sería posible establecer una hipótesis sobre sus orígenes, historiografía, técnicas aplicadas y soluciones  efectuadas en su construcción.


Marca de trazado y marcas de mesura en San Nicolás de Ceñito (Sos del Rey Católico) (Foto: romanicoaragones.com)




[1] Ruiz de la Rosa, José Antonio. Traza y simetría de la arquitectura en la antigüedad y Medievo, p. 18.
[2] Navarro Fajardo, Juan Carlos. Bóvedas góticas de la catedral de Orihuela (Alicante). Revista EGA, nº 11, año 2006, p, 148. En: Rafael Fuster Ruiz, Las marcas de cantería en el contexto de la arquitectura medieval: proporción y mesura.





BIBLIOGRAFÍA

-LLOVERAS MONSERRAT, KIM. La piedra de mesura de Veruela. Servicio de Cultura de la Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 1990.
-RUIZ DE LA ROSA, JOSÉ ANTONIO. Traza y simetría de la arquitectura en la Antigüedad y en el Medievo. Universidad de Sevilla. Sevilla, 1987.
En la web:
-www.signoslapidarios.org. Las marcas de cantería en el contexto de la arquitectura medieval: proporción y mesura. Rafael Fuster Ruiz. 



domingo, 7 de octubre de 2018

GENTILICIOS Y SEUDOGENTILICIOS CINCOVILLESES


Todos los pueblos de España tienen su gentilicio y seudogentilicio

Un gentilicio es aquel adjetivo o sustantivo que indica relación con un lugar geográfico y, por lo general, se forman con numerosos sufijos añadidos a la raíz del topónimo o nombre del lugar de pertenencia, aunque hay excepciones. El gentilicio de los habitantes de un lugar es la forma por la que designamos a las personas pertenecientes o naturales de ese determinado lugar.
Estas tres primeras líneas es lo único sensato de este post; a partir de ahora tómense con humor las siguientes líneas porque buscar el rigor científico en este asunto es misión imposible, pero eso sí, es real.
 A los españoles parece ser que nos resulta difícil nombrar los gentilicios, además de no aportarnos nada sobre sus habitantes, porque mira que es difícil llamar egabrenses a los habitantes de Cabra, con lo sencillo que resultaría llamarlos de otro modo más sencillo y comprensible. Por eso  hemos decidido cambiar, con el ingenio que nos caracteriza, todos los gentilicios de España por “motes”, que son más cercanos, más castizos  y más comprensibles en el sentir popular, barriendo de un plumazo el origen etimológico de los mismos y cambiándolo por rasgos comunes atribuibles a los vecinos del pueblo de” al lado”. Rasgos como la pereza, la altanería, la ignorancia, la brusquedad, la fanfarronería, la holgazanería, la cobardía, la arrogancia, la codicia, la descortesía, la estupidez, la indiscreción, la insensatez, el mal humor, el resentimiento, la testarudez, la vulgaridad…., cualquier defecto sirve para etiquetar a los vecinos de los pueblos cercanos, pero nunca los nombraremos como portadores de virtudes; por eso, los motes-gentilicios son todos despectivos, porque ningún vecino de los pueblos de “al lado” tiene que ser más o mejor que los de nuestro propio pueblo.
Camilo José Cela plasmó la voz de “seudogentilicio” para designar los nombres que reciben los habitantes de un lugar por parte de los vecinos de otros pueblos cercanos por razones históricas, antropológicas, sociológicas, idiosincrásicas, o bien con intencionalidad jocosa, discriminatoria, descalificadora o simplemente graciosa.
A continuación se exponen los pseudogentilicios de los habitantes de pueblos de las Cinco Villas y alguno más que, aunque no forme parte de la Comunidad Cincovillesa, son municipios bastante próximos a Sos del Rey Católico, por lo que sus gentilicios son usados con frecuencia por sus habitantes aunque, también es verdad, que estos seudogentilicios cada vez son usados con menos frecuencia por la población.

Ardisa…………………………..fafumaus
Arrés…………………………...escarcicos
Artieda……………………… .. boiras y pleitistas
Asín…………………………… chapuceros y socarracristos
Bagüés………………………...segallos
Berdún…………………………mulatos y canalizos
Biel……………………………..pelaires
Castiliscar……………………..trimulos
Ejea…………………………….balloqueros
El Frago………………………..carboneros
Erla……………………………..tripudos
Escó……………………………pelaus
Farasdués……………………..brujos, tripudos y faranduleros
Isuerre………………………….gabachos
Lacorbilla………………………cucos
Larués………………………….turcazos
Las Pedrosas………………….cascantes
Layana…………………………batuecos
Lerés…………………………...cascabeles
Lobera de Onsella…………….lobos
Longás…………………………peceros
Luesia………………………….mosquitos y desdentaus
Luna…………………………....albarderos y batuecos
Marracos……………………....balloqueros y comenzapos
Martes………………………....mosqueteros
Mianos………………………...matraleros y madrileños
Navardún…………………….. caracoleros
Orés…………………………. ..narigones, legañosos y parriceros
Piedratajada…………………..caterros, cotorros y pordioseros
Pintano……………………….. pinatenses y balloqueros
Puendeluna………………… ..güesarrallos
Rivas………………………….. riberanos
Ruesta………………………....lechacinos
Sádaba………………………...modorros y balloqueros
Sangüesa…………………….. calduchos
Sierra de Luna……………….. carachos
Sigüés………………………....narigudos y champelones
Sos del Rey Católico…………sopicones o sopones(ver)
Tauste……………………….. ..ñais
Tiermas……………………….. canterudos
Uncastillo ……………………...enchargaus
Undués de Lerda……………...raneros
Undués-Pintano……………. ...berzas blancos y momios
Urriés………………………….. ranuecos
Valpalmas……………………...jautos y rompedores


                    En futuros posts iremos viendo el significado de estos seudogentilicios, que completaremos en esta página con un enlace indicado por la palabra "ver", como el ejemplo de Sos del Rey Católico.

domingo, 30 de septiembre de 2018

LA POSESION DE ARMAS EN LA SOCIEDAD DE LA EDAD MEDIA EN SOS

Diversos yelmos utilizados en la Edad Media (Celadas, capacetes, bacinetes, barbutas, capelinas...) y otros utensilios armamentísticos medievales.


En la sociedad de la Edad Media, portar armas o poseer armamento era un privilegio casi exclusivo de los grupos superiores, pues la tenencia de armas no estaba al alcance de cualquiera, y mucho menos del sector más desfavorecido de la población, a quienes su uso estaba totalmente restringido para asegurar la preeminencia del estamento privilegiado sobre el resto de los habitantes. Los sectores más bajos de la sociedad, armados únicamente con palos, horcas y poco más, nada podían hacer contra el armamento de la élite de la sociedad en una supuesta sublevación contra los excesivos abusos y habituales injusticias de la alta nobleza.
En un principio, durante la Reconquista, y para asegurar las zonas fronterizas contra los continuos ataques musulmanes, los reyes concedieron una serie de privilegios a quienes poblaran los nuevos pueblos y ciudades conquistados; uno de estos privilegios fue el derecho de poder llevar armas y formar parte de las llamadas milicias concejiles, que posteriormente servirían también para mantener el orden y perseguir a los malechores que invadieran su territorio.
Aunque la élite de la sociedad medieval tenía derecho a llevar armas, únicamente los caballeros tenían la obligación de portarlas, pues tenían que estar preparados para la guerra en caso que el rey los necesitara con urgencia. En Sos sólo hubo dos caballeros en el siglo XV: Mosén Hugo de Urriés y Mosén Martín de Ampiedes.(ver)
El alcón, un arma de caballeros.
Conforme los linajes nobles fueron creciendo también lo hicieron con ellos los escudos heráldicos de armas, que indicaban que su portador descendía por línea directa de su ancestro y noble fundador que tenía derecho a llevar armas, por lo tanto los descendientes también heredaban el mismo derecho.
Así se conformó una nobleza en Sos donde muchos de sus miembros eran portadores de armas, pues en el siglo XV y principios del XVI la villa estuvo dividida en bandos, donde los frecuentes enfrentamientos entre las clases más poderosas degeneraron en verdaderas luchas armadas(ver).
Fueron los infanzones de Sos un numeroso grupo de la sociedad que disfrutó casi del total monopolio de la tenencia de armas en la villa, como así lo atestiguan algunos testamentos e inventarios de los mismos, que  demuestran que fue un grupo particularmente relacionado con ellas. Un ejemplo lo tenemos  en la última voluntad del escudero Gil de Olleta, quien indicó que poseía unas armaduras[1]
Barbuta medieval
                                En ocasiones, portar un arma podía llevar a cometer acciones no relacionadas con la guerra o con la defensa propia y ser mal utilizada por motivos más banales, como le ocurrió al escudero Rodrigo de Aso, a quien en 1441 le concedieron permiso los magistrados de Sos para llevar armas en la villa, siendo este hecho aprovechado por el noble que, tras tener un altercado con el notario Sancho Pérez de Castiliscar, le lanzó un venablo[2]( lanza corta y arrojadiza). O como lo sucedido en 1447, cuando el jurado Gil de Sos hirió mortalmente en el pecho con una espada a García del Parral por desavenencias en la redacción de unos nuevos estatutos y ordinaciones[3]  

Peto o coraza y otras protecciones para distintas partes del cuerpo usadas
 en la Edad Media

Otro infanzón, éste más armado, fue Martín de Undués, a quien en la partición de los bienes tras su muerte aparecieron dos paveses, unas corazas y una espada[4]
Pero quien disponía de un verdadero arsenal fue el escudero Eximeno Ballés, entre cuyas propiedades aparecen unas corazas, tres bacinetes, una espada, una ballesta de fusta, tres lanzas, un cuchillo largo, dos puñales, un cuchillo gastonil y dos frenos y dos espuelas de caballo[5]
Pero no sólo infanzones y escuderos en Sos poseían armas. Aunque en menor grado, también los eclesiásticos compartieron el gusto por ellas, como así lo demuestran los testamentos del racionero de Martín Despierto menor de días, Pedro de Urriés o el vicario Juan de Narbayz, quien en 1451 poseía dos corazas, dos espadas, una ballesta, un broquel y una cervellera[6].
En definitiva, que en la Edad Media en Sos no sólo portaban armas aquellos que estaban autorizados, como los caballeros o los miembros de las milicias concejiles, sino también infanzones y eclesiásticos en prevención de posibles altercados, la mayoría de las veces entre ellos, originando en repetidas ocasiones alteraciones en la convivencia vecinal, sobre todo en el siglo XV y principios del XVI.
Las restricciones sobre la tenencia de armas vendría más tarde.



[1] A.H.P.S., Martín de Ampiedes, p. 380, ff. 5-6.
[2] A.H.P.S., Miguel Martínez de Sada, p. 370, f. 16.
[3] A.H.P.S., Martín de Ampiedes, p. 380, f.70v. 
[4] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 400, ff. 61-61v.
[5] A.H.P.S., Miguel Martínez de Sada, p. 379, ff. 21v-24.
[6] A.H.P.S., Martín de Ampiedes, p. 384, ff. 17-18v.





BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533) Fuentes históricas aragonesas, 48. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2009.
-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2012.
En la web:


domingo, 23 de septiembre de 2018

SI LAS PIEDRAS HABLARAN...






                   
“Si las piedras hablaran” es una célebre frase conocida por todos y que se hizo popular en 1972 y 1973 tras la emisión por TVE. de un programa de género divulgativo presentado por Natalia Figueroa con guiones de Antonio Gala bajo la dirección de Mario Camus, Claudio Guerín y Ramón Masats que llevaba por título “Si las piedras hablaran”.
                Con posterioridad, la frase sirvió como título a diversos libros, revistas y publicaciones, teniendo  todos ellos como protagonistas y sujetos activos a las piedras, porque ¡de cuántas cosas han sido testigos las piedras! Piedras milenarias, centenarias o más cercanas en el tiempo; ellas no se han movido del sitio en el que fueron colocadas por vez primera; allí están desde siempre, quietas, inmóviles, formando parte de ancestrales construcciones y atávicos monumentos y edificaciones, viendo pasar las centurias, mientras que diversos pueblos y civilizaciones, con sus diferentes modos de vida, costumbres, rituales, tradiciones, exigencias, problemas, miedos, necesidades, bien sean individuales o comunitarias, han pasado y vivido, en su corta existencia terrenal, sus experiencias junto a ellas. Por eso decimos que si las piedras hablaran…¡de cuántas cosas nos enteraríamos del pasado y de nuestros antepasados!,¡ cuántas incógnitas de nuestra historia nos desvelarían!¡cuántos secretos guardados en ellas nos revelarían! y ¡cuántas dudas, misterios y enigmas del pasado quedarían aclarados!

  Tres formas o maneras diferentes, a modo de lenguaje, tienen las piedras para transmitirnos información. Una es estudiando en profundidad su talla y construcción. A través de su estudio podemos  “ leer”  y “oir” las piedras que conforman las centenarias edificaciones que en su día se levantaron en nuestros pueblos y ciudades: iglesias, castillos, palacios, colegios, ayuntamientos, hospitales, casas tradicionales y nobles, murallas, ermitas, puentes, monasterios, universidades, teatros, plazas, comercios, industrias…y toda clase y tipo de edificios y construcciones.
 Afortunadamente la ciencia avanza a pasos agigantados y actualmente los estudiosos e investigadores se encargan de “leer” y “oir” estas piedras. Gracias a sus laboriosos y profundos estudios podemos “oir” las voces de quienes las construyeron, los gritos de los capataces, las dudas y problemas que tuvo el arquitecto y las soluciones que dispuso para solventarlas, las quejas de los obreros…y podemos “leer” las herramientas y los materiales que usaban, la procedencia de los mismos, las técnicas de construcción, la forma de construir un arco, una bóveda, la forma de hacer el hormigón, las técnicas para levantar materiales pesados a gran altura….se trata, en definitiva, de “interpretar” lo construido.
 El segundo tipo del lenguaje  de las piedras es aquel que ha quedado grabado, en aras de perpetuidad, en su superficie. Son las marcas, símbolos, mensajes, dibujos e inscripciones que los hombres han dejado tallados en las piedras en distintos momentos de la historia para dejar constancia de un hecho puntual o algún suceso  o acontecimiento histórico relevante; para transmitir información o aleccionar al resto de la comunidad, para avisar o advertir sobre algo, para indicar o señalar algo en concreto, para señalar el estado de ánimo de su autor o, simplemente, para dejar constancia de su obra en forma de firma, como son las abundantes marcas de cantero que podemos encontrar en numerosas construcciones.
Gracias a estos estudios de las piedras y las construcciones, que podemos ver, “oir” y “leer”, podemos reconstruir la historia y costumbres en Sos del Rey Católico, desde el  Eneolítico, con el descubrimiento del dolmen de Sos (año 2000 a.C.), pasando por la Edad Antigua, Media y Moderna, hasta la Edad Contemporánea, con las nuevas piedras  de las modernas casas del siglo XXI en la entrada del pueblo que, aunque nuevas, también “hablan”. Un recorrido pétreo histórico-constructivo muy interesante del que hablaremos en otra ocasión, pues no es el tema que hoy nos ocupa.
Y el tercer tipo de lenguaje es el que jamás podremos llegar a conocer, porque éste sí que es totalmente mudo en todos los aspectos, el que ni los investigadores ni nadie será capaz de conocer nunca. Ya pueden pasar los siglos, que jamás llegaremos a saber las historias que estas piedras guardan en el interior de su inanimada pero longeva vida. Por eso se sigue diciendo: … ¡si las piedras hablaran!...; porque no es lo mismo el estudio profundo de las técnicas de una construcción antigua, investigando y examinando a conciencia los restos que han llegado hasta nuestros días, pues, al fin y al cabo, no deja de ser un estudio de algo “material”, visible y tangible, del que se puede sacar información, que el estudio de la parte “inmaterial” e invisible de una piedra, de su “alma” que, sin duda alguna, ha sido testigo de muchas historias, noticias y acontecimientos de todo tipo a las que nadie puede acceder; es “su secreto”, “ el secreto de las piedras”; secretos que jamás llegaremos a conocer, por eso decimos: " ¡hay…si las piedras hablaran!"
Por eso, ante la imposibilidad de acceder al “alma” de las piedras, en este post  nos vamos a centrar en  la segunda de las formas de su lenguaje antes descrita, aquella que, a través de las inscripciones que los seres humanos han cincelado sobre ellas, nos quieren transmitir algo de su historia, algo de su vida, algo de lo que alguien quiso dejar constancia para conocimiento de los demás.  Algunas de estas inscripciones, bien conservadas, las podemos ver y analizar fácilmente; otras, estropeadas y erosionadas por el paso del tiempo, resultan muy difíciles de interpretar; otras quedan pendiente de estudio hasta que algún erudito o inteligente estudioso pueda explicarnos su significado y otras, probablemente, quedarán perpetuamente viendo pasar el tiempo sin saber jamás quién las hizo, porqué, cuándo y qué nos quiso transmitir su autor. …¡si las piedras hablaran!...

             Un claro ejemplo de todas estas inscripciones lo tenemos en Sos del Rey Católico.  Repartidas por todo el pueblo podemos encontrar muchas de ellas. Unas ya sabemos lo que quieren transmitirnos, quién las hizo, cuándo y porqué; algunas otras  están pendientes de estudio, otras quedarán para siempre sin descifrar, y probablemente irán apareciendo algunas más conforme se roturen campos, remuevan nuevas tierras o se realice algún tipo de excavación.
              A continuación vamos a ver algunas de estas inscripciones de Sos. No están todas las que hay en la villa, pero sí las más importantes, unas estudiadas, otras no, o en fase de estudio; otras  ilegibles o indescifrables, algunas de ellas con una interpretación personal o popular, sin ningun tipo de rigor formal, científico o académico, pero que ahí están, por si algún  erudito en la materia puede impeler algo de luz sobre ellas.
                Dependiendo del mensaje que transmiten, o de su temática, las inscripciones se catalogan en diversos grupos que iremos clasificando.
             Algunas de estas inscripciones ya las hemos visto por separado en otras entradas del blog, con informaciones añadidas, mucho más explícitas y extensas, por lo que adjuntamos el oportuno enlace para su mejor comprensión y mayor conocimiento.
             Cabe decir que existen en Sos otras inscripciones en diferentes soportes o materiales, como pueden ser las inscripciones murales, en madera o en metales, pero estas las dejaremos para otra ocasión, pues en este post vamos a tratar sólo de las inscripciones en piedra.
  El texto escrito va acompañado de fotografías; al final del mismo hay más fotografías, algunas de ellas con inscripciones pétreas no identificadas o estudiadas, señalando a pie de foto el lugar de su ubicación, las marcas o dibujos que lo componen, algo de su texto si fuera legible y en algún caso la interpretación personal o popular que se le da, porque si las piedras hablaran  todas las incógnitas estarían ya desveladas desde hace mucho tiempo.

Inscripciones en Sos



                -Dos de las inscripciones perfectamente legibles, reconocibles, identificadas, estudiadas e interpretadas son sendas leyendas ubicadas en la fachada del Ayuntamiento, a ambos lados de la puerta de entrada. Una de ellas reza: “DIZE DIOS NUESTRO SEÑOR: EN LA CASA DEL QUE JURA NO FALTARA DESVENTURA. Ecles 23, ver 36. AÑO 1681” y la otra: “LA MALDICION DE LA MADRE ABRASA Y DESTRUYE DE RAIZ HIJOS Y CASSA. Ecles V, ver 11.”
 Sendas inscripciones están fechadas en el año 1681 y se grabaron como recordatorio de unas misiones populares, transmitiendo a la gente dos enseñanzas bíblicas a través de una “moda” arquitectónica y ornamental  relacionada con la respuesta evangelizadora que se quiso dar en el siglo XVII a los problemas teológicos que surgen a partir del Renacimiento. Era una forma de “instruir” a la gente desde los muros de los edificios más característicos del pueblo, como iglesias, colegios, ayuntamientos o edificios oficiales.
                Curiosamente sendas inscripciones esconden dos gazapos ¡ A ver si los encontráis!(ver)
                -De las mismas características que estas inscripciones del Ayuntamiento, con el mismo fin y de la misma época, es otra leyenda que encontramos en la pared del atrio de la portada de la iglesia de San Esteban, que dice así:
“DE TODA PALABRA OCIOSA DARAN LOS HOMBRES CUENTA RIGUROSA” (Mateo,cap. 12,  vers. 36)
               Si nos damos cuenta, vemos cómo las tres sentencias están escritas formando rima, en forma de refrán, sin seguir literalmente el texto bíblico. Esto se debe sencillamente  a que a la gente le resulta más fácil memorizar un texto rimado y así poder transmitirlo oralmente con mayor facilidad. 
            Estas tres leyendas podemos clasificarlas dentro del grupo de las inscripciones instructivas, educativas o pedagógicas.
Dovelas de la puerta del Portal de la Reina. En la inferior
puede leerse: "Merde por les volantiers de Mina"

                -En el Portal de la Reina existen otras inscripciones que nos transportan hasta los primeros años del siglo XIX, cuando Sos estuvo tomado por las fuerzas napoleónicas.
                En una de las dovelas de la puerta de entrada lateral, a la altura de los ojos y en la parte izquierda del arco de entrada se puede leer: “merde pour les volantiers de Mina” (“eso”…para los voluntarios de Mina) Sobre ésta, otra dovela de texto casi ilegible; a duras penas puede llegar a leerse la fecha de “1812”. Y en otra dovela de la parte derecha del mismo arco podía leerse hasta hace poco tiempo, pues ahora está prácticamente borrado: ” poisson pour Mina”(veneno para Mina)
                Sin duda se trata de unas inscripciones que un desesperado soldado francés escribió en el muro, manifestando así su ira, tras el brutal y continuo acoso al que fueron sometidos los franceses durante diez largos días por parte del guerrillero Espoz y Mina en su intento de liberar Sos de las tropas enemigas.
                Clasificatoriamente entraría en el grupo de inscripciones o graffitis  de pensamientos e ideologías, que expresan el sentimiento o doctrina de su autor en un determinado momento de la historia ante sucesos de cualquier índole que el sujeto está viviendo en la sociedad que le ha tocado vivir ; en este caso sería la expresión de ira contenida de un soldado francés contra el sitiador Espoz y Mina(ver).
               
          -Otros graffitis que incluiríamos en este mismo grupo serían los que dejaron grabados los presos durante la guerra civil española en las baldosas de la antigua cárcel de Sos y que actualmente podemos ver en la biblioteca municipal. Por ejemplo uno en el que está grabado una pistola y junto a ella la frase “Viva la C.N.T.” , en la que su autor expresa claramente su orientación política en el momento que le tocó vivir.
              
            -Frente al Portal de la Reina, ya extramuros, vemos un bonito crucero llamado, por su lugar de ubicación, crucero de la Reina.
                En la basa de dicho crucero, de forma octogonal, podemos leer una inscripción que nos delata el que fuera el donante de la obra: Pero Guerrero.(Pedro Guerrero)
                Ocupando cuatro de los ocho lados de la basa podemos leer: “Pero Guerrero me fizo fazer” (Pedro Guerrero me hizo hacer), forma de firmar las creaciones artísticas en la Edad Media nombrando al donante o pagador de las mismas.
              

            
Este tipo de inscripciones es de los clasificados como firmantes o donantes de obra, grupo en el que incluiríamos las numerosas marcas de cantero que podemos encontrar en la iglesia de San Esteban, tanto en el interior como en el exterior, en el túnel de Santa María del Perdón, en el castillo o en el puente de Uncastillo, marcas visibles a simple vista y fácilmente localizables muchas de ellas, pues existen algunas que están un tanto “escondidas”.¡ A ver cuántas sois capaces de encontrar! Si localizáis al menos treinta sois buenos buscadores de marcas de cantero.
              
Marca de cantero en el claustro de Santa María del Perdón


Marca atribuida al maestro Jordán en el calabozo del Ayuntamiento,
idéntica a la existente en el lado oeste de la torre del homenaje del castillo.
               -Asímismo, la tradición popular atribuye una marca existente en el lado oeste de la torre del homenaje del castillo, de evidente corte masónico, al maestro Jordán, artífice de su construcción en el siglo XII; pero resulta extraño ver la misma marca otra vez en una de las piedras de los muros del antiguo calabozo, en el Ayuntamiento de la Villa, por lo que la autoría de esta marca deja mucho que desear.
              
"TEST EVANGELI"
               












                    -En la portada de la iglesia de San Esteban vamos a ver varias inscripciones centrándonos en las estatuas-columna que la conforma. Mirando de frente a la portada, la tercera estatua del lado izquierdo representa a San Juan Evangelista. Porta unos evangelios en cuya tapa puede leerse, en una inscripción de 3 cm de alto: “TEST (IS)-EVA(N) GELI” (Testigo del Evangelio)

En la tapa del instrumento se lee:
REX DAVIT
                 




            -Frente a él, y en el lado derecho, la estatua de dentro corresponde al Rey David, tocando un instrumento musical en cuya tapa puede leerse “REX DAVIT”. Con letra más pequeña, en el cuadrante inferior derecho de dicho instrumento, aparece una inscripción escrita en hebreo y cuya traducción es la misma: Rex Davit.
Un poco más abajo, y escrito en hebreo, la traducción es la misma.














               -La estatua central de esta zona derecha está representada por una figura femenina en un estado de conservación muy deteriorado, adornada con toca y corona que algunos identifican con la reina navarra Estefanía, pues en su corona puede leerse, en una inscripción muy deteriorada de 10 cm de largo y aproximadamente 1 cm de caja, lo siguiente: “DONA E…NIA”
-En la parte más externa del lado derecho aparece un monje con barba y traje corto, y en su pecho está epigrafiado la palabra “PELAIVS”, con una longitud de 10 cm y una caja de 2,5 cm. Se trata del monje Pelayo, que descubrió en el año 814 la tumba del apóstol Santiago, indicando la vocación jacobea de la iglesia de Sos.
Todas estas inscripciones son, sin duda alguna, de las llamadas identificativas, para no crear confusión ni dudas sobre la identidad de los representados.
Inscripción: "anno domini MCCCXXXIX"
-En la plaza de Ayuntamiento podemos ver los arcos bajo los que se celebraba el mercado en la Edad Media. Si nos fijamos en el arco exterior, en la cuarta dovela de la parte izquierda, a la altura de nuestros ojos aproximadamente, hay una inscripción, en posición invertida, deteriorada y escrita en latín, en la que puede leerse: “Anno domini MCCCXXXIX” (Año del Señor de 1339) No se sabe con certeza, pero podría tratarse de la fecha de construcción del mercado en este lugar, pues existe documentación sobre la existencia de mercado en Sos anterior a esta fecha, aunque no tenemos constancia de su ubicación.
Piedra con la datación más antigua, en La Mora Baja
(Sos del Rey Católico)
Estamos, pues, ante una inscripción de tipo conmemorativo o de datación, en cuyo grupo incluiríamos también todas las inscripciones de datación de las casas de la villa que suelen colocarse sobre la clave del arco de las portadas, siendo una del año 1770, ubicada en la calle Gil de Jaz, una de las más antiguas de Sos, si bien la más antigua la encontraremos en una casa derruida del caserío de La Mora Baja, en cuya clave está inscrita la fecha de 1767.
Inscripción del eclipse sucedido en 1354
-En el mismo arco y a la misma altura, pero en el lado derecho, encontramos otra inscripción de reciente descubrimiento y estudio, con información muy interesante y relevante para matemáticos y estudiosos de astronomía. La piedra está invertida y su texto, escrito en latín, que llevaba allí “dormido” más de seis siglos, reza: “ ANNO DOMINI MCCCLIIII DIE SEPTEMBRIS HORA PRIMA OBSCURAVIT SOL” (En el año del Señor de 1354, el 17 de septiembre, a la hora prima, el sol se oscureció)
Alguien grabó en la piedra un hecho insólito e inexplicable para la gente de entonces que a buen seguro los asustó, pensando que aquel suceso era el fin del mundo, obra del Diablo o un castigo de Dios. Se trata de la constatación de un eclipse de sol ocurrido aquel día de 1354, información contrastada con la base de datos de la NASA, según el profesor D. Julio Torres Lázaro.
Esta inscripción la incluiríamos dentro de las de tipo histórico, que anuncian un hecho relevante o acontecimiento importante.
Vara jaquesa en la Plaza del Mercado






            -Sin movernos de la plaza del mercado vemos, en el centro de los dos arcos interiores,y en la parte izquierda, no una inscripción propiamente dicha, sino una incisión realizada en la piedra. Se trata de la vara aragonesa o jaquesa, una hendidura vertical de 769 mm.
Antes de la adopción del sistema métrico decimal, cada zona de la Península tenía sus propias medidas, todas ellas diferentes. En Aragón estaba establecida como patrón la vara jaquesa, equivalente a 769 mm, dividida en tres tercias o pies de 256mm y cuatro palmos de 192 mm. Este patrón debía situarse en lugar público y visible, donde cualquier comprador pudiera hacer uso de él y asegurarse de no haber sido objeto de fraude por parte de los mercaderes, pues la picardía de estos para defraudar al comprador era constante en los mercados y ferias de la época.
Daga y desgaste en la arista de la piedra



            -En el mismo lugar donde se halla la vara aragonesa, pero en el lado derecho, veremos grabado en la piedra lo que pudiera ser una daga, puñal o cuchillo corto, indicándonos el lugar comunitario donde los artesanos y mercaderes podían afilar sus cuchillos en vez de hacerlo en las piedras o esquinas de los edificios colindantes para no dañarlos ni estropearlos. Así, si nos fijamos en la esquina de la dovela del arco que hay junto a la señal del cuchillo, podemos ver el desgaste sufrido en la piedra por los miles de afilados en el transcurso de los años.
Tanto la vara aragonesa como el puñal se incluirían en las inscripciones denominadas como” indicativas”, señalando la presencia en el lugar de algo para poder observar o usar, para poder celebrar algún acontecimiento o realizar una determinada acción, obra o trabajo.
Reloj de sol en la iglesia de San Esteban. Sos del Rey Católico.
           -Asímismo, en este grupo incluiremos los relojes de sol grabados en piedra, pues nos indican el lugar donde, en la Edad Media, los vecinos  podían ver las horas canónicas que marcaban el ritmo de vida diario. Uno lo encontramos junto a la puerta oeste de la iglesia de San Esteban, y otros dos en la iglesia de Ceñito, en el término de Sos(ver) 

Reloj de sol en la iglesia de Ceñito, en el término de Sos del Rey Católico
          -Igualmente, incluimos en este grupo las inscripciones conocidas como “planos o mapas”, pues nos están indicando un lugar concreto en el que hay algo relevante. Una inscripción muy interesante de este tipo la encontramos en el ábside central de la cripta de Santa María del Perdón donde, según el cantero e investigador Rogelio Taboada, nos está indicando el lugar de enterramiento de Sancho Garcés I, el primer rey pamplonés.(ver) Otra inscripción más de este tipo en el mismo ábside, y según el referido investigador, nos indicaría el lugar de enterramiento del obispo infante García.
Marca-plano en el ábside central indicando el lugar de sepultura de "S"(Sancho)


Inscripción en el nº 9 de la calle Madrigal de las Altas Torres
                -En la calle Madrigal de las Altas Torres, accediendo a la misma por la calle Fernando el Católico y en el número 9, haciendo esquina con la primera calle de nuestra izquierda, existe una inscripción que aparentemente no parece muy antigua y que ocupa dos dovelas de la puerta. Está escrita con caracteres gráficos bastante redondeados, dando la sensación de ser su autor una persona joven, y en la que puede leerse: “oi no será aquí /mañana si/yo se sion/soi  I…”. Al parecer, esta inscripción está incompleta y, como es muy difícil conocer su significado, resulta complicado clasificarla en un grupo aunque, por lo que se desprende de su lectura y de su posible interpretación, podría tratarse de algún pensamiento filosófico del autor, por lo que la incluimos dentro del grupo de las inscripciones filosóficas. De esta opinión es Loli Ibáñez, quien leyera en esta inscripción, conmutando alguna “i” latina por “y” griega: “Hoy no será aquí, mañana sí, Yo se sí o no. Soy…”
Ahí queda. A ver si alguien nos saca de dudas.

Una abeja en el balcón de una casa de la calle Ramón y Cajal.
-También de corte filosófico es la abeja esculpida en uno de los balcones de la calle Ramón y Cajal. La abeja fue uno de los animales muy populares entre los masones del siglo XIX, símbolo de una ingeniería constructiva natural con un profundo mensaje filosófico(ver)



Inscripción en la antigua farmacia de Sos
            -En la calle Fernando el Católico, y en la piedra de la fachada de la antigua botica, junto a la puerta de entrada, existe un dibujo grabado que bien pudiera ser una balanza de precisión de las que usaban antiguamente los boticarios. Si fuera así, y si esta inscripción quisiera indicar la actividad a la que se dedicaba el dueño de la casa, estaríamos ante una inscripción, al menos, de mitad del siglo XIX, pues sabemos que el propietario de esta casa se dedicó a la práctica de farmacología en esas fechas. Además, antiguas balanzas muy similares a la que se representa en la inscripción todavía se conservan en el interior de la antigua botica. Estaríamos, pues, ante otra inscripción indicativa de lugar, señalando la casa donde se desarrollan las actividades propias de un boticario.
Sobre la cruz aparece grabada la palabra STEFANIA

          -En cuanto a las inscripciones de tipo religioso, son numerosas y de diversos tipos las que podemos encontrar en Sos. Las más conocidas, por estar ubicadas en paso obligado para turistas y visitantes, son las 22 cruces de enterramiento que se encuentran en el Túnel del Perdón, bajo la iglesia de San Esteban, con características epigráficas del siglo XI, siendo la más notable la que tiene grabada sobre la cruz la palabra “STEFANIA”, que por ser esta reina navarra quien promovió la construcción de este templo, ha dado pie a pensar que dicha reina está allí sepultada. Más cruces de enterramiento de las mismas características encontramos en la cripta. Otro tipo de cruces de hechura mucho más simple encontraremos en las bases de los ábsides de la iglesia por su parte exterior.
Cruces de sepulturas en los ábsides de la iglesia de San Esteban

Cruces de enterramientos en el claustro de Santa María del Perdón

Cruz templaria en una casa de la calle
Fernando el Católico.
-Otras inscripciones de tipo religioso encontraremos en numerosos muros y puertas de las casas de la villa: cruces griegas, latinas, del calvario, templarias, cruces dobles, góticas…e incluso textos de exaltación a Jesús. La mayoría de estas cruces se grababan como símbolos protectores de la casa, aunque existen otras cruces, como las que podemos ver en las jambas de las puertas de  algunas viviendas de familias judías, cuyo significado es el de destacar y advertir a la comunidad que la familia hebrea que allí residía se había convertido al cristianismo tras el decreto de expulsión de los judíos dictado por los Reyes Católicos. Para ello grababan una cruz sobre el hueco destinado a contener la mezuzah que las familias hebreas solían disponer en las jambas de las puertas. En el número 3 de la calle Mentidero, en Sos, tenemos un claro ejemplo.
Vivienda de un judío converso en el nº 3 de
la calle Mentidero. Sos del Rey Católico
Cruz doble
Curiosa inscripción en una casa de Sos

-Numerosas también en muchas casas de Sos  son las inscripciones de tipo astronómico, astrológico, esotérico y de índole protector, como el lauburu, la roseta de cuatro, cinco seis o siete pétalos y estrellas de cuatro, cinco, seis u ocho puntas.




Lauburu en una casa de Sos

Roseta heptapétala en la calle Sainz de Vicuña

Rosetas exapétalas superpuestas en la iglesia de Ceñito.

Graffiti en la puerta oeste de la iglesia de San Esteban
Sos del Rey Católico
-En la jamba izquierda de la entrada sur de la iglesia de San Esteban encontramos un graffiti muy extendido por las iglesias románicas de España y que se repite en buen número de ellas y a las que nadie ha sabido dar una interpretación o explicación. Se trata de un extraño dibujo, del que ya hemos hablado en otra entrada del blog(ver), que unos identifican con el lignum crucis, otros creen que es una marca templaria, y otros ven en ella marcas de peregrino, esotéricas, astrológicas…
Sea lo que sea, a día de hoy todavía no sabemos quién la hizo, porqué, con qué fin, cuándo y, sobre todo, qué significa o qué nos quiere indicar o transmitir, porque lo que sí está claro es que su autor, o autores, la dejaron allí para ser vista por el público, pero…¿Qué nos querían decir? …¡Si las piedras hablaran!
              -En la restauración de Sos del pasado siglo se reutilizaron, para su aprovechamiento, muchas de las piedras que formaban parte de viejos edificios ya derruidos. En el nuevo empedrado de las calles de la villa se colocaron gran cantidad de estas piedras, algunas de las cuales estaban epigrafiadas, pero ante la imposibilidad de saber el significado de
Inscripciones en la calle Larraldía
la inscripción o el lugar de su primitiva ubicación, se optó por darles el uso que actualmente tienen. Así, en la calle Larraldía encontramos sendas inscripciones que no nos sacan de duda alguna, aunque una de ellas, en la podemos leer claramente las palabras “CAMPO SAN...”, podría tratarse de una marca indicativa de algún lugar; de la otra, imposible sacar conclusiones, sólo se lee la palabra "EL..." ¡Hay, si las piedras hablaran…!

                  -De corte más enigmático, y todavía sin ser estudiadas, son varias inscripciones que existen en el patio del Ayuntamiento: dos dagas o puñales; un hombre y una mujer juntos sobre los que aparece inscrita la palabra “Savino”, la imagen de lo que podría ser una vírgen, la representación de un sol, el posible dibujo de un cáliz, una cruz del calvario o un Cristo crucificado….¡ahí están todas!, agrupadas en el pilar izquierdo adosado al muro de uno de los arcos que conforman el patio, esperando que alguien las estudie para darnos respuestas. Si las piedras hablaran…
































                        Como hemos indicado al principio, no están todas las inscripciones existentes en los muros de Sos, pero sí las más visibles e importantes, unas estudiadas y otras no, confiando en que algún día alguien aclare el misterio que guardan para poder entender, comprender y seguir completando la historia de Sos con esos pequeños detalles que “alguien” grabó en sus muros para dejar constancia de algún acontecimiento o transmitirnos algún tipo de información, pero lo que jamás nos contarán las piedras serán las historias de las gentes de Sos y de muchos sucesos a lo largo de la historia acaecidos entre ellas, por eso seguiremos diciendo siempre: …”si las piedras hablaran…

Lado norte de la torre del homenaje del castillo de Sos. Inscripción a media altura. Parece ser una firma.


Calle Desengaño.Cruz doble o símbolo solar
Calle Desengaño.Cruz floreada

Calle Desengaño

Calle Desengaño

Antiguo calabozo en el Ayuntamiento. Inscripciones de presos
Antiguo calabozo en el Ayuntamiento. Inscripciones de presos

Torreón circular en el noroeste del castillo

Inscripción en una roca en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
Cruz con los brazos rematados e inscrita 
Estrella de seis puntas, con diversos significados.
Cruz con remate en los brazos
 
   
Cruces o símbolos solares
Inscripción romana en Sofuentes. Epitafio de Buco.
Los restos romanos epigráficos en Sos son numerosos(ver)