domingo, 18 de febrero de 2018

50 ANIVERSARIO DEL CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE SOS


                      Tras una larga y costosa restauración de todo el conjunto urbanístico y arquitectónico de Sos (ver), el 6 de junio de 1968 fue declarada la villa como “Conjunto Histórico-Artístico”.
                Desde entonces, vecinos, Ayuntamiento, Instituciones, Asociaciones y otros colectivos han sabido conservar y preservar el patrimonio de la Villa para que ésta no cayera en el abandono  en el que se encontraba  en la primera mitad del pasado siglo.

                  Han pasado cincuenta años de aquella declaración de Conjunto Histórico-Artístico, y por este motivo, a modo de recordatorio, y con el fin de perseverar en la importancia que tan preciada Declaración supone para el pueblo, sus habitantes, para Aragón, España, Europa y el mundo entero, el Ayuntamiento ha previsto durante todo el año 2018 una serie de actos y charlas encaminadas a divulgar nuestro valioso patrimonio histórico, artístico y cultural. Actos libres, gratuitos y de puertas abiertas para todo aquel que quiera participar de ellos, pero sobre todo dirigidos a los propios sosienses, para que su divulgación ayude aún más a conocer mejor nuestro pueblo y su patrimonio, concienciarnos del preciado tesoro que poseemos y lo cuidemos y conservemos en el futuro, generación tras generación, para no recaer en la desidia, abandono y desinterés en el que se vio inmerso en la primera mitad del siglo XX.

Programa de actos del 50 Aniversario de la declaración de Conjunto Histórico-Artístico de Sos del Rey Católico

domingo, 11 de febrero de 2018

LEYENDA DEL CRISTO DEL PERDÓN

Hace cientos de años, en una noche cerrada y oscura, encontróse don Pedro, un apuesto galán de la villa de Sos, galanteando a su amada joven a través de la ventana de su casa. Después de despedirse de ella, dirigióse hacia su morada por las estrechas calles de la villa y, como si de un fantasma se tratase, salió una persona de un estrecho callejón, arropada con telas negras y envuelta su cara en ellas para que nadie le reconociese y, sacando su cuchillo, abalanzóse sobre don Pedro hundiendo éste en su pecho. Don Pedro, sin apenas poder defenderse de su atacante, cayó en el húmedo suelo de la villa exhalando su último suspiro mientras el desconocido personaje emprendía la huída amparado por la oscuridad de la noche.
Los días siguientes la justicia haría toda clase de averiguaciones para descubrir al asesino de tan infame y mezquino crimen y poder así ajusticiar al causante de semejante fechoría, pero no lo encontró.
Pasado un tiempo de este misterioso crimen, don Ferrán, un joven de Sos, requirió de amores a la joven que pretendiera el difunto don Pedro, pero ésta lo rechazó. Don Ferrán empezó a sufrir horrorosas pesadillas nocturnas que no le dejaban dormir, el remordimiento se adueñó de su alma y estaba sumido en un mundo de visiones donde la sangre y el rostro de Don Pedro no dejaban de aparecérsele en su recuerdo, sufriendo una constante y terrible angustia y desesperación. Había conseguido librarse de la justicia humana, pero no de la divina. En su desesperada lucha por encontrar alivio a sus sufrimientos buscó refugio y consuelo en las buenas obras y en la oración, visitando frecuentemente la Iglesia y recibiendo con fervor la Sagrada Comunión. Varias veces reveló a su confesor su fechoría declarándole el deseo de entregarse a la justicia, pedir perdón a la madre de don Pedro y cumplir así con el castigo terrenal que le correspondiera para verse así curado de la tortura espiritual que estaba padeciendo, a lo que el sacerdote se lo prohibió diciéndole que sería Dios quien terminaría con sus sufrimientos.
Cristo del Perdón (Foto de Archivo)
Solía don Ferrán orar frente al Cristo crucificado de la iglesia de San Esteban y allí en silencio, derramaba lágrimas de arrepentimiento, lágrimas que iban haciendo desaparecer las imágenes de la sangre y rostro de don Pedro que tanto le atormentaban. 
Poco a poco fue cogiendo fama de hombre caritativo y piadoso. Un día que se encontraba orando frente al Cristo, entró en la iglesia la madre de don Pedro, quien con lágrimas en los ojos le suplicó a don Ferrán: “incluye a mi hijo Pedro en tus oraciones y reza para que su alma descanse en paz, y pide también por mí para que pueda encontrar el consuelo y perdón para el asesino de mi hijo
Tal conmoción causó en don Ferrán estas súplicas que, inundado en lágrimas, cayó abatido al suelo confesando su crimen y suplicando el perdón de la angustiada madre antes de entregarse a la justicia. La madre, igualmente cayó al suelo mirando con horror al asesino de su hijo. En su alma luchaban el deseo de venganza con los sentimientos del perdón, levantó la cabeza hacia el Cristo buscando una respuesta y vio cómo éste adquiría vida, levando su cabeza, que hasta entonces tenía inclinada sobre su hombro, y abriendo sus párpados, adquiriendo sus ojos un brillo que la contemplaban esperando su decisión. Y mientras don Ferrán seguía suplicando su perdón, la madre se lo otorgó generosa.

Desde aquel momento la talla del Cristo muestra la cabeza erguida y expresando su mirada una solemne paz y sobrehumana bondad, llamándole desde entonces el Santo Cristo del Perdón.

lunes, 5 de febrero de 2018

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 10-EL NOGAL

              El nogal (juglans regia) es un árbol frutal de hoja caduca de la familia de las juglandáceas, originario de Asia Menor y del sudeste de Europa, y cuyo fruto, la nuez, rica en Omega 3 y Omega 9, contribuye a reducir los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de usarse también en farmacología y dermatología.
           
               El nogal no soporta las heladas primaverales tardías ni temperaturas altas sin una mínima humedad, características no muy propias de la climatología de Sos pero tampoco demasiado exigentes como para que crezca algún nogal en estado salvaje en la comarca o cultivarlo convenientemente en terrenos particulares.
            Es por esto que no son muchos los nogales que podemos ver en la zona, pero que si nos damos un paseo por los alrededores de la villa de Sos encontraremos algunos de estos agradecidos frutales, aislados y conviviendo con otras especies.
                En Sos es muy corriente utilizar las nueces para elaborar el conocido vino de nueces la noche de San Juan.(ver)

            La grandeza, hermosura y esbeltez del nogal ha sido plasmada en numerosas obras literarias por parte de muchos poetas, y también ha servido como fuente de inspiración para el célebre escritor Félix María Samaniego, conocido por sus famosas fábulas con sus aleccionadoras moralejas. Del libro II del Tomo II de su colección de fábulas exponemos a continuación la fábula que lleva por título “La mona”.

La mona

Subió una mona a un nogal
y cogiendo una nuez verde,
en la cáscara la muerde,
aunque le supo muy mal.
Arrojóla el animal
y se quedó sin comer.
Así suele suceder
a quien su empresa abandona,
porque halla, como la mona,
al principio qué vencer.

Moraleja
            Todos sabemos que morder la drupa de la nuez todavía verde resulta muy desagradable por su amargo sabor. La moraleja que Samaniego nos quiere ofrecer  con esta fábula es la importancia que tiene el seguir adelante con nuestras metas y objetivos y no abandonarlos al primer tropiezo u obstáculo que encontremos, como le ocurrió a la mona, que por abandonar en el primer intento se quedó con hambre.

Félix Samaniego

           
Félix María de Samaniego
 


                Félix María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala nació en Laguardia (Álava) el 12 de octubre de 1745. Fue músico, ensayista y dramaturgo, pero sin duda su gran éxito como poeta fue conseguir ser el mejor fabulista de la Ilustración española.
         Escribió sus fábulas para que sirvieran de lectura a los alumnos del Real Seminario Patriótico Vascongado de Vergara, publicándose en 1784 las Fábulas morales, 157 fábulas recopiladas en 9 libros y precedidas de un prólogo.
            Las fábulas de Samaniego, de carácter didáctico, tratan de instruir deleitando, imitando a los grandes fabulistas clásicos Fedro y Esopo  y al francés La Fontaine, terminando todas ellas con una moraleja aleccionadora de corte moral o de prácticas reflexiones sociales de convivencia.
            Sus fábulas más conocidas son la cigarra y la hormiga, la zorra y las uvas, el perro y el cocodrilo…
                 Falleció en su ciudad natal el 11 de agosto de 1801.








BIBLIOGRAFÍA

En la web:
-www.biografiasyvidas.com. Félix María Samaniego
-https://arbolesfrutales.org/nogal-todo-lo-que-debes-saber/ El nogal



LA CORONA DE LA VIRGEN DE VALENTUÑANA

Nuestra Señora de Valentuñana





La Vírgen de Valentuñana se halla en la iglesia del monasterio del mismo nombre(ver). En un principio la Vírgen tuvo sobre su cabeza una corona que, según la documentación existente, tenía once libras de plata, obra de la devoción y el amor que los vecinos de Sos y de la Valdonsella profesaban a la Vírgen.
Se tiene conocimiento que esta corona la robaron los ejércitos de Napoleón junto con otras joyas y objetos valiosos cuando Sos fue tomada por las tropas francesas a principios del siglo XIX.
El pueblo de Sos y otros municipios de la Valdonsella no querían ver a su Vírgen sin corona y le ofrecieron otra nueva.
Actualmente la corona que porta la Vírgen está hecha de oro puro, de veinticuatro quilates, y adornada por ocho perlas cultivadas, ocho rubíes reconstruidos, ocho esmeraldas reconstruidas y portando quince brillantes en los florones y veintiún brillantes más en la parte baja. El párroco y sus coadjuntores regalaron a la Vírgen una rosa de oro que colocaron en su mano derecha.
El 18 de mayo de 1964 fue coronada canónicamente la imagen de la Vírgen de Valentuñana por el obispo de Jaca, Dn. Ángel Hidalgo.

  



LEYENDA DE LA VIRGEN DE VALENTUÑANA

Fuera del recinto amurallado de Sos, en dirección a Navardún, se encuentra el monasterio de Valentuñana, un edificio barroco regentado por los padres agustinos recoletos.
Monasterio de Valentuñana. Sos del Rey Católico
Cuenta la tradición, que a mediados de la Edad Media, se apareció la Virgen en el tronco de una encina en este lugar y dejando prueba de su aparición brotó una fuente en la base del árbol. Los habitantes de Sos, en su honor levantaron una pequeña ermita, entre el arroyo que corría cercano a la encina y el nuevo manantial que de ella había surgido. Se llamó a esta ermita de “Entrambasaguas”, para que “ninguna de las aguas se quejase”.

Hoy en día, a la Virgen se la conoce como Nuestra Señora de Valentuñana, al parecer por la fusión de dos nombres, Valentín y Ana, quienes pudieran ser las dos personas que presenciaron la aparición mariana o los dueños del terreno donde se encontraba la encina y que devotamente cedieron para la construcción de la ermita.





BIBLIOGRAFIA

-GARCÉS ABADÍA MÁXIMO. La Villa de Sos del Rey Católico. Parroquia de San Esteban. Sos del Rey Católico, 1992.

domingo, 10 de diciembre de 2017

RECUERDOS DEL AYER



                Muchos son los objetos, detalles y utensilios cotidianos que se han quedado obsoletos con el paso del tiempo y que por otras muchas circunstancias  y razones lógicas, muchas de ellas relacionadas con los avances industriales y tecnológicos, han desaparecido de nuestro entorno y caídos en el olvido. Pero muchos de estos objetos aún están ahí, en algún rincón del desván de nuestra casa o en la de nuestros padres y abuelos, abandonados en alguna esquina de la bodega, formando parte de la decoración de nuestros hogares o incluso todavía, aunque inutilizados, en las mismas calles de nuestro municipio.
                Desde hace algunos años, al mismo tiempo que realizaba fotografías en Sos para ilustrar las diferentes entradas de mi blog, realizaba algunas fotografías de estos objetos sin saber muy bien qué uso iba a hacer de ellas, hasta que ahora, tras poseer unas cuantas agrupadas en un pequeño archivo de mi ordenador, se me ha ocurrido la idea de crear un álbum fotográfico de estos recuerdos que marcaron la vida diaria de nuestros padres y abuelos. Antiguos tendidos eléctricos, interruptores de principios del siglo XX, carteles taurinos, planchas de hierro, botellas de refresco antiguas, sifones, candiles, lecheras, tinajas, aperos de caballerías, herramientas, y un largo etcétera de objetos y utensilios se me amontonaban en formato fotográfico en ese pequeño archivo, y ahora les ha llegado el turno de ver la luz. 
                Poco a poco iré añadiendo fotografías a este álbum, en memoria de nuestros padres y abuelos, que nos acerca más a ver la forma de vida de nuestros ascendentes y que no deja de ser un álbum de gran valor etnográfico de la villa de Sos del Rey Católico del siglo XX ( Todas las fotografías están tomadas en la villa de Sos)
           Junto a las fotografías se adjunta la descripción del objeto y algo de información añadida, pues en algunos casos desconocía cuál era su utilidad, e incluso su nombre, y he tenido que pedir ayuda a los más mayores de Sos para identificar el objeto y el uso que se le daba. 



RECUERDOS DEL AYER

Calderos de cobre realizados de una sola pieza. Los usaban los tintoreros para teñir la ropa.
Balanza de dos platos usada en comercio (Expuesta en el bar El Leñador)

Pesa que se usaba en las antiguas balanzas de platos

Interruptor de luz del pasado siglo

Típico cuadro de cacería que adornaba muchos salones de las casas el pasado siglo

Sifón "Landa", de la antigua fábrica de gaseosas de Sos que en el primer cuato de siglo regentaba Federico Ladrero Remón

Argolla de hierro encastrada en la piedra que servía para atar en ella las caballerías

A mediados del siglo XX empezaron a llegar a Sos refrescos de otras regiones del País
Collerones de caballerías

Planchas macizas para planchar ropa de hierro fundido con mango (siglo XIX). Se calentaban al fuego y se tenía que coger el asa con un trapo para no quemarse las manos
Programa de fiestas de Sos año 1974

Lámpara de aceite, de bronce.
Cartel taurino año 1975
Lechera con el nombre del propietario grabado

Cartel taurino año 1980













GORDUÉS

               Gordués es un caserío despoblado de las Cinco Villas situado en el valle del Onsella, a 518 m de altitud sobre el nivel del mar, que perteneció al término municipal de Sos hasta que en 1845 se unió administrativamente al municipio de Navardún hasta la actualidad.
           
                  Esta entidad se encuentra a 6,6 Km de Sos del Rey Católico, y para llegar al lugar desde Sos hay que tomar la carretera A-1601 que va a Navardún, y tras recorrer 4,8 Km por ella tomamos un desvío a la derecha que nos llevará, tras doscientos metros por carretera sin asfaltar, hasta el antiguo núcleo urbano de Gordués.
                El caserío presenta la particularidad de formar un recinto cerrado que engloba unas antiguas viviendas de agricultores y ganaderos, un palacio señorial y una iglesia en el ángulo sudeste del recinto que parece estar “engullida” por las construcciones anejas. Dedicada a San Esteban, la iglesia es un pequeño edificio de origen románico levantado en el siglo XII aunque muy reformado en el siglo XVII-XVIII, con una portada renacentista en el lado del evangelio protegida por un sencillo pórtico adintelado, entre pilastras cajeadas, con decoración geométrica y frontón partido cobijando una hornacina. De la fábrica primitiva, una nave rectangular dividida en tres tramos y ábside semicircular cubierto con bóveda de horno, tan sólo conserva esta última parte, alterada tras la restauración llevada a cabo hace pocos años. Desde el exterior puede apreciarse parte de la cabecera original, embutida en el edificio que alberga el horno de pan del caserío anejo. En el interior pueden apreciarse los apeos de las pilastras en las que se apoyaban los arcos fajones. Al exterior, lo más característico es la espadaña de dos vanos que se yergue sobre la techumbre a los pies del edificio.

                Toponímicamente Gordués deriva de Gordus, formado por el sufijo aquitánico –ossu, siendo el antropónimo Gordus variante de Cordus, atestiguado en una inscripción de Lugdunum (CIL, XIII, 1833). También es conocido como Gurdués por el frecuente cierre articulatorio de la vocal pretónica (o-u)[1]
             
               La primera fuente documentada que tenemos del lugar data del 24 de abril de 1189: “in sulco de Sancio (Garcez) de Gurdos[2]
             El lugar perteneció al monasterio de San Juan de la Peña y pasó en 1195 por permuta con otras propiedades al Hospital de Roncesvalles. 
            
          En 1335 sabemos que el infanzón  Lope Ximénez de Gordués tenía casal en el poblado.
     En Enero de 1395 los Lozano compraron a la Corona el lugar de Gordués y sus tierras por 200 florines de oro, 4.000 sueldos y cuatro dineros jaqueses, pero un lustro después, el 3 de septiembre del 1400, el rey Martín I autorizó al consistorio de Sos para reincorporar a la jurisdicción de la villa el lugar de Gordués, “…que por una sentencia arbitraria se había adjudicado a Martín de Lozano y Ampiés y recobrado que sea, lo une y devuelve su Majestad a dicha villa para siempre, prometiendo y jurando por Dios Nuestro Señor y a los Cuatro Evangelios, tocados de dicho Rey, de no ser separado jamás de dicha villa, reservándose perpetuamente los emonumentos que provengan de la jurisdicción y cualesquiera otros que hubieran tenido los Señores Reyes sus antecesores[3], reservándose el monarca el derecho de retracto mediante un instrumento de gracia confeccionado el 20 de julio de ese mismo año.
                Esto originó que los Lozano tuvieran que enfrentarse con el concejo de Sos en defensa de sus posesiones. Finalmente el rey reconoció la sentencia arbitral anterior que adjudicaba el lugar a Martín de Lozano[4], por lo que Gordués volvió a ser de los Lozano, siendo señores del lugar durante todo el siglo XV, y los únicos en Sos que tuvieron la categoría de señores por poseer un tipo de señorío, frente al resto de la nobleza del municipio que no gozaba de esta prerrogativa, con las influencias que ello conllevaba.
               
                Para entonces Gordués era un señorío sin vasallos, por lo que los Lozanos no obtenían beneficios en concepto de pechas, monedajes u otras rentas señoriales, pero sí obtuvieron beneficios explotando sus tierras y sus recursos naturales. De este modo, el señor de Gordués arrendó por un año, en 1479, a Pedro Carlos, un molino harinero que tenía junto al Onsella a cambio de 100 sueldos y la molienda gratuita de 25 cahíces de trigo, lo que demuestra la importante producción de cereal que los Lozano podían llegar a controlar si tenemos en cuenta que el consumo medio anual de cereal por persona  en el Medioevo era entre 1,5 y 2,5 cahíces, por lo que con toda seguridad la producción le generaría a los Lozano una buena cantidad de excedentes para su comercialización. Esto originó que los Lozano consiguieran una notable influencia sobre la población, ya que de ellos dependía el poder moler el grano, que sumado al hecho de ser los únicos en Sos que podían ostentar el tratamiento de señor, elevó la casa de los Lozano a un alto estatus social, siendo una de las familias que con más frecuencia ocuparon cargos públicos en la villa como jurados, jurado claveros e incluso en la Magistratura del Justiciazgo.

                   Además, en 1498 una crecida del río Onsella arrasó el azud del molino de Sosito, propiedad de la villa de Sos y lugar al que acudían a moler la mayoría de los vecinos, por lo que el concejo, intentando evitar ir a Navarra a moler el grano, le propuso a Lozano levantar un azud y una acequia en los términos de Gordués para solucionar el problema, a lo que el de Gordués accedió, dando un plazo de un año para la realización de las obras[5]
                También, en 1501, Lozano Martínez menor formalizó un contrato de aparcería con Miguel y Juan Espatolero por el que el infanzón les entregó un par de bueyes por cinco años y las tierras suficientes para que las labraran; los gastos de las simientes, siega, trilla, acarreos y herramientas serían a medias, así también como la cosecha obtenida. Transcurridos los cinco años, si los bueyes todavía estuvieran vivos volverían a poder de Lozano y si, por el contrario, alguno o los dos animales hubiere muerto o se hubiere perdido, ambas partes contribuirían por igual a reponerlo y al final del contrato se repartirían las bestias[6].
      
       
         Los Lozano también explotaron otros recursos, como las yerbas y pastos. A finales del siglo XV el aumento de la demanda de yerbas en la zona prepirenaica cincovillesa por parte de los ganaderos pirenaicos hizo que estos pagaran sumas considerables por la compra de los herbajes para pasto de sus rebaños en invierno. La primera referencia que tenemos de ventas de pastos en Gordués data del 8 de octubre de 1481, en la que se arrendaron yerbas a tres ganaderos de Ansó por 230 sueldos[7], volviéndose a vender los mismos pastizales en 1499 por un año a otro ganadero ansotano por 400 sueldos y un carnero[8]
                Los señores don Lozano Martínez y su esposa Sancha Romeu, ya mayores, se aseguraron sus últimos años de su vida arrendando el lugar de Gordués en 1505 a su hijo Lozano, a quien ya nombró heredero universal en 1457, a cambio de una renta anual de 200 sueldos y de mantenerlos en el comer, beber, vestir y calzar al mismo tiempo que debieran sustentar a una sirvienta que les ayudara. De este modo, Lozano Martínez padre aseguró la continuidad de sus posesiones y de su linaje, mientras su hijo Lozano continuaría explotando las tierras de Gordués y sus viñas, los recursos de hierbas, leñas y caza, además de recibir el diezmo y la primicia, aunque tenía que entregar el cuarto al obispo de Pamplona y hacerse cargo de la iglesia y de las misas ordenadas[9]
                Más tarde, Gordués fue abandonado y a finales del siglo XV era un lugar ya deshabitado que ni tan siquiera aparece en el censo de 1495, aunque posteriormente fue habitado de nuevo por otras familias.
               
                    En los siglos XIX y XX sus edificaciones fueron utilizadas por ganaderos y campesinos de Sos como casas de labor, siendo una pedanía de Sos hasta que en 1845 pasó a depender del cercano municipio de Navardún.
                Mateo Suman, en sus “Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón” de principios del siglo XIX describe así el caserío de Gordués:       
                “Es lugar del partido de Cinco Villas en la Valdonsella, y obispado de Jaca. Es moderno, aunque ya existía en el año de 1728 como consta del empadronamiento de la sal del mismo año en el que se le señalan ocho vecinos. D. Andrés Fuertes vecino de la villa de Biel es señor solariego de este lugar, y él mismo nombra alcalde que es el único que ejerce jurisdicción, sin regidores, ni síndico. Su situación es llana, excepto un poco de repecho que hace a su poniente. La figura del lugar es cuadrada; es una plaza murada por nueve casas, y una iglesia; tres casas a cada lado. Los edificios son de piedra común, cubiertos con tejas copadas, y el suelo sin empedrar. Confina por poniente con término de Navardún; por oriente y sur con término de Sos, y con Arroitia, y por norte también con término de Navardún. Dista de este media hora, de Sos una; de Urriés, otra; de Jaca once y de Zaragoza poco más de 20. El río Onsella corre cerca de Gordués, y este lugar está a su izquierda. Ya se ha dicho el nacimiento, curso, etc. de este río. No hay molino, ni fábrica. Próxima al pueblo hay una fuente de buena agua de la cual se surte para su consumo. No hay árboles, sino arbustos comunes, bojes, gabarderas, espinablos, aliagas, artos, etc. La caza, es también común, perdices, conejos, liebres, palomas torcaces, raposas, algún corzo, etc. Pueden mantenerse en sus montes 400 cabezas de ganado lanar; y de vacuno de 40, a 50. La mayor parte del monte es para la agricultura cuya cosecha anual se calcula ser la de 800 cahíces de trigo; 100 de cebada, avena 200. Hay también lino y hortaliza, pero para su consumo. En lo espiritual Gordués, es anexo de Navardún, y el cura de este, lo es de aquél. La iglesia parroquial está dedicada a San Roque, y este santo está de bulto en el único altar que hay en ella. El patrón es San Estevan protomártir. Hay un pósito de trigo. El señor presta grano a sus vecinos para sembrar, y lo devuelven a la cosecha, para que siempre esté existente. Pagan a dicho señor seis fanegas de diezmo, por cahizada de tierra. Estos naturales visten al estilo de los de Valdonsella y montaña, con ungarina, chupa, abarcas, o alpargatas. Sus juegos, naipes, barra y pelota. En sus fiestas usan de la flauta, o churlar y salterio. Las casas son nueve; los vecinos doce, y las personas 64. Algunos llaman a este lugar Gurdués pero lo común es Gordués. La tierra de año y vez y el 5 por uno, suele dar, y a veces más”.

                Y medio siglo después  Pascual Madoz, en su “Diccionario Geográfico Histórico” describe Gordués de la siguiente manera:
                “Lugar con ayuntamiento de la provincia, audiencia, territorio y capitanía general de Zaragoza (25 horas), partido judicial de Sos, diócesis de Jaca. Situado en la ribera izquierda del río Onsella, al Este de la capital del partido, goza de buena ventilación y clima saludable. Tiene 8 casas, un palacio y una iglesia aneja de la parroquia de Navardún, las cuales forman un círculo para cuya entrada hay dos puertas. El término confina al Norte con el de Navardun; Este con Urriés y Gordún, Sur el despoblado de Rueita, y Oeste con Sos. El terreno participa de monte y llano, y es de regular calidad la porción que se cultiva, y fértil la que se riega con las aguas del río Onsella. Los caminos son locales y no muy buenos. El correo se recibe de la administración de Sos tres veces a la semana. Produce trigo, cebada, judías, lino y hortalizas; mantiene poco ganado, y hay caza de perdices y conejos en corta cantidad. Industria: la agrícola. Población: 6 vecinos, 27 almas. Capital productivo: 30.000 rs. Imponible: 1.800. Contribución: 510. Este pueblo pertenece a la casa de Fuentes de Bucastillo, de la que son colonos todos sus habitantes, pagando el arriendo proporcionado a las tierras que cultivan”

                Sabemos que en 1980 Gordués contaba todavía con 19 habitantes, 4 en 1991 y ninguno actualmente. Hoy forma parte de una explotación agropecuaria utilizada también como coto privado. Varias construcciones ganaderas como cuadras, almacenes, rediles, etc..., algunos de ellos derruidos o abandonados, rodean el recinto por su parte exterior.

                Como curiosidad podemos decir que en esta entidad de Gordués se rodaron varias escenas de la película “La vaquilla” de Berlanga, concretamente las correspondientes a los interiores de la Casa del Marqués (Adolfo Marsillach), cuyo actual propietario es Ricardo Mola.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          




[1] Cortés Valenciano, Marcelino. Toponimia de las Cinco Villas de Aragón.
[2] A.P.S., sin catalogar, en Piedrafita Pérez, Elena: La organización territorial y la propiedad de la tierra en las Cinco Villas durante los siglos XII y XIII. Universidad de Zaragoza, 202, doc. 240, 1992
[3] Noticiaas históricas de Sos. Ambrosio Guillén de Jasso. Archivo de la villa de Sos, año 1440.
[4] A.P.Z., Reales Ordenes, 810/7
[5] A.H.P.S. Juan Zareco, p. 440, ff. 27-27v.
[6] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 458, f. 56v.
[7] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 424, f. 32.
[8] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 456, ff. 43-43v.
[9] A.H.P.S. Bartolomé Español, p. 487, ff. 76v-78




BIBLIOGRAFÍA


-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2012.
-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533) I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2009.
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponinia de las Cinco Villas de Aragón. I.F.C., C.E.C.V., Ejea de los Caballeros (Zaragoza)
-FALCÓN, ANA ISABEL. “Las Cinco Villas, tierra de infanzones”, en Esteban Sarasa Sánchez: Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII. I.F.C., D.P.Z., 2007.
-GIMÉNEZ AÍSA, Mª PILAR. Guía del arte románico. Cinco Villas. Fundación Uncastillo, 2008.
-GUILLÉN DE JASSO, AMBROSIO. Noticias históricas de Sos. Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, nº 3. Zaragoza, 1952.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-SUMAN, MATEO. Apuntes para el diccionario Geográfico del Reino de Aragón. Partido de Cinco Villas. Según el ms. de la R.A.H. de 1802. Edición de Josefina Salvo Salanova y Álvaro Capalvo Liesa. I.F.C., D.P.Z. Zaragoza. 2015.
En la web:
-www.sipca.es. Iglesia de San Esteban de Gordués