domingo, 29 de abril de 2018

EL OFICIO DE PORQUERO EN LA EDAD MEDIA


            

         La cría de cerdos, o puercos, ha sido, desde tiempos inmemorables, una importantísima y fundamental  actividad en cualquier sociedad en muchas partes del mundo, y a las personas encargadas de su cuidado, atención y alimentación se les llama porqueros.
El cerdo es un animal dócil, fácil de alimentar, que proporciona abundante carne, y ha servido desde siempre, e incluso todavía hoy, para sobrellevar los duros y fríos meses del invierno.
En la Alta Edad Media tal era su importancia que utilizaban los cerdos como unidad de superficie para medir los campos y bosques según los puercos que podían criar y engordar en un determinado espacio. Así, según un censo en Italia del siglo X, la superficie perteneciente a una determinada hacienda  era la que daba cabida a 1.672 cerdos.
Igualmente los porqueros, aunque eran considerados como siervos, eran muy respetados y apreciados, siendo muy bien reconocido su trabajo, que en muchas ocasiones eran recompensados por el señor con una porción de tierra para la manutención de sus familias. Tan bien considerados estaban que tanto el magister porcarius (el maestro de porqueros) como el porquero (pastor) llegaron a ser equiparables en importancia con la figura del maestro artesano, según las penas a pagar que establecía la sociedad en una ley del año 653 por el homicidio de uno de sus maestros. Dicha ley establecía que el homicida de un maestro artesano o de un maestro porquero deberá pagar 50 monedas de oro; y la misma cantidad  si el fallecido fuera el porquero. La cantidad se rebaja a 25 monedas si el muerto fuera de menor rango, como ayudante o aprendiz de artesano o ayudante de porquero.
Mes de octubre en el calendario agrícola
de la iglesia del Monasterio de Ripoll.
Un porquero toca el cuerno mientras los cerdos
se alimentan de las bellotas caídas de la encina.
(foto: nick: Oliba. elpasiego,foroactivo.com) 
En la iconografía románica también aparece la imagen del porquero. En las iglesias medievales se usó la iconografía para advertir al creyente sus deberes y obligaciones, tanto espirituales como terrenales. En este último aspecto, la iglesia recordaba a los campesinos- que eran la inmensa mayoría- su papel en la sociedad. El ser humano se vió en la obligación de “ganarse el pan” con “el sudor de su frente”. Por este motivo muchas iglesias románicas recordaban las tareas que debían realizar a lo largo del año a través de un “calendario iconográfico” que representaba las diferentes faenas agrícolas y ganaderas a realizar en el curso del tiempo (siembra, siega, recolección,…) y de esta forma “cumplir” con sus obligaciones y así obtener una justa recompensa, tanto material como espiritual, obteniendo la salvación de sus almas en el cielo a través de su trabajo en la tierra.

Mes de noviembre. Calendario agrícola de la iglesia
del Monasterio de Ripoll. La matanza del cerdo.
(foto: nick: Oliba. elpasiego.foroactivo.com)
        En estos calendarios agrícolas el mes de octubre suele estar representado por un porquero con una vara en la mano que utilizaría para tirar las bellotas del árbol para que así los cerdos las coman y engorden. El mes siguiente, noviembre, viene representado por la matanza del animal.
En España son muchas las iglesias románicas que representan este calendario agrícola; la más cercana la tenemos en la localidad cincovillesa de El Frago, donde podemos admirar este calendario, también llamado mensuario, en la arquivolta interior de la portada sur de la iglesia de San Nicolás. Más representaciones en territorio donde el románico vivió su máximo esplendor las tenemos en la segunda arquivolta de la portada de la iglesia de San Claudio de Olivares, en Zamora, o en las jambas de la portada de la iglesia del monasterio de Ripoll, en Gerona, entre otros, si bien la iconografía, a veces, no es la misma en toda Europa, pues en ocasiones se ajusta al lugar geográfico donde se ubica y se ven alteradas las representaciones en función del clima, ritmo de las estaciones, costumbres y producciones de cada lugar.
Portada sur de la iglesia de San Nicolás en El Frago.
               El "mensuario" se encuentra en la arquivolta interior.
El porquero, en definitiva, obtuvo una buena reputación al estar al cuidado de unos animales que eran la base alimentaria de la inmensa mayoría de la población y el alimento popular por excelencia, sobre todo en Navidad y Carnaval.
En Sos del Rey Católico nos queda constancia de la existencia de este trabajador en un documento de 5 de septiembre de 1508 por el que los oficiales de la Villa contratan como porquero a Juan de la Pedrera por un año, estableciendo en el mismo las condiciones del contrato y la paga del porquero:
“Pedro Alfonso d´Artieda, lugarteniente de Sos,y los jurados de la villa, contratan a Joan de la Pedrera como porquero durante un año. Deberá guardar y estar a la continua con los puercos o con algún otro hombre a conocimiento de los oficiales, bajo pena de V sueldos por cada día que faltare. Por cada puerco que guarde por un año se lleve una fanega de trigo o II sueldos y VI dineros, aquello que más quiera el dueño, y si guarda más de I puerco por casa, que se pague por el tiempo que lo lleve; en caso que un puerco sea puesto en la porquería desde el presente día hasta Carnestuliendas, que pague todo el año, y si es puesto después de Carnestuliendas que pague el dueño por medio año media fanega de trigo.
Es concordado que el mencionado Joan tendrá que dar señal de todos los puercos que durante su custodia se hayan perdido. Asímismo tendrá que ir y llevar la porquería de día y de noche donde manden los oficiales, bajo la dicha pena de V sueldos. Y con esto los oficiales prometieron no tirarle la porquería y pagarle la mitad del sueldo al principio del año y la otra mitad al final.
Con esto, el dicho Joan jura y acepta los puercos y guarda de los mismos, siendo testigos Pedro d´Artieda menor y Eximeno Lozano de Castiliscar, habitantes de Sos.”[1]
Atendiendo a la toponimia del municipio de Sos, es de suponer que las porqueras se debieron ubicar hacia el sureste de la villa, al este de la vieja carretera que comunica Sos con Uncastillo, junto a los términos de Cenera y la Chocarrina, en una partida que la toponimia recoge, precisamente, como "Val de los Puercos".
Pero además del iconográfico calendario agrícola existen otras manifestaciones orales, transmitidas de generación en generación, que coinciden con el citado calendario y nos recuerdan también las tareas agrícolas realizadas a lo largo del ciclo anual. Son los refranes. Refranes populares, algunos de ellos de muchos años de antigüedad.
En referencia al tema que nos ocupa de todos es conocido el refrán que, llegado el mes de noviembre, nos recuerda la fecha del Santo para la cual el cerdo es sacrificado: “A cada cerdo le llega su San Martín” o “En el mes de los muertos mata tus puercos”. En Galicia dicen: “polo San Martiño mata teu porco e proba o viño” (Por San Martín mata tu cerdo y prueba el vino) o “Castañas, noces e viño, fan a ledicia de San Martiño” (“Castañas, nueces y vino, hacen la alegría de San Martín”)




[1] A.H.P.S., Miguel del Sen,. P. 464, f. 81.






BIBLIOGRAFÍA


-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación Provincial. Zaragoza, 2009.
-COIRA POCIÑA, JUAN. “Ver, concebir y expresar el paso del tiempo. El calendario medieval y el refranero” Revista de medievalismo nº 23, pp. 117-155. Sociedad Española de Estudios Medievales, 2013.
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. I.F.C.  Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
En la web:
-POZA YAGÜE, MARTA.” Las labores de los meses en el románico” Revista digital de Iconografía medieval, vol. 1, nº 1, pp. 31-42. Universidad Complutense de Madrid. Dpto . Historia del Arte I (historia medieval) Madrid, 2009.
En la web:
-LÓPEZ MORLANES, JORGE. “Importancia de la cría de cerdos en la Edad Media” www.fmvz.unam.mx/fmvz/imavet/1999_2/img99_201.pdf.


JUAN MARTÍN DE AMPIÉS

Estatua de Juan de Ampiés, en Coro (Venezuela)

               Era hijo del sosiense Martín Martínez de Ampiés. Se sabe era aragonés, pero no se tienen datos concretos de la fecha y lugar de nacimiento.

Fue militar, descubridor y conquistador, oficial del ejército español en el siglo XVI. Tras haber obtenido sus ascensos por méritos propios en las campañas de Italia marchó a América, siendo regidor de La Española (Santo Domingo) en 1511, cumpliendo el cometido de reprimir el tráfico de esclavos que ciertos mercaderes hacían en las costas venezolanas. 
       Tras descubrir Alonso de Ojeda las islas de Aruba, Bonaire y Curaçao, Juan de Ampíés tomó posesión de estas islas a principios del siglo XVI para el rey Fernando el Católico, según una Real Célula del 17 de noviembre de 1526 donde se le concede a Ampiés el poder sobre ellas con la condición de no llevar armas, hacerse acompañar de dos religiosos, dar buen trato a los indios y no robarles sus pertenencias; islas que seguirían bajo soberanía española hasta el siglo XVII.
        En 1526 Ampiés rescata en Santo Domingo a unos parientes del cacique Manaure, líder de los indígenas de la zona en Tierra Firme, que habían sido hechos prisioneros por un grupo de traficantes para venderlos como esclavos. Manaure quedó tan agradecido con el español que trabaron una franca amistad, solicitándole que, junto a otros dos caciques más,Baracuyra y Baltasar, le ayudara a poblar otras regiones de la zona.
        Ampiés mandó desde La Española a su hijo, también llamado Juan, junto con unos 60 soldados, siendo recibidos por Manaure y en unos terrenos apropiados asentaron una ranchería, que poco a poco se fue poblando y sería la futura ciudad de Santa Ana de Coro, la primera ciudad de Venezuela. La fecha de la fundación de la ciudad es el 26 de julio de 1527, día de Santa Ana, de ahí su nombre.
Manaure

    Es decir, que la ciudad de Coro fue fundada por el hijo de Juan de Ampiés, pero bajo el amparo y ayuda de su padre,que estaba en Santo Domingo, por lo que puede decirse que ambos fueron los fundadores de esta primera ciudad venezolana, y de ahí el enredo de algunos textos publicados en relación con estos conquistadores.
                        Los nativos le llamaban Juan “El Bueno”, pues explotaba los productos de la tierra en paz, armonía y dando participación a los indios, con lo que hubiera llevado a cabo una excelente y pacífica labor de penetración en aquellas tierras si Carlos V no lo hubiera impedido concediendo a los Welser(familia de banqueros de Augsburgo, una de las más poderosas casas financieras de Europa en aquella época) los derechos y privilegios para explotar aquel territorio, que comandados por el conquistador Ambrosio Alfinger sólo llevaron la muerte, desolación y destrucción a la zona. 
                          Juan de Ampiés continuó prestando excelentes servicios a la causa de España en La Española, donde falleció el 8 de febrero de 1533








BIBLIOGRAFÍA

-TORRES MOLINA, BHILLA. Manaure el Diao. Escuela Técnica popular Don Bosco. Caracas (Venezuela), 1976.
En la web:
-www. wikipedia. Juan de Ampiés
-www.elnacional.com. Juan de Ampiés: el conquistador pacífico. Rafael Arraiz Lucca.
                        -www.municipiourdaneta.com. Coro.

lunes, 23 de abril de 2018

¡ALA MAÑOOOOO.....!


            Ya hemos visto el léxico de Sos(ver), y cómo todavía algunos vecinos de la villa usan ciertas palabras, giros o expresiones lingüísticas de este peculiar léxico.
            Pero además del léxico de Sos existen en Aragón otras expresiones, chabacanas y vulgares, pero no por ello menos usadas, sobre todo en el medio rural, incluído Sos.
          Son expresiones formadas por una sola palabra y que vienen a sustituir una frase entera con todos sus constituyentes sintácticos, y aunque, como hemos dicho, conllevan mucha vulgaridad y ordinariez, su uso está bastante popularizado. Generalmente son exclamaciones, palabras sincopadas, peyorativas, eufemismos...de ámbito muy local y que pueden adquirir diversos significados dependiendo del contexto y la situación en la que se encuentren los interlocutores y, claro está, no pasan desapercibidas para un oyente de cualquier otra comunidad autónoma.
           Como ejemplo, aunque algo exagerado y en clave de humor, exponemos a continuación un diálogo entre dos agricultores sosienses que se hallan en la huerta de uno de ellos. Uno se dispone a sembrar semillas en los hoyos que previamente había excavado en la tierra mientras el otro se encuentra de pie tapando el hoyo sin darse cuenta de ello.
            Fijaros la facilidad con la que resumen 85 palabras en sólo ¡10!

-          ¡Aivadái!
-          ¿Mande?
-          ¡Tiraaaa...!
-          ¿Ein?
-          ¡Rídiela!
-          ¿Pasapués?
-          ¡Alakaskala!
-          ¿Yesopués?
-          ¡Recojona! ¡ala mañoooo.....!

TRADUCCIÓN

 -Por favor ¿Tendrías la amabilidad de apartarte de ahí?            
-Perdona, no te he entendido ¿Qué es lo que quieres?               
-¡Que te apartes de enmedio. Que no me dejas trabajar!             
-¿Que dices, que no te entiendo?                                             
-¡Me dejas asombrado con tu forma de entender las cosas!¡Joder qué torpe!        
-No entiendo qué es lo que sucede ¿podrías explicármelo?                                                   
-¡Que te vayas de aquí! ¡Que no te quiero ni ver!                                     
-¿Por qué quieres que me vaya?                                                  
-¡Joder! ¡Ya te lo he dicho! ¿Te apartas de ahí o no?    



            ¡Seguro que habéis oído en el pueblo a más de uno estas expresiones!                          

domingo, 22 de abril de 2018

ARCOS CONOPIALES EN SOS




Arco conopial apuntado. Sos del Rey Católico

El arco conopial es un tipo de arco apuntado formado por dos arcos de cuarto de circunferencia, cóncavos en el arranque seguidos por dos convexos y presentando en su remate, en la clave, una escotadura con el vértice hacia arriba, por lo que contiene cuatro centros, dos en el lado interno y otros dos en el externo.
Fue un arco inventado por la arquitectura islámica pero muy utilizado por el arte gótico y en la arquitectura de los siglos XIV y XV.
           Actualmente, la presencia de estos tipos de arcos en la villa de Sos del Rey Católico se reduce a dos puertas y una ventana.

Existen básicamente tres tipos característicos de arcos conopiales: el modelo clásico de arco conopial rebajado; el tipo de arco conopial apuntado no rebajado, muy utilizado en los portales góticos y, aunque con menos presencia en la arquitectura, también existe el remate conopial, un arco de medio punto reconvertido en apuntado al añadirle un simple vértice en la parte superior de la clave, a modo de remate.
Es precisamente éste último tipo el que nos encontramos en dos puertas de Sos del Rey Católico, ambas contiguas (s. XV-XVI), y probablemente las dos únicas manifestaciones de este tipo de arco en todo el pueblo. Se encuentran junto al albergue, en dirección hacia el castillo.

Remate en arco conopial. Sos del Rey Católico
Estos remates conopiales se esculpían en las portadas a modo de adorno, simplemente para romper la sobriedad de los arcos de medio punto y conseguir un efecto visual más alegre, vistoso y diferente al resto de portales.
Igualmente encontramos en la calle de Fernando el Católico una ventana geminada con sendos arcos conopiales en ambos vanos (fotografía del encabezamiento de la entrada); éstos son del tipo de arco conopial apuntado no rebajado, muy característico del arte gótico, pero de factura muy posterior a los portones anteriormente citados.
            Respecto al modelo clásico de arco conopial, rebajado, hubo en Sos una ventana de este tipo en el Barrio Alto, la única en todo el pueblo, pero lamentablemente la hicieron desaparecer no hace muchos años cuando los propietarios de la vivienda reformaron el edificio.
               
Modelo cásico de arco conopial rebajado. Ujué.(www.verpueblos.com)

UN CRISTO DE SOS EN EL MUSEO DE NAVARRA

Cristo crucificado, procedente de Sos.
 Museo de Navarra.

En el siglo XVI hubo un Cristo en Sos que actualmente se encuentra en el museo de Navarra. Es una talla renacentista realizada en madera policromada que representa un Cristo crucificado pero del que no se conserva la cruz. La altura del mismo es de 62 cm por 50 cm de anchura y 14,50 de profundidad. La anatomía es típica de la figuración española renacentista, con los brazos extendidos hacia arriba y marcando un fuerte realismo expresivo. Se trata de un Cristo todavía vivo, crucificado con dos clavos en las palmas de las manos y uno atravesando los pies. El cuerpo está cubierto con un perizonium policromado en blanco estofado y con decoración de líneas de colores verticales. La cabeza, sin corona de espinas, se encuentra ligeramente inclinada hacia su derecha. El cuerpo es policromado en tono grisáceo con manchas de sangre y marcadas heridas en el costado, rodillas y cabeza.

domingo, 15 de abril de 2018

LA LECHUZA, AVE DEL 2018

Lechuza común (Tyto alba)

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha elegido la lechuza como ave del Año 2018 para concienciar a la sociedad sobre su declive poblacional, que ha visto mermada su presencia en España en un 13% respecto al 2015, llegando en algunos puntos del territorio nacional al 50%.
La lechuza es un ave protegida incluida en el Listado de Especies Silvestres de Protección Especial. Está prohibido cazarlas, capturarlas e incluso molestarlas, tanto a ellas como a sus nidos.
Es un ave rapaz a la que, desde las primeras civilizaciones, se le ha atribuido un polivalente simbolismo.  Para el pueblo azteca simbolizaba los infiernos, asociada a las fuerzas tectónicas y todos los desastres de la naturaleza, como tempestades, inundaciones…Para los egipcios, igual que en la India, representaba desgracias y muerte, el frío y los malos presagios de personas cercanas, al igual que en las culturas orientales, como la china, que la considera como anunciadora de desdichas y calamidades por tener “ojos de demonio”. Autores clásicos destacan que la lechuza se la ve merodear siempre por los cementerios, habitando en cuevas, introduciéndose en las iglesias para beber el aceite de las lámparas y arrojar allí sus excrementos, por eso, si era vista de día era señal de un cruel y maligno presagio, como cuenta San Isidoro en sus Etimologías( en realidad el aceite de las lámparas se lo llevaban los sacristanes). En la antigua Roma se creía que las lechuzas se transformaban en brujas para entrar por las ventanas en las guarderías de los niños y chuparles la sangre cuando estaban durmiendo en sus cunas, por lo que las capturaban para clavarlas vivas en las puertas de sus casas como venganza por sus actos y así  alejar el mal de sus moradores.
La Biblia lo considera un animal impuro (Lv. 11, 16), y la tradición cristiana tiene a la lechuza como portadora de mal augurio, desgracias, males y desdichas. Los griegos, por el contrario, la asociaban con las virtudes de la prudencia, la sabiduría y el conocimiento ya que, gracias a su excelente visión nocturna, sólo ellas podían ver donde los demás no ven absolutamente nada.
En nuestra cultura tradicional también se las considera portadoras de mal augurio. Existe la creencia popular que si una persona oye una lechuza durante varias noches seguidas, ella o algún pariente cercano perderá la vida.
Como en todas las creencias y supersticiones, el temor hacia estas inofensivas aves nocturnas  es infundado, pero aún sabiéndolo, el halo misterioso que siempre ha rodeado a las lechuzas desde tiempos muy remotos y que ha sido transmitido durante siglos generación tras generación por las numerosas y variadas civilizaciones, seguirá presente hoy en día en las creencias, folklore y cultura de todos los pueblos del Planeta.

La lechuza común (tyto alba)
La lechuza es un ave del orden de las strigiformes, rapaz de hábitos nocturnos, de cabeza grande y ancha, con los dos ojos muy desarrollados y orientados frontalmente; excelente oído, situado al lado de los ojos pero no visibles por estar tapados con plumaje y a diferente altura uno del otro, pico ganchudo y fuertes garras para capturar sus presas. Aunque sus ojos son fijos (no los mueve), y están orientados hacia adelante, poseen un espectacular oído capaz de detectar cualquier mínimo movimiento a sus espaldas, poseyendo la habilidad de poder girar su cuello a izquierda y derecha hasta 270 grados merced a las catorce vértebras que lo componen, por lo que gracias a esto abarcan un campo de visión de 360 grados sin necesidad de moverse del sitio.
El plumaje es espeso y suave; en la parte dorsal y la cola suele ser vermiculado con estrías y pinceladas de color negro, gris, pardo y blancuzco, mientras que las zonas ventrales suelen mostrar un moteado variable, siendo blanca la parte frontal de la cabeza. Pero la característica más importante de su plumaje es su diseño. Las plumas están diseñadas para no hacer ningún ruido mientras vuela o aletea, por lo que su silencioso vuelo se convierte en un excelente aliado a la hora de atrapar sus presas sin que éstas se percaten de su proximidad.
La forma de cazar de la lechuza resulta muy curiosa. Su característica “cara” redondeada actúa como una antena parabólica. Primero escucha; con su agudísimos oídos a diferente altura es capaz de triangular la posición exacta de su presa; al no poder girar los ojos para verla, lo que gira es su cabeza para con su excelente visión nocturna en tres dimensiones orientarse en línea recta hacia ella; levanta ágil y silenciosamente el vuelo y, una vez coordinados perfectamente el oído, la vista y el cuerpo, se lanza sigilosa sobre su presa (que ni la ha visto ni oído llegar), agarrándola viva fuertemente con sus garras o pico (dependiendo del tamaño de la misma) y se la lleva a otro lugar para descuartizarla tranquilamente e ingerirla.
Su dieta preferida son los roedores, aunque también atrapan lagartijas, topos, murciélagos, pequeños pájaros que se mueven mientras duermen en los árboles, arañas, gusanos, cucarachas, grillos, musarañas, ranas, e incluso gazapos.
Podemos encontrar lechuzas en cualquier punto de España; suelen ser sedentarias, apenas se mueven de un emplazamiento a no ser que haga demasiado frío, por lo que buscará otra ubicación  más templada lo más cerca posible, o se vea obligada a marcharse de su lugar habitual por falta de alimento.
Generalmente están presentes en cualquier tipo de hábitat excepto en los bosques muy densos y las zonas muy montañosas, adaptándose muy bien al hábitat urbano, no dudando en ocupar edificios abandonados, oquedades de las casas, campanarios, graneros, iglesias, castillos…,.(en algunos pueblos todavía se las conoce como “ lechuzas de campanario”),  lugares que les proporcionan altura para poder vigilar desde lo alto, protección contra el viento, lluvia o granizo y seguridad para ellas mismas y para su nidada, pues al ser cavernícolas aprovechan cualquier oquedad del muro para poner sus huevos.
Al llegar la primavera el macho buscará compañera para aparearse. Para ello emite unos sonidos distintos y mucho más fuertes que los habituales para atraer a la hembra, compaginados con una diversa exhibición de vuelos y mostrando el lugar de anidada entrando y saliendo del futuro nido. Si la hembra acepta, se acerca al macho y culminan la acción. Ésta pondrá entre 5 y 7 huevos, dependiendo de lo mejor o peor nutrida que esté, haciéndolo en dos veces con un intervalo de dos o tres días entre puesta y puesta,  e incubará los huevos ininterrumpidamente al menos entre 32-34 días, siendo alimentada durante todo el proceso de incubación por el macho.(En esta época de cría una pareja de lechuzas puede llegar a consumir unos cien ratones al mes)
Una vez eclosionados los huevos es indispensable que todos los polluelos estén bien alimentados, de lo contrario los hermanos mayores-aquellos que nacieron de la primera puesta- comenzarán a practicar el canibalismo contra sus parientes más débiles y pequeños.
El macho emite hasta 17 sonidos diferentes, todos ellos, a menudo, chirriantes y estridentes, pero el más característico y reconocido, por ser el que más usa, es una especie de siseo muy sonoro que va “in crescendo” de volumen a medida que el animal lo va emitiendo. Los chillidos de la hembra, por el contrario, suelen ser más graves, como ronquidos, algo ronroneantes y repetitivos.
En Sos del Rey Católico, hasta hace cuatro o cinco años, era muy frecuente escuchar por las noches estas aves nocturnas en el castillo o en cercanos graneros, no se veían pero se oían. Últimamente ya no se escuchan casi sus estridentes sonidos; la presencia de estas aves es muy reducida, si no nula. Sólo muy de vez en cuando alguna despistada lechuza que pasa por la zona vuelve a habitar muros de la iglesia, del castillo o a algún viejo caserío o granero abandonado, pero no por mucho tiempo.  La abundancia de comida de hace años ya no es la misma que ahora, y si no hay ratones que cazar habrá que buscarlos en otro lugar. Se van.
Las lechuzas en Sos, con su falta de presencia, nos están anunciando los problemas sociales y ambientales que atraviesa el medio rural en la actualidad. En Sos y en el resto de España.
Desde hace años, como si de una relación causa-efecto se tratase, la breve pero gradual ausencia de lechuzas nos va anunciando, al mismo tiempo y  progresivamente, la cada vez menos existencia de vida en el campo, tanto animal como humana.
El motivo de este descenso poblacional, no sólo de lechuzas sino de otras aves y animales de nuestra fauna,  es la rápida y contundente transformación del medio agrario en los últimos años, cada vez más alejado del típico paisaje rural que mostraba un mosaico de cultivos adaptados a la realidad hídrica de la zona, y que según la directora ejecutiva de la S.E.O, Asunción Ruiz, “cada vez se basa más en los monocultivos y en el uso abusivo de plaguicidas y rodenticidas”. Además, la bióloga Patricia Orejas denuncia que el agricultor, por el afán de aprovechar hasta el último milímetro cuadrado de tierra,” no respeta los linderos ni la vegetación natural  y  no hay alternancia de hábitats, que es lo que da riqueza a una zona”
Lechuza en una exhibición de vuelos de aves rapaces en Sos del Rey Católico
A todo esto hay que añadir el también paulatino despoblamiento del medio rural y el abandono de instalaciones agropecuarias. Hace años los graneros, corrales y otras construcciones rurales ofrecían cobijo y comida a las lechuzas y otros animales asociados a los humanos.
Con esta progresiva degradación del hábitat agrícola y rural no es de extrañar que el número de lechuzas haya disminuido drásticamente. Las pobres rapaces pierden sus tradicionales lugares de nidificación, muchos de ellos derrumbados, la población animal de las variadas especies que componen su dieta alimentaria se ha visto trágicamente mermada; hay menos insectos, por lo tanto, menos roedores, y si consiguen apresar algún ratón resulta que está envenenado (se han encontrado restos de pesticidas en cadáveres de lechuzas, probablemente por haber ingerido ratones envenenados)
Y por si todo esto fuera poco, aún quedan otras actuaciones del ser humano que continúan impidiendo el asentamiento de estas rapaces, como por ejemplo el cerrar con alambradas los campanarios de las iglesias que, si bien  estos cerramientos están pensados para evitar las plagas de palomas y evitar así el deterioro y corrosión de sus muros derivados de la abundante cantidad de excrementos que dejan, no han tenido en cuenta los daños colaterales que originan a otras especies protegidas, como es el caso de la lechuza.
A todo esto hay que añadir los accidentes mortales sufridos por las lechuzas al cruzar entre las aspas de los numerosos “ enjambres” de aerogeneradores que pueblan nuestros cerros, los atropellos sufridos al ser deslumbradas por los faros de un coche al pasar junto a una carretera y las electrocuciones derivadas por tocar un cable de alta tensión, accidentes e instalaciones hechas por la mano del hombre que no contribuyen en nada a mejorar el estado de conservación de la lechuza en nuestra comarca y en España en general.
En resumen, la pérdida de la diversidad natural del hábitat, la transformación del medio agrario, el  uso de pesticidas, el despoblamiento del medio rural y otras actuaciones del ser humano son las causas del descenso poblacional de las lechuzas en toda España.
Una solución a todo esto es mejorar la biodiversidad del medio rural, todo un reto que se ha propuesto alcanzar  la S.E.O., un camino a recorrer que va a resultar muy largo y difícil, con muchas trabas e impedimentos por delante, sorteando infinidad de obstáculos ante las Administraciones, Diputaciones y diversos Organismos Oficiales, pero que en los próximos años la citada Sociedad se ha propuesto alcanzar importantes objetivos. Veremos que nos deparan las Leyes Medioambientales.





BIBLIOGRAFÍA

-Periódico El País. 2 de enero de 2018. “La lechuza común está desapareciendo en silencio”, artículo de Bruno Marín
En la web:
-hablemosdeaves.com. Lechuza
-National Geographic, 3/1/2018. “La lechuza común, ave del 2018” natinalgeographic.com.lechuza
-www.abajocomoarriba.blogspot.com.es. “Símbolos, mitos y arquetipos”. Blog de Johnny McClue

miércoles, 11 de abril de 2018

PACHARÁN CASERO



Al ser Sos del Rey Católico una zona donde tradicionalmente se ha venido elaborando el pacharán, se ofrece a continuación una receta para elaborar el mismo aunque, como en toda elaboración artesanal,”cada maestrillo tiene su librillo”.

Pacharán
El pacharán es un licor anisado de entre un 25 y 30 % en volumen de alcohol, con un color y aroma característico que se obtiene tras la maceración del fruto del endrino en el propio licor.
Las endrinas, también llamadas arañones, son los frutos del endrino [prunus spinosa (ciruelo espinoso)], un ciruelo silvestre de la familia de las rosáceas con espinas en las ramas (de ahí el nombre de arañón, por la facilidad de arañarse las manos en el momento de la recolección) Estas pequeñas “ciruelas”, del tamaño de una uva pequeña, son de forma redonda, de color negro azulado y sabor áspero.
 El hábitat natural del endrino es muy variable y crece prácticamente en toda la Península Ibérica, aunque con menos intensidad en el sur. Prefiere suelos calizos, por lo que su máxima presencia corresponde en el área norte, concretamente en la zona vasco-navarra.







Endrinas en la mata
Las endrinas se usan en la elaboración de mermeladas, jaleas, colorantes, licor y pacharán, siendo éste último el proceso de elaboración más usado en la zona del País Vasco y Navarra. ¡Ojo! no confundir el licor de endrinas con el pacharán; el primero es muy probable que no lleve endrinas, sino acidulantes, aromas, colorantes..., el segundo, el pacharán, tiene que llevar endrinas, o arañones.
En el mercado existen diferentes marcas de pacharán, más o menos buenos, más o menos caros, pero ninguno es comparable con el pacharán casero, hecho por nosotros mismos, y que a continuación detallamos el proceso de su elaboración, desde la recolección hasta su embotellamiento y posterior consumo.
 La principal ventaja de hacer el pacharán casero es que podemos elaborarlo según nuestro gusto particular: con más o menos grados de alcohol, más o menos dulce, denso, aromático, o con más o menos intensidad de color, todo dependerá del tipo de licor que usemos y de la maduración, cantidad y calidad de endrinas que le añadamos.
 Las recomendaciones y pasos de elaboración que a continuación se exponen son para realizar un auténtico pacharán casero tipo stándar, de gran aroma y justa graduación, cuyos únicos ingredientes son dos: anís y arañones, nada más; ni granos de café, canela, vainilla...u otros ingredientes que nada tienen que ver con el auténtico pacharán.
Endrino entre otros arbustos
 Lo primero que tenemos que hacer es recoger arañones, sin ellos no hay pacharán. Para ello tendremos que tener localizados de años anteriores algunas matas en los alrededores de Sos, cuya ubicación guardaremos con extremado celo, cuidando escrupulosamente no desvelar su situación a ningún vecino o amigo, pues aunque hay muchas matas en la comarca, más son aún los interesados en recoger sus frutos, por lo que con la divulgación de las ubicaciones de los matorrales muy probablemente se nos adelantarán  y perderíamos la recolección, teniendo que buscar nuevas matas, que muy probablemente ya hayan sido visitadas y expoliadas por otras personas, por lo que hay años que la recogida de arañones puede resultar desastrosa o nula.
Las matas de endrinas las encontraremos en las lindes de caminos y zonas sin cultivar, lindes de pastos de ganado y en pequeñas zonas arbustivas dispersas por la comarca de Sos.
La fecha ideal para recoger las endrinas es a finales de septiembre, pero todo dependerá de las lluvias y el clima que haya reinado durante el verano.
Hay gente que para evitar que otras personas se lleven las endrinas antes que ellos, comienzan a recogerlas desde mediados de agosto, casi verdes todavía; se puede hacer pacharán con estas endrinas, pero nos darán como resultado un pacharán muy ácido y poco digestivo. Lo mejor es esperar a finales de septiembre o primeros de octubre, cuando el arañón está ya maduro pero sin llegar a una maduración extrema.
Endrinas o arañones
En referencia al tamaño del arañón son preferibles los pequeños a los grandes. La razón la encontramos en que el característico color rojo del pacharán lo aporta en su totalidad la piel de la endrina, al igual que también la mayor parte de los aromas, y como por cada litro de licor hay que añadir cierta cantidad de gramos de arañones, si introducimos arañones pequeños habrá más cantidad de piel que si éstos fueran grandes, por lo tanto obtendremos un pacharán con más color y más aromático; de lo contrario, con los frutos grandes, al tener más pulpa y menos piel, tendremos un pacharán con menos color, menos aromático, más ácido y con menor grado alcohólico.
Recogidos los arañones nos dispondremos a limpiarlos y lavarlos, extendiéndolos sobre un paño blanco y del que, uno a uno, iremos cogiéndolos, quitándoles cualquier partícula extraña o impureza que pudieran tener (trocitos de hojas secas, ramitas...), desecharemos las agujereadas, agusanadas o arrugadas, a la vez que les quitaremos el pedúnculo o rabillo por el que cuelga de la rama, pues amargaría nuestro licor. Los vamos pasando a un recipiente con agua para terminar de limpiarlos y posteriormente los dejamos secar antes de introducirlos en la botella. A poder ser, el agua del lavado es mejor que sea mineral, sin cloro que pueda alterar aromas y sabores.
El pacharán se embotella en vidrio
El recipiente donde vamos a hacer nuestro pacharán será de vidrio, nunca de plástico, pues ya sabemos que éste material cede desagradables aromas y sabores ante un contenido alcohólico.
Ya tenemos la botella y los arañones lavados, sólo nos falta el anís. De la elección del anís para hacer nuestro pacharán dependerá mucho el resultado final.
Hacer un pacharán con una marca de anís de 35º o más nos dará como resultado símplemente un anís de color rojo, pues los aceites esenciales del anís se apoderarían del afrutado sabor de los arañones.
Aunque cada uno puede usar el anís que quiera, lo mejor es comprar un anisado preparado, especial para hacer pacharán, y que se comercializa en garrafas, pero sólo si encontramos en el mercado garrafas de anisado de 30º o más, porque lo más normal es que encontremos preparados de 24º, ya que los productores rebajan el grado del anisado para pagar menos impuestos de bebidas alcohólicas y así poder vender más barato; en este caso desecharemos este preparado de 24º, pues sabemos que al añadir las endrinas estamos rebajando el grado alcohólico en el mismo porcentaje en que las usamos. Es decir, que si añadimos un 30% de endrinas por litro, obtendremos un pacharán de 16,8º de alcohol, graduación insuficiente para la conservación del pacharán, apareciendo partículas blancas y enturbiándose el anís.
Sólo si encontramos preparados de al menos 30º compraremos la garrafa, pero recordad, es anís preparado y comercializado, no es el auténtico pacharán casero; tan sólo hemos comprado un preparado para pacharán y lo único que hemos aportado son los arañones para su maceración.
Si queremos un auténtico “pacharán casero”, elaborado en su totalidad por nosotros mismos, tenemos que saber que el preparado anisado para el mismo requiere únicamente tres productos: aceites esenciales, alcohol y azúcar. Los aceites esenciales los tenemos en cualquier marca de anís dulce (El Mono, La Castellana...) y son de muy buena calidad. El alcohol, neutro, sin aroma, lo tenemos en el vodka (nos servirá uno de los más económicos, pues no requiere una doble o triple destilación, de unos 37-38 grados)
Para preparar 6 litros de anisado para pacharán verteremos en un recipiente 5 litros de vodka y 1 kilo de azúcar, removiendo bien hasta disolver el azúcar, y después añadir medio litro de anís. Tras añadir las endrinas obtendremos un anisado de 26º aproximadamente, suave, aromático, de un color rojo intenso, sin enturbaciones ni posos. A partir de aquí depende del gusto de cada uno la elaboración de un pacharán más seco mezclando anís seco o semiseco en vez de dulce, o más anisado añadiendo más anís a la mezcla, más o menos dulce añadiendo más o menos azúcar al vodka...
Ahora ya tenemos el licor preparado por nosotros mismos, las endrinas y las botellas de vidrio. Llega el momento de embotellar.
En cada botella de litro introducimos una a una 200 gr, de arañones, por lo que cabrán posteriormente 800 ml. de anisado. Si una vez llenada la botella observamos que alguna endrina flota en el anisado es conveniente retirarla, pues lo más seguro es que esté deshidratada o agusanada, que aunque no afecte apenas al sabor, queremos elaborar un pacharán sólo con endrinas sanas, pues no queremos que se estropee un pacharán que con tanto esmero, cuidado y cariño hemos elaborado. La cantidad de endrinas a usar no debe ser excesiva; la cantidad antes expuesta, 200gr/litro (aproximadamente 1/5 de la botella) sería la normal, pues un exceso de ellas provocaría que el pacharán resultara poco dulce y muy ácido. Tapamos la botella con un corcho y...¡a esperar!
El pacharán estará listo para su consumo, además de en su mejor momento, a los tres meses de su maceración. Hasta entonces lo tendremos en un lugar fresco y oscuro, sin variaciones bruscas de temperatura, y girando las botellas con relativa frecuencia (dos o tres veces por semana) para favorecer el mezclado y homogeneización de todo el anisado.
Pasados estos tres meses hay que retirar las endrinas de las botellas para que la maceración no llegue al hueso, pues la cianhidrina, sustancia que contiene el hueso, estropearía el pacharán dándole un sabor amargo nada agradable, además de deshacerce las endrinas, lo que generaría gran cantidad de posos; por eso, tras retirar las endrinas, hay que filtrar el pacharán para eliminar cualquier resto de impurezas que hayan podido quedar en suspensión con el anís (posos, pieles...) obteniendo un pacharán limpio, de un color rojo intenso, suave, aromático y digestivo, para deleite de nuestra familia y amigos.
Este pacharán casero es conveniente consumirlo pronto, no pensemos que es como un vino, que contra más viejo, mejor. Al ser un producto natural, sin colorantes ni antioxidantes artificiales, tras dos o tres años, dependiendo de la temperatura de conservación, tiende a oxidarse, cambiando progresivamente su brillante color rojizo a anaranjado, rosa..., hasta tomar una tonalidad marrón rosácea, por lo que es recomendable consumirlo en el año. No obstante, si lo guardamos en el frigorífico retrasaremos bastante su oxidación.
Con todo esto os animo a elaborar vuestro pacharán casero, que como véis no es nada difícil, y así podréis disfrutar de este afrutado y aromático licor rico en vitamina C, astringente, vasodilatador y fortificante del estómago, cualidades que ya conocían nuestros antepasados en la Edad Media, y que si habéis pasado por mi casa durante las fiestas patronales de Sos habréis podido degustar.

         Para más información sobre el pacharán recomiendo visitar la página elblogdelpacharan.blogspot.com