jueves, 23 de febrero de 2017

EL COBRO DE "EL BARATO"



             Sos, en el siglo XIX, era un pueblo prácticamente aislado del resto de localidades; la rutina de sus habitantes se resumía en el trabajo diario de hombres y mujeres dedicados a las labores del campo, a la ganadería o a las faenas de la casa. Sólamente cuando se ponía el sol y los hombres regresaban del campo, podían disponer de un corto espacio de tiempo libre para evadirse de los problemas cotidianos, pero lamentablemente eran muy escasas las formas de diversión, y menos aún los lugares para desarrollar este merecido descanso. Los únicos sitios que existían en la villa para llenar este espacio de ocio eran el casino, los bares y tascas.
             En estos establecimientos se bebía vino mientras se comentaba con el vecino lo bien o mal que iba la cosecha, el tiempo que iba a hacer mañana, el bajo precio del cereal...y también se jugaba a las cartas.
             En el juego de las cartas los más pudientes y los que no siéndolo, sí eran más osados, se jugaban su jornal, mientras que los más humildes y los  precavidos se limitaban a ser meros espectadores del juego y las apuestas de sus vecinos.

             En Sos y en otros municipios de la comarca era costumbre “pagar el barato”; este pago consistía en entregar una pequeña parte de las ganancias obtenidas en el juego a los “mirones” que estaban alrededor de la mesa de juego como “premio” por haber hecho acto de presencia y en recompensa por haber traído buena suerte al ganador. De este modo los vecinos más precavidos que habían decidido no jugar obtenían una pequeña cantidad de dinero que a más de uno le venía muy bien. Actualmente se sigue esta costumbre en los casinos, bingos y salas de juego, donde es casi obligado dar una propina al crupier, a los empleados de la sala de bingo o a los compañeros de mesa, que no dejan de ser unos simples “mirones”.
 Pero antiguamente, esta propina llegó a convertirse en un “impuesto revolucionario”. Si un jugador ganador no cumplía con aquella costumbre que se había arraigado fuertemente en la cultura del juego, los defraudados acompañantes solían exigírselo hasta con amenazas, y si no conseguían el dinero llegaban a contratar incluso a matones para cobrar lo que, según ellos, “legalmente les correspondía”.  De ahí que se acuñara la expresión de “cobrar el barato”, que enfoca a la persona que predomina sobre las demás por el miedo que a éstas les infunde, recibiendo el nombre de “el baratero”.
En “La Gazeta de Grazalema” (Cádiz) de julio de 1832 aparece un artículo denunciando la llegada de este singular personaje a su tranquilo pueblo:
“...Cuando hablaban de los casinos y las salas de juego, todos nos poníamos a pensar en Sevilla o Cádiz, allí hay cientos de lugares donde ir a perder el jornal o los dineros de las tierras. Pero ya tenemos aquí una auténtica casa de juegos, y no hablo de las tranquilas partidas de la posadilla o de la taberna de abajo. Acaba de llegar a nuestro tranquilo pueblo, todo un grupo de desalmados, asociados a los bandoleros y llevando consigo todos los vicios y las malas costumbres. Así tenemos al tal Pedro Chirlata, que es el encargado de “cobrar el barato” a los jugadores, en la posadilla. Con su cara de matón y la navaja casi siempre abierta, no duda en ningún momento en cobrar el impuesto que le da la gana a quien gane la partida y hay de ti, como no pagues con prontitud, que la navaja le sirve para algo más que limpiarse las uñas.
¿Hasta cuándo las buenas gentes del lugar tendremos que soportar a estos desalmados, que se han hecho amos de la ciudad, sin que nadie diga ni haga nada por evitarlo?”[1]
          Pero esta acepción de “cobrar el barato”, por extensión, se ha aplicado a otros trabajos o negocios igual de censurables que nada tienen que ver con el origen de la palabra, aunque sí en su resultado final: cobrar una cantidad de dinero por medio de amenazas, o sea, un chantaje o extorsión. Y para que el negocio o trabajo parezca legal hay que disfrazarlo y ofrecer algo a cambio; en este caso lo que se ofrece es protección al más débil. Nos estamos refiriendo al “chulo”.
“El baratero” era el “chulo” del juego, luego tenemos al chuloputas de ciudad, al “chulo de las cárceles” y también al “chulo” o “matón” del pueblo. La figura de este “chulo” o “matón” de pueblo estuvo presente en Sos del Rey Católico en el siglo XIX. Los días de fiesta, todos los mozos del pueblo debían ir a la plaza a “pagar el barato” a este personaje. Félix Guerrero, en el libro "a la sombra del castillo", realiza una excelente descripción de este personaje:
“..los días de fiesta todos los mozos del pueblo debían sufragar el sustento de su precaria dignidad mediante una paga estipulada, “el barato”, al bípedo ángel de la guarda cuyo desarrollo conceptual del manotismo estuviera más actualizado: el chulo. El chulo salvaguardaba hasta la más agostada pizca de honor, de cualquier intento abusivo. El chulo, como un dios explotador, cobraba por derramar sus protectoras gracias entre la juventud masculina del vecindario. No debía confundirse éste chulo con el de ciudad, el chuloputas. Al chuloputas, en Sos del Rey Católico, se le rotulaba como un niñato malacostumbrado, bacinilla de tres al cuarto, un maniquí de quita y pon. El chulo, en cambio, era un bragado, el mercenario en el que recaía la tutela de la hombría del rebaño. Siempre dispuesto a remarcar el perímetro del escroto territorial juvenil con el filo de su navaja y a mantener el orden en sus gónadas interiores. Ante él, hasta el más encomiado valor se antojaba infundado.”
Afortunadamente en Sos, este “valiente de oficio” ha pasado a formar parte de la historia del costumbrismo local.[2]





[1] “El cobro del barato llega a Grazalema”. Gazeta de Grazalema, julio de 1832.

[2]El Padre Gumersindo de Estella, en su "Biografía del Venerable Padre Esteban de Adoain (Pamplona)",dice que la figura del baratero existía aún por los años 1890, tanto en la ribera como en la zona central de Navarra.Comentado por José María Iribarren; "La Navarra de hace dos siglos vista por un francés", en su libro Historias y Costumbres, p. 277.

BIBLIOGRAFÍA

-GUERRERO CORTÉS, FÉLIX. A la sombra del castillo. Certeza. Zaragoza, 2004.
-Gazeta de Grazalema. Año II, julio de 1832. Ayuntamiento de Grazalema (Cádiz)
-IRIBARREN, JOSÉ MARÍA. Historias y Costumbres. I.P.V. Pamplona,1956.

En la web:
-REY, CARLOS. Cobrar el barato







domingo, 19 de febrero de 2017

IGLESIA DE SAN JOSÉ DE CALASANZ

En la plaza de la Villa, adosada al Colegio escolapio de D. Isidoro Gil de Jaz (ver colegio), se encuentra la Iglesia de San José de Calasanz, que es la iglesia del colegio. Al igual que éste, data del siglo XVIII.

Puerta de entrada a la iglesia de San José de Calasanz, junto al colegio 
escolapio Isidoro Gil de Jaz. Sos del Rey Católico



Historia
          La iglesia comenzó a construirse el 14 de octubre de 1761, tras finalizar las obras de construcción del colegio, poniendo la primera piedra D. Martín de Lorbés, vicario parroquial de Sos y delegado del obispo. Durante la edificación del templo falleció su fundador y mecenas D. Isidoro Gil (ver biografía), y su construcción se vio resentida ante la falta de ingresos, por lo que se subastaron en almoneda los bienes que pertenecían a los escolapios y el importe de lo recaudado se entregó para continuar las obras. Aún con todo, no llegaba para acometer el final, por lo que la duquesa de Villahermosa entregó 15.000 reales para poder terminar la construcción.

                    El nuevo templo se inauguró el 29 de diciembre de 1793, trasladando hasta allí el Santísimo en solemne procesión desde la iglesia de San Martín del palacio de Sada, donde estaba ubicado.
El 31 de enero de 1796, de acuerdo con la última voluntad de D. Isidoro, sus restos mortales se trasladaron desde Madrid a la nueva iglesia de Sos, donde actualmente reposan.
En 1804 la parroquia fue incorporada a la diócesis de Jaca.
                        En 1828 y 1953 la iglesia sufrió sendas restauraciones para mantener y reformar el edificio.


Arte
La iglesia es una construcción de sillería, con la portada en arco de medio punto y sus dovelas en perfecto estado, bien labradas, y portando el escudo de las Escuelas Pías en la parte superior.
                 El interior es de planta rectangular, de una sola nave, con cabecera poligonal y un par de profundas capillas, entre los contrafuertes, a cada lado de la nave, cubriéndose con una bóveda de cañón con lunetos en la nave, de medio cañón en las capillas laterales y de paño con nervaduras en la cabecera. El resultado es una equilibrada construcción, como equilibrado es el espacio interior, en el que destacan una serie de sofisticaciones muy precisas concebidas en función de su uso y acceso: la galería de tribunas situada sobre las capillas laterales por un lado y, sobre todo, por otra parte, el falso contraábside, en la medida que no se acusa en planta pero que sirve para aislar visualmente la iglesia y aislar igualmente la entrada del templo. Hay que tener en cuenta que el acceso del edificio a la iglesia sería demasiado abrupto de no existir esta inteligente solución.
Sencillo mausoleo donde reposan los restos de D. Isidoro Gil de Jaz

                         Preside la iglesia un retablo neoclásico compuesto de banco, cuerpo y remate. Contiene un lienzo de grandes dimensiones de San José de Calasanz en la calle central del cuerpo, flanqueado en las calles laterales por las imágenes de Santa Teresa de Jesús y Santo Tomás de Aquino, ambas imágenes de bulto redondo, talladas en madera policromada y, en el remate, un mediorelieve de la Sagrada Familia. El sagrario para la iglesia se encargó al vecino de la villa Pejón.
Existe una leyenda, que parece ser bastante cierta, que dice que este cuadro que preside la iglesia es el mismo que se lució en la Basílica de San Pedro el dia de la beatificación de San José de Calasanz y que Dn. Isidoro pensó en él y confió el encargo al P. Juan Francisco: “Puede dar orden para el cuadro del Santo Patriarca, que es el que ha de colocarse en el altar principal”[1]
Al fondo de la iglesia, en el lado de la Epístola, hay un gran mármol donde se encuentran los restos mortales de D. Isidoro Gil de Jaz, y que lleva grabadas y pintada en oro la siguiente  inscripción: 

D.O.M.
Ill Adm. D. Isidorus Gil et Yar
notabilitate generis integritate morum, iuris utriusque scientia
clarissimus
in regali Navarræ consilio indeλ
ovetensis curiæ Præses
a consilliis regis in Supremo Castellæ senatu minister
integirrama iustitiæ administratione
incredibili in expediendiis negotiis deλteritate
singulari in regnum iuribus sartis tectis conservandis constantia
ussus omnim
Ferdinando IV et Carolus III principibus
Carisimus
Huius sosiensis Sch. Piarum Collegii
In patriæ et inventutis utilitatem maximam
Autor Parens Fundator
Munificentíssimus
Matriti die ZZII Aprílis MDCCXV vita functus
Eiusque cineribus suo iussu inde translatis
Et communis omnium plausu
In hoc amplissimo monumento die I februarii MDCCXCVI conditis
Supremum hic spectat diem.



Torre de la iglesia de San José de Calasanz. Sos del Rey Católico

En el exterior se alza majestuosa la torre de la iglesia. Es de planta cuadrada, construida en sillarejo y reforzada en sus cuatro ángulos por grandes sillares de mejor talla y perfectamente asentados para trabar el resto de mampostería y así resistir los eventuales empujes horizontales. En la parte alta se abren cuatro ventanales en arco de medio punto, uno a cada lado de la torre, donde se ubica el campanario. Remata con un tejado a cuatro aguas de muy poca altura soportado por un alero y canes de madera.


 






[1] Garcés Abadía, M. Don Isidoro Gil de Jaz. Zaragoza, 1994, p. 107.







BIBLIOGRAFÍA


-BANDRÉS REY, LUIS Mª.(Coord). DENES (Diccionario Enciclopédico Escolapio) T. 1. I.C.C.E. Ediciones Calasancias. Madrid, 1990.
-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Don Isidoro Gil de Jaz. Fundación Gil de Jaz. Zaragoza, 1994.
-LECEA, JOAQUÍN. Las Escuelas Pías en Aragón en el siglo XVIII. I.C.C.E.  Madrid, 1972.
-MARTÍNEZ BEL, AMADO. Don Isidoro Gil de Jaz. Apuntes para una biografía. C.E.C.V., I.F.C. Ejea de los Caballeros (Zaragoza) 2000.


sábado, 18 de febrero de 2017

PEDRO I. EL MENOSCABO DEL PODER DE LEYRE

Pedro I. Retrato imaginario de Manuel Aguirre
 y Monsalbe. D.P.Z. (Wikipedia)
A Sancho Ramírez le sucede su hijo Pedro I, que mantuvo la continuidad de las líneas políticas de su padre respecto a la expansión territorial, conquistando Huesca, Barbastro, Sariñena y Bolea, entre otros territorios, respecto a la apertura a Europa y también a la alianza con el Papado, siendo un fiel vasallo de la Santa Sede.
Antes de ser rey en 1094, su padre ya le concedió el dominio del curso medio del Cinca a título de “rey de Monzón”, siguiendo la costumbre navarro-aragonesa de delegar tierras a los infantes, para colaborar en las tareas de gobierno, coger experiencia y tomar responsabilidades para poder gobernar en un futuro.
Se casó en 1086 con Inés de Aquitania y tuvo dos hijos, Pedro e Isabel, que fallecieron sin llegar a la mayoría de edad y antes que el rey muriera. Inés falleció en 1095, por lo que Pedro buscó otra esposa para asegurar la sucesión del reino, casándose en segundas nupcias con Berta en el año 1097, de la que no tuvo ningún hijo.
Como antes se dijo, amplió sus territorios ocupando Huesca, labor que no pudo terminar su padre, tas vencer a los moros en la batalla de Alcoraz, así como Barbastro, Bolea y Almuniente e iniciando una “Cruzada” contra Zaragoza, pero fracasó.
Tuvo buenas relaciones con el Cid Campeador, con el que estableció una alianza militar, apoyándolo en Valencia y realizando algunas expediciones de ayuda contra los almorávides, apoderándose temporalmente de Castellón y Oropesa, entre otros lugares.

Se tiene constancia que Pedro I estuvo en la Villa de Sos con su padre y su hermano Fernando en el año 1086, según consta en una escritura de permuta, fechada en el castillo de Sos, por la cual hizo cambio con su hermano del lugar de Biel, su castillo y otros bienes, por el condado de Ribagorza[1].
Durante su reinado, en 1094, el maestro Esteban estaba realizando obras en la iglesia de Sos (cripta)
Cuando Pedro I murió en 1104, tras solo diez años de reinado y sin descendencia que le sobreviviera, fue su hermano Alfonso quien se hizo cargo de los reinos de Aragón y Pamplona.

Monasterio de Leire (Navarra)
Monásticamente, los siglos X y XI fueron los de mayor esplendor de Leyre, los años en que el monasterio disfrutará del más extenso dominio de su historia. El cenobio, conforme se iban conquistando territorios y las ciudades iban sumando pobladores, aumentaba paralelamente su poder y su patrimonio, pasando por períodos de mayor y menor influencia sobre las decisiones de los monarcas. La etapa transcurrida entre los reinados de Sancho III el Mayor y la de su hijo García III de Nájera fue muy especial para Leyre; los abades eran nombrados directamente por los reyes de Pamplona y además combinaron su cargo con el de obispo de la diócesis de Pamplona. Sin embargo, la influencia de Leyre sobre los monarcas pamploneses cambió cuando el rey pamplonés fue asesinado en Peñalén(1054), pues el reino quedó en manos del rey de Aragón, Sancho Ramírez, y posteriormente de Pedro I, y ambos monarcas se inclinaron por el cercano monasterio de San Juan de la Peña, incorporando a la diócesis de Jaca los territorios de las dos orillas del Onsella, perdiendo Leyre su influencia sobre estas tierras y parte de sus influencias sobre la monarquía. Otro hecho que provocó la merma de poder de Leyre fue la pérdida de la silla episcopal de Pamplona a partir de 1078.
Todo esto generó en el arciprestazgo de la Val D´Onsella continuas disputas eclesiásticas, tanto por la delimitación de sus territorios como por su pertenencia a una u otra diócesis, disputas que se dilataron en el tiempo durante muchos años.(Continuación)




[1] Archivo de San Juan de la Peña. Briz Martínez. Lib. 3, cap.1, fol. 468, col.2.






BIBLIOGRAFÍA

-DURÁN GUDIOL, ANTONIO. La iglesia de Aragón durante los reinados de Sancho Ramírez y Pedro I (1062?-1104) Instituto Español de Estudios Eclesiásticos en Roma. Iglesia Nacional Española.Roma, 1962.
-LALIENA CORBERA, CARLOS. Pedro I de Aragón y de Navarra, 1094-1104. La Olmeda. Burgos, 2000.
-UBIETO ARTETA, ANTONIO. Colección diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra. E.E.M., C.S.I.C. Zaragoza,1951.
-Reyes y Reinas de Aragón. Coleccionable. Heraldo de Aragón.

EL CANAL DE BARDENAS


Finalizada la guerra Civil Española, el nuevo modelo de reforma agraria se redujo a la política de colonización. Extensos territorios hasta entonces baldíos se transformarían para ser cultivados por familias de campesinos a los que se dotaría del material y utillaje necesario para las faenas agrícolas, así como una vivienda destinada al efecto mediante la construcción de nuevos poblados con todos los servicios indispensables para el nuevo colono.
Para la creación de estos pueblos de colonización en la zona de las Bardenas y Cinco Villas, era necesaria la construcción de la infraestructura hidráulica del “Canal de Bardenas” a partir del pantano de Yesa.
Este ambicioso proyecto fue desarrollado por la Administración del Estado con la creación en 1939 del Instituto de Colonización (I.N.C.). 
Pero el proyecto ya venía desde hace siglos, cuando en 1498 el Consejo de Tauste solicitó permiso del rey Fernando el Católico para derivar las aguas del río Aragón a través de los términos de Cáseda, Gallipienzo y Carcastillo, proyecto que se abandonó para volver a la primitiva idea de derivar del Ebro la acequia o Canal de Tauste, privilegio concedido en 1444 por el príncipe Carlos de Viana, confirmado por Carlos I (1529) y Felipe IV (1626).
El canal de Bardenas a su paso por Camporreal
         En 1768 un capitán de infantería, Juan Antonio Monroy, realizó un proyecto de plan de riego para las Cinco Villas, aprovechando un plano de 1756 y que presentó a Carlos III, pero posiblemente era un proyecto económicamente inviable en esa época. Este proyecto fue minuciosamente descrito por Ignacio de Asso en Historia de la Economía Política de Aragón (1798), que pretendía la construcción de un canal de riego que partiendo del río Aragón, y después de regar la llanura cincovillesa, desaguara en el Canal de Tauste, regando en total unas 15.263 hectáreas. Es decir, un prototipo del que después sería el actual Canal de Las Bardenas, pues Monroy proponía “....la fundación de 18 poblaciones nuevas en el distrito de las Cinco Villas, las que habían de componer 1482 vecinos, y regar 26.678 cahizadas de tierra noval y hierma, dando a cada vecino 18 cahices, y ciertos auxilios para establecer casa. Asimismo, y con iguales auxilios, añadir otros 569 al vecindario de varios pueblos de la comprehensión del canal, los cuales regarían 10.142 cahices de tierra noval, los que juntos con los anteriores, suman la cantidad de 36.820 cahizadas de 24 quartales ú 8 fanegas aragonesas cada uno[1]...”
En 1865 un R.D. autorizó a Fernando Recacho, Ignacio de Alcíbar, duque de Villahermosa, y Antonio Lesarri la derivación del Canal del río Aragón para 50.000 has. de las Cinco Villas, que fue confirmada en 1870 por las Cortes Constituyentes pero, ante el incumplimiento de las condiciones impuestas a los solicitantes, la concesión se declaró caducada. Este hecho, repetido en otros casos, como en los canales de la Litera y Sobrarbe, fomentó la tesis de Mariano Royo y Joaquín Costa sobre la intervención directa del Estado en la ejecución de este tipo de obras.
                     En el Plan Nacional de Obras Públicas de abril de 1902 se consideró la construcción del Canal de las Bardenas de Yesa, la Foz de Biniés, Salvatierra y Usún, que comprendía 30.000 has. de los términos de Sos del Rey Católico, Sádaba, Uncastillo, Ejea, Tauste, Sangüesa, Cáseda, Gallipienzo, Carcastillo. Mélida, Arguedas y Murillo de Gállego.
                Para su mayor rentabilidad los ingenieros Cornelio Arellano, primero, y Manuel Abascal más tarde, estudiaron la construcción del pantano de Yesa en el río Aragón, concluyendo su estudio en 1912 y en 1917 se ordenó su realización. Agotado el presupuesto y pendiente de resolución el anteproyecto, tuvo lugar una asamblea en Ejea de los Caballeros solicitando su terminación. Una comisión técnica redactó otro proyecto que fue aprobado en 1926. 
                     Tanto el proyecto de la presa de Yesa como el del canal fueron encargados a los ingenieros Felix de los Ríos, Dn.Mariano Vicente y Dn. Antonio Colom en 1923-1924. El 29 de diciembre de 1924 presentaron el proyecto del pantano de Yesa. El 7 de mayo de 1926 una Real Orden aprueba el proyecto de la presa, que tendría una capacidad inicial de 470 Hm3 destinados al Canal de Bardenas y al riego de la zona de cultivo de la propia cuenca.


Construcción del canal. Años 50.(www.cgbardenas.com)
                   En Aragón, y concretamente en las Cinco Villas, se creó el plan Bardenas. Un proyecto para poner en marcha 60.000 Has regables, de las cuales 40.000 están localizadas en Aragón y 20.000 en Navarra, yendo desde Sangüesa a Tauste. Entre las obras incluídas en el Plan de Colonización de la zona de Bardenas, figuraba la construcción de 11 nuevos pueblos en la comarca de las Cinco Villas, uno de ellos fue Camporreal, en el término de Sos.
El 30 de junio de 1932, por una Resolución de la Dirección General de Obras Hidráulicas, el proyecto sería aprobado, comenzando las obras ese mismo año e incluyeron en la construcción del canal 132 Km. dividido en dos partes: Bardenas I y Bardenas II.
Durante la guerra civil las obras se paralizaron, y tras su fin se retomaron en 1940 con la construcción de la variante de la carretera. En 1945, de la mano de René Petit, se realizan dos reformas del proyecto, la primera se aprueba por Orden Ministerial el 6 de febrero y la segunda y definitiva el 15 de septiembre, quedando designadas que la utilidad que se va a dar a las aguas del pantano de Yesa va a ser la misma que la prevista en el proyecto de Felix de los Ríos pero rebajando la superficie regable a 110.000 has. El 19 de octubre de 1951 se declara por Real Decreto de alto interés nacional la transformación en regadío de la zona de la primera parte del canal que llega hasta el río Arba de Luesia.
Se encarga el proyecto general de riegos para el Canal de Bardenas al I.N.C. El 12 de febrero de 1954 se aprueba dicho proyecto para la primera zona del canal y se forma una Comisión Técnica Mixta que queda encargada de elaborar el Plan Coordinado de Obras que es aprobado el 28 de marzo de 1955. En 1959 se acaban las obras de la presa, que entra en servicio en 1960, a la vez que la primera parte del Canal, dando servicio a 21.000 Ha de las 110.000 proyectadas, entre ellas las de Camporreal, donde el I.N.C. construyó 17 viviendas, 14 de las cuales fueron destinadas en un principio como viviendas para colonos, 2 a obreros agrícolas y una a funcionarios o servicios del pueblo, pero la instalación de obreros agrícolas al servicio de las grandes fincas no se llegó a materializar.
Trabajos de trilla de los primeros colonos.(ifc.dpz.es)
  
Pero para estas fechas la emigración en Sos ya había empezado años antes y su población continuaría en una constante recesión hasta nuestros días, incluído Camporreal que, ante la carencia de relevo generacional agrícola, está en una constante decadencia viendo cómo las casas de aquellos primeros colonos se están convirtiendo en viviendas de segunda residencia o de fin de semana.
Ya en su día, la construcción del actual embalse supuso la expropiación total de los términos de Tiermas, Escó y Ruesta, cuya población fue obligada a desalojar sus inmuebles, convirtiendo a la antigua comarca de la Alta Zaragoza en un desierto humano al estrangular su futuro. Concretamente en 1929, durante la dictadura de Primo de Rivera, se iniciaron las primeras tasaciones y expropiaciones que sumergieron a esta tierra en una larga agonía hasta que en 1966 concluyó este dilatado procedimiento administrativo, que provocó la diáspora de sus habitantes, la ruina de sus caseríos, el olvido de su historia, la pérdida de sus costumbres y tradiciones y, en definitiva, de su identidad cultural, puesto que tanto los documentos municipales como los eclesiásticos fueron en parte expurgados y en parte dispersados y las obras de arte y bienes muebles de sus iglesias fueron trasladados al monasterio de Leyre, a Jaca o a Sigüés, repercutiendo gravemente en el progreso económico, especialmente desde el punto de vista comercial y turístico de las comarcas y pueblos vecinos, como en el caso de  Jaca y de toda la Canal de Berdún ,que perdió, con la desaparición de Tiermas, el segundo núcleo más importante de población del valle, o como en el de Sos del Rey Católico, que incluso tuvo que renunciar a su condición de partido judicial al paralizarse el desarrollo de las Altas Cinco Villas[2], en cuya comarca fueron expropiadas 741 Has, todas ellas procedentes de fincas de propiedad privada, ninguna de uso público. 
El 10 de mayo de 1973 se aprobó el Plan General de Transformación de la Zona Regable de la Segunda Parte de Canal de Bardenas. El 14 de julio de 1980 y el 22 de julio de 1982 se aprueban los planes de obras para terminar el Canal y extender el regadío a otras 30.000 ha, aprovechando también la Acequia de Sora.
En total se fundaron 15 nuevos pueblos: Gabarderal, Boyeral, Figarol, Rada y San Isidro del Pinar en la provincia de Navarra, y Alera, Bardena, Campo Real, El Bayo, Pinsoro, Sabinar, Sancho Abarca, Santa Anastasia, Santa Engracia, y Valareña en la de Zaragoza.A cada colono se le hacía entrega de un “lote”, en el que además de la parcela, el huerto y la vivienda, se incluía un animal (yegua o vaca) y algunas herramientas de labor.

Datos técnicos del canal

                        La longitud total del canal es de 132 km, de los cuales 6.3 km transcurren a través de un túnel en la zona de Cáseda, con una capacidad de caudal de 60 m3/s para riego de una superficie de 81.107,64 Has (18.941,61 Has en la provincia de Navarra y 62.166,03 Has en la provincia de Zaragoza)
La toma al canal está compuesta por tres tubos de 2m de diámetro gobernados por sendas válvulas de tipo ring-seal y compuertas del tipo “Taintor”.
La primera parte del canal (Bardenas I) tiene una longitud de 72 Km, desde Yesa hasta el río Arba de Luesia; aquí se deriva en el Canal de la Pardina y en las acequias de Navarra, de 32 Km; la de Cinco Villas, de 52 Km; la de Cascajos, de 22 Km y la de Saso, de 11 Km.
La segunda parte (Bardenas II), tras cruzar el río Arba de Luesia, se divide en dos: en la cuenca del Gállego y en la del Arba. La del Arba riega con los trazos V y VI y con la Acequia de Sora, que tiene 55,3 Km, finalizando en Pradilla de Ebro, completando una superficie de regadío de 28.610 Has; y la cuenca del Gállego discurre el tramo VII y la Acequia Zuera, que acaba en Villanueva de Gállego y riegan una superficie de 11.625 Has. El tramo VII, que acabaría en la presa de Ardisa, en el río Gállego, está todavía sin construir.(Continuación)







[1] El Correo Mercantil de España y sus Indias, nº 37, pp. 3-5, 7/05/1795.
[2] Poblador Muga, Mª Pilar. "El proyecto del recrecimiento de Yesa y el Camino de Santiago a su paso por la provincia de Zaragoza. El último capítulo de un patrimonio cultural agonizante". Artigrama, nº 15, pp, 533-542.



BIBLIOGRAFÍA

-ASSO, IGNACIO de. Historia de la economía política de Aragón, por Francisco Magallón. Año 1798. Guara. Zaragoza, 1983.
-FANTACCHIOTTI GUTIÉRREZ, CARMEN. ”Los pueblos de colonización en las Cinco Villas: una propuesta a las expectativas para su desarrollo.” Rev. Aragonesa de Administración Pública, 32, pp. 321-368. Gobierno de Aragón, junio 2008.
-GUARC PÉREZ, JOSÉ. “El Instituto Nacional de Colonización y su actuación en Cinco Villas”. Comarca de las Cinco Villas. Nuria Asín García (Coord.) Col. Territorio, 25, pp.142-152. D.G.A. 2007.
-POBLADOR MUGA, Mª PILAR. “El proyecto del recrecimiento del embalse de Yesa y el Camino de Santiago a su paso por la provincia de Zaragoza. El último capítulo de un patrimonio cultural agonizante”. Artigrama, nº 15, pp. 533-542. Zaragoza, 2000.
-VV.AA. Colonos, territorio y Estado: los pueblos del agua de Bardenas. Sabio Alcuten, Alberto (Coord.) I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2010.
-Periódico “el Correo Mercantil de España y sus Indias”, nº 37. Jueves, 7 de mayo de 1795, pp. 2-4.
En la web:
                        -https://es.wikipedia.org. Canal de Bardenas
                        -www.cgbardenas.com.Comunidad General de Regantes del Canal de Bardenas
-www.enciclopedianavarra.com. Canal de las Bardenas
-www.enciclopedia-aragonesa.com. Canal de Bardenas





FIN DE LA GUERRA CIVIL. LA POLÍTICA DE REPRESIÓN


Tras el Alzamiento Nacional de 1936, al mismo tiempo que los insurgentes reducían a los rebeldes en los diferentes municipios de Zaragoza, los representantes de la autoridad en cada municipio, Guardia Civil o ejército, por orden del Gobernador Civil de Zaragoza, Julián Lasierra Luis, procedieron a la destitución sistemática de las Gestoras republicanas y a la constitución de los nuevos poderes locales. Si en el resto de la provincia de Zaragoza la mayor parte de los Ayuntamientos quedaron formados en los días inmediatos tras la sublevación armada, en Sos del Rey Católico no se conformó hasta el 22 de agosto, por designación del comandante de la Guardia Civil Manuel Colino Toledo[1], nombrando alcalde a Prudencio Gaztelu Lizalde.
Tras la prolongada contienda, los Ayuntamientos tuvieron que hacer frente a los problemas derivados de la misma, entre los que se encontraba la planificación para atender las urgentes labores de beneficiencia, asistencia a fuerzas militares, prisioneros y refugiados y, en suma, a la reorganización de la vida económica. También debieron dotarse de una estructura asistencial suficiente para atender las crecientes demandas de las familias afectadas por la pérdida de alguno de sus miembros, el aumento de niños huérfanos, mutilados de guerra y de refugiados procedentes de la zona bajo dominio republicano, por lo que gran parte del presupuesto municipal se iba en esta tarea de beneficiencia, en concreto a partidas de subsidios y suscripciones patrióticas.
                      Para llevar a cabo esta tarea contaron con la colaboración de Falange y Acción Ciudadana, lo que les permitió implantar en sus pueblos todo el sistema asistencial y de ayuda que incluía comedores, el Auxilio Social y de Invierno, el día del plato único, etc. En marzo de 1937 se constituyó en la alcaldía de Sos del Rey Católico la Junta de Beneficiencia Local para hacer frente a las demandas de la población, recibiendo una petición de Falange para obtener mayores subvenciones con el fin de contribuir al mantenimiento de los comedores que tenían instalados en la villa[2].


                       El 1º de abril de 1939 Franco anunciaba el fin de una guerra que había durado tres años y había dejado cerca de 400.000 muertos y otros tantos exiliados. En Sos, la contienda armada prácticamente se dio por finalizada al poco de iniciarse ésta tras el Alzamiento Nacional, una vez que los insurgentes entraron en el pueblo y con el desencadenamiento de la violencia desatada terminaron con las fuerzas rebeldes locales[3], pero todavía quedaba la “otra” guerra que tendrían que sufrir los “vencidos” y que duraría muchos años más: la larga y sangrienta postguerra en la que no cabía el perdón ni la reconciliación, y con Franco, los militares y la Iglesia católica mostrando un compromiso firme y persistente con la venganza.

Los supervivientes de los “vencidos” tuvieron que exiliarse debido a las persecuciones de que eran objeto, y aquellos que no tomaban el camino del exilio todavía les quedaba por vivir otra difícil situación, y es que sus familias se vieron sometidas a la incautación de bienes como manifestación última del proceso de represión iniciado tras el 18 de julio, bienes que pasarían “íntegramente a ser propiedad del Estado”.
Las zonas con mayor índice de incautaciones coincidía frecuentemente con las de un mayor número de terratenientes; la explicación de esta relación puede ser por el interés de los grupos sociales dominantes en seguir castigando la insubordinación social de aquella masa campesina que se había atrevido a enfrentarse a ellos. Sos fue uno de los municipios que sufrieron los efectos de este castigo, con 21 incautaciones[4].
Asímismo, las mujeres de los campesinos muertos y huídos tuvieron que sufrir castigos y vejaciones tanto físicas como psicológicas (cortes de pelo, purgas con aceite de ricino, acosos sexuales...) recibiendo amenazas de que si los represaliados huídos no regresaban ellas “pagarían las consecuencias”, teniendo constancia de tres mujeres muertas violentamente en Sos.

          Había que recordarles que no habría ni perdón ni olvido; así, el 9 de febrero de 1939, el primer gobierno de la dictadura franquista dictó la Ley de Responsabilidades Políticas, “reconociendo la necesidad de reconstrucción espiritual y material de nuestra Patria” e invocando que se busca “liquidar las culpas contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja”” que culminó en el sangriento enfrentamiento, “...y a entorpecer el triunfo providencial e históricamente ineludible del Movimiento Nacional”[5]

Expediente de responsabilidad política
"La jurisdicción especial de Responsabilidades Políticas hurtó así a los procesados la posibilidad de reintegrarse en la sociedad en igualdad de condiciones con respecto a quienes, libres del permanente hostigamiento y de la obligación de rendir cuentas por su pasado contaron, de hecho, con más oportunidades de recuperar la normalidad y hacerse con una posición relativamente ventajosa después de la guerra.
Una garantizada seguridad que muchos ciudadanos conquistaron, gracias entre otras cosas, a la prestación de ayuda y colaboración con el engranaje represivo puesto en marcha por el Nuevo Estado[....]Así las cosas, la marcha de un procedimiento por la jurisdicción de Responsabilidades Políticas, y aún antes, por las Comisiones Provinciales de Incautación de Bienes, involucró a no pocos ciudadanos en una suerte de pirámide participativa, en donde el vértice sería ocupado por los nuevos poderes locales mientras un grupo de vecinos, previa y celosamente elegidos, serían partícipes de la represión impulsada “desde arriba”. Los vecinos pudieron intervenir en la marcha del proceso judicial bien a iniciativa propia como denunciantes, bien a requerimiento de las autoridades en calidad de testigos «de reconocida solvencia y moralidad» o como administradores de los bienes incautados"[7]
A la Ley de Responsabilidades Políticas le siguieron la de Represión de Masonería y el Comunismo de 1º de marzo de 1940, la de Seguridad y del Estado de 29 de marzo de 1941 y la de Orden Público de 30 de junio de 1959, cerrando así el círculo de “represión legal” para seguir castigando, mantener en las cárceles a miles de presos, torturarlos y humillarlos hasta la muerte.

        Sos, como muchos pueblos aragoneses y buena parte de la población española, vio "cómo la experiencia de la guerra, además de cobrarse numerosas vidas humanas en el frente y en la retaguardia, también cerraba espacios comunitarios y levantaba muros invisibles entre quienes en el pasado habían compartido vecindad, convivencia e intimidad, que servía de detonante a conflictos que habían permanecido larvados en incontables lugares... Los expedientes de la Ley de Responsabilidades Políticas nos descubren las fracturas de una sociedad recién salida de una guerra civil en donde prácticas como la vigilancia mutua o la delación entre vecinos habían encontrado cobertura institucional y un considerable respaldo social. El ejercicio de la represión se valió de numerosas personas anónimas, que movidas por diferentes intereses personales o convincciones políticas, sólo consiguieron que el funcionamiento del régimen del Terror fuera tan extensivo y efectivo"[8]. El paso del tiempo curaría las heridas de este otro “horror” de una guerra fraticida.
Por otra parte, "como consecuencia del ambiente contrarrevolucionario que invadió la provincia, se procedió al desmantelamiento de todos aquellos elementos que hicieran referencia al pasado; los nombres de las calles fueron sustituídos por otros que tenían una relación directa con el “Movimiento Nacional”; en los edificios públicos, escuelas y hospitales se restauró toda la imaginería cristiana (crucifijos, imágenes, efigies…) relegada durante años a la República" ( el 19 de octubre de 1936 en Sos se produjo la entronización del Sagrado Corazón que durante la República fue quitado y trasladado a la iglesia parroquial) "y las fiestas religiosas volvieron a recuperar su calendario de celebraciones"[9].

En el tema agrario el triunfo del bando nacional llevó aparejada la liquidación de la Reforma Agraria que se había desarrollado durante la II República. También se invalidó la normativa dictada por las autoridades republicanas para proteger a los arrendatarios, y se articuló un nuevo modelo de relaciones laborales caracterizado por el dirigismo estatal, la creación de una estructura sindical de tipo corporativo y la prohibición de ejercer cualquier tipo de resistencia. "En la Cinco Villas el afianzamiento de la gran propiedad privada se vinculó a la consolidación de la explotación directa muy mecanizada y por la aparcería a medial que sustituyó al contrato “al quinto”[10].

  En la línea de defensa de la propiedad agrícola hay que contextualizar también la política de colonización del primer franquismo. Al finalizar la guerra, y de acuerdo con los intereses de uno de los grupos de presión más significativos que habían integrado el bando vencedor –los grandes latifundistas-, se abandonó cualquier intento de llevar a cabo una auténtica reforma agraria que implicara una alteración de la forma en que se distribuía la propiedad de la tierra. Una vez rechazada la reforma agraria en su acepción usual, la faceta reformista del nuevo Estado se redujo a la política de colonización. En lo sucesivo, se implantó un modelo de reforma agraria cuyo objetivo principal era la modernización de la agricultura mediante la transformación en zonas de regadío grandes territorios hasta entonces incultos y otras mejoras técnicas para de este modo aumentar la productividad general del país, y como medio de consolidar las mejoras en el territorio, pretendía instalar de manera estable pequeñas agrupaciones de campesinos que las rentabilizaran, gracias a la redistribución de la propiedad. Nacían los pueblos de colonización.(Continuación)






[1] Cifuentes Chueca, Julita y Maluenda Pons, Pilar. “Propiedad de la tierra, conflictividad social y represión en la comarca de las Cinco Villas durante la guerra civil española (1936-1939)”, en Actas V Jornadas de estudio sobre Cinco Villas, pp. 78-79.
[2] Ibidem, pp.79-80.
[3] En el partido judicial de Sos se tiene constancia de 39 campesinos muertos violentamente en el primer año de la contienda.
[4] Cifuentes y Maluenda. “Propiedad de la tierra...” op. cit., p. 80.
[5] Preámbulo de la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de Febrero de 1939. B.O.E. nº 44. Lunes 13 de Febrero de 1939, p. 824.
[7] Langarita Gracia, Estefanía. En pie de guerra. La trama  civil en torno a la jurisdicción de Responsabilidades Políticas en Aragón (1939-1945) pp-9-10
[8] Ibidem,pp.29-30
[9] Cifuentes Chueca, Julita y Malvenda Pons, Pilar. “Propiedad de la tierra,conflictividad social y represión en la comarca de las Cinco Villas durante la guerra civil española (1936-1939)”, en Actas V Jornadas de estudio sobre Cinco Villas, p. 81. Tauste, 1989. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
[10] Ferrer Regales, Manuel (1958) El valle medio y bajo del Arba. Zaragoza, cit. en Luis Germán Zubero, “Cambio económico y conflictividad social en las Cinco Villas durante el período de entreguerras (1914-1936)”, en Actas V jornadas de estudio sobre Cinco Villas. Tauste 1989, p.133.C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.





BIBLIOGRAFÍA


-CASANOVA, JULIÁN. Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938. Ed. Crítica. Barcelona, 2006.
-CENARRO, ÁNGELA. Cruzados y camisas azules. Los orígenes del franquismo en Aragón, 1936-1945. Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 1997.
-CIFUENTES CHUECA, JULITA y MALUENDA PONS, PILAR. “Propiedad de la tierra, conflictividad social y represión en la comarca de las Cinco Villas durante la guerra civil española (1936-1939)”, en Actas V Jornadas de estudio sobre Cinco Villas, pp. 67-85. Tauste, 1989. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
-GERMÁN ZUBERO, LUIS. “Cambio económico y conflictividad social en las Cinco Villas durante el período de entreguerras (1914-1936)”, en Actas V Jornadas de estudio sobre Cinco Villas. Tauste, 1989. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
-RIPALDA GABÁS, CARLOS. Navardún, historia de la Valdonsella. 2013.
-VV.AA. Actas V jornadas de estudio sobre Cinco Villas. Tauste, 1989. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
-VV.AA. El pasado oculto. Fascismo y violencia en Aragón (1936-1939) Siglo XXI España Editores. Madrid, 1992.
-VV.AA. Pagar las culpas .La represión económica en Aragón (1936-1945). Crítica. Barcelona, 2014
-B.O.E. nº 44. Lunes 13 de febrero de 1939. Ley de Responsabilidades Políticas.
En la web:
-dialnet.unirioja.es. Langarita Gracia, Estefanía. “En pie de guerra”. Llamadas a la población y colaboración ciudadana con la jurisdicción de Responsabilidades Políticas. Universidad de Zaragoza, 2012.
-histagra.usc.es. Langarita Gracia, Estefanía. “En pie de guerra”. La trama civil en torno a la jurisdicción de Responsabilidades Políticas en Aragón (1939-1945)


EL CRECIMIENTO AGRARIO Y SU REGRESION A FINALES DEL XIX EN SOS


                      Durante la segunda mitad de siglo XIX tiene lugar en Sos y en todo Aragón un importante proceso de crecimiento agrario que hay que situar en el nuevo marco institucional generado por la revolución burguesa. Esta reforma agraria ya venía anunciándose en los informes de los arbitristas del s.XVII y los ilustrados del s.XVIII; el “Expediente de la Reforma Agraria” de Jovellanos es un claro ejemplo de esa necesidad que los liberales van a intentar poner en práctica.
Esta reforma consistía en la abolición del régimen señorial, la supresión de señoríos y mayorazgos y de otras vinculaciones patrimoniales, la desamortización eclesiástica de Mendizábal, primero, y la civil de Madoz después, la abrogación, igualmente,  de los privilegios de la Mesta (1836), de las prebendas gremiales y la eliminación de aduanas interiores, entre otras medidas que completaron el marco legislativo que implantaba el liberalismo económico en España, lo que supuso una profunda transformación de las relaciones de propiedad de la tierra, de su uso y de la circulación y apropiación de sus frutos, a la que ni Aragón , ni Sos, fue ajena.
El viñedo aumentó considerablemente su producción
En Sos, el crecimiento agrario tuvo un carácter básicamente extensivo, sin que hubiera cambios técnicos notables, roturando y cultivando nuevas tierras aprovechando sobre todo esta superficie para el cultivo del cereal, aunque las nuevas oportunidades exportadoras dieron origen a un aumento productivo de otros cultivos, como fue el caso del viñedo.
El ferrocarril Zaragoza-Irún, a través de la estación de Gallur, abrió las puertas para la exportación a Francia de vinos españoles como consecuencia de la plaga filoxérica que sufría este país; el tratado comercial con Francia de 1881 aceleró este proceso. Estos y otros factores hicieron que la población de Sos en 1857 alcanzara la cifra de 4138 habitantes, y la superficie de viñedos aumentara su extensión considerablemente.

EVOLUCIÓN DE LA SUPERFICIE DE VIÑEDO EN SOS ENTRE 1857 Y 1922






AÑO
1857
1882
1885
1889
1922
HAS.
529
1136
1001
1111
397

            Fuente: 1857: A.D.Z, leg.E.1465; 1882 y 1885: La crisis agrícola y pecuaria. Comisión creada por R.D. 7-VII-1887 para estudiar la crisis por que atraviesa la agricultura y ganadería (1887-1889), vol. V, p. 434, Madrid; 1889: J.C.A. (1891); 1922: J.C.A.(1923), en Pinilla Navarro, Vicente;el crecimiento agrario contemporáneo en las Cinco Villas de Aragón, 1850-1936.Actas V jornadas de estudio sobre Cinco Villas, Tauste, 1989, p.147.

Por otra parte, la ganadería trashumante ovina iba a ser la gran perjudicada por dichas transformaciones y la privatización de los montes, por lo que los pastos invernales se encarecieron. Los pastos de Sos eran utilizados tradicionalmente por ganados pirenaicos navarros o aragoneses que realizaban aquí su invernada y se encontraron con serios problemas debidos a la reducción de la superficie para pastos y su consiguiente encarecimiento, además de tener que competir con las cabañas estantes de la localidad.
Campos de cereal. Sos del Rey Católico
Las dos últimas décadas del siglo, sin embargo, fueron de una regresión agraria debido a la entrada en España de grandes cantidades de productos agropecuarios de ultramar a precios inferiores a los nuestros. Empezaba una crisis por las dificultades que había para exportar los excedentes productivos, sobre todo del trigo, agudizada además en nuestra propia región por la caída de la demanda de este cereal por parte de la industria harinera zaragozana por la crisis que ésta atravesó debido a la competencia ejercida por el potente núcleo harinero catalán, importador de trigos extranjeros. A esto hay que añadir los problemas de los agricultores debido al descenso de los precios del trigo y a un incremento de los costes de producción, especialmente de los salarios, a parte de la llegada, a principios del siglo, de una plaga de filoxera que ocasionó una crisis todavía mayor para el sector vitícola, arrasando completamente el viñedo que debió ser replantado utilizando portainjertos americanos, lo que implicó un alto coste para los productores.  
                          Por todo ello se redujo la superficie cultivada, y por lo tanto, la producción y la demanda de trabajo, lo que originó la ruina de pequeños y medianos campesinos, el descenso de la renta de la tierra y el fuerte incremento del paro. Ante esta gravísima situación, la única solución que tuvieron muchos sosienses en los primeros años del siglo fue la emigración[1], como así queda reflejado en el cuadro antes expuesto, donde se aprecia el notable descenso de la superficie cultivada de viñedos, así como en el cuadro de la evolución poblacional de Sos igualmente se aprecia una recesión del censo de habitantes (de 4138 habitantes en 1857 pasaron a 3393 en 1930.) y el éxodo no había hecho más que comenzar.(Continuación)



[1] Pinilla Navarro, Vicente. “El crecimiento agrario contemporáneo en las Cinco Villas de Aragón, 1850-1936”. Actas V Jornadas de estudio sobre Cinco Villas, pp.145-153 .



BIBLIOGRAFÍA


                   -PINILLA NAVARRO, VICENTE. El crecimiento agrario contemporáneo en las Cinco Villas de Aragón (1850-1936)”, en Actas V jornadas de estudio sobre Cinco Villas. Historia contemporánea. C.E.C.V. Tauste, 1989.
-VV.AA. Historia de Aragón II. Economía y sociedad.I.F.C.Zaragoza, 1996.

En la web:
 -PINILLA NAVARRO, VICENTE. La producción agraria en Aragón (1850-1935) Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Zaragoza, 1990.