domingo, 30 de diciembre de 2018

"PECEROS" LOS DE LONGÁS



                  Los habitantes de Longás son conocidos, cariñosamente, con el pseudogentilicio de “peceros”.
            Sobre este apodo, o sobrenombre, hay quienes piensan que proviene de las siglas PC por la afinidad de los habitantes del municipio hacia este determinado partido político, y otros que creen que deriva por el gusto que le tienen al agua, respirando por branquias en vez de por pulmones. Sin embargo la explicación es mucho más sencilla.
            Desde hace más de un siglo, y durante décadas, a los habitantes de Longás les supuso una considerable fuente de ingresos extraordinarios la elaboración, venta y exportación de “pez”, ese líquido negruzco “alquitranado” obtenido de la cocción de la madera del pino y su resina. Los longasinos vendían la pez a los boteros para que éstos impermeabilizaran el interior de sus artesanales botas, la exportaban a los astilleros gallegos para calafatear las quillas de sus embarcaciones y la utilizaban, también, para marcar las reses.
            Con la aparición, hace más de un siglo, del “oro negro” y su refinado la elaboración de pez en Longás desapareció,  y con ella este antiguo oficio que supuso una considerable inyección económica a los longasinos. Su desaparición es tan lejana en el tiempo que ni los más mayores del lugar recuerdan haber visto su elaboración. El recuerdo de esta pasada actividad  ha quedado reflejado en la toponimia de algunos parajes de la zona, como “Los Hornos de Pez” , “Paco Fornazo”, "Barranco del Fornazo", lugares donde se ubicaban los hornos de cocción; o la calle “Pezuelo”, en el pueblo.
            Así pues, el sobrenombre con que se conoce a los longasinos proviene simplemente de “pez”; “peceros”: productores o elaboradores de pez.

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