domingo, 13 de mayo de 2018

LOS ÁNGELES GUARDIANES DEL CEMENTERIO DE SOS



 “Los Ángeles Custodios son enviados para el servicio a los hombres que han de heredar la salvación”(Heb. 1, 14)


Tumbas en el cementerio de Sos de Sos del Rey Católico


La utilización de esculturas funerarias ha sido una práctica muy recurrente en la historia de la humanidad. El deseo, bien por parte del difunto, bien por sus familiares, de tener una última morada digna ha hecho que frecuentemente se recurra a dotar al fallecido de una apropiada sepultura, a poder ser con una conveniente estructura arquitectónica y una honorable ornamentación escultórica.
En la Edad Media y Moderna sólo la realeza y la gran nobleza eran los grupos sociales dotados con posibilidades económicas para poseer este tipo de enterramientos.Ya en el siglo XIX, al amparo de corrientes imperantes de la época como el romanticismo, se popularizó este tipo de prácticas entre los grupos sociales inferiores.

Lamentablemente, la escultura funeraria es un arte del que muy poco se sabe porque  es un tema que no ha suscitado demasiado el interés entre la gente; no se sabe si esta abulia viene determinada por el lugar donde se sitúan las esculturas o por la excesiva cantidad de trabajos vulgares existentes, pero lo cierto es que el desconocimiento de este arte funerario es general.
Las esculturas funerarias en los cementerios católicos occidentales tienen un significado cultural y folklórico basadas en un mismo patrón, siguiendo una serie de principios simbólicos invariables que se repiten en todos los cementerios. Las estatuas pueden variar en cuanto al tamaño, diseño y estilo según la época en que se realizaron, pero el significado y función de las mismas no varía de un lugar a otro ni de una época a otra.
Además, estas figuras, aunque parezcan que su principal cometido es puramente ornamental, la realidad es que son representaciones de las distintas facetas del Espíritu Guardián de los fallecidos y del camposanto.
Desde la Edad Media hasta nuestros días todos los cementerios poseen un Espíritu Guardián; un alma destinada a proteger, por una parte, el cementerio y sus difuntos de los espíritus diabólicos y, por otra, evitar que las almas de los fallecidos regresen para atormentar a los vivos. Para ello, este Espíritu Guardián se representa a través de estatuas, cada una con sus propias características, pero cuya principal función es proteger el cementerio y sus difuntos. Pueden ser estatuas de leones, caballos, águilas, perros, figuras encapuchadas…pero la más representada y la más común de todas ellas es la figura de un ángel: el Ángel Guardián.
Angel Custodio. Obra de Celestino Goñi. Sos del Rey Católico
La figura del Ángel Guardián nunca es representada mirando hacia arriba, hacia el cielo, sino que su mirada está orientada siempre hacia el frente, para ver y custodiar sus dominios,  o hacia abajo, para vigilar a quienes tiene que proteger.
En los mitos bíblicos los ángeles son algo más que simple mensajeros: son intermediarios entre el hombre y Dios, entre la tierra y el cielo, reflejando así su labor como transportadores de almas. Tras la protección y compañía que en la vida terrenal el hombre ha tenido de su Ángel de la Guarda, también tras su fallecimiento, el mismo Ángel lo acompañará a la otra vida; es decir, que los ángeles custodios tienen como principal misión la salvación del hombre, que el hombre pase a la vida de unión con Dios, y en esta misión se encuentra la asistencia que dan a las almas en el momento de presentarse ante Dios.
En el cementerio de Sos podemos encontrar  enterramientos con sencillas y simples cruces de hierro, cruces de piedra más grandes, lisas, con molduras o con tallas más sofisticadas, panteones familiares de excelente factura y los típicos nichos modernos construidos en altura para mayor aprovechamiento del espacio. Sólo un Ángel Guardián de tamaño considerable resalta entre todas las sepulturas existentes. Un ángel tallado en piedra, obra de Celestino Goñi, vestido con túnica, dos grandes alas desplegadas en su espalda, cabellos largos, mirando al frente, con los brazos hacia adelante y portando un ramo de flores entre sus manos.
A las esculturas de ángeles que llevan una rosa o unas flores en la mano se les atribuye el significado de proteger el nicho,  sea individual o familiar, o sea, a todos los miembros de la familia enterrados allí.


Dos ángeles custodios tallados en piedra sobre la puerta de un panteón.




          En el camposanto de Sos existen más ángeles custodios formando parte de las estructuras funerarias de los enterramientos, muchos de ellos esculpidos en la piedra o mármol que forman parte de dichas estructuras, pero ninguno en forma de estatua y del tamaño como la tallada por Goñi.
Los ángeles custodios del cementerio de Sos siguirán allí hasta la eternidad, cumpliendo su misión con nuestros seres queridos.  Descansad en Paz.