domingo, 22 de mayo de 2016

LA LENGUA ARAGONESA.EL LÉXICO DE SOS

La historia de la lengua aragonesa corre paralela con la del reino de Aragón. Las dos nacen en los valles pirenaicos a principios del milenio pasado, se expanden hacia el sur y se fortalecen en el mismo ámbito geográfico durante quinientos años, hasta la instauración en Aragón de la dinastía castellana de los Trastámara, para languidecer después durante otros cinco siglos hasta la época actual.

El aragonés es una lengua resultante de la evolución del latín que trajeron a la Península Ibérica los romanos a principios de la era cristiana. Sobre el latín influyeron las lenguas que ya se hablaban en esta área antes de la llegada de los romanos. Resultantes de esa misma evolución son el castellano, el portugués, el catalán, el gallego y el bable o asturiano. Cabe señalar que en Sos se habló el euskera desde épocas prerromanas hasta el siglo XVIII, no en vano se han encontrado en Sádaba y Sofuentes inscripciones romanas en las que se leen nombres de persona en euskera. También datos del siglo XVI y XVII nos comentan de la condición vascoparlante de Sos de Rey Católico (en vasco Zauze, pronunciado “sáuse”.)

Situación lingüística en la Península en el siglo X 
                         (http://www.cultureduca.com/leng_penin_formac07.php)

Sos, y gran parte de los territorios que darían lugar al Condado de Aragón y al Reino de Aragón inicial, formaron parte de la jurisdicción vascona en la época romana y posteriormente del Ducado de Vasconia. De hecho Aragón es un topónimo vasco que significa “el lugar del valle” [ (h) ara(n) (valle) + -on(“lugar de”)]  Estos territorios, al avanzar hacia el sur la reconquista, harían suyos amplios dominios de la marca andalusí, que eran mayoritariamente de lengua románica, lo que conllevará que dentro del territorio de Aragón los hablantes de la lengua de los conquistados superasen en número a la de los conquistadores, que traían con ellos su lengua y su cultura, y que, por tanto, la lengua románica de los nuevos aragoneses pasase a ser la principal del reino, siendo la lengua vasca desplazada a un segundo orden. Esta lengua románica será la que en el futuro se conocerá como lengua aragonesa.
Glosas Emilianenses. En el margen derecho aparecen
las glosas aclaratorias, en navarro-aragonés, del texto latino (siglo XI)
El primer texto latino en el que aparecen palabras aragonesas (o vasco-aragonesas) son las Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla que se escribieron en el siglo X. Eran unas pequeñas notas o aclaraciones para que los que leían el texto latino supiesen en su lengua lo que aquellas palabras significaban; podríamos decir que eran como una traducción rápida al castellano de palabras o pequeños párrafos que hacen los estudiantes entre líneas en sus libros o en los márgenes de texto de inglés o francés para no perderse estudiando. Ya alrededor del año 975 nos encontramos pues, con gentes que no hablaban latín, sino vasco y aragonés.

El nombre de Aragonés para referirse a la lengua que hablan los habitantes de Aragón es usado múltiples veces durante la Edad Media, nombrándola como “vulgari aragonensi” (en 1363), “aragonés” (en 1372), “lengua aragonés” (1409)[1]
Durante toda la Edad Media el aragonés, el catalán y el latín fueron las únicas lenguas habladas y escritas en el Reino de Aragón para comunicarse oficialmente y, las dos primeras, también junto al árabe y el vasco, para comunicarse en los ambientes familiares, festivos, laborales, etc. De esta forma podemos imaginar el ambiente del mercado medieval de Sos o de cualquier pueblo o ciudad del Reino, desde Jaca hasta Murcia, en el que se entremezclarían los productos artesanos, agrícolas y ganaderos aragoneses y árabes con los pregones y conversaciones en las tres lenguas, en una convivencia popular y normalizada de las tres culturas.
Respecto a la romanización de los vascos de Aragón, la ciudad de Huesca, que estuvo bajo dominio musulmán, fue un foco romanizador de la zona norte de Aragón, una zona que era únicamente de lengua vasca. De hecho el primer decreto de prohibición de la lengua vasca del que hay constancia es el de la ciudad de Huesca y se dio en el año 1349, en el que se obligaba a hablar en aragonés tanto a los vasco-aragoneses de la ciudad como a los que venían de las localidades vascoparlantes del entorno a comerciar,  y se les multaba con treinta monedas de oro aragonesas (soles) si hablaban en vasco en el mercado de Huesca. Un decreto de prohibición de la lengua vasca que según el Archivo Histórico de Huesca estuvo vigente año tras año durante cuatro siglos, lo que hace reseñar la solidez de la comunidad vasca en Aragón y el número de vasco-aragoneses existentes que ocasionó que se dilatara tanto en el tiempo esta prohibición.
En la Edad Media, además del euskera y el aragonés, también se hablaba occitano y francés. Los occitanos y franceses que vivían por esta zona eran comerciantes traídos por los reyes para potenciar económicamente el Camino de Santiago, siéndoles otorgados grandes privilegios para el desarrollo de sus actividades y de su asentamiento. Finalmente acabaron por fundirse con la población de habla vasca.
Así pues, el léxico aragonés está compuesto, en su mayoría, por palabras navarro-aragonesas, derivadas del latín. No obstante, es abundante también el vocabulario de origen prerromano, debido al substrato vasco-pirenaico mayormente, aunque también hay algunos celtismos posteriores que quizás entraron ya a través del latín vulgar. También encontramos algunas voces de origen germánico, traídas por los visigodos, y de origen árabe, incorporadas por los musulmanes. Y, por último, no pocos préstamos de lenguas latinas, los más numerosos del Occitano (lengua que se habla en el sur de Francia), del catalán y del castellano.
Situación lingüística en la Península en los siglos XIII-XV
                          (http://www.cultureduca.com/leng_penin_formac07.php)

Uno de los autores aragoneses más importantes de esta época fue Juan Fernández de Heredia (1310-1396), quien tradujo del griego al aragonés obras de Plutarco y Tucídices, así como el libro de Marco Polo, considerándosele por ello como un precursor del Renacimiento en Aragón. Un Renacimiento que, desgraciadamente para la lengua aragonesa, no llegó a producirse, pues la decadencia del aragonés como lengua literaria y de la corte (y también de Aragón como Reino) comienza en el siglo XIII y se completó, prácticamente en el siglo XV, con la llegada de la dinastía castellana de los Trastámara a la Corona de Aragón, pasando el castellano a ser lengua mayoritaria y de uso culto, que progresivamente se va convirtiendo en la lengua de la corte y de la nobleza aragonesa, siendo los núcleos urbanos  los primeros focos de castellanización, quedando el aragonés cada vez más relegado a lengua de ámbito rural o doméstico y a sufrir un desprestigio social progresivo
 Algunos ejemplos extraídos de documentos de la época pueden ilustrar el proceso de esta castellanización. La “f” inicial (fillo), que era uniforme en toda la zona aragonesa, no se castellanizó hasta finales del siglo XV, sustituyéndose por la “h”. En 1468 apareció la primera “h” y la desaparición de la “f” fue regular desde 1518, con una etapa previa con variaciones, desde 1481.Sin embargo el grupo “ l + yod” (mulier) que en castellano da “j” y en aragonés da “ll” (muller), se mantuvo así hasta 1475, con excepciones, pues a veces aparece la “j” (mejor) en textos anteriores, como el Fuero de Teruel y el Libro del Chantre de Tarazona (forcajo, mojón). La solución castellana no se impuso hasta el siglo XVI. Si en castellano el grupo interior “ct” se transforma palatizando en “ch” (lacte, leche), en aragonés se modifica sólo el primer fonema y se mantiene el segundo:” lacte, leite”. En este caso, la castellanización es más temprana que en el caso de la “j”, pues en documentos de 1452 aparece esporádicamente y ya es corriente desde 1480-85. Al igual que el caso anterior, la modificación ya se inició en el siglo XIV, en “la gran crónica de los conquiridores”, de Fernando de Heredia (dicho, pecho, lecho).
Los siglos posteriores al decreto de Nueva Planta de Felipe V supondrán la implantación casi total de la lengua castellana en Aragón, donde actualmente es el único idioma oficial y la lengua familiar del 95% de los aragoneses.

La fabla
Algunos pueblos, bien por sus condiciones geográficas de ubicación, bien por sus malas comunicaciones terrestres con las ciudades, su aislamiento o por otros diversos aspectos socio-culturales, han conservado la lengua aragonesa, aunque actualmente, al no existir ya prácticamente estas  “barreras de aislamiento”, poseen ya un cierto grado creciente de castellanización. Las variedades dialectales del aragonés son denominadas popularmente fabla, aunque existen notables diferencias entre ellas. Fabla aragonesa, o simplemente fabla, es una denominación informal, popularizada en el último cuarto del siglo XX e inspirada en la expresión fabla chesa empleada en el aragonés cheso.
 Hoy en día se habla fabla en el Pirineo aragonés, fundamentalmente en los valles de Hecho y Ansó (cheso y ansotano), en el de Bielsa (belsetán), en el de Gistaín o Chistau (chistabino), y en el de Benasque (benasqués o patués),zona de Ayerbe, valle de Aragüés,Cinca Medio, Somontano de Barbastro,Alto Gállego, Valle de Tena, Sobrarbe central,valle de Basa, Ribera del Gállego, valle de Rasal, Jacetania, ribera de Fiscal, Somontano de Huesca, valle de Broto, valle de Canfranc, además de en la Ribagorza (ribagorzano occidental y ribagorzano oriental, este último, habla de transición entre lo aragonés y lo catalán).
Desgraciadamente, y desde hace muchas décadas, se ha considerado a la fabla un habla de “rústicos” y “vulgares”, lo que hacía que quienes la tenían como lengua materna se avergonzaran de ella y se plegaran a sustituirla por el castellano, idioma urbano y “ civilizado”. Sin embargo, en los años posteriores a la dictadura de Franco, el aragonés contó con una notable revitalización, que llevó a la creación de asociaciones defensoras y promotoras del idioma, a progresivos intentos de estandarización de los dialectos- así como de unas normas ortográficas consensuadas-, una creciente creatividad artística, principalmente literaria, y a una búsqueda de su cooficialidad en varios municipios altoaragoneses. Pero, a pesar del aumento de jóvenes estudiantes de aragonés y de gente concienciada por salvaguardar y recuperar la fabla, se sigue contando con muy poca ayuda por parte de las instituciones  y su estado de conservación es cada vez más precario entre sus hablantes nativos. Pero esta actitud de recuperación del idioma, aunque no deja de ser meramente testimonial, está contribuyendo a realzar las señas de identidad aragonesas y a garantizar la enseñanza de la lengua allá donde todavía se habla.

El léxico de Sos
En muchos pueblos y aldeas de Aragón la castellanización fue generalizada, produciendo deserciones idiomáticas aragonesas en masa, forzadas, segun los casos, por la presión del entorno social, la escuela, la despoblación del territorio, la influencia de los medios de comunicación, o bien por todos estos factores simultáneamente, aunque todavía sus gentes conservan y utilizan palabras, frases, giros y expresiones de la lengua aragonesa que, mezcladas con el castellano actual, parecen no querer abandonar aquel aragonés que hace muchos años se hablaba en la zona.  En este contexto se situaría el léxico de Sos del Rey Católico; palabras y expresiones dialécticas aragonesas y vasco-navarras, generalmente relacionadas con el vivir cotidiano, se entremezclan con el castellano dando origen a un lenguaje que, aunque resulta comprensible( a veces), no deja de ser fonéticamente curioso para los  castellano- parlantes.
Aquí cabe recordar a dos vecinos de Sos, Tomás Machín Jáuregui, conocido como “el aviador” (1979), por ser un reconocido piloto con más de 39.000 horas de vuelo, y Juan Cruz Pérez Gayarre (1993) quienes, en sus paseos y conversaciones con los lugareños de Sos, fueron recopilando palabras, locuciones y expresiones aragonesas que paciente y laboriosamente Tomás Machín iba anotando en un cuaderno bajo el título “Palabras comúnmente utilizadas en el lenguaje popular sosiense” (más conocido vulgarmente como “el diccionario del aviador”).
El destino quiso que Tomás Machín sufriera un desafortunado accidente de aviación en las proximidades de Pamplona, donde perdió la vida, quedando el mencionado diccionario “dormido”, hasta que años más tarde, Antón Chusé Gil sacó a la luz, en 1998, convenientemente revisado y actualizado, este “Diccionario del Aviador” bajo el título: “léxico aragonés de Sos del Rey Católico”, editado por Crica d´edizions.
A modo de humor y en homenaje a estos dos vecinos por su laborioso trabajo y por la fabulosa recopilación del léxico sosiense, voy a contar lo que le acaeció al médico de Sos, que era de Zaragoza, un día que se presentó en su consulta una madre con su hijo de 14 años y que llevaba una herida sangrante:
- ¿Y qué le pasa al niño?, pregunta el doctor.
A lo que la madre del chico responde:
- ¡este mozé!...! que está echucau!...¿ Pues no se ha esperchicau un cortezón?... ¡ Y mir´usté en qué sitio...junto al mellico!
El médico ve la herida y pregunta:
- ¿Y cómo se ha hecho esto?
- Esto viene d´un eslardadizo que se fizo en una presiquera junto al chapurquín, s´esbarizó y s´esmorronó.
El médico, que no ha entendido nada de lo que le ha dicho la señora, se dedica a curar la herida al niño. Cuando termina y se marchan de la consulta la madre con su hijo, el médico le pregunta al enfermero, que había estado presente en la cura:
- ¿Cómo ha dicho la mujer que se hizo eso el niño?
Y el enfermero, que era de Sos, le responde:
- El moete tenía un chafarrinón indignado junto al mellico, que se fizo al eslisarse mientras cogía presquillos junto al chapurquín, s´esmolingó y con el saquinazo se fizo un eslardadizo que posteriormente quedó en cortezón, y el mozé, como tiene tanto azogue, se lo ha esperchicau originando tal catatana. [2]
Por supuesto, el médico siguió sin saber la causa de la herida del chico.


              Como dijimos al empezar, la suerte del aragonés corrió pareja con la del Reino de Aragón. Ahora que hemos alcanzado cotas de autonomía superiores a las del pasado reciente y que Aragón resucita de un letargo de siglos, es previsible que el aragonés resucite con él, porque a chen que deixa tresbatir a suya fabla está prenzipiando a amortarse como pueblo. Pero este resurgimiento sucederá si nosotros, los aragoneses, queremos. Todas las lenguas tienen en sí el germen de la vida;todas son susceptibles de transformarse en vehículos de cultura, basta con la voluntad de sus habitantes.



[1] José Luis Aliaga Jiménez. “Nuevas notas para la historiografía del habla de Aragón”. Archivo de filología aragonesa, L (1994), pp. 21-41.
[2] Traducción: El muchacho tenía una herida sangrante infectada junto al ombligo, que se hizo al resbalarse mientras cogía albaricoques junto al lavadero, se desmoronó y con la aparatosa caída se hizo una raspadura que posteriormente quedó en una pústula, y el muchacho, como no sabe estarse quieto, se ha rascado la herida hasta levantar la postilla originando tal destrozo.






BIBLIOGRAFÍA

-ALIAGA JIMÉNEZ, JOSÉ LUIS. “Nuevas notas para la historiografía del habla de Aragón”. Archivo de Filología Aragonesa, vol. 50, pp. 21-41. I.F.C. 1994.
-CHUSÉ GIL, ANTÓN. Léxico aragonés de Sos del Rey Católico. Crica d´edizions. Zaragoza, 1999.
-ENGUITA UTRILLA, JOSÉ MARÍA. “Evolución lingüística en la Baja Edad Media: aragonés y navarro”, en Rafael Cano (Coord). Historia de la lengua española, pp. 571-592. Ariel. Barcelona, 2004.
-MARTÍN ZORRAQUINO, Mª ANTONIA y ENGUITA UTRILLA, J. M. Las lenguas de Aragón. Ed: Caja de Ahorros de la Inmaculada. Colección C.A.I. 100, nº 99.Zaragoza, 2000.
-NÚÑEZ MÉNDEZ, EVA. " Historia del Español: Periodización", en Enciclopedia de Lingüística Hispánica, Javier Gutiérrez Rexach (Ed) T.I, pp. 576-589. Routledge. Oxford, 2016.
-Coleccionable Historia de Aragón. Heraldo de Aragón.
En la web:
-ssl.wbs.uvigo.es. Nagore Laín, Francho. “El aragonés hablado en el Alto Aragón: del bilingüismo diglósico a la sustitución lingüística.” Actas/ Proceedings II Simposio Internacional Bilingüismo, pp. 967-987. 
-www.lanceros.es. Historia de la fabla aragonesa.
-Wikipedia. Glosas Emilianenses