lunes, 20 de abril de 2015

SAN NICOLAS DE CEÑITO

Iglesia de San Nicolás de Ceñito

Pardina de Ceñito con su iglesia
Ceñito es una pardina deshabitada, con iglesia incluida, perteneciente al término de Sos. 
 Para llegar a la ermita de San Nicolás de Ceñito, emplazada en la zona central del valle del río Onsella, debemos tomar la carretera de Navardún y luego el desvío hacia Petilla de Aragón, y recorridos dos kilómetros, a la izquierda, tomamos una pista que tras recorrer 60 metros nos llevará hasta la ermita, situada en lo alto de una pequeña loma. El lugar se encuentra en total estado de ruina.
Coordenadas geográficas: 42º 30´2,49”, -1º 7´43,45”
Coordenadas UTM: X : 653.755,18m Y: 4.707.066,40m

En los libros, cartularios y documentos aparecen las siguientes variantes referidas al lugar: Cinnito, Cignitu, Cinido, Cinitu, Cingito, Cingitu, Cineto...
La primera mención que se tiene del lugar data de 1080, apareciendo don Aznar de Cignitu como testigo a favor del cercano monasterio de Leire. Parece probable que esta familia se estableciera en el lugar dando origen al actual topónimo, formado por una aldea y la ermita. Posteriormente, en 1083, se menciona de nuevo en otro documento a Acenari (Aznar) de Cinitu[1].
Con posterioridad a esta fecha son numerosos los documentos que nos hablan del lugar:
El 3 de mayo de 1095 Lope y Sancho Enecones, hijo de Eneco Aznar de Cignitu, legan al monasterio de Leyre la mitad de su heredad que tienen en Luesia, que había sido recuperada, probablemente de alguna pignoración o hipoteca.
En el año 1098 el abad Raimundo y los monjes de Leyre cambian a Fortún Juan de Cingito unas viñas en esta localidad por su alodio de Navardún a condición de que entregue al monasterio el diezmo de dichas viñas.
En enero de 1104 de nuevo el citado Sancho Enecones de Cineto, aparece en los documentos efectuando la venta de sus siete mezquinos (siervos o colonos, pero que se traficaban casi a nivel de esclavos) al monasterio de Leyre.
El 31 de mayo de 1120, Lope Garcés y su esposa María dejan en testamento a San Salvador de Leyre sus bienes de Leache, Gallipienzo y Ceñito, ... “et ad Sancho Salvatore de Liger hoc quod habeo in Liaxe et in Gallipinz et in Cinnito”.
El 4 de junio de 1250, Pedro Ximénez de Gazolaz, obispo de Pamplona, compra al monasterio de la Oliva una heredad en Ceñito por 200 maravedíes[2]; y al día siguiente, el citado obispo nombra procurador a su escudero Fortín de Larraga para que tome posesión de la heredad que ha comprado en Ceñito a los monjes de la Oliva y que ponga al frente de dicha heredad a quien estime oportuno para que la trabaje y administre en nombre del obispo[3].
En 1252 Poncio de Pamplona, abad del monasterio de La Oliva, cede vitaliciamente a Bartolomé de Ceñito y a su mujer María, cuantas tierras posee la abadía en Ceñito para que las cultiven[4] aproximadamente para esas fechas, el 5 de mayo de 1252, Lope Jiménez de Cinido, caballero, dona al obispo de Pamplona don Pedro el patronato sobre la iglesia de Ceñito y el derecho de llevar el agua de la fuente de Ceñito donde el obispo quiera, haciendo de ella su voluntad en todo[5].
El 23 de junio del mismo año, los hermanos Martín Ximénez de Cinido, Diego y Pedro, renuncian en favor del obispo Pedro y sucesores, todo el derecho que tenían a la heredad de Ceñito comprada por dicho obispo al monasterio dela Oliva. Y los tres juntos entregan al obispo la carta (documento o escritura) que tenían del monasterio[6].
En 1254 varios vecinos de Ceñito ceden al mismo obispo de Pamplona los derechos que tenían a la fuente llamada de Escorrón, que nacía en el término de Ceñito, para que haga lo que quiera con su agua. Le ceden también el patronato de su iglesia, rogándole que sea él mismo el rector de la misma.
El 6 de marzo de 1261 Diego de Cenido, caballero, dona al obispo el derecho que tenía en la iglesia de Ceñito y en la fuente de Escorrón por medio de un documento redactado en Navardún, donde los obispos de Pamplona pasaban largas temporadas. También, en el mismo año, García Gil de Soteras y su mujer Oria Xemeniz donan a don Pedro el huerto e iglesia de Ceñito y la fuente.
En 1323 Jimeno Ramírez y otros vecinos de Ceñito y Undués venden a don Arnalt de Barbazán, obispo de Pamplona, varias casas, campos y huertos en Ceñito por 600 sueldos jaqueses, poniendo al obispo en posesión de los bienes[7], quien con esta compra se hizo prácticamente poseedor de casi todo el término de Ceñito.
No se sabe cuándo se despobló Ceñito pero, en 1610, cuando J.B.Labaña recorrió esta zona, nos dice que ya estaba abandonado y que sus moradores se recogieron en Sos.
Actualmente el lugar está deshabitado y sus últimos habitantes, en el siglo pasado, usaban los edificios para fines agrícolas y ganaderos, incluída la iglesia, por lo que en varias ocasiones tuvieron que apuntalarla y conservarla para sus labores, contribuyendo así, de esta manera, a un deterioro más lento de la ermita; también es cierto que realizaron algunas obras que lo único que hicieron fue denostar el propio monumento, como la abertura de una ventana en el ángulo noreste o una oquedad situada en el muro sur al Este de la puerta y en relación con un pilar moderno, que con algunos otros indicios hacen pensar en la compartimentación del espacio en dos alturas. Pero al menos, estos “atentados” contra la ermita han servido para que, de alguna forma, se mantuviera en pie hasta hoy.



En las Cinco Villas se construyeron iglesias con los parámetros y los elementos decorativos de los maestros de obra lombardistas. De las tres iglesias conservadas en las Cinco Villas con soluciones lombardistas la más antigua es la de S. Nicolás de Ceñito, vinculándola únicamente con estos artistas el tipo de sillarejo utilizado. Actualmente es la peor conservada de todas, presentando un aspecto ruinoso y de total abandono.
Fue construída en la década de 1050 a 1060 y según Abbad Ríos data del 1100, en cuyo ábside leyera la siguiente inscripción: “sancte nicolae era MCXXXVIII” (era hispana). En una reforma que tuvo lugar hacia 1150 se rehizo completamente el ábside, época de máxima expansión del lugar, como se comprueba por la documentación existente. 
La iglesia consta de una nave única de planta rectangular, articulada mediante prebisterio señalado por su menos altura y pequeña pilastra en el diedro ábside-prebisterio
Es más recia en su arranque, disminuyendo su espesor a la tercera hilada sobre el bocel de la base absidial.
Fachada del muro sur
En cuanto a los muros de la nave, y como es habitual en el arte románico, el más grueso es el meridional por estar destinado a contener los vanos, el más delgado es el occidental, siendo el septentrional de un espesor intermedio.
Para analizar la iglesia de Ceñito tenemos que recurrir a sus tres fases constructivas. El muro sur permite diferenciar claramente los dos principales momentos de su construcción. Tomando como punto de referencia su ángulo suroeste, hasta 8,46m. por el exterior y 8, 37 m. por el interior, se aprecian que las 22 primeras hiladas presentan un tipo de aparejo realizado con piedra arenisca proveniente de una cantera local, trabajado a maza, con escasos retoques de puntero y dispuesto en forma de sillarejo de considerable longitud, asentado en hiladas bastante regulares, con módica presencia de ripios y ahorro de argamasa de cal mezclada con arena fina. El resto del muro hasta el ángulo sureste y toda su parte superior (compuesta por trece hiladas) se caracteriza por estar realizado con sillares tallados con gran esmero a martillo y cincel y posteriormente abrasados. De esto se puede deducir que la primera fase se llevó a cabo en los años 1050-1060 y la segunda hacia 1150.
Cara oeste de la iglesia
De la iglesia primitiva queda bastante íntegra la cara oeste, cuya parte superior va perdiendo hiladas de norte a sur en beneficio de la reforma del siglo XII. En el ángulo noroeste se conserva la banqueta de cimentación de este muro.


Techumbre en la parte este del templo
Techumbre de la zona oeste















                                   El interior de la nave se cubre mediante techumbre de madera a dos aguas, parcialmente derrumbada y sustentada por un arco fajón apuntado que arranca del propio muro mediante ménsulas de tipo cisterciense y que vuela entre los muros norte y sur y de evidente realización posterior. Se trata de una reforma realizada hacia el siglo XIV. 
En el extremo oriental del muro se abrió una puerta adintelada y de jambas rectas concebida para recibir una sola hoja y cuya única gorronera se encuentra en el lado oeste. Para su construcción se recortó el muro en la zona en la que convergían las dos fases románicas.
Portada del templo
La portada del templo, del siglo XII, abre a los pies del muro sur, con dos ventanales aspillerados al exterior y derramados al interior a notable altura. Es de arco de medio punto, que arranca de una imposta saliente, y consta de dos arquivoltas. La exterior, a ras del muro, está orlada por un ajedrezado jaqués, que no resalta del mismo, conformado por una serie de cuatro tacos. Al igual que la interior, impostas lisas se interponen entre jambas rectas. Al interior, la puerta está adintalada, adoptando su clave la forma de mitra.   
       
Abside de San Nicolás
La cabecera del templo, de muy buena hechura, se compone de ábside semicircular, con ventana axial recta al exterior y derramada al interior, imposta de ajedrezado jaqués extendida al estrecho presbiterio y a las pilastras que componen el arco triunfal. Este ajedrezado jaqués, de muy buena hechura y conservación, marca la unión de paramentos verticales y bóvedas, a excepción de la pilastra norte, donde no está decorada.



Ajedrezado jaqués del presbiterio
La proximidad entre el fajón que sustenta la zona anterior del presbiterio y el cilindro absidial con el que enrasa y al que parece continuar, conforman la sensación de sendos espacios rehundidos en los laterales de la cabecera.El arranque de las pilastras en que apea el fajón descrito se efectúa desde lo alto de gruesos plintos enrasados al presbiterio. En lo alto de la pilastra sur del arco triunfal, un bello signo de cantero en forma de “S” con sus extremos en apretada espiral, de influencia celta. La bóveda es de cuarto de esfera. 

Cabecera del templo y ventanal
Detalle del exterior del ábside donde se aprecian las dos filas de bolas jaquesas, el crismón y la palmeta
             En el exterior, bajo el ventanal, levemente descentrada hacia el sur, en el sillar que forma la jamba inferior norte de la ventana, tiene esculpida una bella palmeta, motivo que encontraremos en otros dos sillares del interior. La rosca está decorada con dos filas de bolas jaquesas y en el arco cobijo hay un un crismón de tipo trinitario, compuesto por seis brazos, teniendo cambiado de lugar “A” y “W” e invertida la “S” y flanqueado por una inscripción en dos partes: “SA(NC) TI” ( a la izquierda) y “NICHOLAI” (a la derecha).(ver)
Bajo la ventana axial, otras inscripciones que parecen ser marcas de medida, pero que, por sus especiales características y excepcionalidad, las tratamos en un artículo aparte.(ver)
Remata en cornisa simple. Su bovedilla capialzada, a semejanza con la ventana oriental del muro sur, está formada por siete dovelas vistas y dos bloques monolíticos.

















 Palmetas y cruz patada en el interior del templo



                   
                  A la altura de nuestra vista, en el pilar y arranque del muro sur hay dos sillares en los que se han esculpido sendas palmetas, de buen tamaño, del estilo de la existente al exterior del ventanal absidial. A mayor altura, en la cara este de la pilastra sur del presbiterio, otra palmeta, camuflada por el encalado.
Aún hay otra marca en el arranque del muro norte, a la misma altura que las anteriores, es como una roseta con pétalos en espiral, separados por ocho perforaciones puntiformes inmediatamente al interior de un doble círculo que la enmarca.
Las palmetas cinceladas descritas las tomaron como modelo los constructores de la iglesia de Navardún, de construcción bastante posterior a ésta, donde las usaron con profusión -en especial en su portada-.
Por si todos estos inusuales elementos decorativos fuesen pocos, uno más, bastante más atípico, a mitad de la bóveda absidial, justo sobre la vertical del ventanal: el artista dejó volar su imaginación sobre un sillar alargado, creando una figura ondulada, con los motivos vegetales de las palmetas, por mitades en las concavidades, y en el interior, bajo el vano absidial, se talló una cruz de consagración de brazos patados e inscrita en un círculo.
Evidentemente no son simples marcas de cantero, pero tampoco parecen formar parte de un programa decorativo como en la portada de Navardún. Por otra parte teniendo en cuenta que al interior se enfoscaban y pintaban los templos, el creador de estos bellos motivos era consciente de que no serían vistos.
Fachada norte del templo
Restos de la pila bautismal

Ventanal del muro sur
Zona oriental del muro sur, donde se aprecian las dos primeras etapas constructivas



                       En resumen, podemos decir que la iglesia construída en época de Ramiro I estaba compuesta por una sencilla nave, con un gran desarrollo en altura de la que no se ha conservado ningún vano y de la que hoy se conserva la fachada sur y la mayor parte de los muros norte y oeste La reforma del siglo XII comportó la desaparición de la primitiva cabecera, también la puerta y las ventanas que hubieron de ubicarse en el muro sur. Igualmente, en las zonas orientales de las caras norte y sur, esta reforma mordió por su parte inferior el muro primitivo; el nuevo paramento parte de una banqueta bien conservada tanto en los muros como en el ábside.
Hacia el siglo XIV, como ya se señaló anteriormente, la nave se reformó construyéndose un arco diafragma apuntado que vuela entre los muros norte y sur. En el lado septentrional arranca de una imposta con decoración de tres cuartos de bocel, siendo lisa la del lado meridional. La construcción de este arco debió llevarse a cabo con motivo de la sustitución de la techumbre de la nave, que, al parecer, también comportó la modificación de sus piñones y la realización de una moldura en forma de cuarto de caveto, que sólo se conserva parcialmente, puesto que la iglesia fue retejada varias veces con posterioridad
Al pie del templo, rota y olvidada, una pila bautismal cilíndrica de incierta cronología, en la que supuestamente se bautizaron los nacidos en este lugar.
                    En el exterior de los muros sur y ábside pueden observarse diversas  marcas e inscripciones de todo tipo (cruces,pétalos trazados con compás, letras...) dos relojes de sol(aquí) y unas marcas que bien pudieran ser marcas de mesuras(aquí), y que vemos en otros posts.



En el transcurso de los tiempos, hasta la iglesia de Ceñito han acudido en romería gentes de la zona de la Val d´Onsella y Sos bajo la advocación de San Nicolás.
El templo pertenece a la iglesia de San Esteban de Sos y es propiedad del Obispado de Jaca. Aunque su estado es bastante ruinoso, parece ser que hay tentativas de una posible restauración, pero ésta todavía no ha llegado.







[1] Martín Duque, Angel. Documentación medieval de Leire, docs. 108 y 110 (pp. 159 y 161 respectivamente)
[2] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 8. (A)
[3] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº 21. (A)
[4] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, núm. 32.(B). Fragmento inserto en doc.I 12 de 23 de junio de 1252.
   A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi V, num.1, fol.388.(C) Fragmento inserto en doc.I. 12. Copia del siglo XVI
(La cronología del abadiado de Poncio de Pamplona, ocupa desde el año 1212 al 6 de agosto de 1215)
[5] A.C.P. II Epi. 7.
[6] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 32.(A); A,C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi V, nº. 1, f. 388 (B)
[7] A.C.P. Docs. Catedralicios, Arca Episcopi II, nº. 13; V Epi. 1, fol. 385v, copia del siglo XVI.








BIBLIOGRAFÍA
-ABBAD RÍOS. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
-ABBAD RÍOS. Catálogo monumental de España, Zaragoza. C.S.I.C. Madrid, 1957.
-BERRAONDO, M. J. La ermita de San Nicolás de Ceñito, en Suessetania nº 7. Mayo/junio de 1985. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros.
-CABAÑERO SUBIZA, BERNABÉ. Los orígenes de la arquitectura medieval de las Cinco Villas (891-1105): entre la tradición y la renovación. Cuaderno de las Cinco Villas, 3. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros, 1988.
-CANELLAS LÓPEZ, ÁNGEL, y SAN VICENTE, ÁNGEL. Rutas románicas en Aragón. Encuentro S.A. Madrid, 1995.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Catálogo del archivo de la catedral de Pamplona. T 1 (829-1500) I.P.V., D.F.N. Pamplona, 1965.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Antonio Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MARTÍN DUQUE, ANGEL J. Documentación medieval de Leire (siglos XI al XII) Pamplona, 1983.
-PÉREZ DE CIRIZA, FORTÚN. Documentación medieval de Leire: catálogo (s. XIII al XV)
En la webb:
-www.romanicodigital.com


sábado, 18 de abril de 2015

SONETO "A SOS DEL REY CATÓLICO"




Dn. Félix Landa Otal dedica un soneto a Sos del Rey Católico:


A Sos del Rey Católico
Rompes el cierzo que en tus muros quiebra
de altas nieves violento mensajero,
cuchillo homeopático y certero
de filo agudo y punta de culebra.
monarca de un horizonte que enhebra
el risco con el valle y el otero;
estampa de paisaje placentero
que el alma canta y la vista celebra.
En tu trono de pinos permaneces,
cubriendo con decrépitas escamas
las joyas que custodias y enriqueces;
vigía del entorno que encaramas,
ostentas el orgullo que mereces
y hasta haces infanzones a tus damas. 


CABAÑAS

Como unidad agrícola mucho más pequeña que los corrales estaban las cabañas.
Las cabañas, ubicadas en los campos más alejados del lugar de residencia, fundamentalmente de secano, cumplían la función de abrigo y cobijo para el agricultor o ganadero ante las inclemencias del tiempo, y también para guardar el utillaje y herramientas de trabajo. Actualmente apenas se usan, por lo que el abandono y el paso del tiempo las han hecho desaparecer, quedando en pie algún resto de su precaria edificación, a excepción de aquellas cuyas funciones se han ido adaptando a otros usos alternativos o actuales.
Ruinas de una cabaña en Sos del rey Católico

Cabaña abandonada y derruída

En Sos eran numerosas las cabañas repartidas por todo el territorio comarcal.
A continuación citamos algunas de ellas:

                             
Cabaña Bernardo
Cabaña Bruno
Cabaña Callejos
Cabaña Cochorro
Cabaña de Juan
Cabaña del Cartajena
Cabaña del Cojo
Cabaña del Rego
Cabaña del Royo
Cabaña Fructuoso
Cabaña Ismaela
Cabaña Justo
Cabaña Leandro
Cabaña Lucas
Cabaña Martín
Cabaña Ovejas
Cabaña Palaciano
Cabaña Posada



BIBLIOGRAFÍA

-Mapa cartográfico de Sos del Rey Católico. Año 1928. Gobierno de Aragón
-Toponimia de Sos del Rey Católico. Gobierno de Aragón

LAS SOLANERAS



La existencia de solaneras en muchas casas de Sos se relaciona con las condiciones climáticas y se justifica por la necesidad de que la casa disponga de un lugar soleado, aireado y cubierto donde tender la colada, secar productos agrícolas y realizar algunas labores domésticas.                                                                          Generalmente estas solaneras se orientan al sur o al este y se sitúan en la planta superior del edificio para recibir la mayor insolación posible.

 La superficie de la galería puede sobresalir en voladizo de la fachada o, a la manera clásica, quedar contenida dentro del cuerpo de la casa, al abrigo de corrientes y aires. Puede estar compuesta de varios cuerpos, separados por columnas o pilares. La construcción puede ser de madera, tanto el envigado como los solados y balaustradas. La decoración aparece en el torneado o perfilado de las balaustradas y en los adornos de marquetería de los aleros y voladizos que las cubre.

sábado, 11 de abril de 2015

BALSAS

Además de los ríos, fuentes y barrancos, existen otras aportaciones acuíferas en la zona, aunque en una medida mucho menor. Son las balsas o estancas formadas por el fenómeno endorreico.
El endorreísmo es, en síntesis, un fenómeno en el que las aguas forman una balsa porque éstas no tienen una salida natural a una cuenca hidrológica jerarquizada y además el sustrato es impermeable; su única vía de escape, digamos, es la evaporación.       
Pero para que se presente este fenómeno es necesaria la conjunción de unos determinados valores climáticos, litológicos y morfológicos, valores que se dan en la comarca de las Cinco Villas, siendo por ello una de las más significativas zonas endorreicas de la Depresión del Ebro.
Posiblemente estas estancas formaran parte, desde hace mucho tiempo, de las redes de riego establecidas en la zona.
Estas balsas endorreicas suelen tener una extensión reducida, por lo general menos de un kilómetro cuadrado de superficie y de poca profundidad, en muchos casos inferior a un metro, por lo que la acción de evaporación del agua estancada es rápida, dando como resultado unas balsas de carácter temporal y estacional, coincidiendo con los períodos de lluvia.

Balsa en el término de Torre de Añués

Las balsas han tenido un importante papel como reserva hídrica en épocas de escasa pluviometría; actualmente, en las estancas de mayor extensión se han aprovechado las condiciones naturales de la zona para potenciar embalses que sirvan a canales y acequias, aunque no es el caso de las balsas de Sos.
Al ser aguas algo salobres, no son buenas para los cultivos, por lo que en las balsas de pequeña extensión, el hombre intenta mediante nivelaciones, zanjas o acequias drenar el terreno e impedir que el agua se concentre.
El sur de las Cinco Villas es la zona donde más se concentran estas balsas y estancas, disminuyendo en número y extensión conforme nos aproximamos a las montañas o al norte.  En el término de Sos tenemos la estanca de Valtriguera, en la partida del mismo nombre, próxima a la estanca de Castilliscar; el resto de balsas, de menor tamaño, son las siguientes:

·      Balsa de Galbarra.
·      Balsa de la Gobernadora.
·      Balsa de Saburrio.
·      Balsa de Tamborín.
·      Balsa de Val de la Liebre
·      Balsa del Camino de la Plana.
·      Balsa del Corral de Pancho.
·      Balsa del Moreno.
·      Balsa del Salado.

Existen otras balsas muy pequeñas repartidas por todo el término municipal donde, con el fin de aprovechar este recurso hídrico, se construyeron casetas, bordas o corrales.





BIBLIOGRAFÍA
IBAÑEZ, M. J. “El endorreismo del sector central de la Depresión de Ebro”. Cuadernos de Investigación, 2, pp. 35-48. Logroño, 1975.
IBARRA BENLLOCH, PALOMA. “Marco geográfico y rasgos geomorfológicos de la comarca de las Cinco Villas”, en Asín García, Nuria, (coord) Comarca de las Cinco Villas. Col. Territorio 25. D. G. A. 2007.
Mapa cartográfico de Sos del Rey Católico. Año 1928. Gobierno de Aragón.
Mapa geológico de España. E. 1:50.000. Hoja nº 207, división: 26. 10 (Sos del Rey Católico) I.G.M.E., Ideal. Madrid, 1977.
                                 Toponimia de Sos del Rey Católico. Gobierno de Aragón

domingo, 5 de abril de 2015

RAMIRO I


A la muerte de Sancho III, en 1035, Pamplona era el Reino más importante de la Península y, su testamento, sin pretenderlo él, marcó el inicio de los reinos de Aragón y Castilla.
Sancho el Mayor repartió sus territorios entre sus cuatro hijos. El mayor de ellos fue Ramiro, fruto de una relación extramatrimonial con una noble de Aibar, los otros tres, fruto del matrimonio del rey con doña Muniadoa, fueron García (el mayor de ellos), Fernando y Gonzalo.
El testamento del rey se realizó bajo el derecho navarro, por ello el reino patrimonial, es decir, las tierras que Sancho había heredado no admitían división alguna y debían ser transmitidas a su primer hijo legítimo. Es por ello que don García (1035-1054) heredó el reino de Navarra y el extremo occidental con los valles de Escá, Aragón y Onsella y las fuentes del río Arba de Luesia y Biel.
Ramiro I el "Monje"


       La costumbre en la dinastía Navarra era asignar a los demás hijos un patrimonio formado por bienes territoriales, los cuales podrían ser transmitidos a sus herederos. El reparto de los dominios territoriales de Sancho III no significaba su desvinculación e independencia de Pamplona ya que, como decía Estaban Sarasa, el rey “tenía capacidad para encomendar y repartir el patrimonio particular pero no para dividir el regnun o fragmentar la potestas regalis”. Es decir, que Sancho el Mayor podía repartir la gestión del patrimonio entre sus hijos, pero no mermar el poder del rey. Por tanto, los territorios de Fernando, Gonzalo y Ramiro no eran independientes sino que estaban sujetos a la autoridad de su hermano y soberano García, rey de Pamplona.

                      Así, a Gonzalo le dejó el condado de Sobrarbe, ampliado con la anexión de la ribera del Cinca, y el condado de Ribagorza, desde Matidero, en su límite occidental, hasta Llort (ayuntamiento de Spot, provincia de Lérida) en el oriente ribagorzano, lindante con el condado de Pallars, habiendo prestado juramento de fidelidad y sumisión a su hermano García. Y entre las demarcaciones de García y Gonzalo estaba el territorio de Ramiro I, es decir, el comprendido entre Martes, villa situada al este de Mianos y Bagüés, que pertenecía a Navarra, y Matidero, donde nace el río que da nombre al valle del Guarga, con la inclusión de los castillos de Cacabiello, Agüero, Murillo y Loarre; al igual que su hermanastro Gonzalo, también prestó juramento de fidelidad y sumisión a su otro hermanastro García, rey de Pamplona. Y por último, Sancho III dejó el condado de Castilla a su hijo Fernando.
 

                       Ramiro I, en conclusión, recibió de su padre el antiguo condado de Aragón, ampliado con los territorios conquistados a los musulmanes en los siglos X y XI, más la región del Serrablo, desde Agüero y Murillo hasta el valle de Nocito.  El historiador Roberto Viruete nos cuenta cuáles eran los lítites occidentales del territorio heredado por Ramiro I: “Este territorio tenía los límites occidentales en las montañas de la cordillera pirenaica que marcan la línea divisoria de aguas del valle del Roncal, quedando el condado de Aragón a la izquierda de dicho valle. El territorio de Ramiro I continuaría hacia el sur por las mismas montañas hasta el punto en el cual el río Esca separa las sierras de Leyre y de Orba, continuando la frontera por dicho cauce fluvial hasta su desembocadura en el río Aragón. Desde este lugar era el río Aragón quien trazaba el límite de los territorios de Ramiro I, para luego atravesar los altos de Las Ripas y de Santa Cruz para llegar a las inmediaciones de la sierra de Peña Musera. En las cercanías de la misma, concretamente en la partida denominada de La Sierra el límite se dirige hacia el sur para conectar con la sierra de la Sarda. En esta sierra tomaría la línea marcada por las aguas del barranco de San Miguel hasta su desembocadura en el río Onsella, al este de Navardún, localidad que estaría en territorio del rey pamplones. A partir de aquí el límite seguiría por el tramo final del río Onsella hasta que desemboca en el río Aragón cerca de los vestigios de Vadoluengo”.
Como se ha dicho, y siguiendo la costumbre Navarra, antes de heredar, Sancho III situó a su hijo Ramiro al frente del condado aragonés, pero al quedar régulo de Aragón Ramiro I, dada su juventud, nombró un aitán o eitán – palabra seguramente procedente de la voz vasca aita, “padre” o tutor- que le orientara. Este tutor, ayo y consejero fue Jimeno Garcés, quien debió ser un personaje de particular confianza del monarca pamplonés, pues al parecer también ostentaba la representación directa del rey en las tierras aragonesas, por ser el tenente del castillo de Sos entre los años 1014 a 1030.  Asímismo, Jimeno Garcés debió asistir a Ramiro en su guerra contra su hermano el rey García Sánchez, pues el enfrentamiento entre ambos hijos de Sancho el Mayor se debía, ante todo, a una cuestión de límites entre ambos reinos en la canal de Berdún, dominada desde el sur por la atalaya de Sos. Es por ello que algunos autores consideran que en el año 1035 la localidad de Sos formaba ya parte del recién nacido reino de Aragón.
Esta amistad del rey con su tutor también se ve reflejada en un documento de 1057 en el que Jimeno Garcés y su esposa Sancha permutan con el rey la villa de Güé por la de Biasuso, en el que además Ramiro I, entre otras condonaciones, le perdona una deuda de 105 nietros de vino en Sos.[1]
La tutoría de Jimeno Garcés es también atestiguada por un documento del propio Ramiro I, fechado el 21 de abril de 1059, a favor del conde Sancho Galíndez, para el que confirma la posesión de una casa en Sos, que había sido comprada al “senior Eximino Garceiç meo etiane”, el cual debió morir entre los años 1051 y 1054, y le hizo donación “de illa peça de terra que est ad sancti Tirsi”, autorizándole además para roturar cuanto pudiera “in Sos et in val d´Onsella”. [2]
En definitiva, el gran acierto del rey Sancho el Mayor consistió en preparar las bases militares y administrativas que posibilitaron las futuras expansiones territoriales del reino de Ramiro I y de sus sucesores.
Las cláusulas que Sancho III puso en su testamento para evitar rivalidades entre sus herederos fueron meramente formales; una vez fallecido el padre, todos los hijos intentaron ganar su independencia mediante las armas y el derecho, enfrentándose a su hermano García en batalla, anexionando territorios y buscando intitularse reyes.
Ramiro I aspiraba a convertir sus posesiones en un estado potente e independiente de Pamplona. Para conseguirlo se enfrentó por las armas a su hermano García. Llegó con su ejército a Tafalla en agosto de 1043. A las tropas aragonesas se habían sumado refuerzos de las taifas de Zaragoza, Huesca y Tudela, pero eso no bastó para vencer al rey de Pamplona. García sorprendió a Ramiro en su propio campamento y el ejército, muy mermado en su número, tuvo que retirarse. Esta batalla supuso para Ramiro la pérdida de un grupo de caballeros e infanzones muy experimentados y leales para Aragón, tales como Aznar Galíndez, Iñigo Jiménez de Guasillo, Jimeno Garcés, García Sánchez, Jimeno Iñiquez, Ariol Sánchez y Lope Sánchez. La huída fue encaminada a refugiarse en Sos, villa que siempre había sido leal a Ramiro, desde su tenencia en 1015 hasta la subida al trono de García, lo que explicó que se ejerciera una feroz y eficaz resistencia contra los navarros tanto de los perseguidores provenientes de Sangüesa en un primer momento como al grueso de las fuerzas que venían tras él desde Tafalla; pero el plan de huída obligaba al rey a partir inmediatamente de Sos sin esperar auxilio en esta plaza, pues estaba muy alejada de sus reservas en Berdún y Jaca y, de acuerdo a la posición de sus perseguidores, el tiempo corría en su contra. En esta persecución desesperada el ejército navarro iba tomando, desde sus dos frentes, y de forma sucesiva, plazas y territorios. No debía de ser muy difícil, pues estas posesiones habían pasado indistintamente a manos aragonesas y navarras en los últimos dos decenios tras la muerte del rey Sancho el Mayor, y las lealtades no estaban bien definidas, por lo que el rey no podía permanecer mucho tiempo en las mismas: urgía continuar la huída hacia territorios más seguros. Así los navarros tomaron Eslava, Sada, Aibar, Sos, Escó, Sigües, Navardún, Isuerre, Uncastillo, Luesia y Agüero, cercando finalmente la fortaleza de Biel, donde resistió con éxito su tenente, Velasco Ariol. Esta mayor resistencia ofrecida por Biel y el difícil avance entre la depresión del río Aragón y la Sierra de las Salinas, impidió unir de forma rápida y efectiva los dos frentes perseguidores de los navarros y confluir con éxito antes de que el rey Ramiro se acogiera a los dominios de los Soteras en los Pintanos; esa fue su salvación. Por otra parte, ya en esos momentos, el tiempo corría en favor de los aragoneses que, escasamente en una semana, empezaron a recibir refuerzos desde la guarnición de Berdún y de Jaca, con lo que pudieron estabilizar las posiciones hasta ese momento alcanzadas por los navarros.
El rey, tras alcanzar su seguridad en la fortaleza de Pintano, la nombró “Castillo Real”, y las tierras pasaron a denominarde “del rey”, con lo que Los Pintanos alcanzaban un reconocimiento en el nuevo Reino de Aragón que nunca perderán, aunque lo pagarían muy caro posteriormente en el año 1283, cuando los navarros y franceses asolaron el valle, seguramente con el recuerdo de este hecho, haciendo desaparecer las aldeas de Espedregales, Noguera, Olaya, Soteras, Castiello y Miranda, dejando reducidos los núcleos de población a los actualmente existentes: Pintano y Undués Pintano.[3]
Cuando el hermano de Ramiro I, Gonzalo, de Sobrarbe y Ribagorza, murió durante una cacería en junio de 1044 sin haber dejado descendencia, la situación política dió un vuelco. Los territorios de Gonzalo, el efímero reino de Sobrarbe-Zaragoza, en lugar de ser restituídos al rey de Pamplona, fueron ocupados por el colindante Aragón y anexionados a él.
 Gracias a la muerte de Gonzalo, Ramiro había conseguido la ampliación territorial que deseaba y se había convertido en soberano de todo el Pirineo central, por lo que puede afirmarse que la política expansionista aragonesa logró algunos éxitos.
Pocos meses después, concretamente el dos de noviembre de 1044, Ramiro I se reunió con García en el monasterio de Sojuela (La Rioja) bajo la mediación del abad Odilón de Cluny y ambos hermanos hicieron las paces, devolviendo a Ramiro las plazas fortificadas de Luesia, Agüero y Uncastillo, además de tierras de los alrededores de las fortalezas de Sos y Biel, ordenando la construcción de un nuevo castillo en Sos.
Las buenas relaciones con Pamplona se mantuvieron durante todo el gobierno de Ramiro. García perdió la vida en la batalla de Atapuerca en 1054, derrotado por su hermano Fernando I de Castilla, quien le usurpó a su sobrino Sancho IV Garcés “el de Peñalén” (1054-1076), sucesor de don García, gran parte del señorío de Navarra anexionándolo a la Corona castellana. Para defenderse de don Fernando,  Ramiro, firmó un pacto de ayuda con su sobrino Sancho IV ”el de Peñalén”, ofreciéndole ayuda militar, fidelidad, amistad y consejo al nuevo rey de Pamplona. En el caso de que Ramiro no cumpliera lo pactado, los señores de las honores aragonesas se pondrían al servicio del rey de Pamplona, lo que hubiera supuesto para Ramiro I la pérdida del reino de Aragón. A cambio, el nuevo monarca pamplonés donó a su tío el castillo de Sangüesa con sus términos, la zona del valle de Escá, Ruesta y las villas de Undués y Lerda, jurando que no se las usurparía ni a él ni a sus descendientes. Este intercambio aseguró a Ramiro I el control de la Valdonsella.
La Península Ibérica en 1065
             En el año 1064 muere Ramiro I sin saber con exactitud el motivo de su muerte. Para algunos historiadores fue muerto por un musulmán infiltrado entre las tropas aragonesas que en un momento inesperado le asestó una lanzada mortal en un ojo, otros atribuyen su muerte al rey Sancho II de Castilla quien, aliado con los musulmanes y ayudado por el jovencísimo Rodrigo Díaz de Vivar, buscara venganza, bien por la alianza sellada con Sancho IV de Pamplona, bien por haber acogido a su prometida que, al no querer casarse con él, se había refugiado en la corte aragonesa con su verdadero amante, un hijo ilegítimo del rey de Pamplona;  pero la teoría más aceptada por los historiadores es que perdió la vida en la batalla de Graus contra los musulmanes el 8 de marzo de 1063.
Sea como fuere, Ramiro I dejó firmado en su primer testamento en 1059 que su sucesor fuera su primogénito legítimo Sancho, a quien dejó todos sus territorios con sus castillos. Estos castillos, que sirvieron en un principio para asegurar la dominación musulmana de las montañas no islamizadas y más tarde para contener las fuerzas navarras y aragonesas, fueron fácilmente aprovechados después de su conquista para montar un sistema defensivo y ofensivo del reino de Ramiro I, conforme al plan iniciado por su padre, el rey Sancho el Mayor, sistema que, a la muerte de Ramiro I, presentaba el siguiente esquema defensivo:

·                               La cuenca del río Aragón estaba defendida por los castillos de Sangüesa, Ruesta, Larués, Atarés y Castiello de Jaca.
·                               Las fuentes del río Arba eran defendidas por los castillos de Petilla,Roita, Sos, Uncastillo, Sibirana,Luesia y Biel.
·                               La cuenca del Gállego por los de Senegüé, Ara, Javierrelatre, Cacabiello, Agüero, Murillo, Marcuello y Loarre.
·                               La cuenca del Cinca por los castillos de Boltaña, Samitier, Abizanda y Monclús.
·                               La cuenca del Esera por los de Troncedo y Perarrúa.
·                               El valle de Nocito estaba defendido sólo por un castillo, y el próximo núcleo del antiguo condado de Sobrarbe por las fortalezas de Surta y Moncat, en línea Norte-Sur, y por las de Buil y Castejón al Este.(Continuación)










[1] A.H.N. Clero. San Juan de la Peña, carp. 699, nº 10. B
[2] Eduardo Ibarra. Documentos correspondientes al reinado de Ramiro I, Zaragoza. (C.D.H.A., I) citado en “Sos en los siglos XI y XII” Pascual Galindo Romeo. Revista Universidad, 1924. pag. 14.
[3] Soteras Escartín, Fernando; Ramiro I, a calzón sacado, en www.pintanos.com







BIBLIOGRAFIA
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-CORRAL LAFUENTE, JOSÉ LUIS. Historia contada de Aragón. Librería General. Zaragoza, 2000.
-GALINDO ROMEO, PASCUAL. Sos en los siglos XI y XII. Revista Universidad, año I. Zaragoza, 1924.
-GUITART APARICIO, CRISTÓBAL. Castillos de Aragón. Librería General. Zaragoza, 1979 y 1999.
-DURÁN GUDIOL, ANTONIO. Ramiro I de Aragón. Guara Editorial, 1978.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Los “tenentes” en Aragón y Navarra en los siglos XI y XII. Anubar. Valencia, 1973.
                     -UBIETO ARTETA, ANTONIO. Estudios en torno a la división del reino por Sancho el Mayor de Navarra; Sobrarbe y Ribagorza entre 1035 y 1045, pp. 163-173; El título de rey de Aragón, pp. 175-182.Revista Príncipe de Viana nº 80-81. Año 1966.
-VIRUETE ERDOZÁIN, ROBERTO. Aragón en la época de Ramiro I. Tesis doctoral. Universidad de Zaragoza, 2008.
-YANGUAS Y MIRANDA, JOSÉ. Historia compendiada del Reino de Navarra. Imp. De Ignacio Ramón Baroja. San Sebastián, 1832.
-Coleccionable Reyes y Reinas de Aragón. Heraldo de Aragón.
En la web:

-SOTERAS ESCARTÍN, FERNANDO. Ramiro I, “a calzón sacado”. www.pintanos.com.