viernes, 30 de octubre de 2026

LAS "GOLONDRINAS " ALPARGATERAS. RECREACIÓN DEL VIAJE: MEMORIA, CORAJE Y LATIDOS EN ISABA (NAVARRA)

 



                
                El 4 de octubre, las calles de la localidad navarra de Isaba se vistieron de memoria y emoción para revivir un eco del pasado: la recreación de la partida de "las golondrinas"; aquellas jóvenes que, año tras año y durante un siglo entero (1850-1950), emprendieron una travesía durísima hacia las fábricas de alpargatas de Maule, en Zuberoa, al otro lado de los Pirineos[1]. Un tributo necesario, un abrazo cálido del presente a la historia viva de nuestra tierra.
                Tradicional, e históricamente, el viaje comenzaba el 7 de octubre, bajo el amparo de la Virgen del Rosario. Era la fecha grabada en el alma del Valle de Roncal; el momento exacto en que terminaban las cosechas y la urgencia empujaba a marchar antes de que las primeras nieves del crudo invierno clausuraran los pasos de montaña, aislando los caminos.

               El homenaje-recreación brotó con fuerza en la plaza del Ayuntamiento. Los sones de los txistus de Isaba rompieron el silencio con un pregón de bienvenida que erizó la piel de los asistentes, marcando el inicio de una ronda por las calles del pueblo al compás de melodías tradicionales que sonaban a una mezcla de fiesta, despedida y recuerdo.

              La Iglesia de San Cipriano se convirtió después en el escenario más íntimo y sobrecogedor de la recreación. Allí, envueltas en una atmósfera de época, bajo la luz de las velas, las alpargateras rezaron el rosario junto a sus familias y vecinos, tal y como lo hacían antaño, mientras escuchaban desde el púlpito los últimos consejos espirituales del párroco. El templo se inundó de un respetuoso y riguroso negro, representado en unas figurantes arrodilladas en sus reclinatorios, reflejo de la sobriedad de una época difícil, mientras las voces de la coral de Irún elevaban el acto hacia una dimensión mística y conmovedora.

               Al salir, la plaza volvió a ser el epicentro del sentimiento. Arropadas por la coral, los txistularis, sus seres queridos y un público entregado, se mecieron los bailes tradicionales, como la dantza del thun thun o el Axurri beltxa, y se entonaron cantos que encogían el corazón, como “la tumba de la golondrina”, de la Ronda de Boltaña y Rozalén. Con el ondeo imponente de la gran bandera del Valle de Roncal se selló un momento que fue mucho más que una recreación: un acto de auténtica justicia poética y exaltación de las mujeres rurales del valle roncalés.

             Seguidamente, la comitiva reanudó su marcha por las empedradas calles de la villa. Acompañados de nuevo por los músicos y las voces de la coral, los presentes se detuvieron, una a una, ante las casas de las alpargateras que simulaban estar a punto de partir. Allí, en un ambiente cargado de emoción, las jóvenes recogían el hatillo con la ropa de viaje y la gayata que les serviría de apoyo en las duras pendientes. Los besos y abrazos de despedida de padres y familiares revivieron un dolor tan real que el tiempo no ha podido borrar; entre el público, recordando a alguna antepasada que también fue golondrina, a más de uno se le escapó una lágrima.

               Por último, los pasos de todos se encaminaron hacia los arrabales del pueblo, dejando atrás el abrigo de Isaba para adentrarse en el campo abierto, allí donde el valle se ensancha y vigila la montaña. En ese punto exacto las golondrinas se despidieron de todos alzando sus pañuelos y comenzaron su vuelo en solitario, iniciando una aventura invisible y dura hacia el invierno francés, con la promesa de regresar a finales de mayo o principios de junio.

              Esta recreación de Isaba posiblemente no diferirá mucho de lo que hacían las alpargateras de Sos del Rey Católico o los cientos de mujeres de otros municipios de los valles cercanos antes de partir. Más adelante, en las fábricas francesas, coincidirían todas ellas y juntas pasarían las mismas penalidades y las mismas alegrías.

               Honor y gloria a aquellas inolvidables golondrinas. Mujeres valientes que, con el equipaje ligero pero el corazón cargado de amor por los suyos, no dudaron en dejar atrás a sus familias y desafiar la inmensidad del Pirineo en momentos en que la economía de sus casas flaqueaba. En tiempos de escasez y hogares fríos, ellas cruzaron fronteras físicas y sociales con una dignidad inquebrantable para ayudar y aportar al hogar. Su sacrificio no se ha borrado con la nieve del olvido; hoy el valle late con fuerza gracias a su memoria. ¡Que su valentía siga inspirando para siempre a las generaciones venideras!

               ¡Hasta siempre, golondrinas! ¡Nunca os olvidaremos!


 

 



[1] Revista Sopicona nº. 6, pp.12-18. Manuel Valle Molero. “Las golondrinas alpargateras: memoria de una migración valiente”. Edita: Asociación Tanto Monta   https://villadesosdelreycatolico.blogspot.com/2020/08/las-golondrinas-alpargateras.html








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