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Un servidor y mi esposa junto a descendientes de las familias Labay Lobera, Hualde Lobera y Hualde Labay. (Sos del Rey Católico. 24/04/2025) |
Un blog es un sitio web
informativo o divulgativo dirigido a una persona, grupo de personas o
colectivos que ofrece información sobre determinados temas o aspectos muy
variados de general interés. Existen blogs con temáticas de todo tipo y para
todos los gustos; este, concretamente, trata de Sos del Rey Católico, de todo
aquello que esté relacionado con la villa donde naciera el ilustre rey Fernando
II de Aragón que, bajo un amplio espectro de 41 epígrafes (geografía, arte,
historia, hidrología, curiosidades, tradiciones, flora y fauna, etc.), dan
cobertura a todos esos aspectos relacionados con la villa de Sos.
El presente artículo de hoy
se desvía un poco de la línea o patrón que persigue el blog por varios motivos, comenzando por no saber ubicarlo en ninguno
de los epígrafes que lo comprenden, precisamente por eso: por salirse de la
norma. Finalmente, he optado por incluirlo bajo el título de “actualidad social” que,
aunque no se ajusta muy bien al concepto(algo sí, porque no deja de ser un acto social), es el que más encaja entre los 41
epígrafes. Otro de los motivos es por ser un artículo escrito en primera persona
por ser quien suscribe el sujeto activo, saltándome una de las normas
principales del blog, que es no hablar de mí mismo, de mis experiencias o huir de
comentarios subjetivos y opiniones personales, pero a veces es necesario saltarse
las normas si lo que se pretende transmitir es ejemplar y redunda en beneficio de
todos (o aunque sólo sea en beneficio de una sola persona), por eso tengo que escribirlo
y divulgarlo. Y por último, es que el
post de hoy tiene poco que ver con la historia, el arte o la cultura de Sos
del Rey Católico, al menos tal y como concebimos la palabra Historia en el
contexto de narración de acontecimientos pasados aunque, examinándolo bien, sí tiene relación con la historia de Sos, de los sosienses y el devenir de sus vecinos durante las primeras décadas del pasado siglo(que esto sí es Historia).
Los autores de textos (no me gusta llamarlos
blogeros), muchas veces nos preguntamos hasta qué punto puede ser satisfactorio
el hecho de crear y escribir en un blog, poner a disposición de miles de
personas una información, suceso, o cualquier escrito sobre un determinado
tema, sea del tipo que sea. ¿Lo leerá gente? ¿Sacará alguien provecho de todo
lo que estoy escribiendo? ¿Merece la pena todo mi esfuerzo y el tiempo
invertido? Afortunadamente, Blooger tiene
herramientas para informar a los autores el número de gente que sigue cada
blog, cada artículo que en él se publica, de qué parte del planeta te siguen o
ven cada uno de tus artículos y otros parámetros de información que hacen que
quienes nos dedicamos a la divulgación a través de un blog nos sintamos, unos más,
otros menos, satisfechos con el trabajo realizado. Más satisfacen los
correos de agradecimiento recibidos por parte de algunos lectores dándote las
gracias y animándote a seguir escribiendo, pero la satisfacción llega a su
clímax cuando esa felicitación es físicamente personal, aunque sólo venga de
una persona; es entonces cuando verdaderamente te das cuenta del alcance que
tiene tu trabajo, cuando un agradecido desconocido se desplaza hasta tu
localidad para conocerte y agradecerte en persona la información que le has ofrecido
en tus artículos o la ayuda que le hayas podido prestar. Sólo por eso, con una sola persona, ya ha merecido la pena todo tu esfuerzo y dedicación al blog durante años. Es, como la luna, "la otra cara" de un blog, su cara oculta.
Esto es lo que me ha
sucedido con una de mis seguidoras que, en realidad, no es tal, sino una simple y casual lectora; sencillamente, fue una internauta a quien el buscador de Google le
dirigió a mi blog cuando estaba navegando por internet buscando una determinada
información. Se puso en contacto conmigo y, tras elogiar mi trabajo y
felicitarme por el blog, me preguntó si podía averiguar algo más del
dificultoso, amplísimo y ambicioso proyecto de investigación en el que se había
embarcado. Y es entonces cuando percibes esa satisfacción de la que antes
hablaba, al darte cuenta que tus esfuerzos han servido para algo; y a partir de
aquí se crea un vínculo y una complicidad por ambas partes (autor-lector) que
te anima a seguir trabajando y a seguir investigando y ayudando a esa persona
en su empeño y búsqueda de información; como dice un dicho popular: “se junta el hambre con las ganas de comer”.
Esta lectora se llama Mª del
Mar, y todo su afán, inducida y animada por su padre, es averiguar toda la
ascendencia familiar e intentar confeccionar, en la medida de lo posible, el
árbol genealógico de su familia, trabajo titánico, sumamente arduo, lento, laborioso y no
exento de dificultades, trabas e impedimentos por parte de algunas
instituciones, archivos o registros; decepcionante en algunos momentos ante el
resultado negativo tras unas largas gestiones (hay archivos que han sido
quemados, expoliados, o mucha documentación destruida, robada o perdida debido
a expolios, incendios, guerras…); al que hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo;con un gran coste económico por los
desplazamientos que, a veces, irremediablemente tienes que sufragar, pero, a
pesar de todas estas trabas, Mª del Mar ha conseguido remontar la información familiar hasta
el siglo XVII, inmensa labor que hay que reconocer, apreciar y elogiar por las razones
antes expuestas que, repito, y lo digo por experiencia, no es nada fácil.
Evidentemente, aunque Mª del
Mar ha conseguido recopilar muchísima información genealógica sobre su familia, no la tiene toda y continúa indagando e investigando sobre cualquier ascendiente familiar del que no tiene completada la información de su vida, y es por eso que se puso en contacto conmigo cuando en sus investigaciones
averiguó que su bisabuela, aunque era de Isuerre (localidad cercana a Sos del
Rey Católico), vivió en Sos y fue enterrada en la villa de Sos. En este punto,
como antes he dicho, es donde se juntan el hambre con las ganas de comer; tras
ponerse en contacto conmigo, no podía dejarla sola en sus indagaciones en Sos; mi vena
investigadora y su empeño y afán de búsqueda se dieron la mano.
Tras varias y largas
gestiones, la verdad es que muy poco, o casi nada, conseguí para ayudarla en su
propósito y, como antes he comentado, estos tipos de búsquedas de familiares
son así: das muchas vueltas, preguntas a mucha gente, haces muchas gestiones,
miras y remiras, vas y vuelves, das pasos equivocados, te encuentras impedimentos…, inviertes mucho tiempo
y, al final, poco o nada has averiguado. Pero esto es así, quienes lo sabemos ya
estamos acostumbrados a ello.
Por eso Mª del Mar,
luchadora incansable, continúa con su loable encomienda. Tras muchos días y horas
de dedicación, consiguió localizar y reunir este pasado mes de abril a varios
parientes suyos de diferentes ramas genealógicas descendientes de sus más
cercanos ancestros. Gente venida desde Argentina, San Sebastián, Sangüesa
(Navarra) o Aibar (Navarra), se reunieron en Sos del Rey Católico simplemente
para conocerse, visitar los lugares de residencia de sus antepasados para intentar recabar más datos, cambiar impresiones y procurar dar un poco más de luz y sumar
información al árbol genealógico de Mª del Mar, un trabajo de investigación y coordinación colosal, nada sencillo.
En la comida de “hermandad”,
a la que fui invitado junto a mi esposa y que agradezco profundamente a la
anfitriona, tras comentar diversos puntos sobre la investigación en Sos del Rey
Católico y en vista del resultado negativo en algunos aspectos, decidimos no dar por zanjado el asunto y hacer un último intento por mi parte y otro, por
aquello de agotar todas las posibilidades, por parte de los sosienses y gente
de los alrededores al solicitar información a través de este blog a todos mis seguidores y lectores por si hubiera algún vecino de Sos del Rey Católico, o de la zona, que pueda
aportar algún dato, por pequeño que sea, sobre esta familia (al final del escrito facilito los apellidos).
Como he indicado al inicio
de este post, el presente artículo no encaja en ningún epígrafe del blog porque
no forma parte de la información que se pretende transmitir, pero es una
pequeña-gran muestra de la utilidad que tienen los blogs y un claro ejemplo de la
diáspora que sufrió la villa de Sos en la primera mitad del siglo XX, de la gente que tuvo que emigrar fuera de España y de la que se vio obligada a desplazarse de la villa a otras zonas, pueblos o ciudades en busca de una mejor vida por los diferentes motivos y razones que todos conocemos.
Desde estas líneas te agradezco,
Mª del Mar (que sé que me estás leyendo), la confianza depositada en mí y te
deseo muchos éxitos en tus futuras investigaciones, que sé que van a ser largas
y dificultosas, pero conociendo tu empeño, tesón y perseverancia, estoy seguro
que conseguirás salvar cualquier obstáculo o escollo que se te presente.
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Cualquier persona que tenga
alguna información de estas familias puede ponerse en contacto conmigo a través
del blog: Estefanía Labay Lobera, natural de Isuerre (1875-1912), casada con
Tomás Hualde Lobera (n.1865), padres de Andresa, Carmen, Isidoro Félix y
Eugenia. Aproximadamente, entre 1908 y 1914 vivieron en Sos; luego emigraron a
Argentina y después regresaron a Aibar.