El presente blog pretende dar a conocer la maravillosa villa de Sos del Rey Católico en todos sus aspectos. Los datos están extraídos de hemerotecas, archivos, manuscritos, libros, enciclopedias, web, artículos en prensa, revistas y de otras publicaciones, citando en todo momento la fuente de donde proceden.
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viernes, 28 de abril de 2017
domingo, 23 de abril de 2017
EL CINE LLEGA A SOS
El 28 de febrero de 1985 se
estrenó en Zaragoza la película del director Luis García Berlanga titulada “la
vaquilla”, considerada como uno de los filmes más caros del cine español.
| Cartel de la peícula "La vaquilla" |
El rodaje de la película, que
trata el tema de la guerra civil española en clave de “humor
esperpéntico”, se realizó íntegro en Sos del Rey Católico, siendo sus actores
principales Alfredo Landa, Adolfo Marsillach, Amparo Soler Leal, José Sacristán,
Guillermo Montesinos, Violeta Cela, Juanjo Puigcorbe y el aragonés Gabriel
Latorre, entre otros. También trabajaron como figurantes vecinos de la
localidad, de la comarca y de la región. Un total de nueve mil quinientos
extras, todos aragoneses, participaron en esta producción. Gentes de Ejea,
Castiliscar, Sofuentes, Uncastillo, Luesia, Sádaba, Tauste, Bardenas, Ribas,
Lobera y otros municipios cercanos llegaban cada día en autobús a Sos del Rey
Católico para participar en las distintas escenas del rodaje. Durante casi 80
días, desde el 4 de agosto de 1984 hasta finales de octubre, el pueblo se
transformó y retrocedió 80 años en el tiempo. Paseando por las calles
encontrabas a un teniente, un alférez, sargentos, soldados rasos, jefes de la
falange, manolas, curas,...; pintadas falangistas en las paredes de los edificios, rótulos
antiguos de comercios, trincheras excavadas en los alrededores y otros atrezzos contribuían
a trasladar a los visitantes a los años de la guerra civil, no saliendo éstos de su
asombro.
La corporación provincial colaboró
en la producción facilitando los medios de alojamiento e infraestructura, así
como los vecinos de la Villa se volcaron en todo tipo de ayudas, ya fuera en
facilitar el transporte de los actores a los distintos lugares de rodaje como
el avituallamiento de comidas y refrescos o cualquier otra necesidad que
surgiera.
El trato de los actores hacia
los vecinos, y viceversa, en todos los días de rodaje fue de tal camaradería y
armonía como si de otro vecino del pueblo se tratara, compartiendo los momentos
de descanso de los rodajes en los bares de la localidad, tomando una cerveza o
jugando una partida a las cartas. Guillermo Montesinos cuenta “... fue una
experiencia inolvidable, por el trato que nos dispensaron los vecinos de Sos...
“
La elección de Sos del Rey
Católico para el rodaje de la película no fue al azar; su paisaje, lleno de
mesetas y llanos, resultaba perfecto para acondicionar la acción y trasladarse
a 1937.
| Fotograma de "La vaquilla", con Alfredo Landa y José Sacristán. |
El guión fue escrito en 1956
pero no pudo llevarse entonces a la práctica debido a la censura de la época.
Berlanga quiso con esta película “romper una especie de santuario personal que
tenemos cada uno de los españoles con este tema”.
La recaudación del estreno de la
película se destinó a las obras de restauración del casco histórico de Sos,
según expreso deseo de Berlanga.
Algunas anécdotas del rodaje.
Con tanta gente
participando en el rodaje de una película en un pequeño pueblo y durante 80
días consecutivos, no es de extrañar que se dieran anécdotas curiosas que
quedarán en el recuerdo de quienes formaron parte activa de las mismas o de
quienes las presenciaron u oyeron contar de sus vecinos. Como muestra podemos
contar lo acaecido a una monja del pueblo que quería ver cómo se grababa una
película, ya que nunca había visto rodar escenas y tenía que ser ese mismo día,
puesto que al día siguiente tenía que dejar el pueblo y trasladarse fuera de
Zaragoza.
Coincidió que aquella mañana se
grababa la escena donde Alfredo Landa y José Sacristán se bañaban desnudos en
una pequeña balsa, y los miembros del equipo de rodaje prohibieron a la gente
acercarse al lugar de grabación. Pero la hermana, acompañada de una amiga,
consiguió pedir permiso y convencer a los productores para poder ver el rodaje
de una de las escenas más divertidas y picaronas del film.
El actor Guillermo Montesinos
comenta: “vivimos muchas experiencias y anécdotas con los vecinos, Yo compartí
hasta mi perro, Ulises, quien se cruzó con una perrita del pueblo”. Del perro
Ulises se acuerdan muy bien los vecinos de Sos.
Con las vaquillas pasó de todo.
En un principio se pensó grabar con vacas bravas, pero resultó ser tarea
imposible, era muy peligroso; luego se pensó en semi-dormirlas pero vieron que
esa no era la solución, por lo que se optó por traer una vaca mansa. Esta era
tan mansa que no tenía ni cuernos, por lo que los responsables del atrezzo le
pusieron unos postizos.
La vaquilla. Fotograma de la corrida de toros en la Plaza del
Toro de Sos del Rey Católico
|
Otro día, en la plaza de toros,
mientras se rodaba la escena de la fiesta, la vaquilla se escapó, con el
consiguiente susto para todos los allí presentes y las consiguientes carreras
delante de la vaca intentando no ser pillados por la res; el director de
grabación, en vez de parar la misma, siguió grabando aprovechando la
naturalidad y espontaneidad de la escena; no gritó por el megáfono aquella
famosa palabrita que suelen usar los directores: “...corteeeeeen”...”. Fue una
de las pocas escenas que no se tuvo que repetir, ya que salió de lo más natural.
En el palacio de Sada puede verse una exposición de fotografías del rodaje de la película, fotogramas del film y un audiovisual que recoge diversas opiniones de los protagonistas, extras y periodistas(ver)
En el palacio de Sada puede verse una exposición de fotografías del rodaje de la película, fotogramas del film y un audiovisual que recoge diversas opiniones de los protagonistas, extras y periodistas(ver)
Los arcos de la plaza del mercado de Sos convertidos en
dos locales comerciales en la ambientación del pueblo para
el rodaje del spot publicitario de la lotería.
|
Años más tarde, en el año 2007,
se volvió a elegir de nuevo la localidad de Sos del Rey Católico para el
rodaje, no de otra película, sino del spot publicitario de la lotería de
Navidad. Tampoco en esta ocasión la elección fue al azar; según palabras del
propio director de producción, Jose Antonio Lozano, “... lo hemos
elegido para grabar porque posee todos los encantos que buscábamos, aspectos
que se potencian con la nieve y que lo relacionan con la Navidad.”
Desde primeras horas de la
mañana del dos de octubre más de ochenta personas especialistas de la
productora madrileña Spika, a las que se unieron 20 figurantes de la localidad
y de Zaragoza, comenzaron a grabar imágenes generales de la Villa con una
cámara-helicóptero (la pionera de los drones) procedente de Bélgica, “con
la que se ha conseguido captar la esencia de esta bella localidad”, explicó
José Antonio Lozano.
Todo el pueblo fue cubierto de
nieve artificial; calles, casas y tejados mostraban un manto blanco; los
figurantes, arropados con abrigos, guantes, bufandas y gorros, adelantaban
figuradamente la dureza del invierno que estaba por llegar. Era parte del
atrezzo de un anuncio que se rodaría también en otros puntos de la geografía
española.
Tal y como sucediera en el
rodaje de la película de Berlanga, todos los vecinos de la Villa se volcaron en
este acontecimiento, colaborando y ayudando en todo lo que fuera necesario.
![]() |
| Andreas Muñoz es Ignacio de Loyola |
En el año 2015, la villa de Sos
fue de nuevo elegida para rodar varias escenas del biopic de producción
filipina “Ignacio de Loyola”, bajo la dirección de Paolo Crisostomo
Arbiol Dy.
Los días 9 y 10 de julio varios rincones de Sos fueron seleccionados
para ambientar el film sobre la vida de este místico personaje de la Edad
Media, fundador de la Compañía de San Ignacio de Loyola. Así, lugares como el
Portal de la Reina, la Lonja, el barrio de la judería o el castillo se
convirtieron en escenarios naturales para el rodaje de varias escenas
ambientadas en el siglo XV. Asímismo, una veintena de vecinos de Sos
participaron como extras en el rodaje.
Ambientada en la Edad Media, en la Barcelona del
siglo XIV, relata la historia de Arnau, un hombre cuya vida transcurre paralela
a la construcción de la nueva catedral en honor a la Virgen del Mar.
En 2016 de nuevo la localidad de Sos del Rey
Católico fue elegida para el rodaje de un film. En esta ocasión se trató de una
serie televisiva que lleva el título de “La Catedral del Mar”, una producción
de Atresmedia para Antena 3 TV, inspirada en la novela (best seller) del mismo
título de Ildefonso Falcones.
La serie, protagonizada por Aitor Luna, Michelle
Jenner, Silvia Abascal, Pablo Derqui, Ginés García Millán y Daniel Grao, se
rodará en diversos escenarios de varias localidades españolas, entre ellas Sos
del Rey Católico, por ser toda la villa un escenario natural, donde todos sus
rincones y edificaciones reproducen fielmente la época en la que se desarrolla
la novela de Ildefonso Falcones.
Entre el 18 y el 28 de noviembre de 2016 se
rodaron en la Villa de Sos parte de las escenas de la serie, en la cual
participaron 400 figurantes ataviados con vestimenta de la época.
Igual que sucediera con el rodaje de la película
de La Vaquilla, figurantes del municipio de Sos y de pueblos cercanos pasearon
por las calles de la Villa trasladándonos por unos días, esta vez no a la
España del 36, sino a la Baja Edad Media.
Tanto el rodaje de “La Vaquilla”, el spot publicitario de la Lotería de Navidad, el biopic "Ignacio de Loyola" y la serie de antena 3 "La catedral del Mar" han servido, entre otros acontecimientos y manifestaciones,
como un elemento más de promoción turística y cultural de la Villa, además de la multitud de vídeos, reportajes, cortometrajes y documentales realizados, contribuyendo todos ellos a proyectar y difundir la imagen de Sos en todo el
territorio nacional e incluso fuera de nuestras fronteras.
sábado, 22 de abril de 2017
LAS VENTAS DE SOS. UN ALTO EN EL CAMINO
En el siglo XVIII
una maraña de caminos atravesaba la comarca de Sos para que los habitantes de
la villa pudieran acceder a sus tierras de labor y localidades cercanas.Eran
todos caminos de herradura, llamados así por ser únicamente aptos para el
tránsito de caballos, mulas, burros y animales de tiro. Sólamente existía una
carretera algo más ancha por donde podían transitar carretas y carruajes y que
servía de enlace y comunicación con los pueblos cercanos para, a través de
ella, poder llegar a las grandes capitales. Era la que comunicaba Sangüesa con
Sos, y pasando por Uncastillo y Ejea, llegaba a Zaragoza por Zuera y Villanueva
de Gállego (La actual salida por Remolinos no existía entonces.)
Los viajes, tanto en
aquella época como en siglos anteriores, resultaban muy dificultosos,
peligrosos y, sobre todo, largos, por lo que se decidió construir en los
caminos determinados establecimientos destinados a dar posada a viajeros y
arrieros, así como a sus caballerías. Estos establecimientos eran llamados ventas y estaban ubicados en puntos
estratégicos de la carretera, cerca de los pueblos, en cruces de caminos o en
las inmediaciones de los puertos por las dificultades y el largo tiempo que se
invertía en atravesar los mismos.
Pero
a mediados del siglo XIX la economía de las Cinco Villas comenzó a moverse, y
con ella la actividad comercial, que traería el arreglo y la modificación de
las vías de comunicación en toda la comarca, entre ellas la construcción en
1860 de la carretera Sangüesa-Gallur (actual A-127) para dar salida a los
excedentes de producción de los pueblos cercanos a través del recién inaugurado
ferrocarril Zaragoza-Alsasua, el primer tren aragonés, fijándose una estación en
Gallur. El antiguo trazado de esta carretera se vio entonces modificado, que
dejando a un lado Uncastillo, y pasando por Castiliscar, se dirigía a Zaragoza
por Tauste y Gallur.
Actualmente
la venta del "Zapato" y la de los "Mudos" están totalmente
en ruinas, pero todavía puede apreciarse la superficie que ocupaban estas
ventas, así como también se puede distinguir, entre sus ruinas, la zona
destinada al corral de entrada y los diferentes edificios anexos y dependencias
que conformaban el conjunto. Únicamente la venta del "Majo" permanece
en pie, totalmente rehabilitada y restaurada, siendo testigo de un tipo de establecimiento que formó parte de la
arquitectura tradicional de la comarca, si bien la morfología y estructuración
actual nada tiene que ver ya con la original.
Las
ventas tenían el denominador común de poseer un gran patio o corral con los
laterales cerrados donde poder albergar tanto los carros como las caballerías,
con portón de entrada directa desde el camino, dotado de pozos, abrevaderos y
pesebres. Alrededor del patio se edifican el resto de las dependencias del
conjunto, cuya estructura y distribución era similar a la de un corral o casa
de campo de la comarca.
Existían
otros establecimientos destinados a dar comida y descanso a los viajeros y
arrieros en su azaroso camino, como eran las posadas, mesones, paradores o
fondas, pero mientras estos se ubicaban dentro de las poblaciones, las ventas
eran las únicas que estaban a pie del camino y siempre fuera del núcleo urbano,
como así lo recoge el diccionario de la RAE en 1739: "Venta: Casa establecida en
los caminos y despoblados para hospedage y passageros".
Las
ventas siempre han existido en todos los caminos y vías de comunicación de la
geografía española. La gente que pasaba por ellas resultaba ser de lo más
variopinta: reyes, príncipes y personalidades con su séquito,
comerciantes, arrieros, carreteros, quincalleros, correos de a pie y a caballo,
buhoneros, feriantes, peregrinos, soldados, ladrones, matones, estafadores...y
un largo etcétera de personajes.
En
cuanto a la atención de los venteros y al servicio ofrecido por los mismos, se
sabe que en numerosas ocasiones las ventas eran motivo de quejas por parte de
los clientes por el pésimo trato de los venteros hacia ellos, la falta de
instalaciones idóneas, pues muchas de ellas, debido a la pobreza de sus
clientes, apenas disponían de camas, disponiendo de pesebres y pajares como único
remedio contra el cansancio;otras quejas hacen referencia a la falta de higiene
en las instalaciones y a los precios abusivos y casi siempre arbitrarios.De
todos modos, la función principal de las ventas era dar seguridad y cobijo al
caminante, porque muchas veces,en contra de lo que se piensa, era el propio
viajero quien tenía que proveerse de alimentos.
Tomás
Manuel Fernández de Mesa llegó a decir “que no se dedican a este empleo
sino los que son vilísimos y que no se les da nada el ser tenidos por malos”, siendo
de “poca fidelidad y propensión al hurto”. Igualmente, Cervantes
nos describe la mala fama de los venteros en su magna obra Don Quijote de la
Mancha.
No
existe documentación alguna de las ventas que jalonaban los caminos de Sos y de
las Cinco Villas, pero teniendo en cuenta el estancamiento producido en las
vías de comunicación de la comarca desde la Edad Media hasta bien entrado en
siglo XIX, es de suponer que no fueran muchas y probablemente no serían como
nos las imaginamos actualmente, sino que seguramente fueran viejas casas
particulares de agricultores que daban cobijo por una noche al viajero que se
presentara, probablemente en el mismo pajar junto a su caballería.
Hemos
de recordar que desde la Edad Media Sos se había quedado en una economía
cerrada, antigua y con una reducidísima actividad comercial. La mayor parte de
las tierras se dedicaban a la ganadería extensiva, y el resto de ellas las
utilizaban para el uso de una agricultura de autoconsumo, sin apenas
excedentes, y con unos aperos, técnicas y rendimientos anclados en la Edad
Media, por lo que las vías de comunicación, al no usarse apenas, se habían
deteriorado de tal forma que era muy difícil transitar por ellas. Sólamente
unos pocos atrevidos se veían obligados a caminar por estos dificultosos y
peligrosos caminos.
| Venta de Zapato. Sos del Rey Católico |
Es
a partir de entonces cuando la toponimia de Sos nos desvela la existencia de
ventas en la comarca, muy probablemente construidas en este período por el
aumento del flujo comercial en la zona. En el término municipal de Sos se
mencionan tres ventas, dos de ellas ubicadas en la nueva carretera que unía
Gallur con Sangüesa, la actual A-127: en sentido Zaragoza, llegando al alto del puerto de Sos, se ubicaba la Venta de "Zapato", y bajando el puerto, antes de llegar a las casas de Novellaco, la Venta del "Majo". La tercera, la
Venta de los Mudos, se ubicaba en el camino a Sofuentes, cerca de Mamillas,
lugar con una actividad agrícola de relativa importancia en la zona en aquellos
tiempos, siendo superficial y estructuralmente la más grande de las tres ventas
citadas y la más antigua de todas ellas, documentada ya a principios del siglo
XIX. Como se ve, las tres ventas estaban ubicadas junto a los caminos de
tránsito, fuera de los núcleos poblacionales, mientras que en éstos se ubicaban
las posadas. Se tiene constancia que la única posada existente en Sos a
principios del siglo XX la llamaban "casa del Panilio", y en 1848
Madoz nos dice que en Sos había dos posadas, y otra (aunque pudiera tratarse de una de las que dice Madoz) según se nombra en un oficio que el día 29 de diciembre de 1821 envía el comandante del resguardo militar de Sos al Intendente del Ejército comunicándole que el día anterior, 28, llegó a Sos una partida de caballería de Villaviciosa compuesta por un oficial y 12 hombres y decidieron reunirse y dormir en una posada, casa fuerte, fuera del pueblo, para el día siguiente perseguir a unos facciosos que habían huído en dirección a Undués de Lerda[1].
El profesor Luis Barreiro nombra otra venta más: la venta de Liso, en Sos del Rey Católico[2].
| Venta del Majo. Sos del Rey Católico. |
Naturalmente,
más ventas proliferaron por todo el territorio de las Cinco Villas, teniendo
constancia, por ejemplo, de la Venta del "Muro", también en la
carretera Sangüesa-Gallur antes de llegar a Sádaba, o la venta de la
"Rosa", en el camino entre El Frago y Luna, o la del
"Esclavo", entre Ejea y Tauste.
No
obstante, por los pocos restos que quedan en Sos y por las descripciones que se
hacen de las ventas en documentos y escritos existentes, podemos decir, sin
equivocarnos mucho en ello, que las ventas eran unos edificios que no se
diferenciaban mucho de cualquier otra construcción agropecuaria de la zona,
edificada con los materiales que da la tierra, y cerca de una fuente, pozo, río
o manantial, condición indispensable para la supervivencia en su aislado
emplazamiento.
El
tamaño de las ventas dependía claramente del flujo de viajeros que pasaran por
la zona. Sos era la zona de paso entre Navarra y los valles pirenaicos del
norte de la comarca con la depresión del Ebro, lugar de paso indiscutible para
acceder a Zaragoza y la zona oriental de la Península. El camino era largo y dificultoso,
por lo que los viajeros que pasaban por Sos no eran muchos, sólo aquellos que
por una circunstancia u otra se veían forzosamente obligados a realizar estos
largos trayectos: algunos comerciantes, correos, feriantes....por lo que las
dimensiones de estas ventas no eran tan grandes como las de otras zonas de
España mucho más transitadas. A tenor de los restos de las tres ventas antes
mencionadas podemos decir que se trataban de edificios de un máximo de dos
alturas, y que el número de dependencias y distribución de edificaciones anexas
variaba en función de los moradores de la casa, servicios a prestar y número de viajeros y animales a
cobijar.
| Venta de "Zapato" Acceso al corral de entrada(derruído) |
Con
la aparición del automóvil en el siglo XX empezaron a surgir las nuevas vías de
comunicación. Se mejoraron los antiguos caminos y se modificaron y mejoraron
los antiguos trazados (ver historia de las carreteras en Sos)
Este
rápido desarrollo de la comunicación vial, que permitía llegar al destino de
una forma más rápida y cómoda, hizo caer en desuso el empleo de las caballerías
para el transporte, y con ello la desaparición de las ventas, que perdían la
función para la que fueron creadas, perdiéndose también una tipología
arquitectónica única y singular vinculada durante siglos al camino y al
viajero.
BIBLIOGRAFÍA
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos
de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
-FERNÁNDEZ DE MESA, THOMAS MANUEL. Tratado legal, y político de caminos públicos y possadas. Ed. Josepf Thomas Lucas. Valencia, 1755.
-FERNÁNDEZ DE MESA, THOMAS MANUEL. Tratado legal, y político de caminos públicos y possadas. Ed. Josepf Thomas Lucas. Valencia, 1755.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edicción
facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C.
(C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2016.
-VV.AA. Los caminos de la historia de las Cinco Villas. VI Jornadas de
estudios sobre las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1990. I.F.C. (C.E.C.V.)
-Revista SOPICONA, nº2, junio 2025. Asociación Tanto Monta. Sos del Rey Católico (Zaragoza), 2025.
"LA VAQUILLA" EN EL PALACIO DE SADA
El 17 de marzo de 2017 se inauguró en el Palacio de Sada un espacio
dedicado a la película del director Luis García Berlanga, “La Vaquilla”(ver). Dicho espacio ocupa una pequeña
superficie en una de las dependencias del edificio, concretamente la ubicada en su ala este, teniendo su acceso
por la puerta pequeña del lateral de la fachada del Palacio.
En este "pequeño-gran museo" encontraremos una gran exposición de fotografías
que se realizaron durante el rodaje de la película, así como otra extensa
colección de fotogramas del film. Durante la visita podremos ver y oir a través
de un plasma diversas opiniones de los protagonistas de la película,
entrevistas a los extras que participaron en el rodaje, opiniones de críticos y
periodistas y varios testimonios, entre ellos el del propio director Luis García
Berlanga.
En palabras de la alcaldesa de Sos, Mª José Navarro, con la inauguración
de este espacio “se completa la ruta
compuesta por el conjunto escultórico de las 12 sillas ubicadas en zonas que
fueron escenario de la película”(ver)
La creación de este espacio cinematográfico forma parte de la iniciativa del proyecto Film-Set de la Universidad de Zaragoza, financiado por la Unión Europea, para impulsar el turismo aragonés basado en el cine dentro de una ruta europea, en el que, además de La Vaquilla, se han elegido otras cuatro películas rodadas en otros municipios y escenarios de la geografía aragonesa.
Dicho proyecto pretende que la ruta sea representativa de la inspiración
de los cineastas para elegir determinadas ciudades y paisajes europeos para
rodar sus mejores películas, y de esta forma representar cómo el patrimonio común
europeo, la historia, las tradiciones, y los ambientes sociales y culturales se
reflejan a través de una estructurada red de localizaciones emblemáticas
cinematográficas.
BIBLIOGRAFÍA
-En la web:
-https://ucc.unizar.es. El
proyecto Film-Set de la Universidad de Zaragoza.
jueves, 20 de abril de 2017
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