sábado, 24 de enero de 2015

CASA DE LUIS DE SANTANGEL

Detrás de las arcadas de la Plaza del Mercado, haciendo esquina, aparece una casa de piedra con una ventana de arco geminado muy probablemente del siglo XIV (a mitad de altura del chaflán puede leerse en una baldosa de cerámica: “barrio de San Martín”) 
Casa del judío Luis de Santangel



                        Esta casa, a simple vista, es como cualquier otra que podemos admirar paseando por las calles de la Villa, pero merece una especial atención por un motivo singular: perteneció a D. Luis de Santángel, un judío converso pieza clave en el descubrimiento del nuevo mundo, pues donó parte de su dinero para la empresa de Colón.
Su padre era cristiano en tercera generación (descendiente del rabino Azarías Ginillo, de la familia judío-aragonesa de los Chinillo de Calatayud) y se instaló como comerciante en Valencia, prosperando gratamente.  Luis, su hijo, consolidó la fortuna familiar, arrendando la recaudación de impuestos a la Corona Aragonesa.
Luis de Santángel, escribano de ración. Autor: desconocido. Museo Naval de Madrid



                     Al parecer, Luis de Santángel estudió en Nápoles junto con un tío suyo. Regresó a España y se casó con Juana de Taranau, hija de judíos conversos, seguramente igual que la familia de Santángel. Estuvo en la oficina de impuestos de Valencia entre 1471 y 1477 para cobrar el tributo que pagaba al entrar en España las telas de Lombardía. El 12 de mayo de 1479 el rey, “en vista de la probada industria, fidelidad y moderación de Luis de Santángel”, le concede el nombramiento de una de las alcaldías de la Ceca de la Moneda de Valencia, cargo que desempeñará a beneplácito de Su Majestad.
El 13 de septiembre de 1481 Luis de Santángel es nombrado escribano de ración, a la vez que continúa desarrollando las actividades de banquero, mercader y recaudador. 
El escribano de ración era un funcionario que llevaba la tesorería real, manteniendo activos los saldos, encontrando los fondos para cubrir los gastos de la Corte, o sea, llevaba la cuenta y razón de los empleados de palacio. Sin embargo, por su posición y por el hecho de ser judío fue blanco de muchos intentos de deshacerse de él; fue denunciado a la Inquisición repetidas veces por los cortesanos que envidiaban su preeminencia. El Rey le consideraba imprescindible y siempre intervino para salvaguardarlo.
El 30 de mayo de 1497 obtuvo de Isabel y Fernando un privilegio excepcional: estatutos de limpieza de sangre. Así, pese a sus orígenes, ni él ni sus descendientes podrán ser llevados en adelante a los tribunales del Santo Oficio.
En 1491 desempeño una plaza de tesorero en la Hermandad de Sevilla, y un año después entabló amistad con Cristóbal Colón.
Luis de Santángel fue de los pocos que previó las jugosas ganancias que un proyecto marítimo como el de Colón podría reportarle a la Corona con una mínima inversión y salvó,de paso, la expedición a última hora, cuando ya Colón se marchaba, resignado, a vender su proyecto al rey de Francia. Se dice que porfió tanto con Isabel que le ofreció un préstamo para sufragar los gastos. Santángel prestó 1.140.000 maravedíes que le fueron devueltos al año siguiente. Más adelante los Reyes Católicos en agradecimiento por tan acertado movimiento le agraciaron con un donativo de 500 florines y el nombramiento de consejero; y en 1499, con motivo del casamiento de su hija con un prócer llamado Angel de Villanueva, el rey Fernando le hizo otra merced de 30.000 sueldos.
En el archivo de la tesorería general de Aragón se conserva el documento del préstamo de Santángel que dice: “En el mes de abril de 1492, estando los Reyes Católicos en la Villa de Santa Fe, capitularon con Don Cristóbal Colón para el primer viaje de las Indias, y por los Reyes lo trató su secretario Juan de Coloma, y para el gasto de la Armada prestó Luis de Santangel, escribano de raciones de Aragón, 17.000 florines
Fragmento de la carta que Colón escribió a Luis de Santángel anunciando la supuesta llegada a las Indias y a la provincia de Catayo (China) Actualmente se conserva en la Lenox Collection de la New York Public Library

                           Todo esto tira por tierra la creencia popular de que el viaje de Colón lo costeó la Reina Isabel vendiendo o empeñando sus joyas. Según Francisco Martínez Martínez, en su obra “ El descubrimiento de América”, dice: “…la excelente reina castellana no pudo empeñar, ni mucho menos vender, sus joyas, dado que no podía disponer de ellas, al estar depositadas en Valencia “.
Los motivos de la ayuda de Luis de Santángel a Colón son objeto de diversas especulaciones:
Por un lado se dice que Colón no era genovés, sino de alguna de las Islas Baleares, nacido de una familia de origen judío… y su proyecto interesó a Santángel porque vio una salida para sus compatriotas judíos de una tierra a la que podían acceder y liberarse de la Inquisición. No hay que olvidar que en el Puerto de Palos embarcaron con Colón un buen número de judíos y de conversos y el Santo Oficio empezaba a hacer efectiva la orden de expulsión recién firmada por los Reyes Católicos. ¿Pura casualidad?
Otros cuentan que la razón por la cual Luis de Santángel fue partidario de los proyectos de Colón, así como las facilidades económicas que brindó al navegante para costear los viajes, hay que buscarla en que sabía que Colón no era genovés, sino hijo de Don Carlos, Príncipe de Viana y de la mallorquina Margarita Colom.
El historiador italiano Ruggero Marino apunta más lejos y afirma que en el archivo secreto del Vaticano existen documentos que prueban la financiación de la Iglesia, y en concreto del Papa Inocencio VIII, del primer viaje de Colón. Un periodista e investigador, Memmo Caporilli, asegura haber visto documentos en este sentido hace 30 años, cuando trabajó en el archivo con motivo de la redacción de un libro sobre la historia de los Papas. El historiador Taviani, el mayor experto italiano sobre Colón, ha cursado ya una solicitud para poder examinar ésta documentación.
Si esto fuera cierto entenderíamos el epitafio inscrito en mármol negro expuesto en la monumento funerario de Inocencio VIII en la Basílica de San Pedro, en Roma, en la que puede leerse: “ Novi orbis suo aevo inventi gloria” ( suya es la gloria del descubrimiento del Nuevo Mundo) Pero el verdadero anacronismo lo encontramos en que Inocencio VIII murió una semana antes de que Cristóbal Colón zarpara del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492.¿Estuvo, pues, Cristóbal Colón en las Américas antes del “viaje oficial” de 1492 y financiado el viaje por la Iglesia?¿ Cómo hay que interpretar el epitafio de la tumba del Papa Inocencio? Otro anacronismo nos confunde aún más: en la misma losa sepulcral también se lee:”Obit an. D. ni MCDXCIII (muerto en el año del Señor de 1493) Pero una cosa sí es cierta: en el año 1493 ya era Papa el español Alejandro VI, Rodrigo Borgia, y su gobierno impulsó como ninguno las aspiraciones de los Reyes Católicos en América.

                      Pero todo esto es otro tema.





BIBLIOGRAFIA

-Motis Dolader. "El linaje de los Santángel en el Reino de Aragón", en Aragón Sefarad. D.P.Z. Ibercaja. Obra social y cultural. Zaragoza, 2004.
-sefardies.es. Información sobre la cultura y la historia sefardí. Centro de Documentación y Estudios Moisés de León. Biografías: Luis de Santangel.
-Ruggero, Marino. Cristóbal Colón, el último de los templarios. Obelisco. Barcelona, 2007.