martes, 19 de mayo de 2015

EL NACIMIENTO DE FERNANDO EL CATOLICO EN SOS

         El mayor acontecimiento ocurrido en la Villa de Sos es, sin duda, el nacimiento de Fernando II el Católico.
Todavía hay quien pone en duda que Fernando el Católico nació en la villa de Sos, incluso hay quien dice que ni siquiera nació en el Reino de Aragón, alegatos totalmente carentes de pruebas, argumentos, documentación y rigor histórico.
A continuación se expondrán referencias documentales y noticias históricas de cronistas de la época, estudiosos, humanistas, autores e historiadores de los ss. XVI y XVII que ponen de manifiesto y sin duda alguna que el alumbramiento del infante Don Fernando tuvo lugar en la localidad aragonesa de Sos, concretamente en el Palacio de Sada, el 10 de marzo de 1452, incluso dan la hora del día en la que se produjo el feliz acontecimiento, desechando así cualquier conjetura de otras personas que por necedad o ignorancia no lo quieren reconocer, y las de aquellos irresponsables estudiosos e historiadores, poco respetuosos y parciales con la realidad histórica, que continúan divulgando ciertas inexactitudes y tergiversaciones que hacen dudar a los que realmente desean ampliar sus conocimientos con el auténtico rigor histórico, y de este modo zanjar para siempre “la estúpida polémica que, siguiendo la antigua y tradicional campaña que procura el olvido y el desprestigio de la figura del monarca aragonés, pretende llevar a la confusión hasta a la propia cuna de Fernando, rey de España” (Emilio Alfaro)
Lucio Marineo Sículo fue un humanista e historiador siciliano que pasó gran parte de su vida en el reino de Castilla. Fue llamado a la Corte y Fernando el Católico lo nombró cronista y capellán suyo, por lo cual sus testimonios deberían bastar para zanjar esta estúpida polémica del nacimiento de Fernando el Católico (Emilio Alfaro). Sículo, después de narrar el viaje que la reina Juana Enríquez hizo desde Sangüesa hasta Sos dice: “...Después de que ovo llegado a Sos con la ayuda de Dios y de Nuestra Señora la Vírgen, y ayudada del buen oficio de las parteras parió a su hijo don Fernando a diez días del mes de marzo de mil novecientos cincuenta y dos”
Jerónimo Zurita, primer cronista del Reino de Aragón, a mediados del siglo XVI, en sus conocidos “Anales de la Corona de Aragón”, manifiesta que según los escritos de Alonso de Palencia y Juan Francés Boscán, autores anteriores en el tiempo a Zurita, el alumbramiento del futuro rey Fernando tuvo lugar en Sos el día 10 de marzo de 1452, quienes también indicaron que el nacimiento se produjo a las once horas del mediodía del viernes.
También recogió Zurita otras versiones del nacimiento calificándolas de erróneas y no tener fundamento, como la recogida por Hernán Pérez de Guzmán, quien estableció que el nacimiento fue un 10 de mayo de 1453, o del padre Moret, quien siguiendo a Garibay  lo fecha  el 10 de marzo de 1453, o la información que da Pedro Medina, otro historiador español, quien dice que fue en el mes de marzo pero del año 1450.
“En este año, estando la guerra tan encendida en el reino de Navarra y ardiendo aquella tierra en disensión y contenida de partes, y teniendo el rey de Navarra al príncipe su hijo en prisión, se vino la reina doña Juana a la villa de Sos, lugar del reino de Aragón a los confines de Navarra; y a 10 del mes de marzo del mismo año parió un hijo que llamaron Hernando como al agüelo. Conforman en el nacimento deste principe Alonso de Palencia y Juan Francés Boscan, el uno en su historia y el otro en sus memorias, autores que concurrieron en aquellos tiempos y fueron esto tan diligentes que declaran que fue en viernes a las once horas antes del mediodía. Y otros se desvían sin fundamento desta verdad, como el que añadió en la historia, que ordenó Hernán Pérez de Guzmán del rey don Juan de Castilla, que nació en viernes, a 10 de mayo del año siguiente de MCCCCLIII”[1].
En 1450, como dijo Pedro Medina, no pudo ser el alumbramiento puesto que en ese año la Reina no había salido de Castilla ni ido a Sangüesa, y de allí a Sos. Hay constancia de los hechos que tuvieron lugar en esos años: el 30 de octubre de 1449 convocó Cortes el Rey en Zaragoza; en 15 de enero de 1450, en 20 de abril y en 5 de junio se prorrogan, y después del 17 de junio abandona el monarca Zaragoza; es inverosímil que si el nacimiento hubiera sido en 1450 estando el rey en Zaragoza, la Reina desde Sos no hubiera ido a reunirse con él o él con ella.
El problema se resuelve conociendo la fecha aproximada de la concepción; el padre Moret dice que el Almirante de Castilla, padre de la Reina, pasó a Castilla el año anterior al 1452, llamado para el recobro de sus Estados y «viendo que no podía permanecer él seguro, encaminó su hija a Aragón para entregarla a su marido el Rey de Navarra, en que faltó al pacto con el Rey de Castilla de no hacer entrega sin preceder licencia suya. Ella llegó con gran acompañamiento al Fresno, lugar de la Comunidad de Calatayud, a cuatro leguas de esta ciudad, camino de Zaragoza. Allí vino a encontrarla el rey y se detuvo algunos días con ella hasta que le fué forzoso partir al reyno de Valencia para sosegar grandes sediciones y revueltas que en muchos de aquellos pueblos se levantaron. La reyna quedó encinta y después de bien asegurada de su feliz achaque dió cuenta al rey, quien celebró la noticia con el alborozo que ella merecía y dió orden para que la reyna, en vez de proseguir su viaje a Zaragoza viniese a Navarra y tomase el gobierno de este reino en compañía del príncipe don Carlos, como lo puso en ejecución en la villa de Sangüesa en donde a este tiempo tenía el Príncipe su Corte y los tribunales de ella». Refiere a continuación el padre Moret que sintiéndose con los dolores del parto, se hizo llevar en andas hasta Sos y dió allí a luz el 10 de marzo de 1453.

Alonso de Palencia, historiador, lexicógrafo y humanista, fue un autor coetáneo que tuvo particulares relaciones con el príncipe Fernando, por lo cual se le debe dar mucha dosis de credibilidad, y escribió: “...nativitas filii desideratissimi Fernandi, quem regina peperit apud oppidum Sosi in Aragonia quod finitimum est Navarrae, et ex industria quum proximior crederetur partus Iohanna ex regno Cantabriae in Aragoniam concessit ut constitutionibus gentis faceret satis,velut presagiens filim se parituram Aragoniae et multarum gentium regem, quem parere inter procellas belli in Cantabria feruentis dedignata est. Hic foelicissimus Fernandus nascitur sexto Idus Martii, scilicet decima die Martii anni à nativitate Redemptoris millessimi quadringentessimi quinquagessimi secundi, die Veneris, hora undecima aliquantisper transacta, ita ut uix hora transitura esset usque ad meridiem”[2]. (El bienaventurado nacimiento de su hijo tan deseado, Fernando, la reina lo dio a luz en la villa de Sos en Aragón, en la frontera navarra, adonde había ido Juana desde el reino de Navarra al conocer la proximidad del parto para satisfacer a los fueros de su nación, como presintiendo que iba a tener un hijo que sería rey de Aragón y de otras muchas naciones y desdeñarlo darlo a luz entre las tempestades de la guerra que hervía en Navarra. Nació este afortunado Fernando el día 6 antes de los idus de marzo, o sea, viernes el 10 de marzo del año del nacimiento de Nuestro Redentor de 1452, poco después de las 11 de la mañana, faltando menos de una hora para el mediodía.)
Bartolomé Leonardo de Argensola, cronista del reino de Aragón, escribió en sus “Anales” a comienzos del siglo XVII que la fecha en la que se produjo el nacimiento fue el 10 de marzo del año 1450, aunque también recogió que según otros autores había nacido el mismo día pero de 1452: “... Nació (don Fernando el Católico) un viernes a X de Marzo de 1450 (y según otra opinión en 1452) en Sos, villa antigua de Aragón, que confina con Navarra”[3].  Leonardo de Argensola, aportó además un interesante dato que hasta el momento no habían recogido los cronistas, y era que el nacimiento tuvo lugar en el palacio de la infanzona familia de los Sada, lugar donde se solían alojar los reyes cuando acudían a la frontera con Navarra por causas de la guerra: “...Mereció ser Casa Genial, en dicho punto, la de los Sadas, hidalgos honrados, a quien el Rey Don Juan y la Reina su mujer favorecían alojarse en ella cuando las ocasiones de la guerra, con que allanaron Navarra, les obligaba a pasar por aquella frontera”[4].
Contemporáneo a Argensola fue el geógrafo, cosmógrafo y cronista mayor de Portugal Juan Bautista Labaña, al que le fue encomendada la labor de confeccionar un mapa de Aragón. Labaña recorrió personalmente toda la geografía aragonesa recogiendo sus datos en su magna obra del año 1610 “Itinerario del Reino de Aragón”. El 16 de noviembre de este año recogió en Sos la noticia del nacimiento de Fernando el Católico en la casa de los Sada, aportando además el dato de que fue Martín de Sada quien acogió a la reina doña Juana. También recogió el hecho de que Hernando de Sada, bisnieto de Martín, era el propietario de la casa de la familia y disfrutaba el cargo de jurado mayor en la villa de Sos: “...Nesta villa parió a Rainha Dna Johanna, a el Rey Don Fernando o Cathólico, em caza de hum Martin de Sada, cuyo Bisnetto possue hoye a caça, que se chama Hernando de Sada, e hora o Jurado mayor quando por ally passey. A caza he bem estreita, e o aposento em que a Rainha pario, pequenno” [5].
A estas noticias de Labaña se le deben conferir bastante credibilidad, pues además de coincidir con las aportaciones de Argensola hay que tener en cuenta que al visitar personalmente Sos recogió la tradición y la memoria histórica que había en la villa a comienzos del s. XVII sobre el nacimiento del monarca.
Hasta aquí la información escrita que los principales cronistas e historiadores de los siglos XVI y XVII iban aportando en sus libros y anotaciones sobre el nacimiento de Fernando en la villa de Sos, en especial los referidos por Zurita, Argensola y Labaña, quienes iban añadiendo nuevos datos para despejar la incógnita sobre el parto de doña Juana en Sos.
Palacio de Sada, donde nació Fernando el Católico
Los investigadores y estudiosos posteriores en el tiempo a los cronistas citados tomaron como referencia las crónicas de éstos, repitiendo más o menos los datos aportados por ellos, como Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico de 1848, donde menciona que “...al S. de la villa hay un palacio de bella y gótica construcción propio del Marqués de Camporeal, que ha servido de habitación a los gobernadores y en el que Doña Johana Enríquez dio a luz en 10 de marzo de 1452 al Rey Don Fernando el Católico, conservándose todavía señalado el sitio que ocupó su lecho...” y “...la reina desde Sangüesa, dirigiéndose al encuentro de su marido el rey D. Juan llegó á Sos en 1452, por el notable acontecimiento de haberla asaltado aquí los dolores del parto y dado a luz en 10 de marzo al infante D. Fernando, que después fue el gran rey Católico”[6].
Con las referencias expuestas hasta el momento a buen seguro que los ignorantes a los que aludía al principio se estarán frotando las manos de satisfacción, pues los datos aportados son meras transmisiones orales y escritas del conocimiento de la gente, y bien es cierto que no se puede afirmar con total rotundidad, como ellos pretenden, que el nacimiento de Fernando en Sos sea un hecho, y menos, si cabe, el año de nacimiento, como hemos podido comprobar en las imprecisiones de alguno de los cronistas. Hacen falta pruebas más contundentes y fehacientes.
Afortunadamente en los últimos años han aparecido estas pruebas, que vienen a ser de una naturaleza totalmente distinta a las expuestas hasta ahora. No son crónicas de historiadores, sino documentos que aportan más credibilidad a los hechos hasta ahora narrados por los cronistas.
Uno de estos documentos, descubierto por el doctor Gual Camarera, se encuentra en el “Libre dels Actes dels Jurats e Cocell” de la localidad levantina de Alcira, de los años 1451 y 1452. En el "libro de actas de los Jurados y el Concejo" se recogían por escrito las reuniones de los vecinos y las decisiones que en ellas se tomaban, también se copiaban en él las cartas que se recibían de la Corona donde venían reflejadas órdenes y mandatos. En uno de los folios del libro de 1452 se recoge una carta escrita de puño y letra del rey Juan de Navarra, infante y lugarteniente general del rey de Aragón, datada en la villa de Sos el 10 de marzo de 1452 en la que se comunica el nacimiento de su hijo a las dos del mediodía en la villa de Sos: “Prohomens amats nostres, certifficam vos que huy, data de la present, a les dos hores apres mig jorn, en aquesta villa de Sors, la Illustrissima reyna nostra molt cara e molt amada muller, ha parit hun fill, e per gracia de Nostre Senyor ella es fora de tot perill del part.
Nottifficam vos ho perque sian participants de nostra gloria y consolacio. De la Villa de Sos, a deu de marc Any MCDLII. El Rey Johan,”
Al margen de esta notificación, y escrita con otra letra, existe una nota posterior que explica la naturaleza de la carta al señalar que se trata de la litera de la natividad del senyor Rey don Fernando benaventuradament regnant, por lo que esta nota hay que datarla en los años en que Fernando reinó[7]. Esta nota, por otra parte, refleja cómo el acontecimiento ganó trascendencia con el paso del tiempo, puesto que en 1452, la noticia para la población de Alcira, que formaba parte del reino de Valencia, era que el rey de Navarra, hermano del rey de los territorios de la Corona de Aragón y lugarteniente general de éste, había tenido un hijo (que no era ni siquiera su primogénito, ya que en esos mismos años vivía el príncipe de Viana); años después, ese niño que había venido al mundo en Sos se había convertido en el soberano, no sólo de los valencianos y del resto de países que conformaba la Corona de Aragón, sino también la Corona de Castilla[8].
Otro documento conservado en los protocolos notariales del siglo XV de la villa de Sos es una copia de una carta datada en Zaragoza el 12 de mayo de 1468 y enviada por el todavía príncipe Fernando al escudero Pedro de Ayerbe, baile de los judíos en Sos[9], donde le ordena que el patio de los judíos que estaba junto a la casa de Martín de Sada pase a posesión de éste, en atención al hecho de haber nacido allí el propio Fernando, como él mismo expresa: “... en la qual cassa nacimos e venimos a la luz deste mundo...”
En todos estos documentos quedan reflejados con exactitud y claridad la fecha de nacimiento de Fernando el Católico (10 de marzo de 1452), zanjando así la controversia sobre el año (recordemos que Argensola dijo que fue en 1450, y Hernán Pérez de Guzmán en 1453), sobre el mes (el mismo Pérez de Guzmán lo dató en mayo) e incluso la hora del alumbramiento, contradiciendo las fuentes de Zurita, que habían señalado las 11 de la mañana. Igualmente estos documentos especifican que el feliz nacimiento tuvo lugar en Sos y concretamente en la casa de la familia de los Sada[10].
No obstante, por si esto no fuera ya suficiente, otro documento de Juan II, padre de don Fernando, descubierto por el ilustre Isidoro Gil de Jaz en el Archivo de Sos y fechado en 1458 dice: “Queriendo premiar a los grandes sacrificios de los de de esta Villa de Sos a la Corona de Aragon, y los grandes daños y gastos que padecieron por su máxima innata fidelidad y darles con digna retribución por haber nacido en ella el Ilustre Infante don Fernando su carísimo hijo y en atencion a los ruegos y súplicas continuas de la Reyna Juana su Mujer y del mismo Infante su Hijo, quiere y es su voluntad que los vecinos de la villa de Sos sean francos y libres de todo derecho de portazgo, usazgo, con tal fuerza, peso y mesturaje, y de todo derecho y costumbre vieja y nueva, impuesta y que se haya de imponer. Que perpetuamente todos los de la villa sean infanzones.”
Por testimonio del mismo don Fernando, desde Zaragoza el 24 de febrero de 1468 escribe a su secretario don Gaspar Darinyo: “... e per quanto nos nacimos en la dicha Villa de Sos la cual por dicha nuestra nativitat tenemos en especial amor más que a otra de este Reyno como la razón quiere,... y no querríamos ni permitíamos en manera alguna vejación ne daño o molestia alguna fuesen fechas a la dicha Villa, ne a los habitantes de ella...”
Siendo rey Don Fernando, expidió un mandato al Magnífico Sancho Paternoy, Comisario de los derechos y tributos del Maridaje de la princesa de Portugal, su hija, dado en Barcelona a 27 de marzo de 1493 en el que hace mención al privilegio concedido por el rey, su padre, y mandó que no se les exija a los de Sos el derecho de maridaje por causa de su nacimiento en dicha villa.
El mismo Don Fernando concedió privilegio a Sos, dado en Monzón a 24 de enero de 1510, confirmándole y concediéndole todos los privilegios que hasta entonces tenía, especialmente el dado por su padre, que copia a la letra, el cual aprueba y confirma de nuevo atendiendo a su innata fidelidad y singular afecto al servicio del rey y por su nacimiento en dicha villa.
Estos dos últimos documentos estaban en el archivo de Sos, según D. Ambrosio Guillén de Jaso, doctor complutense, como puede verse en la real aclaración del señor rey Don Fernando VI en Sos, escrita el 24 de febrero de 1747. Lamentablemente el archivo fue destruído posteriormente por los franceses.
D. Isidoro Gil de Jaz, consejero de guerra de Fernando VI y Carlos III, en su obra “Nobleza de Navarra y Valdonsella” dice: “Pedro de Sada, Canciller de Navarra, caballero muy conocido en tiempo del rey Don Juan el 2º de Aragón y el Príncipe Don Carlos de Navarra, por cuyo medio se trató de la concordia entre estos dos príncipes. Nació en la casa y solar de los Sadas en la villa de Sos, el Rey D. Fernando el Católico...y hoy son S.S. de ella”[11].

Con todo esto se puede afirmar con total rotundidad que Fernando el Católico nació en Sos el 10 de marzo de 1452, a las dos horas del mediodía, en la casa de los Sada ¡Y todavía hay incrédulos que ponen en duda o niegan todas estas evidencias!

El romancero de Sos nos canta así este real suceso del nacimiento:

Por el Portal de la Reina,
viniendo de Campo Real
entra un lúcido cortejo
con prisa en el cabalgar.
Entre nobles caballeros
y una escolta desigual,
viene la Real Señora
que pronto madre será.
Se adentra un gentilhombre,
Martín de Sada que va
a preparar el Palacio
que a la Reina va a hospedar.
Es tal la emoción que siente
y la prisa y la ansiedad,
que a la guardia de la puerta
se olvida de saludar,
mientras un clarín agudo
anuncia el pendón real...




[1] Zurita, Jerónimo. Anales de la Corona de Aragón, vol. 7. p. 38. I.F.C., 1988.
[2] Alonso de Palencia. Décadas, 1. L. 2. cap.6.
[3] Argensola, L. Anales. Citado en T. Ríos Balaguer. “El palacio de los Sada en Sos del Rey Católico”.
[4] Argensola, L. Anales. Citado en T. Ríos Balaguer. “El palacio de los Sada en Sos del Rey Católico”.
[5] Labaña, J.B. Itinerario del reino de Aragón
[6] Madoz, Pascual. Diccionario geográfico, estadístico e histórico de España.
[7] Archivo Municipal de Alzira, Libre dels jurats e Concell 1451-1452. Fol. 52 vº.
[8] Abellá Samitier, Juan. El nacimiento de Fernando el Católico y la Villa de Sos.
[9] A.H.P.S., Johan Zareco. P. 412, f. 19 vº.
[10] Territorio Museo ha reproducido en edición facsímil limitada ambos documentos, regalando sendos facsímiles a los reyes de España don Felipe VI y doña Leticia cuando todavía eran Príncipes de Asturias con motivo del nacimiento de la infanta Leonor
[11] Gil de Jaz, Isidoro. Nobleza de Navarra y Valdonsella, t. 7, f. 35.






BIBLIOGRAFÍA

-ALFARO LAPUERTA, EMILIO. La villa de Sos, cuna de Fernando el Católico.Conferencia pronunciada en la villa de Sos del Rey Católico el día 2 de mayo de 1955. Separata del nº 3 del "Boletín del Instituto Cultural Hispánico de Aragón", año III, de 2 de enero de 1956. Talleres editoriales de "El Noticiero". Zaragoza, 1956.
              -GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. La villa de Sos del Rey Católico. Parroquia de San Esteban. 1992.
-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Sos del rey Católico. Edilesa
-IBARRA RODRÍGUEZ, EDUARDO. Informe acerca de la declaración de monumento nacional del palacio llamado de Sada, en la villa de Sos (Zaragoza), donde nació el monarca Don Fernando II de Aragón y V de Castilla, llamado El Católico. Boletín de la Real Academia de la Historia. T. LXXXVI (1925), pp. 431-438.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Antonio Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-MORET, JOSÉ. Anales del Reino de Navarra. Imp. Bernardo de Huarte. Pamplona, 1695.
-RÍOS BALAGUER, TEODORO. El palacio de los Sada en Sos del Rey Católico. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1957.
-VICENS VIVES, EDUARDO. Historia crítica de la vida y reinado de Fernando II de Aragón. Edición de Miquel A. Marín Gelabert. I.F.C. Zaragoza, 2006.
-VV.AA. Exaltación de Sos del rey Católico. I.F.C.
-ZURITA, JERÓNIMO. Anales de la Corona de Aragón. I.F.C. 1989-1996. Zaragoza.
En la web:
-www.sosdelreycatolico.com. Abellá Samitier, Juan.  El nacimiento de Fernando el Católico y la villa de Sos.

domingo, 10 de mayo de 2015

MONEDAS ROMANAS HALLADAS EN CAMPO REAL-FILLERA


Con motivo de la apertura de la caja del canal de las Bardenas afloraron numerosos restos arqueológicos, y entre ellos algunas monedas en la zona de Fillera-El Regadío y en Campo Real. En la zona de Fillera-el Regadío, Fidel Ripalda encontró las siguientes monedas, entregándolas a la Casa de la Cultura de Sangüesa:[1]

•    Mediano bronce de Nerva, emperador que reinó entre los años 96-98 d.de C.
Anverso: Busto a la derecha al parecer del emperador Nerva
Reverso: Totalmente borrado.

•    Mediano bronce de Adriano, con la leyenda HADRIANVS AVGVSTUS. COS. III. PP. en el anverso, y FE(LIC ITAS AVG) SC. en el reverso. El emperador Adriano reinó durante los años 119-138.

En el término de El Real, Alejandro Asenjo encontró las siguientes monedas:
•    Mediano bronce de Octavio
Anverso: Cabeza desnuda de Octavio a la derecha, delante NASSICA. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Reverso: Toro parado a la derecha con el rabo entre las patas. Encima en arco CALAGVRRI, debajo en horizontal IVLIA. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Por ser la única acuñación sin nombre de magistrados, parece que es la moneda que se acuñó en Calahorra con motivo de la fundación del Municipium. Se fecha en el año 27 a. de C.

•    Mediano bronce de Augusto
Anverso: Cabeza laureada de Augusto a la derecha, delante AVGVSTVS, detrás en letras muy borrosas MVN. CAL. IVLIA.
Reverso: Toro sobre línea a la derecha, arriba en círculo L. BAEB. PRISCO:debajo en letras muy borrosas C. GRAN. BROC: delante del toro en una línea horizontal II. VIR. Todo dentro de una línea circular contínua.
Fechada alrededor de los años 27 a. de C.

•    Mediano bronce de Nerva.
Anverso: Busto de Nerva con corona radiada a la derecha con algunas letras de la inscripción IMP. NERVA. CAES. AVG. P. M. TR. P. COS.II. P.
Reverso: Totalmente borrado, debía ir una Fortuna.
Se fecha hacia el año 96 d. de C.

•    Gran bronce de Trajano
Anverso: Busto de Trajano laureado con parte de la inscripción IMP. CAES. NER. TRAIANO OPTIMO AVG. GER. DAC. PARTHICO. P.M. TR. P. COS. VI. P. P.
Reverso: Inscripción casi totalmente borrada pero que decía ARMENIA ET MESOPOTAMIA IN POTESTATEM P. R. REDACTAE. Se representa a Trajano de pie a la derecha vestido de militar, poniendo su pie sobre la Armenia, echada en tierra, y a los lados las figuras del Eúfrates y Tigris apoyados en una urna.
Se fecha en el año 116 d. de C.

•    Gran bronce de Alejandro Severo
Anverso: Busto de Alejandro Severo laureado a la derecha y con corona, alrededor IMP. ALEXANDER PIVS AVG.
Reverso: Júpiter semidesnudo andando a la derecha con el manto flotando con lanza y escudo.
Fechable hacia el 231 d. de C      
     
Antonio Alzueta, también en el mismo término de El Real, encontró más monedas:
•    Mediano bronce de Claudio
. Anverso: Busto desnudo de Claudio a la izquierda y alrededor TI. CLAVDIVS CAESAR AVG. P. M. TR. IMP.
Reverso: Leyenda ilegible alrededor y S C en el centro.
Su emisión corresponde hacia el año 41 d. de C.

•    Pequeño bronce de Claudio II el Gótico.
Anverso: Busto de Claudio con corona radiada a la derecha y con toga, inscripción: IMP C. CLAVDIVS AVG.
Reverso: Figura femenina de pie mirando a la izquierda y un altar. Leyenda: DEA AVG.

•    Antoniano de vellón de Claudio II el Gótico.
Anverso: Cabeza de Claudio con corona radiada a la derecha e inscripción: DIVO CLAVDIO.
Reverso: Aguila y leyenda CONSECRATIO.

•    Pequeño bronde de Claudio II el Gótico.
Anverso: Cabeza de Claudio con corona radiada a la derecha e inscripción totalmente borrada.
Reverso: Hombre desnudo de perfil a la derecha
Claudio II reinó entre los años 268-270

•    Gran bronce de Faustina.
Anverso: Cabeza de Faustina hija a la derecha con algunas letras de la inscripción: FAVSTINA AVGVSTA.
Reverso: Juno con pátera y escudo.
Fechable hacia el 175 d. de C.

•    Antoniano de vellón de Galieno
Anverso: Busto de Galieno con corona radiada a la derecha y alrededor GALLIENVS AVG.
Reverso: Marte de pie a la izquierda apoyado en una lanza y alrededor VIRTVS AVG.
El emperador Galieno reinó entre el 260-268 d. de C.

•    Denario de plata de Salonina.
Anverso: Busto de Salonina con diadema a la derecha sobre creciente lunar y alrededor SALONINA AVG.
Reverso: Juno de pie a la izquierda llevando una pátera y un cetro y la inscripción IVNO REGINA.
Fechable hacia el 268 d. de C.

•    Antonino de vellón de Victorino
Anverso: Busto de Victorino con corona radiada y con ropa a la derecha, leyenda: IMP C VICTORINVS PF AVG.
Reverso: Victoria a la derecha llevando corona y palma y COMES AVG.
El emperador Victorino reinó entre el 268-270 d. de C.

•    Pequeño bronce de Constantino
Anverso: Busto de Constantino laureado y con coraza a la derecha, leyenda CONSTANTINVS PF AVGVSTVS.
Reverso: Dos soldados armados mirando hacia un estandarte con la leyenda GLORIA EXERCITVS.

•    Mínimi de bronce de Constantino.
Anverso: Busto de Constantino laureado a la derecha. Leyenda ilegible.
Reverso: Dos soldados con lanzas mirando un estandarte. Leyenda VRBS ROMA
Fechable hacia la mitad del siglo IV d. de C.




[1] Labeaga Mendiola, Juan Cruz. “Hallazgos monetarios en Sangüesa (Navarra”), en Cuadernos de sección. Prehistoria y Arqueología, nº 2, pp. 221-244. Sociedad de Estudios Vascos. San Sebastián, 1990.

BALCONES

Primitivo balcón . Calle del Gato. Sos del Rey Católico




El balcón nació a partir de una pequeña ventana cuadrada. Tras la aparición del cristal las ventanas se hicieron más grandes para dejar pasar más cantidad de luz, y después se amplió más y se colocó un pretil o antepecho en la mitad inferior del vano para poder asomarse a la calle. En su forma más primitiva y tradicional consta de un pretil o antepecho que no sobresale del perímetro exterior del muro. Esta barandilla luce balustres de madera torneada o perfilada en forma de columnas, con dibujos calados muy diversos. Todavía podemos ver en Sos, en la calle del Gato, uno de estos primitivos balcones.







Posteriormente el balcón fue evolucionando hasta adquirir un alto grado de desarrollo y perfección, pasando a formar parte esencial en las fachadas de los edificios hasta el extremo de ser constitutivos de diferenciaciones sociales.
En un principio el balcón se presenta como una estructura saliente, bastante rudimentaria y totalmente construída en madera, apoyada en canes, provista de una balustrada y cubierta por un tejadillo. Posteriormente,     donde el muro lo permite, la madera de construcción se sustituye por piedra, tanto en los canes como en el solado. Junto a la antigua barandilla de madera aparecen las más modernas de forja o fundición de hierro. La decoración se intensifica, ya sea en voladizos y canes, barandillas, aleros, jambas o dinteles, y las formas se sofistican.


















Pequeño pero sofisticado balcón. Sos del rey Católico





BIBLIOGRAFÍA

-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Casa por casa. Detalles de la arquitectura rural pirenaica. Arpirelieve. Huesca, 2001.
-GIMÉNEZ AÍSA, M. P. “La arquitectura popular de las Cinco Villas”. Comarca de las Cinco Villas. Colección Territorio, 25. D.G.A. Zaragoza, 2007

-RÁBANOS FACI, CARMEN. La arquitectura popular aragonesa. Enciclopedia temática de Aragón, Vol. XIII. Ed. Moncayo. Zaragoza, 1986.




LOS TENENTES DE SOS

Hasta que en 1035 naciera el Reino aragonés, la única organización o estructura político-administrativa del territorio provenía de los monasterios, actuando como rectores de sus respectivas áreas de influencia.
Con la reorganización monacal iniciada por Sancho III el Mayor, continuada después por sus sucesores, los cenobios dejaron de ser el pilar fundamental de la nueva administración.
Con el nacimiento del nuevo Reino surgió una institución que, matizada y evolucionada por los acontecimientos políticos, perduró hasta comienzos del siglo XIII, estableciéndose entonces otros tipos de sistemas organizativos. 
                  Esta nueva institución, que tenía a la vez carácter militar, administrativo, judicial y político, se llamó “tenencia” y, quienes la desempeñaron, “tenentes” o “seniores”.
Ante la carencia de un ejército estable, el rey, para oponerse a los musulmanes, buscó la ayuda de los hombres de armas: los “milites”, a los que compensó con tierras; asimismo, tuvo que asegurar las ganancias territoriales con hombres de su confianza. Estos hombres, los “tenentes”, asentados en sus castillos, no fueron solo defensores militares de los territorios confiados en “tenencia” por el monarca, sino que se convirtieron en sus representantes políticos y administrativos. De esta manera había surgido un primer ordenamiento administrativo del nuevo Estado.
Castillo de Sos
El tenente del castillo era el representante del rey, y por lo tanto procedía de una familia principal, o allegada al monarca; es decir, que formaba parte de la minoría de los “barones”, que son los que tenían el derecho a acceder a los “honores reales”, lo que significaba de facto la posesión de casa, tierras y hombres sujetos a las mismas.
Si las tenencias de la retaguardia o del interior podían ofrecer mayores ventajas económicas por la percepción de algunas rentas y derechos, las de la frontera eran más llamativas y reconocidas política y socialmente, a pesar del riesgo en el que estaban siempre sumergidas; diferenciándose asimismo las que se encontraban en la frontera castellana, en las que se jugaban intereses políticos, de las que se enfrentaban a la taifa de Zaragoza, de estricto carácter defensivo y controlador de los movimientos de los musulmanes del valle medio del Ebro. Y si las plazas fronterizas con Castilla presentaron conflictos políticos con la monarquía, las enfrentadas al Ebro proporcionaron a sus titulares el tener una finalidad estrictamente militar. En cuanto a las del interior se organizarían con el tiempo como auténticos señoríos, y si las fronterizas eran fácilmente renovables en sus titulares, aquéllas se vincularían más a las familias que inicialmente las mantuvieron.
Desde el siglo XI pues, excluyendo los bienes alodiales de la nobleza y de los hombres libres en general, las concesiones de los bienes atribuidos por el rey a la nobleza debido a los servicios prestados por ésta reciben el nombre técnico de honores, comprendiendo derechos y tributos que el rey percibía de sus habitantes. De esta manera el rey permanecía como señor efectivo en un principio, y el beneficiario recibía junto con el señorío la tenencia del honor de suerte, que cuando un señor obtenía en honor la totalidad de un distrito pasaba a percibir una parte de sus rentas; advirtiéndose, no obstante, con el paso del tiempo, una tendencia a similar la tenencia en honor a la tenencia en dominio propio.
La honor tenía además, como soporte jurídico, bien una simple relación entre sus habitantes y el poder real o bien una estricta dependencia personal o territorial, confundiéndose en este caso en un mismo organismo lo administrativo y lo señorial. Una de las obligaciones del titular de la honor era el mantenimiento de las caballerias de honor, necesarias en una época de guerra latente o efectiva.
En el reinado de Alfonso el Batallador, con la llegada de caballeros extranjeros, se introdujo a principios del siglo XII un rito peculiar en la entrega de honores y entrada en vasallaje típico del feudalismo europeo; y a partir de Berenguer IV, príncipe consorte de Aragón, aparece con frecuencia la fórmula “ad usum et consuetudinem Catalonie o Barcinone”, acentuándose las diferencias entre las honores del interior y las tenencias fronterizas, las honores urbanas y las rurales, los castillos y las comunidades de frontera en la extremadura. Todo ello dentro de un feudalismo arraigado en las relaciones sociales de una sociedad en marcha vertebrada en torno al predominio de los señores y de la Iglesia. La heredabilidad de las honores sería el último paso hacia la feudalización de las relaciones sociales y políticas que a partir del siglo XII recrudecería sus diferencias y conflictos por cuestiones de competencias entre la monarquía y los nobles, aristocracia y caballería, consecuencia todo ello de las transformaciones ocurridas en Aragón a partir de la ocupación y repoblación del Ebro y en Navarra a raíz de la restauración de la monarquía pamplonesa con García Ramírez, el Restaurador, en 1134.
Torre del castillo de Sos
Muchas “tenencias” se fueron acumulando en manos de unas pocas familias que trataron de convertirlas en hereditarias, lo que en cierta medida consiguieron, dando origen a la primera nobleza del Reino entre la segunda mitad del siglo XI y la primera del XII.
Entre los tenentes más conocidos del castillo de Sos figuran, además de su primer tenente Gimeno Garcés (1006-1054), su hijo Sancho Galíndez (1054-1080), a quien le sucedieron sus hijos Jimeno Sánchez(1083-1086) y Galindo Sánchez(1086-1106). Sos se muestra así claramente como la tenencia “patrimonial” de este linaje, mantenida bajo su dominio ininterrumpido durante un siglo, desde 1006 hasta 1106.
 La alta alcurnia del linaje explica que de 1060 a 1090 las principales tenencias de la zona de la Valdonsella (Sos, Uncastillo, Ruesta, Luesia) se encuentren controladas por los miembros de una familia. En ello influye, sin duda, el hecho de que en esta centuria las plazas de esta comarca estén bajo control directo de los miembros de la familia real o de personajes muy allegados a ésta[1].
En el siglo XII la posición de esta primera familia de tenentes cambiará: Alfonso I sustituyó los tenentes por otros, como Banzo Fortuñones en 1110, personaje ligado a la familia real. Posteriormente la tenencia de Sos volvió a pasar al primitivo linaje: en el año 1111 figura como tenente de Sos Iñigo Galíndez, hijo de Galindo Sánchez; en 1124 su yerno Dn. Antón Atorrella; en 1129 Sanz Garceyz, entre 1130 y 1134 Lópe López, hermano del anterior. A partir de ésta fecha el ocaso de esta familia es notorio, aunque aparecerán ocasionalmente como tenentes en Ejea y Tauste.

Otros tenentes de Sos fueron:

-         Entre 1134 y 1136: Frontín.
-         1136: Guillermo Aznárez de Oteiza
-         1137: Pedro Taresa.
-         1139: Guillen Aznarez.
-         1154-1160: Deus Aiuda.
-         1180: Pedro Ladrón (hijo de Deus Aiuda).
-         1187-1190: Jimeno de Luesia.
-         1191: Pedro Cornel.
-         1196-1209: Micael, Eximinus de Luesia y García de Rua.
-         1210: Martín de Luesia.
-         1228: Martín García de Layana.
-         1244: Sanz D’Arrua
-         1287: Eximino de Artieda.
-         1291 Johan Fortun.
-         1310-1313 Pedro Garcés.
-         1313-1327 Gil Martínez de Undués y Pedro Martínez Luna.
-         1363   Rui Pérez de Abarca y Juan Ramírez de Arellano.
-         Finales del siglo XIV: Martín de Lozano
-         1425 Juan Pérez de Urriés
-         1440: Miguel de Ruesta, último alcaide, debiendo entregar, por orden de Alfonso V, la fortaleza al concejo, o a su procurador o síndico para que lo guardase como castellano[2].

A partir de 1440 fue el propio municipio el que nombre por cortos períodos de tiempo a los que debían vigilar el castillo, a quienes se les recompensaba con un salario que se obtenía de las rentas de los hornos y castellajes que desde entonces gestionaron los magistrados locales; así, en 1441 fue Sancho de Agüero, en el período 1499-1504 el infanzón Martín de Artieda, o García de Rúa en 1512, quienes se hicieron cargo de la vigilancia del castillo.




[1] Piedrafita, E. Sectores sociales y ocupación territorial en las Cinco Villas.
[2] J. Cabezudo Astraín, A. Guillen de Jaso. Noticias históricas de Sos, p. 178.




BIBLIOGRAFÍA



-CABEZUDO ASTRAIN, JOSÉ, y ANTONIO GUILLÉN DE JASSO. Noticias históricas de Sos. Cuadernos de historia Jerónimo Zurita, nº 3, pp. 162-182. Zaragoza, 1952.
-CANELLAS LÓPEZ, ÁNGEL,ÁNGEL SAN VICENTE. Rutas románicas en Aragón. Encuentro S.A. Madrid, 1995.
-FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA. Documentación medieval de Leire: catálogo (s. XIII al XV)
-MARTÍN DUQUE, ÁNGEL J. Documentación medieval de Leire (siglos IX al XII) Pamplona, 1983.
-MORET, P. Anales del Reino de Navarra. Imprenta Pascual Ibáñez. Pamplona, 1776.
-PIEDRAFITA PÉREZ, ELENA. "Sectores sociales y ocupación territorial en las Cinco Villas (siglos XI al XIII)", en Sarasa Sánchez, Esteban: Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII. I.F.C., D.P.Z., 2005.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Los "tenentes" en Aragón y Navarra en los siglos XI y XII . Anubar. Valencia, 1973.

En la web:
-LACARRA de MIGUEL, J. M. Honores y tenencias
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. “El sistema de tenencias (siglos XI-XII)”, en Cómo se formó Aragón. (versión on line)
-Atlas de historia de Aragón. I.F.C.