domingo, 2 de noviembre de 2014

INSCRIPCIONES EN LA FACHADA DEL AYUNTAMIENTO

En el exterior...dos gazapos.



      En la fachada del Ayuntamiento, y en ambos laterales de la entrada principal pueden leerse dos frases grabadas en la piedra y datadas en el año 1681 como recordatorio de unas misiones populares del siglo XVII. Dichas frases pertenecen al antiguo testamento y rezan lo siguiente: “DIZE DIOS NUESTRO SEÑOR: EN LA CASA DEL QUE JURA NO FALTARA DESVENTURA” y la otra: “LA MALDICION DE LA MADRE ABRASA Y DESTRUYE DE RAIZ HIJOS Y CASA”

Inscripción en la fachada del Ayuntamiento

      Curiosamente hay que señalar que las citas de ambas inscripciones son erróneas. La primera de ellas (Dice Dios Nuestro Señor: en la casa del que jura...) nos remite al Eclesiástico, 23, verso 36, correspondiendo realmente esta sentencia a una paráfrasis del libro de Zacarías, 5, vers.3-4: “Él me dijo: “Esta es la Maldición que se desencadena sobre todo el país. Porque según lo escrito de un lado, todo ladrón será eliminado, y según lo escrito del otro, todo perjuro será eliminado. Yo la desencadenaré –oráculo del Señor de los ejércitos–: ella entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre; se instalará en medio de su casa, y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras”.

Inscripción en la fachada del Ayuntamiento

      La cita de la segunda sentencia (la maldición de la madre...) indica: Eclesiástico V, vers.11, pero en realidad pertenece al cap.3, vers. 8-9 del Eclesiástico: “Quien respeta a su padre tendrá larga vida, /quien obedece al Señor conforta a su madre, /y sirve a sus padres como si fueran sus amos./Honra a tu padre de palabra y obra,/para que su bendición llegue hasta ti. /Porque la bendición del padre asegura la casa de sus hijos, /y la maldición de la madre arranca los cimientos”.


      Hay que reseñar que estas “enseñanzas bíblicas” no son copiadas textualmente de la Biblia, sino traducidas a lengua romance y formuladas en apariencia de refrán, pues la prosa rimada es más fácil de memorizar, como aseveraba ya Aristóteles en su “Poética”, procedimiento éste que ha sido empleado por los que han querido aprender o enseñar tanto temas educativos como meramente enunciativos, y la tradición oral de estas “enseñanzas bíblicas rimadas” ha sido la forma de difusión más utilizada.



      Estos errores en las citas nos demuestran el modo de trabajar de los autores, que daban más importancia al mensaje que a la cita, y como el texto formaba parte de la tradición oral de la gente, y era lo que se escuchaba en la calle, no se molestaban mucho en comprobar las citas.



      Algunos investigadores han señalado la frecuencia con que aparecen este tipo de sentencias en otros puntos de la geografía española. Por ejemplo, las podemos ver grabadas en los muros del templo en Ledesma de la Cogolla (La Rioja) y en Salas de los Infantes (Burgos). En Ledesma se documenta la sentencia “En la casa del que jura...” en la iglesia de Santa María (s.XII), si bien la inscripción, que debía de ser bastante posterior a la construcción del templo, desapareció después de 1950. En Salas aparecen las mismas dos sentencias que en Sos en la iglesia de Santa María (s. XV/XVI), si bien la portada en que se documenta la inscripción es de 1549. En otros casos las sentencias aparecen en otros tipos de edificios más o menos ligados al ámbito eclesiástico, como en Azofra (La Rioja), en pleno Camino de Santiago, donde la sentencia “En la casa del que jura...” aparece en el antiguo Hospital de Peregrinos y Pobres, actualmente bodegas de la localidad. Asimismo, en Villacorta (León), en el edificio de la antigua casa rectoral se puede ver la misma inscripción.

      En Aibar (Navarra) en la fachada de su ayuntamiento del siglo XVI aparecen las mismas dos sentencias que aquí en Sos, más otra distinta; en el de Urretxu (Guipúzcoa), en la Casa Areizaga, del siglo XVII, aparece la leyenda de “La maldición de la madre....” y en cuya casa-palacio (actual ayuntamiento) aparece la sentencia “En la casa del que jura...” o en Bergara (Guipúzcoa) en cuya casa consistorial de finales del siglo XVII aparece la misma frase inscrita en el muro.
      
      En el Ayuntamiento de Elorrio (Vizcaya), tambien aparecen en su fachada las dos sentencias que aparecen en nuestra villa: “De toda palabra ociosa...” y “En la casa del que jura...”, junto con otra.También se han encontrado en algunos municipios de la provincia de Guadalajara y de Cuenca.
                             
      La explicación que se da para esta “moda” arquitectónica y ornamental está relacionada con la respuesta evangelizadora que se quiso dar a los problemas teológicos que surgen a partir del Renacimiento. Sería, en definitiva, una manera de instruir al pueblo desde los muros de los edificios eclesiásticos y oficiales.

En el interior... varias incógnitas
                   
      En el interior del edificio consistorial, en el zaguán de entrada, se hallan dos grandes columnas que soportan tres grandes arcos;si observamos el pilar adosado al muro, a mano izquierda, veremos diversos grabados en la piedra: cruces, dos puñales con el filo hacia arriba, dos personas (parecen un hombre y una mujer),la palabra "Savino", y lo que podría ser la imagen de una virgen. A falta de investigación todavía no se les ha dado una interpretación a estas inscripciones.