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sábado, 29 de agosto de 2026

EL DOMINGO DE "CUASIMODO"

 


                    Si decimos “Quasimodo”, a todos nos viene a la memoria la imagen del protagonista de la novela “Notre Dame de París” de Víctor Hugo. Sin embargo, hoy vamos a hablar del domingo de “Cuasimodo” (escrito tradicionalmente con “C” en el calendario litúrgico español, aunque, en realidad, también se escribe con "Q"), una festividad que nada tiene que ver con el famoso personaje jorobado. Para comprenderla, debemos rememorar una de las ancestrales tradiciones de la Iglesia Católica; un rito que ya ha desaparecido de nuestros pueblos y ciudades, pero que estuvo muy presente en España hasta bien entrado el pasado siglo.

                   En Sos del Rey Católico, igual que en otros tantos lugares de España, el domingo de Cuasimodo se celebraba el domingo siguiente al de la Pascua de Resurrección, con el fin de recordar a los nuevos bautizados durante la Vigilia Pascual. En realidad, el nombre técnico es el de “domingo in albis”, por ser el día en que los neófitos se desprendían definitivamente de sus túnicas o albas blancas, completando así su integración formal en la comunidad cristiana. El término de “Cuasimodo” proviene  de las primeras palabras en latín de la antífona de entrada de la misa de ese día: “Quasi modo geniti infantes”, que significa “como niños recién nacidos” (Primera carta de San Pedro. 1 P 2,2). Durante esta jornada, también se llevaba la Comunión a todos aquellos ancianos, enfermos e impedidos que no habían podido acudir a la iglesia durante la Semana Santa. De este modo, podían “cumplir” con el precepto eclesiástico derivado del Concilio de Trento, que obligaba a confesar y comulgar al menos una vez al año por Pascua Florida. Tras las estrictas restricciones de la Cuaresma, el día se cerraba con una nota festiva mediante comidas vecinales, romerías y la degustación de dulces típicos de la zona.

                    En su libro de recuerdos y vivencias de Sos del Rey Católico, titulado “¡Qué tiempos aquellos!", Félix A. Rivas y María Rivasés recogen textualmente el testimonio de dos mujeres sosienses recordando esta festividad:

                   —“El domingo de Cuasimodo era después de Pascua, no sé si uno o dos después de Pascua. Pero yo sé que mi tío se juntaba con más gente que venía de los corrales, iban a misa, comulgaban, almorzaban y luego me acuerdo que venía a mi casa a comer y nos traía pasteles, como la gran celebración. Era el domingo de Cuasimodo, fíjate, yo a partir de esa situación creo que ya no se dice, no”.

                   —“El domingo de Cuasimodo se llevaba la comunión a los enfermos que estaban en casa y no podían ir a la iglesia”.[1]

                        Este es otro rito de la iglesia católica que ha desaparecido, pero que merece la pena recordar, ya que formó parte fundamental del calendario litúrgico tradicional y constituye una pieza clave dentro del acervo etnográfico de Sos del Rey Católico.



[1] Félix A. Rivas y María Rivasés. ¡Qué tiempos aquellos! p. 117. Ayuntamiento de Sos del Rey Católico. 2023.


domingo, 16 de agosto de 2026

ECLIPSE TOTAL DE SOL.

 

Eclipse total de sol. 12 de agosto 2026. 20,28 h.

                             El pasado 12 de agosto, la localidad de Sos del Rey Católico se situó en la franja de totalidad de uno de los eventos astronómicos más significativos del siglo: un eclipse total de sol.

                     Para conmemorar la conjunción geométrica entre la Tierra, la Luna y el Sol, el Ayuntamiento de Sos inauguró un monolito conmemorativo. La estructura del mismo es de piedra, formado por una pequeña basa y un obelisco troncopiramidal de unos 120 cm de altura. El monumento no solo registra el fenómeno contemporáneo, sino que servirá como un registro arqueoastronómico de la recurrencia de estos eventos en el mismo punto geográfico.

                  El obelisco integra una doble inscripción cronológica en una de sus caras: “12-08-2026 ECLIPSE SOLAR. UN MISMO CIELO, UNA MISMA VILLA. 1354-2026”. Junto al eclipse del 2026, aparece también el año de 1354, rescatando una valiosa evidencia histórica de nuestro patrimonio municipal. En ese año, el último eclipse total de sol que cruzó este término quedó inmortalizado por nuestros antepasados en una inscripción, escrita en latín y esculpida directamente sobre una de las dovelas del arco principal de la plaza mayor, en la que se lee:” ANNO DOMINI MCCCLIIII XVII DIE SEPTEMBRIS HORA PRIMA OBSCURAVIT SOL”. Esta valiosa crónica epigráfica, cuya traducción reza “En el año del Señor de 1354, el 17 de septiembre, a la hora prima, el sol se oscureció”, ha servido para corroborar los registros astronómicos de la época.

Inscripción del eclipse de 1354

        Desde la perspectiva científica, la coincidencia de dos franjas de totalidad en una misma coordenada geográfica en un intervalo de 573 años constituye un hecho de gran interés para el cálculo de órbitas y periodos de saros.

           El monolito se yergue así como un nexo físico entre la epigrafía medieval y la astrofísica moderna, plasmando en la piedra cómo dos comunidades humanas separadas por más de cinco siglos compartieron la observación del mismo fenómeno celeste: la ocultación completa del disco solar y la visión de las perlas de Baily (anillo de diamantes) y la corona solar.

 

                   NOTA: Aunque el obelisco se inauguró en la plaza de la Villa y actualmente se encuentra allí, este no será su emplazamiento definitivo, pues está previsto ubicarlo en una calle de reciente apertura en otra zona del casco urbano.






domingo, 9 de agosto de 2026

INAUGURACIÓN DE UN PARQUE CANINO EN SOS

 



                    Cada vez son más las familias de Sos del Rey Católico que adoptan un perro como animal de compañía, pasando a tener un importante lugar en los hogares, pues hay quien los considera como un miembro más de la familia. Por eso, el Ayuntamiento de la localidad ha estrenado un parque canino ubicado junto al polideportivo y la piscina. Un espacio ideal para que los perros corran, jueguen, se ejerciten y hagan nuevos amigos perrunos.

               El parque abrió sus puertas el pasado 1 de agosto, tiene una superficie de unos 1700 m², el suelo es de césped, está totalmente vallado en todo su perímetro y dividido en dos zonas por si algún perrito necesita su propio espacio por ser incompatible con otros canes. También cuenta con una zona de arena, fuentes para personas, adaptadas para los perros, y mesas con bancos para relajarse mientras ellos disfrutan. Y en nada, cuando crezcan los árboles, habrá una buena sombra.

                   Con este nuevo rincón, seguro que los cánidos de Sos van a vivir ¡a cuerpo de Rey!