jueves, 29 de marzo de 2018

EL RELOJ DE LA PASION





El día de Jueves Santo se celebra por las calles de la Villa una tradición muy peculiar que había desaparecido, y que recientemente se ha recuperado; tradición, por otra parte, que se celebra en muchos municipios de España: el Reloj de la Pasión.
Esta tradición se remonta aproximadamente a 1760. En Sos  anteriormente la realizaban los niños de las Escuelas Pías, hasta que éstas se cerraron, siendo desde entonces los chicos que la parroquia disponía los que lo realizaban este día y durante la Cuaresma. Actualmente lo representan voluntarios del pueblo de todas las edades.
Representación del Reloj de la Pasión por las calles de Sos
Sobre el mediodía del Jueves Santo, salen de la Iglesia de San Esteban doce personas, representando a los apóstoles, vestidos con túnicas y portando cada uno de ellos una vara de madera a modo de astil en cuyo extremo superior vienen reflejados distintos símbolos alusivos a la pasión de Jesús. Al mismo tiempo que recorren las calles del pueblo van recitando con una entonación muy peculiar y característica “el Reloj de la Pasión”. Una persona lleva una bolsa pidiendo “la limosna de Judas”. La cuestación, antaño, era en beneficio propio; actualmente esta recaudación se destina para sufragar los gastos propios de los participantes o para las cofradías del municipio. 
“El Reloj de la Pasión” son cantos religiosos, de autor anónimo, formados por estrofas de cuatro versos octosílabos, formando lo que podría llamarse un poema lírico-narrativo. En él se representa la Pasión de Jesús siguiendo hora a hora cada uno de los momentos que, según los evangelios, padeció Nuestro Señor. El poema abarca desde las siete de la tarde del Jueves, con el lavatorio de pies a sus discípulos, hasta las 6 de la tarde del Viernes, hora en que, según el poema, fue enterrado su cuerpo.
Los símbolos que portan hacen alusión a la Pasión de Jesús
La entonación popular con la que se canta este poema, presenta unas tonalidades y cadencias a las que se somete todo el texto, haciendo que, a veces, se distorsione la acentuación normal de las palabras en favor del ritmo musical. 


            Todas las estrofas son isométricas, versos octosílabos, en los que se asocian de un modo constante los elementos de timbre, tono e intensidad en torno a la penúltima sílaba de todos los versos que forman la estrofa para constituir el axis o eje rítmico que en este caso es isopolar, pues el acento estrófico recae siempre en la séptima sílaba. Se trata, por tanto, de un ritmo trocaico. 
                   A lo largo de todo el poema encontraremos una desigualdad en la colocación de los demás acentos dándose un equilibrio entre acentos rítmicos y antirrítmicos. A esta asociación constante de los elementos de tono e intensidad en la penúltima sílaba se une, para lograr mayor expresividad, la rima, compuesta por dos redondillas en las estrofas 3 y 12, y por cuartetas en las estrofas 5,7,16 y 25, ofreciéndonos las restantes estrofas rimas en los versos pares quedando libres los impares, existiendo un predominio casi absoluto de rima consonante, consiguiendo de esta manera gran agilidad rítmica y gran expresividad, por lo que este sistema ha sido muy utilizado en la rima popular.
La letra del poema, como ocurre en todas las tradiciones que se transmiten oralmente, va modificándose y adaptándose al lenguaje particular de cada zona, pueblo, comarca o región, si bien el mensaje es el mismo en todas las versiones, presentando a la consideración de los fieles cristianos, con todo detalle, los hechos que fueron ocurriendo a lo largo del día de la Pasión, invitándonos a la reflexión y al arrepentimiento de nuestros pecados, consiguiendo así la salvación eterna.

El Reloj de la Pasión
     La letra del Reloj de la Pasión que a continuación se expone corresponde a un libro titulado “pasionario popular” recopilado por Faustino Gutiérrez, siendo muy similar a la narrada en Sos.


RELOJ DE LA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Es la Pasión de Jesús
un reloj de gracia y vida,
reloj y despertador
que a gemir y orar convida.

Oye, pues, oye sus horas,
y en todas dí agradecido:



¿Qué os daré mi Jesús,
por haberme redimido?

Vuestro reloj, Jesús mío
devoto quiero escuchar,
y en cada hora cantar
lo que por mí habéis sufrido.

Cuando a las siete os veo
humildes los pies lavar,
¿cómo si no estoy muy limpio
me atreveré a comulgar?

A las ocho instituiste
la cena de vuestro altar,
y en ella, Señor, nos diste
cuanto nos podías dar.

A las nueve el gran mandato
de caridad renováis,
que habiendo amado a los tuyos
hasta el fin, Jesús, amáis.

Llegan las 10 y en el huerto
oráis al Padre postrado,
haced, mi Jesús amado,
que yo pida con acierto.

Sudando sangre a las once
os contemplo en agonía:
¿cómo es posible, mi Dios,
que agonice el alma mía?

A las doce de la noche
os prende la turba armada
y luego, en casa de Anás
recibes la bofetada.

A la una de blasfemo
el impío Caifás os nota,
y enseguida contra vos
la chusma vil se alborota.

A las dos, falsos testigos
acusan vuestra inocencia:
¡ qué impiedad y qué descaro!
¡qué indignidad y qué insolencia!

A las tres os escarnecen
e insultan unos villanos,
que con sacrílegas manos
os dan lo que ellos merecen.

¡Qué dolor cuando a las cuatro
os niega, cobarde, Pedro!,
mas Vos, Jesús, le miráis
y él reconoce su yerro.

Las cinco son y se junta
el concilio fulminante,
y dicen: “ ¡ muera Jesús,
muera en la cruz al instante!”

A las seis sois presentado
ante Pilatos el juez,
y él os publica inocente
hasta por tercera vez.

A las siete, por Pilatos
a Herodes sois remitido,
como seductor tratado
y como loco vestido.

A las ocho, nuevamente,
preso a Pilatos volviste,
y entonces a Barrabás
propuesto, Jesús, te viste.

A las nueve, seis verdugos
os azotan inhumanos,
y para ello a una columna
os atan de pies y manos.

A las diez, duras espinas
coronan vuestra cabeza,
espinas que en vuestras sienes
clavan con dura fiereza.

Cuando a las once os cargan
una cruz de enorme peso,
entonces veo, ¡OH mi Dios!
cuánto pesan mis excesos.

A las doce, entre ladrones,
Jesús, os veo clavado,
y se alienta mi esperanza
viendo al uno perdonado.

Es la una y encomiendas
a Juan tu querida Madre,
y luego pides perdón
por nosotros a tu Padre.

A las dos otra vez hablas
sediento como Ismael,
y al punto te mortifican
con el vinagre y la hiel.

A las tres gritas y dices:
“ya está todo concluído”.
mueres y llora tu muerte
todo el orbe estremecido.

A las cuatro, una lanzada
penetra vuestro costado,
donde salió sangre y agua
para lavar mis pecados.

A las cinco, de la cruz
os bajan hombres piadosos
y en los brazos de tu Madre
os adoran religiosos.

A las seis, con gran piedad,
presente también María,
entierran vuestro cadáver
y ella queda en agonía.

¡Triste Madre de mi Dios,
sola, viuda y sin consuelo!
ya que no puedo llorar,
¡Llorad, ángeles del cielo!

El reloj se ha concluído,
sólo resta, pecador,
que despiertes a sus golpes
y adores al Redentor.

Si me quieres contemplar
en la cruz y en el sepulcro,
en esta noche no duermas
y la gloria te aseguro.

Dada la extensión del poema, la dificultad de las estrofas y sus rimas, resulta muy difícil su memorización, por lo que actualmente se lleva escrito en papel y lo van cantando a la vez que lo leen; pero hay vecinos de Sos que recuerdan que hace años a los niños que representaban “el Reloj de la Pasión” les obligaban a aprendérselo de memoria, y la gente del pueblo se acercaban a los niños y les pedían : ...”cántame la quinta hora, o la undécima...”, y si el niño la recitaba de memoria le echaban unas monedas en el “saco de Judas”.

Los 12 símbolos que portan los 12 "apóstoles"del Reloj de la Pasión

-Un Sol 
-Una Luna
                     Estos dos símbolos tienen diversos significados en la creencia popular, hay quien los interpreta como una referencia a lo eterno, otros como que el poder divino está por encima de ellos; según San Agustín simbolizan la relación prefigurativa de los Testamentos cristianos; pero el significado más aceptado referente a la Pasión es su relación con las horas del crepúsculo (entre el día y la noche), momento de la Pasión de  Jesús, aunque también hay quien los relaciona con el eclipse total de Sol que se produjo tras su expiración.
-Una bolsa de monedas, simbolizando la traición de Judas.
                        -Una mano, representando la mano de Caifás, el sumo sacerdote del sanedrín que abofeteó a Jesús.
-Un flagelo, símbolo de los latigazos que recibió Jesús.
-La corona de espinas
-Unos dados, simbolizando el sorteo que hicieron los romanos con las ropas de Jesús.
Como símbolos de la crucifixión están:
-Un martillo
-Tres clavos
Simbolizando la agonía en la Cruz:
-Una esponja sobre un palo, representando una de las Siete Palabras, concretamente la quinta : "tengo sed"; cuando un centurión le acerca la esponja empapada en hiel y vinagre.
Como símbolo final del sufrimiento, la lanza de Longinos certificando su muerte.
                      Y por último, simbolizando el descendimiento, unas tenazas, representando su uso en la extracción de los clavos de la cruz.

Los dados
El martillo

La esponja, los clavos y la bolsa de Judas








BIBLIOGRAFIA

-FERNÁNDEZ MARCOS, VICENTA. El reloj de la pasión. Revista de folklore. Fundación Joaquín Díaz, nº 118, pp. 137-140. T. 10 b. Año 1990.

-QUILIS, A.  Métrica española. p. 48. Ariel. Barcelona, 1984

miércoles, 21 de marzo de 2018

¿POR QUÉ SE LLAMA SANTA TÉ A LA ERMITA DE BARUÉS?

   
Ermita de Nuestra Señora de Barués (Sos del rey Católico)
         
        En recientes  trabajos y descripciones por parte de diversos autores,  observamos reiteradamente cómo para referirse a la iglesia románica de Barués , en el término municipal de Sos del Rey Católico, lo hacen nombrando a la ermita como dedicada a Santa Té.
Pero…¿ quién era Santa Té? ¿Qué Santa lleva este nombre?
Una cosa es cierta: en el Santoral Católico no existe ninguna santa con este nombre. Entonces ¿A qué se debe esta insistencia por parte de numerosos autores en comentar que la ermita de Barués está dedicada a Santa Té y nadie explica la procedencia o el significado de su nombre?
La respuesta es muy sencilla, pero desconocida por mucha gente.
Cuenta la tradición que la Vírgen apareció en unos terrenos muy próximos a Barués, en el lugar conocido como Santa Fé, hacia el levante de la pardina, en la zona conocida como Vandunchil, y la Vírgen empezó a ser llamada y conocida por los lugareños como la Vírgen de Santa Fé, por ser éste el lugar de su aparición.
Ermita de Barués (Sos del Rey Católico)
La advocación formal de la Vírgen es la de Nuestra  Señora de Barués, por ser este el lugar de su veneración y por haber aparecido en el término del mismo nombre, pero los habitantes de Barués siguieron reconociéndola como la Vírgen que apareció en el lugar de Santa Fé. Hasta aquí la tradición popular.
El cambio de “Fé” por “Té” no es sino por una errónea transcripción ortográfica, una mala grafía o una incorrecta pronunciación en algún momento de la historia y que ha derivado en la desacertada  acepción generalizada de “Té” en lugar de “Fé”, o sea, que por algún determinado proceso fonético u ortográfico una letra ha sufrido un cambio y muchos escritores contemporáneos así lo han utilizado, dejándose llevar por el uso del “Té” de otros autores anteriores en el tiempo. 
Esta permuta de un fonema por otro en lingüística se conoce como cambio fonético por transcripción.

Un caso parecido sucede con San Etis. (ver)

domingo, 11 de marzo de 2018

EL VENDEDOR DE LA O.N.C.E.


               La tendencia que refleja los usos y costumbres de una sociedad, bien sea a nivel local, regional o nacional se denomina costumbrismo. Estos usos y costumbres vienen reflejados en la tradición oral y forman parte de campos tan diversos como la lírica tradicional, cuentos, música, juegos, refranes, ceremonias, leyendas, ritos, artesanía, fiestas, canciones, vestimenta, gastronomía, bailes, supersticiones, creencias o tradiciones populares de un determinado pueblo o territorio de nuestra España rural, así como los personajes que directamente forman parte de estas costumbres.
                Estos personajes son carismáticos, extravagantes o pintorescos individuos que por una u otra razón, sea buena o mala, han calado tan profundamente en la historia colectiva de un pueblo  que no pueden quedar en el olvido y es por esto por lo que pasan a formar parte del  llamado costumbrismo local.
               
                    Ya hemos visto en otras entradas del blog algunos de los  personajes que forma parte del costumbrismo de Sos, como el baratero(ver), el matón(ver), el repatán(ver) o las plañideras(ver), y últimamente cabría añadir un nuevo personaje que poco a poco se está  abriendo un hueco para formar parte de nuestro costumbrismo local moderno. Se trata del vendedor de loterías y cupones de la O.N.C.E.  Julio Ezquerra.
           Julio es un cincovillés de Uncastillo que desde hace aproximadamente dos años viene a Sos del Rey Católico con la ilusión de que algún día la suerte recaiga en nuestro vecindario. Este carismático personaje, cariñoso, entrañable, charlatán y bonachón, recorre las principales calles de la villa con su “carrito de la suerte” vestido de jotero, de personaje medieval o con cualquier otra indumentaria que sugiera el calendario anual, desafiando las inclemencias del tiempo, derrochando humor y, sobre todo y lo más importante, “vendiendo ilusión”.
                Julio es un personaje que actualmente los vecinos ya venimos asociando directamente con las calles de Sos, pues parece que forma parte de las mismas, pero de lo que sí está formando parte ya es de nuestro costumbrismo local y al que sin duda alguna recordaremos con más fuerza si algún día "su suerte" nos trae a los sosienses un “Gran Premio”


domingo, 4 de marzo de 2018

LA SEPULTURA DE SANCHO GARCÉS I


               
Sancho Garcés I, rey de Pamplona
               ¿Dónde se encuentran enterrados los primeros reyes pamploneses Sancho Garcés I y su hijo García Sánchez I?
                 Documentalmente sabemos que ambos monarcas fueron sepultados en la misma iglesia, en San Esteban, pero geográficamente, a día de hoy, no se conoce fidedignamente el lugar de su descanso eterno; sobre el lugar de enterramiento todo son opiniones, teorías, hipótesis, imprecisiones e interpretaciones, aunque  puede que haya alguna opinión que tome más fuerza que otras.
                      A continuación se exponen los datos que disponemos  y las interpretaciones de los estudiosos del tema. Después, será el  lector quien saque sus propias conclusiones.
                         Pero vayamos por partes.

  La historiografía moderna
            Tradicionalmente la historiografía oficial reconoce que ambos monarcas fueron sepultados en la localidad navarra de Villamayor de Monjardín, pero resulta que no existen pruebas documentales determinantes ni restos arqueológicos de ninguna clase que certifiquen esta afirmación. Al mismo tiempo, diversos profesores, historiadores e investigadores, tras examinar y estudiar la documentación que ha llegado hasta nuestros días, tampoco se ponen de acuerdo, pues hay quien afirma que sus restos se sepultaron en otra localidad distinta, o incluso en un municipio que no se conoce exactamente su situación y del que actualmente no queda resto alguno.
                Por otra parte, en Leyre existe un mausoleo con un arcón lleno de un amasijo de huesos encontrados en el monasterio y procedentes de nichos de las paredes de la iglesia, de sepulturas bajo el suelo y  de otros lugares del cenobio, recogidos tras el abandono del monasterio por la desamortización de Mendizábal. Dichos restos permanecieron  en la iglesia parroquial de Yesa desde 1863  hasta 1875, año en el fueron trasladados de nuevo a Leyre. Cuando en 1891 se acometieron en el monasterio las nuevas obras de restauración, nuevamente los restos fueron depositados en Yesa  para en 1915 trasladarlos definitivamente a Leyre.
                   En el mencionado arcón dicen estar los restos de los monarcas pamploneses Sancho Garcés, Ximeno Iñiguez, Iñigo Arista, García II Iñiguez, Fortuño Garcés, Sancho Garcés I, Sancho García II Abarca, García Sánchez III, Ramiro XIII, García Sánchez IV dos príncipes y siete reinas; ….casi ná. De Sancho Garcés "se dice" que sus restos fueron trasladados desde la localidad navarra de Villamayor de Monjardín, pero no existe documento alguno que certifique este traslado, y tampoco existe la certeza ni acreditación fiable que justifique que su osamenta se encuentre en el citado arcón.

                Un poco de documentación
              
Códice de Roda
                     El Códice de Roda es un manuscrito escrito en latín a finales del siglo X con importantes textos referentes a la historia de los reinos de Asturias, Pamplona y el condado de Aragón, por lo que, dada su proximidad en el tiempo con los acontecimientos que nos ocupan, merecen una total y absoluta credibilidad. En dicho Códice, que comprende el códice Albendense o Vigiliano que en el año 976 finalizó el escriba Vigila, puede leerse, en referencia  al rey Sancho Garcés I: “Necnon cum castris omne territorium Aragonense capit….Sepultus est in  Sancti Stefani pórtico. Regnat cum Christo in polo” (Y se apoderó de todas las fortalezas del territorio Aragonés…fue sepultado en el pórtico de San Esteban, y reina con Cristo en el cielo)
                Y a continuación, sobre su hijo García Sánchez I, dice:  “ Item filius eius Garsea rex regnavit ans XL. Benignus  fuit et occisiones multas egit contra sarrazenos,…Tumulatus est in castro Sancti Stefani”  (Su hijo García reinó cuarenta años. Fue bueno y ganó en muchas ocasiones a los sarracenos. Sepultado está en el castillo de San Esteban)
                Está muy claro: Ambos monarcas están sepultados en la iglesia de San Esteban, concretando además  que la sepultura de Sancho Garcés I se encuentra en el pórtico de dicha iglesia. Lo que no nombran los textos es la localidad donde se ubica la iglesia de San Esteban, y es aquí donde surgen las dudas y las discrepancias.

                Villamayor de Monjardín
                Sobre un altozano de la localidad navarra de Villamayor de Monjardín (el nombre primitivo era Deyo), cerca de Estella, se alzan los restos de su castillo, el castillo de Deyo, que más tarde se conocerá como castillo de Monjardín; y al construirse una ermita dedicada a San Esteban se llamó San Esteban de Deyo. La fortificación data del siglo X y fue el monarca navarro Sancho Garcés I quien conquistó este castillo a la familia musulmana Banu Qasi en el 909, punto estratégico para abrir el paso hacia el valle del Ebro.
               
Castillo de Monjardín, en Navarra.(navarrafilm.com),
               En el año 1600 el historiador Lope de Guillart exploró la ya abandonada fortaleza de Monjardín (Deyo) y encontró una piedra con la efigie de un soberano con corona y la inscripción “dextruxit barbaros” (destructor de bárbaros) y en la cripta de la iglesia varias lápidas de alabastro con inscripciones elogiando al rey Sancho Garcés y sus victorias.
               Tiempo después, el Padre Moret identificó el castillo del Códice de Roda (Sancti Stefani) con la actual fortificación de Monjardín.
             Moret encontró las piedras que localizara Guillart unos años antes, y justificó la identificación de San Esteban con Deyo señalando que en su iglesia “se conserva una piedra de mármol bruto, que sirve de ara en el altar enfrente de la puerta, que parece fue epitafio que se le puso”. Y en referencia a este epitafio comenta: “…pero por estar quebrada (la piedra), y falta de un trozo, y con la letra gastadísima por el tiempo, sólo pudimos sacar, que se ponía a Rey con el título de Pamplona y Deyo…, el nombre del Rey, año y día de su muerte o faltan en lo quebrado, o se esconden en lo gastado de la letra[1]”. O sea, que no nos saca de ninguna duda, no hay nada que demuestre que esta piedra sea una lápida funeraria, máxime cuando el propio Moret dice, hablando de Sancho Garcés: “ por la cual le celebra mucho la piedra del castillo de San Esteban que parece memoria funeral suya, diciendo que todas sus victorias las atribuía con ánimo religioso a Dios, y las reconocía dadas por su mano”; es decir, que la piedra no parece ser una lápida funeraria, sino que se hizo en memoria de Sancho Garcés I, reconociendo ganar las batallas por la Gracia de Dios. No hay que olvidar que fue este monarca quien conquistó este castillo en el año 909, por lo que no resultaría nada extraño que alguien epigrafiara una piedra en su honor y memoria  por esta y otras muchas conquistas realizadas. Además no ubica la piedra en el pórtico de la iglesia, sino en el altar.
                Jose Mª Lacarra, en una nota de sus "textos del Códice de Roda" sobre el castillo de San Esteban, y haciendo referencia al Padre Moret, aclara que Moret   se refiere al castillo de San Esteban de Deyo, hoy llamado Monjardín, a 8 km de Estella, y que del sepulcro de Sancho Garcés se conservaba en el siglo VIII el laude sepulcral, aunque mutilado, y que el sepulcro parece ser que estaba frente a la puerta de la capilla, bajo un arco de herradura, que fue desecho y convertido en arco de medio punto[2]. Ninguna mención al pórtico.
                Y así ha quedado en la tradición popular hasta nuestros días. Tenemos constancia que se han realizado excavaciones arqueológicas en el lugar y a fecha de hoy no ha aparecido ningún resto que confirme la existencia de la real sepultura, y menos de la de su hijo. Hay cronistas que dicen que los restos de los monarcas fueron trasladados a Pamplona o a Leyre, pero tampoco existen documentos que acrediten el traslado de los restos a otro lugar, por lo que en Villamayor de Monjardín y en la historiografía de España se sigue pensando que los restos de los monarcas fueron allí enterrados…, en algún lugar.
                Pero hay un detalle que no encaja muy bien en todo esto. Se trata de la ermita de San Esteban, construida con posterioridad al castillo, demasiado posterior para encajar en las fechas que nos movemos, pues sus restos desvelan que es una construcción, como muy temprana,del siglo XII.

                                Resa de Navarra
                Por si fuera poco, y para sembrar más dudas, el historiador aragonés  Antonio Ubieto considera que la ubicación que hace el Pade Moret  de San Esteban no es la correcta. Ubieto comenta que “la suposición de que Sancho Garcés I y García Sánchez I fueron enterrados en San Esteban de Monjardín (Deyo) está basada en la creencia de que  solo existió un “castrum Sancti Stephani[3]” Al parecer, Moret no tenía conocimiento de una segunda fortaleza de San Esteban, por eso centró su localización en el único San Esteban conocido, Monjardín o Deyo.
               
Resa de Navarra (sites,google.com)
               Es cierto, y hay documentación del 928, que existía otra fortaleza de San Esteban  además de la de Deyo, situada más al sur, llamada Resa. Además los tenentes de ambos castillos nos lo confirman, pues entre los años 1061 y 1066 Sancho Fortuñones era el alcaide del castillo de San Esteban de Deyo y en las mismas fechas Iñigo Sánchez lo era de San Esteban, sin más.
                      Resa, la localidad a la que hace referencia Ubieto, fue una ciudad que no se sabe cuándo se fundó pero hay constancia que ya existía durante la dominación musulmana; a finales del siglo XIV se abandonó y actualmente no queda ningún vestigio físico y no se sabe el lugar exacto de su ubicación, pero según los textos que se conservan estuvo, al parecer, entre las localidades navarras de Sartaguda y  San Adrián, frente a Murillo de Calahorra (La Rioja), a orillas del Ebro.
                El castrum de Sancti Stefani de Resa, al igual que el de Deyo, fue conquistado por Sancho Garcés I entre 907 y 908 a la familia muladí de los Banu Qasi de Tudela. El monarca murió en el 925 en los alrededores de Resa  tras un accidente con su caballo al caer en una sima. Este suceso y el hecho que a partir de entonces su hijo García, su madre Toda, y sus descendientes Sancho Garcés II, García Sánchez II, con sus familiares, obispos y otros testigos celebrasen todos los años el aniversario de la muerte de Sancho en la iglesia de San Esteban de Resa, son las razones que impulsó a Ubieto a sostener con firmeza que el monarca estaba allí enterrado: “Al documentarse la existencia de dos lugares distintos con el mismo nombre podemos sospechar firmemente que el monarca no fue enterrado en Deyo, sino en Resa
                Pero sobre su sepultura nada de nada. Los documentos nos hablan de las reuniones familiares para celebrar las misas-aniversario en San Esteban de Resa por el alma del rey Sancho, pero ni una sola mención sobre su tumba. Además, en este caso no puede comprobarse nada sobre el terreno porque, como ya se ha dicho, no queda resto alguno de Resa, ni tan siquiera conocemos su ubicación exacta.
                Hay quien apunta que la decisión de los reyes sucesores y familiares de Sancho Garcés de celebrar el aniversario de su muerte en el mismo lugar donde murió simplemente obedece al hecho de acercarse más a su alma, de honrar su memoria y recordarlo en el mismo lugar del accidente, en vez de hacerlo en una iglesia más alejada del emplazamiento de su muerte; en un acto parecido a la costumbre de dejar un ramo de flores y rezar una oración en la curva de la carretera donde un desgraciado accidente se llevó a un ser querido.
                Hasta ahora nada sobre sepulturas en el pórtico de la iglesia, ni en Deyo ni en Resa.

                Sos del Rey Católico
                Resulta curioso que ninguno de los investigadores e historiadores citados hasta ahora no hayan hecho mención alguna a la villa de Sos; luego veremos el motivo. Porque aquí, como todos sabemos, existió otro castrum Sancti Stefani, y en la época en la que nos estamos moviendo Sos se encontraba  bajo la órbita navarra, con una hermosa iglesia y donde la familia de Sancho Garcés tuvo un gran arraigo, como más adelante veremos. Es decir, que no son dos, sino tres San Esteban los candidatos a albergar los restos de los primeros reyes navarros, y aunque bien es cierto que en algunas ocasiones Sancti Stefani aparece en los documentos acompañado del nombre de la ciudad o villa, no es menos cierto que en la mayoría de las ocasiones figura sólo como San Esteban, sin más, por lo que en muchos casos resulta muy difícil la identificación exacta del lugar al que hacen referencia los documentos, confundiendo a los historiadores y dando pie a diversas y variadas especulaciones e interpretaciones, como hemos visto hasta ahora.
                Pero aquí, en Sos, nos encontramos con algo que hasta ahora no hemos descubierto ni en Deyo ni en Resa.  
Portada de la cripta de San Esteban.
             
                Conviene recordar que en el siglo X era habitual que a los monarcas se les inhumara en los pórticos de las iglesias. La normativa vigente prohibía que se enterrase dentro de los templos; a partir del siglo XII se permitiría el enterramiento en el interior de los mismos. Por eso el códice Albendense (siglo X) señala que Sancho Garcés está sepultado en el pórtico. Pues bien, en la primitiva iglesia de Sos, la iglesia baja, hoy cripta, puesto que la iglesia superior es de posterior construcción, y justo delante del pórtico, bajo su bóveda, en el suelo, y perfectamente centrada, se halla una sepultura claramente visible. Al menos aquí tenemos un indicio. Alguien está enterrado en el pórtico, lugar reservado en el siglo X para sepultar a los monarcas, pero ¿a quién pertenece este enterramiento?
                Veamos la relación que tenían con Sos los monarcas navarros de la dinastía Jimena.
                La dinastía navarra Iñigo-Arista terminó con Fortún Garcés, quien abdicó y se retiró al monasterio de Leyre, siendo sustituida por la dinastía Jimena, que comenzó con Sancho Garcés I de Pamplona (905-925)y continuó con su hijo García Sánchez I(925-970), desarrollando ambos una gran labor de repoblación en los nuevos territorios conquistados.
                A la muerte de Sancho Garcés en el 925, su hijo García, menor de edad, fue tutelado por su tío Jimeno Garcés, hermano del monarca y esposo de una hermana de Toda, la reina viuda, hasta que en el 934 fue declarado mayor de edad.
                Recordemos que en estos tiempos Sos estaba bajo la órbita de Pamplona y fue Sancho Garcés I quien restauró Sos tras haberse despoblado la zona por ser escenario de frecuentes conflictos armados, siendo alcalde de la villa. Su hijo García Sánchez inició el sistema de la línea defensiva de castillos en la llamada frontera de los Arbas, y el hijo de éste, Sancho Garcés II Abarca ordenó en el año 970 la construcción de un fuerte-castillo en Sos en su afán de consolidar esta defensiva frontera. En el 975 Sos era residencia real al albergar a otro hijo de García Sánchez I, el rey Ramiro Garcés de Viguera, hermano, por tanto, de Sancho Garcés II Abarca.El hijo de Sancho Garcés II,García Sánchez II, a finales del siglo X heredó el reino de Pamplona y el condado de Aragón, y con su hijo y sucesor Sancho III serán los encargados de levantar y organizar los territorios que habían sido asolados tras los enfrentamientos con Almanzor. El hijo de Sancho III, Ramiro I, será quien en 1035 incorpore Sos a Aragón, que hasta entonces había estado bajo la órbita de Pamplona, pero en su infancia, siendo régulo, su padre Sancho III nombró como ayo y consejero del mismo a Jimeno Garcés, hombre de total confianza del monarca, pues fue, además, el tenente del castillo de Sos entre 1014 y 1030, donde también poseía una casa y tierras. Al morir Ramiro I le sucede su primogénito Sancho Ramírez, quien tras nombrar Jaca como capital del reino pone como primer obispo de Jaca a su hermano García, quien pidió ser enterrado en San Esteban de Sos por ser éste el lugar de enterramiento de su familia. Una inscripción en el interior de la cripta nos indica la sepultura de un presbítero llamado García, posiblemente correspondiente a García Garcés, el presbítero que, según el Cantoral de Sos (1059-1120), edificó la iglesia, y probablemente con algún lazo familiar con el obispo. Otra inscrpción junto a una cruz de enterramiento en el túnel o claustro nos desvela el lugar de sepultura de la reina Estefanía de Navarra, esposa de García Sanchez III de Navarra y madre del rey Sancho, el de Peñalén. La reina Estefanía fue una de las mayores patrocinadoras de la construcción de la iglesia de San Esteban, y es por este motivo que tanto ella como el obispo infante García, hermano de Sancho Ramírez, se ganaron el reconocimiento del artista de la iglesia inmortalizándolos en sendas estatuas-columna del pórtico.
                Todo este recordatorio histórico expresa  la estrecha relación que los monarcas pamploneses y aragoneses de la dinastía Jimena y sus parientes tenían con Sos, llegando algunos incluso a fijar su residencia en la villa, poseer tierras, casas, o a pedir expresamente ser enterrados allí,  donde tanto rezaron,  junto a los suyos. Entonces  ¿Podría ser  que la tumba del pórtico de la cripta sea la de Sancho Garcés I, el primer rey pamplonés? Lamentablemente no existen documentos que lo acrediten, pero para el investigador sangüesino Rogelio Taboada no hay ninguna duda. Además de todo lo expuesto con anterioridad, Taboada lo confirma con un sorprendente descubrimiento.
                La cosa se pone interesante ¿verdad?
                Este historiador-investigador es cantero de profesión, descendiente de una familia de canteros, por lo que no hay que negarle sus amplios conocimientos en todo aquello que esté relacionado con las piedras, incluidas las inscripciones y marcas de cantero que los artífices constructores de la Edad Media dejaban en sus construcciones. Marcas de cantero con diversos significados, entre los que se encuentran incluso planos de determinadas secciones del edificio en construcción que indicaban el lugar exacto donde tenía que ir determinada piedra, o planos-mapa señalando el lugar de enterramiento de cierta persona.
            
Inscripción en el ábside de la cripta
                      En la jamba derecha del ábside mayor de la cripta de San Esteban se encuentran unas marcas que Taboada identifica con un plano de la primitiva iglesia de Sos que señala el lugar de enterramiento de una persona. La inscripción está formada por dos semicírculos continuos, uno de ellos de mayor diámetro que el otro, representando los dos ábsides, central y derecho, que en un principio tuvo la primitiva iglesia, ya que el ábside izquierdo  es de factura posterior. Ambos semicírculos están unidos por una línea recta “dejándonos claro que el templo original tenía esos dos ábsides y cuya anchura era exactamente esa, la que en actualidad ocupan el ábside mayor y el derecho”. La marca continúa “describirndo la planta del templo con sus muros laterales y el que los separa por el centro”. A continuación otra marca recta “ejemplarizando el muro oeste como fin del templo, tras la que continua una pequeña línea que representa la anchura del túnel o claustro[4]. Hay que tener en cuenta que el primer templo también tuvo que solventar la diferencia de altura que actualmente presenta la iglesia.
                Y siguiendo con la inscripción, aquí, en este claustro, aparece una marca en forma de omega representando la bóveda del pórtico, en cuyo interior aparece la letra “S”. Es decir, que en este lugar, bajo la bóveda del pórtico, se encuentra sepultado alguien cuya inicial es la letra “S”, y al ser este el lugar reservado para sepulturas reales………Sí….¿Sancho?
               
Enterramiento en el pórtico de la cripta
               El perímetro de la sepultura puede apreciarse a simple vista, pero las piedras que la cubren actualmente nada tienen que ver con la losa original, pues tras la restauración de la iglesia el pasado siglo ésta fue retirada. Según Taboada, el párroco de San Esteban le comentó que antes de la reforma la tumba estaba sellada con una losa donde había dibujado un ilustre personaje y un texto, pero que debido al lógico deterioro por el paso del tiempo y al desgaste sufrido al estar en una zona de continuo paso peatonal, resultaban tanto irreconocible el dibujo como ilegible el texto. Igualmente, el párroco comenta que durante la reforma del templo se retiraron del lugar varios sarcófagos infantiles datados , con total seguridad, entre el siglo VI y X como muy tarde, y un buen número de restos óseos de diferentes tamaños.
        Pero entonces ¿qué hacen sarcófagos anteriores al siglo X en una iglesia que la historiografía oficial data en el siglo XII?
                El doctor medievalista Ángel San Vicente aún retrotrae un siglo la construcción de la cripta, argumentando ciertos indicios que permiten aceptar la datación de la misma en la segunda mitad del siglo XI, como la alusión a la reina Estefanía o la presencia en Sos del Maestro Esteban, ambos coetáneos del siglo XI o las similitudes en Sos con algunos elementos y soluciones arquitectónicas usadas en  Loarre o Leyre, levantadas ambas construcciones también en el siglo XI, si bien del monasterio de Leyre encontramos noticias documentadas ya en el siglo IX.
               Y aquí encontramos la respuesta por la que los historiadores y estudiosos antes mencionados no han tenido en cuenta San Esteban de Sos a la hora de identificar el Sancti Stefani del códice de Roda. Al considerarse oficial y popularmente la datación de la cripta de Sos de mediados del siglo XI ó XII no es posible que fueran enterrados allí unos monarcas fallecidos en el siglo X.
                    Pero Taboada apunta más lejos que San Vicente y nos indica e insinúa, y no está muy equivocado, que la cripta de Santa María del Perdón, la primera iglesia "oficial" de Sos, podría albergar a su vez, bajo su suelo, una cripta, o estar edificada sobre una iglesia anterior, probablemente visigoda, como muy tardía, y razones no le faltan a tenor de los descubrimientos realizados y del estudio de las pruebas visibles en la edificación, en el subsuelo y el entorno de la cripta; pero de esto nos ocuparemos en otra ocasión.
                    Por otro lado, sabemos que existen noticias documentadas del castrum de Sancti Stefani de Sos desde principios del siglo X, por lo tanto, no es muy descabellado pensar que bien pudiera ser que para entonces el castillo tuviera ya una iglesia o capilla, mucho antes de las dataciones que la historia oficial señala sobre la construcción de la cripta.


                A tenor de todos los datos expuestos ¿estamos pues ante un panteón de la familia García-Garcés y la sepultura del pórtico de la cripta de Santa María del Perdón corresponde a la del primer rey pamplonés Sancho Garcés I? ¿O seguimos aceptando la tradición popular de que está enterrado en Deyo (Monjardín), en la ilocalizable ciudad de Resa o entre la enmarañada osamenta del arcón de Leyre?
                  Sobre la sepultura de su hijo García Sanchez I hablaremos en otra ocasión.




[1] Moret, J. Anales del Reino de Navarra, vol.1, libro VIII, cap. V, 55.
[2] Lacarra, J.Mª. Textos del códice de Roda, p. 261, nota 1.
[3] Ubieto Arteta, Antonio. “¿Dónde estuvo el panteón de los primeros reyes pamploneses?” Rev. Príncipe de Viana, 72, p.277.
[4] Taboada, Rogelio, Sangüesa siempre IV, p. 108.






BIBLIOGRAFÍA

-LACARRA, JOSÉ Mª. “Textos navarros del Códice de Roda”. Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, vol.1, pp. 193-284. C.S.I.C. Escuela de Estudios Medievales. Zaragoza, 1945.
-LAPEÑA, ANA ISABEL. Sancho Ramírez, rey de Aragón (¿1064-1094) y rey de Navarra /1076-1094) Trea, Gijón, 2004.
-MORET, JOSÉ. Anales del Reino de Navarra. T.I. Casa editorial de Eusebio López. Tolosa (Navarra), 1890
-SAN VICENTE PINO, ÁNGEL. "Iglesia de San Esteban", en VV.AA. Arte religioso en Sos del Rey Católico. I.F.C. Zaragoza, 1978.
-TABOADA PLANO, ROGELIO. Sangüesa siempre IV. 2ª ed. Ediciones RT.2016
-UBIETO ARTETA, ANTONIO. “¿Dónde estuvo el panteón de los primeros reyes pamploneses?” Rev, Príncipe de Viana, nº 72-73. Año nº 19.pp.267-278. Gobierno de Navarra. Pamplona, 1958
-LEYRE. Boletín de la Abadía de Leyre nº 163. Septiembre de 2015. “Los reyes de Navarra volvieron a Leyre”, pp. 1-3.

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-https://sites.google.com. Resa de Navarra