domingo, 16 de septiembre de 2018

EL LINAJE DE LOS SADA


Los Sada fueron ricoshombres del reino de Navarra que pasaron con don Martín I de Sada al reino de Aragón a residir en la villa de Sos; allí tuvieron casa palacio, conformando el linaje de infanzones originario de esta Villa. Documentado de modo fehaciente desde finales del siglo XII, se ramificó en el siglo XIV, afincando en Huesca y Zaragoza. Con posterioridad se sabe que tuvieron radicación en las Islas Canarias, País Vasco y Navarra, entre otros lugares. Según consta en los archivos de la Real Chancillería de Valladolid, los Sada hicieron probanza de su hidalguía en esta Institución.


LOS SADA

Escudo de la familia Sada sobre la puerta del Palacio de Sada en Sos del Rey Católico


          Parece ser que el origen de este linaje arranca de mediados del siglo IX, durante el reinado del primer rey navarro Iñigo Arista, en el que un tal Fortuño, oriundo de Provenza (Francia), vino a Aragón a luchar contra los moros, arrebató el castillo de Sada a los musulmanes y tomó de ahí su nombre como apellido de su linaje, fundando casal en la villa de Sos. También conquistó el castillo de Javier, que más tarde perdió.
El hijo de este Fortuño, llamado igual que su padre, defendió con tenacidad la capital navarra de los musulmanes, que la tenían cercada, hasta que el rey Sancho Garcés acudió en su auxilio, siendo reconocido por este motivo como “El Libertador de Pamplona”, casándose, según cuenta la historia y algunos genealogistas, con una hija del monarca Iñigo Arista, por lo que hay quienes  reconocen a los Sada como descendientes de los reyes de Aragón.
El hijo de Fortuño de Sada, Iñigo de Sada, nieto, por tanto, del primer Fortuño, acompañó al monarca navarro D. García “El Tembloroso” en la guerra contra los moros y en auxilio del rey Ramiro II de León.
A Iñigo le sucedió su hijo Fortunio de Sada que estuvo con el Cid Campeador en la conquista de Valencia; formó parte de las huestes del rey aragonés Pedro I, participando en la toma de Barbastro y más tarde luchó junto a Alfonso I “el Batallador” en la batalla de Alcoraz.
A este Fortuño le sucedió su hijo García de Sada, también llamado Aznárez por la baronía de Acenariz que ostentaba, quien tras los tumultos de Pamplona de 1180 fue encausado por el rey Sancho de Navarra, responsabilizándole de parte de aquellos tumultos, muriendo en el año 1190 y dejando tres hijos:  Alonso de Sada, muerto en la batalla de las Navas de Tolosa; Guillermo Aznárez de Sada, que también estuvo en las Navas de Tolosa y residió en Sangüesa y García Aznárez de Sada, quien residía en la casa de su familia en Sos, así como sus hijos Iñiguez Aznar de Sada y Martín Aznar de Sada, que tenía el castillo de Javier, casado con María Périz, y cuyo hijo, Aznar de Sada y Périz, poseyó también el castillo de Javier.
Respecto al castillo de Javier, con su villa, decir que fue empeñado en 1217 por el monarca navarro Sancho el Fuerte a su vasallo D. Ladrón, hijo de D. Pedro Ladrón, por 1100 maravedíes alfonsinos de oro. Poco después, hallándose en África el monarca navarro, se apoderó del castillo D. Pedro, rey de Aragón pues, debido a su ubicación fronteriza entre los dos reinos, esta fortaleza era muy codiciada. En 1223, el infante D. Fernando, hermano de Pedro de Aragón, cedió a Navarra el castillo y la villa de Javier por 9.000 sueldos sanchezes con la condición que tuviese cuenta de ellos D. Arnaldo de Sangüesa hasta las carnestolendas siguientes, y si para entonces el infante no devolvía dicha cantidad, se rindiera este castillo y villa a D. Sancho, lo que se cumplió el 30 de mayo. El castillo estuvo en varias manos desde esta época hasta que Teobaldo I, sucesor de D. Sancho, se lo dio a D. Martín Aznar de Sada[1].
 El hijo de Aznar de Sada y Périz, Gil Martínez de Sada, que hizo homenaje del castillo de Javier por 800 sueldos sanchezes, tuvo como descendiente a Miguel de Sada, alcaide del castillo de Ruesta y del Real, y los dos hijos de éste fueron Fernando de Sada, que también fue alcaide de los mismos castillos y Miguel de Sada, que fue capitán de la villa de Sos.
A partir del siglo XIV se extendieron varias ramas de la familia Sada por Aragón y Navarra. Por la rama navarra figura Pedro de Sada, vicecanciller del Príncipe de Viana, y por la aragonesa aparece, al frente del Casal de Sos, Martín de Sada, quien diera hospedaje en 1452 a la reina Juana Enríquez en su alumbramiento de Fernando el Católico; Miguel de Sada, nacido en Sos, hijo de María López de Dicastillo, y padre de Adrián de Sada, también nacido en Sos y casado con Jerónima de Azcona, natural de Zaragoza, e hija de Martín de Azcona, natural de Tudela (Navarra) y de Jerónima Trillo, también natural de Zaragoza.
Adrián de Sada y López de Dicastillo y Jerónima de Azcona y Trillo tuvieron a Adrián de Sada y Azcona y a Fernando de Sada y Azcona, ambos nacidos en Zaragoza. Adrián fue del Consejo de su Majestad y se hizo caballero de la Orden de Calatrava en 1654, casándose con Juana María Secarrilla, natural de Alcañiz (Teruel), hija de Miguel   Tomás Secarrilla, nacido en Alcañiz, y de Juana María Diessaro y Salvador, natural de Calanda (Teruel). Adrián y Juana María tuvieron a Juan José Manuel de Sada Secarrilla, nacido en Zaragoza en 1639 y Caballero de la Orden de Calatrava, donde ingresó el 9 de marzo de 1654.
Manuel de Sada y Antillón. Óleo sobre lienzo (Anónimo)
Siglo XVIII. Museo del Prado.(web del Museo del Prado)
Entre los Sada que continuaron en Sos se encuentra Hernando de Sada, dueño de la casa en 1610, citado por el geógrafo portugués Juan Bautista Labaña;  Bernardo de Sada, del que se tienen noticias de su habilitación de infanzonía en 1638; Juan José Manuel de Sada y Secarrilla, que se casó con María Teresa de Antillón, siendo uno de sus hijos Fernando de Sada y Antillón, el primer Marqués de Campo Real, pues el rey Carlos II concedió el 13 de septiembre de 1679 a los Sada de Sos el Marquesado de Campo-Real, nombre de una amplia finca que poseían en el término de Sos. Este Fernando de Sada fue bautizado en la catedral de Huesca el 19 de febrero de 1671, obteniendo el marquesado el 13 de septiembre de 1679. Se casó en primeras nupcias con Victoria Bernarda de los Reyes Contreras de la Torre, nacida en Madrid el 12 de enero de 1684 y fallecida el 30 de diciembre de 1749, III Condesa de Cobatillas y III Baronesa de San Juan del Castillo. Fernando casó en segundas nupcias con Teresa Sada y Veraiz, y murió en Alagón el 10 de diciembre de 1729.Otro de los hijos de Juan José de Sada y Mª Teresa fue Manuel de Sada y Antillón, Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, Gran Castellán de Amposta, Comendador de San Juan de los Panetes en Zaragoza, de Monzón y de Carboneres; leal a la causa de Felipe V en la guerra de Sucesión, fue Coronel, en 1711, de uno de los regimientos borbónicos de reciente creación: el Regimiento de Sada; en 1743 fue Teniente General de los Ejércitos Reales y Gobernador político y militar de la provincia de Chambery (Francia), Embajador en Turín (Francia), Virrey de Navarra entre 1753-1759 y Capitán General de Valencia.Murió en 1764.
Palacio de los Sada (Sos del Rey Católico)
           Fernando de Sada y Antillón y Victoria Bernarda de los Reyes Contreras tuvieron a Fernando de Sada y Contreras, nacido en Alagón el 19 de marzo de 1704; fue el II Marqués de Campo Real y IV Conde de Cobatillas, Regidor en Segovia y mayordomo de la Cofradía de la Santa Fe en Zaragoza. Se casó  en la capital aragonesa el 16 de septiembre de 1730 con María Ignacia Bermúdez de Castro y Azlor, natural de Zaragoza, y murió el 6 de diciembre de 1767. De su matrimonio nació, el 23 de marzo de 1732, en Zaragoza, Fernando de Sada Bermúdez de Castro y Contreras, III Marqués de Campo Real, V Conde de Cobatillas y IV Barón de San Juan del Castillo; Grande de España honorario, Comendador  y Caballero en 1767 de la Orden de Santiago, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Gentilhombre de Cámara de S.M. y Regidor de Segovia. Se casó el 16 de julio de 1762 en la iglesia parroquial de San Andrés de Valencia con Josefa Crespí y Valldaura, Marquesa de Peñafuente, que ingresó en la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa el 4 de octubre de 1802, muriendo el 3 de abril del  año siguiente. Fernando de Sada Bermúdez de Castro y Contreras falleció en Madrid el 19 de noviembre de 1816 sin sucesión, por lo que le sucedió su hermano Manuel de Sada y Bermúdez de Castro y Contreras, IV Marqués de Campo Real, VI Conde de Cobatillas, VI Barón de San Juan del Castillo, Señor de Marlofa y Caballero de la Orden de San Juan de Jesrusalén en 1744; casado con Manuela Negrete, hija del Conde de Campo Alegre. Manuel de Sada falleció en Zaragoza el 11 de febrero de 1827 y enterrado en la iglesia de San Miguel de la capital aragonesa. El matrimonio no dejó sucesión directa, sino que continuó su sobrino Fernando de Sada y Montaner, hijo de Fernando de Sada y Matigó, propietario del Palacio de Sos, y de la Sra Montaner, naciendo el 22 de agosto de 1791 en Palma de Mallorca; fue el V Marqués de Campo Real con Grandeza de España, VII Conde de Cobatillas, VII Barón de San Juan del Castillo, Alférez del Regimiento de Dragones del Rey, Teniente Coronel y Mariscal de Campo que intervino en las campañas de Cataluña, Aragón y Valencia; Gentilhombre de Cámara del Ministro del Tribunal Supremo en 1856, Gran Cruz de San Hermenegildo el 21 de febrero de 1853, Comandante General de Segovia y Consejero del Supremo de Guerra y Marina. Se casó el 27 de marzo de 1816 con Evarista López Lisperguer y murió en Madrid el 16 de julio de 1861, continuando el linaje su hijo Eduardo de Sada y López Lisperguer, VI Marqués de Campo Real con Grandeza de España, VIII Conde de Cobatillas y VIII Barón de San Juan del Castillo. Fue Alférez el 19 de marzo de 1832, destinado al Regimiento de Vitoria; se le concedieron dos cruces de la Orden de San Fernando, Comendador de Carlos III, Capitán de la 6ª Compañía de Cazadores, Gentilhombre de Cámara de S.M… Se casó con María del Carmen Torrijos y Vinuesa, sobrina del General Torrijos. Fue el último propietario del  Palacio de Sos, pues ya a finales del siglo XIX la casa perdió interés para los herederos y cayó en manos de otros particulares, vendiendo Eduardo de Sada el palacio a Pascual de Ubeda, vecino de Zaragoza.
           Con Eduardo de Sada y López Lisperguer se extingue en Sos uno de los linajes, si no el más antiguo, sí el más longevo y arraigado en el municipio. Una estirpe familiar de más de diez siglos que, tras fundar su casal en Sos en el siglo X, conformaron uno de los linajes de infanzones más importantes y de gran trascendencia en el devenir histórico de la Villa de Sos.(ver "el Palacio de Sada")



[1] Linajes de Aragón, T. VI. Nota 1 a pie de página, en pag. 214





BIBLIOGRAFÍA

-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Sos del Rey Católico. Edilesa, 2ª ed.Trobajo del Camino (León), 2009.
-LINAJES DE ARAGÓN, T.VI, 1º de junio de 1915, nº 11, pp- 213-215. “Los Sada”. Revista de reseña histórica, genealógica y heráldica de las familias aragonesas. Ed. Leandro Pérez. Huesca, 1913.
-MARURI ORRANTIA, DAVID.  “Cinco Villas de Aragón. Noticias genealógico-heráldicas de don Isidoro Gil de Jaz” Revista Suessetania nº 17. IV y V premios de investigación Isidoro Gil de Jaz, pp. 152-155. C.E.C.V. Ejea de los Caballeros (Zaragoza), 1998.
En la web:
-www.elmasino.com. Javier Díaz Soro. El regreso del Comendador
-www.linajecontreras.comPantxike Kontreras. Sos del Rey Católico. Palacio de los Sada. Marqueses de Campo Real de Aragón

domingo, 9 de septiembre de 2018

RAMIRO GARCÉS, REY DE VIGUERA, Y SU RESIDENCIA EN SOS

El rey Sancho Garcés II (en el centro), su mujer Dña. Urraca (izquierda) y su hermano Ramiro(derecha) en una miniatura del Códice Albeldense
             El rey de Viguera Ramiro Garcés era hijo del rey García Sánchez I de Pamplona y de su segunda mujer Teresa Ramírez, probablemente hija de Ramiro II de León y de la reina Adosinda Gutiérrez.
                El reino de Viguera, que comprendía los territorios de lo que actualmente es la región de La Rioja, fue creado por el testamento de García Sánchez I de Pamplona, pues era costumbre de los reyes navarros repartir sus territorios como tenencias a sus hijos varones, aunque siempre bajo la supremacía del rey.
                No se sabe con exactitud cuándo nació Ramiro, pero probablemente fue entre los años 947 y 953, ya que en el 947 aparece su hermano Sancho, pero él aún no, en un documento en el que los reyes donan la villa de Barea a San Martín de Albelda[1], y en el 953 aparece por primera vez en otro documento en el que el rey García Sánchez, su madre Toda y sus hijos Sancho, Ramiro y Urraca confirman al monasterio de San Martín de Albelda y al abad Salvo la villa de Bagibel[2].
                El 22 de febrero del año 970 muere su padre y su hermano Sancho es nombrado rey de Pamplona(Sancho Garcés II Abarca), mientras que Ramiro no aparece en la documentación con el título de rey de Viguera hasta el año 972, en unos documentos de Cirueña: “Sanctione rex in Nagela et in Pampilona, et sub eius imperio parendo rex Ranimirus in Uekaria[3] , reconociendo Sancho a su hermano Ramiro en Viguera de acuerdo con los deseos de su padre.
              Sabemos que Ramiro Garcés tuvo su residencia en Sos, pues así nos lo cuenta ´Isa Ibn Ahmad al-Rázt en sus Anales palatinos del Califa de Córdoba al-Hakam II, cuando antes de producirse la batalla de Estercuel, que perdió, el 6 de julio del 975, “Ramiro ibn García había salido del castillo de Sos, su residencia, con 500 jinetes, habiendo enviado por delante a doscientos para correr la tierra”[4] Asimismo, en documentos posteriores aparece como rey de Viguera y de Leza, señor de Sos y poseedor de diversos dominios patrimoniales en Navardún, Arpadués y otros lugares.
                Fuentes árabes informan  que Ramiro Garcés murió en la batalla de Torrevicente, entre Atienza y Gormaz, el 9 de julio 981, donde él y García Fernández de Castilla lucharon contra Almanzor en apoyo del rebelde cordobés Galib.​ Según Ibn Hazm, tras la muerte de Galib: «Algunos se apresuraron a llevar la noticia a Ibn Abi-‘Amir, quien no la creyó hasta que uno llegó con el sello de Galib, otro con su mano y otro con su cabeza. Entonces los cristianos, a cuyos reyes Galib había pedido auxilio, fueron derrotados y se hizo en ellos tremenda carnicería. Uno de los que perecieron en esta matanza fue Ramiro, hijo de Sancho, rey de los Vascones, conocido por Q.r. uh.»[5]
              
Casa de la calle Madrigal de las Altas Torres (Sos del Rey Católico)
 con la ventana geminada sobre la puerta, posible ubicación del palacio
de Ramiro Garcés de Viguera durante sus años de residencia en Sos.
                 El hecho que Ramiro Garcés fijara su residencia en Sos responde al mero hecho de que para esos años, además de ser el tenente del castillo, la situación en Sos era mucho más tranquila y pacífica que en el reino de Viguera, donde la Reconquista avanzaba y todavía quedaban territorios ocupados, por lo que las guerras y conflictos con las tropas musulmanas eran continuos.
                No se sabe dónde se ubicaba exactamente su palacio en Sos, pero algunos estudiosos insinúan que podría haber estado en los terrenos que ocupa una construcción existente a los pies del actual Palacio de Sada, ubicación nada exagerada teniendo en cuenta que en los años en los que nos movemos la zona del promontorio del Palacio de Sada formaba parte de la fortificación de Sos, por lo tanto se encontraba bajo la protección del castillo.

Ventana geminada, prerrománica, del siglo X. Sos del Rey Católico.
              Además, y según algún investigador, todavía se puede ver una ventana geminada con dos arcos de herradura, prerrománica, datada del siglo X, propia de los palacios, iglesias y edificaciones nobles de la época, bonito detalle arquitectónico que embellecía la vivienda al mismo tiempo que anunciaba y realzaba, como carta de presentación, la importancia de la familia que habitaba en la casa, dando a entender que la citada ventana podía haber pertenecido a la residencia del monarca.                                                                                    Aunque las estructuras arquitectónicas de la casa han sido sustituidas o reformadas por otras de tipología más acorde con las necesidades y gustos estéticos de otros momentos históricos, su planta no ha variado nada y la casa actual está levantada sobre los primitivos cimientos, que le sirven de base. Igualmente esta ventana geminada, debido a las reformas realizadas en la casa, no se encuentra en su emplazamiento original, pues su primitiva ubicación fue en la fachada lateral del edificio, reubicada posteriormente en su actual emplazamiento.  La mencionada casa se encuentra en la calle Madrigal de las Altas Torres, poco antes de subir al Palacio de Sada.¿Estamos, pues, ante el lugar de residencia de Ramiro Garcés?
        
Fachada lateral de la casa, lugar de la primitiva ubicación de la ventana

               Ramiro Garcés fue sepultado en el monasterio de Leire, dejando dos hijos, Sancho y García Ramírez, que fueron régulos de Viguera, como su padre. García sólo tuvo descendencia femenina, desapareciendo el registro histórico de Viguera entre el 1005 y 1030 y volviendo de nuevo Viguera a formar parte del reino de Navarra.
                Como curiosidad sobre Ramiro Garcés decir que, al igual que prácticamente todos los reyes en su época y en su reino, tenía su sobrenombre o apodo. Los autores árabes lo nombran siempre con su apodo, como ya hemos visto con ´Isa Ibn al-Rátz, que se refiere a él como “Q.r. uh”, palabras sincopadas de “rayy Qara uh”, como así lo apoda el autor Ibn al-Jatib, cuyo significado es “rey Caracho”, siendo “violáceo” la traducción de “caracho”. Alberto Cañada apunta la posibilidad de que este apodo tuviera algo que ver con alguna cualidad física del monarca, como el color de su piel, y en la Edad Media “caracho”(violáceo) tuviera un significado parecido  a “cetrino” o “moreno”.



[1] Ubieto Arteta, Antonio. Documentos reales navarro-aragoneses hasta el año 1004. Zaragoza, 1976.
[2] Ibidem. Doc. nº 20.
[3] Rodríguez de Lama. Colección diplomática medieval de la Rioja, t.II, docs. 2a y 2b. Logroño, 1976.
[4] ´Isa ibn al-Rátz. Anales palatinos del Califa de Córdoba al-Hakam II (360-364 H; 971-975 J.C.) Traducción de un ms. árabe de la Real Academia de la Historia y traducido por Emilio García Gómez. Sociedad de Estudios y Publicaciones. Madrid, 1967.
[5] Seco de Lucena, Luis. “De nuevo sobre el “Naqt al-arus” de Ibn Hazm de Córdoba”. Al-Andalus, revista de las escuelas y estudios árabes de Madrid y Granada, vol. XXIX, pp. 23-38. Madrid-Granada,1964.




BIBLIOGRAFÍA

-CAÑADA JUSTE, ALBERTO. “Un milenario navarro: Ramiro Garcés, rey de Viguera” Revista Príncipe de Viana, nº 162, pp.21-37. Pamplona, 1981.
-´ISA IBN AL-RÁTZ. Anales palatinos del Califa de Córdoba al-Hakam II (360-364 H; 971-975 J.C.) Traducción de un ms. árabe de la Real Academia de la Historia y traducido por Emilio García Gómez. Sociedad de Estudios y Publicaciones. Madrid, 1967.
-RODRÍGUEZ DE LAMA. Colección diplomática medieval de La Rioja. T. II. Logroño,1976.
-SECO DE LUCENA, LUIS. “De nuevo sobre el “Naqt al-arus” de Ibn Hazm de Córdoba”. Al-Andalus, revista de las escuelas y estudios árabes de Madrid y Granada, vol. XXIX. Madrid-Granada, 1964.
-UBIETO ARTETA, ANTONIO. Documentos reales navarro-aragoneses hasta el año 1004. Zaragoza, 1976.




domingo, 2 de septiembre de 2018

CASTILLO BARUÉS

Pardina de Castillo Barués

Castillo Barués es una pardina de Sos del Rey Católico, un caserío despoblado situado al sureste del municipio, muy cerca de la pardina de Novellaco, en dirección a Castiliscar. Se ubica junto al barranco de Vandunchil y al amparo del Castellazo, una pequeña elevación del terreno (690 m) junto a la carretera A-127.
A una distancia de dos kilómetros y medio se encuentra el caserío de Barués (ver), de donde toma su nombre, pues según la documentación existente Barués ya aparece en el año 1084, mientras que Castillo de Barués no empieza a figurar hasta el siglo XVI, cuando en septiembre del año 1515 el concejo de Sos prohibe pastar a los ganados en el término de Castillo Barués, entre otros lugares(1)
La vegetación del lugar está formada por carrascas aisladas y el característico sotobosque de clima mediterráneo de las sierras prepirenaicas a base de matorrales de coscojas, boj, enebros, romero, aliagas…y la típica vegetación de ribera a ambos márgenes del barranco.
En Castillo Barués no quedan habitantes censados
En 1940, la pardina de Castillo Barués contaba con 51 habitantes censados[2]. No había escuela, por lo que los niños tenían que desplazarse diariamente a la escuela del cercano caserío de Barués. Tampoco tenían iglesia, por lo que todos los domingos y días de fiesta los vecinos se trasladaban hasta la iglesia de la pardina de Barués.
La pardina de Castillo Barués llegó a estar formada hasta por 30 casas, todas ellas con sus edificios auxiliares anexos (pajares, cuadras, corrales, graneros...) Sin el más mínimo detalle urbanístico y sin calles, las casas se ubicaban de forma totalmente arbitraria, sin orden alguno, diseminadas, con distintas orientaciones, edificadas tanto en zonas llanas como en terreno desnivelado, sin allanar el suelo, ofreciendo la pardina una fisonomía urbana totalmente anárquica. 
Castillo Barués. Casa Mínguez
Entre todas las edificaciones destaca, tanto por su tamaño como por su mejor conservación, casa  Mínguez. Una gran casona de mampostería con tres alturas y portal adintelado, amplios vanos en el segundo piso, con los marcos de puertas y ventanas encalados y diversas construcciones auxiliares anexas. Cerca de  casa Mínguez otra vivienda se mantiene en pie, algo más pequeña, y en la que a veces, segun la temporada, puede verse a alguien en ella y cultivando sus tierras de labor en la zona.El resto de las edificaciones se encuentran derruidas o en proceso de ruina progresiva. En un edificio, ya en ruinas, pueden verse los restos de lo que en su día fue un horno.
Dedicados íntegramente  a las labores agropecuarias, las condiciones de trabajo en Castillo Barués eran muy duras. La principal cultivo era el trigo, pero también cosechaban cebada, centeno, avena, maíz, judías ,habas, lentejas, patatas, aceite, vino, frutas y otras verduras. No tenían molino, por lo que para moler el grano tenían que desplazarse hasta la cercana localidad de Castiliscar; cercana pero todavía distante seis kilómetros.
Aunque el lugar está deshabitado, se siguen labrando sus tierras.
Cabaña en medio de un campo de cebada. Castillo Barués
Las gentes del lugar se autoabastecían con sus cosechas y su propio ganado, complementando su dieta con otros animales de granja como gallinas, conejos, cerdos…Además, el monte les proporcionaba perdices, codornices, liebres, conejos, venados, zorros, lobos…
A partir de la década de los cincuenta, por las circunstancias que todos conocemos, comenzó la emigración de sus gentes a otros pueblos mayores y a las capitales de provincia. El éxodo fue progresivo hasta 1980, fecha en la que ya no quedó ningún habitante en Castillo Barués, siendo los moradores de casa Ripalda la última familia en desalojar la pardina.
Animales domésticos como perros, gallinas, ovejas y caballos todavía pueden verse ocupando algún viejo gallinero, cuadra y corral, utilizados por agricultores y pastores de la zona con tierras en el término, recordándonos la intensa actividad agrícola-ganadera que siempre tuvo la pardina y que parece no querer extinguirse en Castillo Barués.


En la pardina todavía pueden verse animales domésticos ocupando viejas cuadras y corrales

El hecho de ser nombrado el caserío como “Castillo”indica, sin duda alguna, que poseía un castellum, que en latín es el diminutivo de castrum (fortificación, fortaleza, campamento militar fortificado), por lo cual es de suponer que tendría un recinto defensivo, no muy grande, probablemente con una estructura básica, pero suficiente para dar cobijo y proteger a la pequeña población existente en la Edad Media.
            Hay quien sostiene que en el lugar nunca hubo fortificación alguna.Es cierto que en la memoria de las gentes de la comarca no existe constancia alguna que allí se alzara algun tipo de fortificación, pero existen varios indicios que corroboran su existencia, empezando por su propia toponimia: Castillo Barués. Este topónimo está muy claro: En el lugar de Barués existió un castillo.
            Siguiendo con la toponimia, vemos que el cerro sobre el cual se supone se alzaba la fortificación recibe el nombre de Castellazo.  Y desde su cima puede verse claramente la localidad de Castiliscar y su castillo, condición indispensable entre las fortificaciones de la Edad Media para poder comunicarse mediante señales entre ellas.
          
Tumbas en el Castellazo de Castillo Barués
  Todos estos indicios deberían ser suficientes como para certificar la antigua existencia de una fortificación en el lugar pero, además de estos indicios toponímicos y de ubicación, existen otros mucho más fiables y tangibles  que resultan definitivos para convencer a todos aquellos escépticos que ponen en duda la existencia del castellum de Barués.
            Nos referimos a los restos que se encuentran en “el Castellazo”. En la ladera sureste del monte, a pocos metros de iniciar su ascenso, y frente al poblado, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca (ver). Por la distancia que las separan de la cima del Castellazo no parece ser que pertenezcan a la población del castillo, además, parecen ser anteriores a la construcción de éste, probablemente de época romana o prerromana, y destinadas a albergar los cuerpos de dos personas.Son muy parecidas a las ubicadas en el Corral del Moncho, en Farasdués.
            Pero cerca de la cima, sillares esparcidos por el suelo y semiocultos por la vegetación nos delatan la anterior existencia de construcciones  pétreas en el lugar, probablemente de los primeros habitantes del torreón allí ubicado,  y en la cima restos arqueológicos que, si bien no tienen una estructura definida, sí nos indican que allí hubo alguna construcción de piedra, con un perfecto enlace visual con el castillo de Castiliscar que no resulta fácil de conseguir si su emplazamiento no está buscado a conciencia, pues los diversos cerros existentes entre Castillo Barués y Castiliscar impiden la visión directa de su castillo, excepto desde la cima del Castellazo (ver)

Castillo Barués. Casas en ruinas
Horno en una casa derruida de Castillo Barués.



(1) A.H.P.S., Gil García de Urriés, p. 507 C, f. 82.
[2] I.N.E.



BIBLIOGRAFÍA



-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533). Fuentes Históricas Aragonesas, 48. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2009.
         -CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico.Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.

En la web:

www.castillosenaragon.es. Castillo de Barués



                        


EL CASTELLAZO, EN CASTILLO BARUÉS

                


El monte del Castellazo en su ladera Norte, visto desde Novellaco

                    Sobre la pardina de Castillo Barués se alza El Castellazo, un pequeño monte de las estribaciones de la sierra de Sos, entre el barranco de Castiliscar, al Oeste, y el de Vandunchil al Este, junto a la carretera A-127 entre Castiliscar y Sos, a 6,5 km de Castiliscar y a 11 km de Sos del Rey Católico y con una altitud de 688m sobre el nivel del mar. Coordenadas geográficas: 42º 25´12" N, 1º 14´13" W.
               
Para llegar a la cima hay que sortear una frondosa vegetación
               La toponimia del lugar nos indica claramente que allí hubo un castillo o fortificación, aunque nadie recuerde la existencia de edificaciones fortificadas en el pasado. Igualmente no existe documentación alguna sobre el lugar, aunque sí de Castillo Barués a comienzos del siglo XVI (ver), pero no se nombra el Castellazo ni su defensa fortificada, por lo que la mejor forma de salir de dudas es subir a la cima del monte y ver si queda algún vestigio, ya que la información al respecto es escasísima.
Para ascender al Castellazo podemos hacerlo por cualquiera de sus cuatro vertientes, pues no existe ninguna ruta definida, senda o camino despejado de vegetación. Al no estar roturada ninguna parte del monte, ni pasar el ganado por el lugar, ni ser zona recorrida por cazadores, la vegetación es tan salvaje y espesa que dificulta extremadamente la ascensión, teniendo que dar en repetidas ocasiones pasos atrás y volver a ascender hasta encontrar algún pequeño espacio entre las abundantes y asilvestradas coscojas, sabinas, pinos, carrascas, boj, acebos, romeros, aliagas y un sinfín de arbustos espinosos de mediana altura, por lo que resulta imperativo en esta ruta llevar buen calzado, cubrirse bien las piernas y brazos y un bastón de senderismo o travesía, que nos va a sacar de más de un apuro.
                Como lo más normal es acceder al lugar en coche hasta Novellaco o hasta unos metros antes de llegar a Castillo Barués, la ascensión al Castellazo la haremos desde su parte Norte, en el primer caso, o desde el lado Sur si optamos por dejar el coche en Castillo Barués; pero una vez estemos en el pie del monte podemos rodearlo y empezar a subir por el Este o el Oeste, a gusto del excursionista, aunque la dificultad va a ser la misma desde cualquier punto.

               

Varios "claros" entre la espesura con piedras desparramadas delatan la posible existencia de antiguas construcciones derruidas
           























         


                          Sólo al llegar a la zona de la cima veremos algunos "claros" por los que podremos andar sin dificultades, y es precisamente en estos claros donde se encuentran gran cantidad de piedras diseminadas cubriendo su superficie, libre de vegetación arbustiva. Son varias las zonas clareadas que se encuentran en la cima, de aspecto rectangular, de unos 7 por 5 metros de lado unas, 5 por 5 m. otras, dando la impresión de marcar el área del suelo de alguna antigua edificación, y todas ellas con numerosas piedras que bien podrían haber formado parte de sus muros. Pero sin duda, la recompensa final al esfuerzo realizado, tras lidiar con la vegetación en el ascenso al Castellazo, la vamos a tener en la zona suroeste de la cima, mirando a Castiliscar.
         
Roca tallada con forma semicircular en el suroeste de la cima del Castellazo
               Condición indispensable en la castellología de la Edad Media era el contacto visual entre castillos, torres de vigilancia, torreones y fortificaciones. Desde esta zona se ve, por completo, a lo lejos, Castiliscar entero, con su castillo, por lo que, de haber existido algún elemento fortificado en el Castellazo sería en éste sitio, y sólo en éste, en la zona Suroeste de la cima, pues si nos trasladamos unos pasos atrás, o en otro sentido, perdemos el contacto visual con Castiliscar.
                Y recorriendo el espacio vemos cómo unas enormes rocas afloran desde el extremo del lado suroeste hacia la cima, comprobando que una de ellas ha sido tallada de forma semicircular, sin duda usada como cimentación o base para levantar sobre ella un torreón semicircular o circular, ya derruido, una vez alcanzado el nivel del suelo si no, no tiene sentido el darle a una roca de gran tamaño, y en este lugar, una forma semicircular. El resto de rocas de la montaña, junto a este torreón, servirían como muralla natural, a la que, probablemente, añadirían algún paramento pétreo.
Enigmático mojón en la zona cimera

               Con todos estos vestigios, y otros más de naturaleza pétrea esparcidos por la zona cimera y laderas, es evidente que en la cima del Castellazo existió una fortificación, probablemente medieval, con algunas casas o edificios anexos, aunque es muy probable que este asentamiento medieval utilizara estructuras de un asentamiento anterior, quizás romano, o incluso anterior, a tenor de las tumbas encontradas en la ladera sureste del monte (ver)
               El reducto fortificado posiblemente no tendría una envergadura importante, pero sí lo suficiente para proteger y defender a una pequeña población.


La pardina de Castillo Barués desde la cima del Castellazo

Castiliscar al fondo, visto desde la cima del Castellazo

El caserío de Novellaco desde la cima del Castellazo


lunes, 27 de agosto de 2018

ORIGEN DE LA VARA ARAGONESA DE SOS DEL REY CATOLICO

Barra aragonesa. Sos del Rey Católico

De todos es conocida la hendidura existente en las piedras del soportal interior de la plaza del Mercado de Sos y que dicha marca representa la “vara aragonesa”, unidad de medida que regía en el Reino de Aragón en la Edad Media y cuya finalidad, al estar ubicada en un lugar visible y accesible dentro del mercado, era que los compradores pudieran verificar en ella,en caso de duda y con el almutafaz como testigo, que no habían sido engañados o estafados en las compras o transacciones realizadas con los mercaderes. Pero ¿Cuál es el origen de la vara aragonesa?
Desde tiempos muy remotos el hombre se vio en la necesidad de disponer de un sistema de medidas para realizar con exactitud, y siempre de la misma forma, los intercambios comerciales.
La unidad de medida más antigua que se conoce es el patrón de Nippur, encontrado en esta antigua ciudad sumeria, la primera gran civilización mesopotámica, y que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico de Estambul. Quien confeccionara este patrón seleccionó el cuerpo humano como base para las unidades de medida tomando como patrón diversas longitudes de la anatomía humana (antebrazo, pies, codo, manos, dedos…) Se conocen como medidas antropométricas, es decir, las que derivan de las dimensiones del cuerpo humano. Entre todas ellas el codo fue la unidad más utilizada en la antigüedad, siendo ésta la distancia que hay desde el codo hasta la punta del dedo corazón de la mano. La vara era la distancia desde el centro del cuerpo (punta de la nariz)hasta el extremo del dedo corazón estando los brazos extendidos o la distancia entre los codos cuando los brazos están extendidos y las manos unidas en el pecho.Un codo equivalía a dos palmos y una vara a dos codos o cuatro palmos.
Patrón de Nippur (wikipedia.org)
Posteriormente, otras civilizaciones, egipcios, griegos, romanos..., heredaron estas medidas. Pero es tras la caída del imperio romano cuando estos patrones comenzaron a diversificarse usando diversos análisis y desviaciones respecto al patrón original, dando lugar a diferentes interpretaciones y mediciones, por lo que en nuestro territorio las varas no coincidían en sus longitudes, apareciendo diferentes  varas de medir en diversos lugares, e incluso en otros países europeos.
        La creciente tendencia diversificadora de las varas de medir tras la caída del Imperio Romano responden básicamente a cuatro tipos de causas. En primer lugar la falta de una gran civilización, como la romana, que heredara los patrones de medidas para usar en sus construcciones y en su vida diaria. En segundo lugar por pura razón física: las medidas estaban realizadas con materiales como la madera, metal, fibras..., elementos que fácilmente podían sufrir alteraciones debido a la temperatura, humedad, desgaste por el uso, roces, golpes,etc, siendo muy difícil mantener patrones idénticos. En tercer lugar el interés del comprador o vendedor puede hacer que las unidades varíen en uno u otro sentido según sus intereses. Incluso siendo la misma unidad material, el modo de pesar o medir puede variar considerablemente la capacidad, el peso o el metraje de una medida. Y en último lugar la picaresca  o la dolosa voluntad de defraudar utilizando una medida grande para comprar y otra menor para vender. 
           Precisamente, para acabar con los fraudes de los comerciantes, el rey Fernando el Católico promulgó en 1514 las Ordenanzas sobre Pesos y Medidas del Reino de Navarra, decretando la unificación de los diversos "codos" existentes para medir tejidos ordenándose "que en todo el Reino haya de haver una sola medida, la cual se llame codo... que sea tanto justamente el dicho codo, cuanto es la vara que se usa e nel nuestro Reino de Aragón...y no ha de haver otros codos, ni otra medida alguna en nuestro Reino...y con aquel se midan todas las mercadurias que se requieran midir, así sedas, paños, chamelotes, sustan, tela, lienzo...[1]
           Es decir, que hubo numerosas varas de medir en España. Pero a pesar de toda esta diversidad de medidas hubo lugares donde el antiguo Patrón de medidas, aquél que apareció en Nippur, quedó grabado e inalterado para siempre.
D. Luis Castaño, licenciado en Filología e incansable investigador de Metrología Histórica, en un estudio realizado sobre la vara jaquesa de la Catedral de Jaca para el Museo Diocesano de esta ciudad, comenta que el patrón de Nippur está basado en las mencionadas medidas antropométricas y que nos ofrece tres medidas: un pie de 25.65cm, un codo de 45 cm y tres dedos de 1.8cm (5,4 cm), exactamente lo mismo que mide la vara de Jaca: 76,95 cm, o sea, tres pies de 25,65 cm, lo mismo que refleja el antiguo Patrón de Nippur, por lo que el origen de la vara jaquesa, y por ende, la de Sos del Rey Católico, se encuentra en la antigua medida sumeria del siglo...¡ XXVII a. de C.!


Vara aragonesa en la catedral de Jaca (Huesca)

           Curiosamente, y en contra de lo que pueda parecer, en la Edad Media de Aragón y Navarra a estas varas de medir no se las conocía como varas, sino como “coudo largo” (codo largo), puesto que la medida que más se usaba era el codo, equivalente a 0,384 m, establecido en las cortes de Monzón de 1553, siendo el "codo largo"( la vara)el doble de un codo ( 2 x 0.384 = 0,768 m) Además, su uso en Sos, y en otros lugares, no era exclusivo para la medición de productos textiles procedentes del mercado sino que también era utilizado como patrón en construcciones arquitectónicas de la villa, como puede verse en un documento de 27 de marzo de 1447 en el que el concejo se Sos mandó tirar la torre vieja del portal de Juan de Buena para que se levantara otra nueva. En el contrato que firman al respecto con el maestro García se hace la siguiente observación: “ Item mas, que se mesure del cobdo del´arco de la plaça[2]. Es decir, que las obras se tienen que realizar tomando como medida y referencia dicho codo que está esculpido en una piedra del arco de la plaza del mercado.






[1] Novíssima Recopilación de las leyes del Reino de Navarra, L.I, Título XXVIII, ley 1ª"
[2] A.H.P.S., Martín de Ampiedes, p. 380, f. 36.




BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, J. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533) I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2009.
-CASTAÑO ÁLVAREZ, JOSÉ. El libro de pesos y medidas. La Esfera de los libros S.L. Madrid, 2015.
-Novíssima Recopìlación de las leyes del Reino de Navarra. Libro I, título XXVIII, ley 1ª. Oficina de Joseph Joachin Martínez. Pamplona, 1735.
-En la web:
-http://www.diocesisdejaca.org/index.php/museo-diocesano-de-jaca/47-actividades/1641-la-vara-jaquesa.
-Blog de Luis Castaño Sánchez. https://metrologiahistorica.blogspot.com.es


domingo, 26 de agosto de 2018

DOS NUEVOS LIBROS SOBRE LA ARQUITECTURA DOMÉSTICA Y FORTIFICADA EN ARAGÓN

Juan Carlos Moreno (izquierda), presidente de la Asociación Sancho Ramírez y José María Establés Elduque (derecha) en el casino Unión Jaquesa en la presentación de los dos últimos libros de Establés.

                              El sábado, 25 de agosto, el profesor y escritor José María Establés Elduque presentó, en el Casino Unión Jaquesa de la ciudad de Jaca, y en un acto organizado por la Asociación Sancho Ramirez de la localidad, sus dos últimos libros dedicados a Aragón y que forman parte de la colección “Ensayo para un diccionario de Aragón”: “Vivienda y sociedad en Aragón. Edad Media y siglo XVI” y “Arquitectura fortificada de Ruesta
               
                 
                       


                    En el primero de ellos, “Vivienda y sociedad en Aragón. Edad Media y siglo XVI”, Establés pone en valor la arquitectura doméstica de estos períodos históricos que ha llegado hasta nuestros días para, a través de su morfología, edificación, materiales y espacios construidos, y apoyado por la documentación histórica existente, conocer el modo de vida de quienes las habitaban y ampliar el conocimiento sobre ellos. Además, dice Estables: “ el número de edificios y viviendas domésticas existentes hoy en Aragón es bastante considerable”, por lo que hace más interesante e imperativo este estudio antes que las viviendas se transformen y desaparecan sus innumerables detalles informativos o terminen perdiéndose para siempre.

              




                   En su segunda obra, “Arquitectura fortificada de Ruesta” nos muestra una de las fortalezas del románico más documentadas de la Edad Media en Aragón.
               


                     



                       En definitiva, dos interesantes libros para conocer el modo de vida de nuestros antepasados a través de la arquitectura doméstica y fortificada que ha llegado hasta nuestros días.


SARA SERENA, UNA ESTRELLA CON LUZ PROPIA

                   Que Sos del Rey Católico posee una antigua y excelente tradición musical ya es sabido por todos; en otras entradas del blog ya hemos hecho referencia a ello. Y que esta tradición y amor por la música se ha sabido mantener y transmitir de padres a hijos, también. Por eso, en un pequeño pueblo como es Sos, donde la sensibilidad y el sentimiento musical se vive y se  siente en el seno familiar desde el mismo momento del nacimiento, no es de extrañar que los hijos sigan la tradición musical de sus progenitores.
                       Pero lo que resulta extraordinariamente sorprendente es cuando en el seno de una familia que no posee esta  tradición musical nace alguien con un excepcional  y  privilegiado sentido musical. A eso se le llama don especial, talento, genialidad o virtuosidad. Y con este especial don nació, hace veinte años, nuestra vecina Sara Serena.
               
Portada del segundo single de Sara
               A los tres años ya tatareaba y cantaba las canciones que oía en la radio o en la televisión de su casa. Su extraordinario oído musical, su talentosa voz y afición a la música no pasó desapercibida por sus progenitores; sólo era cuestión de cultivar, pulir y dar forma a ese don especial con el que Sara nació, y así lo hizo desde su corta edad de tres años. Y cuando alguien nace con este extraordinario don poco hace falta para que en un corto espacio de tiempo se convierta en una verdadera estrella, como le sucedió a Sara. Participó en el famoso programa concurso La Voz Kids y a los 16 años ganó uno de los más exitosos programas americanos de Talent Show, el Aim2Fame, un concurso en el que participaron artistas de 43 países procedentes de los cinco continentes, y que supuso el pistoletazo de salida de su carrera musical. Firmó un contrato con Nexar Music, empresa especializada en representar a artistas internacionales cuyos socios han estado desde hace muchos años trabajando con artistas de la talla de Michael Jackson, Shakira o Beyoncé. Ha grabado varios discos con temas compuestos por nombres tan reconocidos como Rafa Sardina, responsable de éxitos de Michael Jackson, Alejandro Sanz, Shakira, Lady Gaga o Celine Dion, entre otros; o de Cheche Alara, productor de Estopa, Mariah Carey o Christina Aguilera, discos que están empezando a situarse entre los primeros puestos en programas musicales de radio tanto a nivel nacional como internacional.
               
Sara Serena en el Ayuntamiento de Sos del Rey Católico

               Una carrera musical que no ha hecho más que empezar y que con el innato talento de Sara y bajo la supervisión y consejo de los mejores profesionales del mundo artístico, con toda seguridad la veremos dentro de muy poco convertida en una de las mejores estrellas del panorama musical, que ya lo es, una estrella que brilla con luz propia.
                Como muestra de ello, el pasado día 21tuvo lugar en el patio del Ayuntamiento de la Villa de Sos un concierto de la banda municipal de música y, como colofón del acto, Sara Serena nos deleitó con dos piezas musicales que hicieron erizarse los pelos del cuerpo a los asistentes. Tan sólo acompañada por un piano y una bandurria, Sara cantó la jota de “La segadora”, pieza originaria de Sos, recuperada y adaptada en su versión original y otra pieza musical, compuesta por la propia artista, titulada “Tierras de Sos”. Todo un regalo para los oídos y el corazón de los asistentes y para todo el pueblo de Sos.
                Muchas gracias, Sara; enhorabuena, felicidades y…¡hasta pronto!, pues sabemos que habrá más y que, en un futuro no lejano, hablaremos mucho más de tí.