domingo, 15 de julio de 2018

LOS GRUPOS INTERMEDIOS EN LA SOCIEDAD MEDIEVAL EN SOS


         
Vendimia (Detalle) Ciclo de los meses: Octubre
Maestro Wenceslao, hacia 1400. Castello del Buonconsiglio. Trento.
Entre los grupos de la élite de la población (nobleza y clero) y el estrato inferior (pobres, judíos y agotes ) existió en Sos otro grupo poblacional intermedio, muy numeroso y heterogéneo, que constituía el estrato medio de la sociedad.
                Igual que los grupos inferiores, estos grupos de población intermedios tampoco gozaron de los privilegios jurídicos y fiscales que disfrutaron las clases superiores, viviendo principalmente del esfuerzo personal que todos los miembros del grupo aportaban al propio clan familiar, pudiendo considerarse como pequeños productores independientes o autónomos.
      Las principales actividades económicas que caracterizaron a este grupo social fueron las derivadas de la explotación agrícola y la artesanal.
                A diferencia de los grupos inferiores, los grupos intermedios pudieron participar en la política municipal asistiendo a las reuniones del concejo, pero nunca como Justicias, cargo reservado únicamente para miembros de la élite, sino sólo en calidad de consejeros o jurados, y aún así sólo unos pocos lo consiguieron y de forma muy esporádica a lo largo de su vida, por lo que su representación política fue más bien escasísima, no pudiendo intervenir ni decidir en asuntos de vital importancia para sus intereses. 
                Los sosienses de este grupo intermedio que se dedicaron a la explotación agrícola lo hacían tanto como propietarios del terreno o trabajando las tierras en enfiteusis o en arrendamiento. En muchas ocasiones la Iglesia, propietaria de las tierras, ante la incapacidad de poder explotar sus propiedades, las arrendaba estipulando qué había que plantarse y el modo de repartirse los beneficios, siendo habituales los arriendos de viñedos o majuelos, pues era preferible obtener la mitad de los beneficios por una enajenación que sufragar el costoso proceso de cultivo y el pago de salarios[1]. Así, en el siglo XIV, 40 cahizadas de tierras y 250 peonadas de viñas que poseía el capítulo de San Esteban fueron entregadas a labradores del municipio a cambio de un porcentaje de la cosecha, junto al diezmo y la primicia[2].
               
               Los contratos agrarios permitieron a este grupo intermedio adaptar el tamaño de las explotaciones agrarias al número de miembros del hogar en edad de trabajar, para de este modo obtener lo necesario para la subsistencia del clan familiar una vez descontados los impuestos y pagos obligados, que no eran pocos. Por una parte tenían que entregar, en especie, el diezmo a la Iglesia (el 10% de la producción), un 3% al concejo en forma de primicia y cerca del 2% al molinero por los derechos de molienda; además, en dinero, tenían que satisfacer las rentas feudales al rey de Aragón ,el arrendamiento de las sisas del pan y de la carne y alguno más, lo que suponía entre 25 y 30 sueldos por cada unidad familiar, por lo que tenían que destinar unos dos cahíces de trigo de la cosecha para vender en el mercado y obtener así el dinero necesario para afrontar los pagos o vender otra clase de artículos[3].
                En cuanto al patrimonio de estas familias y el tamaño de las explotaciones, generalmente se trataban de heredades que garantizaban perfectamente el mantenimiento de una unidad familiar tipo medio, es decir, un matrimonio con dos o tres hijos. Para hacernos una idea de este patrimonio hay que acudir a los inventarios de los bienes aportados como ayuda por sus parientes en las capitulaciones matrimoniales. Veamos dos ejemplos.
En las capitulaciones firmadas en 1498, Pedro Espatolero donó a su hijo Pedro un corral, una era y un conjunto de piezas en Roita que había comprado a García de Avarzuza, una viña en Arbe, una pieza en la val de Suso, una pieza en Ceñito y la mitad de un plantado, una vaca, una asna, 50 cabezas de ganado menudo, una cameña de ropa y la mitad de sus casas[4]. En 1484 Pedro Lacagorría entregó a su hija María en su matrimonio, siete piezas, dos majuelos, cinco conos de abejas, una cama de ropa, dos nietros de vino mosto y 100 sueldos para comprar un buey, a lo que hay que sumar lo que su esposo, Juan Martínez de Pintano, recibió de su padre Martín: la mitad de unas casas, ocho piezas, un majuelo, un plantado, un linar y una viña y media[5].
Pero, como antes se ha dicho, aunque estas propiedades eran suficientes para abastecer la unidad familiar, una mala cosecha, la muerte de algún animal de tiro, el aumento del número de miembros del grupo, sobre todo si no están en edad de trabajar, o por incapacidad física, podían resultar fatídicos a la hora de asegurar el abastecimiento de la familia por lo que, en ocasiones, y como previsión, tuvieron que comprar más tierras o recibirlas en régimen de aparcería o arrendamiento, tal como hizo Sancho Alegre en 1508, quien se comprometió entregar anualmente, durante ocho años, dos cargas de trigo al escudero Antón de Albarado, señor de la Certera, a cambio de trabajar las heredades que éste acababa de comprar en Undués de Lerda[6].
           
Labrador. Manuscrito Landauer twelve brothers´house,
de Nuremberg. Siglo XV.
                 Independientemente de los infortunios que pudieran acontecer en el seno de este grupo, hemos visto cómo con sus tierras y propiedades podían abastecerse de los alimentos más básicos y necesarios, pero además, una de las estrategias empleadas por estas familias campesinas fue la diversificación productiva para que, al mismo tiempo que proporcionaba más variedad alimentaria de productos al hogar, de este modo evitaban una catástrofe en caso de que un sólo producto atravesara una crisis comercial en algún momento determinado.
En cuanto al ganado, tanto pequeño como mayor, no eran grandes propietarios, sino que disponían de pequeños y medianos rebaños de ovejas y cabras cuya exclusiva finalidad era el consumo de leche y derivados para uso doméstico en el caso de pequeños propietarios y para la comercialización de excedentes en el caso de los medianos. De este modo, vemos cómo entre los bienes de Sancho Bernat se registraron en 1442 cinco cabras mayores y tres chicas[7] o sólo las dos cabras que poseía en 1503 Pedro de Sada[8], mientras que en 1501 Marquesa Martínez poseía 100 cabezas de ganado menudo[9] o las 160 cabezas que se repartieron en 1441 los herederos de García Juan de Tomás[10].
En referencia al ganado mayor, las posesiones por unidad familiar se limitaban a la tenencia de uno o dos bueyes, una mula y algún caballo o yegua en el mejor de los casos.
Otra de las actividades que realizaron los miembros de estas familias fue la industria textil doméstica, orientando la producción a la fabricación de prendas de vestir para el propio grupo familiar y otros artículos para la casa, con el consiguiente ahorro al no tener que ir al mercado a comprar prendas de vestir, y  a la venta de fibras textiles  a los artesanos para que confeccionaran manufacturas más elaboradas, siendo la comercialización de estas fibras textiles una fuente de ingresos extras de gran importancia para las familias, tanto que a comienzos del siglo XVI el concejo de Sos tuvo que intervenir para fijar los salarios que los artesanos debían cobrar por realizar estas tareas[11].
Maestro zapatero (mediados del siglo XV)
Además de la agricultura y del comercio textil, este grupo también estuvo integrado por personas con otras actividades artesanales, pues la demanda, tanto de los propios vecinos de Sos como en los lugares más próximos, de otro tipo de necesidades básicas, hizo que las familias orientaran su productividad hacia este tipo de necesidades, tales como la construcción, la manipulación de los metales, el cuero, la sanidad u otro tipo de servicios complementarios. Zapateros, herreros, piedrapiqueros, cesteros, fusteros, mazoneros, pelliceros, notarios, sastres, barberos, pelaires, tejedores, médicos, mercaderes, molineros y un largo etcétera de artesanos se instalaron en Sos, si bien la producción artesanal era más bien doméstica y local, con productos de calidad media y destinado al mercado villano y su entorno, por lo que los artesanos, ante la dificultad de poder mantener una familia con los beneficios obtenidos por el desarrollo de su frágil actividad, se vieron obligados, igual que los agricultores se apoyaron en las labores textiles, a complementar sus ingresos realizando labores agrícolas. De este modo vemos cómo en 1515 el pelaire Sancho San Vicent, en sus capitulaciones matrimoniales, aportó al matrimonio unas casas, dos plantados de ocho peonadas cada uno, un buey, nueve fanegas de simiente, 100 sueldos, más 400 que le debían, quince cargas de trigo, 50 lanas y 50 codos de sayal y lana para hacer una pieza de burel, y sus suegros aportaron 350 sueldos, tres cargas de trigo, una cama de ropa, dos piezas de siete arrobas cada una, una pieza de dos arrobas y un plantado de siete peonadas[12]; o cómo el picapedrero Martín de Ordanza, recién instalado en la villa, aportó para su matrimonio con María Ezquerra, en 1513, 1600 sueldos en bienes muebles, mientras que los padres de la novia entregaron cuatro campos que sumaban tres caficadas y dos arrobas, además de dos viñas[13] .
Esta necesidad de los artesanos de realizar labores agrícolas complementarias para conseguir lo necesario para la supervivencia del grupo familiar indica su cercanía en lo que respecta a experiencias vitales con los campesinos, con los que conformarían en última instancia un mismo grupo social[14].
La fragilidad de estas economías domésticas hizo que en muchas ocasiones las familias tuvieran que acudir al préstamo, si bien solían ser cantidades de poca cuantía que quedaban canceladas en un corto espacio de tiempo. Solían ser cantidades adelantadas para comprar grano o semillas, para la compra de algún animal para aumentar el ganado de tiro o en sustitución de otro que había muerto, pero nunca grandes cantidades que pusieran en peligro la estabilidad de sus unidades económicas.
En resumen, un grupo intermedio en la escala social, agricultores y artesanos, con un patrimonio medio y cuyo primordial objetivo fue el de asegurar la supervivencia del clan familiar, aunque para conseguirlo tuvieron que solventar algunas contrariedades, pero que nunca supuso una seria amenaza para sus economías y su sustento.



[1] Piedrafita Pérez, Elena. “Sectores sociales y ocupación territorial en las Cinco Villas (siglos XI al XIII), p. 291; en Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII. Cood. Esteban Sarasa Sánchez, pp. 249-294.
[2] A.C.P. IV Episcopi 30, ff. 27-33v.
[3] Abellá Samitier, Juan. Sos en la Baja Edad Media, Una villa aragonesa de frontera, pp. 235-236.
[4] A.H.P.S., Juan Zareco. P. 441, f.1.
[5] A.H.P.S., Miguel del Sen. P. 446, ff. 10-12v.
[6] A.H.P.S., Miguel del Sen. P. 464, f.103.
[7] A.H.P.S., Miguel Martínez de Sada. P. 373, ff.39-41v.
[8] A.H.P.S., Miguel del Sen. P. 460, ff.6v.-7.
[9] A.H.P.S., Miguel del Sen. P. 458, ff. 62v-64.
[10] A.H.P.S., Miguel Martínez de Sada. P. 370, ff. 70-70v.
[11] A.H.P.S., Miguel del Sen. P. 459, ff. 84-85v.
[12] A.H.P.S., Gil García de Urriés. P. 507, ff. 9-11.
[13] A.H.P.S. Miguel del Sen. P. 468, ff.38v-39v.
[14] La antropología considera a estos artesanos como parte integrante del grupo social de los campesinos. E.R. Wolf, Los campesinos. Cita a pie de página en: Abellá Samitier, Juan. Sos en la baja Edad Media, p. 252.






BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media, una villa aragonesa de frontera. I.F.C. Zaragoza, 2012.
-MARTÍN VISO, IÑAKI.  Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la Península Ibérica. Siglos VI-XIII. Ediciones Universidad de Salamanca. Salamanca, 2000.
-SARASA SÁNCHEZ, ESTEBAN (Coord.) Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII.  I.F.C.  Zaragoza, 2007.

domingo, 8 de julio de 2018

EL ORGANO BARROCO DE SOS

“Téngase en gran estima en la Iglesia Latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable en las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales” (Conc. Vat: II.Constitución sacrosanctum concilium sobre la sagrada liturgia. Cap. VI : la música sagrada, nº 120) 


Los órganos fueron instrumentos de temprana y amplia implantación, desempeñando un papel importante en el ámbito religioso, social y cultural.
A partir del siglo XVI comienza a ser habitual este instrumento en las capillas de las Cinco Villas. Los primeros testimonios que evidencian su existencia son de la segunda mitad de este siglo y en la mayoría de los casos son la base y el soporte de los que se conservan en la actualidad por la costumbre de reaprovechar parte de la infraestructura de instrumentos anteriores.
Por un documento con fecha 6 de diciembre de 1504 se sabe que los jurados de la villa de Sos y el maestro Juan de Orna, vecino de la localidad de Estella, organista, llegan a una concordia para que construya un órgano para la capìlla de la Vírgen María de la iglesia de San Esteban de Sos.[1] De este órgano no se sabe nada más.
El actual órgano de Sos fue construido sobre el año 1757 por Silvestre Thomas, gran maestro organero aragonés. En el interior de su secreto se lee:” Ramón de Tarazona me fecit en Pamplona año 1775”, inscripción y fecha que corresponden a la construcción del secreto del órgano, y no a los tubos y a la fachada. Años después sufrió arreglos muy mal hechos como la acomodación del teclado, el cambio e inutilización de algunos registros y otros elementos que luego se arreglaron bien, con la última restauración en 1980[2].
En el libro IV de mandatos de la Parroquia queda constancia de la última restauración que se hizo en 1914 llevada a cabo por el organero Nemesio Gómez. En 1965, con motivo de las obras de restauración de la Iglesia, el órgano fue desmontado y arrinconado, quedando muy maltrecho, pero los parroquianos, en 1980, decidieron restaurarlo y colocarlo de nuevo en su Iglesia. Las obras de restauración comienzan con el permiso y asesoramiento de la Comisión Provincial para la Protección del Patrimonio Histórico Artístico de la Delegación Provincial de Cultura, siendo el artesano de dicha restauración Dn. Luis Galindo Bisquer, organero y sacerdote diocesano, párroco de Agüero. Junto a él hay que reconocer el trabajo artesano de Mariano Iriarte y su hijo Jesús en cuanto se refiere a la caja y decoración. Su restauración exigió un gran costo económico, y fue una vecina de Sos, Dña. María Mola, quien sufragó prácticamente la totalidad del costo, el resto lo donó la Secretaría de Estado para el Turismo y la aportación voluntaria de algunos vecinos o amigos de Sos. El órgano quedó restaurado totalmente en 1981.
.
En la restauración se aprovecharon todas las maderas del antiguo órgano, la mayoría de los tubos y, por supuesto, el secreto. Hay que añadir el teclado en madera de boj construído en Agüero.
Consta de una caja de madera con sendas puertas laterales y dos pisos con decoración de rocalla, flores de lis, casetones, etc…, y su flautado, compuesto por cinco filas de tubos sobre una doble trompetería. Inicialmente fue de octava corta, transformada en octava larga durante el siglo XIX y vuelto a su tono original con motivo de su última reparación.
Organo de Sos en la Iglesia de San Esteban

El órgano de Sos, que no todos, posee la característica de tener registros en eco. Se trata de un sistema sencillo pero de un resultado sorprendente, consistente en colocar algún registro dentro de una caja con su secretillo, teniendo una tapa móvil en su cierre, permitiendo de este modo, por medio de su apertura, que el sonido sea más presente o lejano, dando la sensación de eco (normalmente suelen ser los registros de cornetas y clarines) En la consola se encuentra un tablón que el organista, por medio de su pie, puede accionar, abriendo o cerrando la caja a su voluntad. La fachada del órgano está profusamente decorada.
Originariamente estaba ubicado junto al coro, en el lado de la Epistola, hasta el año 1965 en que se desmontó y se retiró de la iglesia con motivo de la restauración de la misma llevada a cabo por el Patrimonio Artístico Nacional, pero tras su restauración se colocó en su ubicación actual, en la capilla de la Virgen del Pilar y San Francisco Javier, también en el lado de la Epístola.


Tras su restauración, sus primeras notas sonaron en una sesión inaugural interpretada por el propio Dn. Luis Galindo Bisquer, y que tuvo lugar a las 8 de la tarde del día 14 de agosto de 1981 con un concierto dado por el propio don Luis Galindo con obras de Cabezón, Olagué, Bruna, Pasquín, de Sola, Heredia, Bach, Martín Coll, varios anónimos y una improvisación de Dn. Galindo. Al día siguiente, festividad de la Asunción de la Vírgen, hubo Misa Solemne, a las 12 horas, con intervención del Coro Parroquial y, lógicamente, música de órgano por organistas de la parroquia. Por la tarde, a las 20 horas, un segundo concierto a cargo de don Conrado Beltrán Jiménez, natural de Alerre (Huesca).El domingo , día 16 hubo misa solemne con intervención de la Escolanía “Nora” de Sangüesa que al final de la Misa dio un excelente concierto polifónico, con lo que se cerraron los actos inaugurales del recién restaurado órgano de Sos del Rey Católico, Desde entonces no ha dejado de sonar en las celebraciones litúrgicas, como había venido haciéndose desde hace  más de 200 años, recordando de este modo los vecinos de Sos el esplendor de otras épocas.

Disposición original del órgano de Sos (según la ortografía original que consta en la fachada del órgano)

MANO IZQUIERDA
MANO DERECHA
Bajoncillo
Oboe
Zímbala
Clarín de campaña
Lleno
Zímbala
Trompeta real
Clarín de campaña
Trompeta de batalla
Lleno
Nasardo tercero
Trompeta magna
Decimonovena
Trompeta real
Nasardo segundo
Docena, quincena, decimonovena
Quincena
Clarín de eco
Docena
Flautado de eco
Nasardo primero
Nasardo segundo y tercero
Octaba
Cornetas
Biolón
Cornetas de eco
Flautado mayor
Nasardo primero

Octaba

Flautado mayor

Biolón
PEDAL

Contras

Tambor




En el archivo Parroquial queda constancia de los contratos que se hacían a los organistas, que desde 1876 fueron hechos con la saga de los Bandrés, Dn.José, Dn. Baldomero y Dn. Francisco Bandrés.

Curiosidades

     -El 30 de julio de 1876 se hizo un contrato a favor del organista Dn. José Bandrés con las siguientes condiciones:
-1. Enseñar gratis a cuatro niños.
-2. Tocar y ensayar a los niños para cantar gratis en las novenas y funciones de la Parroquia.
-3. Tocar gratis en todas las funciones públicas que manden celebrar las autoridades eclesiásticas y civiles.
-4. Estar siempre a las órdenes del párroco
-5. Por una misa cantada sin solemnidad, una peseta. Por una solemne 2‘5 ptas, por un miserere 1´25 ptas. Por cualquier novena particular 15 ptas; por una salve, 1 pta.
 El dos de mayo de 1880 se nombró a Dn. Baldomero Bandrés como organista con las mismas condiciones antes descritas.
-En un documento que se redacta durante el contrato hecho a Dn. Baldomero Bandrés, se dice: “...con el objeto de saber a qué atenerse tanto el Ayuntamiento como el Organista... en el desempeño de su cargo en esta Iglesia Parroquial y en la de Valentuñana...” se concretan las cargas: “...además de acompañar las misas e instruir a los niños, debía de tocar el órgano en las novenas de S. Francisco, S. José, Septenario”.   
-En el mes de mayo se le gratificaba con una peseta cada día” a no ser que interviniera algun voluntario, a lo que no podía oponerse. Miserere de Maitines de Semana Santa, estar a las órdenes de los Misioneros; respetar si alguna vez la banda de música quiere tocar en la administración de la confirmación o en funciones extraordinarias con motivo de la visita del Obispo a la Villa, en tiempo de rogativas públicas. En sus ausencias, no siendo por enfermedad, debía poner un sustituto, y aún por enfermedad pasado un mes, o si surgía novena o ejercicio de algunos días.”
 -De comienzos del siglo XX se conserva un recibo que dice literalmente: “He recibido de Mosén Jacobo, cura párroco de la Iglesia de Sos, la cantidad de treinta pesetas por la afinacion del órgano y para que conste doy el presente recibo. Sos 12 de Septiembre de 1903”. ( son: 30 ptas.) Firma: Nemesio Gómez.
  Probablemente el párroco al que hemos hecho referencia anota (para que no se le olvide) en la primera página del ¡libro IX de Difuntos! lo siguiente: “Fue colocado el órgano de esta parroquia en 1775 y reparado últimamente en mayo de 1899”
 -En el libro IV de Mandatos de la Parroquia queda también constancia de la última restauración del órgano. Dice en la pagina correspondiente al año 1914: “Diciembre, 8: se inauguró el órgano después de una restauración llevada a cabo por el organero Nemesio Gómez, con la reforma de la traslación de los fuelles al local del excusado y cambio de los retretes”; y curiosamente termina: “las comuniones administradas en el año han sido 28.200”.
. En la página siguiente se detalla el material existente que suma un total de 901 tubos. Observamos que se han anulado al menos dos registros y varios cientos de tubos.[3]




[1] A.H.P.S. Miguel de Sen, p. 461, ff. 68-69v.
[2] Galindo Bisquer, Luis. “El órgano de la iglesia de San Esteban”, en Organo de la iglesia de San Esteban Protomártir. Programa-invitación Agosto 1981. Parroquia de Sos.1981, Sos del Rey Católico.
[3] Ibidem.

HITOS, LOS GUÍAS DEL CAMINO

Hito en el camino de Sos a Sofuentes

Un hito es un montoncito de piedras,  generalmente con forma piramidal, colocadas y apoyadas unas sobre otras,  sin usar ningún tipo de argamasa que las una, que normalmente encontramos en los bordes de los caminos y senderos y que sirven para indicarnos que estamos en el camino correcto, aunque también existen otros que delimitan lindes entre propiedades o mugas entre territorios o comarcas.
En la antigüedad, los hitos pétreos se erigieron como monumentos sepulcrales y como elementos conmemorativos de acontecimientos sociales, políticos, religiosos o de otra índole. Pero actualmente, si el hito lo encontramos junto a un sendero, no hay ninguna duda de que se trata de un indicador del mismo. Por norma general, si el sendero no presenta muchas dificultades y el trayecto a seguir se intuye claramente, es posible que tardemos bastante tiempo en encontrar otro hito, que sí lo encontraremos cuando la senda a seguir muestre problemas o contrariedades que puedan confundirnos y apartarnos del camino  correcto. En otras ocasiones también se suelen localizar hitos al final del trayecto para indicarnos el fin del recorrido.
Señalización pintada homologada del sendero de pequeño recorrido entre Sos y Sofuentes




Los hitos son, pues, indicadores de caminos en aquellos lugares donde la señalización de senderos homologados por medio de marcas pintadas  de colores (GR,PR,SL o SU) no ha llegado por ser caminos o rutas muy poco transitadas o usadas por un escaso número de personas y en contadas ocasiones a lo largo del año. No obstante, ahí están, pues tanto en el campo como en el monte, donde las sendas y caminos son innumerables, la facilidad para perderse y desorientarse se multiplica extraordinariamente, y los hitos  reafirman el camino acertado tanto al personal  experto local como al despistado caminante o senderista que se introduce en territorio desconocido.
Estos hitos no son indicadores de ahora, sino que vienen de muchos siglos atrás, pues era la única forma de señalizar los caminos, senderos y veredas que jalonaban nuestros campos y montes para trasladarse de una localidad a otra, a un campo de labor lejano del pueblo, un determinado punto en el monte o cualquier otro lugar en la comarca sin perderse.
Actualmente las vías de comunicación de hoy en día en Sos no son las mismas que las de antes, siendo muchos los caminos y senderos han quedado prácticamente intransitados o han desaparecido a causa de las roturaciones agrícolas y otras actuaciones del ser humano, y con ellas, paralelamente, desaparecieron muchos de los hitos que guiaban al caminante pero, si nos fijamos bien en los caminos que quedan, todavía podemos ver esos hitos que antaño  guiaron a nuestros abuelos, agricultores, pastores... y que alguien, probablemente guiado por la nostalgia, costumbre o tradición, se preocupa de mantenerlos en un afán de recordar tiempos pasados y de perpetuar estas primitivas señalizaciones campestres.
Cuando paseamos por los caminos de Sos pasamos junto a ellos y, al no tener que buscarlos intencionadamente, puesto que habitualmente el itinerario que vamos a realizar no precisa de visualizar las marcas del camino para no extraviarnos, no nos damos cuenta de su existencia, pero ahí están, y aunque no les damos la importancia que se merecen, siguen cumpliendo una valiosa labor. Sólo tenéis que dar un pequeño paseo por los alrededores de la villa y los veréis. En los montes sí que perduran muchos más hitos, pues la facilidad de perderse en su espesura es mucho mayor, además de ser espacios que no han sufrido tanto la transformación por la mano del hombre como en el terreno llano.
Así pues, cuando veáis un hito, no se os ocurra darle una patadita y derribarlo. Recordad la extraordinaria importancia que supone su visualización si te encuentras perdido en el monte y que todavía hay gente que se sirve de ellos para encontrar el camino correcto. Imagínate el caos que se originaría si desaparecieran los indicadores de dirección actuales de todas las carreteras. Además, si te ven derribarlo, estarás expuesto a una importante multa pues, aunque no lo parezca, los hitos forman parte de la vida rural de los municipios y, por lo tanto, pertenecen a la cultura etnográfica de los pueblos. 

domingo, 1 de julio de 2018

LA BIBLIOTECA DE SOS

Las bibliotecas nacieron con el fin de fomentar la lectura y la cultura, mantener a una población letrada y culta y para disponer de un espacio de información y comunicación en una comunidad.
Puerta de acceso a la biblioteca municipal de Sos del Rey Católico.
              La primera biblioteca pública de la que pudieron disfrutar los vecinos de Sos del Rey Católico se inauguró en 1957 en una sala del primer piso del Palacio de Sada, coincidiendo con la apertura del edificio tras la reciente reconstrucción llevada a cabo por D. Teodoro Ríos, y disponía de la  cantidad de 2.000 volúmenes; en otra sala se inauguró también la biblioteca de temas Fernandinos, con importantes documentos que quedaron expuestos en el palacio. Años más tarde se cerraría la biblioteca y posteriormente se acometerán en el edificio las nuevas obras de reforma para convertir el Palacio en el Centro de Interpretación Fernando II que actualmente podemos disfrutar, por lo que la biblioteca dejó de estar operativa.

Biblioteca año 1957.Palacio de Sada. (Fuente: A.M.S.)

            Tras más de una década sin biblioteca, el 10 de mayo de 2003 se reinaugura en su nueva y actual ubicación en la calle Manuela Pérez de Biel s/n, subiendo hacia la iglesia y castillo desde la plaza del Ayuntamiento, poco antes de llegar al túnel de Santa María del Perdón, y en la parte superior del edificio de la Lonja Medieval, que fue primera sede concejil de la villa, revitalizando, al mismo tiempo, un espacio patrimonial de la villa que permanecía cerrado y sin uso alguno. La biblioteca se bautizó con el nombre de Isidoro Gil de Jaz por el  el apoyo recibido de parte de la fundación que lleva el mismo nombre, creada por don Isidoro en el siglo XVII para la educación de los niños de Sos. Disponía de 4000 volúmenes, los 2.000 procedentes de la biblioteca del Palacio de Sada más los que se adquirieron con las aportaciones económicas del Ayuntamiento,Fundación Isidoro Gil de Jaz, Ibercaja, D.G.A. y D.P.Z. Actualmente, catorce años después, cuenta ya con 13.400 volúmenes.

Actual biblioteca Isidoro Gil de Jaz. (Foto: www.sosdelreycatolico.com) 

           La superficie pública que ocupa la biblioteca es de unos 150 m2 y se distribuye en dos espacios claramente diferenciados: la zona de entrada,de unos 40 m2, donde se encuentra el mostrador del bibliotecario, un ordenador de uso público con internet, el acceso al wc., hemeroteca, la sección dedicada a DVDs y la librería infantil, con una gran mesa y 15 asientos para los más pequeños; el otro espacio,mucho más grande, de unos 110 m2 de superficie, es la sala destinada a jóvenes y adultos, en la que se encuentran los libros escrupulosamente clasificados por materias, títulos y autores, ocupando un desarrollo lineal de más de 160 m. El centro de la sala  lo ocupan unas mesas de madera con 20 sillas para los usuarios, además de seis reconfortantes sofás individuales para que la lectura  les resulte más cómoda y agradable.
Las paredes son de piedra, con el techo de madera a dos aguas, y el suelo, con baldosas de barro, es el recuperado de la última planta del ayuntamiento, que fue utilizada como cárcel durante la guerra civil, conservándose  en algunas baldosas varios graffitis que los presos dejaron grabados.
Todo el espacio cuenta con servicio wifi de uso gratuito, y desde hace algunos años la biblioteca Isidoro Gil de Jaz forma parte de la Red de Bibliotecas de Aragón.







BIBLIOGRAFÍA

En la web:
-www.bibliotecaspublicas.es. Sos del Rey Católico.
-www.sosdelreycatolico.com.

domingo, 24 de junio de 2018

"ME FECIT, LO FECIT, ME FIZO FAZER..." LOS DONANTES DE OBRAS


Desde la Antigüedad clásica es una tradición que los autores de obras plásticas, ya sean arquitectónicas, pictóricas o escultóricas, firmaran sus creaciones, y lo hacían usando el verbo latino facere (hacer). Plinio ya mencionaba en la Epistula praefatoria de su Naturalis historia la costumbre de los artistas de firmar sus obras usando el pretérito de este verbo: fecit (me fecit, lo fecit…)(me hizo, lo hizo…)
Ya hemos visto en otro post cómo en la época románica prácticamente desaparece el nombre del artífice de una obra, cediendo humildemente el protagonismo de la autoría, ante el temor de asemejarse al Creador, al donante de la misma, es decir, a la persona que encargó y pagó la obra.(ver)
En Sos del Rey Católico encontramos tres inscripciones de este tipo realizadas en la Edad Media: dos en obras pictóricas y una en arquitectura popular.
Sendas inscripciones pictóricas se localizan en la cripta de Santa María del Perdón y en la iglesia alta de San Esteban Protomártir de la villa. La de la cripta se ubica en el semicírculo del ábside de la izquierda o del evangelio, exactamente sobre la ventana central del ábside. Entre toda la belleza artística de las pinturas murales que cubren la bóveda  aparece la inscripción con los nombres de los donantes de tan majestuosa obra y la fecha de finalización de la misma:
“ANNUS DOMINE MCCCLXXIII FIZO PINTAR DOMINI GUYLLEM DE SANT GIL Y SU MULLER ELVIRA LONGAS A LOS CUALES DE DIOS PARAISO. AMEN”

Cripta de Santa María del Perdón. Bajo la cruz de consagración de la iglesia y sobre la ventana central del ábside del evangelio se encuentra la inscripción

En la iglesia superior la inscripción se localiza en la jamba izquierda de la ventana derecha  del ábside central o mayor (visto de frente) que, igual que la de la cripta, nos proporciona su cronología y el nombre, al menos, de uno de sus donantes:
“ESTA OBRA FIZO PINTAR PERO MIGUEL DE SOSITO: QUE DIOS PERDONE: A HONOR DE EL Y DE TODA LA CORTE CELESTIAL: Y EN REMISION DE SUS PECADOS. ERA MCCC[…](corresponde al año 1265 de nuestro calendario)TANTA: FUE ACABADA EN EL MES DE JULIO: AL OTRO DIA DE […]AYNA: E FUERON DADAS LAS […] POR […] DE DON BARTOLOME GIL E DONNA[…]

Iglesia de San Esteban. La inscripción se encuentra en la jamba izquierda de la ventana derecha del ábside central.

Para ver la tercera inscripción tenemos que desplazarnos hasta el crucero existente fuera de la muralla de Sos, frente al Portal de la Reina. Este crucero, actualmente conocido como el “crucero del Portal de la Reina”, estuvo ubicado en las proximidades del actual cementerio y posteriormente trasladado a su actual emplazamiento. La inscripción se encuentra en la basa del crucero, que es octogonal, ocupando cuatro lados del mismo. En uno de ellos puede leerse: “Pero “; en el siguiente: “Guerrer”; en el siguiente “o me fiz”; y en el cuarto: “o fazer”. Es decir: “Pero Guerrero me fizo fazer” (Pedro Guerrero me hizo hacer)
Pero Guerrero fue un habitante de Sos, perteneciente a una noble familia, que aparece documentado ya en el siglo XIV, y sus descendientes, también llamados Pedro, continúan el linaje de la familia en los siglos XV y XVI, desapareciendo el nombre de Pero Guerrero en los registros de los siglos posteriores, por lo que no sería exagerado pensar, también teniendo en cuenta otros aspectos relativos a la fábrica del crucero, que fuera mandado construir por el citado donante en esas épocas, lo que lo convertiría en uno de los cruceros más antiguos que quedan en pie en la comarca de las Cinco Villas.

Crucero de la Reina. En dos lados de su basa octogonal se lee: "Pero Guerrer"

Crucero de la reina. En los dos lados siguientes continúa: "o me fizo fazer"

Probablemente habría en Sos más inscripciones de este tipo, que lamentablemente habrán desaparecido por diversos motivos: guerras, destrucción, mala conservación de pinturas murales, abandono, desafortunadas actuaciones del ser humano…, pero no es momento de lamentaciones, sino de ser conscientes del gran valor patrimonial que ha llegado hasta nuestros días y mantener  y cuidar debidamente este patrimonio, siendo tarea de todos la conservación del mismo, aunque sólo se trate de unas simples inscripciones porque también, unas sencillas palabras inscritas hace mucho tiempo, nos revelan muchísima información de la historia de Sos.
Pero la costumbre de firmar con el verbo facere  en obras plásticas, sobre todo arquitectónicas, continúa con el paso de las épocas y su práctica no se ha olvidado en algunas edificaciones más cercanas en el tiempo e incluso más modernas. Tenemos varios ejemplos en Sos, sólo tenéis que mirar sus edificaciones cuando paseéis por la villa. Lo que sí ha cambiado es el nombre de los donantes, pues ahora ya no hay, por el de los verdaderos artífices de la obra, arquitectos o constructores. Asímismo ha cambiado el verbo latino facere por su traducción al castellano, pero al antiguo, por lo que el verbo hacer lo escriben todavía sin hache (lo izo, me izo...)
En el barrio judío
Del siglo XVIII, En el corazón de la villa de Sos.

Y la más moderna, en el Parador de Turismo, en la que se sobreentiende el "lo hizo"


domingo, 10 de junio de 2018

LA "TORRE TEJIDA" DEL CASTILLO DE SOS


Impresionante, vistosa y colorida. Así se mostrará á torre del castillo de Sos del Rey Católico durante el mes de Junio de 2018

           El 6 de junio de 2018 se cumplieron los 50 años de la Declaración de Conjunto Histórico Artístico en la localidad cincovillesa de Sos del Rey Católico.
Entre los actos conmemorativos de este quincuagésimo cumpleaños, al que acudió en visita de honor el Presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán,(ver) se encontraba la inauguración del ambicioso proyecto de “vestir” la torre del homenaje del castillo local con un tejido de lana muy especial. 
Javier Lambán, la alcaldesa de Sos, autoridades e invitados al pie de la "torre tejida". A la derecha del Presidente Lambán
la impulsora y coordinadora del proyecto de la torre, Loli Ibáñez.
               La idea de tan ingenioso proyecto es obra de Loli Ibáñez, bibliotecaria del municipio y empresaria quien, en un afán de crear una obra de arte basada en el moderno movimiento de “ Urban Knitting” y, sabiendo que el monumento o pieza a cubrir tenía que ser algo emblemático de la villa, no se conformó con algo pequeño, como los arcos de la plaza, o la espadaña de la iglesia,… no. Eligió lo más grande y alto de la villa: ¡ la torre del homenaje del castillo! ¡Olé tus… narices!
Loli Ibáñez, emocionada y feliz por ver culminado
con éxito su ambicioso proyecto, posa bajo su magistral obra
               Tras examinar los “pros” y los “contras” a los se iba a enfrentar en este ambicioso proyecto, Loli sólo veía “pros”, las dificultades, que las hubo, no las consideraba como obstáculos insalvables. Loli seguía la máxima de Nelson Mandela: “Siempre parece imposible, hasta que se hace” 
Y así se puso en marcha el proyecto de “la torre tejida”, coordinado por Loli Ibáñez e impulsado por la Asociación de Amigos de la Feria y el total apoyo del Ayuntamiento. Hace casi dos años comenzaron  las peticiones de los permisos correspondientes a la Comisión de Patrimonio del Gobierno de Aragón e instituciones pertinentes, recibiendo de todas ellas las oportunas autorizaciones que daban vía libre para continuar con el proyecto.
Había que “vestir” una torre cuadrada de veinte metros de altura, incluída las almenas y entre seis y seis metros y medio de lado.
Durante dieciocho meses,168 personas, entre hombres y mujeres de todas las edades, hasta los más pequeños, dedicaron su ocio y tiempo libre a la confección de cuadraditos de lana. Pero no sólo gente de Sos y de Aragón, sino que gente de otras comunidades se sumaron también altruistamente al proyecto, incluso huéspedes que estaban de paso por Sos;  tiendas textiles, de lanas, asociaciones de tejedores,empresarios…todos querían participar y ayudar. Y a ninguno se les dijo no, cada uno contribuía con lo que podía o con los conocimientos que desde su experiencia podía aportar.
Curioso detalle del tejido, donde parecen adivinarse la confección de unos minions
¿Lo habrá realizado un joven de corta edad?
       
          Como resultado se confeccionaron 12.689 cuadraditos de lana de 20x20 cm de todos los colores que después había que unir entre sí para simular los sillares de piedra y confeccionar en su respectivo lugar y altura los elementos característicos de la torre, como las puertas y ventanas ciegas, un puzzle en el que había que medir y encajar bien las piezas. Todo un "insignificante"  reto  para Loli.
Más retos. Una vez confeccionado el tejido hay que izarlo, desplegarlo a lo largo de los cuatro lados de la torre, coser sus extremos, hay que tener en cuenta su peso, el viento, la lluvia…  No hay problemas para Loli. Todo está controlado. Ingenieros, gente entendida y un equipo de bomberos escaladores de la Diputación Provincial de Zaragoza ayudados por voluntarios y trabajadores de Sos ponen fin a las últimas dificultades  y se encargan de vestir la torre, dar los últimos retoques y dejarla lista para admiración de todos los asistentes el día del aniversario. Así de abrigada y colorida permanecerá durante un mes. Toda una gigantesca obra de "ingeniería textil popular".¡Felicidades!
La ayuda del cuerpo de bomberos de la DPZ y voluntarios de Sos fue
imprescindible a la hora de desplegar el manto tejido por los cuatro lados de la torre
               Independientemente de los comentarios jocosos hacia la persona de Loli, que no han perseguido otro fin que el de demostrar  que en esta vida si te propones algo lo puedes conseguir a base de esfuerzo, tenacidad y constancia, existe una lectura subliminal mucho más importante en la “torre tejida", más allá del imponente, atractivo y colorido efecto visual que produce su contemplación. Se trata de admirar también el esfuerzo de esos 168 tejedores que, en este caso tienen nombre y apellidos, pero bien podrían ser 168 personas anónimas que en representación de todo un pueblo, el pueblo de Sos, y en un esfuerzo colectivo, se aúnan para conservar y defender un patrimonio histórico que hace cincuenta años quedó en el olvido y que ahora, gracias a la restauración del  pasado siglo y tras la Declaración del municipio como Conjunto Histórico Artístico, debemos saber conservar entre todos, Instituciones y vecinos. Pons Sorolla ya nos dijo que “el verdadero secreto de cuanto podrá llegar a conseguirse para la villa está en la ejemplar actitud de los hombres y mujeres de Sos” y me consta que su hija Blanca piensa igual.
En unas fechas en las que todos los sosienses estamos siguiendo la serie televisiva de ”La catedral del mar” por haber sido rodada, en parte, en Sos del Rey Católico, y en la que todo un pueblo, Barcelona, construye una catedral con gente del pueblo para el pueblo, del mismo modo todo el pueblo de Sos, los sosienses, debemos conservar el pueblo, y su patrimonio histórico, para el pueblo, y ello supone un esfuerzo conjunto de todos los vecinos.
Es labor de todos, junto a las Corporaciones e Instituciones, de cuidarlo, restaurarlo y mejorarlo. La "torre tejida" es una demostración de esta unidad, que según palabras de la alcaldesa de Sos, Mª José Navarro, "significa la unión de sumar esfuerzos para sacar Sos adelante y poner una mirada en lo más de la villa. El patrimonio es un valor diferencial para Sos, aunque requiere un gran esfuerzo para conservarlo" Desde la Declaración de Conjunto Histórico Artístico en 1968 así se ha conservado, con mucho esfuerzo de parte de todos, incluido el económico, por eso no está de más recordarlo nuevamente para que así continue y se renueve, y si nos echan una mano, mejor.

         Felicidades de nuevo a Loli Ibáñez y a todas las personas que de un modo u otro han colaborado, participado y ayudado en este fantástico y monumental proyecto.

          Y para finalizar, porque no se sabe de dónde, pero siempre saldrá algún incrédulo que pueda pensar en el desperdicio de la lana cuando pasado el mes se descuelgue el tejido de la torre, cabe añadir que Loli, cómo no, lo tiene todo previsto y pensado. Según sus palabras: "No se va a desperdiciar la ilusión y tantas horas de trabajo de tanta gente". O sea, que el tejido ya tiene destino. Grande, Loli

Felicidades a TODOS







168 hombres y mujeres de todas las edades tejieron durante año y medio para que el proyecto se hiciera realidad-
Muchas gracias a todos.