domingo, 13 de agosto de 2017

CASTILLO BARUÉS

Pardina de Castillo Barués

Castillo Barués es una pardina de Sos del Rey Católico, un caserío despoblado situado al sureste del municipio, muy cerca de la pardina de Novellaco, en dirección a Castiliscar. Se ubica junto al barranco de Vandunchil y al amparo del Castellazo, una pequeña elevación del terreno (690 m) junto a la carretera A-127.
A una distancia de dos kilómetros y medio se encuentra el caserío de Barués (ver), de donde toma su nombre, pues según la documentación existente Barués ya aparece en el año 1084, mientras que Castillo de Barués no empieza a figurar hasta el siglo XVI, cuando en septiembre del año 1515 el concejo de Sos prohibe pastar a los ganados en el término de Castillo Barués, entre otros lugares(1)
La vegetación del lugar está formada por carrascas aisladas y el característico sotobosque de clima mediterráneo de las sierras prepirenaicas a base de matorrales de coscojas, boj, enebros, romero, aliagas…y la típica vegetación de ribera a ambos márgenes del barranco.
En Castillo Barués no quedan habitantes censados
En 1940, la pardina de Castillo Barués contaba con 51 habitantes censados[2]. No había escuela, por lo que los niños tenían que desplazarse diariamente a la escuela del cercano caserío de Barués. Tampoco tenían iglesia, por lo que todos los domingos y días de fiesta los vecinos se trasladaban hasta la iglesia de la pardina de Barués.
La pardina de Castillo Barués llegó a estar formada hasta por 30 casas, todas ellas con sus edificios auxiliares anexos (pajares, cuadras, corrales, graneros...) Sin el más mínimo detalle urbanístico y sin calles, las casas se ubicaban de forma totalmente arbitraria, sin orden alguno, diseminadas, con distintas orientaciones, edificadas tanto en zonas llanas como en terreno desnivelado, sin allanar el suelo, ofreciendo la pardina una fisonomía urbana totalmente anárquica. 
Castillo Barués. Casa Mínguez
Entre todas las edificaciones destaca, tanto por su tamaño como por su mejor conservación, casa  Mínguez. Una gran casona de mampostería con tres alturas y portal adintelado, amplios vanos en el segundo piso, con los marcos de puertas y ventanas encalados y diversas construcciones auxiliares anexas. Cerca de  casa Mínguez otra vivienda se mantiene en pie, algo más pequeña, y en la que a veces, segun la temporada, puede verse a alguien en ella y cultivando sus tierras de labor en la zona.El resto de las edificaciones se encuentran derruidas o en proceso de ruina progresiva. En un edificio, ya en ruinas, pueden verse los restos de lo que en su día fue un horno.
Dedicados íntegramente  a las labores agropecuarias, las condiciones de trabajo en Castillo Barués eran muy duras. La principal cultivo era el trigo, pero también cosechaban cebada, centeno, avena, maíz, judías ,habas, lentejas, patatas, aceite, vino, frutas y otras verduras. No tenían molino, por lo que para moler el grano tenían que desplazarse hasta la cercana localidad de Castiliscar; cercana pero todavía distante seis kilómetros.
Aunque el lugar está deshabitado, se siguen labrando sus tierras.
Cabaña en medio de un campo de cebada. Castillo Barués
Las gentes del lugar se autoabastecían con sus cosechas y su propio ganado, complementando su dieta con otros animales de granja como gallinas, conejos, cerdos…Además, el monte les proporcionaba perdices, codornices, liebres, conejos, venados, zorros, lobos…
A partir de la década de los cincuenta, por las circunstancias que todos conocemos, comenzó la emigración de sus gentes a otros pueblos mayores y a las capitales de provincia. El éxodo fue progresivo hasta 1980, fecha en la que ya no quedó ningún habitante en Castillo Barués, siendo los moradores de casa Ripalda la última familia en desalojar la pardina.
Animales domésticos como perros, gallinas, ovejas y caballos todavía pueden verse ocupando algún viejo gallinero, cuadra y corral, utilizados por agricultores y pastores de la zona con tierras en el término, recordándonos la intensa actividad agrícola-ganadera que siempre tuvo la pardina y que parece no querer extinguirse en Castillo Barués.


En la pardina todavía pueden verse animales domésticos ocupando viejas cuadras y corrales

El hecho de ser nombrado el caserío como “Castillo”indica, sin duda alguna, que poseía un castellum, que en latín es el diminutivo de castrum (fortificación, fortaleza, campamento militar fortificado), por lo cual es de suponer que tendría un recinto defensivo, no muy grande, probablemente con una estructura básica, pero suficiente para dar cobijo y proteger a la pequeña población existente en la Edad Media.
            Hay quien sostiene que en el lugar nunca hubo fortificación alguna.Es cierto que en la memoria de las gentes de la comarca no existe constancia alguna que allí se alzara algun tipo de fortificación, pero existen varios indicios que corroboran su existencia, empezando por su propia toponimia: Castillo Barués. Este topónimo está muy claro: En el lugar de Barués existió un castillo.
            Siguiendo con la toponimia, vemos que el cerro sobre el cual se supone se alzaba la fortificación recibe el nombre de Castellazo.  Y desde su cima puede verse claramente la localidad de Castiliscar y su castillo, condición indispensable entre las fortificaciones de la Edad Media para poder comunicarse mediante señales entre ellas.
          
Tumbas en el Castellazo de Castillo Barués
  Todos estos indicios deberían ser suficientes como para certificar la antigua existencia de una fortificación en el lugar pero, además de estos indicios toponímicos y de ubicación, existen otros mucho más fiables y tangibles  que resultan definitivos para convencer a todos aquellos escépticos que ponen en duda la existencia del castellum de Barués.
            Nos referimos a los restos que se encuentran en “el Castellazo”. En la ladera sureste del monte, a pocos metros de iniciar su ascenso, y frente al poblado, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca (ver). Por la distancia que las separan de la cima del Castellazo no parece ser que pertenezcan a la población del castillo, además, parecen ser anteriores a la construcción de éste, probablemente de época romana o prerromana, y destinadas a albergar los cuerpos de dos personas.Son muy parecidas a las ubicadas en el Corral del Moncho, en Farasdués.
            Pero cerca de la cima, sillares esparcidos por el suelo y semiocultos por la vegetación nos delatan la anterior existencia de construcciones  pétreas en el lugar, probablemente de los primeros habitantes del torreón allí ubicado,  y en la cima restos arqueológicos que, si bien no tienen una estructura definida, sí nos indican que allí hubo alguna construcción de piedra, con un perfecto enlace visual con el castillo de Castiliscar que no resulta fácil de conseguir si su emplazamiento no está buscado a conciencia, pues los diversos cerros existentes entre Castillo Barués y Castiliscar impiden la visión directa de su castillo, excepto desde la cima del Castellazo ( ver).

Castillo Barués. Casas en ruinas
Horno en una casa derruida de Castillo Barués.



(1) A.H.P.S., Gil García de Urriés, p. 507 C, f. 82.
[2] I.N.E.



BIBLIOGRAFÍA



-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Selección de documentos de la villa aragonesa de Sos (1202-1533). Fuentes Históricas Aragonesas, 48. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2009.
         -CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico.Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.

En la web:

www.castillosenaragon.es. Castillo de Barués



                        


domingo, 6 de agosto de 2017

NUEVA EXPOSICIÓN DE LUIS MOREA EN SOS





En Sos del Rey Católico, con fecha seis de agosto, se ha inaugurado en el edificio que fue de las Hijas de la Caridad, una nueva exposición del polifacético artista local Luis Morea  (ver).
            La exposición está formada por una colección de dibujos realizados con diversas técnicas, tanto al carboncillo como a tinta, acrílico o pastel, y que resultan ser una serie de apuntes o bocetos experimentales del artista para el diseño y realización de sus esculturas, algunas de las cuales ya han visto la luz.
          
  Una exposición que nos acerca a visualizar más de cerca la creatividad del artista y a comprender mejor su particular y peculiar forma de entender el arte, la vida y los sentimientos humanos que plasma en sus obras escultóricas.