domingo, 23 de julio de 2017

¿POR QUÉ SE LLAMA SANTA TÉ A LA ERMITA DE BARUÉS?

   
Ermita de Nuestra Señora de Barués (Sos del rey Católico)
         
        En recientes  trabajos y descripciones por parte de diversos autores,  observamos reiteradamente cómo para referirse a la iglesia románica de Barués , en el término municipal de Sos del Rey Católico, lo hacen nombrando a la ermita como dedicada a Santa Té.
Pero…¿ quién era Santa Té? ¿Qué Santa lleva este nombre?
Una cosa es cierta: en el Santoral Católico no existe ninguna santa con este nombre. Entonces ¿A qué se debe esta insistencia por parte de numerosos autores en comentar que la ermita de Barués está dedicada a Santa Té y nadie explica la procedencia o el significado de su nombre?
La respuesta es muy sencilla, pero desconocida por mucha gente.
Cuenta la tradición que la Vírgen apareció en unos terrenos muy próximos a Barués, en el lugar conocido como Santa Fé, hacia el levante de la pardina, en la zona conocida como Vandunchil, y la Vírgen empezó a ser llamada y conocida por los lugareños como la Vírgen de Santa Fé, por ser éste el lugar de su aparición.
Ermita de Barués (Sos del Rey Católico)
La advocación formal de la Vírgen es la de Nuestra  Señora de Barués, por ser este el lugar de su veneración y por haber aparecido en el término del mismo nombre, pero los habitantes de Barués siguieron reconociéndola como la Vírgen que apareció en el lugar de Santa Fé. Hasta aquí la tradición popular.
El cambio de “Fé” por “Té” no es sino por una errónea transcripción ortográfica, una mala grafía o una incorrecta pronunciación en algún momento de la historia y que ha derivado en la desacertada  acepción generalizada de “Té” en lugar de “Fé”, o sea, que por algún determinado proceso fonético u ortográfico una letra ha sufrido un cambio y muchos escritores contemporáneos así lo han utilizado, dejándose llevar por el uso del “Té” de otros autores anteriores en el tiempo. 
Esta permuta de un fonema por otro en lingüística se conoce como cambio fonético por transcripción.

Un caso parecido sucede con San Etis. (ver)

domingo, 16 de julio de 2017

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 9- EL ALMENDRO



El almendro (prunus dulcis) es un árbol típicamente mediterráneo originario de Oriente Medio y Mesopotamia cuyo fruto, la almendra, de gran valor energético, ha sido consumida desde hace miles de años. Actualmente, además de para elaborar diversos productos alimentarios (turrones, dulces, tartas, helados…) también se usa como remedio farmacológico y dermatológico (laxante, antiinflamatorio, cicatrizante, antiespasmódico, dermatitis, quemaduras superficiales, pieles secas…)
 El almendro es uno de los árboles que mejor se adapta a la extremada climatología de la comarca de Sos pero. a pesar de ello, no se ha desarrollado todo lo que cabría esperar y su cultivo es bastante reducido en la zona.
Su temprana floración, en invierno, antes del comienzo de la primavera, con sus flores de color blanco-rosáceo, hace que podamos distinguirlos entre otros diversos árboles de la comarca de Sos, alegrándonos gratamente la vista y anunciándonos la pronta venida de la estación primaveral. Es precisamente ésta explosión de frescura y color de sus flores, y su belleza, lo que ha hecho que muchos artistas, fotógrafos, pintores y poetas se inspiraran en el almendro y lo reflejaran en sus obras.
Miguel Hernández, Gabriela Mistral, J.L.Borges, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío…todos ellos ven en el almendro la delicadeza, la fragilidad y la fugacidad del alma humana. Hemos elegido un poema de Miguel Hernández por la gran vinculación que este poeta del 36 tuvo con la vida del campo y la naturaleza, y que eligió el almendro como referencia en varias de sus  obras poéticas por su forma, sus flores, su olor, su frescura, su color, su floración invernal, su simbología, su misticismo…obras como “Siesta mayor”; “no me conformo”; “primera lamentación de la carne”; “Elegía a Ramón Sijé” o el soneto que hemos elegido para esta ocasión: ”Rosa de almendra”.

Miguel Hernández

ROSA DE ALMENDRA

Propósito de espuma y de ángel eres,
víctima de tu propio terciopelo,
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.

¿A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo?...
¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.

¡Hay! ¿Porqué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano?

Todo tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera fría
que esquilará la helada por su mano! 

MONTE Y ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

Monte San Cristóbal. Sos del Rey Católico


                 Al Noroeste de Sos, y nada más dejar el municipio en dirección a Sangüesa, se encuentra el monte San Cristóbal, de 800 m. de altitud y ubicado en el extremo sureste de la sierra de Peña, de la que forma parte.
                El cerro de San Cristóbal es conocido en Sos también como Paco de San Cristóbal donde, según el vocabulario de las Cinco Villas, la voz  Paco viene a ser un adjetivo que significa “zona umbría del monte” A sus pies, por el Este, la N- 620 que viene de Sos, cruzando y bordeando el barranco del Riguel, y rodeado en su parte Norte y Oeste por el barranco de Cenaruga.
                El nombre del monte lo toma del Santo a cuya advocación se dedicó una ermita ubicada en la cima del mismo, en este caso a San Cristóbal, de la que se tienen noticias documentadas desde mediados del siglo XIII.
                Labaña, en su “Itinerario del Reino de Aragón” de 1610 da las siguientes referencias tomadas desde el castillo de Sos respecto a la ermita de San Cristóbal: “ De Oeste a Norte: 27,5º. Un sexto de legua. Queda en lo alto de un monte que está al otro lado de Sos, y un hondo en medio (El Riguel)"
                Pascual Madoz, en el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico también nombra la ermita de San Cristóbal junto con otras cuatro más en el término de Sos.
              
Vistas de la Valdonsella desde la cima del monte San Cristóbal
(Sos del Rey Católico)
                 La razón que se dedicara una ermita a San Cristóbal no se sabe con certeza, pero podría ser por servir como punto de orientación para los guías de peregrinos en el camino de Santiago. Según Agustín Ubieto, el camino de Santiago está jalonado a ambos lados de ermitas dedicadas a San Cristóbal, que junto con Santiago y San Martín, son considerados universalmente como amparadores de peregrinos. Las ermitas dedicadas a estos santos y ubicadas en las cimas de los montes son visibles desde muy lejos, pues al no existir entonces guías impresas del camino, el único modo de orientarse entre la salvaje vegetación que cubrían los territorios por los que pasaba la Ruta a Santiago, era tomando como referencia las cruces y ermitas ubicadas en estas estratégicas cimas; si no, no se explica, por ejemplo, que en los diferentes caminos de la ruta Jacobea que cruzan el territorio aragonés se encuentren más de 170 ermitas o iglesias con advocación a San Cristóbal, Santiago o San Martín. Y a estas hay que añadir otras muchas más de las demás provincias. El monte de San Cristóbal de Sos es visible desde la lejanía desde diversos puntos del camino de Santiago, sólo hay que subir a su cima y ver el amplio y extenso territorio que desde allí se otea.
Sos del Rey Católico desde la cima del monte San Cristóbal

                Para subir al mismo puede hacerse por cualquiera de sus laderas; el único inconveniente es que no existe pista forestal alguna ni caminos que nos lleven hasta el alto, por lo que el ascenso lo realizaremos de forma arbitraria, eligiendo el mejor sitio para ascender y sorteando los numerosos bancales o fajas que desde la base llegan hasta la cima. Sobra decir que hay que portar un buen calzado y llevar cubiertas las piernas, pues las aliagas, coscojas y otros matorrales espinosos nos dificultarían el ascenso.
               

Restos de la ermita de San Cristóbal
              En la cumbre del monte se encontraba la ermita de San Cristóbal, ya derruída totalmente, de la que apenas afloran del suelo unas pocas piedras que imaginariamente podemos intuir su perímetro sobre el terreno y deducir que se trataba de una construcción de planta rectangular y ábside semicircular, de unos 9 m de largo por cinco de ancho.                
                Desparramados por las laderas del monte, restos de piedras que probablemente formaran parte de su fábrica.

Navarra, con Sangüesa al fonfo, visto desde la cima del
monte San Cristóbal
                

                  



               

                Desde la cima del monte San Cristóbal se puede ver la totalidad del municipio de Sos del Rey Católico y, como antes se dijo, unas maravillosas vistas de la Valdonsella y Navarra.

                Tiempo aproximado del itinerario: 1 h, 30 minutos (ida y vuelta)










BIBLIOGRAFÍA

-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza, 2016.

domingo, 9 de julio de 2017

ABEJAS, ABEJARES Y ARNALES EN SOS



Un abejar es el lugar donde se ubican las colmenas de abejas, o sea, un colmenar, siendo la apicultura la técnica de criar abejas para aprovechar sus productos, una actividad milenaria muy beneficiosa para el entorno natural. Sin la labor de polinización que desarrollan las abejas la productividad de las cosechas descendería hasta en un 75%.
La historia de la humanidad y la de las abejas están íntimamente ligadas. Se tiene constancia, por  pinturas rupestres localizadas, de la coexistencia y relación del hombre primitivo con las abejas. No se sabe con exactitud cuándo el hombre empezó a explotar las abejas para la obtención de la miel, pero sí se sabe que la miel formaba parte de la dieta alimentaria del hombre del paleolítico, probablemente procedente de colmenas silvestres.
Posteriormente, fueron los egipcios los que nos legaron con todo detalle sus técnicas de extracción de la miel, almacenamiento y conservación, técnicas que fueron utilizadas y mejoradas por otros pueblos, como los griegos y romanos.
En la Edad Media fue un alimento protagonista en la dieta árabe, usándose también como recurso medicinal, sabedores de las propiedades curativas para determinadas enfermedades.
La forma de practicar la apicultura no cambió mucho durante siglos hasta que a mediados del siglo XIX el norteamericano Lorenzo Langstroth diseña un sistema con marcos móviles separados por una distancia de 9,5mm., suficiente para que las abejas no construyan puentes de cera o propóleo entre ellos y los panales sean extraíbles e intercambiables. A partir de entonces, nuevas técnicas e innovaciones van apareciendo hasta conformar la apicultura moderna tal y como hoy la conocemos.
Desde épocas remotas se buscó habilitar un lugar que, más que un hogar para las abejas, fuera un receptáculo en el que éstas almacenasen su cosecha y al que los hombres pudieran acceder cómodamente. Esto dio lugar a numerosos tipos de construcciones según las variadas tribus, pueblos y culturas que fueron poblando los territorios. En España, además de las diversas civilizaciones que habitaron en ella, otros factores influían en la tipología de estas construcciones. El clima, la altura, las montañas, los materiales del entorno, los peligros de depredadores como el oso y otros aspectos  contribuyeron a que las construcciones apícolas tradicionales de España resultaran de lo más variadas y ricas en cuanto a ingenio, construcción y materiales utilizados. Así, tenemos, por ejemplo, los cortines de peña, con o sin gradas, en el noroeste de la Península; los talameiros, colmenares defensivos de piedra seca, colmenares de herradura, truébanos, caxiellos (Asturias), cepos (León), trovos…todos colmenares con el mismo fin pero con diferentes estructuras y construcción dependiendo de los factores anteriormente expuestos.
Abejar en desuso. Sos del  Rey Católico

En Aragón, y más concretamente en las Cinco Villas, estas construcciones se llamaron abejares, abejeras o arnales
Como antes hemos comentado, diferentes culturas y civilizaciones han dejado su huella en las construcciones tradicionales apícolas en nuestra comarca, donde se identifican tres tipos de abejares:
-Colmena horizontal de material vegetal
-Colmena horizontal de obra
-Colmena vertical de material vegetal
La colmena tumbada u horizontal está formada por arnas, que son una especie de vasos de forma cilíndrica formados  por cañas trenzadas y rebozadas por bosta de vaca o barro. La construcción que acoge las arnas se denomina arnal, presentando, aunque no siempre, el frente abierto. A veces los arnales se semienterraban en el suelo o se colocaban en el granero abierto de las casas.
La colmena de obra  es una construcción que en su pared frontal  posee varias filas e hileras de nichos que permiten una mayor protección para las abejas frente a las inclemencias del tiempo. Su mayor embergadura y el mejor aprovechamiento del espacio que la anterior hace que pueda albergar un número mayor de abejas.
Colmenas trashumantes en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
Las colmenas en posición vertical pueden presentar diversas formas y ser de diferentes materiales como cañas, ramas, tablas o corcho. Se integran en una edificación mucho más sencilla que la anterior  llamada banqueta, que viene a ser una grada protegida por una sencilla cubierta, pudiendo, a veces, desarrollarse en pisos, llegando a formar parte de grandes recintos cerrados.
Estos tres tipos de colmenas que hemos visto son de construcción fija, es decir, los abejares permanecen estables en el mismo sitio todo el año. Para “mover” las abejas de un sitio a otro existen los colmenares trashumantes, realizados por el hombre, en madera u otro material, con la ventaja de poder moverlos de emplazamiento por circunstancias climáticas, de floración de especies florales según las estaciones del año, etc…y así obtener un mayor y mejor rendimiento de la explotación apícola.
          
Arnales de madera. Sos del Rey Católico,
  El diccionario de la R.A.E. define el vocablo arna como “vaso de colmena”, casilla hexagonal que junto con otras forma el panal de las abejas, avispas y otros insectos. Tomás Machín Jáuregui, en el “Diccionario del aviador” (ver)ya recogía esta palabra como una de las “palabras comúnmente utilizada en el lenguaje popular sosiense” definiéndola como “vaso de colmena fijista, en general de caña”.
            Sin duda, el hecho que Tomás Machín recogiera el vocablo, era por haber oído dicha palabra en numerosas ocasiones a los vecinos de Sos, pues por aquel entonces(mediados del siglo pasado) eran muchos los sosienses que se dedicaban a la apicultura como complemento a sus trabajos de agricultura y ganadería. De hecho son muchos los arnales o abejares que todavía pueden verse dispersos por la comarca de Sos.
            Igualmente, la práctica de la apicultura en Sos se ve reflejada también en la toponimia del lugar, en la que se encuentran reflejados hasta ocho topónimos relacionados con esta actividad: Abejas, Abejares, Abejar Alto, Abejar Medio, Abejar Bajo, Abejar Barranco, Abejar Fortunato y Abejar Carmen, indicándonos bien su localización relativa en el espacio bien su emplazamiento en un lugar o el nombre del poseedor del terreno o del abejar.
Tanto los abejares distribuidos por el término municipal de Sos como su toponimia nos indican la presencia de una actividad apícola bastante notoria en la zona, pero lamentablemente el abandono del medio rural en la segunda mitad del pasado siglo ha influído en que actualmente muchas de estas construcciones apícolas queden en desuso, unas mejor conservadas que otras, otras ya derruidas, pero ahí están, formando parte del paisaje rural sosiense, siendo testigos mudos del ingenio y esfuerzo de una agitada actividad que realizaron nuestros abuelos para aprovechar los recursos naturales de su entorno, pasando a formar parte del  recuerdo y a considerar estos abejares de gran valor etnográfico como parte que son de la arquitectura tradicional de las Cinco Villas.
Pero, aunque en la zona de Sos del Rey Católico la apicultura se ha quedado en una actividad meramente testimonial, en otras zonas de las Cinco Villas han sabido sacar mayor rendimiento a esta milenaria actividad. Sobre todo en las zonas de Tauste y Ejea, siendo la comarca de las Cinco Villas la mayor productora de miel de Aragón, con más de 100 apicultores y más de 9.000 colmenas distribuidas por todo el territorio cincovillés, con una producción aproximada de 1.500 toneladas de miel, aproximadamente el 7% de la producción nacional.
Según datos de la UAGA-COAG actualmente hay en Aragón más de 1.500 apicultores con una cifra aproximada de más de 110.000 colmenas.


BIBLIOGRAFÍA
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-MACHÍN JÁUREGUI, TOMÁS. Palabras comúnmente utilizadas en el lenguaje popular sosiense. Inédito. (Borrador de "El diccionario del aviador")
-RIVAS, FÉLIX. Arnales, banqueras y abejares. Revista “La magia de viajar por Aragón”, 5. Zaragoza, 2005.
En la web:
-Díaz y Otero, Ernesto y Naves Cienfuegos, Fco. Javier. Los colmenares tradicionales del noroeste de España. Açafa on line, nº 3. (2010)
-REGA. Registro General de Explotaciones Ganaderas. Censo apícola de España (2016)
-UAGA-COAG. Producción de miel en Aragón
-www.aragon.es.Historia de la apicultura en Aragón. Dpto. de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. Servicio de Estudios, Análisis e Información. Gobierno de Aragón
-www.arnaapicola.es. Colmenares de obra.

domingo, 2 de julio de 2017

HIMNO A LA VIRGEN DE VALENTUÑANA




            En el año 1900, el excelente músico y compositor Dn. Liborio Pérez creó el Himno a la Vírgen de Nuestra Señora de Valentuñana y que dedicó a una expedición de misioneros agustinos que partían del monasterio de Valentuñana rumbo a América.
            Durante algunos años el himno quedó “dormido” hasta que en el año 2003 la banda municipal de Sos lo recuperó y orquestó.
 
Vírgen de Valentuñana

CORO

A la Virgen de Valentuñana
entonemos un himno de amor,
que es la Reina de nuestros hogares
y nos brinda su amparo y favor.

ESTROFAS
A tus plantas tus hijos postrados
hoy te ofrecen su fiel corazón.
No deseches, oh Madre, su oferta.
No desoigas su ardiente oración.

Animados por santos deseos,
nuestras almas respiran fervor.
Hoy queremos, oh Madre, tus hijos,
coronarte con oro y amor.

LAS TUMBAS RECTANGULARES DE CASTILLO BARUES

Tumbas rectangulares en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
                   En Castillo Barues, sobre un cercano altozano en la base del monte del Castellazo, desde donde se divisa toda la pardina, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca.
                Algunos investigadores suelen asociar este tipo de sepulturas en piedra a las comunidades cristianas medievales, aunque según otros estudiosos los enterramientos en piedra podrían ser también de época romana e incluso anterior.
               

Las tumbas están excavadas en paralelo y tienen ambas la misma longitud.
                    El profesor Alberto del Castillo, prestigioso investigador de las sepulturas excavadas en roca, opina que las tumbas de piedra más rudas, menos elaboradas, como las sepulturas con forma rectangular, trapezoidal, de bañera o de ángulos redondeados, tienen la misma cronología y serían de los siglos VI-VII d.C., mientras que las antropomorfas, más evolucionadas, serían de los siglos IX-X d.C., asociadas a la repoblación cristiana del norte de la Península.
                Según esta teoría, las tumbas de Castillo Barués podrían datarse entre el siglo VI y VII de nuestra Era, pero también es cierto que no dejan de ser teorías y que no existen otros indicios o elementos que nos puedan desvelar la verdadera cronología de sendas sepulturas.
                No hay más tumbas por las cercanías de Castillo Barués, por lo que el hecho de que aparezcan estas tumbas tan aisladas, según Mario Jorge Barroca, estaría relacionado con un poblamiento pequeño y disperso, en contraposición a las grandes necrópolis existentes en núcleos de población agrupados.

Ranuras a modo de canalización rodean los nichos
Las dos tumbas tienen exactamente las mismas medidas, unos 172 cm de largo por 40 de ancho, y están excavadas en paralelo, una junto a otra, en una gran losa inclinada mirando hacia poniente. Aunque probablemente en su talla se buscó la disposición de la cabeza hacia el levante, esta orientación no es del todo completa, probablemente debido a que la situación de la roca, su inclinación, y el espacio a ocupar de los nichos impedía que su orientación fuera total y exacta.
Junto a los nichos, y bordeando su perímetro, existen talladuras a modo de ranuras o canalizaciones que debido a la inclinación de la roca vierten al exterior,a la ladera del monte, y que pueden indicar la función de evacuar líquidos corporales o el vaciado del agua de lluvia.

Cruz y signo tallados en una roca cercana a las tumbas


En otra losa de piedra cercana, más pequeña, a escasos metros de las tumbas, encontramos dos inscripciones talladas en la roca: una cruz, que podemos imaginar su significado, y un dibujo, signo, marca, símbolo o “garabato” con forma parecida a la letra griega gamma, del que se desconoce su significado.
           


    






BIBLIOGRAFÍA

-BARROCA, MARIO JORGE. “Sepulturas escavadas na rocha de entre Douro e Minho” Portugalia, Nova Serie, nº 31-32, pp. 115-182. Universidad do Porto (Portugal) 2010-2011.
-CASTILLO  YURRITA, ALBERTO del. “Cronología de las tumbas llamadas Olerdolanas” Actas del XI Congreso Nacional de Arqueología. Mérida, 1969. Zaragoza, 1970: Secretaría de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 835-845.
En la web:

-www.claseshistoria.com. Revista de Claseshistoria. Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales. Artículo nº 384, 15 de julio de 2013. Las sepulturas antropomorfas.  Roberto Rodríguez Violat.