domingo, 23 de abril de 2017

EL CINE LLEGA A SOS

El 28 de febrero de 1985 se estrenó en Zaragoza la película del director Luis García Berlanga titulada “la vaquilla”, considerada como uno de los filmes más caros del cine español.
Cartel de la peícula "La vaquilla"
El rodaje de la película, que trata el tema de la guerra civil española en clave de   “humor esperpéntico”, se realizó íntegro en Sos del Rey Católico, siendo sus actores principales Alfredo Landa, Adolfo Marsillach, Amparo Soler Leal, José Sacristán, Guillermo Montesinos, Violeta Cela, Juanjo Puigcorbe y el aragonés Gabriel Latorre, entre otros. También trabajaron como figurantes vecinos de la localidad, de la comarca y de la región. Un total de nueve mil quinientos extras, todos aragoneses, participaron en esta producción. Gentes de Ejea, Castiliscar, Sofuentes, Uncastillo, Luesia, Sádaba, Tauste, Bardenas, Ribas, Lobera y otros municipios cercanos llegaban cada día en autobús a Sos del Rey Católico para participar en las distintas escenas del rodaje. Durante casi 80 días, desde el 4 de agosto de 1984 hasta finales de octubre, el pueblo se transformó y retrocedió 80 años en el tiempo. Paseando por las calles encontrabas a un teniente, un alférez, sargentos, soldados rasos, jefes de la falange, manolas, curas,...; pintadas falangistas en las paredes de los edificios, rótulos antiguos de comercios, trincheras excavadas en los alrededores y otros atrezzos contribuían a trasladar a los visitantes a los años de la guerra civil, no saliendo éstos de su asombro.
La corporación provincial colaboró en la producción facilitando los medios de alojamiento e infraestructura, así como los vecinos de la Villa se volcaron en todo tipo de ayudas, ya fuera en facilitar el transporte de los actores a los distintos lugares de rodaje como el avituallamiento de comidas y refrescos o cualquier otra necesidad que surgiera.
El trato de los actores hacia los vecinos, y viceversa, en todos los días de rodaje fue de tal camaradería y armonía como si de otro vecino del pueblo se tratara, compartiendo los momentos de descanso de los rodajes en los bares de la localidad, tomando una cerveza o jugando una partida a las cartas. Guillermo Montesinos cuenta “... fue una experiencia inolvidable, por el trato que nos dispensaron los vecinos de Sos... “
La elección de Sos del Rey Católico para el rodaje de la película no fue al azar; su paisaje, lleno de mesetas y llanos, resultaba perfecto para acondicionar la acción y trasladarse a 1937.
Fotograma de "La vaquilla", con Alfredo Landa y José Sacristán.
El guión fue escrito en 1956 pero no pudo llevarse entonces a la práctica debido a la censura de la época. Berlanga quiso con esta película “romper una especie de santuario personal que tenemos cada uno de los españoles con este tema”.
La recaudación del estreno de la película se destinó a las obras de restauración del casco histórico de Sos, según expreso deseo de Berlanga.

Algunas anécdotas del rodaje.
 Con tanta gente participando en el rodaje de una película en un pequeño pueblo y durante 80 días consecutivos, no es de extrañar que se dieran anécdotas curiosas que quedarán en el recuerdo de quienes formaron parte activa de las mismas o de quienes las presenciaron u oyeron contar de sus vecinos. Como muestra podemos contar lo acaecido a una monja del pueblo que quería ver cómo se grababa una película, ya que nunca había visto rodar escenas y tenía que ser ese mismo día, puesto que al día siguiente tenía que dejar el pueblo y trasladarse fuera de Zaragoza. 
Coincidió que aquella mañana se grababa la escena donde Alfredo Landa y José Sacristán se bañaban desnudos en una pequeña balsa, y los miembros del equipo de rodaje prohibieron a la gente acercarse al lugar de grabación. Pero la hermana, acompañada de una amiga, consiguió pedir permiso y convencer a los productores para poder ver el rodaje de una de las escenas más divertidas y picaronas del film.
El actor Guillermo Montesinos comenta: “vivimos muchas experiencias y anécdotas con los vecinos, Yo compartí hasta mi perro, Ulises, quien se cruzó con una perrita del pueblo”. Del perro Ulises se acuerdan muy bien los vecinos de Sos.
Con las vaquillas pasó de todo. En un principio se pensó grabar con vacas bravas, pero resultó ser tarea imposible, era muy peligroso; luego se pensó en semi-dormirlas pero vieron que esa no era la solución, por lo que se optó por traer una vaca mansa. Esta era tan mansa que no tenía ni cuernos, por lo que los responsables del atrezzo le pusieron unos postizos.
La vaquilla. Fotograma de la corrida de toros en la Plaza del
Toro de Sos del Rey Católico
Otro día, en la plaza de toros, mientras se rodaba la escena de la fiesta, la vaquilla se escapó, con el consiguiente susto para todos los allí presentes y las consiguientes carreras delante de la vaca intentando no ser pillados por la res; el director de grabación, en vez de parar la misma, siguió grabando aprovechando la naturalidad y espontaneidad de la escena; no gritó por el megáfono aquella famosa palabrita que suelen usar los directores: “...corteeeeeen”...”. Fue una de las pocas escenas que no se tuvo que repetir, ya que salió de lo más natural.
En el palacio de Sada puede verse una exposición de fotografías del rodaje de la película, fotogramas del film y un audiovisual que recoge diversas opiniones de los protagonistas, extras y periodistas(ver)

Los arcos de la plaza del mercado de Sos convertidos en
dos locales comerciales en la ambientación del pueblo para 
el rodaje del spot publicitario de la lotería.
Años más tarde, en el año 2007, se volvió a elegir de nuevo la localidad de Sos del Rey Católico para el rodaje, no de otra película, sino del spot publicitario de la lotería de Navidad. Tampoco en esta ocasión la elección fue al azar; según palabras del propio director de producción, Jose Antonio Lozano, “... lo hemos elegido para grabar porque posee todos los encantos que buscábamos, aspectos que se potencian con la nieve y que lo relacionan con la Navidad.”
Desde primeras horas de la mañana del dos de octubre más de ochenta personas especialistas de la productora madrileña Spika, a las que se unieron 20 figurantes de la localidad y de Zaragoza, comenzaron a grabar imágenes generales de la Villa con una cámara-helicóptero (la pionera de los drones) procedente de Bélgica, “con la que se ha conseguido captar la esencia de esta bella localidad”, explicó José Antonio Lozano.
Todo el pueblo fue cubierto de nieve artificial; calles, casas y tejados mostraban un manto blanco; los figurantes, arropados con abrigos, guantes, bufandas y gorros, adelantaban figuradamente la dureza del invierno que estaba por llegar. Era parte del atrezzo de un anuncio que se rodaría también en otros puntos de la geografía española.
Tal y como sucediera en el rodaje de la película de Berlanga, todos los vecinos de la Villa se volcaron en este acontecimiento, colaborando y ayudando en todo lo que fuera necesario.
Andreas Muñoz es Ignacio de Loyola

Por último, en el año 2015, la villa de Sos fue de nuevo elegida para rodar varias escenas del biopic de producción filipina  “Ignacio de Loyola”, bajo la dirección de Paolo Crisostomo Arbiol Dy.
Los días 9 y 10 de julio varios rincones de Sos fueron seleccionados para ambientar el film sobre la vida de este místico personaje de la Edad Media, fundador de la Compañía de San Ignacio de Loyola. Así, lugares como el Portal de la Reina, la Lonja, el barrio de la judería o el castillo se convirtieron en escenarios naturales para el rodaje de varias escenas ambientadas en el siglo XV. Asímismo, una veintena de vecinos de Sos participaron como extras en el rodaje.

Tanto el rodaje de “La Vaquilla” y el de "San Ignacio de Loyola" como el anuncio de la “lotería de Navidad de 2007” han servido, entre otros acontecimientos y manifestaciones, como un elemento más de promoción turística y cultural de la Villa, además de la multitud de vídeos, reportajes, cortometrajes y documentales realizados, contribuyendo todos ellos  a proyectar y difundir la imagen de Sos en todo el territorio nacional e incluso fuera de nuestras fronteras.








           




       






sábado, 22 de abril de 2017

LAS VENTAS DE SOS. UN ALTO EN EL CAMINO


            En el siglo XVIII una maraña de caminos atravesaba la comarca de Sos para que los habitantes de la villa pudieran acceder a sus tierras de labor y localidades cercanas.Eran todos caminos de herradura, llamados así por ser únicamente aptos para el tránsito de caballos, mulas, burros y animales de tiro. Sólamente existía una carretera algo más ancha por donde podían transitar carretas y carruajes y que servía de enlace y comunicación con los pueblos cercanos para, a través de ella, poder llegar a las grandes capitales. Era la que comunicaba Sangüesa con Sos, y pasando por Uncastillo y Ejea, llegaba a Zaragoza por Zuera y Villanueva de Gállego (La actual salida por Remolinos no existía entonces.) 
          Los viajes, tanto en aquella época como en siglos anteriores, resultaban muy dificultosos, peligrosos y, sobre todo, largos, por lo que se decidió construir en los caminos determinados establecimientos destinados a dar posada a viajeros y arrieros, así como a sus caballerías. Estos establecimientos eran llamados ventas y estaban ubicados en puntos estratégicos de la carretera, cerca de los pueblos, en cruces de caminos o en las inmediaciones de los puertos por las dificultades y el largo tiempo que se invertía en atravesar los mismos.
 Existían otros establecimientos destinados a dar comida y descanso a los viajeros y arrieros en su azaroso camino, como eran las posadas, mesones, paradores o fondas, pero mientras estos se ubicaban dentro de las poblaciones, las ventas eran las únicas que estaban a pie del camino y siempre fuera del núcleo urbano, como así lo recoge el diccionario de la RAE en 1739: "Venta: Casa establecida en los caminos y despoblados para hospedage y passageros".
Las ventas siempre han existido en todos los caminos y vías de comunicación de la geografía española. La gente que pasaba por ellas resultaba ser de lo más variopinta: reyes, príncipes y personalidades con su séquito, comerciantes, arrieros, carreteros, quincalleros, correos de a pie y a caballo, buhoneros, feriantes, peregrinos, soldados, ladrones, matones, estafadores...y un largo etcétera de personajes. 

En cuanto a la atención de los venteros y al servicio ofrecido por los mismos, se sabe que en numerosas ocasiones las ventas eran motivo de quejas por parte de los clientes por el pésimo trato de los venteros hacia ellos, la falta de instalaciones idóneas,  pues muchas de ellas, debido a la pobreza de sus clientes, apenas disponían de camas, disponiendo de pesebres y pajares como único remedio contra el cansancio;otras quejas hacen referencia a la falta de higiene en las instalaciones y a los precios abusivos y casi siempre arbitrarios.De todos modos, la función principal de las ventas era dar seguridad y cobijo al caminante, porque muchas veces,en contra de lo que se piensa, era el propio viajero quien tenía que proveerse de alimentos.
Tomás Manuel Fernández de Mesa llegó a decir “que no se dedican a este empleo sino los que son vilísimos y que no se les da nada el ser tenidos por malos”, siendo de “poca fidelidad y propensión al hurto”. Igualmente, Cervantes nos describe la mala fama de los venteros en su magna obra Don Quijote de la Mancha.


No existe documentación alguna de las ventas que jalonaban los caminos de Sos y de las Cinco Villas, pero teniendo en cuenta el estancamiento producido en las vías de comunicación de la comarca desde la Edad Media hasta bien entrado en siglo XIX, es de suponer que no fueran muchas y probablemente no serían como nos las imaginamos actualmente, sino que seguramente fueran  viejas casas particulares de agricultores que daban cobijo por una noche al viajero que se presentara, probablemente en el mismo pajar junto a su caballería.

Hemos de recordar que desde la Edad Media Sos se había quedado en una economía cerrada, antigua y con una reducidísima actividad comercial. La mayor parte de las tierras se dedicaban a la ganadería extensiva, y el resto de ellas las utilizaban para el uso de una agricultura de autoconsumo, sin apenas excedentes, y con unos aperos, técnicas y rendimientos anclados en la Edad Media, por lo que las vías de comunicación, al no usarse apenas, se habían deteriorado de tal forma que era muy difícil transitar por ellas. Sólamente unos pocos atrevidos se veían obligados a caminar por estos dificultosos y peligrosos caminos.

Venta de Zapato. Sos del Rey Católico
Pero a mediados del siglo XIX la economía de las Cinco Villas comenzó a moverse, y con ella la actividad comercial, que traería el arreglo y la modificación de las vías de comunicación en toda la comarca, entre ellas la construcción en 1860 de la carretera Sangüesa-Gallur (actual A-127) para dar salida a los excedentes de producción de los pueblos cercanos a través del recién inaugurado ferrocarril Zaragoza-Alsasua, el primer tren aragonés, fijándose una estación en Gallur. El antiguo trazado de esta carretera se vio entonces modificado, que dejando a un lado Uncastillo, y pasando por Castiliscar, se dirigía a Zaragoza por Tauste y Gallur.

Es a partir de entonces cuando la toponimia de Sos nos desvela la existencia de ventas en la comarca, muy probablemente construidas en este período por el aumento del flujo comercial en la zona. En el término municipal de Sos se mencionan tres ventas, dos de ellas ubicadas en la nueva carretera que unía Gallur con Sangüesa, la actual A-127: en sentido Zaragoza, llegando al alto del puerto de Sos, se ubicaba la Venta de "Zapato", y bajando el puerto, antes de llegar a las casas de Novellaco, la Venta del "Majo". La tercera, la Venta de los Mudos, se ubicaba en el camino a Sofuentes, cerca de Mamillas, lugar con una actividad agrícola de relativa importancia en la zona en aquellos tiempos, siendo superficial y estructuralmente la más grande de las tres ventas citadas y la más antigua de todas ellas, documentada ya a principios del siglo XIX. Como se ve, las tres ventas estaban ubicadas junto a los caminos de tránsito, fuera de los núcleos poblacionales, mientras que en éstos se ubicaban las posadas. Se tiene constancia que la única posada existente en Sos a principios del siglo XX la llamaban "casa del Panilio", y en 1848 Madoz nos dice que en Sos había dos posadas.
 
Venta del Majo. Sos del Rey Católico.
Actualmente la venta del "Zapato" y la de los "Mudos" están totalmente en ruinas, pero todavía puede apreciarse la superficie que ocupaban estas ventas, así como también se puede distinguir, entre sus ruinas, la zona destinada al corral de entrada y los diferentes edificios anexos y dependencias que conformaban el conjunto. Únicamente la venta del "Majo" permanece en pie, totalmente rehabilitada y restaurada como edificio de apartamento rural, siendo testigo de un tipo de establecimiento que formó parte de la arquitectura tradicional de la comarca, si bien la morfología y estructuración actual nada tiene que ver ya con la original.

 Naturalmente, más ventas proliferaron por todo el territorio de las Cinco Villas, teniendo constancia, por ejemplo, de la Venta del "Muro", también en la carretera Sangüesa-Gallur antes de llegar a Sádaba, o la venta de la "Rosa", en el camino entre El Frago y Luna, o la del "Esclavo", entre Ejea y Tauste. 
Venta de los Mudos. Mamillas (Sos del Rey Católico)
No obstante, por los pocos restos que quedan en Sos y por las descripciones que se hacen de las ventas en documentos y escritos existentes, podemos decir, sin equivocarnos mucho en ello, que las ventas eran unos edificios que no se diferenciaban mucho de cualquier otra construcción agropecuaria de la zona, edificada con los materiales que da la tierra, y cerca de una fuente, pozo, río o manantial, condición indispensable para la supervivencia en su aislado emplazamiento.
El tamaño de las ventas dependía claramente del flujo de viajeros que pasaran por la zona. Sos era la zona de paso entre Navarra y los valles pirenaicos del norte de la comarca con la depresión del Ebro, lugar de paso indiscutible para acceder a Zaragoza y la zona oriental de la Península. El camino era largo y dificultoso, por lo que los viajeros que pasaban por Sos no eran muchos, sólo aquellos que por una circunstancia u otra se veían forzosamente obligados a realizar estos largos trayectos: algunos comerciantes, correos, feriantes....por lo que las dimensiones de estas ventas no eran tan grandes como las de otras zonas de España mucho más transitadas. A tenor de los restos de las tres ventas antes mencionadas podemos decir que se trataban de edificios de un máximo de dos alturas, y que el número de dependencias y distribución de edificaciones anexas variaba en función de los moradores de la casa, servicios a prestar y número de viajeros y animales a cobijar.

Venta de "Zapato" Acceso al corral de entrada(derruído)
Las ventas tenían el denominador común de poseer un gran patio o corral con los laterales cerrados donde poder albergar tanto los carros como las caballerías, con portón de entrada directa desde el camino, dotado de pozos, abrevaderos y pesebres. Alrededor del patio se edifican el resto de las dependencias del conjunto, cuya estructura y distribución era similar a la de un corral o casa de campo de la comarca.
Con la aparición del automóvil en el siglo XX empezaron a surgir las nuevas vías de comunicación. Se mejoraron los antiguos caminos y se modificaron y mejoraron los antiguos trazados (ver historia de las carreteras en Sos) 

Este rápido desarrollo de la comunicación vial, que permitía llegar al destino de una forma más rápida y cómoda, hizo caer en desuso el empleo de las caballerías para el transporte, y con ello la desaparición de las ventas, que perdían la función para la que fueron creadas, perdiéndose también una tipología arquitectónica única y singular vinculada durante siglos al camino y al viajero. 
            







BIBLIOGRAFÍA

-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza
-FERNÁNDEZ DE MESA, THOMAS MANUEL. Tratado legal, y político de caminos públicos y possadas. Ed. Josepf Thomas Lucas. Valencia, 1755.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edicción facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2016.
VV.AA. Los caminos de la historia de las Cinco Villas. VI Jornadas de estudios sobre las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1990. I.F.C. (C.E.C.V.)

"LA VAQUILLA" EN EL PALACIO DE SADA

     El 17 de marzo de 2017 se inauguró en el Palacio de Sada un espacio dedicado a la película del director Luis García Berlanga, “La Vaquilla”(ver). Dicho espacio ocupa una pequeña superficie en una de las dependencias del edificio, concretamente  la ubicada en su ala este, teniendo su acceso por la puerta pequeña del lateral de la fachada del Palacio.
En este "pequeño-gran museo" encontraremos una gran exposición de fotografías que se realizaron durante el rodaje de la película, así como otra extensa colección de fotogramas del film. Durante la visita podremos ver y oir a través de un plasma diversas opiniones de los protagonistas de la película, entrevistas a los extras que participaron en el rodaje, opiniones de críticos y periodistas y varios testimonios, entre ellos el del propio director Luis García Berlanga.
En palabras de la alcaldesa de Sos, Mª José Navarro, con la inauguración de este espacio “se completa la ruta compuesta por el conjunto escultórico de las 12 sillas ubicadas en zonas que fueron escenario de la película”(ver)

      La creación de este espacio cinematográfico forma parte de la iniciativa del proyecto Film-Set de la Universidad de Zaragoza, financiado por la Unión Europea, para impulsar el turismo aragonés basado en el cine dentro de una ruta europea, en el que, además de La Vaquilla, se han elegido otras cuatro películas rodadas en otros municipios y escenarios de la geografía aragonesa.
      Dicho proyecto pretende que la ruta sea representativa de la inspiración de los cineastas para elegir determinadas ciudades y paisajes europeos para rodar sus mejores películas, y de esta forma representar cómo el patrimonio común europeo, la historia, las tradiciones, y los ambientes sociales y culturales se reflejan a través de una estructurada red de localizaciones emblemáticas cinematográficas.

 
Palacio de Sada. En primer plano puerta de acceso al espacio dedicado a la película "La Vaquilla"
       









BIBLIOGRAFÍA


-En la web:

-https://ucc.unizar.es. El proyecto Film-Set de la Universidad de Zaragoza.

miércoles, 19 de abril de 2017

LA RUTA DE LA VAQUILLA

Panel informativo de la "Ruta de la vaquilla" en Sos, a la entrada del pueblo.


Luis García Berlanga, en la subida al castillo de Sos
Prácticamente Sos carece de mobiliario y decoración urbana.
Además de la escultura “Unión de dos mundos”(ver), ubicada frente al Palacio de Sada, otros elementos decorativos de la Villa  bastantes recientes se instalaron a finales del año 2009: son una escultura del director de cine Luis García Berlanga, ubicada a los pies de la iglesia junto a la entrada del túnel del Perdón, realizada en bronce por el escultor madrileño José Luis Fernández, con fundición en Torrejón de Ardoz,  más doce sillas, del mismo material, haciendo alusión a las escenas más características de la película “ La Vaquilla”, y repartidas por distintos puntos de la Villa, rindiendo así homenaje al director, guionista y actores que intervinieron en el film de esta espectacular película rodada íntegramente en Sos del Rey Católico en el año 1984.(ver)
Tanto la escultura como las sillas se colocaron en conmemoración del 25 anniversario del rodaje de la película, ubicándolas en diversos lugares y rincones de la villa que sirvieron de escenario para la grabación de las diferentes escenas, y de esta forma hacer un recorrido por toda la villa en lo que se conoce como "la ruta de la vaquilla"
 A continuación detallamos la ubicación de dichas sillas, el nombre de la persona a quien está dedicada y la leyenda que consta escrita a su pie, reflejando, en el caso del guionista y del productor, alguna de sus alusiones o dedicaciones sobre la película, y en el caso de los actores frases usadas en distintos momentos del film y, entre paréntesis, el nombre por el que era conocido el protagonista en la película.

Entrada a la Villa(junto a la carretera)
·   Junto a la cabina de teléfono. Silla genérica dedicada a la película “La Vaquilla”. Rótulo: “A todos los personajes e instituciones que hicieron posible el rodaje de La Vaquilla en esta villa en 1984.”
·   Junto a la fuente. Silla dedicada a Rafael Azcona, guionista. Rótulo: “Abajo quedan, mondos y lirondos, los huesos de la vaca”.
·   Junto al Portal de Zaragoza. Silla de Alfredo Matas, productor. Rótulo: “Gracias a su tesón fue posible el rodaje de La Vaquilla, la película más cara del cine español hasta 1984”

Silla de Amparo Soler Leal,
junto al Portal de la Reina
Portal de la reina
·   Silla dedicada a Amparo Soler Leal (actriz) Rótulo: “Pero, ¡Si es un teniente! Yo, como no le había visto las estrellas… Adelante, mi teniente, usted gratis…y espero que no me denuncie” (Adela)

Puerta oeste de la iglesia
·   Silla de Adolfo Marsillac (actor). Rótulo: “Pues sí, señor comandante, sin que yo quiera enmedarle la plana a nadie, y menos a ustedes los militares, Dios me libre, yo creo que esta guerra está durando demasiado” (el marqués)
·   Silla de Agustín González (actor). Rótulo: “¿Todo bien, marqués?” (Comandante)

Sillas de Alfredo Landa y José Sacristán,
en la subida al castillo de Sos.
Subida al castillo
·   Silla de Alfredo Landa (actor) Rótulo: “¿Has visto, teniente? Aquí, en pelota, ni enemigos ni nada… Hasta te invitan a desayunar” (Sargento Castro)
·   Silla de José Sacristán (actor) Rótulo: “No digas ¡Por Dios!...!que somos rojos! (Teniente Broseta)
· Silla de Guillermo Montesinos (actor) Rótulo: “ ¡La viña,… se han cargado la huerta de mi suegro, me cago en la madre que los echó!...Ha sido la artillería…!la nuestra, ha sido la nuestra…Hijos de puta!” (Mariano)
·   Silla de Santiago Ramos (actor) Rótulo: “Joder, qué suerte…! Se ha muerto! ¡Que conste que yo iba a hacer la faena! ¡Pero se ha muerto!”(Limeño)

Sillas de Juanjo Puigcorbé y de Violeta Parra,
en la plaza del mercado, cerca del Parador de Turismo.
Plaza del mercado
·   Silla de Juanjo Puigcorbé (actor) Rótulo: “Que no, que lo empapelo… primero lo empapelo…” (Alfredo)
·   Silla de Violeta Parra (actriz) Rótulo: “ Piensa lo que quieras…pero si no dejas que se vaya, yo ni me subo al caballo ni pido la llave ni te vuelvo a ver en mi vida. ¿Has oído? (Guadalupe)
A los pies de la iglesia, y junto al túnel del Perdón, se encuentra la estatua del director Luis García Berlanga, cuyo rótulo reza: “Yo, las únicas trincheras que creo que deben existir son entre el hombre y la mujer” (L.G.Berlanga. 1989)


El baile de las sillas
En junio del año 2013 el Ayuntamiento decidió reunir la estatua de Berlanga y las 12 sillas en un mismo lugar, con el fin de reducir el largo paseo que había que dar para recorrer todas las esculturas repartidas por la villa. La nueva ubicación de todo el conjunto (Berlanga y las doce sillas), fue en la entrada de la villa próxima al Portal de Zaragoza.
Reagrupamiento de las sillas a la entrada de la villa.(heraldo.es)

Ya en el año 2015 nuevamente el Ayuntamiento decidió distribuir las sillas por el entramado urbano de la Villa, devolviéndolas a su primitiva ubicación.

Tras este baile de sillas, al estilo del más puro berlanguismo, las sillas se volvieron a instalar en su primer emplazamiento, excepto dos: la del guionista Rafael Azcona y la del actor Santiago Ramos, que se han ubicado en el portal de Jaca; la genérica de la película se desplazó unos metros sustituyendo a la ocupada por Rafael Azcona, quedando vacío su primitivo emplazamiento junto a la cabina de teléfono, y en la subida al castillo ahora hay una menos, la de Santiago Ramos.


Nueva ubicación de las sillas de Santiago Ramos y Rafael Azcona, en el Portal de Jaca.


Como colofón a esta ruta, en marzo del 2017 se inauguró en el Palacio de Sada un espacio dedicado a esta película que tanto marcó la vida de los sosienses(ver)