martes, 7 de febrero de 2017

EL HOSPITAL DE SOS


Se tiene constancia documentada de un hospital en Sos al menos desde el siglo XV.
Actualmente entendemos por hospital un gran edificio en el que varios médicos de diversas especialidades atienden y sanan a los enfermos ingresados, realizándoles multitud de pruebas, disgnósticos, curas y operaciones, todo ello con el máximo rigor e higiene. Estos centros sanitarios pueden ser privados o sufragados con fondos públicos.
        Los hospitales de la Edad Media nada tienen que ver con estos modernos centros hospitalarios. Etimológicamente, la palabra hospital deriva del latín “hospes” (huésped, visita), para transformarse en “hospitalía”(lugar de visitas, de huéspedes) Derivados de este latinismo son las palabras hospedería, hospitalidad, hospedaje, hostería, hostal u hotel, es decir, un lugar en el camino en el que se daba hospedaje al viajero o peregrino. Más adelante, ya en el siglo XV toma la connotación de “asilo para necesitados y pobres”, y es a partir del siglo XVI-XVII cuando se va acercando al significado actual, según van avanzando los logros en el campo de la medicina, avances que poco a poco se van aplicando a los enfermos hospedados.
En los siglos XII y XIII muchos de los hospitales dependían de los monasterios, donde solían tener una sala destinada únicamente a prestar auxilio a los visitantes, pero al aumentar el flujo de peregrinos hubo que habilitar más espacios para ellos, por lo que en muchos municipios, y sostenidos por el concejo, se habilitaron casas vecinales para tal menester.
A partir del siglo XIII se levantaron edificios, generalmente de planta basilical, con las camas dispuestas en las naves laterales, cuya función fue expresamente la de atender a los necesitados. En el siglo XV comenzaron a edificarse de planta cuadrangular, con un patio central, iglesia, cementerio, y diversas dependencias para separar los hombres de las mujeres o agrupar a los enfermos según sus dolencias.
Como hemos dicho al principio, en siglo XV existía en Sos un hospital. Este hospital daba cobijo, atención y cuidados tanto físicos como espirituales a vecinos pobres de la villa, viudas, mendigos,desamparados, transeúntes y peregrinos. No hay que olvidar que un ramal secundario del camino de Santiago pasaba entonces por Sos, por lo que los peregrinos encontraban en este establecimiento algo de comida, cama y la necesaria caridad que requería la particular situación de cada uno, aunque la atención que recibían los visitantes en Sos debía ser muy precaria si tenemos en cuenta algún documento de entonces.
          En aquella época era bastante frecuente que en las mandas piadosas de los testamentos se dejase alguna pequeña cantidad de dinero, y sobre todo ropa, para el centro hospitalario, especificándose que debían ser para servicio de los pobres de la villa, tal y como se aprecia en una de las últimas voluntades de Elvira de Artieda en su testamento de 1492, en el que dice:” item quiero e mando sian dados para el spital de la dita villa para honrar las camas de los povres que en aquel se receptaran dos linçuelos d´estopa”[1].
Un siglo después, ante las tiranteces políticas del momento con Francia, y con motivo de un posible enfrentamiento bélico con el país vecino, Felipe II ordenó desplazar a Sos hasta 10 compañías de infantería y caballería, y con ellas una asistencia sanitaria adecuada, por lo que fue preciso crear en la villa un pequeño hospital. No sabemos si se utilizaron las instalaciones del hospital que poseía la villa, pero los datos que poseemos hacen más bien pensar que se trataba de la creación de un hospital de campaña destinado a tal efecto, pues el Administrador General designaba un mayordomo al frente del mismo ayudado por un grupo de personas para atender a los enfermos. De todos modos, tanto el médico como el boticario de este centro hospitalario eran del propio Sos y desempeñaban su trabajo sin recibir una remuneración fija, sino en función de los trabajos realizados.
Además, este hospital era administrado conjuntamente con el de Uncastillo, y su mayordomo era el Ldo. Salinas, siendo el médico el Dr. Molina y boticario Alonso de Artieda[2]. Se instalaron en Sos y en Uncastillo por ser zona mejor situada y haber “trigo y cebada para sustentar las acémilas” y a la tropa. El gasto originado por el Licenciado Salinas ascendía a 23.256 mvs, y el de Alonso de Artieda a 22.440 mvs.[3]
Médico, boticario, enfermeros y salarios no podía permitíselo el hospital de Sos, que se mantenía únicamente gracias a las aportaciones vecinales.
Ya a principios del siglo XIX, y con una connotación más cercana a lo que es un hospital tal y como lo entendemos hoy, Mateo Suman indica que la villa posee (sic) “una casa hospital, bastante capaz para la curación de personas de ambos sexos, en sus enfermedades y dolencias, con su iglesia y oratorio, titulado de San Miguel, cuyo patrono, y administrador de sus rentas es el mismo ayuntamiento” [4]
Actualmente no quedan restos del hospital, pero ¿Dónde estaba ubicado en la villa? Aunque todavía no sabemos con exactitud el lugar donde se encontraba, sí podemos hacernos una idea bastante aproximada de su localización a tenor de la crónica que nos dejó Espoz y Mina tras su pertinaz y virulento ataque, en su afán de liberar la villa, contra las posiciones francesas  que habían tomado Sos en 1813:
“Los franceses habían hecho en esta población un cuartel, tomando dos edificios contiguos, que eran el hospital y el granero de la villa, divididos por un grande torreón de piedra, de excelente construcción…este cuartel, muy fuerte por naturaleza, por ser su base o cimiento de peña viva…dominaba todo el pueblo, cuya situación es sobre un monte cortado…” Con el fin de atacar la fortaleza también desde el lado opuesto situó “…una nueva batería en las Eras Altas…y otra en la cima del monte llamado Paso de las Adoberías…”
De las tres minas que colocó Espoz en Sos sólo explosionó una: ”El día 1º de marzo a las 8 de la mañana dí fuego á la mina, y voló un ángulo del hospital y toda la pared que daba al mediodía…”
Con estos datos y los de su posición en el terreno donde ubicó las piezas de artllería ("… sobre el camino que va a la villa de Uncastillo, en el alto de Zafranal y campo de Zapata...") podemos asegurar sin temor a equivocarnos que el hospital estaba ubicado entre el  portal de Jaca y la iglesia de San Esteban, muy cerca de ésta.
De lo que sí tenemos certeza es de la total destrucción del hospital tras los ataques de Mina, quien él mismo narra en sus memorias cómo quedó el pueblo tras sus ataques, indicándonos de nuevo otra orientación sobre su ubicación: "…La fábrica entera del Hospital público que existió dentro del castillo y constaba de diferentes piezas con su iglesia, graneros, etc., todo en tierra sin aprovechamiento alguno..”.
Debido a esta destrucción Sos estuvo sin hospital algunos años, existiendo la probabilidad de destinar las abandonadas instalaciones del convento de Valentuñana,tras la desamortización de Mendizábal, para uso de actividades hospitalarias, según  un decreto de 15/12/40 por el cual el Gobierno concedió un plazo a Ayuntamientos y otros organismos para que solicitaran la entrega de locales de conventos con miras a destinarlos a fines de utilidad pública. A lo largo de 1841, la Diputación Provincial fue emitiendo una serie de dictámenes (normalmente favorables y que remitía a la Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda) a las peticiones de los Ayuntamientos de manera que una buena porción de edificios serían cedidos por la Dirección General de Rentas a las entidades locales. En el legajo IX-570 del A.D.P.Z. se halla la resolución  relativa al convento de Valentuñana:
SOS (22-2-41)- Se suspende momentáneamente el dictamen favorable sobre el convento extramuros de los Carmelitas descalzos que se quiere dedicar a hospital. El edificio no ha tenido licitador hasta la fecha en las subastas de venta y la necesidad de hospital venía dada porque la villa había sido privada del que tenía "en la Guerra de la Independencia, mediando la circunstancia de haber sido destinado a hospital militar en esta guerra y también como cuartel para el paso de tropas" (Espoz y Mina utilizó el convento de Valentuñana como cuartel general y hospital de sangre durante la guerra de la Independencia)
Pero el convento fue finalmente adquirido por cuatro familias de Sos que lo destinaron a usos agropecuarios, por lo que el ayuntamiento decidió levantar de nuevo el ruinoso hospital de la villa, del que tenemos nuevas referencias en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de Pascual Madoz de 1848, en el que reseña que Sos tiene  "un hospital civil de Caridad sin renta alguna y que depende sólo de la limosna de los vecinos”, aunque en realidad tenía que ser soportado por el ayuntamiento, según mandato de la Constitución de Cádiz de 1812 y de la Ley de Beneficiencia de 1822, siendo controlado y gestionado por una "junta de Beneficiencia" nombrada al efecto y ofreciendo atención y cobijo a "enfermos pobres, forasteros, transeúntes y a la humanidad desvalida"; pero lo cierto es que el hospital pasaba auténticas penurias por las escasas rentas municipales y fueron, como bien reflejó Madoz, las limosnas y ayudas de los propios vecinos quienes mantenían el hospital.
Placa de cerámica antigua en la calle de la Salud. Sos del Rey Católico
Las últimas noticias que tenemos del hospital datan de 1853. En el libro de visitas de 20 de febrero a 1 de julio de 1853, que se conserva en el Archivo de la Catedral de Jaca, existe un cuestionario al que deben contestar los sacerdotes visitados, y en el punto nº 17 se pregunta si existe en el pueblo alguna Casa de Misericordia u Hospital para vecinos o forasteros enfermos o peregrinos. La respuesta a este punto de los sacerdotes de Sos es que en el pueblo “hay un hospital, se mantiene con las limosnas de los fieles, y  décimas de Arbe y Ceñito; lo Administra el Ayuntamiento; se admiten los enfermos de la villa y transeuntes
Después de este año ya no tenemos noticias del hospital. Unicamente quedó en la toponimia urbana, y como recuerdo del mismo, el nombre de una calle en las proximidades de su supuesta ubicación, que bien nos puede justificar su existencia en el lugar.
          Hasta mediados del siglo XIX, por una Real Orden de 30 de noviembre de 1858, no se rotularon las calles que componían una localidad. Hasta entonces los nombres que se les daban era el reflejo de la ubicación en ellas de un determinado gremio de profesionales, del desarrollo de una actividad concreta(Tejerías), del domicilio de un vecino notable o muy conocido en la comunidad(Bueno), de un edificio de interés para los vecinos(Torre), del recuerdo de un hecho histórico, milagroso o legendario(Mudo), o simplemente por la coincidencia de alguna circunstancia curiosa o habitual de cualquier índole(Mentidero, Viento).
Calle de la Salud en su salida hacia la iglesia de San Esteban
. Sos del Rey Católico
          Con el paso de los años los nombres de las calles de Sos han ido cambiando por diversos motivos, uno de ellos es por la desaparición del negocio, edificio o lugar al que se accedía a través de ella y al que debía su nombre, como la calle de la Fuente Alta, que cambió su nombre al desaparecer el manantial. Pero todavía quedan unas pocas calles en Sos que conservan su primitiva y popular denominación, incluso antes de su primera rotulación de 1858 y aunque ya no exista el edificio que dio nombre a la calle, como queriéndonos recordar lo importante que fue para la villa, en su momento, la existencia del mismo. Tal es el caso de la calle de La Salud, denominación otorgada en muchos pueblos de España a las calles por las que se accedía al hospital del municipio, indicando el buen estado de bienestar y la ausencia de enfermedades que obtendremos siendo atendidos en él.
         Como antes se ha dicho, no sabemos con exactitud dónde estaba ubicado el hospital de Sos, pero tras los detalles que nos ha dejado Espoz y Mina, y haciendo caso a la toponimia urbana, pues resulta impropio e inadecuado que en una calle llamada “de la salud” no existiera este centro hospitalario, del mismo modo que la calle “del horno” se llama así por ubicarse en ella una panadería o la calle "Tejerías" por albergar una industria artesanal dedicada a la fabricación de tejas, supuestamente el hospital se ubicaría al final de la calle de la Salud, cerca de la iglesia de San Esteban, bajo sus ábsides, tal y como lo narra el General Mina.
La calle de la Salud termina bajo los ábsides de la iglesia de San Esteban, posible ubicación del hostital de Sos.





[1] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 450 B, ff. 4v-5v.
[2] A.G.S Contaduría mayor de cuentas. 2ª época, leg. 950
[3] Manuel García Rivas.”El apoyo sanitario a las tropas del Ejército Real en Aragón (1591-1592)” R.H.J.Z 65-66, pp.15-36.
[4] Suman, Mateo. Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón





BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2012.
-ESPOZ Y MINA, FRANCISCO. Memorias del General D. Francisco Espoz y Mina. Publicadas por su viuda Dña. Juana María de Vega. Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra. Madrid, 1851.
-GARCÍA RIVAS, MANUEL. “El apoyo sanitario a las tropas del Ejército Real en Aragón (1591-1592)” R.H.J.Z. 65-66, pp.15-36.
-GUIRAO LARRAÑAGA, RAMÓN. Las Cinco Villas de Aragón durante la guerra de la Independencia Española (anales 1808-1814) Asociación Cultural “Los Sitios de Zaragoza” I.F.C. Zaragoza, 2007.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-SUMAN, MATEO. Apuntes para el Diccionario Geográfico del Reino de Aragón. Partido de Cinco Villas. Según el ms. 9-5723 de la R.A.H. de 1802. Edición de Josefina Salvo Salanova y Álvaro Capalvo Liesa. I.F.C., D.P.Z. 2015.
-UBIETO ARTETA, AGUSTIN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2016.