domingo, 9 de octubre de 2016

FERNANDO EL CATÓLICO, UN TACAÑO. LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITAN

Se dice que Fernando el Católico era tacaño, tanto en su casa como en el gobierno.
Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.
En este sentido la leyenda cuenta una famosa historia en torno a las relaciones entre el monarca y Gonzalo Fernández de Córdoba, conocida como las “Cuentas del Gran Capitán”.
En una ocasión, cuando supuestamente el rey le pidió que justificara los gastos realizados como virrey de Nápoles, Gonzalo, ofendido por la ingratitud del rey  y conocedor de la tacañería del monarca,  haciendo gala de su característica sorna, le enseñó una lista de las desorbitadas cantidades que había gastado, así como de los absurdos destinatarios de las mismas y las disparatadas compras realizadas, todo ello, por supuesto, en beneficio exclusivo del rey.
La lista reflejaba:  200.736 ducados y 9 reales para pagar a frailes, monjas y pobres para que rezaran a Dios por sus victorias; 100 millones por picos, palas y azadones para enterrar los muertos del adversario; 100.00 ducados en pólvora y balas; 100.000 ducados en guantes perfumados para preservar las tropas del mal olor de los cadáveres de los enemigos tendidos en el campo de batalla, 170.000 ducados en poner y renovar campanas destruidas con el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo; 50.000 ducados en aguardiente para la tropa en un día de combate; 1.500.000 ducados para mantener prisioneros y heridos; un millón en misas de gracias y Te Deum al Todopoderoso; tres millones en misas para los muertos; 700.494 ducados en espías y escuchas, y 100.000 ducados por mi paciencia en escuchar ayer que el rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino.
El monarca comprendió la “indirecta” y, avergonzado, no volvió a hablar del tema.
La historia, de cuya veracidad no se tienen pruebas, servía para poner de manifiesto el generoso desprendimiento del noble militar frente a la mezquindad del monarca, reflejando la imagen negativa que se llegó a crear en torno a un rey nada agradecido con sus vasallos, por mucho que a estos les debiera.
Actualmente la expresión de “las cuentas del Gran Capitán” se utiliza como “frase hecha” para calificar de exagerada una relación de gastos con el fin de ridiculizar una explicación pedida por algo a la que no se tiene derecho.
Y a pesar de la supuesta tacañería de Fernando, el rey murió pobre y endeudado.






BIBLIOGRAFÍA
-www.abc.es. Las cuentas del Gran Capitán
-www.gibralfaro.uma.es. Las cuentas del Gran Capitán, por José Antonio Molero.