domingo, 30 de octubre de 2016

EL ATENTADO CONTRA FERNANDO EL CATÓLICO

Los Reyes Católicos y sus tres hijas, Isabel, Juana y Catalina, entraron solemnemente en la ciudad de Barcelona el 24 de octubre de 1492. La familia real recorrió las calles engalanadas entre aclamaciones del pueblo y luciendo sus más ricas galas, decidiendo permanecer unos meses en la ciudad.
El 7 de diciembre, Fernando II se encontraba en la plaza del Rey preparado para impartir justicia entre su pueblo, cuando inesperadamente un hombre se abalanzó sobre él por la espalda y le dió una gran cuchillada en el cuello. Sus mozos de espuelas, Salcedo y Ferrol, pararon la caída del monarca y lo protegieron de una posible segunda agresión. El rey consiguió desviar la trayectoria del arma y gritó: “¡Santa María, valme! ¡traición, traición!”. Andrés Bernáldez nos lo cuenta de esta manera en sus Memorias del reinado de los Reyes Católicos:
Manuscrito de la época donde se relata el atentado al Rey
“... E allegóse a cerca d’el, por detrás, aquel traidor e dapñado onbre; e así como el rey acavó de departir con el tesorero, abaxó un paso para cavalgar en su mula, e él que tenía, e el traidor que tirava el golpe con un alfange o espada cortancha como la fasta tres palmos. E quiso Nuestro Señor milagrosamente guardarlo; que si le diera antes que se mudara, tajárale por medio la cebeça fasta los honbros; e como se mudó, alcançóle con la punta de aquel mucrón una cuchillada desde encima de la cabeça, por cerca de la oreja, el pescueço ayuso fasta los honbros, en que le dieron siete puntos. E como el rey se sintió herido púsose las manos en la cabeça e dixo: “¡Ó, Santa María, y valme!” E començó de mirar a todos e dixo:” ¡Ó, qué traición! ¡Ó, qué traición!”[1]
Fernando, al ver que sus fieles se lanzaban a dar muerte al agresor les dijo: “no le matéis”. Debía saber si había alguien más detrás del atentado. Si se trataba de una conjuración también los otros miembros de la familia real corrían peligro; el rey ordenó que se reforzara la vigilancia y se preparase una flota para evacuar a la familia real, si fuera necesario. Después subió a su caballo para que todos supiesen que seguía vivo, pero la gravedad de su herida le obligó a regresar a palacio para ser atendido por los médicos. Nada más saber la noticia, la reina, llorosa y muy alterada, fue a ver a su esposo, y mientras, por las calles se extendía el rumor de una traición francesa, navarra o castellana.
Sin embargo, poco después se concluyó que el agresor había sido un ejecutor aislado, un campesino perturbado, llamado Juan Canyamás y que el ataque no tenía ningún trasfondo político, ya que decía haber escuchado al Espíritu Santo y que lo había hecho por “mandato de Dios”.
 Los consejeros del rey le aplicaron un castigo ejemplar, con crueldad y ensañamiento, un tormento largo y público. Fue conducido desnudo sobre un carro de leña, atado como si lo fuesen a crucificar y descuartizado vivo en diversos puntos de la ciudad. En cada parada le cortaban una parte de su cuerpo, desmembrándolo hasta extraerle el cerebro, lapidar sus restos y quemarlo en la hoguera. Esta muerte cruel tuvo lugar sin la aprobación del rey, habiéndolo decidido los consejeros durante la pérdida de conciencia del monarca a causa de las fiebres. Fernando II, al saber que el atentado fué obra de un perturbado mental, se había mostrado misericordioso y le había otorgado el perdón, pero ya era demasiado tarde para Canyamás.







[1] Bernaldez, Andrés. Memorias del reinado de los Reyes Católicos, p. 266.




BIBLIOGRAFÍA



BERNÁLDEZ, ANDRÉS. Memorias del reinado de los Reyes Católicos. Ed. M. Gómez Moreno y J. de Maza Carriazo. R.A.H. Madrid. 1962.
-Reyes y Reinas de Aragón. Coleccionable Heraldo de Aragón, p. 248.
En la web:
-www.diposit.ub.edu. Cataluña en el marco de un hecho histórico: El atentado contra Fernando II de Aragón a finales de 1492 en Barcelona. José Luis Moreno Sáenz. U.B. Facultad de Geografía e Historia
-www.el correo.com. El atentado contra Fernando el Católico. Javier Muñoz, 28/07/2013