sábado, 30 de abril de 2016

EL COLLAR DE BALAJES DE LA REINA ISABEL


La reina Juana Enríquez poseía un precioso “collar de balajes”[1], propiedad de su esposo Juan II, que contenía siete grandes rubíes engastados en oro además de ocho preciosas perlas con forma de pera que valía una fortuna en aquella época. También se dice que contenía una piedra que había pertenecido al rey Salomón.
 En el momento del matrimonio de Dña. Isabel con su hijo Fernando, Juana Enríquez le regaló el valioso collar a Isabel como regalo de bodas.
Poco lució el cuello de la reina Isabel tan preciada joya, pues el collar no paró de pasearse entre oficinas de banqueros y prestamistas para ser empeñado siempre que surgía alguna dificultad económica...¡y no fueron pocas!, quedando en la ciudad de Valencia, como así está documentado, en depósito y reserva para cuando el Estado lo necesitara, junto con otras joyas, en el año 1468. Al año siguiente las desempeñaron, para volverlas a empeñar, también en Valencia, en 1489. Con posterioridad se sabe que en 1497 el collar de balajes lo regaló la Reina Católica a la princesa Dña. Margarita de Austria cuando se casó con el príncipe D. Juan de Castilla, según consta en la lista de regalos que se conserva en la Biblioteca Nacional (Ms. G. 62, fol. 233)[2]




[1] Balaje: Rubí de color rojo muy oscuro, con reflejos violáceos.
[2] Dávila y Collado, Manuel. “Tres documentos inéditos referentes al matrimonio de los Reyes Católicos: 1468, 1469 y 1470." www.cervantesvirtual.com







BIBLIOGRAFÍA

-CARRASCO MANCHADO, ANA ISABEL. Isabel I de Castilla y la sombra de la ilegitimidad. Sílex Ed. Madrid, 2006
-PRIETO CANTERO, AMALIA. “¿Dónde están el collar de balajes y la corona rica de la Reina Católica?” Estudios Genealógicos, heráldicos y nobiliarios en honor de Vicente de Cadenas y Vicent, pp. 197-222. Instituto Salazar y Castro (C.S.I.C.) Madrid, 1978.
En la web:
-wwwcervantesvirtual.com. Danvila y Collado, Manuel. "Tres documentos inéditos referentes al matrimonio de los Reyes Católicos: 1468,1469 y 1470"




















domingo, 24 de abril de 2016

SOS Y EL ARCIPRESTAZGO DE LA VALDONSELLA


En los primeros siglos de nuestra Era, en el Sur de los valles del Pirineo y en las llanuras de las Cinco Villas los hispano-romanos harán posible la implantación del cristianismo y el nacimiento de obispados como el de Huesca, que estaba llamado a controlar la zona del Pirineo Central, pero la extrema dificultad de las comunicaciones y el aislamiento que vivía tanto el territorio de Sos como toda la zona de la Valdonsella, allá por los ss. VII-VIII, provocaron que el paganismo perviviera hasta avanzada la Edad Media.
La Valdonsella formó parte del reino de Pamplona desde su origen en el año 824. Cuando los musulmanes tomaron la Valdonsella, allá por el año 862, las cosas no cambiaron mucho respecto a los siglos anteriores, pues se limitaron a establecer un dominio político en las zonas más estratégicas y ni siquiera se adentraron por los valles.
Huesca siguió siendo la sede del poder y en ella residió el Obispo de estas tierras hasta que la convivencia entre cristianos y musulmanes se rompió en el siglo IX, lo cual obligó al obispo a buscar refugio en los valles pirenaicos, y la iglesia de Pamplona, con la Valdonsella recuperada a los musulmanes por el rey pamplonés Sancho Garcés en el 911, se refugió en el monasterio de Leire, convirtiéndose este cenobio en el centro espiritual de todas las tierras cristianas de Aragón y Navarra en un amplísimo radio desde su ubicación. Es entonces cuando se dan cuenta que quedaban amplias zonas sin cristianizar y que era necesario acometer una tarea de evangelización para llevar la Buena Nueva a todas esas gentes que hasta ahora habían permanecido prácticamente incomunicadas.
 Navardún, sede del primer arciprestazgo en la Valdonsella, donde la mitra de Pamplona
poseía iglesia, castillo, villa y tierras colindantes
En documentos conservados en el archivo parroquial de Uncastillo se insinúa que la zona de la Valdonsella, remotamente, fue un partido independiente en lo eclesiástico, exento o “nullius diocesis”, regido por un arcipreste con autoridad “cuasi episcopal”, hasta que suprimido su título colativo fue incorporado a la mesa episcopal, iglesia y diócesis de Pamplona. Si consideramos que todos los documentos religiosos que poseemos de los siglos posteriores referentes a esta provincia eclesiástica están fechados en Navardún, no sería muy aventurado el poder decir que este primer arciprestazgo constituyó su sede en este municipio[1]. No existe ninguna fecha que nos indique cuándo perdió el arciprestazgo su soberanía, pero otros documentos nos orientan que fue hacia finales del siglo X, puesto que a medida que la reconquista avanzaba, como los dominios espirituales eran cada vez más grandes, el obispo de Pamplona, Galindo, tras ver que la dificultad del terreno y las diferencias entre la población hacían muy compleja su asistencia pastoral,  creó necesario realizar una división de estos dominios con el fin de poder llevar con total eficacia el gobierno de los mismos y consagró en el año 922 tres nuevos obispos entre los que dividió su territorio. Una de estas primeras divisiones fue el Arciprestazgo de la Valdonsella, puesto que en el año 1027, Sancho III el Mayor señala los límites de la diócesis de Pamplona desde la peña Punicastro y Marañón hasta el Ebro, y siguiendo su cauce, hasta el río Gállego, comprendiendo toda la Valdonsella y la zona cristiana de Sos y de las Cinco Villas. Así pues, la sede de Navardún fue trasladada a Uncastillo, cuya iglesia de Santa María la Mayor la denominan muchos documentos “Secunda sedes Pamplonensis”, “la más insigne después de la catedral”, “cabeza y matriz del arciprestazgo de la Valdonsella”, sin que el cambio de residencia de sus arciprestes modificase su primitivo nombre.
Ferriolo fue otro obispo consagrado por Galindo, que recibió la denominación de “Obispo de Sasave”, pues su sede estaba en el monasterio de este nombre en el valle de Borau. A principios del s. XI, en tiempos del rey Sancho el Mayor, dejará de firmar en los documentos como obispo de Sasabe y pasará a ser obispo de Aragón, seguramente debido a que el propio rey le gusta denominarse rey de los aragoneses y pamploneses.
Torre del castillo de Sos
La inadecuación político-territorial de la diócesis pamplonesa en este sector altoaragonés, conllevaría las consiguientes disputas eclesiásticas bajomedievales[2], pues los territorios de las Cinco Villas estarán bajo el patrocinio tripartito de los obispos de Pamplona, Huesca y Zaragoza, siendo, por tanto, una comarca ubicada entre dos reinos, sujeta a tensiones políticas y a tres jurisdicciones eclesiásticas en su continuo proceso de determinación de las fronteras. Es decir, que el obispo e Pamplona tuvo que arbitrar todos los recursos a su disposición, incluso con la bendición y apoyo papales, para mantener lo que le pertenecía según la tradición y derechos históricos, o sea, la cuenca del Onsella, parte de la banda del curso medio del río Aragón y las cabeceras del Gállego hasta Agüero y Murillo[3].
El primer intento de unir la primera iglesia de Sos (la inferior, puesto que la superior todavía no se había construído) y las iglesias de los pueblos de la Valdonsella a obispos aragoneses fue llevado a cabo por Ramiro I cuando incorpora Sos y otros lugares al reino de Aragón, lo que no le sentó nada bien a la cátedra pamplonesa a tenor de los esfuerzos que realizó Leire por recuperar los extensos dominios que había perdido en determinadas villas de la zona.
 Durante el último tercio del siglo XI, la sede de Pamplona procede, no sólo a la recuperación del prestigio de su máxima figura gubernativa, sino a la lógica reorganización de sus rentas, la delimitación de sus dominios y a la construcción de un proyecto eclesiástico por encima incluso de los intereses monárquicos y dinásticos, lo que produjo contínuas tensiones con Aragón. Pero la situación se suavizó un poco cuando se volvieron a unir los reinos de Aragón y Pamplona bajo la persona del monarca Sancho Ramírez, quien, ante la falta de una ciudad en la que, de acuerdo con el Derecho Canónico vigente, se fijase la sede episcopal y que diera nombre al Obispado, encontró la solución y decidió proclamar a los cuatro vientos que “quiero constituir como ciudad a mi villa que se llama Jaca”. Eran los primeros meses de 1077 y nacía así la ciudad de Jaca y su Obispado. Se nombraba como primer obispo al infante García, hermano del rey, quien incorporó Sos y otros pueblos cercanos a la diócesis de Jaca, a la vez que se iniciaba en la ciudad la construcción de una catedral destinada a ser escenario de las ceremonias reales y, sobre todo, cátedra del Obispo.
 Conforme la reconquista iba avanzando por la parte norte del Ebro de manos de Alfonso I, se fueron sumando a la sede de Jaca otros muchos lugares que habían estado bajo dominio árabe, y que hasta 1118 sólo dependían nominalmente del rey, quedando bajo su autoridad las tierras comprendidas dentro de los límites establecidos por Sancho el Mayor, antes referidos[4].
Portada de acceso a la primitiva iglesia de Sos
(Iglesia baja) Siglo XI-XII.
En cuanto a la iglesia de San Esteban en Sos, una de las referencias más antiguas que citan los documentos conservados aparece en el año 1087, cuando Sancho Ramírez confirma las propiedades del obispado de Pamplona, entre las que aparecen Eclesias etiam de Sos. Pero hay referencias anteriores en el tiempo. En el Cartoral, hoy desaparecido, figuran otras referencias y nos tenemos que conformar con una transcripción realizada en los años veinte del siglo pasado por Galindo, donde expone que la recopilación documental la inició García Garceiç en 1059, quando feci ego istas casas propter amorem Dei et Sancti Stefani, citando en las primeras líneas de la transcripción la advocación del templo y el tesoro que contenía:Hec est cartorarium Sancti Saluatoris et Sancti Stefani siue omnium reliquiarium qui ibi sunt. Ante la ausencia de dataciones y escatocolos, los nombres de los donantes son fundamentales para ordenar la documentación, y hay uno que se repite en el segundo folio y en el último, que es el quinto. El primero comienza con et intravit Garcia Furtugnonis et misit sua casa...; el otro cita a un Garsia Fortuniones archidiacono; sin duda se trata de la misma persona.
En 1096, el obispo de Pamplona Pedro de Rodez , que asistió al concilio de Clermont y estaba en sintonía con los principios reformadores de la Iglesia, obtendría un privilegio de protección para su iglesia, inaugurando las relaciones documentales de Roma con Pamplona. El documento- Iustus votis assensum- otorgado por Urbano II, además de otros asuntos, contenía la ratificación de los límites de la diócesis tal y como había establecido Sancho III El Mayor, abarcando las iglesias de Agüero, Murillo, Castellar, Luesia, Uncastillo y Sos[5], por lo que la Villa y los dominios de la Valdonsella volvieron a depender de la diócesis de Pamplona. La bula, ampliada por Pascual II cuatro años después (4 de marzo de1100), añadía el castillo de San Esteban y las iglesias de Garzanzu, Tafalla, Cebrón, Obanos y Falces. El cuerpo documental, además, sería considerado auténtico por Celestino III al acabar la centuria (26 de abril de 1196), y más en concreto en lo referente a las iglesias de la Valdonsella y el curso alto de los Arbas, pues al intervenir en la concordia entre los obispos de Pamplona y Zaragoza se acentúa la jurisdicción de tradición pamplonesa en el valle del Aragón, Pintano y Valdonsella, con las iglesias de Sos, Luesia, Agüero y Murillo.
Volviendo de nuevo a la iglesia de Sos, en el año 1107 la documentación de la catedral de Pamplona cita al primer eclesiástico de nombre conocido y con responsabilidad en San Esteban: Garsias Sossensis prior, es decir, García prior de Sos. ¿es éste el Fortuniones, antes citado? Martín Duque así lo ratifica al identificarlo en un documento sin fecha de Uncastillo donde aparece el prior domno Garsia, similiter archidiacono. En su testamento dejó sus propiedades de Sos a la abadía de San Esteban, en su advocación de San Salvador; en el mismo se citan una casa, cuatro viñas, cuatro piezas, un huerto y otro terreno, “para que San Salvador las posea enteras y libres a través de los siglos, por su alma, para que se le dedique una parte de las oraciones que allí fueran dichas por los siglos de los siglos. Amén”
De sobras se conocen las relaciones entre los obispos de Pamplona y los monarcas aragoneses, muy estrechas, dada su participación activa en los proyectos y campañas de reconquista y repoblación. El mitrado de Pamplona Guillermo (1115-1122), por ejemplo, asistió al concilio de Toulouse de 1118 con los arzobispos de Arlés, Auch y los obispos de Lescar, Bayona, Pamplona y Barbastro. También durante el cerco de Tarazona, Alfonso I concedió a Guillermo y sus sucesores la iglesia de Santa María Magdalena, de Tudela, en agradecimiento por los servicios prestados. Resulta llamativa la presencia, entre los canónigos-testigos documentales de Pamplona, de dos personajes procedentes de Sos; en concreto, Semen de Sos y el anteriormente mencionado Garsias Fortuniones, archidiaconus de Sos, título este último que sería sustituido por el de arcediano de la Valdonsella[6]. La presencia por tanto de este arcediano, indica la todavía influencia eclesiástica entre Pamplona y el valle de Onsella en el momento de las grandes reconquistas del valle medio del Ebro[7].
La muerte de Alfonso I supuso la separación definitiva de los reinos de Aragón y Navarra. La Valdonsella siguió permaneciendo al reino de Pamplona hasta 1142 en que fue conquistada por el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV que la anexionó a sus dominios en Aragón.
Mapa actual de las diócesis de Aragón, desde el sigloXVI.
(en la web: ifc.dpz.es. Cómo se formó Aragón. Agustín Ubieto Arteta)
El nombramiento de Lope de Artajona (1142-1159) como obispo de Pamplona más tarde, volvió a despertar unas disputas eclesiásticas que habían permanecido en estado latente. Esta vez, las reclamaciones serían con las dos circunscripciones orientales, Huesca y Zaragoza; esta última, al parecer, había recibido injustamente, con la legación de Guillermo que era arzobispo de Arlés, las iglesias de la Valdonsella con Ejea, Pola y el Castellar. Lope no dudó en solicitar la intercesión de la curia pontificia con la finalidad de recuperarlas, y por medio del cardenal Jacinto (1155) y mediante una concordia, las iglesias de Ejea, Tauste, Luna y El Castellar fueron adjudicadas a la diócesis zaragozana, y las iglesias de Uncastillo y Sos, entre otras, a la pamplonesa, cun omnibus pertinentiis suis ad omne ius perpetuo possideat[8].
Más tarde la Valdonsella estuvo temporalmente bajo el dominio de Raimundo, prelado pro-aragonés (1162-1163); posteriormente fue amenazada de ser absorbida por el obispo de Tarazona, a finales del s. XII, motivando una intervención arbitral papal en 1196 para aclarar y ratificar al nuevo obispo García (1194-1205) en la posesión de las iglesias del valle de Aragón, Pintano y Valdonsella con las iglesias de Sos, Agüero y Murillo. Para estas fechas era prior y abad de la iglesia de San Esteban, en Sos, Pedro de la Peza, conociéndose ya datos concretos de la organización de la comunidad religiosa, estando integrada por clérigos, cinco diáconos y un subdiácono. Mientras tanto las disputas por los límites territoriales continuaban, como así lo refleja un documento de enero de 1170 en el que el obispo de Pamplona, Don Pedro de París, dicta sentencia en el pleito que enfrentaba a los habitantes de Sos con don Bertrando, abad de la Oliva, por causa de los límites entre dicha villa y el término de Encisa, propiedad del monasterio, señalándose el límite entre ambos lugares[9].
La muerte del obispo de Pamplona Nicolás de Echávarri, en 1468 dejó vacante el obispado de Pamplona durante un quinquenio, lo que fue aprovechado por el arzobispo de Zaragoza, don Juan de Aragón, hijo bastardo del monarca Juan II, para obtener del Papado en el año 1471 la unión del arciprestazgo de la Valdonsella a la mesa metropolitana de Zaragoza, pese a las protestas del cabildo iruñés.Tras la muerte del arzobispo, el obispo de Huesca-Jaca, Antonio de Espés, reclamó rápidamente el arciprestazgo y tomó posesión del mismo en 1486, tras un pleito con D, Alonso de Carrillo, obispo de Pamplona, pasando el arciprestazgo de la Valdonsella a la mitra de Huesca durante 24 años, hasta 1519, año en el que, tras el conocido “proceso de la Valdonsella” se dictó sentencia, el 11 de julio, esta vez favorable al obispo de Pamplona[10], pero cuyo litigio por el arciprestazgo hizo renacer, con más fuerza que en las décadas anteriores,las dirputas episcopales, llegando incluso a tener que intervenir el Gobernador en 1512 y detener a dos clérigos de Sos entregándolos a su juez eclesiástico, el oficial de la Valdosella, por haver albolotado y pronunciado aquesta villa de Sos en mucho scandalo en deservicio del rey nuestro senyor[11].



      Diócesis de Jaca, integrada en la provincia eclesiástica de Pamplona




Respecto a la diócesis de Jaca, esta pervivió hasta el año 1096 como entidad independiente, pues al conquistarse Huesca se decidió trasladar la capitalidad del reino y la sede episcopal a la ciudad recién ocupada. Se recupera entonces el obispado de Huesca y se creaba una gran diócesis de Huesca-Jaca, que se mantendrá hasta el s. XVI, momento en el que se volvieron a separar para poder controlar mejor el espacio montañoso que abarcaban, máxime cuando “el de Jaca confinaba con tierras de herejes, cuya circunstancia exigía la presencia contínua de un pastor que velase por su rey”. Lo había pedido el rey Felipe II y lo concedía el Papa Pío V por Bula del 18 de junio de 1571.
Tras la muerte del último Obispo de Huesca-Jaca (Pedro Agustín, 26-2-1572), se lleva a efecto la separación que ejecutaron los comisarios apostólicos el día 8 de marzo de 1573. El territorio asignado a la nueva Diócesis se delimita en la misma bula y así permaneció inalterado hasta 1785, en que el Papa Pío VI, durante el pontificado de Estaban Antonio Aguado y Rojas, y a propuesta del rey Carlos III y en atención a que la mesa de Jaca no gozaba de la renta correspondiente a la dignidad episcopal y a las continuas cargas que tenía que soportar el prelado de aquella iglesia, y «contemplando por otra parte que son muy pingües los productos de la Mesa episcopal de Pamplona”, por Bula dada en Roma el 16 de Diciembre de 1785, ejecutada en Real Cédula de 9 de Abril de 1786, separó de Pamplona el Arciprestazgo de la Valdonsella, hasta entonces perteneciente al Obispado de Pamplona, y lo unión a la Mitra de Jaca[12].
Actualmente, aunque pastoralmente Sos está unida a la diócesis de la Provincia Eclesiástica de Jaca, integrado en el arciprestazgo de Erla-Uncasillo, pertenece jurídicamente a la Provincia Eclesiástica de Pamplona.


Arciprestazgo de Erla-Uncastillo, en la diócesis de Jaca
Mapa editado a partir de: Diócesis de Jaca (Willtron-Wikipedia)y
Cinco Villas (Comarcalización de Aragón)



Diócesis de Jaca     Arciprestazgo de Jaca-Berdún (parte antigua de Jaca)     Arciprestazgo de Jaca-Berdún (parte antigua de Berdún)     Arciprestazgo de Biescas     Arciprestazgo de Erla-Uncastillo (parte antigua de Erla)     Arciprestazgo de Sabiñánigo
     Arciprestazgo de Erla-Uncastillo (parte antigua de Uncastillo)






Parroquias del arciprestazgo Erla-Uncastillo
-Agüero
-Alera
-Ardisa
-Asín
-Barués (Sos del rey Católico)
-Biel
-Biota
-Campo Real (Sos del rey Católico)
-Casas de Esper
-Castiliscar
-Concilio
-El Frago
-Erla
-Farasdués
-Fuencalderas
-Gordués
-Gordún
-Isuerre
-Júnez
-Lacasta
-Lacorvilla
-Layana
-Lobera de Onsella
-Longás
-Luesia
-Luna
-Malpica de Arba
-Marracos
-Morán
-Murillo de Gállego
-Navardún
-Orés
-Paúles
-Petilla de Aragón
-Piedratajada
-Pintano
-Puendeluna
-Sádaba
-San Felices
-Santa Eulalia de Gállego
-Sierra Estronad
-Sierra de los Blancos
-Sofuentes (Sos del rey Católico)
-Sos del rey Católico
-Uncastillo
-Undués de Lerda
-Undués Pintano
-Urriés
-Valpalmas







[1] Escagües Javierre, Isidoro. “La Valdonsella”
[2] Goñi Gaztambide, J. Historia de los obispos de Pamplona, 2, pp. 65-66.
[3] Pavón Benito, Julia. “Reorganización y cobertura eclesiástica en las Cinco Villas aragonesas (siglo XII)”, pp.192-193.
[4] Escagües Javierre, Isidoro. “La Valdonsella”
[5] Goñi Gaztambide, J. Historia de los obispos de Pamplona, 1, pp. 272-273 y nota 81 de la p. 273.
[6] Lema Pueyo, José Angel. Colección Diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona (1104-1134) Eusko Ikaskuntza. Donostia, 1990.
[7] Pavón Benito, Julia. “Reorganización y cobertura...” cit. p.194.
[8] Goñi Gaztambide, J. Historia de los obispos de Pamplona, 1, pp. 381-390.
[9] A.H.N., Secc. Ord. Militares, carp. 654, nº. 8 (A)
[10] A este respecto ver “el pleito de la Valdonsella” Juan Abellá Samitier, “Entre Aragón y Navarra: el arciprestazgo de la Valdonsella a finales de la Edad Media”, en Revista Príncipe de Viana, año 69, nº 243, pp. 69-98. Pamplona, 2008.
[11] A.H.P.S., Miguel del Sen, 1512, f. 55v.
[12] A.P.U. Doc. VII.





BIBLIOGRAFÍA



-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. “Entre Aragón y Navarra: el arciprestazgo de la Valdonsella a finales de la Edad Media”, en Revista Príncipe de Viana, año 69, nº 243, pp.69-98. Pamplona, 2008.

-ABBAD RÍOS, FRANCISCO. Catálogo monumental de España. Zaragoza. C.S.I.C. Madrid, 1957.

-BUESA CONDE, DOMINGO J. Historia del Alto Aragón. Ed. Pirineo. Huesca, 2000.
-ESCAGÜES JAVIERRE, ISIDORO. “La Valdonsella”, Revista Príncipe de Viana. Año 6, nº 19. pp. 318-344. Pamplona, 1945
-FERNÁNDEZ PÉREZ, GREGORIO. Historia de la Iglesia y Obispos de Pamplona, Real y Eclesiástica del Reino de Navarra. Dpto. Hª, Universidad de Navarra. Imprenta Repullés. Madrid, 1820.
-FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA, L.J. Documentación medieval de Leire: catálogo (s. XIII al XV)
-FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA, L.J. Leire, un señorío monástico en Navarra (ss. IX-XIX) Col. hª, nº 70. Pamplona, 1994.
-GALINDO ROMEO, PASCUAL. Sos en los siglos XI y XII. Revista Universidad. Año I. Zaragoza, 1924.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Catálogo del Archivo de la catedral de Pamplona, 1: (829-1500) Pamplona, 1985.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Historia de los obispos de Pamplona, siglos IV-XIII, vol. 1. Universidad de Navarra. Pamplona, 1979.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Historia de los obispos de Pamplona, siglos XIV-XV. vol. 2. Universidad de Navarra. Pamplona, 1979.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Los obispos de Pamplona del siglo XIV. I.P.V. Pamplona, 1962.
-MARTÍN DUQUE, ÁNGEL J. Documentación medieval de Leire (siglos IX a XII) Pamplona, 1983.
-ORCÁSTEGUI GROS, CARMEN. “Administración eclesiástica en los siglos XI-XII (sedes episcopales y obispados)”, en Atlas de Historia de Aragón. I.F.C. Zaragoza, 1991.
-PAVÓN BENITO, JULIA. “Reorganización y cobertura eclesiástica en las Cinco Villas aragonesas (siglo XII)” en, Esteban Sarasa Sánchez (Coord) Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII, pp.183-206. I.F.C., C.E.C.V..Ejea de los Caballeros, 2007.
-RIPALDA GABÁS, CARLOS. Navardún, historia de la Valdonsella. 2013.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Cómo se formó Aragón. Versión web.
-UBIETO ARTETA, ANTONIO. Historia de Aragón. Divisiones administrativas. Anubar. Zaragoza, 1983.
-UBIETO ARTETA, ANTONIO. Historia de Aragón. La formación territorial. Anubar. Zaragoza, 1981.









sábado, 23 de abril de 2016

ESCULTURA URBANA: "UNION DE DOS MUNDOS"


          

         El mobiliario y la decoración urbana de la villa de Sos del Rey Católico son más bien escasos. En los jardines frente al Palacio de Sada encontramos una de las pocas esculturas que decoran el núcleo urbano y que hace alusión al descubrimiento del continente americano en 1492, uno de los acontecimientos más importantes de la historia europea del siglo XV que condicionó y revolucionó la vida política, social, económica y cultural de los siglos posteriores.
       La escultura , realizada en hierro sobre una columna pétrea y de más de dos metros de altura, lleva por nombre "Unión de dos mundos", simbolizando la unión de los continentes americano y europeo tras el descubrimiento. 

miércoles, 20 de abril de 2016

VENTANAS

La mayoría de los vanos de los edificios, tanto de las ventanas como de las puertas, se localizan en las fachadas orientadas al sur y al este. 



                              Los vanos que se encuentran en las paredes orientadas al sol y los de la fachada principal son también más grandes que los existentes en los muros orientados al norte, al igual que los de las fachadas de intramuros, donde apenas llega el sol y no dejan de ser meros ventanucos. Por esta razón la fachada sur o este suele ser la fachada principal, siempre que el terreno lo permita.

 La fachada principal es la que da una idea de la situación económica de sus moradores y por eso todos sus elementos se cuidad y decoran con mayor lujo y detalle que el resto, siendo las más ricas y profusamente decoradas. En Sos veremos, en muchas ocasiones, vanos magníficamente trabajados y profusamente decorados.






                            Las ventanas, proveedoras de luz y ventilación, son, entre todos los elementos de la casa, el que parece haber estado sujeto a mayores cambios.          
Anárquica distribución de los vanos
En principio, puertas y ventanas se disponían anárquicamente en los muros según las necesidades de la ordenación interior de las habitaciones, sin tener en cuenta el efecto estético de los huecos en la fachada.

Los vanos de las ventanas presentan muchas veces, como embocadura, tres grandes piedras talladas de forma rectangular correspondientes al dintel y a las jambas, con un prominente alféizar en la parte inferior, achaflanado o moldurado que apoya a su vez en dos o tres sillares.
 
Ventana con marco enladrillado

Hasta que en el siglo XVIII no se generalizó el uso de cristales de vidrio en las ventanas, estas eran muy pequeñas. Tenían el tamaño necesario para conseguir una iluminación suficiente sin permitir que entrara el frío exterior. Por eso, como antes vimos, las ventanas de mayor tamaño se encuentran en fachadas orientadas al sol.


Ventanuco
Ventana de sótano o almacén





 







Estos ventanucos solían abrirse en estancias de la planta baja, cuadras,almacenes,falsas, edificios auxiliares y fachadas no soleadas
                      Cuando el vidrio permitió defenderse del frío, no sólo aumentó el tamaño de los vanos, sino que su disposición sobre la fachada pasó a tener un importante componente estético, respondiendo a la propia distribución interior de la casa y favoreciendo la ventilación e iluminación de las distintas estancias, e incluso se empezaron a abrir vanos en la parte menos soleada de las casas.
Marco de ventana decorado en piedra
El marco de las ventanas puede ser de madera, aunque lo normal es que sea de piedra, con el alféizar, jambas y dintel construidos con sólidos sillares a veces labrados con molduras, columnas, cordones, figuras esculpidas o inscripciones que orlan el contorno de la ventana.





      



 El hueco se protege con contraventanas exteriores de madera.
La ventana es el elemento en que la alianza entre variedad y originalidad se da en mayor grado. La riqueza de formas  es inmensa, ya que no solo depende de las dimensiones y materiales utilizados, sino también de las modas, estilos y gustos. Grandes y pequeñas, talladas en una sola pieza o con varios sillares, de dintel recto o en arcos de diversos tipos, la variedad que encontramos en Sos es interminable.





También, en algunas casas de Sos, todavía podemos encontrar primitivas saeteras formando parte de sus muros.


Las ventanas geminadas o ajimezadas constan de un dintel labrado en doble arco, despiazado o no, que se apoya sobre un parteluz central o ajimez, muchas veces también torneado o decorado. El arco superior puede ser de medio punto, apuntado, conopial, de herradura, lobulado...Todas de aspecto esbelto y delicado, son características de la tradición gótica.
Rudimentaria y tosca ventana geminada



En el Palacio de Sada de Sos del Rey Católico se conservan dos ventanas monolíticas con vanos en forma de herradura que debieron formar parte de los primeros edificios –algún palacio o iglesia- construidos en el último tercio del siglo X, constituyendo dos de los testimonios más antiguos de la arquitectura prerrománica religiosa de la zona.
                   Sus medidas son de 0,57 m. de anchura por 0.65 m. de altura en la primera, con una profundidad de 0,16 m y una distancia entre las jambas que oscila entre 0,13 y 0,135m, alcanzando los arcos 0.17m. de diámetro; el peralte de los arcos es irregular, aunque sobrepasa el tercio del radio y en la parte superior de la ventana se observan dos rosetones radiales incisos y el amago de un tercero. En la otra ventana, muy similar a la anterior aunque más pequeña, también sus vanos se cubren con dos arquitos de herradura, su anchura es de 0.52 m. y su profundidad de 0,15m; está fragmentada, por lo que no se puede precisar su altura total; la distancia entre las jambas oscila entre 0,11 y 0,115m., siendo el diámetro de los arcos solamente de 0,13m.y carece de decoración alguna. Estas ventanas, según Mariano de Pano, podrían haber formado parte del primitivo castillo sobre el que posteriormente se edificó el palacio de Sada , sin embargo no parece improbable que procedan de la adyacente iglesia de San Martín, cuya portada septentrional presenta tres arcos en gradación que levemente apuntan la forma de herradura. A pesar de que la iglesia de San Martín es datada en el siglo XIII, su portada norte pudo formar parte de una iglesia románica anterior, la cual podría haber sido construída en la primera mitad del siglo XI. Tras una reforma llavada a cabo en el siglo XIII, la iglesia de San Martín adquirió el aspecto que actualmente presenta. Si las ventanas procedieran de esta iglesia, cabría imaginar que fue ya en el siglo XIII cuando perdieron su primitivo emplazamiento.[1]

Ventana geminada. Calle Meca nº 43
               En la calle La Meca nº 43 (próxima a la plaza del mercado) hay otra ventana monolítica con dos vanos de medio punto que debió pertenecer a una edificación del siglo XI. El bloque monolítico tiene una anchura que oscila entre 0,515m y 0,52m, una altura entre 0,46 y 0,47m y la profundidad no pasa de 0.15m; el diámetro de los arcos mide 0.13m. La ventana, antes de ser colocada en su actual emplazamiento, se hallaba en la parte posterior de la misma casa.





[1] Fernando Galtier Martí. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego.





BIBLIOGRAFIA

-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Piedra sobre piedra. El paisaje pirenaico humanizado.Arpirelieve S.A. Huesca, 2000.
-GALTIER MARTÍ, FERNANDO. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego.Rev. Artigrama nº 1, pp. 11-46. Zaragoza, 1984.
-RABANOS FACI, CARMEN. Arquitectura popular aragonesa. Ed. Moncayo. Zaragoza, 1996.


















































[1] Fernando Galtier Martí. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego