sábado, 16 de enero de 2016

LAS VIGAS DE LOS EDIFICIOS


Vigas de un granero. Ceñito
Vigas de una caseta. Ceñito
                    Los forjados de las techumbres de las construcciones, tanto de los edificios agropecuarios como de las viviendas, se construían con una viguería de toscos rollizos cubierta por un entramado de cañizos con barro. Este entramado también podía estar confeccionado a base de tablas o ramas de sabina y enebro. Las techumbres quedan así a la vista en edificios y estancias de usos agropecuarios como corrales, bordas, casetas, graneros, cuadras o pajares. Estos forjados se sustentan con un travesaño y maderos que descansan sobre él.


   
    Los maderos son principalmente de chopo, aunque los hay de álamo y pino, de mayor grosor y más rectos en casas de alto nivel económico, donde generalmente aparecen seccionados y labrados. Toda una gran labor arquitectónica artesanal realizada únicamente con materiales naturales del entorno.

Vigas de una habitación interior




        La viguería del resto de la casa se cuida especialmente en el hogar, para el buen asiento de la campana y en las salas habitables, donde en muchos casos se pinta o dibuja para ofrecer un resultado más decorativo y vistoso. En los dormitorios de la casa se elaboraban bovedillas con yeso mezclado con ripios, cascos de teja o ladrillo, conocidas también como “las vueltas de techo”, también decoradas en algunos casos. Con posterioridad los maderos se ocultaron con cielo raso de cañizo forrado de yeso.






BIBLIOGRAFÍA


-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Casa por casa. Detalles de la arquitectura rural pirenaica. Arpirelieve. Huesca, 2001.
-GIMÉNEZ AÍSA, Mª PILAR. Arquitectura tradicional de las Cinco Villas. Adefo Cinco Villas. Zaragoza, 2008.