domingo, 17 de enero de 2016

DINERO Y MONEDA EN LA EDAD MEDIA

Para conocer la historia nos basamos en ocasiones en aspectos de la vida que son una fuente de información riquísima, como el sistema monetario. La moneda, que se utiliza para comercio, indica todavía hoy, a través de un sencillo código, una serie de datos acerca del estado o de la sociedad que la acuña.
No hay que confundir dinero y moneda. La moneda más corriente tanto en Sos como en todo Aragón era el trigo. En un mundo rural como Sos las compras al por menor se hacían normalmente al fiado, las deudas normalmente se fijaban en trigo y se pagaban en especie cuando llegaba la cosecha. También, como ya hemos visto en documentos existentes, las rentas de los señores y la Iglesia se cobraban en trigo. Los campesinos apenas usaban las monedas.
En la Edad Media, el aumento del comercio se relacionó con un aumento del uso de la moneda y del dinero circulante. En las ferias algunos comerciantes se dedicaron a los negocios del dinero: establecieron su banco para cambiar monedas, recibían dinero en depósito y giraban letras de cambio para poder efectuar pagos en otras plazas. También prestaban dinero cobrando intereses. Esta práctica fue prohibida en un principio por la iglesia como usura; mas con el tiempo se establecieron leyes para impedir la usura y establecer una tasa justa de intereses.
 La acuñación de moneda supuso, aún más que ahora, la legitimación para los gobernantes, así como una referencia de estabilidad para la propia economía del reino que la ponía en circulación. Por eso las imágenes que la moneda presenta en sus caras son también un acto de propaganda del mandatario que la manda acuñar y del estado que dirige.
Igualmente, desde el punto de vista comercial, la calidad en metales ricos de la moneda hablará de la riqueza del mismo y hará que sea despreciada incluso en su propio lugar de origen o sea utilizada como moneda de garantía hasta en los lugares más lejanos.
 En el Reino de Aragón, y más concretamente en el mundo rural, el sistema monetario se basaba en una moneda, la Libra Jaquesa, que no se acuñaba pero se utilizaba como referencia en las contabilidades y los grandes pagos de dinero. A este tipo de monedas se las conoce como moneda “de cuenta”. Esta moneda de referencia apareció durante el reinado de Sancho Ramírez, segundo rey de Aragón (1064 - 1094), y fue utilizada como referencia en las cuentas y el comercio hasta muchos siglos después
La Libra Jaquesa o Sueldo Jaqués (derivado del Sólidus Aureus romano), ya que materialmente no existía, tenía además sus fracciones (calderilla), esto es, piezas de cobre (vellón) de poco valor, para hacer los pagos de verdad: eran el Dinero (derivado del Denario romano), equivalente a 1/12 de sueldo y el Óbolo (que en Aragón se llamó Mialla o Miaja), que era ½ Dinero. Estas dos fracciones sí que tenían acuñación en metal y circulaban en el pequeño comercio, en los mercados, etc. hasta la época de los Reyes Católicos, cuando en las Cortes de 1484 se consideró la necesidad de hacer una nueva moneda. La razón fue que el dinero y el óbolo no se veían correr mucho porque el valor de su metal superaba al de su capacidad de compra, y los mercaderes las sacaban del Reino y en la circulación interior las sustituían por otras similares de peor calidad que terminaban por desplazarlas, como eran los ramillos de Valencia los quatrines de Florencia o los agramonteses de Urgel, entre otras.
Así pues se acuñaron en Zaragoza dos nuevas monedas, en plata, con valores de un sueldo y medio sueldo, en gran cantidad para que circularan con agilidad, se verificó su peso y su ley para garantizar su fortaleza, y se llamaron aragoneses, pues se aspiraba a que representaran al Reino y a su nuevo impulso económico, si bien estas monedas sólo circulaban entre los más pudientes y se utilizaban para transacciones grandes, no viéndose apenas por los comercios (más o menos lo mismo que ocurre hoy en día con los billetes de 500euros)

La acuñación de estas primeras monedas se realizaba cada siete años en vellón. Este material, el típico del Dinero aragonés, era una aleación de cobre con plata que podía variar en la proporción de esta última, de ahí que según las partes de plata que llevase la aleación que la componía se llamase “de tern”, o ternal si poseía tres partes de plata; “de quatern” o cuaternal si cuatro partes y doblencia si las partes de plata eran dos. Pero también hubo acuñación de monedas especiales con materiales más ricos, como el Mitcal de Oro con el que Sancho Ramírez y Pedro I pagaban tributo al Papado (del que sólo se conoce un ejemplar), el Florín de Oro de Pedro IV (Acuñado en Florencia, de ahí su nombre), o el real de plata
 La acuñación de las monedas de metal precioso en Aragón era una competencia exclusiva de los reyes, mientras que la acuñación de la moneda de vellón era controlada por las Cortes que representaban al Reino

Grabado medieval de una ceca.Fuente: Wikipedia
 Los lugares en los que se acuñaba la moneda eran llamados cecas y en los primeros siglos de existencia de Aragón hubo varias: Jaca, que dio nombre a la moneda jaquesa; Monzón, que acuñó con su nombre en la moneda (Monsón); Zaragoza, que mantuvo la marca CA (de Caesaraugusta) que tenía desde época romana; o Sariñena, con Jaime II.
La doble función, tanto simbólica y de representación como económica y de comercio, quedaba de manifiesto en las imágenes y las letras que las monedas portaban en sus anversos y en sus reverso.

 
La imagen que predomina en el anverso de las monedas de curso acuñadas por los reyes de Aragón es la efigie del rey. Esta representación, al menos durante los primeros reinados, solía estar simplificada, de modo que la imagen que aparecía no pretendía ser un retrato del monarca.
 
Dinero de Alfonso II. Fuente: Wikipedia
Algunos reyes incluyeron en las monedas la imagen de busto de un hombre joven e imberbe mientras otros mandaron colocar el de una persona madura y barbada. La imagen solía estar rodeada de una inscripción en latín (idioma que se utilizó durante toda la Edad Media como lengua de protocolo) con el nombre del rey, y en ocasiones el del territorio o territorios que gobernaba. En el reverso, las primeras monedas acuñadas por los reyes de Aragón tenían representado un motivo floral coronado por una cruz (que recuerda al árbol de Sobrarbe), y la palabra Aragón, que ocupaba toda la anchura de la pieza dividida en dos por el centro del árbol (moneda ternal de Alfonso II).
Dinero de vellón de Pedro II.Fuente: numismaticaildum.com
         Con Pedro II, y debido a la gran crisis económica del Reino, se acuñaron monedas doblencas de tan mala calidad que el Papa Inocencio III le sugirió que las retirara de circulación, pero se siguió acuñando hasta que en 1236, con Jaime I, se estipuló que la moneda fuese de nuevo ternal, y se incorporó la cruz del Vaticano debido al vasallaje del reino a la Santa Sede, una cruz de doble travesaño que perduró en la acuñación y acabó siendo llamada jaquesa.


El valor
Para hacernos una idea del valor de la moneda en aquella época  se puede decir que un peón podía ganar dos o tres sueldos al día, un carpintero entre tres y cuatro, un juez entre 125-250 sueldos al mes. Una libra de carne se vendía por un sueldo y una gallina venía a costar dos sueldos y medio.




BIBLIOGRAFÍA

-BELTRÁN MARTÍNEZ, ANTONIO. La moneda aragonesa. Colección CAI 100 nº 42
-ORTEGA, LUIS MIGUEL. La moneda en el Aragón medieval. Heraldo escolar.
-Historia de Aragón. Coleccionable Heraldo de Aragón. Zaragoza,1991.
-En la web:
-www.enciclopedia-aragonesa.com. Moneda jaquesa.