domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS LAVADEROS






                     En Sos, como en muchos otros pueblos, el lavadero se asocia a la fuente y al abrevadero. El lavadero, o "labador" (en aragonés,como se le denomina en algunas zonas de Aragón), ha sido siempre punto de reunión y de socialización de las mujeres del pueblo, donde iban a lavar los trapos sucios, tanto los materiales como los personales; en este espacio reservado para las mujeres apenas hacían acto de presencia los hombres del municipio.
Lavadero de Mamillas (Sos del Rey Católico),con piedra inclinada para frotar la ropa.


          El lavadero, en algunos casos, suele estar formado por una pila rectangular, con el borde superior compuesto por una superficie de piedra lisa inclinada hacia el interior para facilitar la faena de enjabonar y frotar las prendas; en otros casos lo conforman dos pilas, una grande para el lavado y otra, algo más pequeña,para el aclarado. 
Todavía queda un vecino en Mamillas que usa el lavadero para lavar su ropa
                        En ambos casos suelen ser obras de piedra enfoscada con cemento y abiertos, aunque también los hay cerrados; algunos de ellos sin cubierta, como el de Mamillas, y otros, los más modernos, están protegidos por muros laterales para evitar las embestidas del viento y cubiertos con una techumbre, aunque permanecen abiertos por los laterales a mayor o menor altura para facilitar la entrada de luz natural al interior.
Fuente y lavadero cubierto de Sofuentes




                  La techumbre puede ser a una o a dos vertientes, como el de Sofuentes, ubicado en las afueras del pueblo, siendo un lavadero  conformado por todos los elementos propios de este tipo de arquitectura popular: fuente,  abrevadero,dos pilas de agua, techumbre y paredes laterales abiertas.
Lavadero de Sofuentes (Sos del Rey Católico) Pilas para lavar la ropa.
             El lavadero de Sos estaba ubicado en los terrenos donde posteriormente se instalaron las primeras piscinas municipales, aprovechando el mismo lugar que antiguamente usaron los romanos. Allí se reunían las mujeres de Sos para "hacer la colada", una tarea doméstica no exenta de cierta fatiga y sacrificio, pues a la distancia a recorrer entre el pueblo y el lavadero y al esfuerzo propio del trabajo que conlleva el lavado de la ropa, hay que añadir la pesada carga de la ropa húmeda de regreso a Sos, que tenían que realizar andando sobre terreno ascendente.
Escaleras que bajaban hasta la "fuente del piojo"
          



               Los ríos y arroyos también eran utilizados como lavaderos, sobre todo si las ropas a limpiar contenían "huéspedes" no deseados (piojos, chinches, pulgas...), algo muy normal en aquellos tiempos. En Sos las mujeres solían ir a la fuente que había bajo el puente románico de Uncastillo, carente de pila, por lo que el restregado se hacía de rodillas sobre las piedras y en la orilla inclinada del arroyo. En este caso no era necesario separar las zonas de enjabonado y aclarado, pues el constante caudal del arroyo era suficiente para regenerar constantemente el agua clara y arrastrar a los indeseables "huéspedes". Por esta razón era conocida esta fuente como "fuente del piojo"




                          La generalización de la electricidad y los electrodomésticos a mediados del siglo XX ha facilitado considerablemente las labores domésticas del lavado de ropa, quedando los lavaderos en desuso y relegándolos a un rincón de nuestra memoria. Muchos han desaparecido, pero otros, gracias al interés de los habitantes y de los ayuntamientos han sido restaurados y conservados para ofrecerlos al visitante como una muestra etnográfica de un pasado muy reciente donde nuestras abuelas pasaban largas y sufridas horas limpiando la ropa.



BIBLIOGRAFÍA

-GIMÉNEZ AÍSA, Mª PILAR. Arquitectura tradicional de las Cinco Villas. Adefo Cinco Villas. Zaragoza, 2008.

-RIVAS GONZÁLEZ, FÉLIX A. “Piedras para el agua”, en: Pilar Bernard Esteban (Coord.) La cultura del agua en Aragón. Usos tradicionales, pp. 116-148. Rode de Estudios Aragoneses. Zaragoza, 2008.