sábado, 10 de octubre de 2015

SEPARACIONES DE FINCAS


El propietario agrícola siempre ha deseado limitar y separar sus fincas de las de los vecinos o de los pastos comunes con el fin afirmar los derechos de propiedad individual. En general, esto no fue posible hasta el siglo  XIX, puesto que la actividad ganadera de la zona tenía prioridad y primaba la libertad de movimientos de los rebaños en todo la comarca, cuyo paso tenía que estar libre de obstáculos y vallas que obstruyeran sus desplazamientos.
Ya en el siglo XIX fue libre el cierre de fincas, por lo que el agricultor limitó sus terrenos para asegurar el aprovechamiento exclusivo de sus parcelas, lo que redundó en su propio beneficio, pues permitía realizar todas las labores agrícolas (siembra, riego, abono, cosecha, cuidados…) sin que la ganadería estropeara sus cultivos.

Estacas con alambre espino delimitando una propiedad.
En un principio los vallados eran realizados con materiales del entorno: palos, estacas, empalizadas…que posteriormente fueron mejorados por otros más consistentes como setos, alambres, espinos, vallas de alambre o tapiales de piedra, cuya construcción constituía en algunas ocasiones verdaderas obras de arquitectura popular, reflejando una gran habilidad y conocimiento constructivo por parte del agricultor, a la vez que testimoniaba el gran esfuerzo, trabajo y horas invertidas en su construcción. Otro tipo de separaciones podían ser árboles de cualquier tipo, que además proporcionaban sombra, leña y alimento si éstos eran frutales.
Muretes de piedra separando terrenos.Ceñito.
También el material reciclado forma parte de los vallados. En una sociedad con una economía de subsistencia nada es desechado por la gente. Cualquier objeto inservible en la casa del sosiense era susceptible de ser reaprovechado. Sólo había que echarle un poco de imaginación y tratar de darle otro uso a ese objeto del que nos desprendíamos.  Así, podemos encontrar en los cierres de la fincas somieres, cabeceros de cama y otros objetos que, por sus características, puedan resultar apropiados para reforzar el vallado de una finca.


 Cierre de fincas realizado viejos somieres reciclados. Sos del Rey Católico


De este modo, en el siglo XIX  el paisaje agrícola de la comarca se fue transformando en infinidad de parcelas valladas. Pero esta transformación fue desapareciendo poco a poco desde principios del siglo XX.

La evolución demográfica de la zona y la extensión de los cultivos cerealistas contribuyeron al declive de las prácticas comunitarias, por lo que la delimitación de las fincas cada vez era menos necesaria. La despoblación y la desaparición de modos de vida tradicionales después, han hecho que estas prácticas caigan en desuso. No obstante, afortunadamente, todavía perduran hoy un buen número de ejemplos  a lo largo y ancho de la comarca., formando parte del paisaje agrícola de Sos.