sábado, 12 de septiembre de 2015

LAS CHIMENEAS


La chimenea ha sido durante siglos el exclusivo sistema que había en las casas para cocinar los alimentos, además de ser también el único modo de calentar la vivienda para combatir el duro frío invernal, por lo que alrededor del fogaril se hacía la vida hogareña, reuniéndose junto al fuego todos los miembros de la unidad familiar una vez terminada la jornada laboral, siendo estas reuniones familiares de vital importancia para las relaciones familiares y para el aprendizaje y la educación de los hijos.
Esta imperiosa necesidad de cocinar y calentarse hizo que las dimensiones de las chimeneas de los hogares antiguos fueran enormes en proporción con la estructura general del edificio, sobretodo en las construcciones del Alto Aragón.
Chimeneas con dos tipos diferentes de construcción y salida de humos. Sos del Rey Católico
Por lo general, antiguamente las chimeneas se construían de piedra toba o tosca que, por su especial porosidad es extremadamente ligera a la vez que aislante. Las más modernas son de mampuesto o ladrillo. La chimenea consta de una gran campana, que no se ve desde el exterior, troncocónica en el hogar central y troncopiramidal en el lateral; un conducto de humos de forma, altura y sección variables; agujeros o ventanillas para la salida de humos y un remate superior conformando un tejadillo o cúpula.
Dependiendo de la estructura de la casa las chimeneas podían ser de tres tipos:

Corresponden a campanas de hogar central que se hallan bajo el tejado. Estas chimeneas se elevan considerablemente en altura sobre el tejado al mismo tiempo que se estrecha progresivamente el tiro conforme se aproxima a la salida de humos.

Son las más generalizadas. Muy parecida a la troncocónica, pero de menor tamaño. Para asegurar el tiro debe sobresalir siempre sobre la cumbrera. Debido al efecto Venturi, la altura de la chimenea debe sobrepasar la del cernillón en unos 50 cm. como mínimo, aunque normalmente se elevan más debido a su ubicación en sentido contrario al viento dominante, ya que la cocina se orientaba hacia el sur o al este. Generalmente la construcción era de mampuesto o empedrado, unas veces a piedra vista y otras, revocado. La piedra se traba mediante mortero de barro o cal y se reviste del mismo material.

Son características de los hogares laterales y su sección suele ser cuadrada o rectangular. El esquema estructural y constructivo es similar a las cilíndricas o troncocónicas, pero se diferencian de estas por ser junto al muro el lugar desde donde se alzan hasta el tejado, al borde del alero y a media pendiente. Por esta razón su altura es menor que las otras chimeneas, pues no es necesario elevarla tanto para que sobresalga de la cumbrera.

Salida de humos de un solo piso. Sos del Rey Católico
La salida de humos
Hay diversas variantes. Generalmente los huecos se disponen en unos o dos pisos, excepcionalmente en tres. Se construyen ya sea a partir de piedras o losas colocadas verticalmente sobre el perímetro del conducto, lo que da lugar a ventanas triangulares generalmente colocadas en zig-zag, muy típicas en la zona pirenaica. Pueden estar integrados en el cuerpo de la chimenea o constituir un bloque añadido al mismo, que es lo habitual. En algunos casos el lado orientado al viento se deja ciego para facilitar el tiro.



Chimenea con tejadillo como remate. Sos del Rey Católico
Remates con tejadillo
Las chimeneas de sección circular se rematan bien con una robusta losa sujeta por una piedra pesada o lastra, o bien por un tejadillo de losas, superpuestas en hiladas concéntricas que también se asegura colocando una lastra sobre la losa cimera; más modernamente con la misma teja del tejado construyendo un pequeño tejadillo.  Las chimeneas prismáticas también pueden rematarse con una losa plana y su correspondiente lastra o bien con un tejadillo de dos a cuatro aguas, cubierto con el mismo material que el tejado.
Otra forma de remate, más generalizada, es en forma de cúpula o cónica, donde generalmente se colocaban los espantabrujas para alejar el maleficio, malmetimiento o mal de ojo del hogar o para evitar que las brujas entraran en la casa a través de la chimenea.


Actualmente, debido a la incorporación al hogar de nuevos y sofisticados aparatos de calefacción y de cocinas, la mayoría de estas chimeneas han sido inutilizadas y derruídas, bien por su falta de uso, bien para ganar espacio en la vivienda, y las que quedan en pie han sido reformadas y conservadas como elemento más bien decorativo y testimonial del punto de reunión familiar que fue durante siglos, aunque aún queda algún hogar en Sos que conserva la tradición de calentar la casa con el fuego de la chimenea, si bien lo que sí ya ha desaparecido totalmente es su uso para cocinar alimentos.




BIBLIOGRAFIA

-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Casa por casa. Detalles de la arquitectura tradicional pirenaica. Arpirelieve. Huesca, 2001.