lunes, 7 de septiembre de 2015

INFANZONES Y CASALES


 A finales del siglo XII la villa de Sos seguía creciendo; pero este crecimiento no hubiera sido posible, como se hizo en otras ocasiones, sin la atracción de gente por medio de las cartas de población.
Fragmento de una carta de población
Estas cartas de población y fueros recibidos tanto en Sos como en otras localidades de las Cinco Villas otorgaron a sus pobladores la franqueza e ingenuidad en personas y bienes, sin pechas señoriales, formándose así un fuerte municipio cuyos vecinos fueron libres y muchos de ellos infanzones. Además, su personalidad se reafirmará más adelante con su presencia en las Cortes. A partir del siglo siglo XIII los infanzones pedirán salvas por confirmar su infanzonía y la exención de impuestos reales o señoriales.
El término infanzón es sinónimo de noble y coloquialmente se usaba para referirse a la nobleza no titulada. En castellano antiguo eran los hidalgos, hijosdalgo, fijosdalgo o fidalgos, donde la palabra "algo" denota "rico" o "riqueza", sinónimo de ricohombre, palabras, todas ellas, que definen una misma posición social de una persona. Entre los infanzones hay que distinguir a los caballeros, dedicados a las actividades fundamentalmente militares en defensa del reino y los escuderos, el escalafón más bajo de la nobleza del reino al que pertenecían prácticamente la totalidad de los infanzones de Sos. En el Cuatrocientos se tiene constancia de sólo dos caballeros en Sos: Mosén Hugo de Urriés y mosén Martín de Ampiedes.
 Este grupo de poderosas familias infanzonas ejercía una fuerte influencia sobre Sos, controlando gran parte de la productividad de la tierra y otros tipos productivos, los mecanismos crediticios, los molinos harineros, etc..., perpetuando su poder a lo largo del tiempo por medio de complejos sistemas matrimoniales y hereditarios.
Desde la segunda mitad del siglo XIV hasta los primeros años del XVI los nobles consolidaron su linaje reforzándose como grupo y demostrando al resto de la población su supremacía social y su privilegiado status por medio de unas señas de identidad que remarcaban su preponderancia y preeminencia, como por ejemplo el uso del “don” o “mosén”. 
Otro de los elementos más significativos y definidores de la nobleza es la posesión del solar o casal que, según la ideología de los hidalgos, habría sido fundada por un antepasado epónimo.
La R.A.E. define como solar, casal o casa solariega a la morada más antigua de una noble familia. Es decir, a la primera vivienda en la que residió el “tronco”, fundador, o primer hombre notable de una familia, generalmente con títulos de honor, cuya distinción merecía el aprecio y respeto de toda la sociedad. Esto fue esencial en la articulación de los linajes, ya que los cabezas de los mismos ejercieron su liderazgo desde estos solares o casales tan trascendentales. Con posterioridad fueron llamándose casales las moradas de los descendientes del primer noble de una familia, dando más importancia a la estirpe y el linaje familiar que a la vivienda en sí, y es por esto que blasonaban con complejos escudos sus viviendas, que identificaban más al linaje que al propietario.
Tradicionalmente se ha asociado la presencia de solares o casales con una estructuración del poblamiento más bien dispersa, ya que la mayoría se localizaban en ámbitos montañeses, pero en la villa de Sos presentó un hábitat concentrado. Generalmente las casas solariegas se edificaron en el interior del casco urbano y los elementos constructivos y materiales empleados en su edificación varían de acuerdo con las posibilidades económicas de sus moradores. De este modo existen en Sos tanto suntuosas casas solariegas de grandes dimensiones como casales más modestos en cuanto a superficie edificada o decoración de la fachada. Pero todos estos casales tienen un denominador común, y es que en ellos han vivido infanzones, nobles y miembros de importantes linajes de la élite de la sociedad sosiense haciendo honor a su apellido, que desciende, como antes dijimos, de un tronco inicial de una noble familia.
Portal de Casa Bonafonte. Sos del Rey Católico
                       Estas casas solariegas, construídas a lo largo del Renacimiento y reformadas durante el siglo XVIII, siguen una composición constructiva muy esquemática que se dió en todo el Reino de Aragón. Construídos generalmente en piedra sillar, sobre todo la fachada, solían tener tres plantas. En la primera destacaba un amplio y suntuoso portal, generalmente flanqueado por un arco de piedra, bien de medio punto o apuntado, en cuya clave se solía colocar el escudo de la familia. En el interior un amplio zaguán con una espaciosa escalera al fondo para acceder a la segunda planta, donde se hacía la vida familiar, con amplios ventanales y balcones a la calle; y una tercera planta destinada a granero y despensa, en algunas ocasiones adornada a lo largo de toda la fachada con una galería de arquillos imitando la arquitectura de los grandes palacios aragoneses de la época. El tejado solía ser de doble vertiente sobresaliendo de la fachada en forma de un amplio alero de madera muchas veces profusamente decorado. Los materiales utilizados en el interior del edificio, los que no están a la vista de la gente, ya eran más pobres, abundando el tapial de barro y paja para la separación de dependencias.
Casa Fuertes. Sos del Rey Católico

           


Escudo sobre el portal de Casa Fuertes.



















                  En el casco urbano de Sos podemos contemplar algunos de estos casales: Casa Fuertes, Casa Monterde, Casa Español de Niño, Casa Espatolero, Casa Bonafonte, Casa Artieda...y otras muchas casas solariegas de familias infanzonas del municipio.
 Pero no sólo en el casco urbano hubo casales. También en los diversos términos que conformaban el municipio hubo infanzones que levantaron casales con torres, en lo que venía a ser prácticamente un edificio fortificado. Existen referencias de una torre en Sofuentes perteneciente a los Artieda[1], otra en Fillera que era de los Ortiz y de los Artieda[2], en Arbe existía otras dos, una de los Artieda[3] y otra de los Sada[4]. Más allá de los términos de Sos los Ampiedes fueron los propietarios del palacio y de la casa de La Certera a mediados del siglo XV, mientras que la casa y torre de Aguilar, situada en Urriés, perteneció sucesivamente a los Artieda y posteriormente a los Español[5]  



Torre con aspillera. Sos del rey Católico
                  Estas torres eran parte integrante de las explotaciones agrarias de los infanzones, al mismo tiempo que servían de defensa en caso de conflicto, además de ser una clara referencia visual frente a los demás del poder y prestigio de estos linajes. Ello explica la elevada suma de 2.500 sueldos que pagaron los escuderos Pedro Alfonso de Artieda y Miguel Ortiz por la obra efectuada en la casa y torre de Fillera en el año 1478 [6]
                  Pero también estas familias de infanzones reforzaban sus casas en el casco urbano con elementos defensivos como torres y aspilleras para poder defenderse de otras familias con las que tenían constantes peleas.
Aspillera en una casa de Sos.
Sin embargo los infanzones no pudieron disponer de sus torres y de sus casas de forma absoluta. Debido a los brotes de violencia que surgían entre familias infanzonas y para evitar males mayores, los poderes públicos impusieron a los linajes ciertos límites en lo que respecta a la edificación de torres y casas fuertes con una finalidad bélica. A este respecto los magistrados municipales decretaron la destrucción de las torres cuando vieron que atentaban contra el bien común, como sucedió a finales del Cuatrocientos en el marco de una guerra privada entre los Sada y los Español, ordenando las autoridades locales derribar las defensas que ambos linajes habían mandado levantar.
Casa de los Sada



                    Pero los casales no fueron importantes únicamente desde la concepción mítica del pasado que los propios nobles cimentaron, sino que en los procesos conocidos como salva de infanzonía, el casal de origen fue uno de los datos que casi siempre aportaron los nobles para demostrar ante la monarquía su nobleza.
La salva de infanzonía permite a un habitante de Aragón el reconocimiento legal de su pertenencia al estamento de la baja nobleza. Los fueros se ocupan continuamente de estas salvas. En la Compilación Foral de 1247, conocida como “Vidal Mayor”, se establece que el que se vea hostigado por su infanzonía pueda probarla mediante dos caballeros juradores[7](demostrando de esta forma la superioridad de los dedicados al servicio de las armas del resto de la baja nobleza), además debían ser consanguíneos suyos por vía paterna, tenían que jurar que el interesado es infanzón y mostrar, si es necesario, el casal del cual procede su infanzonía.[8] 
 La salva de infanzonía se debe hacer siempre en poder del rey o en el de quien el rey designe, aquí era el Justicia de Aragón, que ya lo efectuaba con anterioridad pero cuya competencia queda establecida por fuero en las Cortes de Ejea de 1265. Para ser nombrado Justicia el interesado tenía que ser caballero.
El procedimiento para la salva era el siguiente: el aspirante, que no podía actuar a través de procurador, se dirigía al rey afirmando que estaba en posesión de la infanzonía y deseaba obtener la carta de salva que reconociera los derechos que de su condición se derivaban. El soberano remitía el documento de petición al Justicia de Aragón para que comprobara si la infanzonía era cierta, recibiera la salva y le remitiera el resultado del proceso. El Justicia recibía el testimonio de dos caballeros que juraban sobre la cruz y los evangelios que el demandante era infanzón Herminio, consanguíneo suyo y que su “casal” estaba en determinado lugar. Si se demostraba que los caballeros testificantes juraban en vano, ellos y sus sucesores perdían la infanzonía para siempre y aquel por quien juraron la adquiriría para siempre. 
A continuación devolvía el expediente a la curia regia, donde era examinada por el juez real, y finalmente, si todo era correcto, el monarca expedía el oportuno documento testificante de la infanzonía.[9] En el documento el rey sintetizaba los trámites y resultados del proceso: nombres de los testigos y lugares de residencia de los mismos, parentesco con el demandante, localización del “casal” de donde precedía su infanzonía y demás avatares del procedimiento, afirmando que debet accipere et non dare per aliqua villanía y ordenaba a los oficiales del reino que excusasen al mismo de todo servicio y exacción real o señorial, como era costumbre entre los infanzones hermunios. Seguía la data y la firma del rey. La carta se expedía en pergamino y quedaba copiada en el registro de la Cancillería Real. El interesado pagaba las tasas por la expedición del documento, que ascendían a 30 sueldos jaqueses. Si cambiaba su domicilio a otro municipio no tenía que salvar de nuevo su infanzonía, simplemente debía comunicar a los regidores de la nueva localidad su condición y estos debían aceptarla.

Lista de habitantes de Sos y casal al que corresponden y que obtienen su infanzonía tras realizar la salva correspondiente. (S.XIV)
La salva de infanzonía más antigua de la que se tiene noticia procede de Ramiro II a favor de Fortún Ximénez de Sos, contenida en una confirmación de Alfonso III a sus descendientes por línea directa, datada el 27 de mayo de 1289. En el documento dice que es “noble”, sin especificar “infanzón”, aunque lo que se concede a los descendientes es salva de infanzonía[10]
1308, 3 de mayo: Juan Gil de Oriafierro ……………Casal en Sos
1308, 3 de mayo: Pedro Ximeno de Oriafierro……...Casal en Sos
1308, 3 de mayo: Lope El Maestro……………….....Casal en Garbala (Navarra)
1308, 3 de mayo: Ximeno Rodríguez………………..Casal en Sada (Navarra)
1309, 30 de enero: Pedro Miguel de Olleta
1361,10 de noviembre: Lope Garcés de Sos, nieto
de Lope El Maestro, infanzón……………………......Casal en Garbala (Navarra)
1361, 10 de noviembre: Pedro Garcés de Sos, nieto
de Lope el Maestro, infanzón…………………..........Casal en Garbala (Navarra)

Del siglo XV tenemos información de algunos infanzones escuderos de Sos, pues el 24 de noviembre de 1437 se celebró una reunión del capítulo de los infanzones en la capilla de Santa María de la iglesia de San Esteban, que tras ser convocado por el jurado Martín Pérez de Ayerbe asistieron quince escuderos: Martín Pérez de Ayerbe, Eximeno de Olleta mayor de días, Eximeno Ballés, Alfonso de Artieda, García de Olleta, Lope de Morea, Martín de Morea, Domingo Pérez de Isuerre, Martín de Olleta, Pedro Ximénez de Undués, Miguel de Lozano, García Pérez Dija, Fernando de Undués, Gil de Olleta y Pedro Gastón[11]. Así pues, a mediados de los años treinta del siglo XV vivían en Sos, al menos, diez familias infanzonas. A lo largo del mismo siglo se instalaron nuevas familias infanzonas en Sos al mismo tiempo que otras marcharon a otros lugares y algunos linajes se extinguieron, y a finales de la centuria un ennoblecimiento considerable de individuos pertenecientes a la élite política y económica incrementó de forma sustancial su número[12]
Debido a las destrucciones sufridas durante los sitios de Zaragoza de 1808 y 1809 durante la guerra de la Independencia, los saqueos, traslados e incendios que a lo largo del siglo XIX sufrieron tanto el Archivo de la Diputación de Zaragoza como el Archivo Histórico de la Real Audiencia de Aragón, son escasísimos los documentos que quedan de los cincovilleses que probaron su hidalguía y limpieza de sangre en los siglos XVIII y XIX.
 Javier Cañada, director del Archivo de la Audiencia Territorial de Zaragoza, sacó a la luz estos documentos publicando en su día “Indice de los fondos genealógicos-nobiliarios del Archivo de la Diputación de Zaragoza” “Indice de los procesos de infanzonía conservados en el archivo Histórico de la Real Audiencia de Aragón”; estos últimos, actualmente, se encuentran depositados en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza.
A continuación detallamos los infanzones de Sos que aparecen en estos documentos junto a su localización en el archico correspondiente y la fecha de documentación recordando una vez más que, debido a los diversos infortunios sufridos en los Archivos, la lista hubiera sido considerablemente mucho mayor[13]

Infanzones de Sos
Agüero, Martín de, 1627. Legajo 286-15, A.H.P.Z.
Español de Niño, Leandro, 1700. Ms.613, f.125; A.D.Z.
Español de Niño. Leonardo, 1627. Ms. 383, f. 343; A.D.Z.
Español de Niño, Miguel, 1627. Ms. 383, f. 361; A.D.Z.
Espatolero, Jerónimo, 1700. Ms. 613, f. 83; A.D.Z.
Legarre, Joaquín, 1805. Leg. 219-3; A.H.P.Z.
López de Artieda, Juan, 1641. Ms. 436, f. 331; A.D.Z.
Lozano, José, 1685. Ms. 585, f. 99; A.D.Z.
Pérez y Cortes, Diego, 1704. Ms. 613, f. 170; A.D.Z.
Reta, Lorenzo de, 1697. Ms. 608, f. 1; A.D.Z.
Sada, Bernardo de, 1638. Ms. 423, f. 356; A.D.Z.

En los padrones de infanzones de Sos en el período comprendido entre 1737 y 1788 aparecen los siguientes apellidos:[14]
Agüero
Andía
Artieda (con este apellido aparecen dos infanzones)
Bailo (aparecen dos infanzones)
Bandoct
Belio
Bueno
Cardesa
Carlos
Cuellar
Domínguez
El Marqués de Camporreal
Español
Español de Niño
Espatolero (aparecen cinco infanzones)
Gabarri
Gayarre
Gayarri (aparecen dos infanzones)
Gil
Guerrero (aparecen seis infanzones)
Guerrero Ozcaroz
Guerrero Uriz
Ibarra
Landa
Larraz (aparecen dos infanzones)
Les
Lizuain
López
López de Artieda
Lorente
Lozano
Mendevil
Meoz
Monterde
Ochoa
Olieta
Paris
Pérez
Royo
Ruiz (aparecen dos infanzones)
Sada
Salbo
Samper
Sánchez
Sangorrín
Sarria (aparecen dos infanzones)
Suescun
Venero
Ximénez
Ximénez de Embúm
Zapata
Zeñito
Zoco (aparecen dos infanzones)








[1] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 419, ff. 4-4v.
[2] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 422, f. 1.
[3] A.H.P.S., Bartolomé Español, p. 485, ff. 62-62v.
[4] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 455 B, ff. 37v-38v.
[5] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 430, ff. 21-21v; p. 436, ff. 2-3v.
[6] A.H.P.S., Juan Zareco, p. 422, f. 1.
[7] Falcón Pérez, Mª. I. Las Cinco Villas, tierra de infanzones
[8] Resume la legislación un documento dado en Zaragoza el 31 de marzo de 1356. ACA, Cancillería, Reg. 898, fol. 238v. Falcón Pérez, Mª. I. Los infanzones de Aragón en la Edad Media.
[9] ACA, Cancillería. Reg. 39, fol. 204-205. Doc. de 18 de junio de 1277. Falcón Pérez, Mª. I. op. cit. “los infanzones...”
[10] A.C.A. Cancillería. Reg. 83, fol. 47.
[11] A.H.P.S., Miguel Martínez de Sada, p. 365, f. 45v.
[12] Abellá Samitier, J. Sos en la Baja Edad Media, pp. 122-123.
[13] Berraondo, M.J. “Infanzones de las Cinco Villas”, en Suessetania nº 11, pp. 47-50
[14] Ripalda Gabás, Carlos. Navardún, historia de la Valdonsella, p. 239.  






BIBLIOGRAFÍA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. La concesión de la infanzonía colectiva a la villa de Sos en 1458, en: Aragón en la Edad Media, XIII, pp. 5-24.Universidad de Zaragoza.Facultad de Filosofía y Letras. Dpto.de Historia Medieval. Zaragoza, 2012.
-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza, 2012.
-BENEDICTO GIMENO, EMILIO. “Las casas solariegas. La formación de una élite social”, en Benedicto Gimeno, Emilio (Coord) Comarca del Jiloca. Col Territorio nº 9. D.G.A., 2003.
-BERRAONDO, M. J. Infanzones de las Cinco Villas. Suessetania nº 11, pp. 47-50.
-DÍAZ DE DURANA ORTIZ DE URBINA, J. R. La otra nobleza: escuderos e hidalgos sin nombre y sin historia. Hidalgos e hidalguía universal en el País Vasco al final de la Edad Media (1250-1515) U.P.V. Bilbao, 2004.
-FALCÓN PÉREZ, Mª. I. “Las Cinco Villas, tierra de infanzones”, en Esteban Sarasa Sánchez. Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII. I.F.C. D.P.Z., 2007.
-FALCÓN PÉREZ, Mª. I. Los infanzones de Aragón en la Edad Media. Premio Dragón de Aragón, 2004.I,F.C. (C.S.I.C.) Zaragoza, 2008.
-FERNÁNDEZ-XESTA y VÁZQUEZ, ERNESTO. El infanzón aragonés: realidad, estructura y evolución. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. 2014.
-LAPEÑA PAÚL, ANA I. "Fueros y cartas de población en las Cinco Villas", en: Nuria Asín García(Coord.) Comarca de las Cinco Villas. Col. Territorio, 25. D.G.A. Zaragoza, 2007.
-RIPALDA GABÁS, CARLOS. Navardún, historia de la Valdonsella. 2013.