domingo, 13 de noviembre de 2016

RUTA DE LOS CASTILLOS: CASTILLO DE SÁDABA

Castillo de Sádaba




                        Ubicación
Situado en la población de Sádaba, a 561 m. de altitud, este suntuoso castillo se alza sobre un pequeño cerro a cuyos pies se localizaba la antigua villa, hasta que en el siglo XV la población se trasladó al otro lado del río Arba. Coordenadas ED50 UTM: X:642,968,87; Y:4,682,674,79
Historia
La zona de Sádaba se empezó a repoblar en el siglo XI. Un castillo más primitivo que el actual data de antes de 1125, ya que un documento firmado por Alfonso I en este año ya hablaba del castillo: “...delante de aquel castillo nuevo que hicimos en el campo de Sádaba...” [1] Posteriormente, en 1158, pasó a manos de un hijo de los señores, Don Pedro García, lo que significaba un señorío hereditario, algo nada común en Aragón durante el siglo XII.
En 1215 el rey de Navarra, Sancho VII, lo incluyó en sus territorios por la proximidad de la localidad de Sádaba a su reino.
En 1223 era tenente del castillo Fernando de Leret, lo que incita a pensar que fue entonces cuando se construyó la fortificación actual. Su sucesor, Teobaldo I, devolvió el castillo a Fontanet en 1224, a ruegos del conde de Verán, pero con todas las obligaciones de un vasallo. En 1261 Sádaba volvió a Aragón por solicitud de sus vecinos. Años después se puso en guerra contra Navarra y Francia en 1283. Un documento de 1302 revela que Jaime II debía 1.200 sueldos a Jordana Savial de Morgia, esposa de Ramiro Sánchez de Antillón, quienes habían comprado el castillo y que entonces lo custodiaba G. de Castell Nou.
En la Guerra de los dos Pedros, el castillo de Sádaba fue uno de los entregados en rehén a Carlos II de Navarra durante las negociaciones entre ambos reyes. En 1384 Pedro IV vendió la villa a Francisco de Villanueva, pero los vecinos compraron su libertad en 1339 y Sádaba ya no estuvo más fuera de la Corona de Aragón. En 1452 volvió a sufrir, al igual que otras localidades fronterizas, ataques por parte de Navarra.
Aunque Sádaba ha sido escenario de numerosas guerras, en el siglo XVI se mantuvo el castillo en buen estado pero se abandonó en los siglos posteriores. En la actualidad ha pasado a manos de la Administración Provincial de la D.G.A, que se ha encargado de su restauración y conservación.
Esta bajo la protección de la Declaración del Decreto de 22 de abril de 1949, y la ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.     


                    Arte

Fue construido en piedra sillar del siglo XIII y con decoraciones claramente cistercienses.La fortaleza carece de elementos defensivos y no existe foso ni tampoco barrera. Las saeteras y los vanos son escasos y no posee matacanes. Sus únicas defensas son el grosor de sus muros, construidos en piedra labrada, en sillares perfectamente trabajados y colocados en hileras horizontales que sólo rompen su estructura para la formación de las torres en los puntos defensivos claves del edificio, y los adarves.
El recinto amurallado es de planta rectangular, casi perfecta, de 38 x 30 metros y ocupa una superficie de más de 1.000 metros cuadrados. En torno a su patio se levantan siete torres de plantas rectangulares y rematadas en almenas, muy diferentes unas de otras, cuatro de ellas en las esquinas. 
Torre del Rey (izquierda) y torre de la Reina (derecha)
        La torre situada en la parte suroeste, conocida como Torre del Rey, es algo mayor que las restantes y en ella se ubica la puerta de entrada a la fortaleza; posee dos vanos adintelados y adornados con columna completa que descarga el mencionado dintel. En su interior, el primer piso es una pequeña sala abovedada por medio de medio cañón apuntado y reforzado por dos arcos fajones que apean en capiteles de sencilla hechura y carentes de columnas. Un pequeño arco apuntado enmarca una zona excavada en el muro este: éste vano, al parecer no defensivo y dada su orientación Este, hace pensar que pudiera tratarse de un oratorio. Pero lo realmente curioso nos espera en la segunda planta: múltiples epigrafías realizadas en la decoración de las juntas entre los sillares, tanto a nivel de las nervaduras de la crucería como en los muros laterales y en los intradoses de sus dos vanos. En el intradós del vano sur hallamos el dibujo de un caballero, posiblemente un rey, y un texto inteligible que probablemente hace alusión al caballero dibujado; más inscripciones de muy difícil lectura están repartidas por la estancia; en algunas puede identificarse, incompleta,  las fechas de un año posterior a 1400, otros dibujos y textos plasmados en escritura medieval hacen alusión a un tal Ximeno, notario, o a un cirujano llamado Pedro Basat. Es de esperar que los investigadores estudien y descifren estas epigrafías para que de este modo nos aporten interesantísimos datos del castillo o del siglo en el que estas inscripciones fueron realizadas.
A la derecha de la Torre del Rey se sitúa la torre conocida como Torre de la Reina. En el interior, en los muros oeste y norte, se aprecian los restos de las dos salas principales del castillo y un aljibe de gran capacidad,labrado en el espesor de la propia roca, con tres arcos apuntados que sostenían una bóveda que actualmente no se conserva. Una abertura servía para extraer agua del mismo.
La sala del lado oeste tiene 15m por 4m de planta y la del lado norte mide 22 x 6m. Ambas disponían de dos alturas, según los restos de los arranques de los arcos que pueden verse en sus muros, arcos que sustentarían los suelos de madera.
Un estrecho camino de ronda atraviesa las torres, dando entrada a una especie de zaguán descubierto por el que se accede al amplio patio de armas.
Muro oeste del castillo de Sádaba.
El exterior del templo es austero y lo decoran una pareja de semicolumnas adosadas en el lado norte de la puerta de acceso, que se interrumpen con su capitel liso, al parecer, sin justificación funcional alguna.La portada, sencilla, presenta un tímpano con función meramente estructural y decorado con una cruz de Malta inscrita en círculo, lo que hace pensar que en algún momento el castillo fue propiedad de la Orden de San Juan, pero no hay prueba documental alguna de ello.
            El interior de la capilla, igual de sobrio que el exterior,presenta dos pilastras en cada ángulo sustentando arcos apuntados, y en el diedro que forman las mismas, columnas rematadas en capitel con decoración  muy sencilla de palmetas, frondes de helechos o motivos geométricos, en la que apean las nervaduras triples de la bóveda de crucería. El vano de la cabecera del altar es de medio punto abocinado, de gran profundidad debido al grosor del muro, igual que el situado en el muro norte, situado por encima de la imposta; el del muro sur es adintelado y se encuentra por debajo del nivel de la imposta, aunque en este muro no existe.





[1] Según refleja Ricardo del Arco, citado por Cristóbal Guitart.







BIBLIOGRAFÍA


-GUITART APARICIO, CRISTÓBAL. Castillos de Aragón, II. Librería General. Zaragoza, 1976.
-JIMÉNEZ APERTE, MANUEL. Las Cinco Villas, tierra de castillos. “Zaragoza, la Provincia”, nº 2, junio, 2009. Patronato de Turismo de la provincia de Zaragoza.
-MORET, JOSÉ. Anales del Reino de Navarra. Imp. Bernardo de Huarte. Pamplona, 1695.
En la web:
-www.castillosenaragon.org
-www.castillosnet.org
-www.romanicoaragones.com
-www.sadaba.es