domingo, 5 de abril de 2015

RAMIRO I


A la muerte de Sancho III, en 1035, Pamplona era el Reino más importante de la Península y, su testamento, sin pretenderlo él, marcó el inicio de los reinos de Aragón y Castilla.
Sancho el Mayor repartió sus territorios entre sus cuatro hijos. El mayor de ellos fue Ramiro, fruto de una relación extramatrimonial con una noble de Aibar, los otros tres, fruto del matrimonio del rey con doña Muniadoa, fueron García (el mayor de ellos), Fernando y Gonzalo.
El testamento del rey se realizó bajo el derecho navarro, por ello el reino patrimonial, es decir, las tierras que Sancho había heredado no admitían división alguna y debían ser transmitidas a su primer hijo legítimo. Es por ello que don García (1035-1054) heredó el reino de Navarra y el extremo occidental con los valles de Escá, Aragón y Onsella y las fuentes del río Arba de Luesia y Biel.
Ramiro I el "Monje"


       La costumbre en la dinastía Navarra era asignar a los demás hijos un patrimonio formado por bienes territoriales, los cuales podrían ser transmitidos a sus herederos. El reparto de los dominios territoriales de Sancho III no significaba su desvinculación e independencia de Pamplona ya que, como decía Estaban Sarasa, el rey “tenía capacidad para encomendar y repartir el patrimonio particular pero no para dividir el regnun o fragmentar la potestas regalis”. Es decir, que Sancho el Mayor podía repartir la gestión del patrimonio entre sus hijos, pero no mermar el poder del rey. Por tanto, los territorios de Fernando, Gonzalo y Ramiro no eran independientes sino que estaban sujetos a la autoridad de su hermano y soberano García, rey de Pamplona.

                      Así, a Gonzalo le dejó el condado de Sobrarbe, ampliado con la anexión de la ribera del Cinca, y el condado de Ribagorza, desde Matidero, en su límite occidental, hasta Llort (ayuntamiento de Spot, provincia de Lérida) en el oriente ribagorzano, lindante con el condado de Pallars, habiendo prestado juramento de fidelidad y sumisión a su hermano García. Y entre las demarcaciones de García y Gonzalo estaba el territorio de Ramiro I, es decir, el comprendido entre Martes, villa situada al este de Mianos y Bagüés, que pertenecía a Navarra, y Matidero, donde nace el río que da nombre al valle del Guarga, con la inclusión de los castillos de Cacabiello, Agüero, Murillo y Loarre; al igual que su hermanastro Gonzalo, también prestó juramento de fidelidad y sumisión a su otro hermanastro García, rey de Pamplona. Y por último, Sancho III dejó el condado de Castilla a su hijo Fernando.
 

                       Ramiro I, en conclusión, recibió de su padre el antiguo condado de Aragón, ampliado con los territorios conquistados a los musulmanes en los siglos X y XI, más la región del Serrablo, desde Agüero y Murillo hasta el valle de Nocito.  El historiador Roberto Viruete nos cuenta cuáles eran los lítites occidentales del territorio heredado por Ramiro I: “Este territorio tenía los límites occidentales en las montañas de la cordillera pirenaica que marcan la línea divisoria de aguas del valle del Roncal, quedando el condado de Aragón a la izquierda de dicho valle. El territorio de Ramiro I continuaría hacia el sur por las mismas montañas hasta el punto en el cual el río Esca separa las sierras de Leyre y de Orba, continuando la frontera por dicho cauce fluvial hasta su desembocadura en el río Aragón. Desde este lugar era el río Aragón quien trazaba el límite de los territorios de Ramiro I, para luego atravesar los altos de Las Ripas y de Santa Cruz para llegar a las inmediaciones de la sierra de Peña Musera. En las cercanías de la misma, concretamente en la partida denominada de La Sierra el límite se dirige hacia el sur para conectar con la sierra de la Sarda. En esta sierra tomaría la línea marcada por las aguas del barranco de San Miguel hasta su desembocadura en el río Onsella, al este de Navardún, localidad que estaría en territorio del rey pamplones. A partir de aquí el límite seguiría por el tramo final del río Onsella hasta que desemboca en el río Aragón cerca de los vestigios de Vadoluengo”.
Como se ha dicho, y siguiendo la costumbre Navarra, antes de heredar, Sancho III situó a su hijo Ramiro al frente del condado aragonés, pero al quedar régulo de Aragón Ramiro I, dada su juventud, nombró un aitán o eitán – palabra seguramente procedente de la voz vasca aita, “padre” o tutor- que le orientara. Este tutor, ayo y consejero fue Jimeno Garcés, quien debió ser un personaje de particular confianza del monarca pamplonés, pues al parecer también ostentaba la representación directa del rey en las tierras aragonesas, por ser el tenente del castillo de Sos entre los años 1014 a 1030.  Asímismo, Jimeno Garcés debió asistir a Ramiro en su guerra contra su hermano el rey García Sánchez, pues el enfrentamiento entre ambos hijos de Sancho el Mayor se debía, ante todo, a una cuestión de límites entre ambos reinos en la canal de Berdún, dominada desde el sur por la atalaya de Sos. Es por ello que algunos autores consideran que en el año 1035 la localidad de Sos formaba ya parte del recién nacido reino de Aragón.
Esta amistad del rey con su tutor también se ve reflejada en un documento de 1057 en el que Jimeno Garcés y su esposa Sancha permutan con el rey la villa de Güé por la de Biasuso, en el que además Ramiro I, entre otras condonaciones, le perdona una deuda de 105 nietros de vino en Sos.[1]
La tutoría de Jimeno Garcés es también atestiguada por un documento del propio Ramiro I, fechado el 21 de abril de 1059, a favor del conde Sancho Galíndez, para el que confirma la posesión de una casa en Sos, que había sido comprada al “senior Eximino Garceiç meo etiane”, el cual debió morir entre los años 1051 y 1054, y le hizo donación “de illa peça de terra que est ad sancti Tirsi”, autorizándole además para roturar cuanto pudiera “in Sos et in val d´Onsella”. [2]
En definitiva, el gran acierto del rey Sancho el Mayor consistió en preparar las bases militares y administrativas que posibilitaron las futuras expansiones territoriales del reino de Ramiro I y de sus sucesores.
Las cláusulas que Sancho III puso en su testamento para evitar rivalidades entre sus herederos fueron meramente formales; una vez fallecido el padre, todos los hijos intentaron ganar su independencia mediante las armas y el derecho, enfrentándose a su hermano García en batalla, anexionando territorios y buscando intitularse reyes.
Ramiro I aspiraba a convertir sus posesiones en un estado potente e independiente de Pamplona. Para conseguirlo se enfrentó por las armas a su hermano García. Llegó con su ejército a Tafalla en agosto de 1043. A las tropas aragonesas se habían sumado refuerzos de las taifas de Zaragoza, Huesca y Tudela, pero eso no bastó para vencer al rey de Pamplona. García sorprendió a Ramiro en su propio campamento y el ejército, muy mermado en su número, tuvo que retirarse. Esta batalla supuso para Ramiro la pérdida de un grupo de caballeros e infanzones muy experimentados y leales para Aragón, tales como Aznar Galíndez, Iñigo Jiménez de Guasillo, Jimeno Garcés, García Sánchez, Jimeno Iñiquez, Ariol Sánchez y Lope Sánchez. La huída fue encaminada a refugiarse en Sos, villa que siempre había sido leal a Ramiro, desde su tenencia en 1015 hasta la subida al trono de García, lo que explicó que se ejerciera una feroz y eficaz resistencia contra los navarros tanto de los perseguidores provenientes de Sangüesa en un primer momento como al grueso de las fuerzas que venían tras él desde Tafalla; pero el plan de huída obligaba al rey a partir inmediatamente de Sos sin esperar auxilio en esta plaza, pues estaba muy alejada de sus reservas en Berdún y Jaca y, de acuerdo a la posición de sus perseguidores, el tiempo corría en su contra. En esta persecución desesperada el ejército navarro iba tomando, desde sus dos frentes, y de forma sucesiva, plazas y territorios. No debía de ser muy difícil, pues estas posesiones habían pasado indistintamente a manos aragonesas y navarras en los últimos dos decenios tras la muerte del rey Sancho el Mayor, y las lealtades no estaban bien definidas, por lo que el rey no podía permanecer mucho tiempo en las mismas: urgía continuar la huída hacia territorios más seguros. Así los navarros tomaron Eslava, Sada, Aibar, Sos, Escó, Sigües, Navardún, Isuerre, Uncastillo, Luesia y Agüero, cercando finalmente la fortaleza de Biel, donde resistió con éxito su tenente, Velasco Ariol. Esta mayor resistencia ofrecida por Biel y el difícil avance entre la depresión del río Aragón y la Sierra de las Salinas, impidió unir de forma rápida y efectiva los dos frentes perseguidores de los navarros y confluir con éxito antes de que el rey Ramiro se acogiera a los dominios de los Soteras en los Pintanos; esa fue su salvación. Por otra parte, ya en esos momentos, el tiempo corría en favor de los aragoneses que, escasamente en una semana, empezaron a recibir refuerzos desde la guarnición de Berdún y de Jaca, con lo que pudieron estabilizar las posiciones hasta ese momento alcanzadas por los navarros.
El rey, tras alcanzar su seguridad en la fortaleza de Pintano, la nombró “Castillo Real”, y las tierras pasaron a denominarde “del rey”, con lo que Los Pintanos alcanzaban un reconocimiento en el nuevo Reino de Aragón que nunca perderán, aunque lo pagarían muy caro posteriormente en el año 1283, cuando los navarros y franceses asolaron el valle, seguramente con el recuerdo de este hecho, haciendo desaparecer las aldeas de Espedregales, Noguera, Olaya, Soteras, Castiello y Miranda, dejando reducidos los núcleos de población a los actualmente existentes: Pintano y Undués Pintano.[3]
Cuando el hermano de Ramiro I, Gonzalo, de Sobrarbe y Ribagorza, murió durante una cacería en junio de 1044 sin haber dejado descendencia, la situación política dió un vuelco. Los territorios de Gonzalo, el efímero reino de Sobrarbe-Zaragoza, en lugar de ser restituídos al rey de Pamplona, fueron ocupados por el colindante Aragón y anexionados a él.
 Gracias a la muerte de Gonzalo, Ramiro había conseguido la ampliación territorial que deseaba y se había convertido en soberano de todo el Pirineo central, por lo que puede afirmarse que la política expansionista aragonesa logró algunos éxitos.
Pocos meses después, concretamente el dos de noviembre de 1044, Ramiro I se reunió con García en el monasterio de Sojuela (La Rioja) bajo la mediación del abad Odilón de Cluny y ambos hermanos hicieron las paces, devolviendo a Ramiro las plazas fortificadas de Luesia, Agüero y Uncastillo, además de tierras de los alrededores de las fortalezas de Sos y Biel, ordenando la construcción de un nuevo castillo en Sos.
Las buenas relaciones con Pamplona se mantuvieron durante todo el gobierno de Ramiro. García perdió la vida en la batalla de Atapuerca en 1054, derrotado por su hermano Fernando I de Castilla, quien le usurpó a su sobrino Sancho IV Garcés “el de Peñalén” (1054-1076), sucesor de don García, gran parte del señorío de Navarra anexionándolo a la Corona castellana. Para defenderse de don Fernando,  Ramiro, firmó un pacto de ayuda con su sobrino Sancho IV ”el de Peñalén”, ofreciéndole ayuda militar, fidelidad, amistad y consejo al nuevo rey de Pamplona. En el caso de que Ramiro no cumpliera lo pactado, los señores de las honores aragonesas se pondrían al servicio del rey de Pamplona, lo que hubiera supuesto para Ramiro I la pérdida del reino de Aragón. A cambio, el nuevo monarca pamplonés donó a su tío el castillo de Sangüesa con sus términos, la zona del valle de Escá, Ruesta y las villas de Undués y Lerda, jurando que no se las usurparía ni a él ni a sus descendientes. Este intercambio aseguró a Ramiro I el control de la Valdonsella.
La Península Ibérica en 1065
             En el año 1064 muere Ramiro I sin saber con exactitud el motivo de su muerte. Para algunos historiadores fue muerto por un musulmán infiltrado entre las tropas aragonesas que en un momento inesperado le asestó una lanzada mortal en un ojo, otros atribuyen su muerte al rey Sancho II de Castilla quien, aliado con los musulmanes y ayudado por el jovencísimo Rodrigo Díaz de Vivar, buscara venganza, bien por la alianza sellada con Sancho IV de Pamplona, bien por haber acogido a su prometida que, al no querer casarse con él, se había refugiado en la corte aragonesa con su verdadero amante, un hijo ilegítimo del rey de Pamplona;  pero la teoría más aceptada por los historiadores es que perdió la vida en la batalla de Graus contra los musulmanes el 8 de marzo de 1063.
Sea como fuere, Ramiro I dejó firmado en su primer testamento en 1059 que su sucesor fuera su primogénito legítimo Sancho, a quien dejó todos sus territorios con sus castillos. Estos castillos, que sirvieron en un principio para asegurar la dominación musulmana de las montañas no islamizadas y más tarde para contener las fuerzas navarras y aragonesas, fueron fácilmente aprovechados después de su conquista para montar un sistema defensivo y ofensivo del reino de Ramiro I, conforme al plan iniciado por su padre, el rey Sancho el Mayor, sistema que, a la muerte de Ramiro I, presentaba el siguiente esquema defensivo:

·                               La cuenca del río Aragón estaba defendida por los castillos de Sangüesa, Ruesta, Larués, Atarés y Castiello de Jaca.
·                               Las fuentes del río Arba eran defendidas por los castillos de Petilla,Roita, Sos, Uncastillo, Sibirana,Luesia y Biel.
·                               La cuenca del Gállego por los de Senegüé, Ara, Javierrelatre, Cacabiello, Agüero, Murillo, Marcuello y Loarre.
·                               La cuenca del Cinca por los castillos de Boltaña, Samitier, Abizanda y Monclús.
·                               La cuenca del Esera por los de Troncedo y Perarrúa.
·                               El valle de Nocito estaba defendido sólo por un castillo, y el próximo núcleo del antiguo condado de Sobrarbe por las fortalezas de Surta y Moncat, en línea Norte-Sur, y por las de Buil y Castejón al Este.(Continuación)










[1] A.H.N. Clero. San Juan de la Peña, carp. 699, nº 10. B
[2] Eduardo Ibarra. Documentos correspondientes al reinado de Ramiro I, Zaragoza. (C.D.H.A., I) citado en “Sos en los siglos XI y XII” Pascual Galindo Romeo. Revista Universidad, 1924. pag. 14.
[3] Soteras Escartín, Fernando; Ramiro I, a calzón sacado, en www.pintanos.com







BIBLIOGRAFIA
-BUESA CONDE, DOMINGO, J. El rey Sancho Ramírez. Guara Editorial. Zaragoza, 1978.
-CORRAL LAFUENTE, JOSÉ LUIS. Historia contada de Aragón. Librería General. Zaragoza, 2000.
-GALINDO ROMEO, PASCUAL. Sos en los siglos XI y XII. Revista Universidad, año I. Zaragoza, 1924.
-GUITART APARICIO, CRISTÓBAL. Castillos de Aragón. Librería General. Zaragoza, 1979 y 1999.
-DURÁN GUDIOL, ANTONIO. Ramiro I de Aragón. Guara Editorial, 1978.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Los “tenentes” en Aragón y Navarra en los siglos XI y XII. Anubar. Valencia, 1973.
                     -UBIETO ARTETA, ANTONIO. Estudios en torno a la división del reino por Sancho el Mayor de Navarra; Sobrarbe y Ribagorza entre 1035 y 1045, pp. 163-173; El título de rey de Aragón, pp. 175-182.Revista Príncipe de Viana nº 80-81. Año 1966.
-VIRUETE ERDOZÁIN, ROBERTO. Aragón en la época de Ramiro I. Tesis doctoral. Universidad de Zaragoza, 2008.
-YANGUAS Y MIRANDA, JOSÉ. Historia compendiada del Reino de Navarra. Imp. De Ignacio Ramón Baroja. San Sebastián, 1832.
-Coleccionable Reyes y Reinas de Aragón. Heraldo de Aragón.
En la web:

-SOTERAS ESCARTÍN, FERNANDO. Ramiro I, “a calzón sacado”. www.pintanos.com.