domingo, 26 de abril de 2015

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN JUDÍA EN SOS

A partir del siglo XI la población judía fue asentándose en diferentes localidades de las Cinco Villas atraída por los beneficios ofrecidos en las cartas de población. 
No se conservan datos demográficos concretos de la población judía de Sos hasta el siglo XV, pero el estudio de algunos documentos servirá, aunque de un modo aproximado, para cuantificar la población y la evolución de esta comunidad que llegó a tener un peso importante en la sociedad de Sos hasta su expulsión.
Se tiene conocimiento que en el año 1294 la población judía de Sos se constituyó aljama, y que en el año 1301 Jaime II permitió a los hebreos aislar la judería[1], por lo que para este tiempo la comunidad hebrea en la villa debía contar ya con una población importante. Puede servir de ayuda la confección de una escala de aljamas del siglo XIV partiendo del porcentaje de participación de cada una de ellas en los subsidios pedidos por Jaime II en 1301, siendo de 200 s.j. la contribución de la aljama de Sos (unos 5-6 fuegos). De septiembre del año 1320, igualmente se conocen los sueldos jaqueses que la aljama de Sos pagó como contribución a los gastos del Reino, que fueron de 426, (unos 12-15 fuegos) por lo que se desprende claramente que en este corto período de tiempo de 20 años de principios del siglo XIV la comunidad hebrea en la villa aumentó en más del doble su población.
Si atendemos a los fogajes realizados en las cortes de Maellla de 1404, la población judía en Sos se sitúa entre 60-65 habitantes (14 fuegos de los 80 totales de la villa), que se corresponde con un 22´5% de los fuegos totales susceptibles de contribuir.
                                            En el año 1478, las cuentas de una imposición de sisas en Sos para hacer frente al pago de unos caballeros, muestran que 10 fuegos judíos pagaron 12 sueldos cada uno[2]; es decir, que en un intervalo de setenta años (1404-1478) la comunidad judía vio reducida su población en cuatro fuegos. Los motivos de este retroceso poblacional fueron las ordenanzas del Papa Luna y del rey en 1415, en las que se condenó el Talmud, además de prohibirse la relación entre cristianos y judíos y el clima de violencia que se vivía entre ambas comunidades con hechos tan trágicos como el asesinato de dos hebreos en Sos por una cuadrilla de navarros en 1427[3]. Todo esto trajo como consecuencia la conversión al cristianismo de algunos hebreos; en protocolos notariales de mediados de los años 20 de este siglo ya hay menciones a conversos en la villa, como Juan Pérez de Sos o el pellicero Eximeno Ballés.
 Pero de nuevo los hebreos aumentaron la población, esta vez por triplicado, hasta 120-135 miembros a finales de la misma centuria[4] si nos basamos en las treinta viviendas de judíos censadas, excluyendo la sinagoga, para la confiscación de sus bienes con motivo de su expulsión. Según Cabezudo Astraín este incremento de población podría ampliarse hasta unas 35 familias[5].
 Es decir, que en 14 años (1478-1492) el número de hogares pasó a ser de 10 a 30. Las causas de esta recuperación poblacional se debe, más que a una afluencia de nuevos individuos, a la multiplicación endógena, pues en los documentos se registran varios apellidos idénticos a lo largo de toda la centuria, como los Orella, Escapa o Gualit. Probablemente las causas de esta procreación tengan que ver con el auge económico y demográfico general de la villa de Sos, pues este crecimiento poblacional cristiano hacía incrementar la demanda de productos artesanales y textiles, en cuya confección se especializaron los judíos, y es por ello que necesitaban más mano de obra.
Pero ¿cuántos hebreos abandonaron Sos tras el edicto de expulsión?
Ateniéndonos al pago efectuado por los comisarios para la expulsión de los judíos a los adelantados de la aljama el 17 de julio de 1492, y cumpliendo órdenes, entregaron tres ducados de oro por cada judío que abandonó el reino, ascendiendo la cifra final a 264 ducados, contabilizándose hasta 88 personas entre chicas y grandes[6].
 Otra forma de cuantificar el número de hebreos que abandonaron Sos sería su distribución en unidades familiares, puesto que se conoce el reparto de ropa para dormir en la travesía del viaje a Navarra, realizado por los comisarios nombrados a tal efecto; las órdenes de estos comisarios consistían en dar una litera y dos linzuelos assaber es por casalero o marido y muxer[7], o sea, por cada titular de una casa que se equiparaba con una célula familiar de tipo nuclear (un fuego). Los comisarios entregaron a veinte hebreos las ropas establecidas por cada casa, lo que supone un índice de 4,4 individuos por unidad familiar.
La proximidad de Navarra y de una judería importante como la de Sangüesa, con la que existían lazos de todo tipo, hace pensar que la práctica totalidad de los hebreos de Sos optaron por el exilio, por lo que se estipula que fueron aproximadamente esos 88 los habitantes hebreos que abandonaron Sos en 1492, y la diferencia hasta los 120-130 serían los que se convirtieron al cristianismo y se quedaron en la villa.
Sea como fuere, lo cierto es que Sos vió mermada su población en una sexta parte aproximadamente, pero lo más importante fue el declive económico de la villa al ver desaparecer una gran parte de su población activa dedicada a la agricultura y sobre todo, al artesanado textil.

           A comienzos del año 1498 el decreto de expulsión llegó a Navarra, por el cual debían abandonar el país o convertirse al cristianismo, dándoles de plazo hasta el mes de marzo.
 Esto motivó una nueva oleada de conversos y un movimiento de retorno a Sos que se vio reflejado en los protocolos notariales de la villa por el incremento de nuevos artesanos en la localidad cuyos nombres y apellidos eran idénticos a los de los infanzones y otras personas poderosas de la villa, lo que induce a pensar que estos prohombres sosienses apadrinaron a los antiguos judíos, dándoles su protección y sus sobrenombres, obteniendo a cambio un indudable prestigio social y cierto ascendente sobre los conversos[8].
Pero además del regreso de los judíos sosienses también llegaron a Sos hebreos procedentes de otras localidades, como el maestre León, físico de Sangüesa, quien formalizó con el concejo de Sos el 21 de marzo de 1498 un contrato como médico durante tres años con su nueva identidad, la del maestre Jaime Díaz.[9]
De esta forma Sos recobró en parte la demografía perdida tras el decreto de expulsión al igual que su aporte artesanal, pues la mayoría de ellos continuaron desarrollando los oficios que habían tenido como judíos. Estos conversos paulatinamente se fueron adaptando a su nueva situación, acudiendo también a las asambleas del concejo, aunque sin acceder a las magistraturas, puesto que ninguno de ellos fue Justicia, jurado o consejero, por lo que no se vio totalmente integrada en la comunidad cristiana, sufriendo una discriminación en el ámbito político en la que además de sus condicionantes económicos originados por sus patrimonios medios, fueron vistos con desconfianza por los cristianos viejos.
 Aunque en Sos ya sólo se practicaba la fe cristiana, la unión entre sus habitantes no fue del todo completa, pues de manera soterrada persistían las diferencias y exclusión de una minoría por motivos religiosos, es decir, la comunidad convivía pacíficamente con los conversos pero siempre bajo la sombra del recelo y la desconfianza [10]






[1] A.C.A. Cancillería, Cartas Reales, Jaime II, Caja 12, nº 1.606.
[2] A.H.P.S., Juan Zareco, P. 420, f. 17v.
[3] Iranzo Muñío, Mª. T.(ed), Acta Curiarum regni Aragonum, p. 235.
[4] A.H.P.S. Protocolo de Bartolomé Spanyol. 1492-7, s. fol, s.d.
[5] Cabezudo Astraín, José. La judería de Sos del Rey Católico, p. 90.
[6] A.H.P.S., Miguel del Sen, p. 450 B, ff. 41-41v.
[7] Ibidem
[8] Abellá Samitier, Juan. Sos en la baja Edad Media, p. 295.
[9] A.H.P.S., Bartolomé Español, p. 481, ff. 27v-28v.
[10] Abellá Samitier, J. Sos..op.cit., p. 296.






BIBLIOGRAFIA

-ABELLÁ SAMITIER, JUAN. Sos en la Baja Edad Media. I.F.C. , C.S.I.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2012.
-BAHER, YITZHAK. Historia de los judíos en la Corona de Aragón (siglos XIII-XV) Temas de historia aragonesa, 3. D.G.A., Zaragoza, 1985.
-CABEZUDO ASTRAIN, JOSÉ. La judería de Sos del Rey Católico. Sefarad, XXXII (1972).
-MOTIS DOLADER, MIGUEL ANGEL. La sociedad judía aragonesa en la Edad Media, Historia de Aragón II: Economía y sociedad. I.F.C., 1996
-MOTIS DOLADER, MIGUEL ÁNGEL. “Los judíos de las Cinco Villas en la Edad Media. Historia de una convivencia dual”, en Asín García, Nuria (coord) Comarca de las Cinco Villas. Col. Territorio, 25. D.G.A., 2007.
-SESMA MUÑOZ, JOSÉ ÁNGEL, C. LALIENA CORBERA (Coord) La población de Aragón en la Edad Media (siglos XIII-XV) Estudios de demografía histórica. Ed. Leyere. Zaragoza, 2004.